Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Neji tuvo que regresar, debido a que Tenten le había llamado. Iría por su esposa y por los hijos de su prima. De verdad que fue un día ajetreado, sin embargo deseaba con todo su corazón que todo el peso de la ley recayera sobre la secuestradora.

Al llegar al Hospital encontró a los niños dormidos. Aunque no lo hizo notar, estaba muy feliz de que ellos estuvieran con vida. Esperaba con ansias tener a los suyos propios pero si apenas tenia seis meses de casado, por el momento no era su prioridad. Tomo a Makoto en brazos y Tenten llevo a Itachi, seguidos de Hanabi.

-Karin, Mikoto, cuiden a mi hermana… Por favor…- Dijo la menor de los Hyuugas, antes de desaparecer por la puerta.

Ellas asintieron.

Así pasaron más de siete horas, esperando el regreso de los hombres, ya querían saber que había pasado en su larga ausencia.

-Mikoto, ¿le gustaría ir a tomar un café? No tardamos, además mi concuña debe estar durmiendo tranquilamente.- Karin se acomodó los lentes. Pues aparte de comer algo en la cafetería de Hospital, podría llamar a la niñera de sus hijas, pues hacia casi un día que no las veía y ya comenzaba a extrañarlas. Eran dos pequeñas pelirrojas muy lindas, Setzuna y Saori.

Las vio perderse por el pasillo, esa era su oportunidad.

Lentamente abrió la puerta de la habitación, allí estaba ella. Había despertado y lloraba angustiadamente. Una diabólica sonrisa se dibujo en sus labios.

-¿Aun estas triste?- Pregunto una melosa voz.

-¿Huh? ¿Quien es usted?- Dijo Hinata secándose las lagrimas, pero aun tenia la mirada fija en un punto desconocido de la sabana.

-¡Tal vez quieras verme detenidamente!- El cañón de un arma se pego en su frente.

-¿Que? ¿Que ha-hace aquí?- Esa persona le inspiraba miedo.

-¡Te vas a morir!- Grito con furia y desprecio contra la ojiblanca, ella comenzó a temblar y rogaba a Dios que esa persona desistiera de su amenaza.

-Mikoto-sama, me alegra de que los niños de Hinata estén bien…- Dijo Karin, que bebía su café mientras se dirigían a la habitación de la esposa de Sasuke.

-Si, todo termino y esa mujer esta presa…- La morena suspiro tranquila. Ella se sentó en una de las sillas que estaban fuera de la habitación y Karin entro, para ver como estaba Hinata.

Una escena muy aterradora se presento ante ella.

-¿Quien es usted?- Le grito arrojándole el café caliente a esa mujer, que ahora tenia encañonada a la esposa de Sasuke.

-¡Ah! ¡Maldita!- Grito, viendo a la intrusa con odio. Sin misericordia, disparo y la pelirroja cayó al suelo retorciéndose de dolor.

Horas más tarde, en los separos de la Policía.

Después de que interrogaran a Sakura, los cuatro hombres fueron por sus pertenencias. La ley establecía: Nada de celulares a partir de este punto.

-¡Rayos! ¿Porque tengo tantas llamadas perdidas?… Karin no puede estar sin mi…- Rio Itachi y comenzó a marcar.

-Hiashi, vamos adelantándonos, necesito ver a mi esposa y a mis nueras por supuesto…- Fugaku, le dio unas palmadas en la espalda al Hyuuga.

-Jóvenes, dense prisa…- Dijo el ojiperla, viendo a los dos hermanos. Sasuke reviso su celular, también tenía llamadas perdidas, no les tomo importancia y siguió caminando.

-¿Madre? Creí que sería Karin… ¿Que dices?- Todos vieron como el ánimo de Itachi cambio espontáneamente.

-CUANDO? Madre, por favor, no me mientas… ¿Esta bien? ¿Que si Karin esta bien?- Todos lo miraron estupefactos, sus manos temblaron, haciendo que inconscientemente el celular resbalara al suelo, haciendo un ruido sordo al caer sobre la alfombra.

-¡Itachi! ¿Que ocurre? ¡Habla!- Sasuke lo apretó de los brazos, pero su hermano solo lloraba.

-¡Hijo! Itachi!- Se escuchaba la voz de Mikoto por la bocina del celular.

-Madre, soy Sasuke… ¿Que paso con Karin?- Pregunto el pelinegro

-Hijo, ocurrió una desgracia… Karin esta...- Mikoto comenzó a sollozar.

-¿QUE? - Grito apretando con fuerza el celular.

-Hijo, dense prisa…- Fue lo ultimo que dijo y Sasuke vio a su hermano mayor con preocupación.

-¿Que ocurre? ¿Porque estás así?- Pregunto Fugaku molesto.

-Esta herida, alguien trato de matar a Hinata, pero Karin llevo la peor parte…- Dijo el, levantándose del suelo, donde cayó debido a la impresión de saber que su esposa había sido víctima de un desquiciado.

-¡Alto!- Todos giraron hacia donde provenía esa voz.

-Detective Nara. ¿Que ocurre?- Lo vieron llegar corriendo y a causa de la carrera, le faltaba el aliento. El Aburame venia con el.

-¡La detenida escapo!- Dijo el castaño.

-¿Que?- Preguntaron los hombres mayores al mismo tiempo.

-¡Si! Me han hablado del Hospital donde esta su esposa Señor Uchiha y no solo eso, tenemos que ir inmediatamente a este lugar.- Dijo mientras le mostraba una hoja de papel con una dirección.

¿Como es que Sakura había podido esfumarse de un lugar tan vigilado? Alguien definitivamente debió ayudarle. Pensó sasuke.

Lejos de ese lugar…

La puerta de la casa, cedió a sus golpes. Tenía que relajarse, no haber podido matar a la mujer de su amante no le hacia ninguna gracia. Se dio una ducha y recogió su largo cabello rosado en una cola de caballo. Busco algo más para estar cómoda. Sobre la mesa había una botella de Brandi, se sirvió una copa y se sentó sobre el amplio sofá.

-¿Hace cuanto tiempo estas allí?- Se dirigió a un rincón que estaba en penumbras.

-¡Solo lo necesario! ¿Que has hecho Suzuki?- Pregunto una voz suave pero firme.

-Lo necesario, vengarme de Orochimaru, de Sasuke… Hasta me lleve a una idiota por entrometerse en donde nadie le había llamado…-Dijo dando un sorbo a la bebida.

-¡Has ensuciado mi nombre! ¿Que acaso no tienes corazón?- La voz ahora sonaba triste.

-¡CALLATE! ¿Que sabes tú de tener corazón? ¿Acaso no abandonaste a tu hijo? ¡Te dolió mas tu maldita reputación que dejar de ser madre! Somos iguales, hermanita…- Ella sintió que sus verdes ojos se clavaban en su ser.

-¡No es verdad! Tu no sabes….- Al fin se acercó revelando a la joven mujer, que era idéntica a la que ahora estaba sentada. Suzuki reparo en que vestía con un extraño uniforme de color naranja.

-¡Vaya! ¿En donde estuviste?- Pregunto entrecerrando los ojos.

-¡En la cárcel! Por tu maldita culpa…- Sakura se acercó amenazadoramente a su hermana.

- Tienes suerte, ¿acaso escapaste?- Soltó la pelirrosa que estaba sentada en el sofá, con una sonrisa sarcástica… Suzuki había fingido su muerte para poder escapar.

Se vieron mutuamente por largo rato, era imposible que su hermana fuera una malvada.

Unos autos se estacionaron y varias luces, rojas y azules, alumbraron la oscuridad de esa casa.

-¿LA POLICIA? ¡MALDITA PERRA! – Corrió escaleras arriba, buscando su arma. Sakura encendió las luces y abrió la puerta. Dos detectives entraron, seguidos de varios policías.

-Bien Sakura, ¿donde está su hermana?- Pregunto el Nara.

-¡Esta armada, tengan cuidado!- Dijo mirando al Aburame, quien estaba presto a subir al piso superior.

-Sakura, entrégate ahora mismo…- Naruto fue avisado del escape de la Haruno, había seguido a los autos patrulla y allí estaba, en medio de la habitación.

-¡Naruto!- Dijo acercándose a él.

-¡Buenas noches, cuñadito!- Sakura y Naruto voltearon a ver a la mujer que ahora le apuntaba al rubio, quien estaba sorprendido con el enorme parecido de las dos. Ninguno de los policías hizo un movimiento en falso, temían por la vida de la pareja.

Ella disparo varias veces y el rubio cerro los ojos esperando recibir el impacto de las balas. Esa sería la última carta que se jugaría Suzuki.

-¡Nooo!- Todo paso en cámara lenta, Sakura giro y en un rápido movimiento cubrió a Naruto, que aun mantenía los ojos cerrados. Recibiendo los impactos en su espalda y brazos.

Antes de morir, dicen que toda tu vida pasa como si de una película se tratara. ¡Mentira! Vuelves a vivirla… Ella se dio cuenta, pero no estaban los malos momentos, sino los buenos, los que la hacían feliz…

-¿Quisieras ser mi esposa, Sakura?- Pregunto Naruto, tímidamente.

-¡No!- Fue su respuesta.

-Anda, sabes que te amo…- El rubio noto que ella bromeaba.

-Bueno… Así si… Yo también… ¡Te amo Naruto!- Sus labios se unieron en un beso profundo.

No hubo invitados en su boda, solo ellos dos, además de Kiba. Pero para ella, fue uno de los días más felices de su vida.

Lentamente Naruto abrió sus ojos, había sentido el peso de un cuerpo que se aferraba al suyo. El después correspondió sintiendo que sus manos se llenaban de un líquido caliente y viscoso.

-Te dije, te amo… Naruto… Y… Te quería decir el porqué de mi decisión de abandonarlos… Yo…-

-Yo lo sé…- Dijo el abrazándose aun mas, a la joven. Gruesas lagrimas rodaron por las mejillas de la pelirrosa, él lo sabía, lentamente sus ojos se cerraron.

-Felicidades, esta embarazada Señora Uzumaki…- El doctor le extendió sus resultados. Ella agradeció y camino fuera de allí, sentía que flotaba sobre nubes.

-¿Un bebe?- Se decía llorando de felicidad, ¿como se lo iba a decir a su esposo?… Debía ser una maravillosa sorpresa.

¿Como podría hacerlo? ¡Él no se lo esperaba! Debía planear algo, pues no podía llegar y decírselo de golpe.

En una tienda departamental compro un platito, con cucharita y un biberón. Algunas prendas, calcetines, camisetitas, después de esto se fue a su casa. Miro el reloj, faltaba media hora para que llegara su esposo del trabajo. Acomodo la pequeña ropa del bebé entre la de Naruto. De sobra sabia que llegando del trabajo tomaba una ducha.

Acomodo los platos de ellos dos, pero no los del bebé.

El llego, dio un tierno beso a Sakura y subió a su recamara. Pasaron unos cuantos minutos y se oyó gritar al rubio, al final de los escalones.

-Gracias por los calentadores, ¡son muy útiles!- Ella subió y encontró a Naruto poniéndose los calcetines del bebé en la nariz. Eso fue de lo mas gracioso.

El plan A había sido un fracaso.

Después de unos cuantos minutos, ella sirvió la comida. El joven se sentó y acomodo la servilleta en sus piernas… Con sus ojos azules vio que su esposa acomodo otros cubiertos.

-¿Porque no me dijiste que íbamos a tener visita?- Pregunto con un deje de molestia.

-Naruto, es alguien importante…- Dijo riendo.

-¿IMPORTANTE? Debo subir y ponerme algo mas presentable…- Él se levanto y se dio una vuelta sobre su propio eje, traía unos pants de color naranja y una camiseta blanca. Definitivamente no era apropiada esa ropa para recibir a alguien "importante".

-¿Cuanto tiempo va a tardar?- Pregunto y estaba listo para alejarse a su habitación.-¡Y tu deberías hacer lo mismo!- Dijo al ver que su esposa tenia puesta una camiseta de tirantes rosa y una falda de mezclilla.

-¡Pues nueve meses!- Su marido al parecer no captaba a la primera.

-¿QUE? ¡Nueve meses! Me van a matar de hambre, no lo acepto…- Grito molesto.

-Naruto… ¡Vas a ser papá!- Dijo al fin. Naruto era un cabecita hueca y ni siquiera se había dado por enterado. El plan B fue otro fracaso.

-¿Que dices?- El abrió sus ojos azules de par en par.

-¡Vas a ser P-A-P-A!- Sakura lo deletreo, pues el aun la miraba confundido.

-¿P-A-P-A? Papá, pa-pa… ¿PAPÁ?- Naruto casi lloraba de la felicidad, abrazo a la chica y la levanto dándole varias vueltas en el aire.

-¡Bájame!- Rio contenta.

-¿Como se va a llamar si es niño?- Pregunto el ojiazul, cubriéndola de besos.

-Minato, ¿te parece? – Él se quedo viéndola con dulzura, ese era el nombre de su padre.

-¡Si, lo que tu digas!- El la volvió abrazar una vez mas, sin duda fue un día muy feliz para ambos.

-¿Sakura? ¡Despierta por favor!- Grito el rubio dejando escapar sus lagrimas, la mujer los volvió a abrir lentamente.

Todo esto paso en unos cuantos segundos. Al verse rodeada, Suzuki se llevo el arma a la boca y halo del gatillo. Rodo por las escaleras y cayo sobre la alfombra, en un charco de sangre. Había muerto. Todos se quedaron impactados, nunca supieron cual fue el móvil de su suicidio. No era remordimiento, no, no lo era.

-¡Señor Uzumaki! Ya viene una ambulancia en camino, cúbrala con esta chaqueta, para que no entre en shock.- Dijo el Aburame, viendo a la pelirrosa que yacía en los brazos del rubio y comenzaba a temblar.

-Na-Naruto… Antes de irme… Perdóname… ¡Por favor!- La joven no podía articular las palabras con voz firme, de súbito cerro los ojos y se sumió en un sueño, del que jamás podría despertar.

Naruto abrazo a Sakura, la había perdonado desde que supo la historia de su vida, aquella que tanto tiempo se empeño en ocultarle. No le importaba, después de todo él la amaba. Volteo hacia donde estaba Suzuki, en ese momento la cubrieron con una sabana. La sangre corría ensuciando la alfombra. Uno de los policías le había tomado fotografías y otro apuntaba en un bloc de notas los acontecimientos recientes.

-Sakura… Perdóname tú a mí… Te amo con todo mi corazón…- Sus ojos se nublaron una vez más, dando rienda suelta al llanto.

Continuara...

¿Opiniones?

Nota importante: Juro que se me seco el cerebro. ¡Snif! Este y el anterior, están dedicados a Naruto y a Sakura... Saludos