Disclaimer: nada me pertenece. ¡Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a Cassy 27! (Esta es una traducción)

Warnings: non-con y pensamientos suicidas.


Día 477

El titular del periódico vespertino local parecía obscenamente grande. Loki quería romperlo en mil pedazos, pero sus brazos y manos se sentían entumecidos. Se estaba enfrentando con una dolorosa verdad, pero se negaba a aceptarla. «Loki Laufeyson declarado muerto». Leyó sobre cómo la policía había encontrado una bolsa con ropa ensangrentada y un cuchillo hace más de dos meses. Leyó sobre cómo habían llevado una exhaustiva investigación, pero que ya era hora de comprender que Loki Laufeyson probablemente había sido asesinado. No habían encontrado ADN alguno u otras pruebas que pudieran conducirlos al asesino, y esto le decepcionó. Peor aún fue leer que la familia Laufeyson estaba devastada. No quería que su familia pensara que estaba muerto. Quería que lo buscaran. Quería que fueran obstinados y nunca perdieran la esperanza.

—Es oficial —declaró Thor lo obvio—. Ya nadie estará buscándote nunca más.

Loki apartó su mirada del papel. No le importó que las lágrimas rodaran por sus mejillas y no le importó que Thor pudiera verlas. ¿Para qué ocultar su agonía? Obviamente, Thor sabía que esto le lastimaba y, obviamente, no le importaba.

—No estés triste —dijo Thor suavemente. Se arrodilló delante de Loki, quien estaba sentado inmóvil en la mesa. Ya era bastante tarde en la noche y se encontraban en la cocina, mientras el gato de Thor, Aesir, los miraba con sus grandes ojos. Se había preguntado por qué se le había permitido salir de su celda a una hora tan extraña, pero ahora entendía que era porque quería mostrarle esto. Thor sentía que este era un momento especial—. Ya sabes que el sufrimiento de tu familia ha terminado. Podrán seguir adelante.

—¿Y mi sufrimiento? —preguntó Loki huecamente. No le importaba que Thor estuviera tan cerca. Apenas registró el hecho de que su captor sostenía sus manos de manera reconfortante—. ¿Algún día terminará mi sufrimiento?

Thor frunció el ceño, parecía incluso un poco ofendido.

—Estoy haciendo lo mejor que puedo, Loki —contestó—. Si estás sufriendo, no es mi culpa. Si solo aceptaras tu destino, serías feliz. Si supiera que me amas, no tendrías que vivir en una celda.

Le satisfacía que al menos ahora Thor se estuviera refiriendo a su celda como su celda, y no como su habitación. Al parecer, ya una parte de Thor estaba sobria, pero no era suficiente. Nunca sería suficiente para romper la fantasía completamente.

—Entonces estaré viviendo en una celda durante mucho tiempo —suspiró Loki. Se rehusaba a complacer su fantasía. Nunca interpretaría el papel del amoroso novio solo para apaciguar su vida. Prefería ser un prisionero que aceptar su destino —que bajar la cabeza y dejar que todo sucediera.

Esperó a que Thor explotara de ira, pero el hombre únicamente afianzó el apriete en su mano y sonrío débilmente antes de llevar una mano al delgado y pálido rostro de Loki, acunando su barbilla.

—Esa es tu elección —dijo Thor—. Y puedo vivir con ella. Mientras estés aquí, conmigo, puedo vivir feliz.

Lo besó como a menudo lo besaba últimamente. Loki nunca lo apartaba, pero tampoco le correspondía. Siempre permanecía inmóvil mientras mantenía sus labios firmemente prensados y siempre rezaba para que Thor se apartara rápido. Justo como lo hacía ahora. Thor pareció feliz cuando se volvió a levantar y le quitó el periódico.

—Es hora de llevarte a tu celda otra vez —anunció—. Se está haciendo tarde y mañana tengo que trabajar.

Loki no titubeó. Se puso de pie y permitió que le guiara a través de la casa, hasta su celda. Se sintió aliviado cuando Thor no le obligó a dormir en su cama esa noche, ya que esperaba pasar un poco de tiempo solo con sus pensamientos, aunque sabía que lo más probable era que simplemente se sentiría deprimido e increíblemente solo.

En el momento en que la pesada puerta de acero se cerró detrás de él —encerrándolo efectivamente dentro de la pequeña habitación— dejó a todas las apariencias deslizarse. Se dejó caer sobre el colchón y respiró profundamente para estabilizarse. Pero no lloró.

La luz se apagó, lanzando la celda a la más absoluta oscuridad, y Loki no se movió. Simplemente se quedó ahí, pensando en su familia y rezó para que no se rindieran. Rezó y rezó, pero sabía que era poco probable que sus oraciones fueran escuchadas o respondidas.


Día 589

Desde que Loki había sido declarado oficialmente muerto por el estado, Thor se sentía menos perseguido. Se sentía libre, como si una carga hubiese caído de sus hombros. De vez en cuando, googleaba a los padres de Loki para ver qué estaban haciendo, pero la mayoría de veces encontraba información sobre la fundación que habían iniciado hace unos meses. Encontró poca o ninguna prueba de que alguien aún estuviera buscándolo.

Sorprendentemente, su vida transcurría sin problemas. Sif todavía era su novia, y la mujer estaba feliz con el lento progreso que su relación estaba teniendo. No quería que se mudaran juntos o establecerse. Thor, por supuesto, se veía obligado a tener sexo con ella y no era que le importara, pero cada vez que se encontraba durmiendo con ella —que realmente le gustaba— imaginaba que en realidad estaba con Loki.

La relación con sus padres también marchaba excepcionalmente bien. Hablar con su padre aún era difícil, y ahora que Odín trabajaba tan duro nuevamente Thor tenía problemas manejándolo todo, pero todavía estaba su madre. Amaba a su madre con todo el corazón y nunca haría nada para lastimarla. Esa era en realidad la única razón por la que mantenía una relación decente con su padre.

Todo era para complacer a su madre.

Y luego estaba Loki. El amor de su vida también parecía estar bien. Apenas se rebelaba y cuando le formulaba una pregunta, respondía de inmediato. Sabía que Loki simplemente hacía esto para evitar que lo lastimara, y aunque Thor lamentaba enormemente haberlo golpeado antes, sabía que había sido necesario. Amaba a Loki con todo su corazón, pero al comienzo de su relación había necesitado que el hombre le tuviera miedo. ¿De que otra forma le hubiera hecho sumiso y obediente?

Ahora se encontraban en la cocina y aunque se estaba haciendo tarde el sol seguía brillando y desprendía los últimos rayos de su calor. El verano hacía poco tiempo había llegado y Thor se sentía maravilloso. Sabía que Loki prefería el invierno, pero hizo todo lo posible por mantener al hombre feliz. Le permitió ducharse todos los días e incluso le daba limonada fría en las tardes. Todo estaba funcionando perfectamente y Thor creía que podían vivir felices para siempre de esta forma.

Si solo... no podía dejar de mirar a Loki mientras el hombre ponía el último de los platos sucios en el agua tibia del lavaplatos. Su cabello negro estaba creciendo nuevamente y se recordó cortárselo después, pero sus pensamientos rápidamente regresaron a los rasgos de Loki nuevamente. Observó sus pálidos brazos y sus delgados hombros, su largo cuello y sus afilados pómulos. Sus finos dedos agarraron un vaso y lo sumergieron en el agua, gotas de agua saltaban y aterrizaban en su espectral piel, rodando instantáneamente otra vez.

Thor se levantó lentamente y caminó hacia Loki, envolvió cuidadosamente sus brazos alrededor de su estrecha cintura y enterró su rostro en la curva de su cuello. Pudo sentir a Loki tensarse bajo su toque y lo escuchó inhalar en un repentino y aterrorizado suspiro, aun así no le prestó atención. Solo tenía que aliviar sus pensamientos y asegurarle que no quería hacerle ningún daño.

—No, por favor —dijo Loki.

Su voz sonó fuerte y segura, y esto a Thor le gustó, pero no le hizo detener sus acciones. Al contrario, escuchar su voz profunda y llena de emoción le volvió ansioso de anticipación. Quería oler al hombre, quería sentirlo —tocarlo. Lentamente movió la camisa de Loki hacia arriba para que así sus dedos pudieran sentir el calor de su piel.

—Eres hermoso —le susurró al oído. Besó el lóbulo de su oreja mientras sus manos acariciaban cada centímetro de su piel. Podía sentir a Loki estremeciéndose ante su toque antes de que tratara de apartarle las manos—. No te resistas —dijo, su voz era oscura y peligrosa. Thor nunca podía controlarse cuando sentía la ira hervir en su pecho y realmente esperaba que Loki no fuera difícil esta noche.

—No. —Loki continuó protestando—. No quiero esto. ¡No te quiero!

Thor ignoró deliberadamente este comentario. Sabía que Loki estaba débil físicamente —se había asegurado de ello—, pero esto no significaba que no pudiera defenderse en absoluto. Aún tenía tenues cicatrices en un costado de su rostro de aquella vez que Loki le había arañado hacía ya tantos meses. Para asegurarse de que sus movimientos fueran restringidos, apretó el cuerpo de Loki contra la encimera, inmovilizándolo allí, con su espalda contra su estómago. Notó que Loki se aferraba al borde de la encimera para estabilizarse, sus nudillos se habían tornado completamente blancos.

—Está bien —le tranquilizó, pasando una mano por su oscuro cabello—. Todo estará bien.

—¡No! —dijo Loki tercamente. Su voz estaba al límite, entre la furia y el pánico. Luchó de la mejor manera que pudo, pero Thor tenía un firme agarre sobre él—. ¡Suéltame! Thor, solo suéltame. Por favor.

Thor no reaccionó ante sus súplicas. Solo se sintió excitado mientras el cuerpo de Loki se presionaba contra el suyo. Rápidamente consiguió exponer su piel y electricidad corrió por sus venas al sentir la suavidad de la piel de Loki contra la suya. Quería sentir cada centímetro de ella. Quería saborearlo. Sus labios besaron su cuello y su hombro mientras sus dedos rozaban su espalda. Lo sostuvo contra la encimera con una mano, lo cual restringía sus propios movimientos, pero aún podía disfrutar del momento. Todavía podía tener a Loki a plenitud.

—Coopera conmigo, Loki —dijo seductoramente—. Concédeme esto e incluso podrías llegar a disfrutarlo.

No quiero esto —le contrarrestó—. ¡No me toques, bastardo!

Sus amenazas fueron vacías y sin sentido. Thor ya le tocaba, sintiéndolo y saboreándolo. Ahora no se detendría. Simplemente no podía. Estaba invadido por el deseo. Además, ¿ya no se había contenido por suficiente tiempo? Siempre se había abstenido de tocar al hombre al que tanto amaba, a excepción de una única vez. ¿Acaso no lo merecía? ¿No era esta su recompensa por tratar a Loki tan honorablemente?

Tras chupar sus propios dedos, finalmente penetró a Loki con uno de ellos, después con dos y finalmente con tres, y al escuchar sus gritos de dolor, se detuvo momentáneamente. Después de todo, no era cruel. Le dio tiempo para que se ajustara a la repentina intrusión mientras lo escuchaba jadear por aire. Observó su cabeza cayendo hacia adelante y únicamente lo besó en la nuca. Esto hizo a Loki protestar aún más.

—Eres un pervertido —siseó Loki—. Eres un bastardo enfermo.

En cualquier otro momento, tal comentario le tendría rabiando. Le tendría agarrando violentamente los hombros de Loki, sacudiéndolo. Lo habría golpeado, pero no ahora, no cuando finalmente estaba teniendo al hombre al que amaba otra vez. Sacó sus dedos y después lo penetró lentamente con su dureza. Mientras comenzaba a mover sus caderas, pudo escuchar a Loki dejando escapar pequeños gritos de dolor, pero esto no era culpa suya. Si Loki simplemente cooperara, esto incluso podría llegar a ser agradable para ambos.

—Nunca pensé que... —comenzó Thor, susurrando, sintiéndose tensarse con cada movimiento que hacía—. Nunca pensé que me llenaría semejante deseo, Loki, pero tú eres digno de todo. De todo. Tú simplemente... jodiste mi cerebro, mi amor, me haces sentir tan bien.

Cuando se vino minutos más tarde, se aferró a Loki como si se estuviera aferrando a su propia vida. Inhaló una bocanada de aire y sintió a todo su cuerpo llenarse de placer. El acto le hizo sentirse eufórico y lleno de energía y deseó poder compartir esto con Loki. En lugar de ello, se retiró de él, subiéndose los pantalones y dejándose caer en la silla más cercana. Aún no tenía su respiración bajo control ya que Loki simplemente tenía una influencia embriagadora sobre él.

Loki apresuradamente reajustó sus ropas, cubriéndose nuevamente, pero no se volvió para observar a Thor. Sus hombros estaban llenos de tensión y su cabeza aún estaba agachada. Thor podía notar que su amado estaba sufriendo, pero quizá ese era su castigo por no cooperar. Si simplemente aceptara el amor que le estaba ofreciendo, sus vidas serían mucho más fáciles.

—¿Todavía me odias? —preguntó Thor repentinamente. Recordaba claramente a Loki diciéndole esto la última vez que habían tenido sexo. Aquella mañana, no había sido agradable y Thor quería evitar tal episodio nuevamente. Si solo tuviera una forma de mantener a Loki feliz.

Loki se dio vuelta, y por primera vez Thor solo pudo ver ira y odio irradiando de sus vibrantes ojos verdes. Usualmente revelaban miedo también, pero ahora no había ni el más mínimo rastro de dicha emoción. Sin embargo, a Thor le agradó bastante ver esto. Prefería a un Loki emocional en lugar de uno apático.

—Nunca dejaré de odiarte —escupió Loki. Enderezó la espalda, recuperando algo de compostura—. ¿Puedo limpiarme?

Esto era algo que Thor no había esperado. Frunció el ceño mientras trataba de averiguar exactamente qué era lo que Loki planeaba. ¿Por qué repentinamente preguntaba si podía limpiarse? ¿Acaso se sentía sucio? ¿Únicamente quería alejarse de él?

—Solo cinco minutos en el baño —añadió Loki audazmente—. Me gustaría pensar que es lo mínimo que puedes hacer después de tomarme en contra de mi voluntad.

Thor detestaba que lo pusiera de esta forma.

—Cinco minutos —contestó, permitiéndole a Loki este pequeño favor—. Pero ni un segundo más.

Los ojos de Loki permanecieron fríos y calculadores.

—Entendido.


Tan pronto como la puerta se cerró a su espalda, Loki dejó escapar un suspiro de cansancio. Era un milagro que se le permitiera estar aquí solo, aunque sabía que Thor estaba justo detrás de la puerta, escuchando cada uno de sus movimientos. Silenciosamente, se dirigió hacia el lavabo y rápidamente dejó correr el agua fría sobre sus manos. La echó en su rostro, esperando que le hiciera sentir al menos un poco mejor antes de continuar limpiándose, sintiéndose aliviado al borrar los últimos vestigios de Thor de su cuerpo.

Ahora que su desesperada necesidad de limpiarse había sido cumplida, Loki no pudo dejar de desear escapar. Caminó hacia la pequeña ventana, pero sus esperanzas fueron aplastadas fácilmente. La ventana estaba cerrada y aunque pudiera haberla abierto, no había manera de que pudiera bajar.

Maldijo en silencio, sintiéndose aplastado y vencido por el cansancio.

Cuando se miró en el espejo, se sintió horrorizado. Solo podía ver los círculos oscuros bajo sus ojos y su mirada vacía. Sus pómulos eran muy afilados y su piel tenía un color pálido insalubre. En este momento parecía enfermo, y se sentía enfermo. Estaba cansado de lidiar con estas situaciones. Ni siquiera podía recordar la última vez que había sonreído.

—No llores —se susurró a sí mismo—. ¡Contrólate!

Pero, ¿para qué? Había tratado de escapar una vez y había aprendido que era imposible. Cada vez que estaba fuera de su celda, Thor lo mantenía vigilado. Nunca más lejos de él que a dos metros de distancia. Cuando —por casualidad— era dejado solo por unos minutos, estaba atado por esas malditas esposas.

Simplemente ya no podía soportarlo más. ¿Ahora esta era su vida? ¿Ser el entretenimiento de otro hombre? ¿Un juguete? Debía ser, porque se negaba a creer que Thor realmente lo amara. No podía soportar la idea de ser el prisionero de un demente por otro año, o incluso por más tiempo. Si este era su futuro, entonces prefería no tener futuro alguno.

Sin saber qué otra cosa poder hacer, Loki intentó abrir el gabinete debajo del lavabo, pero para su irritación, encontró que también estaba cerrado con llave. Por supuesto que estaba cerrado, pensó desesperadamente, ¿de qué otra manera Thor iba a permitir dejarlo por su cuenta allí?

Hubo un golpe corto, pero fuerte en la puerta.

—Los cinco minutos han pasado, Loki —anunció Thor—. Ya es hora de bajar otra vez.

Odiaba escuchar esa voz. Le envió escalofríos por su espalda. Sin embargo, ¿qué otra opción tenía excepto obedecer? La puerta no estaba cerrada con llave por lo que Thor podía entrar cuando quisiera, y una parte suya estuvo agradecida de que se le hubiera concedido este breve momento de privacidad.

Con renuencia, salió del baño, encontrando inmediatamente la mirada preocupada de Thor aterrizando sobre él.

—Todavía tienes que terminar de lavar los platos —dijo Thor mientras bajaban.

Loki no sabía si Thor realmente quería que terminara con los platos o si solo quería romper el pesado silencio entre ambos. De cualquier forma, esto no podía importarle menos. Estaba cansado de escucharlo. Solo quería que esta locura terminara y comenzó a comprender que él era el único que podría hacer que esto sucediera. Ya no había nadie buscándole —Thor se había asegurado de ello—, y sus posibilidades de escapar eran casi nulas.

Así que, ¿de qué otra manera podría escapar?

La solución era bastante simple, pero Loki no sabía si estaba listo para ello.

Mientras continuaba lavando los platos, se encontró observando un cuchillo pequeño que Thor había utilizado para pelar las patatas. Había fantaseado un millón de veces sobre cómo agarraría aquel cuchillo pequeño y afilado y en cómo apuñalaría a Thor con él. Cuando cerraba sus ojos y dejaba volar sus pensamientos, podía incluso sentir la sangre de Thor corriendo entre sus manos, pero nunca había tenido el valor de intentarlo realmente. De nuevo, ¿cuáles serían las posibilidades de que tuviera éxito? Podría herirlo —lo cual le brindaría un grandioso placer—, pero nunca sería capaz de matarlo. No tenía la fuerza suficiente y sabía que Thor lo golpearía hasta la muerte si alguna vez intentaba semejante cosa.

Pero había hecho un alto en su cabeza aquella noche. ¿Todavía le importaba su propia seguridad? Quizá sí. Quizás no. La verdad era que solo tenía una oportunidad y tenía que tomar una decisión. Atacaría a Thor y esperaría escapar o simplemente trataría de ponerle fin a esta locura. Las posibilidades de éxito del segundo plan eran mucho mayores.

Observó por encima de su hombro y encontró a Thor distraído momentáneamente. Rápidamente cogió el cuchillo y lo escondió en el pliegue de su manga. Su corazón comenzó a latir rápidamente, pero se obligó a mantener la calma. Terminó los platos y se volvió hacia Thor. Aún podía atacarlo. Podría apuntar a su garganta.

—Vamos —dijo Thor—. Por esta noche, vamos a llevarte a tu celda.

Thor siempre caminaba detrás de él. Era como si siempre esperara un ataque. Podía estar demente, pero tuvo que admitir que el tipo sabía lo que estaba haciendo. Sabía cómo controlarlo y sabía cómo evitar que intentara cualquier cosa. Era profundamente irritante admitirlo. Así que se dirigió escaleras abajo, por el sótano y por el estrecho pasillo. En el momento en que llegó a su pequeña celda, supo que esta podría ser su última oportunidad. Si saltaba sobre Thor ahora, podría apuntar a causarle el máximo daño.

—Te traeré un buen desayuno en la mañana. —Sonrió Thor.

¡Ahora o nunca!

No pudo hacerlo.

Simplemente estaba demasiado asustado y se odió por ello. Tenía miedo de que si llegaba a fallar, Thor no lo castigaría por ello, sino a su familia. Su cabeza se llenó de imágenes de su madre yaciendo muerta en algún lugar. Vio los ojos vacíos de su padre y pudo escuchar la voz de Helblindi suplicando por clemencia.

—Buenas noches —dijo Thor. Salió de la celda y cerró la puerta tras de sí.

Estaba solo otra vez y fue entonces cuando se dio cuenta de que no le había dicho ni una palabra a su captor desde que había dejado el baño. Era sorprendente que Thor hubiera mantenido la calma todo ese tiempo. Meses atrás, le habría gritado y golpeado por su silencio. ¿Acaso una parte de Thor ya no quería eso? ¿Creía acaso que ya no necesitaba herirlo para mantenerlo bajo control?

Ese podría ser el caso.

Echó un vistazo al reloj al lado de su colchón y vio que era un poco antes de las nueve. Le quedaban cinco minutos más de luz. Tomó el cuchillo y examinó el borde afilado. Lo presionó contra la parte interna de su muñeca, pero no pudo decidirse a cortar realmente a través de su piel. Recordó repentinamente a Thor cortando la palma de su mano hacía ya tantas semanas y recordó el dolor abrumador.

¿Sentiría aquello otra vez?

Suspiró y dejó caer el cuchillo.

No podía hacerlo. No todavía, de cualquier modo. Necesitaba más tiempo para ordenar sus pensamientos.

Y en ese momento, la luz se apagó.


Hola, primero que todo quiero darle las gracias a quienes dejaron review :), me alegra que hayan encontrado interesante la historia y que le hayan dado la oportunidad a mi traducción. En cuanto a las dudas respecto a la historia, les informo que este fic ha sido finalizado por la autora desde hace algunos meses, como mencioné pueden encontrarlo aquí y en AO3 como: My Sweet Prince by Cassy27. En cuanto a las actualizaciones, ya solo restan 5 capítulos que trataré de traducir y publicar cuando tenga tiempo; así que espero que no desesperen o, si tienen la oportunidad y no pueden soportar la espera, que busquen el original y de paso le agradezcan a la autora por tan maravilloso trabajo.

Sin ser más, gracias por leer y que sean felices :).