Summary:
Secuela de la historia
"El chico de la clase de Arte"
"Quien diría que después de varios años dos personas que se quieren se encuentren inesperadamente, y no solo una vez, sino muchas... ¿casualidad? o es que ellos están destinados a terminar juntos"
CAPITULO 8
AMIGO
Llegó la mañana y con ello todo lo que conlleva, abrir los ojos a la fuerza, desenredarse de la sábana, un baño que realmente despierte, obviamente agua fría, tomar desayuno, correr escalera abajo, cruzar la puerta, tropezarme sin caerme, arreglarme el pelo desordenado y mirar la calle, sonreír y ver la figura que estaba plantada en frente de uno; bueno lo último si no me lo esperaba para nada porque lo mío era correr hacia el campus, pero era una grata sorpresa que apareciera ahora.
- ¿Preciosa, como estas? – preguntó tomándome de la cintura y dándome vueltas, reí como tonta, sujetando mi bolso para evitar que salga disparado
- Bien, tu como estas, te extrañé – respondí, me bajó al piso después de varios segundos y me sujeto para evitar que cayera directamente a mi lugar de preferencia, el piso
- Yo también princesa, yo también, y quiero decirte algo – de pronto cambió su gesto sonriente por uno serio, sus cejas bajaron y se juntaron como si estuviera pensando demasiado el tema que iba a contarme, sus ojos dejaron de brillar de pronto y se oscurecieron más de lo normal, su nariz se puso rígida y sus pómulos se marcaron al mismo tiempo que sus labios se fruncían, supe que era muy importante, pero algo me decía que tenía que salir corriendo de aquel lugar, lo miré con intriga
- Bella, mira, sé que estuvimos bastante tiempo juntos, realmente para mi eres… - pero de pronto tuve que levantar la mano por el tono del celular que había puesto Alice a la llamada de Rosalie, algo escandalosa debería decir, ya que la gente que pasaba por la calle volteó para fijarse en el detalle de la canción, aunque claro, si unías bitch y supergirl quien no te miraría mal, especialmente personas de edad; así que lo saqué de inmediato y ante la atenta mirada de mi acompañante a quien sonreí contesté
- Bella, tienes que venir ya, pero ya – fruncí mi ceño y lo miré
- ¿Qué pasa? – pregunté intrigada
- Tienes que venir nos vemos en la facultad -
- Algo pasa – susurré, de inmediato hizo que subiera a su auto y arrancáramos a una velocidad más de lo normal
En el camino me puse a pensar en lo que quería decirme y lo muy serio que se había puesto; cruzamos un par de calles y como siempre en la ciudad, la llovizna era un ritual, la gente abrigada y con paraguas o con tazas de café, y a propósito me moría por un café.
- Bella, llegamos - su voz llegó a mis oídos y de inmediato bajé del auto, Rosalie me esperaba impaciente y con una sonrisa en la cara, a su lado Alice ponía una mueca graciosa, como si quisiera reírse y la vez golpear a Rose
- ¿Qué pasa? – pregunté ansiosa, sentí como se me acercaban y de inmediato adelanté un par de pasos, fruncí mi ceño y Rosalie soltó una carcajada
- ¡En serio no quieres saberlo! – dijo de pronto Alice – es mejor que regresemos al departamento, vamos – tiró de mi mano, pero Rose tiró de mi bolso, causando un pelea entre mis dos amigas
- ¡Basta! – dije de pronto, ambas suspiraron y me soltaron – ¿me quieren explicar que pasa? – pregunté de nuevo, ninguna de las dos respondió – si no me van a decir es mejor que vaya, falta unos pasos para llegar a la facultad – Alice miró de reojo a Rose, y ella se encogió de hombros, ante esto eché a correr, pero cada vez que me acercaba se escuchaba gritos de chicas, y un barullo tremendo, dejé de correr y a mi lado pararon también mis amigas, me acerqué lentamente y de pronto vi una pancarta grande, y la gente a mi alrededor volteaba a mirarme con emoción pintada en el rostro, algunas chicas suspiraban y los chicos se quedaban con la boca abierta, al menos los pocos que yo conocía, sentí un agarre en mi cintura y volteé a ver quién estaba a mi lado, me sorprendí al ver quien era
- ¿Qué dices? – preguntó, bajé la mirada avergonzada, incluso los docentes estaban esperando mi respuesta, todos estaban en silencio, escuchaba el murmullo de algunas chicas, respondiendo por mi
- Si, acepto cenar hoy contigo – sonrió y me abrazó, atrayéndome poco a poco hacia él, su perfume era muchas de las cosas que me gustaba de él, aspiré todo lo que pude cerrando los ojos para disfrutar de la fragancia, cuando los abrí, vi a mi amigo con una sonrisa tímida, lejos muy lejos, levantó la mano, sonreí con ganas pero de pronto él se dio la vuelta y se fue
No había agradecido a Ian el que me haya traído hasta la universidad, además de que estaba a punto de decirme algo hace un momento antes de la llamada de Rosalie, no podía olvidar su rostro serio y sus ojos oscuros casi sólidos, la verdad eso me inquietaba, Ian quería decirme algo, pero ahora no tendría oportunidad de saberlo, lo conocía muy bien, una vez que las cosas no salen de su boca, nunca más salen.
- Edward me asfixias – él de pronto me soltó con delicadeza ya que me apretaba mucho contra él, sonrió y me dio un beso en la frente, todo el mundo suspiró, pero de pronto la voz de un profesor empezó a sonar por encima de toda la bulla, indicaba que era hora de entrar a clases.
Si, Edward fue quien puso la pancarta, una pancarta que cubría casi todo el edificio, con letras grandes que decía "mi querida Bella, ¿aceptarías cenar conmigo esta noche?" ; quien no se rendiría ante tal gesto, yo sí, claro, Edward todavía me traía loca, todavía suspiraba por él, y aun así cuando todo el mundo me dijo que él era un amor pasado, como todos dicen: un amor de colegio, para mí no lo era, yo sentía que realmente lo amaba, realmente no podía sacarlo de mi mente, de mi corazón; y eso mucha gente no entendía.
- Tengo que entrar a clases – dije de pronto, haciendo que él se alejara un poco de mí, lo suficiente como para mirarlo a los ojos, él asintió – gracias por este gesto – volvió a sonreír con aquella sonrisa torcida que tanto me gustaba, atrapó un mechón de mi pelo que se había soltado de mi peinado mal hecho y lo puso detrás de la oreja
- Hasta sin peinar te ves adorable, te recojo esta noche a las ocho – yo asentí y se despidió con un beso en la mejilla, pero a decir verdad yo esperaba más que un beso en la mejilla, al menos cerca a los labios, creo que estaba apresurada, sonreí para mis adentros, lo vi marcharse y a mi lado alguien suspiró.
- ¿No es romántico? – preguntó Rosalie, mirando cómo se iba Edward
- Rosalie, es el hermano de tu novio, compórtate – dijo de pronto Alice, parándose frente a nosotras – Bella, dijiste que si – añadió mirándome fijamente a los ojos, me encogí de hombros
- ¿Alice, podemos hablar? – de pronto escuché su voz de nuevo, volteamos a ver y Alice asintió, se acercó lentamente y se perdieron por el campus, Rosalie y yo nos miramos y decidimos restarle importancia, sabíamos que ambos tendrían que hablar alguna vez, y bueno, que mejor momento como este
La semana continuo, los días y las horas pasaron sin compasión, y Edward seguía invitándome a salir, a tomar un simple café incluso a recorrer la ciudad a pie, tengo que reconocer que la compañía de Edward era el mejor remedio para olvidar que Ian ya no me dirigía la palabra, tan solo venía a llevarme a la facultad y eso era todo, y para mí era doloroso. Ian solo aparecía en su auto, yo bajaba lenta y calmadamente de mi departamento subía al auto nos decíamos un escueto hola y ya, me sentía tan incómoda viajando con él a la facultad, que varias veces tuve que llamarlo para decirle que no era necesario que me recogiera, y por ello gané que ya ni me dirigiera la palabra a la vez que Edward se atreviera a recogerme con sus sonrisas encantadoras, y por ello me olvidaba de Ian, pero en las clases, era siempre un suplicio no contar con él cuando más lo necesitaba.
- ¿y bien? – preguntó de pronto Rose, uniéndose a mi lento andar hacia la cafetería en nuestra hora libre, miré al piso, como si este tuviera mi futuro pintado en las piedras
- ¿Qué quieres saber? – pregunté – Ian no me habla, así que eso no es novedad para ti – añadí con un suspiro, me encogí de hombros y seguí con mi camino a la cafetería, buscando con la mirada si había algún asiento libre o si por casualidad Ian me estuviera esperando
- Mira Bella – de pronto Rose levantó la voz y me quedé parada en medio del camino – no me quedé en Nueva York para que no me dirijas la palabra o me la dirijas a medias – añadió molesta, la miré con una mueca, era muy difícil soportar a Rose enojada, suspiré y seguí caminando a la cafetería
- Lo siento Rose, pero el caso de Ian aun me preocupa – ella hizo una mueca, me cogió del brazo y seguimos caminando, en busca de un lugar dentro de la cafetería, hasta que vi a Ian con un grupo de amigos riendo ampliamente, y no sé porque algo se removió dentro de mi
Rosalie y Emmett, se habían transferido de universidad, entraron a la de Nueva York porque ya no soportaban viajar cada vez que podían solo para verme o para ver a Alice, el único que faltaba era Jasper, por Alice claro, pero él seguiría un semestre más en Boston y haría el cambio. Y con respecto a Ian, el caso era peor, él ya no me hablaba, ni me miraba, solo me levantaba la mano o me sonreía y yo la verdad lo extrañaba demasiado
- Bells, tu celular está sonando – Rosalie habló trayéndome a la realidad, saqué el dichoso aparato de mi bolso y sonreí ante el aparato
- uuuyyy, quien será para que esa sonrisa pícara aparezca en el rostro – dijo de pronto Emmett, acercándose a Rosalie
- ¿diga? – respondí, con una sonrisa, sabía quién era, pero seguía sintiéndome una chiquilla emocionada cuando él me llamaba
- ¿Bells? – preguntó, reí en mi interior
- ¿si diga? – volví a preguntar, al otro lado del teléfono rió
- No te hagas Bells – respondió, reí abiertamente, Rosalie sonrió, Emmett se levantó del asiento e hizo que Rose se despidiera con la mano, quedándome sola en la cafetería, con los cuadernos encima de la mesa y con una sonrisa en el rostro
- Edward, como te va – respondí, volvió a reír y yo disfrute como chiquilla enamorada y emocionada de su hermosa risa a través del teléfono
- Bien, Bells, quería saber si el jueves quieres ir al cine conmigo – sonreí abiertamente, y levanté la mirada, pero cometí una equivocación con la última, Ian me miraba desde el otro lado dela cafetería - ¿Bella? – preguntó Edward, llamándome del trance en el que Ian y yo quedamos, haciendo que mi miraba bajara hacia el piso, centrándome solo en Edward
- Claro, ¿a qué hora? – pregunté mostrando más interés
- ¿te parece a las cuatro de la tarde? – preguntó, y me imagine que sonreía, porque el tono de su voz dio a entenderlo de esa manera
- Me parece genial, entonces nos vemos en el mall – respondí, se despidió y yo colgué, guardé el celular, junté mis cosas y me levanté del asiento, estaba dispuesta a entrar a la última clase del día, pero decidí que no era el momento, ya que Ian estaba en la misma clase que yo, y compartíamos el escritorio, así que salí de la cafetería, decidí que sería bueno que caminase hasta el departamento, ya que quedaba muy cerca, además pensé que hace mucho que no lo hacia.
- ¡Bella! – gritó alguien de pronto, voltee para ver quién era, pero Ian de pronto se plantó a mi lado, lo mire entre asustada y nerviosa - ¿Podemos hablar? – preguntó agitado por la corrida que se dio, lo miré detenidamente y asentí, dirigiendo mi vista al horizonte
- ¿Qué pasa? – pregunté, continúe con mi camino, Ian tuvo que igualarse a mis pasos
- Siento por no haberte dirigido la palabra en estas últimas semanas – paré bruscamente y lo miré, sus ojos al parecer eran sinceros, voltee y seguí caminando
- No sé cuál haya sido tu motivo, pero realmente me dolió que lo hayas hecho – Ian sujetó mi brazo y tiró de él, hizo que detuviera mis pasos y girara en mi lugar, quedando uno frente al otro
- Lo sé Bella, sé que no tengo ningún derecho a pedirte que me disculpes, es solo que…. – paró de hablar de pronto, agachando la mirada, no sé porque de pronto lo sentí nervioso, como si quisiera hablar de algo que no debería, como si estuviera ocultándome algo que no debería
- ¿Solo? – lo anime a que continuara, pero no lo hizo, suspiré y seguí con mi camino, Ian a veces era muy difícil en cuanto a sus expresiones, era muy directo cuando se lo proponía, pero cuando no, era muy difícil de interpretarlo, y esta era una de esas ocasiones en las que uno se queda con la duda de lo que realmente está pasando
- ¡Bella! – llamó de nuevo, corriendo hacia mí, me detuvo de nuevo y me hizo un gesto con su cabeza – ¿sentémonos si? – preguntó, señalando la banca del parque cercano a nosotros, asentí y nos dirigimos en silencio a la banca
- Mira, siento por no dirigirte la palabra, pero me quedé preocupado al ver que te estabas haciendo ilusiones con tu amigo – dijo de pronto muy rápido que tarde unos segundos más de lo que debería en entender, levanté mi cejas de asombro y quede completamente callada – yo sé que no debería meterme en eso, pero me preocupa que aun quedes ilusionada con él, después de todo lo que te hizo, además de que me dejaste con la intriga de no saber que pasó en el aerop…. –
- No hables de eso – supliqué – Ian, debiste de decirme, no soy bruja para adivinar lo que te pasa, somos amigos ¿no? – pregunté con una sonrisa, él asintió – no lo vuelvas a hacer -
- Te lo prometo – respondió, dándome un tímido abrazo, como si fuera la primera vez que lo hiciéramos - ¿y cómo te fue en estos días? – preguntó, rompiendo el abrazo, sonreí
- Bien, él me llamo varias veces, fuimos a pasear, al cine, a comer, por helados, un café, a bailar, a los museos, ni te imaginas a donde me llevó – él sonrió y me abrazó, después de todo este tiempo, sentía que mi amigo estaba conmigo de vuelta y me sentía completa, aunque claro, ahora que me acordaba, Jacob era el único que faltaba en mi lista de amigos, pero siempre me preguntaba por qué Jake había desaparecido, hasta ahora no sabía nada de él.
- ¿entonces cuando vuelven a salir? – preguntó de nuevo, salí de mis pensamientos y el gusanito que me molestaba siempre que pensaba en Jacob, sonreí
- De acá dos días, iremos al cine de nuevo – respondí mirándolo con una sonrisa en la cara
- Esa sonrisa es como cuando recibes un dulce – añadió Ian, cogiendo mis cachetes y estirándolos más
- ¡suelta! – casi grité riéndome
- Bueno entonces, yo te llevo a esa cita, quiero conocerlo y amenazarlo, cosa que si te hace daño, lo persigo por el resto de los días – lo miré amenazante y lo vi con el rostro serio hasta que se partió de la risa – vámonos, está empezando a llover – añadió, regresamos a la facultad y recogimos su auto; realmente esperaba que Ian y Edward se conocieran, estaba segura que ambos se llevarían bien
Ayudenme con la inspiración y pasen por "SI LOS HOMBRES LADRASEN" me estoy quedando en el capítulo 6 y no me está gustando.
Gracias por leer chicas, nos leemos mañana, sigo con los capítulos diarios :D
