Hola otra vez. Si, lo se, no tengo perdon en esta vida para todo lo que he tardado. La verdad es que entre que estuve con un bloqueo, mi computador se echo a perder... Fue lo peor de mi vida, recien ahora tengo uno de nuevo, gracias a mi novio jeje, pero cuando quise volver a escribir me costo una eternidad. Para peor mi tiempo es minimo, y se que me sigo justificando... de verdad les pido disculpas a todos, me siento fatal porque hasta yo odio cuando los autores se demoran siglos en actualizar :(
Fuera de eso, les cuento que aun me costo escribir este capitulo. Se que quizas a algunos no les guste, pero es como me imagino el amor adolescente, al menos es como yo vivi el amor adolescente jaja les adelantare que sabremos al fin algo del accidente y en este cap se dara un pincelazo del aniversario, que ya estoy dispuesta a profundizar un poco en el siguiente.
Muchas gracias a todos por su paciencia y por todos los reviews, followers y favorites, y tambien a todos aquellos que se pasan de incognitos jeje son todos importantes y amados por mi!
Sin mas demoras... A LEER!
Capitulo 9: Una asquerosa ensalada de pensamientos.
Podría observar el lago por una vida entera. Esta época del año era su favorita, con sus aguas medio congeladas lograba engañar a cualquiera. No quisieras tratar de caminar sobre el hielo delgado, podrías caer profundo en sus aguas. Que irónico que era casi como se sentía. Había caminado por el filo del hielo de Malfoy, y ahora sentía que estaba cayendo y ahogándose.
Odiaba lo que estaba sintiendo. Le molestaba la confusión que no la dejaba dormir. Solo tenia una cosa clara en su cabeza. Theodore Nott era la razón de todos sus problemas.
Si no hubiese empezado algo con él, Malfoy jamás se habría sentido tentado a tenerla. Y ahora no tendría una ensalada de pensamientos y emociones en su cabeza. Sabía que Malfoy estaba jugando, como ella debería haber hecho, pero como una adolescente estúpida, había mezclado las cosas. Jamás debió haber cedido a sus bajos instintos.
No es que estuviese enamorada de Malfoy ni mucho menos. Ya ni siquiera estaba segura de estar enamorada de Theo. Probablemente estuviera en una etapa de non-enamoramiento. Pero sí que le había dolido el rechazo del rubio. Pensaba que ambos se habían divertido. Estaba segura de que se lo había echado al bolsillo y ahora podría tenerlo cuando quisiera. Pero como siempre, Malfoy había cambiado la balanza a su favor. Y ahora era ella quien estaba en su bolsillo, esperando que decidiera sacarla a jugar con él.
¿Cuán patética sonaba?
Se apretó un poco mas el abrigo y subió la bufanda hasta cubrirse la nariz. Dejo sus manos caer sobre su regazo, moviéndolas con nerviosismo.
Se estaba arrepintiendo de esto. Había decidido darle la oportunidad de hablar a Theo. Lo escucharía y luego cerraría ese libro. Este seria su forma de dejarlo atrás. Aunque ya estaba dudando. ¿Y si lograba convencerla? Theo tenía una capacidad de confundirla con sus palabras, que la asustaba. Tenia que mantenerse fuerte. Era lo único que tenía claro.
Los pasos a su espalda la pusieron alerta. Cerro los ojos y espero. Un latido doloroso y el ya estaba sentado a su lado. Aguanto la respiración y espero. Escucho como se aclaraba la garganta y se acercaba un centímetro más. Boto el aire con pesadez y se alejó un centímetro y medio.
- Hermione – obligo a su cuerpo a controlarse. El solo escucharlo hablar le alteraba lo mas profundo. Tenia la seguridad que siempre amaría a Theodore Nott, pero eso era algo que él no tenía por qué saber.
- Di lo que tengas que decir, y déjame en paz – respondió abriendo los ojos. Decidió mantener la vista clavada en el oscuro lago. El invierno estaba haciendo su trabajo. El frio y la oscuridad se apoderaban de los días.
Lo escucho suspirar y lo sintió temblar. ¿Seria el frio o el miedo? – Lo siento, por todo –
Escuchar esas palabras dolió mucho más de lo que imagino. Las había dicho mucho últimamente, pero ahora tenían ese matiz de culpa, dolor y tristeza suficiente para clavarse en su corazón. Y no podía permitirse sentir nada por él. – Esta bien –
- No, no está bien – se permitió mirarlo. Y como siempre, podría haberla golpeado en el estomago y el impacto habría sido menor. – Te he mentido tanto, que ya ni se que es verdad o que es mentira –
Sintió el clásico nudo en la garganta y como le ardían los ojos. No quería llorar. No podía llorar frente a él. No podía verla así de destruida. – Si, lo hiciste – su voz sonaba mas ronca que de costumbre, y era solo por la necesidad de dejar llevar ese maldito nudo.
- Debí decirte sobre Eva, antes de todo lo que paso entre nosotros, pero…-
- ¿Qué? Sabías que, si me decías que estabas comprometido, jamás siquiera te habría mirado de otra forma – lo había logrado. La había hecho llorar una vez más. Las lagrimas comenzaron a desbordarse como un rio en pleno invierno.
- No, no es eso – le quemaba la intensidad con que la miraba. Pero no cedería. No desvió la mirada ni oculto sus lágrimas. Si quería ver lo que había logrado, que lo viera al completo. Podía ver en su expresión confusa, que no sabia que hacer con ella. – No asumí jamás este compromiso. Simplemente fue una decisión que mi padre tomo –
- ¿Así que eres tan pendejo que tu padre toma las decisiones por ti? Si, claro –
- Es todo negocios, por eso no me lo tome en serio. Pero Eva no podría asumir que yo estuviera con alguien más –
Podía notar como la tristeza se iba mezclando con la rabia. Estaba justificándose de la peor forma. – ¿Qué mujer querría compartir a su novio? Ninguna, lo ame o no –
- Si, pero…
- Mira, lo que hizo la hermana de Eva fue lo que haría cualquier persona, quizás no tan agresivamente, pero solo estaba defendiendo lo que era de su hermana – alzo las manos y se limpio el rostro. Su voz había sonado un poco amortiguada por la bufanda, pero ahora que la había bajado, podría impregnar en cada una de sus palabras el dolor y la furia que sentía. – Lo que tu hiciste fue seguir cubriendo tus mentiras con más mentiras –
- Quería protegerte –
Lanzo una falsa carcajada al aire. Aunque si les encontraba cierto humor a sus palabras. Si no estuviera tan rota, podría haber reído de verdad – Querías protegerte a ti mismo, y a tus mentiras –
- No…
- ¡Basta! – ya no podía oír más. Con un poco de esfuerzo se puso de pie bajo la atónita mirada del ojiazul. Desde su altura se permitió observarlo un minuto antes de dar la vuelta y olvidarse de él.
Entendía porque se había enamorado de él. Con su rostro perfecto, sus ojos azules y su aspecto medio despreocupado, era caballero, inteligente y divertido. Lejos de sus mentiras, podría haber sido perfecto. Dejo a su mente recordar aquel primer beso en la sala de prefectos. O aquella noche en que dejo que la hiciera mujer. Las lagrimas brotaron sin piedad. Un hipido salió de lo profundo de su alma.
Dio un pequeño salto cuando se puso de pie y quedo frente a ella, separados por pocos centímetros. Sin previo aviso la abrazo. Con tanta fuerza que le costaba respirar. O quizás no podía respirar y llorar al mismo tiempo. Enterró el rostro en su pecho y lloro como una pequeña niña. Dejo que la consolara y absorbiera toda su energía.
- ¿Por qué…? – no pudo completar la frase, pero estaba segura de que el entendería.
- No tenía intención de quererte. Todo empezó como un juego – sus manos buscaron sostén, aferrándose a su abrigo. No era capaz de alzar el rostro, solo quería llenarse un poco mas de su aroma y de la fuerza con que sus brazos la sostenían. – Pero después te conocí y me desarmaste –
La obligó a alejarse un poco para así poder mirarla directo a los ojos. Su intensidad quemaba en lo mas profundo. Sentía su sangre espesa y como su corazón sonaba tronador en sus oídos. – Cuando me di cuenta de lo que estaba sintiendo por ti, ya era demasiado tarde. Quise dejarte ir aquella mañana, pero estabas tan dentro de mi… -
Se estremeció cuando sus manos abandonaron su espalda para así poder limpiar sus mejillas mojadas. – Y después vino Draco y… no podía aceptar que me estabas dejando, que te estabas olvidando de mi como yo no podía –
- Eso es ser egoísta – las palabras salían mezcladas con hipidos. Se sentía como si tuviera 5 de nuevo, y su padre la hubiese regañado y luego abrazado. Eran sentimientos muy diferentes.
- Lo sé, pero después vino lo del accidente, y no quería que supieras la verdad así, quería que lo supieras por mi… -
- ¿Y lo único…? –
- Si, fue la única estúpida idea. Creí que, si no recordabas a la chica, no hablarías con ella y ella no diría porque lo hizo. Era un plan brillante – podría haber reído, de no ser por lo cruel del momento.
Puso sus manos en su pecho y lo alejo suavemente. Su cercanía comenzaba a nublar su sentido. – Me lanzaste un obliviate mientras estaba inconsciente producto de una contusión. Pudiste dejarme sin un maldito recuerdo de mi vida, o incluso haberme matado – estaba exagerando, pero necesitaba que entendiera lo que había hecho.
Le dio la espalda y comenzó a caminar en círculos. Cuando Malfoy se lo había dicho, creyó que estaba bromeando, o quizás desprestigiando a Theo. Pero cuando lo había enfrentado esa noche, y el fue incapaz de negarlo, todo su mundo se derrumbo a sus pies.
Su necesidad de mentir había sido tan fuerte que había preferido hechizarla. Todo para ocultar su noviazgo, su futuro matrimonio y por proteger a quien seria su cuñada en un par de días.
- Se que lo que hice fue estúpido, pero fue lo único que se me ocurrió en ese momento –
- Mira, ya dijiste lo que tenias que decir, ahora por favor… -
- No volveré a molestarte, puedes estar segura. Solo… - se acerco hasta que sus brazos rodearon su cintura. Sentía el calor de su pecho contra su espalda. Cerro los ojos y disfruto del momento. Esto era lo que habría querido por mucho tiempo, incluso para toda su vida. Sentirlo así, protegiéndola, amándola…
- No tienes derecho a pedirme nada – respondió recostando su cabeza contra su cuerpo. No quería que la dejara. No quería dejar de sentir su calor. Merlín, esto dolía como un millón de quemaduras.
- Necesito que me perdones, y que sepas algo –
Abrió los ojos, se separó de él y dio media vuelta para enfrentarlo. - ¿Alguna otra mentira? – cruzo los brazos sobre su pecho, sintiendo como la ira comenzaba a bullir en su centro.
- No mía al menos – ahora estaba intrigada. Expreso su confusión alzando una ceja y entrecerrando los ojos. La sonrisa que el esbozo le calentó solo un poco el corazón. – No dejes que Malfoy te aleje –
Bien, esto no tenia sentido alguno. - ¿De que hablas? –
- Se que pondrá una barrera entre tu y el, pero solo no lo dejes – movió la cabeza insegura de que decir. Metió las manos en los bolsillos y espero a que le explicara lo que estaba pasando. – Se que entiendes, solo que no quieres asumirlo. No te diré más, porque ya es bastante doloroso dejarte ir, dejar que te enamores de alguien mas y mucho mas lanzarte a los brazos de mi mejor amigo, así que no me pidas más, es todo lo que puedo darte –
Por instinto quiso retroceder cuando el se acerco demasiado. El beso que le dio sobre la frente podría haber sido el beso cargado de mas amor que le habían dado en su vida. Cerro los ojos y dejo que las lagrimas corrieran sin restricción. Este era su adiós. Era su final. El la estaba dejando ir. Y esta vez seria para siempre.
Sin abrir los ojos, alejo su cabeza y la inclino solo un poco. Cuando el roce de sus labios la golpeo, dejo escapar todo el aire que había en sus pulmones. – Gracias por todo lo que no fue mentira – susurro contra su boca. Presiono un dulce y salado beso. Dejo todo en aquel pequeño contacto.
Tenia una asquerosa ensalada en su cabeza. Theo había dicho muchas cosas esa tarde. Pero de todo lo que había salido por su boca, lo que mas daba vueltas en su cabeza era lo que había dicho sobre Malfoy. ¿Qué diablos se suponía que hacia con esa información?
No dejarlo poner una barrera entre ambos. Difícil, porque Malfoy podía ser muy hiriente cuando quería, y eso la alejaba kilómetros de él. Incluso ella misma pondría esa barrera entre ambos.
Se lanzo sobre la cama sin quitarse el abrigo ni las botas. Su energía se había drenado por completo. Observo fijo el techo, esperando que le diera las respuestas que necesitaba.
Su mente comenzó a divagar. Escuchaba una y otra vez las palabras de Theo. No quería sufrir de nuevo, y buscar a Malfoy era sinónimo de sufrir. Y no de la clase de sufrir por amor. Su autoestima sufría golpes dolorosos cada vez que el se acercaba demasiado. Su orgullo sufría. Su inteligencia sufría. Su sangre incluso sufría con él. Todo menos su corazón.
Se dio la vuelta en la cama y enterró el rostro en la almohada, ahogando un grito de frustración. ¿Qué estaba mal con Theo? De pronto esta decidido a lanzarla a los brazos de aquel rubio arrogante. Es ridículo.
Definitivamente dejaría que esa barrera creciera tan alto como fuese posible.
Perfecto. Los días habían pasado de maravilla. Nada de Granger ni confusiones.
¿A quién pretendía engañar? Estaba como un drogadicto en rehabilitación, con síndrome de abstinencia. Pasaba las noches soñando con ella, y en el día apenas podía dejar de pensarla. ¿Qué demonios le estaba haciendo esa mujer? De seguro le había dado un filtro de amor.
Claro que no. Si lo hubiese hecho, la habría tenido pegada a su lado día y noche. Además, con lo años de acoso había aprendido a diferenciar los olores de todos los filtros. No había forma de que le hubiese dado un filtro.
Entonces, ¿se estaba volviendo loco? Porque no había otra explicación. Había salido con otras chicas. Y por salir, no solo se refería a sexo. Había decidido conocerlas un poco mejor. Había invitado a una que otra a dar un paseo a Hogsmade, e incluso a una de ellas la había invitado a la boda de Theo. Si, Theodore Nott ahora era un hombre infelizmente casado.
Había sido todo lúgubre. Parecía más un funeral que una boda. Los únicos felices habían sido los padres de la novia. Incluso ella parecía querer morir antes que casarse. Pero es que casarse con alguien que sabes ama a otra persona, te arrebata todas las ilusiones. ¿Cómo luchas contra el recuerdo de otra? Es imposible.
Había sentido lastima por Theo. Aunque su relación no estaba en los mejores términos, seguían siendo amigos. Deseaba haber podido salvarlo de aquel inminente desastre, pero no había nada que hacer. El viejo Nott estaba decidido a recibir todo ese dinero a cambio de la felicidad de su hijo. Ahora era claramente uno de los magos mas acaudalados de toda Europa. A costa de la felicidad de su hijo.
Agradecía a Salazar que sus padres hubiesen entendido su postura. Agradecía que la guerra los hubiese cambiado tanto como para priorizar la felicidad de su hijo. Por eso él no tenía un contrato de matrimonio a cuesta. Lo haría cuando y con quien quisiera. Aun si era una hija de muggles. Incluso si era la mejor amiga de Potter.
Maldijo a su cabeza por llevarlo nuevamente hasta ella. No importa cuanto hiciese, siempre estaba ahí, como un maldito dolor en el culo.
Pero es que verla entrando vestida de vampiresa le había colapsado la mente. Maldita sea.
Su cabello ahora negro como la noche caía liso por su espalda. Su piel había aclarado varios tonos y sus ojos los había cambiado por unos grises, casi como los suyos. Sus labios eran una perdición. Rojo sangre, sedientos de que alguien los devorara. Y el estaba a punto de actuar como un hombre de las cavernas, lanzándola sobre su hombro y llevándola a su cueva para follarla hasta perder el sentido.
- Draco – su nombre acompañado de una risita le recordaron que no estaba solo. Astoria estaba sentada a su lado, con su cabello rubio y perfecto, con aquel vestido blanco y vaporoso, que lograba traslucir parte de su figura, era el sueño húmedo de cualquiera. Pero el suyo llevaba un atuendo de cuero negro que no dejaba demasiado a la imaginación.
Una ola de celos lo envolvió cuando unos cuantos idiotas se acercaron a ella. El sabía perfecto que bajo la ropa había curvas del infierno, pero ahora no había nada que escondiera su cuerpo. Todos estaban viendo lo perfecta que era. Y lo estaba matando.
- Disculpa –
Se puso de pie y avanzo los pocos metros que los separaban. Cuando la alcanzo, el aroma que la rodeaba lo golpeo con fuerza. ¿Menta? ¿Frutos rojos? ¿Chocolate? Era una mezcla extraña, que estaba seguro había olido antes.
- Granger – gruño. Fulmino a cada uno de los alumnos que la rodeaban, alejándolos como un animal marcando su territorio. Solo le faltaba orinar encima de ella. Eso era asqueroso. – Te…-
No pudo continuar. Diablos, el olor era demasiado fuerte. Estaba mareándolo, pero en el buen sentido. Sus sentidos se sentían adormecidos. Quería acurrucarse sobre su regazo y dejar que le acariciara hasta dormirse. Se sentía empalagoso. La boca le hormigueaba y las manos le sudaban. No podía hablar y apenas respiraba.
- ¿Malfoy? – pregunto ella. Su voz era increíblemente sensual. ¿Siempre había sido así de sensual? Era como un ronroneo en su oído. Uno que terminaba alojándose en la zona sur de su cuerpo. Estaba seguro de que tenía una erección, justo en medio del gran comedor. Pero ¿a quién demonios le importaba?
Sus ojos se clavaron en los labios rojos, ansioso de besarlos. Quería devorarla hasta que ya no supiera su nombre. Se lamio los labios y fue su perdición. Se acerco aún más, tomándola por la cintura, mientras ella se sobresaltaba con una risita coqueta.
Sin miramientos, sin importarle nada ni nadie, la beso como si no hubiese un mañana. Y era el paraíso. Sus labios dulces, la forma en que su lengua se abría paso hasta la suave de ella lo llevo al límite. No hubo resistencia de su parte, simplemente abrió su boca y le dio la bienvenida con un movimiento que hizo que sus neuronas se frieran. Sus delicadas manos se aferraron a su cuello, y sus dedos acariciaron con pereza su nuca.
Estaba muriendo. De eso estaba seguro. Su corazón se había detenido. O quizás solo latía demasiado rápido. Su respiración era irregular. Su cuerpo gritaba por más. Necesitaba todo ella. Pero algo le decía que no era el momento. Sabía que no debía hacerlo ahora. ¿Por qué no podía tomarla aquí y ahora? Era lo que su cuerpo necesitaba. Y por la forma en que ella se apretaba contra su cuerpo, refregándose con ansia, deseaba lo mismo.
Escuchaba murmullos, gargantas aclarándose y algunas risitas. Pero no había conexión en su cerebro que le permitiera entender nada mas que la forma en que ella lo besaba hambrienta. Tanto o más que él.
- ¡Draco! –
Alguien los obligo a separarse. ¿Quién demonios se atrevía a separarlo de ella? Nadie entendía que la necesitaba para vivir. Lo obligaron a caminar lejos de ella. Intento resistirse, pero cuanto más se alejaba, más notorio se volvía el mundo a su alrededor. ¿Qué demonios miraban?
Cerro los ojos confundido. Estaba mareado, en cualquier momento caería desmayado. ¿Qué estaba pasándole? – Draco, mírame –
Abrió los ojos, sin poder enfocar demasiado en la chica frente a él. Pansy. - ¿Qué…? –
- ¿Qué acabas de hacer? – tomo asiento y volvió a cerrar los ojos. No podía controlar el latido desenfrenado de su corazón ni su respiración. Una parte de si quería volver corriendo hasta ella, pero la otra le decía que no moviera un dedo. – Draco –
- No sé – abrió los ojos cuando sintió que nada más daría vueltas a su alrededor. La buscó entre la multitud. Estaba sentada con la pequeña Weasley y Potter. Parecía tan desorientada como él. Cuando sus ojos hicieron contacto, todo su cuerpo salto de emoción. Esbozo una sonrisa y se sintió como el cielo cuando la vio corresponderle.
- Lo sabía – volvió su atención a su mejor amiga, que de forma muy misteriosa sonreía.
- ¿Qué sabias? – por fin se sentía dueño de si mismo otra vez. Lo que había pasado ahí en medio del salón había sido una locura. ¿Cómo explicaba que había besado, mejor dicho, devorado, a Granger? La sonrisa traviesa de su amiga le encendió las alarmas. Si Pansy había tenido algo que ver con esto, la mataría. - ¿Qué hiciste? –
Rio y se cubrió la boca con ambas manos. – Lo siento, es que tenias que dar el salto –
- ¿Qué demonios significa eso? – la furia comenzaba a asentarse en su estómago, y no quería explotar con su mejor amiga. Esperaba que no hubiese hecho lo que creía.
- Bueno, con Ginny creíamos que ustedes tenían algo más que sexo – entrecerró los ojos y se acerco a ella un poco más. Pudo ver la vacilación en su sonrisa y algo de miedo en sus ojos – Bueno, tu nunca sales con chicas, así que cuando empezaste a interesarte en ellas, supe que algo andaba mal – tomo un par de respiraciones profundas, calmando las ganas de asfixiarla.
- ¿Qué hiciste? – pregunto apretando los dientes.
- Le dimos a Hermione un perfume, que se activa cuando estas cerca de quien te gusta, o más que gustar en su caso – bien, definitivamente iba a matarla. Y luego seguiría la pequeña comadreja.
- ¿Perfume? ¿Por qué me afecto a mí? – respiraciones lentas y profundas. No quería oír lo que seguía, porque sabia la respuesta.
- Pues, se activa en ambos sentidos – su sonrisa se amplió. Pero murió lentamente al ver su expresión. Estaba furioso. Nadie tenia derecho a forzarlo a nada, menos a reconocer sus sentimientos por Granger. Si alguna vez lo hubiese hecho, habría sido por su cuenta y en privado. – Draco, solo lo hice porque me preocupo por ti –
- Cállate, una palabra más y te corto la lengua – se puso de pie y avanzo a la salida del salón. Por el rabillo del ojo vio que Granger hacia lo mismo. Se veía igual de molesta que él, incluso más.
El comedor, ahora desierto de mesas y lleno de estudiantes, se encontraba en absoluto silencio. Todas las miradas estaban sobre ellos, cuando se encontraron justo en la puerta. Se miraron un segundo y salieron tomando caminos separados.
Tomaría venganza de quien era su mejor amiga, y disfrutaría de la muerte lenta y dolorosa de la pequeña comadreja. Todo había terminado en un maldito desastre por su culpa. Ahora todo el maldito castillo sabia de sus sentimientos por Granger. Porque claro estaba que él no iba besando a ninguna chica en público, menos tan apasionadamente.
Ahora, si veía el otro lado de todo esto, según lo que dijo Pansy, Granger si se sentía más que atraída por él. No pudo evitar la sonrisa boba. Le gustaba, al menos eso era algo. Quizás Pansy no estaba tan equivocada, y necesitaba ayuda para dar el salto. Y saber que Granger si sentía algo mas por el era mas que una ayuda para lanzarse al vacío.
Si, bueno ahora pueden lanzarme tomates o decirme que me adoran jaja se que ya habia dado un "cierre" a theo y hermione, pero habia que hacerlo definitivo..
En cuanto a Draco, si, esta loco por Hermione, pero obvio que no lo aceptaria de faciles, por eso Pansy querida tuvo que intervenir. Queria acelerar este proceso un poco, ya quiero mi Dramione, como muchos de ustedes jaja asi que entenderan que de aqui en mas, solo podria venir la conquista jeje
Y si notaron, Herms andaba disfrazada, lo que nos da una primera pista sobre como sera este aniversario.
Espero que les haya gustado, y sino, espero que me hagan saber que no fue de su agrado. Para todo eso, ya saben :) REVIEW!
Besos y abrazos a todxs! Nos vemos en el siguiente capitulo, que prometo no tardare tanto jeje!
