Un cierto idiota rubio.

Cada año en Resembool, hay un festival acompañado de una gran feria. Aprovechando que estaban ahí, Winry invito a Alphonse a pasar un rato agradable en la feria.

Aunque, apesar de que era un pueblo muy alejado y que pocas veces llegaban las noticias del país, el Mayor Armostrong y la abuelita Pinako, los acompañaron para evitar algún problema. Salieron alrededor del medio día para disfrutar el mayor tiempo posible.

-¡Vamos a subir a la rueda de la fortuna! Y después vamos a jugar algunos juegos de destreza.- dijo Winry emocionada, hacia mucho tiempo que no iba a distraerse del trabajo.

Alphonse no podía apartar su mirada de ella, tan llena de energía y alegría, una chica que no ocultaba sus verdaderos sentimientos, la chica que había estado buscando.

-¡Waaaah! ¡Esto es tan divertido!.- dijo saboreando un delicioso algodón de azúcar.

-Tienes razón, todo aquí es más tranquilo que en la ciudad. Es bellísimo.

Él había ganado todos los juegos de destreza de la feria y le regalo todos los premios a Winry y a su abuela, ambas iban con los brazos llenos de peluches entre otras cosas.

-Seguramente Ed estaría muy feliz aquí.

-Tienes razón. Pero parecía que estaba muy ocupado y por eso él no iba a poder venir.

Regresaron a casa cuando el cielo estaba comenzando a tomar el color del crepúsculo.

-¡Oh vaya! Hay una carta.- la abuelita Pinako se acercó al buzón de color amarillo en la cerca de madera de la casa y leyó el destinatario.- al parecer es para usted Mayor Armostrong, es del ejército.

-¿Umm?.- tomo la carta y la rompió con cuidado y precisión. Comenzo a leer y su rostro se puso pálido.

-¿Que dice?.- pregunto Alphonse ansioso, jamás había visto esa expresión en el rostro del Mayor.

-Edward-dono... Está hospitalizado. Está estable, pero recibió heridas muy graves y están comenzando a infectarse porque cayó en el sistema de alcantarillado.

-¡¿Qué porque?! ¿Qué fue lo que pasó?

-No especifican en la carta, pero urge su presencia Alphonse-dono.

-Si, ahora mismo me iré en el primer tren que salga a Central.

-¡Yo también iré!.- grito Winry al escuchar la terrible noticia.

-Edward-dono ordena que no vaya, señorita Winry.

-¿Eh?

-En la carta dice que no es necesario que vaya usted y que por su seguridad, permanezca en Resembool.

-¡Ese idiota no puede decirme que hacer y que no hacer! Yo iré con él, quiero ir con él.

-Pero Win...

-No me importa. Si el recibió tanto daño, probablemente fue el auto-mail quien le causó todos esos problemas. Tengo que ir y revisarlo ¿No fue por eso que me contrataron?

Aunque intentaron convencerla de quedarse, prácticamente se subió a la fuerza al tren.

El auto-mail estaba bien... Tenía algunas averías pequeñas que no dañaban el rendimiento del equipo...- Winry estaba muy preocupada por Ed. Durante todo el viaje no dejo de pensar en él.

Al llegar a Central, ya era un nuevo día por la mañana. Salieron en un automóvil militar que estaba ahi esperando por ellos. Los llevo hasta el hospital militar. Al dar su nombre en la recepción e identificarse como sus familiares, rápidamente los llevaron hasta el cubículo donde estaba Edward.

-¡Nii-san!

Estaba lleno de vendas en su cabeza y brazo, con un suero y demás medicamentos por vía intravenosa, tenía algunos folders regados en una mesa-puente.

-¡Al! ¿Qué haces aquí? No sé suponía que estabas en Resembool.

-Llego una carta que decía que regresará.

-...- Edward puso cara de molestia.- ese maldito viejo... Siempre hace lo que quiere, le dije que lo mejor era que tu te quedarás ahí.

-¿Que fue lo que te paso para que terminaras así?

-Sufri de un atentado. El tipo que enviaron está vez era Ishibal. Tenía un tipo de alquimia muy misterioso. Estuve leyendo algunos documentos que pedí que me trajeran, pero no hay nada escrito sobre ello.

Winry entró a la habitación, reprimio un grito al ver la condición de Edward.

-¡Tú también!

-...- lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.

-¿¿??.- ambos hermanos se sorprendieron al ver su reacción.

-Ahmm, n-no estoy tan mal como parece. Solo fue porque me tomaron desprevenido, así que no pa...

-¡NO TE HAGAS EL FUERTE! POR COMO QUEDASTE NO FUE PARA NADA SENCILLO.- la había sacado de quicio.- ¿Que es lo que sucede contigo? No nos dijiste la razón por la cual nos enviaron tan de repente a Resembool. ¡¡No te guardes todo para ti solo!! ¡¡TAMBIÉN NOS PUEDES DECIR A NOSOTROS!!

Ambos hermanos guardaron silencio. Una enfermera entró a la habitación y les pidió que guardaran silencio.

-Vamos, vamos, tranquila, no hagas mucho alboroto. Tú también estás involucrada en esto así que... Es mejor que se los cuente.

Comenzó a explicarles todo lo que había sucedido, desde que se dieron cuenta que el ataque en Lior fue planeado por su tío Adolf, hasta lo que había sucedido con el Ishibalano.

-Oh... Ya veo, así que quisiste protegernos enviándonos a Resembool.- se sentía culpable por haberle gritado.- lo siento mucho...

-Bueno, no tienes de que preocuparte, ¿Crees que podrás arreglarlo?.- dijo enseñando su pierna izquierda que quedó inservible debido al contacto con el agua y la caída, sin mencionar que su brazo derecho había sido destruido.

-Si, sin problemas.

-¿En menos de tres días?

-Sip.

Edward ladeo su cabeza, no sabía mucho de como hacer auto-mail pero por lo poco que sabía, era muy difícil y complicado. Winry se puso de pie y le sonrió con amabilidad.

-Me iré a casa para comenzar a trabajar.

-Le pediré a Roy que envíe a alguien para que te lleve. Aunque, por cierto, ¿No vas a tomar medidas?

-No, ya están apuntadas en una libreta... Además no creo que hayas crecido demasiado.

-¡¡Que dijiste!!

Ella soltó una carcajada.

Con un gesto de enojo, Edward tomo el teléfono que tenía al lado izquierdo y comenzó a marcar.

-Bueno ¿Roy? ¿Si podrías enviar a alguien para que lleve a Winry a casa? Ah, si está bien, adiós.- volteo a verla.- vendrán en unos minutos, al fin y al cabo está a una cuadra el cuartel.

-Si ,gracias.

Tal y como había dicho Edward, al poco rato alguien tocó la puerta, eran dos militares jóvenes, un hombre y una mujer.

-Buenas tardes, soy la Teniente María Ross.- se presentó la joven de cabello negro corto y un lunar en la mejilla izquierda por debajo de sus ojos color café.

-Ah y yo soy el Sargento Denny Blosch.- dijo con torpeza el otro joven de cabello castaño y ojos verdes, con la misma estatura que Ross.- nos ha enviado el Coronel Mustang por la señorita Winry.

-Muchas gracias.- comenzó a caminar para irse con ellos pero se detuvo en la puerta, se dio vuelta y miro a Edward directamente a los ojos.- Descansa un poco, has estado muy estresado estos días.

-Si, si, lo que tú digas.

Ella se marchó. Durante todo el camino, analizó lo que le había dicho.

Él parecía una persona que no le interesan los demás... Al parecer estaba equivocada.

-Vaya si que Edward se veía algo mal.- le comento la Teniente María Ross.

-Si... Estaba muy mal herido, aunque no era nada de que preocuparse.

-Por lo normal siempre está bajo ataques, desde que lo conozco mínimo van 15 veces que ha estado en el hospital y casi todas son por heridas fatales, así que esto no es nada. Por eso él es tan reservado. Él único que es cercano a él es el Coronel.

-Si tienes razón, al principio no se llevaban para nada bien, pero después de mucho tiempo se comenzaron a llevar.

Winry soltó un suspiro, ella quería ser más cercana a él, pero probablemente pasarían muchos años para que él confiara en ella.

Me gustaría ayudarle... Protegerlo...- una idea estaba comenzando a formarse en su cabeza miro a sus manos.- si tan solo pudiera usar un arma...

No sabía como manejar una, pero seguramente podría aprender.

Al llegar a casa, se puso a trabajar en el auto-mail de Edward. Estuvo día y noche trabajando en ello sin darse cuenta. Para cuando ya estaba apunto de terminar alguien llamo a su puerta, dió un gran brinco.

-¿Si?

-La están esperando en la sala.- le dijo una sirvienta.

-¡Ya voy!.- se arregló un poco el cabello que estaba hecho un desastre, se quitó sus gogles y salió para la sala.

Ahí estaba Edward, Alphonse y Hohenheim.

-¡Edward! ¿Porque saliste del hospital?

-Ya no quería seguir ahí y el doctor estuvo de acuerdo en darme de alta. ¿Ya terminaste?.- estaba usando una muleta para poder apoyarse al caminar.

-Si solo tengo que terminar de calibrarlos y ya están listos para que los uses.

-Perfecto.

-Ahmm.- penso un poco sobre lo que iba a decir.- Disculpe señor Hohenheim ¿Podría hablar con usted?

-Claro.

-En privado por favor.

-¿¿??.- a todos les pareció extraño la petición de la chica.

-Si, vamos a mi despacho.

Ya en el despacho, ambos tomaron asiento.

-Quisiera pedirle su permiso para aprender a manejar un arma.

-¿¿?? Oh vaya, eso no me lo esperaba ¿Para que quieres aprender?

-Si voy a estar con Edward 24/7 lo mejor que podría hacer es aprender a usar una.

-...- Hohenheim puso su mano en su barba en un gesto pensativo.- tienes razón, también es para protección para tí. Le diré a Riza Hawkeye que te enseñé.

-Muchas gracias. Me retiró.- después de dar una pequeña reverencia, salió del despacho.

Edward estaba esperandola, con la espalda recargada en la pared y sus manos en las bolsas de su pantalon con su muleta a un lado. Levantó esos radiantes ojos dorados.

-¿No te estás pasando de la raya?

-¿A que te refieres?

-...- Edward desvío la mirada.- si solo estás aquí por el dinero te puedo dar la cantidad que quieras. Solo tienes que decirme cuanto e irte...

Winry lo interrumpió con una fuerte bofetada. Edward abrió los ojos como platos debido a la sorpresa.

-¡ERES UN COMPLETO IDIOTA! ¿Crees que solamente estoy aquí por eso? No se con que tipo de gente hayas estado antes ¡PERO YO NO SOY ASI!...- se dio media vuelta para no ver esos hermosos ojos.- Yo... Solo estoy contigo porque quiero... Y quiero protegerte...

Por lo normal siempre está bajo ataques, desde que lo conozco mínimo van 15 veces que ha estado en el hospital y casi todas son por heridas fatales, así que esto no es nada. Por eso él es tan reservado...- recordo lo que había dicho la Teniente Ross.- él tiene miedo a que lo vuelvan a lastimar... A él o a su familia, es lógico, si toda mi vida estuviera en peligro yo también me pondría así... Pero ¡¿Que es lo que le acabo de decir?!

Comenzó a caminar lo más rápido que pudo debido a la vergüenza, pero él la alcanzó y la abrazo por la espalda.

-L-lo siento... No pensé que eso era lo que tu querias... Es solo que... Hace muchos años por un error mío casi le cuesta la vida a mi hermano y al viejo. No quiero que nadie más quedé atrapado.- el suave aroma de la chica lo envolvió por completo y hundió su nariz en su suave cabello y respiró profundamente.

Es tan cálida...

-¡O-oh!

Ambos dieron un brinco y se dieron la vuelta. Era Hohenheim quien los estaba espiando desde la puerta entre abierta.

-¡Erk! Este... Oh vaya este... ¡Oh hay un ratón en la casa!. Y acaba de salir de aquí así que yo no he visto nada... Este, adoptare un gatito ahorita mismo. Con permiso, ustedes siganle.

-¡¡MALDITO VIEJO!!.- Edward le lanzó su muleta a la cabeza, su rostro estaba completamente rojo.

Winry salió corriendo de ahí, sentía que si se quedaba más tiempo su corazón iba a estallar.

¿¡Por que no me quite de ahi!? Él... Él ¿me estaba abrazando y oliendo mi cabello?.- una corriente eléctrica subió y bajo por su espina dorsal. Su rostro estaba como un tomate y su cerebro le repetía la escena una y otra vez.

Pero Hohenheim no era el único que se dio cuenta... Alphonse también los había visto.

Perdóname Nii-san... Pero yo también me he enamorado de ella...

¡¡Hola!!

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Bye bye~