Disclaimer: Los personajes pertenecen a la gran S. Meyer y la historia es de mi autoría.
Capítulo beteado por Estephany Twilighter, Betas FFAD. groups/betasffaddiction/
Capítulo 8. -Primer día de instituto.
Bella POV
Estaba llegando el amanecer y las chicas aún no finalizaban conmigo. Intenté intervenir varias veces, pero sus respuestas no variaban de: "Tienes que verte hermosa" "Hay que dejar en claro quién eres" "Ya veráscómo los chicos caen a tus pies cuando terminemos". Así que mejor me rendí antes de que me siguieran torturando con sus palabras.
Pasaban los minutos, eternos para mí, y juraba que la situación me estaba superando, pero no se me ocurría que decirle a ese par de maniáticas, así que nuevamente me rendí. Creo que hoy no es mi día, ojalá esto cambie y me vaya bien en el Instituto. Pensando en el Instituto me puse nerviosa nuevamente. No es como si nunca me hubiera relacionado con humanos, solo que nunca había sido por tanto tiempo ni tan cerca de ellos. Nunca lo hice por el miedo a que pudiese cometer un error y asesinar a alguno de ellos. Pensaba que eso sería lo peor. Alice me sacó abruptamente de mis pensamientos.
— ¿Estás nerviosa? —preguntó.
—Algo… Mucho, a decir verdad —contesté sinceramente.
—No tienes por qué estarlo —intervino Rosalie—. Además, no te dejaremos sola en ningún momento —agregóde manera sonriente.
—Sí, solo tienes que tener cuidado de no estar a solas con un humano, por el momento— agregó Alice—, solo para tu seguridad. Además, vi que todo saldrá bien. —Eso me tranquilizaba, poco, pero algo era algo.
Luego de esa pequeña charla, Alice se dirigió a su gran armario y abrió las puertas de este, dejando ver un gran espejo, para luego mirarme y decir:
—OK, ya puedes verte. —Acompañó sus palabras con una gran sonrisa.
Temerosa de lo que ellas hubiesen hecho en mí, me acerqué con recelo al espejo, pero todo recelo se esfumó al verme reflejada. Sin duda las chicas habían hecho un gran trabajo conmigo. Tenía unos Jeans negros pitillos (angostos en la parte de abajo), tacos negros, no eran muy altos pero me hacían ver de una manera más estilizada, acompañados de una blusa negra muy linda manga tres cuartos. Encima de esta me pusieron una casaca negra de cuero, muy llamativa pero linda. Mi pelo, que era liso, las chicas lo dejaron igual, solo lo peinaron, cosa que yo nunca hacía, pero quedó bien. Y mi maquillaje muy natural, un poco de rímel y gloss. Delinearon mis ojos un poco con negro y listo. Me veía espectacular, y eso que yo nunca me halagaba.
Sin duda las chicas eran geniales.
—Y… ¿Qué tal? —dijo una impaciente Alice.
— , me veo genial… —respondí.
—Sabía que este estilo era el tuyo —decía Rose mirándome—. Te hacen ver y te sientan bien este tipo de cosas —finalizó sonriente.
—Sí,aunque creo que le falta algo —dijo una pensativa Alice.
Ambas me miraban de arriba abajo sin pudor ponían nerviosa y me comenzaba a cohibir.
—Ya sé —habló la duende Alice, entrando en su gran armario para buscar lo que me "faltaba", según ella.
—Ya está —dijo saliendo de su guarida—. Melos tienes que cuidar mucho porque son unos de mis preferidos —demandó, moviendo un par de gafas frente a mí.
— ¿Gafas, Alice? —pregunté incrédula.
—No, una cartera —contestó sarcásticamente—. Claro que son ás que te quedarán hermosas. Y me las tienes que cuidar con tu vida, son únicas. —Puso una mirada que de verdad daba miedo.¿Cómo alguien tan pequeño puede asustar tanto?
— , Alice, que aquí no hay sol.¿Porqué las voy a usar? No veo la necesidad. —Según yo,tenía toda la razón.
—Sí, Bella —dijo Rose, que hasta el momento no había dicho nada—, solo es para darle más glamoura tu estilo de rockera.Aparte, te hace ver más misteriosa y las chicas se morirán de la envidia con tan solo verte… Y tienes que mostrar la verdadera diva que hay en ti —comentó con la sencillez y seguridad de ella.
—Pero… —No pude seguir, ya que Alice me interrumpió.
—Nada de "peros", sabes que con las gafas te ves genial —dijo pasándome los lentes—. Y mejor bajemos; tenemos que hablar y darte tus cosas y tu horario —anticipó, arrastrando a Rose, seguramente, a la sala.
Yo, por mi parte, me puse frente al espejo y reacomodé las gafas en mi cabello. Realmente se veían bien, tenía que darles crédito a estas chicas. Una última mirada y me encaminé al salón.
Al llegar, estaban todos ahí. Pasé mi vista hasta llegar a mi dios personal, el cual, iba vestido muy parecido a mí.Llevaba puestos unos vaqueros negros y una camisa ploma, junto con su casaca de cuero, idéntica a la mía, claro que la de él era de hombre, y unos zapatos beige, simplemente espectacular.
Cuando nuestras miradas se encontraron una linda sonrisa se posó en su bello rostro, igual a la que se creó en el mío al verlo.
—Guao, hermanita, estás hermosa —dijo Emmett alegre.
—Sí, y todas las miradas de los chicos estarán en ti Bella —comentóun juguetón Jasper.
—Nadie se le acercará.Ustedes —habló Edward, al tiempo que señalaba a Emmett y a Jasper— me ayudarán, ¿verdad? —Les dio una mirada que de verdad era de temer.
—Claro, hermanito —contestaron ambos al mismo tiempo, Edward solo asintió.
Luego de eso llegó una sonriente Alice con Rose. Creía que tramaban algo, pero no sabíaqué… No me dejaron seguir divagando, ya que Alice me interrumpió.
—Bellita, aquí está tu horario —dijo tendiéndome unas hojas.
—Gracias. —Rose me miraba mientras me pasaba algo. Lo vi y era una cartera, de Chanel, muy linda y dentro había un cuaderno y lo demás eran accesorios, como un par de gafas extra (de verdad estas chicas estaban obsesionadas con las gafas), maquillaje, pulseras, accesorios para el pelo, perfumes y más… No quise seguir indagando, ya que me daba miedo lo que pudiera encontrar ahí.
—Bueno, ¿nos vamos? No querrás llegar tarde a tu primer día de Instituto —afirmó Alice sonriente, eso no era raro en ella, todo lo tomaba con alegría.
—Ok… —respondí, no muy segura de ir.
—Cariño, todo va a salir áslos chicos te van a acompañar… —dijo Esme dándole una mirada a todos sus hijos.
—Suerte, Bella. —Solo eso dijo Carlisle.
Me volteé y los chicos ya no estaban a mi lado. Supuse que estarían afuera, así que salí.
Y no me equivocaba, venía saliendo del garaje un gran Jeep Plomo, que era conducido por Emmett, atrás de este salía un Porche amarillo, donde venía Jasper, y finalmente un Volvo plateado conducido por Edward. De la nada, salieron las chicas, asustándome, ya que me había quedado embobada mirando los carros de los Cullen.
—Por Dios, Alice, me asustaste —dije dándole una mirada reprobatoria.
—Lo siento, nunca más —aseguró, poniendo esa maldita cara de perro mojado a la cual era imposible negarse… Pobre Jasper, de verdad lo compadecía.
—Ok, y, ¿cómo me voy al Instituto? —les pregunté a ambas.
—Con Edward, claro —dijo Rose—, ya que yo me voy con Emmett y Alice con Jasper, entonces tú te vas con Edward, sencillo. — ¡Qué me voy con Edward! Pero…
— ¿Y a él no le molestará llevarme? —pregunté un poco triste porque fuera el caso—. Quizás ya había quedado con alguien… —Rogaba internamente para que no fuera así.
—No me molesta para nada llevarte, y a tu segunda hipótesis, no he quedado con nadie —habló el aludido apareciendo a mi lado abruptamente.
—Bueno, entonces qué esperamos… —comentó Alice dando pequeños saltitos hacia el Porche—. Nos vemos en el Instituto —terminó por decir antes de subirse y arrancar. Emmett y Rose ya se habían ido.
—Vamos —me dijo Edward, con una encantadora sonrisa.
—Cla… claro —contesté entrecortadamente, ya que simplemente su sonrisa me cautivaba, era inevitable.
Caminamos hacia el Volvo y él, muy educadamente, me abrió la puerta.
—Gracias. —Le mostré una sonrisa.
—No hay de qué.
Caminó rápidamente hacia el volante y emprendimos marcha a mi primer día de Instituto.
Esto era nuevo y viejo para mí, era todo tan extraño, pero me encontraba ansiosa y nerviosa a la , lo sabía, pero yo nunca había sido una persona (o vampiro, como quisieran llamarme) me catalogaban como la nerd en el Instituto en mi vida humana, solo por tener como mamá a un docente, las pocas personas que se acercaban a mí, solo era por algún favor o ayuda de mi parte. En cambio, con los Cullen todo era tan distinto; ellos me aceptaron desde el primer momento, ni porque no me conocían me abandonaron. Sabiendo que mi maldito creador estaba a mi asecho, y poniendo sus vidas en peligro, me ayudaban eran las mejores personas, sí, personas, podían ser vampiros, pero eran mucho más humanos que muchos que de verdad lo eran.
Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que ya estábamos entrando al Instituto, luego Edward me habló.
—Bella, llegamos.¿Cómo te sientes? —me preguntó aparcando entre el Jeep y el Porche.
—Nerviosa, es imposible no estarlo —le dije mirándolo a los ojos.
—Todo irá bien —aseguró, para después ponerse sus gafas y acercarse a abrir mi puerta.
Antes de que llegara hasta mí, busqué las dichosas gafas y me las puse; me miré en el espejo y no estaba tan mal.
Salí del Volvo para encontrarnos con los demás, todos tenían gafas, y las usábamos, aunque como le había dicho a Alice no estaba soleado.
Hubo un momento en el que me dediqué a mirar a mi alrededor y todas las miradas se posaban sobre mí.
—Oh, no, lo que menos quería, todos me ven, genial —dije con un suspiro de pura sofocación.
—Tranquila —dijo Edward pasando uno de sus brazos por mis hombros y dándoles un breve apretón.
—Solo ignóralos —me dijo Emmett.
—Sí, aparte, creo que hoy no estarás sola en ningún momento —me dijo Rose con esa misma mirada que me dio en la casa.
— ¿Qué te toca ahora? —preguntó amablemente Edward.
—Déjame ver. —Busqué el dichoso horario en mi bolso—. Aquí está, me toca Lengua, Matemáticas y luego Historia.Y después del almuerzo creo que me toca Biología y posteriormente, Deportes. —Odiaba deportes.
—Creo que alguien más tiene ese horario —comentó Jasper y me acordé de lo que me dijo Rose.
— ¿Si?... ¿Quién? —pregunté mirándolos a todos.
—Yo —dijo un sonriente Edward—, y si no estoy mal, compartimos todas nuestras clases.
—Es que esto no podía ser mejor.
—Oh —me di vuelta a mirar a una duendecilla que me veía asustada.
—Jasper, nos tenemos que ir, no podemos a llegar tarde a clase; ya sabes cómo se pone el maestro cuando llegamos tarde —empezó a excusarse y, literalmente,arrastrando a Jasper se alejaron—. ¡Suerte, Bella! —gritó. Y nuevamente todas las miradas se posaron en mí.
—Nosotros igual nos vamos. Suerte, chicos —dijo Rose.
—Gracias —respondimos Ed y yo. Nos miramos y nos reímos de nuestra conexión.
—Bueno, bueno, están teniendo esa conexión… Ya los quiero ver juntos — declaró Emmett, siendo llevado de la mano por Rose y alejándose rápidamente de nosotros. Yo quedé como aturdida. ¿Qué? Si Ed nunca ha expresado nada por mí… Sí, de seguro son malditas suposiciones de Emmett.
Ante ese momento incómodo ninguno de los dos dijo nada, Emmett, sinceramente, cuando quería ser insoportable, lo era demasiado. Decidí romper ese mal momento e ir a nuestras clases como los demás.
— ¿Vamos? —le dije. El solo asintió y comenzamos a caminar hacia dentro del Instituto.
Pasamos donde una secretaria, que era una señora de edad madura, la cual amablemente me dio una hoja; se la tenía que presentar a cada uno de mis maestros para que supieranque era nueva, y al final de las clases devolvérsela a ella.
Llegamos a la sala y no había muchos estudiantes aún, porque todavía no sonaba el timbre, pero los pocos que había me miraron de pies a cabeza haciéndome sentir cohibida totalmente.
—No les prestes atenció —dijo Edward, indicándome los últimos asientos de la sala.
Nos sentamos, nos sacamos las gafas, y ni por eso los alumnos dejaron de mirarme, me tenían a un paso de explotar. Decidí que si no quería llamar la atención, mejor no debía hacer nada. Le pedí a Edward que me distrajera y me empezó a contar historias de su contaba que una vez estaba jugando Play con Jasper y Emmett y este ultimo perdió y pescó todos los controles y la TV y las tiró por todos lados; Esme se enojó y lo hizo recoger todas las cosas, y como castigo: un mes acompañando a Alice de me lo imaginaba dentro de la tienda de lencería y dándole su opinión de cómo estaban los vestidos y cosas que Alice sola imagen mental me daba risa… no pude aguantar y nos comenzamos a reír de una manera brutal; todas las miradas se posaban sobre nosotros por el escándalo que hacíamos, pero, sinceramente no me importaba, porque estaba más relajada, Edward era mi medicina.
De la nada apareció una chica rubia, esbelta y de ojos verdes, muy plástica para mí gusto.
— ¿Y tú quién eres, y qué haces con mi Eddie? —me dijo la estúpida a la cual reconocí rápidamente como Tanya.Y"con mi Eddie"…¡Ja! Sueña, estúpida.
—No tengo por qué darle detalles de mi vida a una niñita mimada como tú —dije mirándola despreciativamente de arriba a abajo.
Eso pareció enfurecerla más y me iba a pegar, pero Edward rápidamente se levantó de su asiento y le sujetó la mano.
—Nunca más en tu vida le vuelvas a levantar la mano a Bella, porque no me haré responsable de mis actos. Y solo para tu curiosidad, Bella es la hermana de Emmett, así que si no te quieres meter en problemas es mejor que la dejes tranquila. Y ella está aquí, conmigo, porque yo quiero que esté conmigo.Y no soy tu Eddie, sabes que lo odio. —Guao, de qué manera me defendió, cada vez me gustabamás este chico.
—Per…pero Eddie, no me trates así —dijo la estúpida comenzando a soltar lágrimas falsas.
—Adiós, Tanya. Déjanos en paz… —dijo Edward—. Bella, por favor. —Apuntó hacia las sillas para poder sentarnos. Yo le respondí con una sonrisa y me senté junto a él y seguimos como si esto nunca hubiera pasado.
—Esta me las van a pagar. —Se alejó diciendo la estúpida.
