"Kimbley"

Edward estaba de pie frente al escritorio de Roy mientras Black Hayate brincaba alrededor suyo emocionado. Había podido convencerlo de dejar entrar al can y éste parecía muy agradecido de no tener que estar solo.

"Como siempre te sobrepasaste un poco, FullMetal" le dijo Roy mientras cerraba la carpeta que contenía el reporte de la última misión del chico. No era común que el hombre llamase 'FullMetal' a Edward, pero de vez en cuando lo hacía lo que hacía sonreír al chico maliciosamente.

"¿Me vas a reportar?" le dijo él mientras acariciaba al perro alzando una ceja.

Roy solo sonrió y movió la carpeta aún lado. "Entre más grandes seas, será más difícil ocultar lo que haces".

"Otoosan, tengo 14 años, ¿debemos preocuparnos por eso en este momento?".

"Supongo que podemos esperar" le contestó casi dando un suspiro.

Antes de que Edward pudiera decir algo, Breda, Havoc, Fuery, Falman y Hawkeye entraron en la oficina saludando al coronel, quien se puso de pie ante los rostros consternados de sus colegas.

"¿Qué sucede?" preguntó ansioso al ver que ninguno se decidía por hablar.

Riza dio un paso adelante. "Señor, el general de brigada, Basque Grand, ha sido asesinado por Scar".

"¡¿QUÉ?!" Roy golpeó la mesa con sus puños ante la noticia. El general de brigada Basque Grand era uno de los alquimistas más fuertes y experto en la pelea cuerpo a cuerpo. Eso no podía ser posible.

"Señor, y lo peor es que según el reporte, le tomó unos segundos a Scar hacerlo" agregó Havoc sin su cigarro característico. "El General de brigada no pudo defenderse".

Edward simplemente escuchaba la conversación un tanto nervioso…sabía que Scar todavía estaba rondando por ahí matando State Alchemists, pero hacía ya tiempo que su padre no le decía nada sobre el asunto.

"Aquí le traigo el informe" le dijo Breda entregándole una carpeta llena de documentos.

"Señor, hemos escuchado rumores de que el ejército está tomando medidas drásticas para acabar con Scar" le dijo Riza sin dejar al lado esa mirada consternada.

"¿Qué tipo de medidas?" le preguntó Roy mientras revisaba los documentos que Breda le había entregado.

"No lo sabemos, señor".

Roy dio un suspiro un tanto preocupado, pero volteó a ver a Edward. "Ed, ¿podrías darnos un momento?"

El chico se sorprendió ante la petición de su padre. "Pero Otoosan…"

"Por favor"

Edward bajó la mirada un tanto ofendido, pero salió llevándose a Black Hayate con él. ¿Por qué no podía escuchar una simple conversación? Caminó a lo largo de un pasillo acompañado del can hasta llegar al lobby del gran edificio, donde aparentemente alguien importante había llegado.

Vio a varios oficiales formados en dos filas saludando a un hombre con saco y sombrero que sonreía con bastante satisfacción. Saludó a algunos Generales y luego se dirigió con una escolta por el camino donde estaba Edward. Al notar al chico, no pudo evitar sonreír divertido.

"¿Qué hace un niño aquí?" le preguntó acercándose a él, Ed solo lo veía confundido. "¿No deberías saludar? Soy un State Alchemist, muestra algo de respeto".

El hombre tomó el reloj de plata que traía en su saco para mostrárselo al chico, aunque este simplemente seguía viéndolo no muy perturbado por la voz maniaca del hombre. Ed dio un suspiro un tanto aburrido y sacó el reloj de su pantalón para enseñárselo también. El hombre no pudo evitar asombrarse enormemente.

"Impresionante, jovencito" le dijo mientras guardaba el suyo "¿Puedes decirme tu nombre?"

Ed guardó silencio por algunos segundos. "¿Puedes decirme el tuyo primero?"

El hombre esbozó una sonrisa, el chico si que tenía agallas para retarlo de esa manera. "Mi nombre es Zolf J. Kimbley, Crimson Alchemist" le contestó mirándolo y esperando que Ed dijese algo.

El rubio solo siguió viéndolo algo aburrido "FullMetal Alchemist".

Kimbley alzó una ceja. "Tu nombre también es bastante impresionante", el hombre sonrió con suficiencia, parecía bastante divertido con la situación.

Uno de los Generales presentes se acercó al hombre. "Su nombre es Edward Elric, es el hijo del Coronel Roy Mustang"

Edward volteó a ver al General algo ofendido. Sabía que había sido grosero al haber contestado con su nombre de alquimista, pero era con una justa razón.

"¿Él hijo de Mustang?", preguntó emocionado. "Vaya, esto sí es una enorme sorpresa, quién lo diría".

Kimbley se acercó a Edward y le puso una mano en la cabeza, el chico solo frunció el ceño molesto y movió ligeramente la cabeza para que el hombre retirase la mano, pero no lo hizo y parecía aún más divertido.

"¿Y cómo está el coronel?" le preguntó algo interesado, Edward guardó silencio. "Parece que como padre es un fracaso, eres un chico muy grosero".

Edward no se inmutó por el insulto, pero miró de reojo al General, parecía algo molesto. Sería mejor que se comportara un poco para no darle problemas a su padre. "Bien" Por alguna razón, este hombre no le inspiraba ser agradable con él.

"¿Kimbley?"

Todos voltearon a ver al Coronel Mustang y sus subordinados llegar al lobby. Roy no podía creer que estaba viendo a Kimbley en ese lugar con una mano en la cabeza de su hijo. Edward pudo comprobar sus sospechas al ver la mirada de su padre y la de Kimbley; seguramente habían tenido problemas en el pasado.

"¡Hey Mustang! Estaba conociendo a tu hijo" le dijo mientras ponía una mano en el hombro de Edward y apretaba un poco su mano en él. Edward miró a su padre un tanto confundido, pero pudo ver que Roy estaba bastante molesto. "Veo que has estado un poco ocupado durante mi ausencia".

"Coronel Mustang" le remarcó Roy acercándose a él y mirándolo fijamente para le quitara las manos de encima a Edward, pero Kimbley solo sonreía y estrechaba más al niño.

"Bueno, tenemos cosas de qué hablar. Nos vemos al rato, chico".

Dicho esto, Kimbley acarició la cabeza de Edward y se dirigió hacia Mustang, quien parecía verlo con desprecio. Ed solo observó como la mayoría del personal iban detrás de Kimbley y Roy.

"Vamos afuera, Black Hayate" le dijo al can comenzando a caminar sin dejar de mirar a todo el personal alejarse. ¿Quién sería él?

………..

Todos estaban reunidos en la oficina de los generales, donde el General Raven explicaría qué era lo que estaba pasando a los altos mandos, ya que no era necesario que todo el cuartel se enterara de por qué un State Alchemist ex convicto estaba caminando como un hombre libre en el cuarte.

"Seguramente muchos se preguntarán qué es lo que hace el Crimson Alchemist, Zolf J. Kimbley en este lugar. Sólo puedo decirles que hay una razón importante para este acontecimiento; Kimbley ha confesado que él asesinó al hermano de Scar".

Un murmullo se hizo presente en la sala, pero se apagó tan rápido como empezó cuando el General prosiguió.

"Es por eso que lo tenemos aquí, sabemos que Scar irá tras él y tenemos que preparar una emboscada. No podemos permitir que más State Alchemist sean asesinados".

Roy notó que Kimbley no dejaba de mirarlo, pero intentó prestar atención a las palabras del General, se trataba de algo demasiado peligroso como para perderse algún detalle.

Cuando la reunión terminó, todos los oficiales comenzaron a retirarse, por lo que Roy se apresuró a acercarse a Kimbley antes de que se lo llevaran y pasó a su lado murmurando algo que solo el Crimson Alchemist pudo escuchar, lo que lo hizo sonreír con suficiencia.

Al acercarse a sus subordinados, Riza lo miró a Roy algo consternada. "Coronel, ¿qué le dijo a Kimbley?"

Roy guardó silencio por algunos segundos antes de contestar la pregunta. "Le advertí que si se acercaba a mi hijo de nuevo, lo mataría".

…………….

"Otoosan, ¿por qué no me quieres decir quién es?"

Edward daba un bocado a su comida y volteaba a ver a su padre, quien desde que mencionó a Kimbley se había quedado callado como una tumba.

"¡Otoosan!"

"Edward, sabes que no me gusta guardarte secretos, pero es de suma importancia que recuerdes bien lo que te voy a decir" Roy había dejado a un lado su plato y volteado a ver a Edward con suma seriedad. "No te acerques a ese hombre".

"Pero Otoosan"

"Edward, por ahora solo quiero que sepas esto, más adelante te contaré todo, te lo prometo. Confía en mí".

El chico solo dio un suspiro de resignación. Cuando su padre le pedía que confiara en él, no había manera que Edward protestara, por lo que simplemente pensó que mejor se daría una vuelta por la biblioteca a ver si encontraba algo de información.

………………

El día siguiente, Edward caminaba con Elysia tomando su mano, la niña brincaba divertida esquivando algunos charcos y reía emocionada. Mientras, Edward repasaba la lista de las cosas que Gracia les había enviado a comprar.

"Onichan, ¿ya tenemos todo?" le preguntó la niña mientras brincaba algunos charcos entretenida.

"Parece que sí, hay que regresar a casa"

La niña asintió y comenzaron a caminar hacia su casa donde sus padres los esperaban para preparar la comida. Elysia cantaba una canción mientras Ed la escuchaba sonriente, se preguntaba si alguna vez hizo algo así con su padre, realmente no lo recordaba. Sin embargo, ambos ignoraban que el ambiente en casa de la familia Maes no era tan divertido, todo lo contrario.

"Kimbley…", Hughes tenía una mano en el mentón algo pensativo. "Si bien el plan es bueno, la verdad es que creo que es demasiado peligroso"

"No puedo creer que hayan liberado a un asesino para atrapar a otro asesino" Gracia parecía consternada y algo asustada.

"No te preocupes Gracia, solamente va sobre State Alchemist" le dijo Roy intentando tranquilizarla.

"Pero tú y Edward son State Alchemists, ¿cómo podría estar tranquila?"

Roy pareció conmovido. Gracia de verdad estaba preocupada por ellos dos, Hughes notó el gesto del coronel y sonrió alegremente.

"Recuerden que son parte de la familia, creo que Elysia se sentiría muy mal si perdiera a su hermano y a su tio".

Roy sonrió un tanto pensativo, hasta que Gracia decidió preguntar algo sacándolo de sus pensamientos. "Roy, ¿por qué fue encarcelado ese State Alchemist?".

El Coronel dio un respingo y volteó a ver a Hughes quien solo le echó una mirada de que era su decisión. No pudo evitar dar un suspiro. "Durante la guerra en Ishbal, se nos proporcionó unas piedras que simulaban ser una piedra filosofal, la cual aumentaba nuestras habilidades descomunalmente. Al término de la guerra, se nos pidió que las regresáramos".

Gracia escuchaba atentamente mientras Hughes cerraba los ojos no muy alegre de escuchar la historia de nuevo.

"Todos lo hicieron, a excepción de Kimbley quien se la tragó para no entregarla." Gracia se llevó una mano a la boca un tanto asustada. "Asesinó a los testigos e intentó huir del lugar, pero en ese momento llegué yo con otros oficiales…y lo entregamos".

Gracia abrió la boca sorprendida. "¿T-tú lo entregaste?"

"Si, comprenderás el por qué tengo que tener la guardia bien en alto y no puedo decirle nada a Edward por ahora, entre menos sepa mejor" le dijo Roy mientras tomaba un sorbo a su bebida. "Se supone que está escoltado, pero vi que algunos oficiales lo saludaron…algo le deben haber prometido a ese bastardo".

Siguieron hablando un poco más, pero un par estaba en las sombras escuchando todo lo que comentaban. Edward estaba recargado en la pared con los ojos abiertos de par en par y su cuerpo helado. Elysia, sin saber qué estaba pasando, abrazó el costado de su hermano haciendo que éste reaccionara y le sonriera suavemente.

"Hay que decirles que ya llegamos", le dijo Edward al escuchar que parecía que ya no hablaban exactamente del mismo tema. La niña asintió un tanto aliviada de no tener que estar escondida.

"¡Ya llegamos!" gritó contenta Elysia.

"Qué bueno que ya están en casa", les saludó Gracia poniéndose de pie. "'¿Encontraron todo lo que les pedí?"

"Si, aunque tuve que pelearme con una señora por estas ramitas" le dijo Ed con una sonrisa nerviosa. "Creo que estuvo a punto de pegarme".

Todos los presentes no pudieron evitar reír ante el comentario, en especial Elysia cuando relataba cómo había pasado.

………………

¡Gracias por leer:D