Capítulo 9: Visita de Domingo Alexander se había levantado temprano, ya que ese día iban a ir de visita a la casa de la Tía Ruth, pariente de la familia Loud, cosa que para las hermanas y en especial para el Señor Lynn Loud y Lincoln detestaban con toda el alma, ya que la mujer les obligaba a ver todas sus diapositivas de gatos, comían sus "platos" tradicionales y se aburrían con los relatos de ella.
- ¿Era necesario ir hoy? Preguntó Lori..
- Lori, es tu tía, no digas algo así de ella. Pidió su madre.
- No sé cómo es que Lincoln se las salvó de no ir a la Casa de la Tía Ruth. Dijo Luna, mirando con desgano aquel día.
- ¿Tan malo es ir de visita a lo de su tía? Preguntó Alexander, quien estaba meditando en aquellos momentos.
- Literalmente, te vas a morir del aburrimiento. Dijo Lori, en respuesta a lo que había preguntado el muchacho.
- Mi hermana no se lleva para nada bien con los Nacionalistas. Dijo Rita en voz baja, cosa que alertó a su marido.
- Yo lo arreglo, Alex. Le llamó el Señor Loud a Alexander.
- ¿Sí, Señor?. Preguntó el muchacho con su tono militar.
- Déjalo, no es bueno que lo sepa, yo me encargo de esto. Pidió Rita.
- ¡No pasó nada! Tranquilo. Dijo su marido, mientras que Alexander subía una ceja sorprendido y luego volvió a escuchar música en su celular.
(Música Loosey, Opening del anime y manga "Burst Angel")
- Querida, tu hermana después de la Guerra Nacionalista les guarda un gran odio a Londres y a toda Europa, ¿no era mejor que Alexander se quedara en casa con Lincoln y cuidando a Lily?. Preguntó el Señor Lynn Loud.
- Esto se puede remediar, tú tranquilo. Tranquilizó la rubia al castaño.
Alexander seguía concentrado en su canción, le traía recuerdos a Tokyo, Japón. Por su parte, Leni se encontraba ocupada, dibujando al muchacho en sus cuadernos, no solo para pasar el día, sino de que ella había propuesto de que el Teniente del Este estuviera allí, conociendo al resto de los parientes de la Familia Loud.
- Alex, Alex, ¡Alex!. Llamó Lola al muchacho, quien se quitó los auriculares.
- Me gustaba esa parte de "Loosey", sí, Lola, ¿dime?. Preguntó el joven, sonriendo a pesar de la interrupción de su canción.
- Disculpa, ¿podrías pedirle a Girlycard que salga un rato, por favor, quiero probar estos esmaltes para uñas. Pidió la chica.
- Tus deseos...son órdenes. Respondió ahora Girlycard, mientras que aparecía, ya que Alexander se había transformado en ella, cambiando hasta la voz y todo, fue entonces que Lola comenzó con su trabajo, mejor dicho el experimento.
Mientras que Lola comenzaba con su labor de ver cuál era el mejor esmalte para uñas, Leni no paraba de dibujar a Alexander en sus cuadernos.
El viaje continuó un buen tramo, hasta que finalmente arribaron al Norte de Royal Woods, donde vivía la Tía Ruth, la hermana de Rita Loud, amante de los gatos y de las tradiciones aburridas de mostrar fotografías de los mismos y servir comidas raras. Pronto llegaron hacia el domicilio, donde el Señor Loud estacionó el coche y se bajaron.
- Bien, niños, ya llegamos la Casa de la Tía Ruth. Dijo el castaño, pero no hubo ninguna respuesta o emoción.
- ¡Vamos, saquen esas caras largas!. Pidió Rita y todos pusieron una sonrisa falsa.
- "Jajaja, Dios". Río Alexander, mientras que volvía a la normalidad, a su estado normal.
- ¡Genial! Este esmalte rojo carmesí es perfecto para mis uñas, muchas gracias, Girlycard. Agradeció Lola.
- No fue nada. Respondió Alexander por la chica y se dirigieron hacia el porche de la casa.
- Aquí es, Dios, preparen las tumbas. Pidió Lori.
- Jajaja, un chiste más muerto jajaja, ¿entienden?. Contó Luan un chiste pero no tuvo gracia en nadie.
- Niños, recuerden, sonrían, no sean malos. Pidió Rita y tocó la puerta.
Con los presentes esperando a que se abriera la puerta, pronto comenzaron a escuchar pasos que venían del interior del domicilio y allí les abrió la puerta una mujer obesa, vistiendo un camisón largo color verde palmera, quien al ver a su querida hermana presente allí, fue para abrazarla.
- ¡Rita, querida! ¡Tanto tiempo, ¿cómo has estado?!. Saludó Ruth a su hermana.
- ¡Ruth, tienes razón! He estado bien, muy bien. Dijo Rita, quien terminó de abrazarse con la mujer.
- ¡Adelante, Lynn, querido, ¿cómo has estado?! No se te veía nunca por aquí, awww, Lori, Leni, Lola, Lana, Lucy, Lynn, Luna, Luan, Lisa, ¡Qué alegría de tener a toda la familia reunida y...!. En ese momento, los gatos que la acompañaban, comenzaron a maullar muy histéricos.
- ¿Qué ocurre? Preguntó Lori.
- Tranquilos, Mis Bebes, tranquilos, ¿Qué les pasa? Ya todo va...¡Ahhhhh! ¡¿Quién...quién es él?! ¡Fuera, maldito Nazi!. Señaló Ruth a Alexander, quien estaba disfrutando de las bellas flores del lugar.
- Ah, Ruth, él es Alexander, un amigo de un amigo de mi marido en Londres. Le tranquilizó Rita, pero no hubo forma de que se calmara la furia acumulara.
- ¡No me importa que sea un amigo de tu esposo, ÉL NO ENTRA! ¡NO SE PERMITEN NAZIS EN ESTA FAMILIA!. Le negó la entrada a Alexander.
- Fraud Ruth, no hay que ser egoísta, en Siria y en todo El Levante, los Musulmanes tienen respeto y muestran una excelente hospitalidad, una tradición que viene de la Edad Media, incluso había respeto hacia los prisioneros en las guerras. Mostró Alexander sus buenos modales, pero la mujer tomó su escoba y le amenazó con golpearlo.
- ¡Ruth!. Intervino Rita.
- Él no entra a esta casa, quién sabe qué cosas lleva en su uniforme, de seguro tiene bombas. Dijo ella.
- Fraud, no diga eso de un Oficial de las SS, yo...Trató Alexander de hacerle entrar en razón.
- ¡Te lo dejo bien claro y nada de buenos modales de Europa ante mí! ¡NO ENTRAS, PUNTO FINAL!. Sentenció ella, mientras que tomaba sus gatos y entraba con los Loud.
- No puede hacerle eso a un amigo de la familia. Protestó Leni por lo bajo.
Pronto fueron entrando todos los Loud, menos Alexander, quien se quedó en el porche de la entrada.
- Lo siento, Alex, lo intenté, pero mi hermana es muy dura y no le gusta para nada los de Europa. Se disculpó Rita.
- Está bien, esperaré, me iré a dar una vuelta. Aceptó las disculpas y la rubia ingresó en el domicilio, mientras que Ruth le dejaba otra vez su mensaje.
- ¡Ni se te ocurra poner un pie en la puerta! ¡Malditos Nazis de Europa!. Se quejó la mujer, dando un portazo muy fuerte.
Y allí quedó el muchacho, el Teniente del Este, el "Príncipe Scarlet", solo y esperando a que se terminara el encuentro en la casa de la mujer, mientras que ya comenzaban a proyectarse las fotografías de sus viajes con sus gatos por el Mundo.
- Desde que este país cayó bajo las manos de esos malditos Nazis de Londres, después de las atrocidades que nos hicieron y encima que nos tienen ahora como "Colonia", no puedo creer que nuestros políticos murieran fusilados, todos, ¡pero claro! ¡Ahora "Gloria al Reich"!. Me tienen bajo vigilancia, con todas esas Cámaras de Seguridad y Domos ¡y esos malditos Agentes de Negro, hasta hay chicos que me espían por todo lo que haga! Una vez volvía del mercado, uno de ellos intentó acercarse hacia mí y salí corriendo. Comenzó a contarles todo su desprecio hacia Europa y hacia Alexander.
- "¿No será porque se te cayó la billetera en la calle y esos muchachos te la querían devolver?" Pensó Lynn, quien estaba harta de toda la charla, ya que la había oído ya tres millones de veces.
- ¡Estoy harta, me mudaré al Sur, no los soporto más!. ¡Malditos Nazis, encima no me dejan ir a Europa! Seguía gritando, mientras que continuaba con sus críticas.
- Lori. Le llamó Leni a su hermana.
- ¿Sí?. Preguntó Lori en ese momento.
- Voy a salir, estoy harta. Dijo ella.
- Suerte, en cualquier momento yo también me iré. Respondió la rubia, mientras que Leni se dirigía hacia la puerta.
- Leni, ¿adónde vas?. Preguntó Ruth.
- Voy a...a...a comprar unas bebidas, se agotaron. Mintió la chica, quien abrió la puerta y salió hacia afuera.
- Rita, por favor, no dejes que tus hijas se conviertan en esa gente como Alexander, no quiero verlas con uniformes negros de las SS, por favor. Pidió Ruth como recado.
- No, Ruth, no va a pasar. Respondió la rubia, cansándose de lo que estaba diciendo la mujer.
- No puedo creer que tengan a un Nazi en casa y pensar que el abuelo peleó contra ellos en el Pasado y ahora ellos son los que nos gobiernan. Se lamentó la hermana de Rita.
- "Y nuestro país, dirigido por políticos corruptos y asesinos, prefirieron gastar todo el dinero en guerras y saqueos, tomando la bandera de la Democracia y la Libertad, cuando en realidad iban a matar, saquear, violar y destruir. ¿No será por eso que EEUU fue castigado de esa manera?" Pensó Lisa, quien tomaba notas en su libreta para no aburrirse.
Leni salió afuera de la casa, estaba harta de toda esa charla de odio, en especial los gritos de su tía le taladraban la cabeza, quería un poco de paz y sin que nadie la molestara, ya que deseaba haberse quedado en casa, en vez de ir de visita a lo de su tía.
- "Pobre Alex, solo y aburrido, ¿Qué estará haciendo en estos momentos?" ¡Alex, Alex, ¿estás ahí?!. Preguntaba ella, tras pensar en el muchacho, al cual no veía por ninguna parte.
Se sentó bajo un árbol que estaba a una plaza, ubicada a tres cuadras de la casa de Ruth, eso le daba una buena posición para no ser vista por nadie, en especial por su pariente o sus padres, ya que si la veían afuera, habrían problemas para ella.
- ¡Alex, Alex, ¿dónde estás?! Preguntaba ella.
Viendo que no estaba allí, se sentó bajo uno de los árboles y comenzó a dibujar, pero en aquel momento, hubo un ruido en la copa del árbol, el cual no le dio ella importancia, hasta que quedó cara a cara con el muchacho que andaba buscando.
- ¿Me llamaste? Preguntó Alexander, quien apareció colgado cabeza abajo desde una de las ramas del árbol.
- ¡Ahhh! Perdón, me asustaste, jaja, ya pareces a Lucy con sus sustos. Dijo Leni, tras reírse.
- ¿En serio? Preguntó Alexander, quien tomó la forma de la gótica y se divirtieron un buen rato.
- Sí, jajaja, Dios, eres muy divertido. Le dijo Leni, mientras que el muchacho volvía a su forma original.
Leni se sentó al lado del joven y miró hacia el Cielo, dibujando en su cuaderno.
- Oye, Alex. Le llamó ella.
- ¿Sí? Dime. Preguntó el joven.
- ¿Tienes alguna debilidad?. Quiso saber ella.
- Sí, no soy alguien que no tiene un punto débil, pero no es algo que me pueda matar, ya que soy inmortal. Pero te lo contaré, mi debilidad es que no soporto ver a una chica llorar, me lastima y mucho, detesto verlas llorar, sean por sus parejas que escogieron, por las Feministas que las tratan mal o incluso de los brutos que no las respetan. Le contó a la chica su debilidad.
- Te entiendo, lo que hiciste por mí fue muy dulce, ¿Quién quisiera ayudarme a mí? Soy una tonta, no debía nunca juntarme con Adam. Dijo la rubia..
Alexander le tomó de las manos y la miró a los ojos.
- Nunca digas algo así, no eres tonta, la gente no te entiende, son idiotas, tú puedes y lograrás a lo más alto. Le dio su consejo, humedeciendo los ojos de la muchacha, quien lo abrazó con fuerza y evitando llorar.
- Gracias. Agradeció ella.
- No es nada, todo por los amigos. Respondió el muchacho y le pasó su auricular izquierdo a ella, mientras que se ponían a escuchar música.
Ambos se quedaron sentados bajo el árbol, escuchando música, juntos, sin saber que sus manos estaban tomadas y acumurrucandose cada vez más, evitando el frío, para Leni, pero para Alexander había una química extraña que los unía como si fuera atraídos por un imán magnético gigante.
(Música ¿Y qué?, Paz Martínez, Opening de la novela argentina "Padre Coraje")
Que habla
Te lo juro me importa poco
Si me puedo ver en tus ojos
En tu mirada
Porque te amo.
- "Quisiera poder parar el tiempo y estar contigo para siempre, no me importa lo que Ruth, Adam o la gente piensen de ti, yo te amo y mucho, Mi Amado Teniente, Mi Salvador, Mi Ángel de la Guarda". Pensó Leni.
- "Amo a Tsunade, soy su novio, pero con Leni, no soportaría volver a verla triste, mataría al que le hiciera daño, incluso incendiaría todo EEUU para hacerla feliz. Leni, tú nunca estarás sola" Pensó Alexander, quien le tomó de las manos a la rubia y la fue acercando más, bajando sus manos hacia la cintura de la rubia.
Hice bien que no será en vano
Porque te amo
Mi vida pongo en tus manos
Prohíbo nuestro amor
Y qué?.
- Sufriste mucho por lo de Sarajevo, te destruyeron, te humillaron, pero renaciste, eres como el Ave Fénix, renaces a través de tus cenizas. Alex, yo entiendo tu locura, tu odio, tu forma fría de ser, yo te entiendo y aunque tú lo consideres que está mal un amor así, yo no quiero un amor que destruya tu relación con tu novia: ¡Yo quiero estar conmigo y que seas mi novio hasta que dure tu estadía aquí!. ¡Eso es lo que quiero! ¡Quiero reparar mi corazón dañado por culpa del maldito de Adam! ¡Eso es lo que quiero decirte! Y no me importa lo que diga la gente, Ruth, mis otros parientes o incluso la escuela, yo te quiero y mucho, no importa tu ideología o como vistas, solo quiero estar contigo y poder sentir que mi corazón vive de nuevo, para volver a amar a la persona que estará conmigo en el Futuro, pero eso puede esperar, yo quiero estar a tu lado. Le expresó Leni sus emociones escondidas, ese peso de la carga que llevaba consigo y que le impedía confiar en la gente por lo que sucedió en el parque tiempo atrás.
- Ich Liebe, Fraudelien Leni. Dijo Alexander a ella, la rubia, aunque no sabía alemán, comprendió aquel mensaje y envuelta en lágrimas, se lanzó a los brazos del muchacho, llorando de la emoción y siendo abrazada por el Teniente del Este.
Los dos sabemos el porque
Los sueños que vivimos pueden más
Que lo que digan todos los demás
Prohibida esta pasión
Y qué?
Nos van a lapidar
Y qué?
Peor es no saber tener
Por un amor
En carne viva el corazón.
- Yo te amo más, Mi Amado Príncipe Scarlet, quiero atesorar este momento para siempre. Dijo Leni, quien se abrazó con fuerza a Alexander y lo besó en los labios, aferrándose a las solapas de su uniforme negro y en los bordes donde tenía bordadas las SS.
- Por ti, incendiaría todo un país para hacerte feliz, Luna de mi vida. Dijo Alexander, mientras que sus ojos brillaban de un intenso color rojo escarlata.
- Mi Sol y Mis Estrellas. Añadió Leni y continuaron besándose dulcemente, hasta quedar profundamente dormidos.
Pronto comenzó a llegar la hora de volver a casa, los Loud estaban totalmente cansados después de las críticas y quejas de la Tía Ruth sobre Alexander, justo en ese momento, cuando se estaban por levantar, vieron que Leni no estaba en ningún lado.
- ¿Y Leni? Preguntó Rita.
- ¡¿La dejaron salir?! Preguntó aterrada Ruth.
- Oigan, allí están. Señaló Lisa, quien tenía un telescopio, el cual apuntaba hacia la plaza donde se encontraban ambos chicos.
Salieron corriendo hacia aquel sitio.
- ¿Qué te dije, Rita? ¡Tu hija se volvió una...! Iba a decir Ruth, cuando vieron a ambos jóvenes bailar al compás de la música que Alexander había puesto con su celular.
- "Que hablen, te lo juro, me importa poco, si puede ver en tus ojos, en tu mirada. Que ladren, que nos juzguen a la ligera, que nos tiren a una hoguera, no entienden nada. Porque te amo y sé bien que no será en vano, porque te amo, mi vida pongo en tus manos" Cantó Leni, abrazada a Alexander.
- "Prohibido nuestro amor, ¿y qué? Los dos sabemos ser, porque los sueños que vivimos pueden más, que lo que digan todos los demás. Prohibida esta pasión, ¿y qué? Nos van a lapidar, ¿y qué? peor es no saber tener por un amor, en carne viva el corazón". Agregó Alexander, mientras que Ruth estaba por desmayarse.
- "De pronto como eléctrico escalofrío, te sentí tan adentro mío hasta los huesos. Ahora, es mi angustia a cada momento, si pudiera parar el tiempo cuando te beso. Tras las cortinas, el amor que cuelga de un hilo, la adrenalina le pone fuego al peligro. Prohibido nuestro amor, ¿y qué? los dos sabemos ser, porque los sueños vivimos pueden más, que lo que digan todos los demás. Prohibida esta pasión, ¿y qué? Nos van a lapidar, ¿y qué? peor es no saber tener por un amo, en carne viva el corazón" Finalizó Leni, quien se acercó a los labios de Alexander, tomó su gorra de Oficial de las SS y lo besó en los labios, en medio de la emoción de las hermanas, las lágrimas de los padres y el espanto que sentía Ruth, ambos chicos se besaron dulcemente.
Ante aquella escena, mientras que Leni y Alexander se besaban y miraban dulcemente a los ojos, ante la llegada del Crepúsculo, la "Luna Escarlata" comenzó a verse en los Cielos, pero eso no le afectó al muchacho.
- Nuestra Leni se está recuperando de aquel incidente. Dijo el Señor Lynn Loud.
- Sí, así es, ya se está sintiendo mejor después de lo que le hizo Adam. Agregó Rita, quien se abrazó a su marido.
Pero para Ruth, aquel suceso no era de buen presagio, por lo cual fue hasta ellos con su escoba, tomando a Leni por la fuerza y separándola de Alexander.
- ¡Leni, ¿en qué estabas pensando?! ¡Por Dios!. Gritó Ruth, preocupada y zamarreando a la chica como si fuera una bolsa.
- ¡Ruth, ya esto es el colmo, basta!. Se hartó Rita a su hermana.
- ¡¿Acaso no las educas bien, Rita?! ¡Tienes a un maldito Bosnio sacado de las calles de Sarajevo, la peor porquería de Europa del Este y le dan hospedaje, ¿Qué clase de familia somos?!. Preguntó Ruth, señalando con desprecio a Alexander, quien permaneció en silencio, pero sus ojos se tornaron rojo escarlata, al ver a Leni llorar por lo que le decía la mujer a él.
- ¡BASTA, ¿QUÉ CLASE DE PARIENTE ERES TÚ, RUTH?! ¡ESTOY HARTA DE VENIR LOS DOMINGOS, CUANDO PODRÍA ESTAR REALIZANDO DISEÑOS DE MODA O PRACTICANDO PARA MI LICENCIA DE CONDUCIR, PARA VER A UNA MUJER QUE LA DEJÓ SU MARIDO PORQUE ES LA PERSONA MÁS INSOPORTABLE, QUE SOLO LE IMPORTAN LOS GATOS Y SUS VIAJES HORRENDOS QUE HA TENIDO! ¡¿POR QUÉ NO TE QUEDASTE EN NUEVA YORK CUANDO NUNCA NOS QUISISTE VER?! ¡O MEJOR TE HUBIERAS IDO AL SUR SI TANTO ODIAS A ALEXANDER, YO A ÉL LO AMO, SÍ, LO AMO Y NO ME INTERESA LO QUE ME DIGAS TÚ O EL RESTO DE LA FAMILIA, ASÍ QUE DÉJAME ELEGIR MI CAMINO, ÉL NO ES NINGÚN PANDILLERO, NI MUCHO MENOS UN ASESINO! Gritó Leni con todas sus fuerzas, dejando sorprendidos a todos.
- Leni, ¿Qué te ha hecho ese maldito Bosnio de clase baja? Preguntó Ruth.
- Eres una borrego, si el gobierno te dijera que saltaras de un puente, ¿lo harías? Le dijo Leni, furiosa aún más.
- Y no soy un "maldito Bosnio de clase baja", soy un Bosnio, hijo de el Coronel Vasilly Ivanisevic y la Doctora más prestigiosa de toda Sarajevo, Lyudmila Romanov, descendiente de los Príncipes y Generales de la Dinastía Romanov, la última Casa Imperial en Rusia, destruida por la Revolución de 1917 y la Guerra Civil entre Blancos y Rojos. No me gané el "Título Imperial" de el "Emperador del Este" y el de "Príncipe Scarlet" por la guerra, no, Señora y debería guardar su odio y mostrar sus respetos hacia mí, porque a un Oficial del Reich y "Emperador del Este", como a todo Camarada del Mundo se le debe tratar con respeto, lealtad y coraje. Dijo Alexander con ese tono de educación y a la vez de furia controlada en su interior, dejando a la mujer callada.
- Wow, eso no lo esperaba. Dijo Lori, asombrada.
- Ni yo. Alegó Luna.
- Igual, aún eres un Nazi, ahora lárgate de aquí y de todos nosotros, no nos contagiarás con tu "Superioridad". Le advirtió Ruth.
- Traté de ser bueno con usted, pero se lo advertí, nunca me deberían hacer enojar, ¡sentirán desde lo más profundo de mi alma el odio acumulado desde el día que mataron los malditos de sus Mercenarios a mi familia en Sarajevo! ¡Lo mismo los malditos que se ríen de mí, ahora conocerán la furia del "Príncipe Scarlet"!. Declaró Alexander, en un estado de furia absoluta y aumentando su fuerza y poder.
- ¿Qué harás, idiota? Preguntó un joven que estaba en la calle con sus amigos.
(Música Saint Seiya: Saga de Hades. Infierno y Campos Elíseos, Opening I y II)
- ¡Infelices, jamás me debieron haber hecho enojar! ¡AHORA CONOCERÁN LA IRA DE ALGUIEN QUE FUE ENTRENADO EN EL INFRAMUNDO Y ESTO ES POR MIS MAESTROS! ¡PRIMERO, ESTA TÉCNICA APRENDIDA GRACIAS A MI MAESTRO RADAMANTHYS DE WYVERN! ¡"GRAN CAUCIÓN"!. Lanzó Alexander el primer ataque, el cual provocó toda una onda expansiva que destruyó las casas de los enemigos.
- Suspiro. Dijo Lucy, sorprendida.
- ¡ESTA SEGUNDA TÉCNICA SE LA DEBO A MI MAESTRO MINOS DE GRIFOS! ¡"MARIONETA CÓSMICA"!. Agarró con sus "Hilos" a los jóvenes y los estampó contra el suelo repetidas veces hasta quebrar todos sus huesos.
- No lo puedo creer, ¡está para escribir una canción!. Dijo Luna, tocando su guitarra.
- ¡ESTA TERCERA ES GRACIAS A MI MAESTRO AIACOS DE GARUDA! ¡"ILUSIÓN GALÁCTICA"!. Lanzó otro ataque, el cual dejó inconsciente a los presentes.
- ¡DIOS, PARA, PARA!. Le pidió otro de los jóvenes, el cual estaba por sufrir la furia de Alexander.
- ¡Y ESTA TÉCNICA LA LLAMO "EL CASTIGO DE SISIFO"!. Arrojó a los pendencieros hacia una montaña, en donde quedaron pegados en las rocas.
Una vez terminada su furia, se calmó.
- Espero que ahora comprendas la situación. Dijo Rita a Ruth sobre los tropiezos que podía causarle a alguien que tenía un temperamento explosivo.
- Creo que metí la pata, pero bueno, ¡nos vemos para la cena familiar!. Se despidió la mujer de su hermana y tras volver todo a la calma, los Loud volvieron a casa.
En la van, Leni se hallaba dormida, abrazando a Alexander, quien se había calmado después de ese arrebato de furia.
- Deberías controlar tus emociones, Alex, casi causas todo un cataclismo. Dijo el Señor Loud serio.
- Lo intento, pero cuando se burla alguien de mi familia...no me controlo, el último que le faltó el respeto terminó muriendo de una forma horrenda y espantosa. Dijo Alexander en esos momentos.
- En eso tiene razón, no es bueno que alguien se ría de una desgracia como esa. Alegó Rita.
- Ya pasó, solo quiero olvidar lo sucedido. Pidió Alexander y se quedó dormido al lado de su querida Leni.
Y aquí termina este capítulo, espero que les vaya a gustar :3. Les mando a todos saludos, fuertes abrazos y les deseo un buen comienzo de Año Nuevo para todos ustedes :D.
Cuídense y que tengan un excelente Viernes.
