Capitulo 9

Comedor de la Mansión Kido

En el ambiente se denotaba una tensión evidente, tanto, que incluso un cuchillo habría sido insuficiente para cortarla. Luego de que las recién llegadas se sentaran en las sillas del comedor, los demás le siguieron en el acto, pero a pesar de eso, la tensión todavía seguía latente, no atreviéndose ninguno de los presentes a interrumpirla.

Al final, esta fue rota repentinamente por June, quien estaba algo preocupada y enojada, ante tanto misterio, por lo que cuando habló, hizo la pregunta que muchos no se atrevían a decir en voz alta:

— Bueno… ¿Qué es tan urgente que no pueden comunicármelo a mí en una carta, eh? —preguntó June con tono confuso y algo extrañada por ese hecho.

Todos se sorprendieron un poco por la pregunta de June, pero rápidamente se repusieron al notar que las hermanas de estas se removían en sus asientos con algo de incomodidad.

— ¿Están seguros que están bien? —dijo Saori mirando mejor a las chica y notando ciertos rasguños en su piel.

Ante esta nueva pregunta, fue Dafne quien contesto, mirando con ojos un poco escépticos a la peli morada.

— Si, si lo estamos, tanto… que nosotras vinimos aquí arriesgando nuestras vidas, para contarle June una noticia tan importante, que incluso te incluye a ti Saori Kido, o debería decir… Athena —comentó Dafne con un tono irónico e impresionando a todos en la mesa.

— ¡¿Qué?! —gritaron los presentes (A excepción de June) con sorpresa y mirando a June, Dafne y Saori de manera intercalada y con ojos desorbitados.

¡¿Qué ellas sabían de la identidad de Saori?! Aquello no tenía ni pies, ni cabeza.

— ¿Cómo es que…? ¿Es decir tú… ustedes…? —preguntaba Saori con dificultad y algo incrédula ante la extraña revelación.

— Pues desde que June fue reclutada a la orden (Más o menos cuando tenía unos 7 años), nosotras tenemos conocimiento de la mayor parte de todo lo que rodeaba a esta. En ese entonces, unos caballeros nos explicaron lo que le pasaría, a donde la llevarían y como seria su entrenamiento, por lo que sabemos más o menos cual es el entorno que rodea a nuestra hermana —explicó Gina con tranquilidad y mostrando una extraña expresión en su rostro al decir eso.

— Aunque al principió a mi padre no le hizo ninguna gracia que su hija se uniera a la orden, al final él tuvo que terminar aceptando por su propio bienestar, ya que los soldados en ese entonces no aceptaban un no por respuesta —agregó June algo molesta y con el resentimiento cargado en su voz, cosa que provoco que todos la miraran con extrañeza.

Shun estaba muy perplejo ante esa revelación, pues aunque June le había mencionado a sus hermanas pocas veces, jamás había mencionado a su padre (Salvo en contadas ocasiones) desde que se conocían, denotando con lo anteriormente dicho, que ella esta estaba sumamente resentida con su padre por algún motivo desconocido para el peli verde.

— June… —susurró Shun en voz baja, al notar la mirada de su amada.

— La orden tiene como obligación reclutar a cualquiera que este destinado a ser aprendiz, incluso si la familia no está de acuerdo con esto, aunque debo admitir que los métodos de ahora son mejores que en el pasado —aclaró Saori haciendo una mueca en su rostro.

Luego de este comentario, se hizo un nuevo silencio en el comedor, el cual fue interrumpido por Elene, la cual dejo acariciar las orejas de Ero por un momento, para hablar:

— Disculpe… este… ¿Señorita Dafne? —Musitó Elene con un poco de duda y alzando la mano, logrando así que todos se voltearan a verla.

Dafne por su parte se sorprendió un poco al oír a la chica, casi como si hubiera pasado mucho tiempo antes de que alguien se dirigiera hacia ella de esa manera tan educada.

— Dime Dafne cariño —comentó ella con una sonrisa dulce y recuperándose de la impresión.

— Vera… no quiero ser grosera… pero… ¿Qué relación tiene eso con su llegada? —preguntó la pequeña un poco ruborizada y encogiéndose al sentir la mirada de todos en el comedor sobre ella.

— En realidad… ahora que lo preguntas, casi nada, pero si es relevante mencionar lo que paso después —contestó Dafne con tranquilidad y sonriendo ante la inocencia de la chica.

— ¿Qué paso después? —Replicó Seiya con curiosidad y arrimándose un poco más a la mesa para escuchar mejor.

— Para ese entonces mi mama ya había muerto hace unos años atrás, ella solía ser una misionera de paz que venía desde México para los necesitados en Etiopia, allí fue donde conoció a nuestro padre —explicó Gina con tranquilidad y mostrando algo de nostalgia en su rostro al recordar esos momentos.

— Mi padre era un arqueólogo principiante, él se encontró con mi madre cerca de uno de los campamentos de necesitados, los cuales estaban cerca de un yacimiento arqueológico cercano —prosiguió Dafne en el mismo estado que su hermana gemela.

June soltó un bufido que hizo que todos se voltearan a verla, pues aparentemente la rubia quería dar también su punto de vista en la historia.

— Claro que luego de que mi padre supiera que embarazó a mi mama, trató de irse, pero aparentemente su familia lo obligó a hacerse cargo de nosotras, por supuesto que después de eso nada fue fácil para nosotros, pues luego de que me reclutaran, a mi padre no le gustó el hecho de que me fuera por una extraña razón como "Salvar al mundo", por lo que me tildó de fenómeno, cortó prácticamente toda comunicación conmigo y mis hermanas y me desheredó —soltó su June fastidiada y molesta de tal manera, como si hubiera dicho algo sumamente agrio para ella.

El discurso de June hizo que más de uno se quedara boquiabierto, pues la rubia poca veces demostraba la ira en su rostro como en ese momento, haciendo que al principio sus hermanas y muchos de sus amigos, se cohibieran del miedo, aunque esto no duró mucho claro está, ya que Dafne se apresuró a tomar la palabra de nuevo:

— El caso es que… poco después de la partida de June, mi padre se fue a América con nostras, en donde él prosiguió sus investigaciones, con su propia agencia privada —prosiguió Dafne todavía un poco cohibida ante el enojo de su hermana.

— Nuestro padre fue un excelente investigador, pero puesto que sus conocimientos y atención iban dirigidos en direcciones contrarias a lo usual, la comunidad histórica y científica lo hizo a un lado por sus ideas extrañas —explicó Gina con una mirada algo inusual y reprobatoria al mencionar esto.

Harta de escuchar lo que parecía un discurso para alabar a su padre, June decidió volver a tomar la palabra para aclarar las cosas:

— Mi padre es Joseph Cari —contó la rubia en respuesta ante la mirada de los presentes.

Vaya, eso sí que es una sorpresa.

— ¿En serio? —argumentaron Shiryu y Saori al mismo tiempo, mostrando sorpresa en sus rostro y abriendo los ojos como platos.

Shunrei se sorprendió un poco al notar la impresión tan grande de nuestros amigos, pues nunca había visto algún libro en su casa que nombrara a ese sujeto, o al menos no de uno del que ella supiera, mientras que por su parte Seiya no recordaba haber oído o visto a Saori discutiendo ese tema en ningún momento.

— ¿Lo conoces? —preguntaron Shunrei y Seiya a un tiempo a sus parejas correspondientes.

— En realidad solo he leído unos cuantos libros respecto a sus investigaciones unas veces en mi tiempo libre en la mansión —admitió Shiryu encogiéndose de hombros.

— Yo también, por lo que leí de él, Joseph investigó acerca de ciudades perdidas y antiguas reliquias de sus civilizaciones, el cual era su tema principal en todos sus libros —recalcó la diosa con tranquilidad y tratando de recordar algo más acerca de ese hombre.

— Eso es quedarse corto, mi padre investigó los últimos vestigios de las civilizaciones perdidas de varios países antiguos, él hizo increíbles a avances en la arqueología y muchas cosas más que lo que sus libros dicen —terció Dafne como si le doliera algo en pecho, que alguien menospreciara el trabajo de su padre.

— ¡Oye, un minuto! —interrumpió June al darse cuenta de un detalle—. ¡Todo este tiempo han hablado de papa en pasado! ¡¿Por qué?! —comentó la rubia de repente muy nerviosa.

— Ya llegamos a eso, no nos desviemos del tema —recalcó Gina con el entrecejo fruncido—. Recientemente, en un viaje de investigación que hizo, nuestro padre realizo, un descubrimiento sumamente impresionante, que desde hace tiempo venia buscando en sus investigaciones, fue gracias a este descubrimiento que nuestro padre murió —afirmó la chica con pesadez y captando la atención de June, quien abrió los ojos desmesuradamente al escuchar esto.

— ¿Qué? —preguntó ella algo incrédula ante esa confesión y mirando a su hermana con sorpresa—. ¿Cuándo paso eso Dafne? ¿Por qué no me dijiste nada? —dijo ella comenzando a molestarse y sintiendo que su cuerpo comenzaba a temblar de rabia.

Las cosas se hubieran puesto feas, de no ser por Shun, quien decidió intervenir para evitar que June cometiera una estupidez.

— Tranquila June —susurró Shun con calma mientras colocaba una de sus manos en la de ella con tal de calmarla, cosa que funciono muy bien.

La chica simplemente se limitó a mirarlo con un gran cariño y sorpresa en sus ojos, cosa que hizo que el peli verde se sonrojara al sentir la intensidad de su mirada.

— Lo siento —se disculpó ella sonriendo con sinceridad.

— En realidad esa es una de las principales razones por las que vinimos —argumentó su hermana algo extrañada al ver la manera en que ella miraba al chico peli verde.

— ¿Quiere decir que el de que hayan matado a su padre tiene que ver con nosotros? —preguntó Hyoga extrañado y recibiendo un buen pellizco por parte de Natasha.

— ¡Chissst! —le cayó ella con un dedo en sus labios mientras él se aguantaba las ganas de soltar un: "Ay" con todas sus fuerzas.

— Pues ya que mi hermana sirve a su diosa, y que las investigaciones de mi padre tienen que ver en gran medida con la mitología Griega y los dioses antiguos, creo que es evidente porque venimos aquí —explicó la morena de manera sarcástica y frunciendo el entrecejo.

— ¿Qué quieren decir con eso? —intervino Ikki luego de un gran rato sin decir nada.

— Veras… —dijo Gina mientras se alisaba el pelo—. Mi padre creía que las civilizaciones de muchos de nuestros ancestros, no desaparecieron simplemente así como así de la tierra, pues él no creía en muchas teorías que decían que simplemente decayeron por el descuido de sus habitantes —explicó ella mientras tomaba un gran trago de agua.

— Tal es el caso, de los mayas, aztecas, los atlantes, los antiguos egipcios, los anteriores romanos, los griegos clásicos y el continente perdido de Mu —agregó Dafne enumerando las civilizaciones con sus dedos.

— ¿Mu? —Susurró Kiki de repente muy interesado ante esa información.

— ¿Conoces la leyenda del continente Mu? —preguntó la morena muy interesada al oír aquel niño y reparando por primera vez en los puntos cara de Kiki.

— Pues mi maestro me dijo una vez, que Mu, fue un antiguo continente, del cual surgieron las armaduras sagradas de Athena y que aparte de eso, fue ahí que surgieron las raíces de todas las civilizaciones humanas hace miles de años, pero que una extraña calamidad desapareció todo rastro de su existencia durante su apogeo, y que aparentemente él, yo y su maestro, éramos los últimos descendientes conocidos de esa antigua civilización—respondió el pelirrojo algo extrañado ante la reacción de la chica, quien solo atino a abrir los ojos de sorpresa luego de escucharlo.

— ¡Eso quiere decir… que eres descendiente de los lemurianos! —exclamó Dafne sorprendida y todavía sin poder creérselo.

— Este… si… —admitió el lemuriano algo apenado ante la mirada escrutadora de ella.

— ¡Increíble! ¡No puedo creer…! —comenzó a decir ella pero fue interrumpida bruscamente por Ikki.

— Disculpa que interrumpa TAN fascinante descubrimiento —replicó Ikki de manera sarcástica y captando la atención de todos—. Pero podrías seguir con lo que no estaban diciendo por favor —dijo con poca paciencia el fénix.

— Hermano —soltó Shun algo molesto por la forma grosera de hablar de su hermano mayor.

— Bueno… —refunfuñó Gina algo molesta por los modales del fénix—. Pues iba a decir que estas civilizaciones, tuvieron repentinos puntos en su historia en los que su gente desaparece o se pierde el rastro, incluso mi padre, formuló la teoría de que Atlantis fue destruida por los dioses y que en realidad, esta y sus habitantes, si existieron en el mundo.

— Hace no mucho, mi padre encontró una serie de tablas antiguas en la selva de Guatemala, cerca de Tikal, las cuales contenían una escritura extrañamente semejante, a los que tenían unos objetos encontrados cerca de un yacimiento arqueológico en Europa, los cuales relataban el destino de una civilización que flotaba en el mar y sufrió la ira de los dioses, hace mucho tiempo, papa supo en ese momento, que hablaban de la Atlántida —indicó Dafne.

— Lo más raro, es que después de ese descubrimiento, unos hombres fueron en busca de nuestro padre, mientras Dafne y yo estábamos en un viaje de investigación con los indios de América del Norte —manifestó Gina.

— Esos sujetos se lo llevaron a Nueva York para hacerle un montón de preguntas, lo golpearon y torturaron para sacarle toda la información que había conseguido en sus descubrimientos —dijo la pelinegra en voz baja y causando un gran silencio en el comedor.

— Nosotras sospechamos algo luego de que no nos contestara su teléfono, por lo que Dafne y yo lo localizamos por su dispositivo GPS, el cual tiene un rastreador, luego de eso, Dafne se infiltró, sin que llegaran a darse cuenta, en el edificio donde lo retenían, en donde logró ver y escuchar lo que estaban diciendo —admitió la pelirroja.

— Si, fue más o menos así —comentó Dafne recordando—:

"En un gran almacén mohoso, y con las vigas medio descompuestas a causa del moho, nuestra amiga Dafne se encontraba a pocos metros de una muerte segura, pues esta se hallaba en una de las vigas más resistentes, con un amplificador de voces en su oreja, el cual le permitía escuchar la conversación que se postraba a sus pies.

Dafne trató de contener la respiración, mientras escuchaba con atención lo que unos hombres decían en el nivel inferior. Si otra persona hubiera visto a través de sus ojos, habría visto a un hombre amarrado en una silla y con aspecto de haber sido golpeado durante horas. Al recordar la tortura que le aplicaron a su padre, Dafne tuvo que aguantar de nuevo las ganas de querer dispararles a todos esos tipos, ya que en el fondo sabía que terminaría igual que él, si se enfrentaba a esa multitud de mal nacidos ella sola.

Por última vez, ¡¿Dónde está la entrada?! , ¡Pedazo de mierda! —preguntó el hombre que estaba sentado frente a su padre y tapado por una capucha negra.

¡Ya he dicho todo lo que se! ¡La entrada esta en las ciudades antiguas que destruyeron ustedes los dioses, la única manera posible de encontrarla, es que buscaras de nuevo en las ciudades perdidas, pero hace siglos que nadie sabe de sus civilizaciones! —gritó Joseph con el miedo y la sangre impregnado en sus ojos.

Eso es lo que tú crees pequeño humano inferior —objetó el sujeto con molestia mientras se tronaba los dedos con fuerza—. Pero yo nunca acepto un no por respuesta, y estoy seguro de que no me has dicho todo lo que sabes solo para proteger a tus hijas, lo veo en tus ojos.

Joseph permaneció callado, aunque su silencio solo confirmo las sospechas del viejo dios.

Con que esas tenemos ¿Eh? Pues conozco métodos para hacerte hablar, chicos… —recalcó el jefe mientras tronaba los dedos a dos matones, los cuales comenzaron a golpear de nuevo a aquel pobre hombre, hasta que…

¡CRACK!

¡Oye córtala! ¿Oíste eso? ¡Es su cuello tarado, lo has matado! —Exclamó cansinamente el tipo con una mueca en el rostro de frustración—. Ni modo, supongo que al final era su destino de todas maneras, pero aun así me hubiera gustado que ese imbécil nos hubiera dado más información antes de morirse —se dijo para sí mismo el viejo mientras se masajeaba las sienes.

Por su parte, en la rampa, Dafne se limpiaba los ojos con fuerza ante lo que acababa de ver, lamentablemente en ese momento, no podía quedarse a rezar por su padre, pues tenía que irse y hablar con su hermana de lo que había escuchado.

Se levantó y con mucho cuidado comenzó a deslizarse con agilidad y destreza, hasta llegar a la ventana rota por la cual había entrado. Este hubiera sido un escape perfecto, hasta que escucho como un cubo oxidado caía al suelo estrepitosamente luego de tropezar con él y descubría su posición.

—… ¡ME CAGO EN LA…!

Mierda, ese fue el ultimo pensamiento de Dafne antes de…

¿Qué fue eso? —Gritó una voz desde el fondo—. Ese cosmos… ¡MADITA SEA NO ME DI CUENTA! ¡ATRAPEN AL INTRUSO! —bramó el titán con todas sus fuerzas, mientras Dafne maldecía por lo bajo al salir al callejón."

Luego de que Dafne terminara de relatar su aventura, se hizo un gran silencio en el comedor, que solo era interrumpido por las respiraciones nerviosas de nuestros compañeros, aunque luego de un rato, Seika decidió intervenir.

— Disculpa… pero… aunque no tiene mucho que ver… ¿Qué investigación estaban haciendo tú y tu hermana? —preguntó la pelirroja algo cohibida, pero sumamente interesada luego de escuchar el relato de Dafne.

— Pues… Gina y yo hemos buscado desde hace tiempo, algunos objetos con los indios de Norteamérica, anteriormente hemos trabajado juntas en la obtención de varias reliquias históricas durante varios años, así como también, en la restauración y preservación de algunos tesoros antiguos que hemos recuperado para ciertos bancos —explicó la chica mientras se alisaba el cabello.

— Aunque al mismo tiempo… —añadió la pelirroja—. Seguíamos la investigación de nuestro padre sin que el supiera nada, por supuesto, buscando de vez en cuando, uno que otro indicio arqueológico, pero al final, sin ningún resultado —indicó Gina.

— ¡Vaya!, eso es muy impresionante, sobre todo por que pudieron huir de esos locos sin que los persiguieran hasta aquí —intervino Natasha sonriente y con mucha inocencia.

Wow, esa sí que fue una sorpresa para los chicos, pues antes del comentario de la rubia, ninguno de ellos se había parado a pensar en semejante detalle.

— Si… demasiado impresionante ¿No crees Shiryu? —preguntó Hyoga de manera desconfiada al caballero de dragón, ante el comentario de su novia.

— Eso estaba por decir yo —concordó Shiryu mientras comenzaba a concentrase en cualquier presencia extraña en la mansión, junto con el rubio.

— ¿Y que mas descubrieron? —musitó Shunrei en voz baja y con tono preocupado, luego de unos segundos.

— Luego de investigar un poco, descubrimos que esos sujetos tienen un par de años investigando los archivos de mi padre, ya que estos tenían claras señas de haber sido revisados recientemente —dijo la pelirroja en voz alta—. Solo sabemos que ellos quieren buscar alguna de las antiguas ciudades de la mitología, para tratar de abrir alguna especie de puerta o algo por el estilo y conquistar al mundo de alguna manera que no sabría explicarles —comentó ella sin mucho convencimiento.

— Eso sí que es raro —argumentó Seika con un gran signo de interrogación en su cabeza.

— Pues creo que yo leí una vez, que había varias ciudades que fueron destruidas por los dioses debido a la insolencia de sus habitantes a los dioses en alguna parte, pero no recuerdo muy bien cuales eran estas —argumentó Shun meditativo y tratando de recordar algo más.

— ¿Entonces por eso vinieron verdad?, a prevenir a Saori y a June de ese peligro —preguntó Natasha algo extrañada pero a la vez preocupada al darse cuenta de sus palabras.

— Básicamente —admitió Dafne encogiéndose de hombros y mirando a su hermana June, quien seguía sin hacer un solo movimiento.

— Lo que pasa es que mis hermanas y yo, nos hemos comunicado a escondidas de mi padre durante los últimos años, y ella me han contado, todas las asombrosas hazañas que han realizado en sus vidas, así como las que yo he hecho con las mías —indicó June en voz baja y algo apenada.

— Supongo que no tenían muchos a donde ir cuando vinieron aquí ¿Verdad? —terció Saori con una sonrisa cómplice, a la cual Dafne asintió.

Luego de eso, se hizo otro silencio muy tenso, en el cual todos comenzaron a analizar la información que acababan de recibir de la boca de sus huéspedes.

Saori en ese momento, pensaba si podía descubrir o recordar la existencia de esas extrañas ciudades mencionadas anteriormente, pero lamentablemente, no lograba conectar ninguna de sus ideas con la rapidez que ella hubiera querido.

El resto de los chicos por su parte, también meditaba la situación recientemente expuesta, sin muchos resultados, pues más de uno hacia muecas de enfado en sus asientos, al intentar recordar algo útil que los pudiera ayudar, pero al final, sin poder recordar nada aparente.

Por su parte, el resto de las chicas no lograban entender mucho las expresiones de sus chicos, (a excepción de June, pues ella estaba igual que ellos), por lo que se limitaron a esperar alguna reacción por parte de ellos.

Los únicos que no parecían realmente preocupados por todo el asunto, eran Elene y Kiki, los cuales acariciaban a Ero en cada una de sus orejas, el cual por su parte, permaneció quieto durante toda la velada, al lado de sus amiguitos.

— Ejem —tosió un pequeño Kiki luego de unos cinco minutos más de silencio y logrando la atención de todos.

— ¿Qué pasa Kiki? —preguntó Shunrei algo aturdida después de salir de su letargo momentáneo.

— Pues… que… ¿Señorita Dafne? —preguntó Kiki algo inseguro a la chica.

— Dime —comentó la chica con curiosidad.

— Pues… que no nos han dicho quien es el que está detrás de todo esto —puntualizó el pequeñín tratando de recordar si se había perdido ese detalle.

Buen punto.

— Oye… ¡Es cierto!, durante tu relato no mencionaste ningún nombre que yo recuerde —comentó Elene apoyando a su amigo.

Aunque era obvio que nuestra amiga Dafne había escuchado el nombre del captor de su padre mientras lo estaban golpeando, esta no había dicho nada con tal de poner aun más en peligro a nuestros amigos.

— Pero… es que… ¡No puedo decirles! —Exclamó de repente muy preocupada y nerviosa ante el comentario.

Esto olía bien raro, o al menos eso pensaban nuestros amigos.

— ¿Por qué no? Ya no dijiste todo esto ¿No? ¿Qué importa que nos digas su nombre? —preguntó el fénix algo extrañado ante su actitud reciproca.

— ¡No pregunten, no puedo decirles! ¡Si lo hago entonces definitivamente los mataran! —decía ella moviendo los brazos como una histérica.

— Pues igualmente nos mataran al saber esto ¿No? Aparte que no nos subestimes tanto, nosotros podremos enfrentar lo que sea —agregó Seiya como si no fuera la gran cosa.

— Jajaja, pues eso de morir no lo queremos —replicó Seika con varias gotitas de sudor en el rostro y con tono muy nervioso.

— Pues si es lo bastante fuerte como para apoderarse del mundo, entonces no será mucho para él saber que conocemos su secreto de dominarlo ¿Verdad? —indicó Seiya con tranquilidad.

¡Vaya!, y decían que nuestro amigo no decía comentarios inteligentes.

— Pues en realidad no, pero aun así, él es una de los pocos seres que podrían hacerle frente a Zeus, ya que hasta él mismo estableció la tierra antes de que el Olimpo surgiera como tal, él es uno de los primeros dioses que hubo en la tierra… él es… ¡Urano! —exclamó Dafne muy alterada y sin pensar lo último que dijo.

Oh, oh.

Aparentemente pareció que alguien hubiera cortado el tiempo de manera sincrónica luego de las palabras de la chica, pues lo único que se escuchaba en ese momento, era el sonido de las respiraciones, de nuestros inmóviles amigos (Así como uno que otro grillo por ahí).

En cuanto a sus caras, los chicos y las chicas estaban con una expresión neutra que delataba una ligera impresión momentánea, en especial Seika, quien tenía un color de piel parecido a la leche agria y miraba a una horrorizada Dafne de manera escandalizada, es decir todos estaban en profundo Shock.

10 minutos después.

Aparentemente pareció que alguien hubiera cortado el tiempo de manera sincrónica luego de las palabras de la chica, pues lo único que se escuchaba en ese momento, era el sonido de las respiraciones, de nuestros inmóviles amigos (Así como uno que otro grillo por ahí).

En cuanto a sus caras, los chicos y las chicas estaban con una expresión neutra que delataba una ligera impresión momentánea, en especial Seika, quien tenía un color de piel parecido a la leche agria y miraba a una horrorizada Dafne de manera escandalizada, es decir todos estaban en profundo Shock.

Mejor démosles 20 minutos más...

Aparentemente pareció que alguien hubiera cortado el tiempo de manera sincrónica luego de las palabras de la chica, pues lo único que se escuchaba en ese momento, era el sonido de las respiraciones, de nuestros inmóviles amigos (Así como uno que otro grillo por ahí).

En cuanto a sus caras, los chicos y las chicas estaban con una expresión neutra que delataba una ligera impresión momentánea, en especial Seika, quien tenía un color de piel parecido a la leche agria y miraba a una horrorizada Dafne de manera escandalizada, es decir todos estaban en profundo Shock.

Con tal de romper aquel ambiente, Gina se secó el sudor de su cara con una servilleta, y después le habló con voz ronca e incrédula a su hermana:

— Dafne… eh… lo dijiste cariño —dijo ella de manera incrédula y rompiendo AL FIN el silencio.

— ¡! —aquella fue la única reacción de su hermana, quien atinó poco después de eso, a taparse la boca como una niña que acababa de decir una blasfemia en público.

— Este… ¿Seika? ¿Estás bien? —Preguntó su hermano de manera nerviosa, a la pelirroja, la cual tenía los ojos más abiertos que un plato.

— ¿Creo que Dafne la regó, no? —dijo Natasha a Hyoga con una gota de sudor en la cabeza.

Bingo.

— ¡ESPERA!, ¡DIJISTE QUE NO LO IBAS A DECIR DESGRACIADA! ¡AHORA ESTAMOS CONDENADOS DE A UNA MUERTE SEGURA A MANOS DE UN MOUNSTRO, MALDITA! —Gritó totalmente fuera de si la hermana de Seiya, mientras estrangulaba a Dafne con todas sus fuerzas.

— ¡Lo siento mucho! —Lloraba la morena en tono de disculpa.

— ¡Oíste eso Kiki, un titán! —comentó inocentemente y emocionada la pequeña Elene mientras acariciaba a Ero.

— No se oye mal —respondió Kiki sonriendo de la misma manera y muy emocionado, mientras las chicas seguían peleando.

— ¡Lo siento… se me salió! —repetía Dafne mientras seguía siendo estrangulada por Seika.

— ¡NO TIENE CASO DISCULPARSE CUANDO YA LA HAS REGADO TARADA! —bramó la pelirroja molesta y sin ánimos de detenerse.

— Seika, ya fue suficiente —le reprocho su hermano preocupado, pues Dafne se estaba poniendo azul.

— ¡Tu cállate! ¡Diablos, recién empezamos la navidad y ahora tenemos a un tipo persiguiéndonos! —decía ella con ríos de lágrimas en los ojos y una nube negra en su cabeza.

— De cualquier modo, con o sin saber el nombre nos hubieran matado ¿No? —puntualizó Shunrei con una sonrisa conciliadora y tratando de calmar los ánimos.

— Pues a decir verdad a mí ya me parecía raro que no se percataran de que los estaban siguiendo —comentó Shiryu con gran tranquilidad.

— ¿Qué? —dijo Gina incrédula ante el comentario del dragón.

— Ustedes no tienen la habilidad de sentir el cosmos, es decir la energía interna en nosotros, pero la realidad es que había dos personas que lo seguían cuando ustedes llegaron a aquí y acaban de salir corriendo hace unos minutos—argumentó Shun con tranquilidad, mientras veía como Dafne se recuperaba rápidamente al escuchar eso.

— ¡¿Qué?! —Exclamó ella contrariada y con la cara un poco roja luego de ser agitada por Seika.

—... pero… entonces… ¿Por qué no nos dijeron nada? —indicó Gina un poco contrariada y sudando frió.

— Porque entonces no hubiéramos sabido el por qué de su visita, aparte de que acabamos de darnos cuenta hace unos minutos nada más —señaló Hyoga con soltura y logrando que las dos cayeran de espaldas.

— Bueno… ahora somos perseguidos por uno de los primeros titanes del mundo, creo que esto será realmente interesante —comentó Seiya como si estuviera dando el clima y con una sonrisa.

— Ustedes son un caso —replicó Shunrei con una gota en la cabeza, mientras Seika trataba de no asesinar a Dafne de nuevo.

— ¿Saori, tu qué opinas? —Preguntó Shun a la diosa, luego de que se hiciera silencio en la habitación de nuevo.

Saori permaneció un momento callada luego del comentario del joven, mientras trataba de recapacitar todo lo que acababa de ver y oír.

Urano, ciudades antiguas, antiguas reliquias… en fin, un montón de cosas por las cuales preocuparse y temer. Aunque no era la primera vez que ella se enfrentaba a una amenaza así, Saori sabía por experiencia, que debía actuar de forma inteligente y rápida, con tal de evitar cualquier desastre para ella y sus amigos, por lo que suspiró hondamente antes de hablar de nuevo:

— Creo que no tiene caso buscar pelea ahora, lo mejor será que comencemos a prepararnos para lo que se nos acerca, por lo que maña nos informaremos mejor acerca de la situación, por lo que creo que es conveniente que se queden con nosotros si quieren sobrevivir chicos —manifestó Saori mientras se levantaba de la mesa.

A lo cual todos los demás asintieron con algo pesadez y se dispusieron a retirarse a sus habitaciones, pues la charla había tomado un largo rato, pues ya eran las cinco de la tarde y nuestros amigos estaban un poco cansados luego de tanto ajetreo.

— Pero… ¡Señorita Saori, nosotros…! —exclamó algo alterada Dafne por la decisión de la chica, pero fue callada por su hermana antes de seguir diciendo algo.

— No tiene caso seguir discutiendo tonterías, la señorita Saori tiene razón, lo mejor será descansar y esperar un poco hasta mañana, pues yo apenas puedo tenerme en pie —indicó su hermana mientras se levantaba con todos lo demás de la mesa.

— Es cierto, nada ganamos con alterarnos señorita, creo que lo mejor será dormir un rato, a mí ya me duele la cabeza luego de escuchar todo esto, y eso que ni hemos cenado —comentó Hyoga masajeándose las sienes y con algo de sueño.

— Dios —se quejó la pelinegra.

— Ya escuchaste ¿No? Mejor descansemos antes de que me arrepienta y vuelva a estrangularte —dijo la pelirroja ya recompuesta de lo sucedido anteriormente, y haciendo que ella soltara una carcajada antes de seguirla.

Así todos se retiraron de la habitación, a excepción de de cierto par.

— Shun ¿No vienes? —Preguntó su hermano al percatarse que Shun no se movía al igual que June de su puesto.

— Enseguida voy —replicó Shun mientras sonreía a su hermano con tal de calmarlo, cosa que aparentemente funciono, pues él siguió su camino poco después.

Luego de la partida del fénix y de todos los demás, June se mantenía en silencio y con la mirada baja ante la mirada de un preocupado Shun, y luego de un rato, al ver que ella no hacia ningún movimiento, decidió tomar las riendas del asunto:

— ¿Estás bien? —preguntó el peli verde a la rubia quien solo levantó su mirada y mostró sus ojos vidriosos ante su total desconcierto.

June no hizo movimiento alguno mientras miraba a Shun, pero después un minuto y sin previo aviso, esta se lanzó a los brazos del chico, quien la abrazó con fuerza, pues esta poco después de esto comenzó a llorar con ganas, como pocas veces lo hacía.

— Se murió Shun, mi padre murió —comentó June sonriendo con ironía en la clavícula de Shun mientras lloraba—. El muy bastardo se murió antes de que pudiera reprocharle en cara todo lo que me hizo a mí y a mi familia, ¿No es irónico? —sollozó ella mientras abrazaba a Shun con más fuerza.

Shun no dijo nada, ya que solamente se limitó a abrazar con más fuerza y cariño a una delicada June, mientras esta continuaba con su amargo llanto, sin importarle nada más que estar en los brazos del hombre que amaba en ese momento de dolor.


N/a: Ufff, por fin termine este capi, el cual me quedo sumamente largo como pudieron leer, ojala les haya gustado.

Por otra parte, quiero dedicárselo a Darkacuarioy Kate Godness, espero algunos comentarios positivos de su parte eh ¬¬… XP ¿Se la creyeron? XD.

Espero que le este gustando esta historia, pues he dejado de escribir en los demás fanfics con tal de seguir con esta, aparte de que la pagina me ha borrado algunas (Aunque supongo que no soy el único ¬¬), adiós y gracias por los reviews chicos.