Gatt: -Wah, cada vez mejoro más y más: nuevos chistes, bromas, situaciones descabelladas…-

NK: -Oye, ¿no crees que ya viene hora de meterle acción a todo esto?-

Gatt: -Sí, tienes razón, y más drama: necesitamos que nuestros lectores estallen de la emoción-

NK: -Es…ta…llar… ¿Estallar?... ¿ESTALLAR?-

Gatt: -Vamos emo loco, no repitamos el chiste de la vez pasada-

NK: -Lo siento, supongo que aún sigo algo afectado…-

Gatt: -Lo más probable es que se te haya fundido un tornillo-

NK: -Creo que se dice "se te zafó un tornillo", o "se te fundió el cerebro"-

Gatt: -Yo no uso las cosas de los demás, yo digo mis propias ideas-

NK: -Y es por eso que siempre terminas en problemas sin sentido-

Gatt: -¡Ya está! ¡Me hartaste, emo de pacotilla! ¡O peleas o corres!- *saca una hoz*

NK: -Esta vez saldré yo victorioso: dame todo lo que tienes- *sacando espada de mosquetero*

(Lamentablemente, la pelea jamás se llegó a efectuar, pues vino Mickey Mouse a reclamar su florete, o sea, espada de mosquetero, porque son un hermoso recuerdo de su película de "Mickey y los Tres Mosqueteros", que al parecer algún fan loco robó y vendió por E-Bay. Por tanto, no se sorprendan si sale en las noticias que un hombre rompió una serie de récords, después de todo, NK cruzó el Estrecho de Bering a nado, el Canal de la Mancha, llegó de primero en cinco triatlones, hizo el recorrido del Tour de Francia corriendo, escaló los Himalaya y bajó el Everest en una cabra montés para escapar de Gatt, quien fue más lista y lo persiguió en helicóptero. Todo bajo control, aunque esperamos que Disney no nos denuncie por lo del florete. Gracias)

Capítulo 9

Ah, la primavera, la Estación más famosa y esperada por todos: los pájaros cantan, los animales se despiertan de su hibernación, las flores adornan el mundo, el frío del invierno desaparece, el cielo se vuelve azul, el amor se respira en el aire… Ah, la primavera… La época en que los pesimistas como Link no paran de gruñirle a la gente, e ignoran completamente el significado de "bonito", "esperanza", etc.

Link odiaba la primavera por varios factores: primero, las abejas. Segundo, el polen, es decir, alergia. Tercero, todo el mundo parecía impregnado de una cursi babosada, hasta los animales.

No podía evitar preguntarse si la maldita primavera era la culpable de que últimamente padeciera un problema cardíaco, repentinos cambios de tono en sus mejillas, y un delirio febril en sus sueños. Sí, posiblemente era culpa de la primavera… "Y de ella…" pensó él, mirando fijamente a Zelda, que flotaba a su lado en las aguas calmas del Lago Hylia. ¿Qué era ese extraño sentimiento de paz en su pecho?, ¿en qué clase de espiral extraño se encontraba atrapado?, se sentía a salvo de la soledad, ese abismo sin final, y al mismo tiempo sentía cómo una sombra le acechaba de cerca. Cada noche era más y más difícil, desde que la conoció. Sin darse cuenta, terminó recordando esos días en que podía considerarse parte de una familia, en que tenía una vida correcta, en que sentía que nada faltaba.

Esos bonitos días en que vivía en una casa, dormía en una cama calientita, tenía una mamá y un papá… todo, una realidad así de hermosa, quebrada como cristal frágil y delgado, cuando la mujer que le dio la vida cayó enferma de un mal incurable, y quedó muerta, sin vida, inerte. Cuando su padre, presa del dolor, acabó con los trozos de ese pasado, arrojándose a sí mismo al vacío, sin importarle lo que le ocurriera a sus hijos, pensando en sí mismo y en su propio sufrimiento en lugar de anteponer el de su familia. Cuando ella debió marcharse y dejarlo solo, cuando se negó a continuar junto a él.

*Grrrrwn*… su estómago hambriento lo sacó de su torbellino de pensamientos con su poderoso gruñido. Zelda se rió un poco, volteando a mirarlo: algo en los ojos azules de esa chica siempre le hacía sentir nervioso, y al mismo tiempo calmado.

-En serio tienes hambre, ¿verdad?- le preguntó ella, sonriendo ampliamente.

-Sí, qué pena con mi estómago, perdona…- contestó, avergonzado. Otra vez, sus tripas gruñeron en respuesta. Más risas que antes, ahora de parte de ambos.

-Quizás ya deberíamos salir de aquí e ir a buscar algo de comer- aconsejó Zelda.

-No lo sé, la estoy pasando muy bien…- confesó Link, mirando de nuevo al cielo. Ésta vez, su estómago no protestó, y pudieron quedarse allí un rato más.


-Aquí "Espadachín", detecto movimiento, cambio- sonrió maliciosamente Toon con los binoculares.

-Perfecto, informe de la situación, cambio- ordenó Tetra, garabateando algo en una libreta.

-"Lobo Feroz" está flotando junto a "Princesa", parecen conversar… *Grrrrwn*-

-"Espadachín", ¿Qué fue ese sonido, una bestia con rabia, cambio?-

-De hecho, fue mi estómago, "Capitana"… Tengo hambre-

-Mantén posición, "Espadachín", buscaré algo de comer… ¿"Gaviota", estás allí, cambio?-

-ZZZ…zzz…ZZZ…2x2=…zzz…4…Me gustan…las gomitas…ZZZ…verdes…- roncó suavemente Aryll.

-Ustedes dos son oficialmente un desastre… Iré a ver si Mikau puede pescar algo o si hay alguna cosa en la cabaña, cambio y fuera- suspiró Tetra.


Lulu y Mikau eran inseparables, incluso desde que eran pequeños: siempre fueron mejores amigos, mejores compañeros, y siempre se comprendían mutuamente, no tenían miedo de decirse el uno al otro lo que sentían, lo que pensaban… Ése es el lado positivo de que tu mejor amigo se convierta en tu novio, en tu pareja, la persona que más amas. Ellos eran mucha más que mejores amigos, mucho más que novios; el lazo que los une es más grueso que la piel de un Dodongo, y más fuerte que un sumo Goron.

-Ya es hora de almorzar, y no llega el señor Hyrule… ¿Quieres ayudarme a pescar algo, Lu?-

-No lo sé, ¿qué tal si hay comida en la cabaña, Mikau?-

-En ese caso, busquemos allí primero, y si no hay, nos toca atrapar algo, ¿te parece?-. Como respuesta, Lulu le tomó de la mano, y juntos caminaron hacia la casa.

Mientras tanto, Darmani estaba demasiado ocupado sacando su cabeza de la tierra, dejando allí un cráter con la forma de su rostro: si alguna vez escuchaste "dejó su cara estampada en la pared", es lo mismo, pero en el suelo. A pesar de que el Goron era el más fuerte de todos ellos, sin mencionar el más corpulento, temperamental y rudo, jamás sería capaz de siquiera resistirse a una chica, es decir, ni siquiera quitársela de encima cuando le está agrediendo. Tenía cierto código de respeto al sexo femenino muy bien marcado, y la idea de "a las mujeres no se les pega ni con el pétalo de una rosa" era lo más cercano a su forma de pensar: "a las mujeres ni se les roza, incluso con el aire".

En el caso de las hadas, pues… digamos que son tan frágiles que sólo se pueden golpear entre ellas, o podría ser letal: Tatl y Tael eran un gran ejemplo: después de todo, la violencia entre hermanos es permitida hacia cierto punto, y eso es en todas las razas y especies del mundo.

-Tatl, deja de fastidiarme…- gruñó Tael, mientras su hermana le andaba tocando una y otra vez en el brazo con el dedo índice, *poke*, *poke*.

-No quiero, estoy aburrida…- contestó ella. *poke*, *poke*.

-Pues "no sea burra", y deja de joder…- volvió a gruñir con más fuerza el hada de luz púrpura.

-No me hables así, bombilla mal pintada-

-Mira quién habla, foco amarillo…-

-Ya ustedes dos, son hermanos, por Din- les regañó Navi.

-Tú no te metas, luciérnaga parlanchina- le gritaron a coro las hadas hermanas. Ups… Nadie en su sano juicio se metía con Navi y continuaba teniendo los mismos rasgos faciales.


El abuelo Daphnes esperaba con ansias a que el Profesor (no, no el Profesor Utonio de las Chicas Superpoderosas) acabase de reunir los papeles que necesitaba para el caso que recibió.

-Juez Daphnes, ¿de qué se trata el caso, si se puede saber?- preguntó Gonzo educadamente.

-La policía atrapó a un posible sospechoso de asesinatos, pero se les escapó y anda suelto, y muy cerca de Pueblo Windfall… Necesito los exámenes para confirmar que es el asesino y así iniciar una orden de búsqueda y arresto, antes de que empiece a matar- explicó el anciano.

-Y más vale que vayan comenzando, viejo amigo, porque las huellas dieron positivo con la identificación del sospechoso, y según este informe de autopsia, encontraron su sangre en el cadáver…- dijo el Profesor, saliendo de la nada con una carpeta llena de documentos.

-Ya veo… Informaré a los agentes de policía en Windfall; gracias, Profesor- se despidió el viejo, marchándose del Laboratorio de Investigaciones junto con Gonzo.

Cuando llegaron al Lago, era un completo desorden: la cara de Darmani estampada en el suelo, Navi a punto de asesinar a Tael y Tatl, Lulu y Mikau peleando contra una serpiente de agua de varios metros de largo, Tetra, Toon y Aryll persiguiendo una ardilla mientras gritaban al estilo "Sheena la Princesa Guerrera" con palos afilados…

-¡Santa Ocarina del Tiempo, esto es un desastre!- exclamó Gonzo.

-Tienes toda la razón: ¡La joven Malon está leyendo "Romance de Primavera", y ese libro es malísimo!- dijo Daphnes, casi llorando en un ataque de drama.

-Yeah…Me refería a lo que el resto está haciendo, y no es tan malo ese libro, lo considero gracioso- respondió el grandulón, señalando la escena apocalíptica.

-Oh… También eso, ciertamente no pensé que causarían tanto desorden… ¿De verdad lo consideras una comedia?, en mi opinión, parece algo que una jovencita con mucho tiempo libre haría, y lo publicaría en Internet- comentó Daphnes, rascándose la barba. (¡Oh diablos, no otra vez! ¡Necesito una interrupción ilógica, rápido!).

-¡Mikau, Lulu, apártense, le daré el golpe final! ¡BALA DE CAÑÓN!- gritó Darmani, haciéndose un ovillo y rodando a toda velocidad hacia el Lago, utilizando una roca convenientemente situada allí como rampa para salir disparado por los aires y golpear a la serpiente de agua en la cabeza, matándola al instante y creando una enorme ola que azotó la orilla de forma bastante parecida al tsunami de Japón (sé que fue una desgracia, y me dolió bastante que le ocurriera eso a los nipones, pero no pude resistirme… ¡Te adoro, Darmie, me salvaste de nuevo!).


-¡Alguien ayúdeme a bajar de aquí!- pidió Zelda desde lo alto de un pino: ¿quién diría que la bala de cañón de Darmani, sumado con la caída de la enorme serpiente causaría una ola tan grande que arrastró a la pobre hasta un árbol?. Por favor, ni siquiera creo que eso sea lógicamente posible, pero bueeeno, fanfic es fanfic.

-¡Zelda, dame la mano!- pidió Link, desde la rama de abajo: al parecer, también fue arrastrado hasta el mismo pino, mucha suerte para la rubia, si se consideraba que para escalar era peor que un pez sin aletas. Después de un temeroso intento, logró aferrarse a la mano que el muchacho le tendió.

-Muy bien… Pase lo que pase, no te sueltes- le pidió él.

-¡Espera! ¿Qué vas a hacer?- preguntó ella, asustada.

-Necesitas bajar, y eso voy a hacer: quiero que te dejes caer lentamente-

-¡Link, no puedo! ¡Le tengo miedo a las alturas, y soy pésima escalando!-

-Tranquila, no te va a pasar nada mientras esté contigo y conserves la calma-

-¡Hablo en serio, no creo que pueda, te voy a matar!-

-Zelda, mírame a los ojos y dime: ¿confías en mí?-. Se miraron mutuamente por 5 interminables minutos…

-En una situación como esta, no…- confesó ella. "CRASH", sonó el ego del muchacho mientras se rompía en pedacitos.

-¡Pues qué mal! ¡No te queda de otra, o te bajo, o te bajas!-

-Opto por la tercera: no me bajo-

-Entonces, ¿por qué pediste ayuda en primer lugar, princesa?-

-Supongo que instinto de supervivencia, o quizás no pensé demasiado-

-¡Zelda, deja de actuar como una niña y déjame protegerte!-. Otros 5 minutos desperdiciados en cruzar miradas.

-…Confía en mí, Zelda, por favor… Déjame ayudarte-

-Está bien Lobo, me convenciste… Dejaré que seas mi héroe esta vez…-. Con mucho cuidado, lentamente y con delicadeza, Zelda se fue dejando caer, mientras Link la ayudaba. Muy pronto se encontraron ambos en la misma rama, uno frente al otro, jadeando. Sinceramente, yo tampoco sé qué tan gruesa y resistente es esa maldita rama.

-Gracias, Link… ¿Cómo puedo agradecerte?- sonrió ella.

-En realidad, soy yo quien debe darte las gracias; es la primera vez que alguien confía en mí de esa forma… ¿Sabías que pudimos habernos caído ambos?-

-Por eso mismo: arriesgaste tu vida salvándome… ¿Hay alguna forma en que pueda pagártelo?-

-Está bien, no me debes ni un pelo-. Sin darse cuenta, se estaban acercando más y más el uno al otro, hasta que sus rostros quedaron separados por apenas unos 15 centímetros. Adoro la precisión. "Esto parece sacado de… un cuento de hadas…" pensó Link. "Simplemente, es tan… perfecto". Más cerca, 10 centímetros… "¿Qué es esta… sensación?"… 7 centímetros. "Demonios, tan cerca, tan lejos… ¿Por qué estamos tan cerca?"… 5 centímetros.

Un chasquido. Un resquebrajamiento. CRACK… la rama se partió. Cayeron, gritaron, se abrazaron, Link intentó protegerla con su cuerpo. *SPLASH*, cayeron convenientemente en el Lago: si se hubiesen tomado la molestia de mirar abajo, hubieran notado que el pino en que se encontraban tenía las ramas tan largas que si saltaban, caerían en el agua, lo suficientemente profunda como para no matarse dándose un golpe contra una roca o la tierra. Tontos, pero así los quiero, pues si no, no habría nada que contar.

-¿Estás bien, Link?- preguntó ella, y sintió algo entre sus pechos.

-Fffelda, no fffuedo refffpirafff bien- comentó Link. La rubia observó con detenimiento la cara del chico… en sus senos… chico… senos… ¿chico… senos…?...¿¡CHICO EN SUS SENOS?.

-¡LOBO PERVERTIDO, SACA TÚ CARA DE MIS PECHOS!- gritó como loca, empujándolo con fuerza.

-¡¿Mi cara estaba en dónde?- contestó Link sorprendido. Pero no tanto cuando la cachetada cayó poderosa en su mejilla, dejando la mano marcada.

-¡Oye, te juro que no fue a propósito, de verdad, simplemente te abracé para protegerte!-

-¡No puedo creer que casi te…!- pero inmediatamente calló, mientras se ponía roja, quizás de la ira, quizás de la pena. Se dio media vuelta y nadó hasta la orilla, con Link atrás. Era cierto, realmente, ellos casi se… se… se… "¡Oh maldita sea! ¡Casi beso a Zelda!" recordó el muchacho, poniéndose igual de colorado. Una vez en tierra firme, ella se acercó, y tocó su rostro: justamente donde antes lo golpeó. Le dio un veloz besito en la mejilla:

-Listo: que no se diga que no te recompensé… Gracias por salvarme, y sé que no lo hiciste a propósito- le gruñó ella, dándose media vuelta y largándose hacia la cabaña a toda velocidad.

Link se quedó allí, plantado, y tocó su cachete con cuidado. No estaba muy seguro de lo que acababa de ocurrir, pero ahora era definitivo: ¿qué podría salir mal ahora?.

-_-_-Fin del Capítulo-_-_-

NK: -Cada vez mejoramos más…-

Gatt: -Y que lo digas, pero eso no te salvará de esta- *pisando el botoncito rojo de un control remoto*

NK: -Gatt, sé que si lo platicamos, llegaremos a una solución- *tragando saliva mientras la sierra eléctrica se enciende detrás de él*

Gatt: -Oh, por supuesto que puedo conversar contigo… Pero no me da la soberana gana-

(Se les recuerda que estas dos semanas no podremos subir nada nuevo por los exámenes, pero la siguiente semana después de esas dos es de vacaciones, así que esperen pacientemente, por favor… Por cierto, no se preocupen, NK sí se salvó, y aunque tendremos que reconstruirle la cara, podrá escribir. Todo bajo control, o eso suponemos… Gracias)