Paso una semana completa, Sakura no estaba segura que aquella niña siguiera su consejo, aun era pequeña como para entender muchas cosas que pasan.

–Izuna, vamos a entrenar.

–Esta bien…padre.

–Puedes llamar a tu amiga Haira también, si quiere.

Itachi por su lado, lo estuvo pensando bien, el cree que tal vez esta sea la oportunidad para encontrar a Orochimaru y acabar con el, pero a veces también pensaba que así Izuna podría distraerse un rato.

– ¡Vamos a entrar con mi padre!

–Pero… ¿esta bien?

– ¡Claro, vamos!

No importaba por que Izuna se mezclara con ella, aun no sabían que tipo de intenciones tenían por ella, ni ella hacia ellos.

–Bien, espero puedas seguir el paso, Haira.

–Hai.

Pero con el pequeño tiempo que voló, Orochimaru no aparecía.

– ¿Qué no quiere a su hija?

–Ni lo menciones Hidan, donde te escuche Sakura, te aplasta.

–Hai…

Sin darse cuenta, Pein ya casi no salía, ya casi no daba ordenes, la mayoría del tiempo se la pasaban entrenando, la voz que mas se escuchaba era la de Sakura, ella estaba preocupándose por todos ellos.

–Hermano, ¿seguro que permites que ella duerma con Shina?

– ¿Acaso no confías en ella? Tú fuiste quien la saco.

–Lo siento…es que no puedo creer que la dejes estar entre nosotros.

Así era, Pein sabia algo que los demás no, y no estaba dispuesto a decirles, por lo menos aun no, hasta que Haira pudiera defenderse sola.

–Es todo por hoy, espero sigan practicando.

–Gracias…

– ¿Mm?

–Vamos Haira, mi hermana te tiene preparado el cuarto.

– ¡Hai!

Solo eran niños, nada más que eso, ¿por que deberían preocuparse tanto?

Tal vez por que ellos ya no estaban siendo inmaduros y tomaban las cosas con más seriedad,
en si…los niños se volvían fuertes en corto tiempo.

–Líder-sama…

–Adelante, Uchiha.

–Tenemos que hablar sobre la niña.

–Sabía que tarde o temprano esto pasaría.

Los niños apenas tenía años, pero debían saber bien que Haira, era un enemigo seguro,
no debían compartir secretos o enseñarles técnicas que no debía saber.

–Nuestro futuro esta asegurado, solo necesito que ella entienda su posición.

– ¿De que habla?

–Muy pronto lo sabrás…Itachi.

El mas sabio, era el mas viejo, este iba a cuidar de los otros que lo respetaban,
los que demandaban un lugar en su paraíso.

–Akatsuki renacerá.

–Pein… ¿Qué planeas?

El hombre de cabello alborotado empezaba a reírse, era que ya había perdido la cordura, o tenia un buen final para ellos.

La idea de hacer Akatsuki renacer era algo complicado,
primero tendrían que deshacerse de la intrusa, Haira,
amenos que sirva como espía para ellos.

–Quiero que se den prisa con las respuestas de esa niña, necesitamos saber donde esta Orochimaru.

–Si…Pein.

–Otra cosa…

– ¿Hai?

–Dile a mi hermana que no se encariñe tanto con ella.

–Pero…

–Ya he dicho.

–Si, líder-sama.

¿Qué pensaba Pein en ese momento? Nadie lo sabia, solo quería un buen final para el y los suyos.

¿Cómo lo haría?

Solo el sabía como, que y cuando lo terminaría.

–Sakura…

– ¿Si?

–Tenemos que hablar sobre…Haira.

– ¿No puede ser después? Estoy lavando la ropa.

–Lo siento pero no…

–Esta bien, te escucho.

–Aquí no…pueden oírnos.

–Hai.

Itachi los tele transportó fuera de la guarida, cerca de un lago.

–Bien, ¿Qué era?

Ambos se sentaron a la orilla del lago y vieron su reflejo antes de hablar.

Un golpe, así iba a recibir esa notificación.

–Pein quiere apresurar las respuestas, quiere saber la ubicación de Orochimaru.

–Pero Haira aun no nos tiene tanta confianza.

–Lo se, pero son ordenes de Pein, ella ya debería saberlo.

–Pero…es tan solo una niña…

–Lo siento…Sakura.

El pelinegro abrazo a su esposa, no tardo en darse cuenta que lagrimas salían de los ojos de ella.

– ¿Qué dirá Izuna?

–No lo se…

–Estaríamos rompiendo su amistad…

–Lo se pero son ordenes de Pein, no podemos hacer nada.

–Hablare con el…

–No Sakura, esta vez…no funcionara.

–Pero…

–Debes asumir la responsabilidad, ya eres una mujer.

–…

Lo peor que pudiera pasar, estaba pasando, Sakura, tenia que romper esa amistad entre su hijo y esa niña para obtener valiosa información.

"¿Qué debo hacer?", pensó ella.

– ¿Cómo se lo diré?

–No lo se.

Se quedaron un rato en silencio, entonces la mujer de cabello rosa sintió un par de labios contra los cuyos, sus lagrimas se desvanecieron.

El intentaba consolarla de la manera más gentil.

–Esta bien…lo haré.

– ¿Estas segura? Puedo hacerlo por ti.

–No…tengo que hacerlo yo, después de todo…yo fui quien la saco de la celda.

–No tienes que hacerlo, ¿sabes?

–No Itachi, gracias por decirme.

–Muy bien, si necesitas ayuda, puedes venir a mí.

–Itachi yo…

– ¿Si?

–Yo solo…

Ella bajo la mirada, se lanzo a el, quedando encima de su pecho.

–Solo quiero que esto acabe…y pronto.

–Yo también quiero que acabe.

El no dejaba de acariciarle el cabello, hasta que ella se quedo durmiendo, la pregunta era…

"¿Cómo se lo dirás, Sakura?", pensó al verle unas cuantas lagrimas.

Sakura, aun que tuviera un carácter fuerte, era una mujer muy sentimental. Siempre lo fue, desde aquellos momentos que siento "amor" por el hermano menor del hombre que ahora ama y tiene dos hijos con.

–Sakura…

–Pensar tanto te hará mal, Uchiha.

–Akabi…

–Entiendo la situación pero…no hay mas remedio.

Volvieron a la pelirrosa, tantos cambios para luego desvanecer.

Era horrible tan solo pensar en eso. Ella había pasado por mucho, ahora esta aquí, arrepintiéndose de ser tan cariñosa, de ser tan…como ella es.

–Su más grande castigo, al juntarse conmigo…fue este.

–No digas tonterías, Itachi. Ella esta contigo por que así lo quiso, por amor.

–Y por ese mismo amor, involucro a una niña con nuestro hijo y ahora tendrá que romperlos.

–Tarde o temprano esto iba a pasar.

–…

– ¿No lo crees?

–Supongo…supongo que si.

El moreno se puso de pie, con su esposa en brazos, empezó a caminar hacia la guarida, pensando en como ella le diría tal cosa a esa niña.

"Maldición", cierto, era una maldición que la iba a perseguir por siempre, por ser tan cariñosa con todos, ese fue su castigo.

Sakura ya no era una adolescente, era una mujer, razonaba todo aquello que debía ser pensado, amaba a lo que merecía ser amado, defendía a los suyos.

La perfección, tiene sus efectos, sus castigos. Era algo que todos pensaban, era muy cierto también.

La perfección tiene un precio, todo lo tiene, pero este es superior a todo lo demás.

Felicidad

¿Esto es lo que le costaría? O tal vez…

La vida

La Uchiha era una persona extraña, pero amada, casi perfecta.

¿Cuántos de la organización no la querían?

¿Cuántos no la respetaban?

No solo por ser la hermana menor del líder, sino también por que daba su lugar, tenía uno muy importante, dentro de y fuera de.

Ella había cambiado tal vez para bien, o tal vez para mal, pero hizo grandes cambios durante su vida.

Aquella vez que su maestra falleció, la mujer quien pensaba que la trataba como hija, a quien admiraba más que otra persona.

–Tsunade-sama…

– ¿Hm?

Ella, quien la enseñó a ser una rival fuerte. Pero entonces, también estaba aquella otra mujer importante para ella y otros.

–Shizune-san…

–Sakura…

La vio viva por última vez en la guarida, un suicidio en Akatsuki, el sufrimiento que vivió en aquellos meses que estaba con Orochimaru y Kabuto, incluso fuera de cuando estaba pérdida y nadie la encontraba.

Después de todo lo que hizo, ¿merecía tanto? Al parecer…

Sufrimiento

Solo eso, aun que se la viera sonreír, no era mas que una mascara para los demás, así nadie se preocuparía por ella, todos al verla dirían que esta mas que bien.

El antifaz perfecto

Lo usaba diariamente, ¿Qué culpa tenia ella de preocuparse mas por los demás que por ella misma? Así era su naturaleza.

Una sonrisa

Recordó lo que su madre de Konoha le decía:

Siempre sonríe, Sakura. Es la mejor arma, para todo.

Tal vez, tomó la sonrisa como mas que un arma, una protección para los demás.

Un escudo

Ella era culpable

Las risas, la felicidad, la buena energía que ella mostraba.

Era fingido

"Tan fácil es burlarse de los demás, ¿no, Sakura?", pensó Itachi mientras la llevaba al cuarto donde dormían.

Después de todo, eso fue algo que aprendió de el, Itachi no mostraba ningún sentimiento, así no se preguntarían por el, no tuvieran que preocuparse si algo le llegara a pasar.

Pero uso la sonrisa en esa ocasión.

La seriedad mata, igual que la felicidad.

El karma

"Nos da por igual", dijo para si mismo.

"Lo que uno hace, lo recibe, siempre lo has dicho, Sakura", era algo diario.

"Así fuera algo bueno, así fuera algo malo…no importa, no distingue", estaba enfrente del cuarto.

–Nos da por igual…

Entro, hizo las sabanas por un lado y la acomodo a ella en la cama.

–Y pensar que yo no creía en eso…

"Ignorante", así era el.

"Como siempre, ¿no lo crees?", agradecido por aquel día que la vio, que la tuvo en sus brazos, y en ese mismo lugar.

La organización encontró a Sakura como un balance, entre la felicidad y el odio. Ella los puede mejorar, así como empeorar, pero solo dependía de ella.

–Dulces sueños, Sakura.

Le dio un beso en la frente.

Le quito la capa, las botas, los guantes, la cubrió con las sabanas, apago la luz y salio de la habitación.

"Percibo tristeza", Utakata estaba observándolo desde su cuarto.

Este seguía enamorado de ella, pero debía respetar aquella relación que al empezar, no le gusto.

"Siento entrometerme en tus sueños Sakura, pero igual que Itachi, se bien que nunca estas feliz", burbujas salían del cuarto de Utakata.

Estas entraron al de Sakura, la rodearon, captando toda la imagen de ella, de pies a cabeza, ahora el solo debía estar dentro de.

"No debería…pero hay algunas personas que necesitan ser ayudadas", Sakura era una persona que ayudaba a los demás.

¿Pero quien se daba cuenta que ella necesitaba ayuda para encontrarse a si misma de nuevo?

Nadie

Y ese era el problema que ella sufría, el problema que Utakata intentaba ver. Intentaba resolver lo que podía, ya que su sufrimiento era pasado, la muerte de dos personas muy queridas, la decisión que tomo al irse con Itachi y dejar a sus amigos, cuando ataco a su sensei.

"Entonces…eso es el de ahora", Utakata había encontrado lo que era el problema.

Tenia que decirle a una pequeña niña que ya no podía ser amiga de su hijo, debía enfocarse en encontrar a su padre, y dejarle el resto a los demás para terminar con el.

–Entonces, es obra de Pein…

No le extrañó tal cosa, entonces sus burbujas desaparecieron, junto con la imagen de Sakura.

Mientras tanto, Itachi fue a ver a sus hijos, estaban en el cuarto de Shina, con aquella niña, Haira. La hija del enemigo, estaban…sonriendo.

–Me pregunto… ¿Cómo lo tomaran?

"Pero…", realmente el problema no era tanto los dos sino…

– ¿Cómo lo tomara Izuna?

El fue quien se acerco a ella primero, el asunto era con el, no tanto con Shina.

Itachi entonces decidió salir un rato, había empezado a llover, comenzó a recordar las cosas que pasaron últimamente, los ataques y enfrentamientos con Orochimaru y Kabuto, pero esa semana, no hubo nada.

La intriga lo estaba matando, Konoha no estaba consciente de lo que estaba pasando con ellos y eso era lo mejor.

Así nadie saldría herido, no tenían por que preocuparse por ellos, aun que Sakura, Sai e Ino estuviera ahí con ellos.

Volvió al cielo, seguía lloviendo.

–Sakura…

Recordó lo que decía entre sus sueños.

"Tsunade…Shizune", dos mujeres importantes para ella.

Pero tan solo era un sueño, pero el quería que lo que estaba pasando también lo fuera.

Pero que va, lo que pasaba no era nada más que la realidad.

–Realidad…

Si, solo era eso.

Pensó nuevamente en el sueño de Sakura.

–Si tan solo fuera eso…

Lo que ella, Sakura.

Estaba experimentándolo.

–Un sueño largo al que pudiera algún día…

"Despertar"