Después de un rato sin actualizar nada-no tengo justificación, para ser sincero :v – he decidido volver con ustedes. Lamento haber tardado tanto ono

Dipper, eres un libro abierto, algo que se puede leer y entender aunque sea solo fuera una ojeada. A veces me pregunto ¿Por qué me tuviste tanta confianza? Alguien con sentido en común sabría que involucrarte conmigo solo acarrearía problemas. Yo no tengo ningún problema en aceptar lo que soy, tal vez, cuando era más joven sentía que era extraño, ahora sé que soy un total demente. Indigno de cualquier indicio de confianza. Pero él no solo confió en mí sino que lo hizo de forma ciega.

Fueron dos semanas las que duraron nuestras salidas clandestinas antes de que nos encontraran. Fueron las dos mejores semanas de mi jodida existencia, también debo de admitir y que ese niño no solo era lindo, también era ingenioso e inteligente y su personalidad solo acentuaba eso. Me estaba enloqueciendo- aunque claro, si eso se puede más- y siento que el sentimiento era correspondido. No. Estaba completamente seguro que era demasiado seguro.

Pero las cosas buenas no duran casi nada, supongo. Sentía el límite del fin cuando él fue personalmente a mi casa. Mi hermano había salido a comprar algunas cosas que necesitábamos y estaba solo. Cuando abrí la puerta me di cuenta que las cosas no iban bien. Pero seamos francos, nada estaba bien.

— ¿Me puedes dejar entrar?— pregunto Dipper, se notaba nervioso, su ya pálida piel estaba en un blanco que rozaba lo enfermizo. De vez en cuando volteaba.

—Por supuesto— acepto para dejarle el paso. El joven entro con prisa a la cabaña— ¿no quieres algo? Tengo algo de café.

—Sí, te agradecería— sonrió un poco. Ahora que estábamos en invierno era natural que hiciera un frio mortal, un líquido tan caliente como el café estaba bien.

—Bien— dije yendo a la cocina siendo seguido por Dipper que no volvió a decir nada. Mientras puse el agua a calentar le mire confundido— es raro que tú me visites.

—Es que...creo que será la última vez que nos veamos— soltó bajando la mirada.

—Entiendo— dijo, cruzando sus brazos. Instintivamente sus uñas se clavaban en sus brazos— ¿puedo saber por qué?

—Mi familia se entere que salgo contigo...dicen que está mal que yo te vea y ya me prohibieron hacerlo—continuo— ¿estás enojado conmigo?

—No— negué y en parte era verdad. Estaba enojado porque aceptaba eso, pero había tomado la valentía de decirlo, además a quienes debía de enfocar mi odio era a su detestable familia. Él no tenía culpa de nada.

—Pero yo quiero verte— protesto— no tiene nada de malo que nos veamos. Somos amigos— bien, esa última oración ¿amigos? ¿Me veía como un amigo?— aparte que yo casi no tengo amigos. Contigo estoy bien contigo, tú no me reprochas cuando me corto, no te parece asqueroso como los demás me ven...— su voz se fue apagando hasta convertirse en un suave murmullo.

—En parte no los culpo— dije acercándome a él— posiblemente lo ven en otra perspectiva y tienen miedo que yo te pueda hacer algo— sonreí, pude notar como empezó a ponerse nervioso. Se veía tan lindo.

—Pero...eso no es verdad — dijo y dio un paso para atrás ¿lo haría a consciencia?

—Tengo 25 años, voy para los 26 y tú tienes 12.

—Tengo 14— frunció el ceño, totalmente ofendido— ¿y eso que tiene que ver? La edad no importa.

—La verdad es que no— admití— pero creo que ellos piensen que solo te quiera como un amigo...sino como algo más íntimo.

Dipper se sonrojo. El rojo de sus mejillas le hacía asemejar a un manzana roja, totalmente deseable. Algo así no se puede resistir. Sin darle tiempo de reaccionar le jale hacia mí, poniendo sus manos en su delgada cintura. Era mucho más bajo que yo, así que besarlo tuve que agacharme.

Realmente esperaba que al menos intentara separarse de mí, que me empujara pero, a contra de todo pronóstico sentí como sus brazos rodeaban mi cuello y como sus labios, un poco reseco y fríos correspondían y seguían el ritmo de los míos. Basto unos minutos para que nos separábamos y después mira el agua que estaba en su punto. Pronto lo deje para terminar de preparar su bebida.

— ¿Qué fue eso?— pregunto y al verme tan enfrascado en mi tarea se enojó— Bill, responde— exigió.

—Ten— le pase una taza de color negro lleno de café— creo que es obvio que me gustas ¿no?

—Sí, pero ¿Por qué me correspondes?— pregunto, sosteniendo la taza dejándome sorprendido. El por su parte dio un sorbo— esta delicioso— suspiro con una sonrisa antes de seguir tomando.

—Gracias— dije, sentía que estábamos teniendo conversaciones paralelas— pues no pensé que tú me querías, después de todo dijiste que solo éramos amigos...

—Yo pensé que nunca aceptarías nada conmigo, vamos soy un mocoso, no te fijarías...

—Te quiero...y no pienses eso de ti, es detestable— dije para tomarlo de la barbilla— supongo que somos unos tontos que negábamos lo obvio.

—No somos unos tontos...estamos locos pensando que esto es obvio— sonrió sintiendo como le besaban de nuevo. Algo suave y dulce y con un agradable sabor a café— no quiero separarme de ti.

—No lo haremos, hare lo que sea para que estés conmigo— dije suavemente. No mentía. Haría lo que sea, solo para estar a su lado.

Continuara.

Lo se cortó, lo siento. Pero lo seguiré demasiado seguido ya que si saben mis otras historias, estaba enfrascado con te odio que lo descuide. Ahora me enfocare en este y también en las otras.

Nos vemos en la continuación.