Disclaimer: "Peleando a la muerte" es la traducción de "Fight to the Death" de Smudge93. Pueden encontrar la historia original en el link s/5061101/1/Fight-To-The-Death
Todo lo que puedan reconocer de Supernatural es de la Warner y lo demás de ella.
Hola a todos. El capitulo anterior quedó más tranquilo, así que pensé que nadie moriría si esperaba hasta hoy para poder subir el capitulo. El próximo ya lo tengo listo, así que lo subiré pronto. No me odien. Finalmente llegamos a alguna parte, lo único que me preocupa es si será suficiente… destruyeron la maldición del Impala, pero todavía no encuentran la bolsa... Muchas gracias por seguir la historia y por su comentarios. Me da mucho gusto que les esté gustando.
Nota del autor:
Un pequeño flash back en la historia, para que veamos de dónde la bruja sacó la idea. Una vez que esté completo, volveremos a la historia principal.
Alguien finalmente puso 2 más 2 juntos y le dio 4, pero quién… ¿todavía estarán a tiempo?
Capítulo 9: "¿Cazadores o cazados?"
(Antes)
Ellos habían estado siguiéndola. Cazándola, pero lo que no sabían era que ella había estado cazándolos a ellos también. Había escogido a cuál era al que quería herir, él que los haría sufrir a todos. Sonrió cuando entraron a la cafetería y se sentaron el banco tras ella.
Escondida a plena vista. Le gustaba. Era su especialidad.
Se maravilló con la ira que guardaba el joven cazador. Pronto la haría algo tangible, con vida propia. Una vida que drenaría y se llevaría la de su hermano.
Los tres cazadores estaban sentados en la cafetería y el del medio trataba desesperadamente de ignorar la batalla campal que estaba ocurriendo a su lado.
"Sam. No vienes con nosotros en esta cacería y es mi última palabra. Estamos hablando de una bruja, Sam. Cualquier cosa puede suceder" John tomó un sorbo de su café y miró a su hijo.
"Exactamente. Es por eso mismo que debería ir. Yo fui el que descubrió quién era… ustedes dos todavía estarían dando tumbos si no fuera por mí ¿y esta es mi recompensa? Un golpe en la espalda y mandarme a esperar en una esquina…Bueno ¡no lo voy a hacer esta vez! No soy más un niño pequeño" siseó a su padre.
"¡Tú vas a hacer lo que se te diga Sam Winchester!" John se estiró sobre la pesa y pinchó con su dedo a su hijo en el pecho. "Estoy harto de tu actitud. ¡Podrías aprender una o dos cosas de tu hermano!".
Sam se acercó quedando justo frente a la cara de su papá "¡Podría si tú siquiera me dejaras cazar con él! Podría perfectamente no existir si vas a dejarme atrás todo el tiempo. Estoy harto de esperar y preocuparme. Al menos si algo les pasa a alguno de ustedes yo estaría ahí para ayudar"
"¡Mas bien estorbar! ¿Recuerdas el simple "salar y quemar" en que dejé a Dean llevarte? En el que le disparaste en la pierna, la sal de roca en vez de al fantasma? ¿Qué habría pasado si hubiesen estado cazando otra cosa y hubieses disparado a tu hermano con plata o plomo en vez de sal?" John se volvió y apuntó a Dean "Él tampoco se concentra cuando estás alrededor. Se preocupa tanto por cuidarte que va a terminar dejándose matar ¿Eso es lo que quieres Sam? ¿Tu hermano muerto, solo para que puedas participar en la cacería?"
"¡Gente!" Dean se puso de pie y lo empujo a cada uno de regreso a su asiento "Es suficiente. Me están dando una jaqueca" suspiró apretándose el puente de la nariz y se volteó hacia su papá que estaba sentado frente a él "Déjalo venir con nosotros por esta vez. Sabemos quién es. Estamos casi seguros dónde está y sabemos qué es lo que es. Yo puedo hacer el reconocimiento y Sam se queda contigo. Por favor, ¿pueden dejar de pelearse, para que terminemos este trabajo y podamos irnos de aquí?"
John se puso de pie y tiró algo de dinero en la mesa "¡Bien, pero si se equivoca y terminas con una pierna llena de proyectiles, no vengas arrastrándote hacia mí! Necesito llenar el tanque de la camioneta. Los encuentro de vuelta en el motel. Ahí decidiremos cómo vamos a hacerlo"
Dean observó a su padre alejarse y se volteó a su hermano "Ustedes dos están partiéndome el maldito corazón ¿sabes? Estoy harto de esto, Sammy. Tú sabes cómo es él… es su show así que ¿por qué no lo dejas montarlo como le dé la puta gana?... ¿por qué siempre tienes que pelear con él?"
"¡Me trata como a un niño! ¡Sabía que te ibas a poner de su lado! Su muchacho dorado. ¡Siempre hace lo que le dicen! ¡Siempre sigue las órdenes de su papito! ¡¿Por qué no te haces crecer un par y te enfrentas con él de vez en cuando?!" Sam se cruzó de brazos y resopló.
Dean se puso de lado enfrentándolo, su voz baja, muy consciente de que estaban llamando la atención de otros clientes del local "Te metí en la maldita cacería, Sam ¡¿Cómo es que eso es ponerme de su lado?! Y solo porque le muestro al hombre algo de puto respeto, no significa que soy un cobarde. Él lleva haciendo esto por un largo tiempo. Es bueno y además… los dos solo queremos mantenerte a salvo, Sam. ¿Qué tiene de malo eso?"
"¿Y qué pasa contigo, Dean? ¿Quién te mantiene a ti a salvo?"
"Yo puedo cuidarme solo" Dean se puso de pie y se encaminó hacia la puerta.
"¿Si? También yo" Sam siguió a su hermano.
"¿En verdad?" cuando alcanzaron la puerta, Dean, deliberadamente devolvió la puerta de golpe, apretando a Sam con ella "¡Cuidado con la puerta, Sammy!"
"¡Es Sam!"
Los dos hermanos siguieron picándose todo el camino hacia el auto, sin notar que tenían audiencia.
La bruja estaba sentada con su espalda hacia ellos en el banco detrás de donde ellos habían estado sentados. Se levantó y caminó al estacionamiento tras ellos. Sacudió su cabeza, su cabello corto y rubio cambiando a largo y rojo, cuando el hechizo de glamour que había creado para esconderse de ellos se desvaneció. Sabía que ellos habían averiguado de las bolsas de hechizos, así que tenía un pequeño plan de emergencia para las últimas víctimas, solo en caso de que ellos pudieran pasar el hechizo que las ocultaba. No iban a detenerla, no se los iba a permitir. Iba a maldecir los autos de las victimas también. Ella conocía a los cazadores, sabía cómo operaban… si encontraban uno, dejarían de buscar el otro. Un trabajo terminado y se movían al siguiente.
Ustedes dos están partiéndome el maldito corazón ¿sabes? Sonrió al recordar las palabras del cazador y el hecho de que no sabía cuán verdaderas terminarían siendo sus propias palabras. El guapo cazador rubio era por el que ella iba a ir. Iba a ser su última víctima, pero se aseguraría que pasara por lo mismo que las otras. Destruido por la única cosa que amaba, pero que lo hería al mismo tiempo. Su propia familia. En su caso, su hermano.
Ellos podrían saber dónde estaba ella escondida, pero ella sabía dónde estaban ellos también y en un poco tiempo más los visitaría para sellar su suerte. Por ahora, sin embargo, se alegraba con la vista.
Sam estaba sentado en la silla, que ahora estaba pegada al lado de la cama de Dean. Descansaba con la cabeza apoyada en sus brazos, que tenía cruzados sobre la cama, solo un poco más abajo de los de Dean. Su cuerpo estaba doblado incómodamente hacia su hermano, alternando entre pequeñas siestas y vigilar la respiración de Dean y los monitores que todavía lo rodeaban.
John y Jm estaba justo fuera de la habitación, cerca de la puerta, hablando en callados susurros. "Creo que deberías enviar a Sam a revisar el resto de las casas. Necesita un respiro de estar echado en esa silla esperando que Dean despierte nuevamente" Jim miró rápidamente a la pose encogida de Sam mientras hablaba.
"Es buena idea Jim, pero creo que tú debieses sugerírselo. Está cansado y si yo lo hago, solo lo va a molestar" John restregó su mano por su frente. "Alguien debiese revisar y en verdad me gustaría quedarme esta vez y asegurarme que Dean esté bien" Jim apretó fuertemente el hombro de su amigo y asintió.
Se volteó y caminó hacia Sam, sentándose a los pies de la cama y aclarándose la garganta "¿Sam?"
Sam levantó cansadamente su cabeza de su posición y se volteó para observar al pastor "Hola ¿Qué pasa?"
"Me estaba preguntando si te haría bien un descanso. Necesitamos revisar los autos en las casas de las últimas víctimas y pensé que te haría bien salir a darte una vuelta, airearte un ratito… Yo te llamo al segundo en que Dean despierte".
Sam se enderezó y estiró "¿No puede papá ir?"
Se inclinó en su silla para observar hacia su padre. John había caminado hacia la ventana y estaba observando hacia la decreciente luz con una expresión indescifrable en su cara, pero la preocupación notándose claramente en las arrugas alrededor de sus ojos.
"Tu papá tiene más formularios y cosas del hospital que llenar y realmente necesita estar en caso de que el doctor necesite preguntarle algo o tener su permiso si Dean necesita algún tipo de tratamiento cuando despierte"
"Estás tratando de deshacerte de mí ¿verdad?" Sam sonrió levemente al Pastor Jim.
"Estoy tratando de sacarte al aire fresco por un rato. Distráete… ve a comprar algo decente para comer. ¿Cuándo fue la última vez que comiste algo?"
"No sé… igual que Dean. ¿Crees que van a tener que ponerle un tubo de alimentación si no despierta pronto? Se lo han hecho antes… no le gustó" Sam levantó la mano de Dean y le dio un apretón mientras hablaba, esperando y deseando que Dean le devolviera el gesto. No lo hizo.
Sam suspiró "No me haría mal salir de esta habitación por un rato" Levantó la vista para mirar a Dean nuevamente "¿Me vas a llamar al segundo en que abra los ojos?"
"Lo prometo" Sam se levantó y se estiró completamente esta vez "¿Cuántas hay que revisar?"
"Bueno, tu papá y ustedes muchachos, encontraron ocho bolsas y John y yo revisamos los autos de las siguientes dos víctimas, así que quedan por revisar solamente los autos de las últimas cinco víctimas"
"Podría ir y revisar con los familiares, de las casas donde a maldición estaba en los autos, solo para estar seguros de que no habían encontrado bolsas en la casa y no nos habían avisado"
"Nada menos que minucioso, joven señor Winchester"
"Ese soy yo"
"Toma. Traje el auto de Dean al hospital en caso de que lo necesitamos. Está estacionado al otro lado de la calle"
Jim le entregó las llaves del Impala y observó mientras lanzaba una mirada a su inmóvil hermano, casi como si estuviera esperando su permiso para tomarlas.
"No me demoraré mucho" Sam tomó uno de los cuadernos de su papá para ver las direcciones dónde tenía que ir y caminó hacia él. "¿Quieres que te traiga algo de comer cuando regrese?".
John se volteó y le sonrió "Si. Gracias. ¿Por qué no traes algo liviano para Dean también, quizá sopa. Veamos si podemos hacerle comer algo cuando despierte…sabemos de antemano que no va a querer la comida del hospital".
"Sí. Lo haré ¿Me llamas cuando despierte?" John asintió y Sam se encaminó por el pasillo en dirección del Impala "Hola niña. ¿Tú también lo extrañas?" Sam restregó los residuos de spray rosado que todavía quedaba en la tapicería "Dios. Es bueno que no pueda ver esto. Le daría un ataque".
Encendió el auto y se dirigió a la primera casa, repitiendo las palabras de Dean una y otra vez en su cabeza mientras conducía. Dean había intentado decirle algo. Solo debía averiguar qué era. ¿Dean había descubierto que Sam era el que estaba gatillando los ataques? Su hermano le había dicho algo justo cuando John había entrado, pero Sam no le había entendido.
Esperaba que no fuera importante.
La primera casa era pequeña y de dos pisos y Sam estuvo complacido de ver que no tenía garaje y que había dos autos estacionados en la entrada. Estacionó el Impala, pasando la casa y agarró la botella del asiento del copiloto, dándose cuenta en ese momento que no tenía su chaqueta o su bolso. Ambos, estúpidamente esperándole en el lado de la cama de hospital de Dean. La identificación que necesitaba para entrar en las casas estaba dentro del bolsillo de su chaqueta. Se maldijo a si mismo, sabiendo que John no iba a estar muy contento con él. Al menos estaba seguro había traído su teléfono y la billetera, porque los tenía en los bolsillos de sus jeans antes de salir. Suspiró y salió del auto, agradeciendo que al menos pudiera revisar los autos.
La casa estaba a obscuras cuando se acercó y esperó que nadie saliera a ver qué estaba haciendo. Se metió entre los dos autos y rápidamente roció los techos, frunciendo el ceño cuando uno se volvió morado.
Una idea se le ocurrió y no estaba seguro que le gustara. ¿Por qué cambiarías una maldición cuando ya está funcionando y no hacerlo de esa manera desde el principio? Habría sido más fácil. ¿Quizá la maldición en el auto no era tan efectiva como la que podía hacer con la bolsa? Pasó sus dedos por el líquido morado distraídamente.
Observó la casa a obscuras y se preguntó si estaba tan desocupada como parecía. Esperando que sí, se acercó. Al llegar al pórtico, dio un rápido vistazo alrededor y presionó su cara en la ventana, soltando una maldición y casi cayéndose por la baranda cuando un enorme perro se tiró contra el vidrio. "Mierda. Perrito lindo… ¡Cállate de una vez!"
Volviéndose, se dirigió al auto, rápidamente metiéndose y haciéndolo partir. Cualquier pensamiento de revisar la casa olvidado. Con una alarma podía lidiar, pero con un perro…eso era totalmente distinto. Se dirigió a la próxima casa.
En la siguiente casa, había desperdiciado valioso tiempo tratando de explicar a una indignada mujer, por qué había pintado el techo de uno de sus autos rosado y el otro morado, antes de lavarlo por ella. Le mostró una bolsa de hechizos y ella confirmó que no había visto nada como eso en la casa. Usando su encanto, Sam trató de que le dejara entrar en la casa, pero ella no estaba convencida. Le pidió una identificación y cuando había sido incapaz de proporcionársela, se había negado a creer que era policía y había quedado con la única opción de dejarle su número para llamarle, en caso de que notara algo inusual.
La identificación le había causado problemas, ya que no había podido entrar en las otras casas para revisar si había bolsas de hechizos, quedando sin otra opción que pasar a buscar algo de comida y volver al hospital. Dio una última vuelta por las casas donde John y Jim habían encontrado los autos hechizados, pero ambas estaban habitadas. "Genial Sam. Papá te va a matar por esto".
Se detuvo a buscar la comida y se dirigió al hospital, esperando que su hermano estuviese despierto.
John estaba sentado junto a la cama de Dean cuando Sam entró "¿Dónde está Jim?"
"Salió para hacer unas llamadas. Se va a quedar por un par de días, en caso de que necesitemos algo más de ayuda y está llamando a alguien que conoce para consultarle si la maldición puede ser rota si nosotros encontramos el hechizo en el auto" John se reclinó en la silla, pero nunca quitó sus ojos de Dean "¿Cómo te fue con la investigación?"
"Todos los autos de las últimas víctimas estaban marcados con el hechizo"
"Ese es un buen signo. Parece que cambió de táctica al final".
Sam suspiró y le entregó a su papá la bolsa con la comida. "¿Entonces por qué no ha despertado?"
John puso la bolsa sin abrir en el mueble al lado de la cama. Levantó la vista hacia Sam "El último ataque fue intenso, quizá solo tome un poco más de tiempo que se desvanezca por completo. Además, tu hermano está cansado y con todo lo enfermo que estuvo… Despertará pronto" John restregó su cara con la mano "¿Descubriste si habían bolsas de hechizo en las últimas casas?" John asumió que no habían dado que Sam no las había mencionado inmediatamente, pero sintió la necesidad de preguntar de todas maneras.
Sam arrastro sus pies ligeramente "No pude entrar en ninguna de ellas"
John lo miró "¿Qué? ¿Por qué no?"
Sam tenía la vista fija en su hermano, rehusándose a encontrar los ojos de John. "No tenía mi identificación. Dejé mi chaqueta en la silla acá. Todas las que habían en el auto son de Dean".
John lo miraba incrédulo "Así que desperdiciaste el tiempo y no sabemos si ella realmente cambio su M.O. o si solamente añadió la maldición del auto, para confundirnos. Fantástico trabajo de campo Sam. Descuidado no empieza a describirlo".
Sam miró directamente a los ojos de su padre esta vez "Estoy cansado y preocupado por mi hermano ¿Ok? Solo olvidé tomar mi chaqueta cuando estaba hablando con Jim. ¡No lo hice a propósito!".
John empezó a levantar la voz. "Claro que no, Sam. Tú nunca haces nada a propósito, sin embargo, siempre haces algo. Quizá deberías apegarte a lo que eres bueno en el futuro. Investigando y dejando el trabajo de campo a tu hermano y a mi" John bajó nuevamente la vista hacia Dean.
"Seguro, porque Dean es súper bueno en el trabajo de campo" Sam se cruzó de brazos.
"' ¿Qué quieres decir con eso? Tu hermano sabe lo que está haciendo cuando está fuera cazando, que es más de lo que se puede decir de ti"
"Dean ha estado en el hospital cuatro veces este año. Dos veces con esta, los doctores no estaban seguros que lograría recuperarse. En algunas partes tiene más cicatrices que piel y se ha quebrado tantos huesos, que hace un par de años atrás tuviste que pedirle a Bobby falsificar un reporte médico que decía que había sufrido un accidente de tránsito y así no sospecharan de ti por abuso. ¡Sin considerar el hecho de que sí había estado en un accidente de tránsito antes, cuando al auto de Bobby lo empujó por un precipicio un espíritu que tú habías enfadado en primera instancia!"
El temperamento de Sam se agitó, brevemente se dio cuenta que lo que iba a decir iba a encender más el mal carácter de su padre, pero no pudo evitar hacerlo. Estaba harto de todo esto. Bajó su cabeza y se movió cerca de su hermano soltando un profundo suspiro "He tenido suficiente. No puedo hacer esto más. No puedo sentarme y observar mientras dejas que Dean salga herido una y otra vez. No puedo. Esto no es lo que quiero hacer con mi vida. No es lo que él debería estar haciendo tampoco".
Jim estaba en la sala de familiares del sexto piso en que había estado Sam, hablando con un antiguo contacto. Una mujer que se definía a sí misma como bruja blanca, ya que la magia negra que utilizaba jamás tenía la intención de lastimar sino de sanar. Ella tenía una idea de cómo romper la maldición, pero era un hechizo largo y complejo.
"Jim, la brujas nunca cambia su manera de actuar durante una temporada de matanza. Son como asesinos en serie que van tras cierto tipo de personas. Necesitan la uniformidad y confianza de su efectiva forma de matar. Si hechizó los autos de las últimas víctimas, lo agregó a su plan. Dime ¿los cazadores ya estaban tras ella cuando la última de las victimas murió?"
Jim se detuvo "Creo que sí. El último asesinato fue hace tres semanas, así que ella debe haber puesto la maldición, justo antes. Los muchachos han estado aquí casi por seis semanas. El funeral del amigo de Bobby fue hace seis o siete semanas y fue él quien se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo".
Agnes suspiró "Jim. Ella sabía que estaban tras ella. ¿Cuál es su debilidad? ¿Qué usaría contra él?"
"¿Una debilidad? Dean no tiene debilidades Agnes. Es fuerte, un luchador".
"¿Qué hay de su familia, Jim? ¿Los odia? ¿Ama? ¿Hacen algo que pueda molestarle?"
"Dean vive por su familia Agnes. Ama a los dos profundamente. Haría cualquier cosa por ellos".
"¿Entonces qué hacen ellos que lo moleste? Ella los debe haber observado, Jim. Debe haber sabido qué lo heriría. Eso es lo que ella hubiese usado para llegar a él, para causar los ataques".
Jim dejó escapar una risa amarga "Hay un montón de cosas que su padre hace que probablemente le molesten. Podría ser una lista enorme. Sam no tantas. Los muchachos se llevan muy bien. Dean prácticamente lo ha criado".
"Trata de pensar en eso Jim. Pregunta a su familia. Es importante. Si el hechizo no se ha roto y ustedes no pueden encontrar la bolsa, de esa manera al menos podrán parar los ataques hasta que descubramos como romper la maldición o encuentren la bolsa" hizo una pausa y continuo "¿Tienes un lápiz y algo de papel?"
"No. ¿Puedes esperarme un minuto? Voy a conseguirlos"
"Claro. No te preocupes"
Jim salió de la sala y atravesó el pasillo hacia la estación de enfermeras, donde una de ellas lo recibió demasiado alegremente para la hora del día. "Hola corazón. ¿Te puedo ayudar?"
Jim arqueó las cejas ante el más que amistoso tratamiento y acomodó el collar de cura de su camisa. "Eh. ¿Me preguntaba si podría prestarme algo de papel y un lápiz, por un momento?"
"Seguro cora…" la palabra murió en su boca al ver la cara de Jim. "Lo lamento. Llamo a todo el mundo de esa manera… son todos niños y adultos jóvenes en este piso. Tranquiliza a algunos. ¿Está visitando a algún familiar o viene por motivos profesionales?"
"Un poco de ambos" Jim deseó que ella se apurara en encontrar el cuaderno en el cajón que estaba revolviendo. "El hijo de un amigo está en la UCI".
"Lamento escucharlo. ¿No es Dean Andrews, verdad?"
Jim asintió.
"Él estaba en este piso cuando empeoró. Justo donde usted está parado en este momento".
"¿En verdad? Bueno, él está aguantando por el momento"
"Me alegra escucharlo. Un muchacho agradable. De hecho, él también estaba buscando papel cuando estaba acá. Me pregunto si habrá dejado el cuaderno en su cuarto"
Cerró el cajón y notó el lápiz en el piso. Se agachó a recogerlo y vio el cuaderno que había sido pateado bajo el escritorio.
"Es un milagro que nadie se haya caído con ese lápiz" Sacudió suavemente la cabeza como reprendiendo a un niño "Tenga" se enderezó entregándoselos a Jim "Debe haberlos tenido en sus manos cuando se enfermó. Quizá es lo que estaba haciendo fuera de su habitación. Devolviéndolos" observó como la cara del hombre palidecía al ver lo escrito en el cuaderno frente a él.
"¿Está bien?" acercó su mano para tomarlo.
"No. No lo estoy ¿Cómo no vimos esto?" la letra en el cuaderno era definitivamente de Dean y en el lado de la página qué tenía el nombre de su hermano, había escrito las palabras – Sam/Enojo. Debajo y subrayado estaba la palabra ¿gatillador? JIm murmuró una maldición y se dirigió rápidamente a las escaleras.
Esperaba que Sam todavía estuviera fuera investigando, porque un Sam cansado y un cansado John, juntos en una misma habitación… no había manera de que no terminara en pelea.
Y si ellos peleaban esta vez… dejó de caminar y comenzó a correr.
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Lo siento, lo siento… espero que Jim llegue a tiempo, porque en verdad todavía falta la bolsa de hechizos… Recuerden que nadie muere en este fic todavía :D
