Capítulo 9: Tomando medidas
Las investigaciones del caso Kira se encontraban estancadas. En los últimos días no habían tenido ningún avance y eso era frustrante para la mayoría, para otros solo aburrido. Light y L se encontraban mirándose de frente, ambos atentos a cualquier movimiento que su rival pudiera hacer. Analizándose con la mirada, tratando de conocer lo que en la mente del otro se escondía.
Ambos eran genios, los mejores en el área. Predecir e interpretar no era ningún desafío. Esta vez el desafío era mayor a cualquiera que hubieran tenido antes. De ello dependía el ser vencedor o vencido. Un movimiento en vano y todo terminaría. Llevaban en esa posición por mucho tiempo y ciertamente ninguno estaba dispuesto a ceder.
¿Cómo habían llegado a esa? De la misma forma en que habían nacido varios de sus desafíos, de manera casual, surgió de una conversación espontanea. O quizás solo fue el cansancio de la situación, el caso Kira había demorado demasiado, más de lo que desearían. Pocas veces necesitaban de una excusa válida para lanzar o aceptar un desafío.
Ambos eran rivales y consideraban al otro como su mejor rival, algo que nunca dirían en voz alta, más que todo por orgullo. Sus compañeros de trabajo estaban acostumbrados a sus constantes competencias, tanto que ya no decían nada, muchas veces solo los ignoraba.
La investigación del caso Kira había demorado demasiado, tanto que necesitaban aplicar otro tipo de medidas. Light Yagami fue quien lo propuso pero era idea de Misa. Quizás debió sospechar que las ideas de Misa nunca terminaban bien pero la desesperación lo llevó a ser impulsivo.
Light Yagami sabía que era culpable de ser Kira, desde que recuperó sus memorias había dejado de sentir remordimientos por las decisiones tomadas. Lo que le molestaba era que lo repitieran, más si era L quien lo decía porque era una amenaza para su utopía, para sus planes de ser el dios del nuevo mundo.
Que Misa era la segunda Kira, también era una realidad innegable. Título que poseía solo al haber hecho el trato de los ojos. Misa tenía mucha suerte, de alguna forma u otra casi siempre se salía con la suya. Kira era respetado y aceptado por muchos como la justicia verdadera, lo cual no le garantizaba ser inmune a las leyes. Lo que hacía era asesinato, no importaba si tenía buenas intenciones, seguía siendo un crimen.
Ambos tenían una mano atrás, esperando el momento adecuado para hacer su movimiento. De ello dependía el destino que tomaría la investigación. Ambos eran rivales, el mejor rival, algo que ambos admitían mentalmente no por nada Kira y L habían sido rivales por mucho tiempo, enemigos a muerte también se podría decir. Poco antes estaban discutiendo sobre el caso Kira y cuando L aseguró estar seguro sobre su culpabilidad, Light hizo esa propuesta, algo descabellado pero ya estaba cansado de aquella situación y ciertamente L también lo estaba, aquel caso se había extendido más allá de lo normal.
Misa era la única que se encontraba en esa sala aparte de L y Light. Ella no apartaba su mirada de ambos hombres, esperando cualquier acción. Esperaba que ganara Light, ya había hecho planes si eso llegaba a pasar.
—Uno, dos, tres...
—¡Gana, Light! ¡Tú puedes! —gritó Misa más emocionada de lo normal interrumpiendo a ambos detectives.
—Uno, dos, tres, piedra, papel, tijera…
—¡Sí! —gritó Misa feliz al ver los resultados.
L había elegido papel y Light tijeras por lo que era evidente quien de los dos había ganado. Los gritos y saltos felices de Misa no tardaron, ese día la suerte estaba de su lado.
—¡Ryuzaki, tienes que cumplir con el trato! —cantaba Misa sin dejar de dar pequeños saltos.
—Soy un hombre de palabra —respondió L a la vez que soltaba a Light de la cadena —. Suerte en la cita.
—¿Cita? ¿Qué cita? Dijiste que me soltarías pero nunca hablaron de ninguna cita.
—El trato era que si perdía saldrías con Misa sin que los estuviera vigilando.
Antes de que pudiera decir algo, el castaño fue arrastrado por una sonriente rubia, demasiado para su gusto. El joven conocido como Kira empezaba a pensar que de haber perdido, hubiera ganado. Pensamiento que confirmó después de que Misa desfilara para él cientos de modelos y no exageraba al decir cientos.
—¿Te gusta, Light? —era lo que decía cada vez que se probaba un nuevo conjunto. Empezaba a odiar esa frase.
—Sí, Misa— respondía esperando que se decidiera.
"Comienzo a creer que fue al propósito Ryuzaki", pensó Ligth Yagami molesto al ver como sus planes se arruinaron. Quería estar un día sin vigilancia pero eso no formaba parte de sus planes.
No estaba tan equivocado pero el pensar que estaría libre de vigilancia fue un desacierto total. El detective de las ojeras había prometido no vigilarlo pero nunca dijo que nadie más lo haría y ciertamente sabía que Misa no desaprovecharía una oportunidad como esa.
