Capítulo 9

Frágil corazón

06 de enero de 2018


Habían pasado horas desde el atentado de Nightmare en la escuela. Los alumnos habían sido evacuados con éxito por parte de la organización a la que pertenecían ahora Shido y Kotori. Una vez que la amenaza de terremoto espacial, Kotori fue directamente a su nave con el objetivo de informar sobre los hechos que ocurrieron.

― El comité esta esperando su llegada, comandante. ― Anunció Reine a su superior quien asintió sin la fuerza de siempre. ― ¿Sucede algo? ― Preguntó la mujer a la joven quien simplemente negó con su cabeza.

― No sucede nada. ― Respondió Kotori en voz baja mientras las puertas de una habitación se abrieron para ellas. ― Nos vemos ― Dijo la chica para que esas mismas puertas se cerrasen una vez que entró.

Como era de esperar, Reine no se tragó eso y decidió ir a contactar a Shido para que le explicase lo que le sucedía a Kotori.

En la casa Itsuka la situación apenas había mejorado desde que salieron de la escuela. Shido se encontraba sentado y pensativo; Tohka había logrado escapar de Shido y él no sabía nada de ella desde hace horas. A su lado se encontraba Yoshino junto a Miku en un intento de consolar al pobre joven, pero no había palabra alguna que calmase la intranquilidad del joven Itsuka.

― Tranquilo Darling, seguro que ella debe de estar en algún restaurante comiendo algo para tranquilizarse. ― Habló Miku en un intento para calmar a su preciado Shido.

Ella había llegado hace poco y se le fue notificada del evento. Sin siquiera pensarlo, ella pidió ser llevada junto a Shido además de ordenar la búsqueda de Yotagami Tohka.

― ¿Shido-san está triste por Tohka-san? ― La dulce voz de Yoshino apenas y logró hacer que el chico se moviera ligeramente.

― ¡No puedes estar así Darling, ella regresara! ― Gritó ella y pese a sus intentos de consolar al joven, Shido era incapaz de responder.

Miku sentía lástima por Shido al ver como aquel chico que profesó su amor por Tohka hace tiempo, se rendía ante la idea de que esa chica lo odiara. Levantándose de su asiento y parándose frente al chico, Miku alzó su mano para después moverla a gran velocidad en contra del rostro de su amado. Shido sintió aquel golpe lleno de ira y decepción; Yoshino miró con miedo la escena, levantándose de su asiento y alejándose de Shido.

― ¡Ya basta! ― Gritó Miku con lágrimas en los ojos y viendo con enojo al muchacho. ― ¿Por qué te estas dejando caer en la desesperación? ― Exclamó la cantante mientras comenzaba a llorar amargamente.

Apenas y podía sentir el golpe que le había dado Miku. Todas las palabras de Kurumi, aquellas palabras hirientes, eran verdad para él.

― Les falle ― Pronunció Shido en voz baja con su mirada sujeta al suelo.

Miku no se dejó convencer, ella iba a sacar a Shido de esa absurda depresión, aunque tuviera que usar sus poderes para lograrlo.

― ¿Perdón? ― Ella ansiaba oír a su amada regresando a ser ese valiente joven que buscó el bienestar de Tohka. ― Dices que nos has fallados, ¿es eso? ― Preguntó Miku con un tono de asombro por las palabras del chico.

― Les he fallado siempre ― Respondió Shido mientras apretaba fuertemente sus puños en señal de enojo.

Miku era incapaz de creer lo que decía Shido. Él jamás le había fallado a ninguna ya que siempre buscaba la manera de tener a cada una de las chicas contentas y eso lo sabía ella perfectamente.

― Eso dices tú por las palabras que te dijo Kurumi, ¿pero que hay de nosotras? ― Preguntó Miku mientras se bajaba a la altura del rostro de Shido para acariciarlo y ver que estaba llorando. ― Te duele, a nosotras nos duele igual, pero tú nos has enseñado que nunca abandonamos a quienes amamos. ―

Shido escuchó tales palabras y vio a los ojos a Miku quien le regalo una sonrisa. Yoshino también se acercó rápidamente, abrazando a Shido con todas sus fuerzas y dándole de la misma forma una sonrisa en medio de tantas lágrimas.

― Cuando te di la oportunidad de abandonarla, me demostraste que la amas. ― Las palabras de Miku hacían eco en la mente de Shido trayendo consigo aquel recuerdo de hace tiempo. ― Y cuando ella tomó esa forma, tú mismo la salvaste. ―

El apoyo que le estaban dando Miku como Yoshino comenzaban a hacer entender a Shido, comenzaban a sacarlo de una absurda depresión que el mismo se imponía. Sin vacilar, Miku le dio un beso en la frente a Shido con el fin de transmitir sus propios sentimientos y que el chico se diera cuenta que no estaba solo.

― Gracias chicas ― Dijo Shido quien se levantó con los ojos aun llorosos para abrazar a Miku e invitar a Yoshino al abrazo quien no dudo ni un segundo. ― Gracias por todo. ―

Un abrazo, ese abrazo, fue capaz de hacerle entender aun más a Shido que lo que estaba haciendo no lo llevaría a ningún lado. Wescott antes había logrado invertir a Tohka, la había lastimado para lograrlo, y él pudo salvarla. Se había equivocado, de eso no había duda, pero nunca estuvo solo y jamás lo estaría.

― Ella sólo necesita estar a solas un rato, reflexionar todo lo que vivió hoy, Darling. ― Comentó Miku disfrutando del abrazo que tenía con Shido y Yoshino sintiendo esa calidez que el propio Shido le había dado. ― Tú eres una gran persona, rescataste a Kurumi en cierta forma y la protegiste de su verdadero yo. ―

Tocar a Kurumi era tocar un tema delicado, pero ella sabía que si lo tocaban después sería tarde.

― Por eso mismo quiero que nos cuentes, ¿qué es Kurumi para ti? ― Pidió la chica de cabellos lilas dándole una mirada tierna a su amado Shido quien sonrió ante ello.

― Debo contarles todo, al menos de mi parte. ― Contestó él mientras se dejaba caer al sofá junto con las chicas quienes rieron por la acción. ― ¿Qué significa Kurumi para mí? ― Repitió Shido mientras fijaba su mirada en el techo de su hogar.

Mientras Shido decidía contar aquello, en la planta superior de su casa se encontraba Mana junto a una inconsciente Kurumi quien llevaba horas en ese estado. La hermana de Shido miraba a quien alguna vez fue su enemiga, y que lo seguía siendo en parte, sudar y moverse de un lado a otro como si su mente estuviera en una fuerte pesadillas. Mana tocaba su frente en diferentes tiempos notando un aumento en su temperatura y preocupándola ya que su hermano quería mucho a Kurumi.

― Tranquila, aquí estoy Kurumi, no te dejaré. ― Decía el ex miembro de AST mientras limpiaba el sudor de Kurumi con un trapo y pasaba su mano por su frente. ― Tranquila, sólo son pesadillas. ―

Mana miraba con ligera tristeza a la joven que a la que siempre había intentado matar sufrir ante la verdadera Kurumi.

― Pesadillas ― Murmuró Mana.

Dejando de lado el trapo, Mana decidió salir para contactar a Kotori para saber que hacer con la situación de las dos Kurumi. Sacando su teléfono y marcando un número, Mana logró contactar a la segunda al mando de Kotori.

― ¿Sucede algo, Mana? ― Se escuchó una voz siendo esta la de Reine.

― La situación con Kurumi, se volvió más delicada. ― Dijo la chica a la mujer que llevaba siempre unas ojeras. ― ¿Qué haremos? ―

― Kotori está hablando como el comité, ellos no quieren otro incidente como el de Wescott ― Informó la mujer.

Mana comprendía que el comité buscaba darles paz a las chicas, pero cuando se trataba de Kurumi las cosas cambiaban casi siempre para mal.

― Es probable que citen a Shido a declarar para probar a Kotori. ―

Al escuchar eso último, el rostro de Mana mostró señales de preocupación.

― ¿A qué te refieres con probar? ― Preguntó la hermana menor de Shido con temor en su voz al decir eso último.

― La comandante puede perder su cargo por poner sus sentimientos antes que su deber, cosa que la ONU y el comité buscan anular para evitar otro terremoto espacial. ―

Como un balde con agua fría le hubiera caído a la joven.

― ¿Corte marcial? ― Preguntó nuevamente Mana con el fin de esclarecer sus dudas.

― En efecto. ― Esa respuesta no era algo que ella ansiaba escuchar. ― Kotori Itsuka puede ser juzgada por una corte marcial al establecer que ya no es apta para comandar una rama militar de las Fuerzas de Defensa de la Organización de las Naciones Unidas con posibilidades de ser separada de Shido. ― Le informaba Reine en un tono triste.

Pese a sus diferencias en el pasado, Mana era incapaz de desearle un mal a quien ostentó un día el puesto de hermana menor de Shido. Un juzgado militar podía excederse en celo poniendo la pena máxima en una situación tan delicada como lo es el tema de los espíritus.

― ¡Mana! ¿Sigues así? ―

La voz de Reine nuevamente trajo a la chica a la realidad.

― Lo lamento, andaba pensando unas cosas. ― Se disculpó la chica mientras se sentaba en el suelo.

― No sé que sucederá con Kotori, pero necesito hablar con Shido. ― Le dijo la mujer provocando que la joven se levantará de golpe.

― Bien, iré por Shido. ― Contestó Mana para colgar e ir en busca de su hermano.

Bajando las escaleras con rapidez, Mana llegó a donde se encontraba su hermano quien tenía la compañía de las chicas incluidas las recién llegadas hermanas Yamai. Al ver la escena, Mana se dio cuenta que faltaba Tohka deduciendo que las hermanas fueron incapaces de encontrarla.

― Disculpa. ― Habló Yuzuru en un tono ligeramente triste. ― Fuimos incapaces de encontrar a Tohka.

Kaguya, al igual que su hermana, se encontraba triste al no poder ayudar a Shido.

― Lo sentimos mucho, no fuimos útiles esta vez. ― Agregó la otra gemela bajando su vista hasta que sintió como acariciaban su cabeza para nuevamente alzar su mirada y ver una sonrisa gentil de Shido. ― Shido. ―

― Descuiden, ahora es mi turno de hacer las cosas. ― Respondió Shido mientras acariciaba las cabezas de ambas gemelas cuyos rostros se sonrojaron por tal acción. ― Gracias, Kaguya, Yuzuru, pero ahora es mi turno de ayudar a Tohka tal cual hice hace tiempo. ―

Las gemelas sin decir nada abrazaron al chico con todas sus fuerzas llorando ambas sólo para ser rodeadas por los brazos del joven Itsuka quien con ayuda de las chicas se había dado cuenta de sus errores. Mana, quien veía la escena, no pudo evitar sentirse feliz por ver nuevamente una sonrisa en su hermano, pero sabía que la noticia de Kotori podía ser un trago amargo para todos.

― Hermano.

La escena con las gemelas Yamai se vio interrumpida por Mana quien había llamado a su hermano regalándole una mirada llena de preocupación.

― ¿Cómo sigue ella? ― Preguntó Shido seriamente.

― Tiene pesadillas. ― Respondió Mana para después desviar su mirada. ― Reine, ella, te necesita. ―

Shido al escuchar aquellas palabras recordó a Kotori y las palabras que Kurumi le había regalado.

― Es Kotori, puede que sea juzgada por un tribunal militar para separarla de su cargo. ― Sin titubear, Mana advirtió a Shido lo que podría pasar con su hermana debido al incidente de Kurumi. ― Necesita tu ayuda. ―

En la nave de Kotori, dentro de una habitación se llevaba a cabo una reunión con el comité que estableció una rama militar pare prevenir que alguien como Isaac Wescott retomara la idea de usar a las chicas junto a sus poderes para tomar control total de la realidad. Lamentablemente, un espíritu que no había sido sellado libero cantidades significativas de energía alertando a los altos mandos de Kotori Itsuka.

― ¿Sabe el peligro que usted y todas ellas representan para esta sociedad? ― Preguntaba una mujer de mediana edad a la joven de dieciséis años.

― Conocemos el alcance destructivo de nuestros poderes, por eso Ratatoskr fue creada en primer lugar. ― Contestó Kotori quien sentía la presión de sus superiores.

― Nuestro antecesor fue sabio al preocuparse de esto, lamentablemente Wescott fue más listo que él. ― Dijo otra figura que pertenecía a un señor con uniforme de militar con condecoraciones en su traje. ― Dejar a una niña con complejo de hermano a cargo de una unidad tan importante fue un exceso.

Aquello último molestó a Kotori quien apretó ligeramente los puños.

― Los reportes del objetivo conocido como Nigthmare no son claros, ¿podría ser tan amable de explicarnos? ― Preguntaba ahora otra mujer, siendo esta más joven que la anterior.

Levantándose de su asiento, Kotori hablaría sobre el objetivo que más dolores de cabeza le había dado.

― Hace más de un año, ocurrió un incidente con el sujeto quien al parecer sufrió una insubordinación de una de sus copias pasadas. ― Comenzó a relatar la comandante a sus superiores.

― Continúe, comandante ― Pidió la más joven del grupo.

― En aquel incidente, el sujeto conocido como Itsuka Shido fue capaz de convencer a una copia de Nightmare para que abandonara la vida que llevaba, pero lamentablemente fue censurada por su contraparte original a quien combatí. ― El recuerdo del combate con Kurumi regresó a ella y con el mismo ese temor de perder a Shido una vez más. ― Durante ese incidente yo perdí control de mi poder astral y-

― ¿A qué se refiere con perder el control de sus poderes? ― Le interrumpió la mujer de mediana edad. ― ¿Nos esta diciendo que la comandante de una de las ramas más importantes de la ONU es capaz de perder el control de sus poderes? ―

Kotori ahora se encontraba en aprietos por el uso de sus palabras.

― Desde mi punto de vista, todo se debe a aquellos sentimientos que guarda por su hermano. ― Dijo el militar con asco en sus palabras que era muy evidente para todos los presentes. ― Ustedes junto al resto de las chicas deberían de se resguardadas por las fuerzas de la ONU. ―

― Las chicas jamás aceptarían eso. ― Dijo Kotori con una mirada de preocupación.

― Eso esta fuera de su jurisdicción. ― La señora de mediana edad le regalo una mirada de desprecio a la joven quien se sentía presionada. ― Miles han sido asesinados por aquella chica vestida de lolita gótica, pero ¿por qué no ha sido asesinada como se le ordenó? ―

― Creemos que usted se ve cegada, comandante. ― Nuevamente tomo palabra el militar mientras le regalaba una sonrisa a la chica, una que ella no ansiaba ver. ― El comité cree que debería ser separada de su carga como comandante. ―

― P-Pero ― La joven Itsuka ahora se encontraba en ceros.

― Será lo mejor para todos, así podrá despedirse de su hermano. ― Dijo la mujer de menor edad. ― ¿Qué opinan miembros del comité? ―

Además del trío que ha hablado, dos más aparecieron ante los ojos de la pequeña Itsuka.

― La separación de las chicas del contenedor podría ser la mejor o peor decisión. ― Decía un hombre con tono inglés de una edad avanzada. ― Pero el incidente con esta chica fue lamentable, el peso de su cargo es demasiado jovencita. ―

― ¿Qué opina usted, ministro de defensa? ― Preguntó el militar a un hombre de mirada serena y cansada.

El ministro de defensa de Japón, el mismo ministro que autorizo la creación de las AST y que permitió que DEM entrara en juego, se encontraba mirando a la joven Itsuka con desprecio total.

― Agradezca que no se le dan cargos de alta traición, comandante. ― Dijo este mientras veía como el rostro de la chica se quebraba.

― Todos los presentes. ― Habló la mujer de menor edad una vez más. ― El comité de asuntos internos con base al reporte de la comandante Ituska ha determinado que la propia comandante es incapaz de ostentar el cargo como cabeza en jefe de la organización por lo que será separada del mismo. ― Decía la mujer viendo como la chica miraba incrédula las palabras. ― A su vez, será separada de su hermano, Itsuka Shido, junto al resto de las chicas para pasar a ser resguardo de las siguientes organizaciones llámese OTAN, JSDF y las Fuerzas de Inteligencia Naval del Ejército de los Estados Unidos sin la posibilidad de regresar junto a su hermano hasta que se dictamine que son capaces de controlar sus poderes lo cual será revisado por un tribunal. ― Finalizó la mujer.

Kotori cayó de rodillas al escuchar lo que el comité había decidido. Aquellos a quienes defendió por tanto tiempo le daban la espalda.

― ¿Por qué?

Las chicas a las que juró proteger serían separadas y posiblemente serían objeto de estudios.

― ¿Qué les hicimos?

Los dos militares sonreían al ver que la pequeña se quebraba.

― Hermano

La mujer mayor regalaba una mirada de desprecio total a la joven.

― Hermano

Lágrimas impactaban el suelo, provenientes de la joven Itsuka quien tenía su frágil corazón hecho pedazos.

― ¿Por qué mi hermano?

El ser humano, en su celo es capaz de arremeter contra personas puras e inocentes; Kotori había dado todo por ellos, pero aquello había sobrepasado el límite que tenía ella. Ella amaba a Shido, ella quería a Shido y ella moriría por Shido.

― ¡Hermano! ― Gritó Kotori en rabia para alzarse mientras las llamas de Efreet la rodeaban.

Todos los presentes miraron con terror lo que sucedía notando como el poder de a quien juzgaba salía de manera aterradora. Los ojos, llenos de lágrimas aún, perdían el brillo que usualmente tenía la chica para dar una mirada fría que clamaba sangre. Su vestido astral reemplazo sus ropas y en su mano apareció alabarda con la que casi arrancaba la vida de quien alguna vez intentó asesinar a su hermano.

― Esto es…

― El poder…

― De un espíritu

Dijeron las principales figuras llenas de asombro y temor al estar a escasos centímetros de uno de los espíritus más poderosos de todos.

― Bien ― La voz de Kotori llena de odio heló a todos. ― ¿Quién desea ser el primero? ―

El primer ministro hasta ese momento sintió su vida peligrar.

Kotori Itsuka, la hermana a la que Shido protegía siempre y a la cual amaba por fin había sido consumida por su lado oscuro, aquel que rivalizaba con el modo inverso de la Princesa. Caminando despacio y arrastrando su arma espiritual, Kotori se acercó al comité sonriente de ver el pavor con que sus presas le miraban. Kotori Ituska había sido consumida por Efreet.