Entrevistas

"Ya, ya, ya, felino. Calmémonos, quieres?" Haymitch de nuevo ha logrado separarme un segundo antes de tener en mis manos el debilucho cuello de mi enemigo y aunque logre separarme mis ojos no se despegan de su rostro aterrorizado.

"Vas a ser el primero! Vas a ser el primero!" lo amenazo y sale corriendo de la sala -donde hace un segundo platicaba con Blaine- hacia su habitación al fondo del pasillo.

"Quinn!" Katniss llama mi atención y sin esperar respuesta alguna me agarra del brazo y me arrastra hasta mi habitación donde me empuja con fuerza hacia adentro.

"Esta es la mejor solución que se te vino a la cabeza? Lo mejor que pudiste pensar?" no contesto, la sangre me hierve por dentro. "Crees que arreglaras algo con asesinarlo antes de que empiecen los Juegos?"

"No me importan los Juegos!"

"Pues es lo único que debería importarte en estos momentos! El ilegal que lo toques ahora y lo sabes bien" su voz resuena en la habitación y me detengo a observarla. "Aquí ya no importa nada más. Lo que hizo Lex, lo que sea que haga cualquiera de aquí en adelante no te debe importar. No puedes dejar que te manipulen así. Crees que no sabía lo que estaba haciendo? Crees que habla con la verdad? Crees que le importa su puntuación?"

"Qué?" no puedo pensar con claridad, todas mis ideas son de repente un solo lio en mi cabeza, no me puedo concentrar. Como pudo haber sido tan estúpido? Tan egoísta? Es imposible que no pueda haber pensado en las consecuencias de lo que estuvo haciendo, de sus palabras.

"Crees que no sabía lo que hacía al contarnos lo que nos contó después de su Sesión Privada?"

"No" suspiro luego de un rato, finalmente entiendo lo que Katniss me esta tratando de hacer entender, no puedo concebir la forma en que me ha manipulado. No me entra en la cabeza como alguien puede hacer algo así. No puedo.

"A diferencia de ti, él ya ha empezado a jugar por si solo y le acabas de dar su primer triunfo"

"Como...?"

Me siento una completa idiota. Katniss tiene razón, siempre la ha tenido y yo perdí el control antes de dejarla terminar, perdí el control justo como Rachel me dijo que no hiciera, me deje llevar por mis emociones.

Siento sus manos tomar mi rostro y levantarlo hasta que la miro a los ojos. "Tu novia está bien, Leroy nunca dejaría que algo malo le sucediese. Tu familia está a salvo y si quieres volverlos a ver tienes que ganar y para hacerlo tienes que recordar quien es el verdadero enemigo."

Horas más tarde las palabras de mi mentora aún no logran salir de mi cabeza. No he vuelto a ver a Lex y lo prefiero así, aún no sé si podre ser capaz de controlarme si se aparece en frente de mí. Claro que estoy consciente de que el ilegal tocarlo antes de los Juegos pero dudo mucho que me castiguen o saquen de los Juegos a estas alturas.

Al amanecer no hago más que sentarme en el filo de la cama donde no he podido dormir toda la noche. Sé que no debo preocuparme por las cosas que suceden fuera de los Juegos en estos momentos pero no puedo sacarme a mi familia de mi cabeza y su seguridad es lo único que me importa, en lo único en lo que puedo pensar y concentrarme. Lo peor de todo esto es que ni siquiera sé como protegerlos estando tan lejos.

Al salir de mi habitación todos ya están en la mesa y mis ojos no pueden evitar descansar en la pose nerviosa de Lex. Nadie habla e incluso Katniss se limita a apenas dirigirme una mirada en forma de saludo.

Remojo el pan en leche y me enfoco en no mirar a mi izquierda donde puedo escuchar a Lex cortar tocino en un plato de porcelana blanca. Las maneras en las que puedo utilizar ese mismo cuchillo para provocarle todo el dolor que se merece, son infinitas.

"Hoy repasaremos para las entrevistas" Effie anuncia.

"Por cuánto tiempo?" Lex quiere saber y no me engaña la manera en como evade mirarme.

"Todo el día si es necesario"

"Y si queremos repasar en privado?"

Su pregunta me hace reaccionar en una manera diferente y de pronto me quedo sin palabras, congelada en mi silla mientras los ojos preocupados de Effie danzan entre todos los que estamos sentados alrededor de la mesa.

Los consejos de Katniss desde un principio fueron que utilice todo lo que tenga para conocer a mis enemigos, pero yo ya tenía un enemigo justo aquí al momento en que mi mentora me dijera eso. Lex ha sido mi enemigo desde aquel momento en que su nombre fue llamado en la cosecha en casa. Lex ha sido el enemigo que más cerca he tenido hasta este momento y no me he molestado en conocerlo ni un poco, y ahora él ya me conoce tal y como soy. Debilidades y fortalezas.

"Seguramente podemos trabajar en algo" Effie asiente, sus ojos aun buscándome.

"No quieres que te vea llorar?" me burlo de repente mientras observo a Lex, me río y meneo la cabeza mientras me meto un trozo de tocino en la boca.

"Hay ciertas cosas que es necesario practicar en privado" me dice y me río más fuerte. La verdad es que ni siquiera sé porque me provoca risa su actitud, pero yo por lo menos no soy tan indefensa o estúpida al momento de pelear y sus mentiras y engaños lo llevaran hasta cierto punto, más no lo harán ganador.

"Como limpiarte los mocos cuando implores por piedad en televisión nacional?" sus ojos se prenden con rabia y si no fuera tan flacucho o ridículo, tal vez me sentiría algo amenazad.

"No exactamente" su labio superior tiembla de rabia pero cuando amenazo con levantarme de la mesa él salta hacia atrás y yo hecho a reír.

"Ya basta!" Haymitch reprocha, "parecen un par de mocosos."

Pero Katniss no esta entretenida en lo más mínimo y su mirada si me intimida al punto en que no levanto la mirada de nuevo mientras Effie propone horarios y una manera de organizarnos durante el día.

"Quinn" Haymitch se dirige a mi mientras saca un tarrito de su saco y se sirve el líquido color café en su taza de té; "tendrás cuatro horas con Effie y luego cuatro horas con Katniss y conmigo para discutir contenido. Tú lo mismo chico, solo que tendrás el placer de estar con Effie dentro de cuatro horas."

"A trabajar!"

Cuatro horas me parece demasiado tiempo para estar sola con Effie, pero no reprocho. Al principio me pide que me siente y al hacerlo empiezan las instrucciones de postura, como debo tener la espalda al sentarme y como sonreír al anfitrión al momento de conocerlo, luego empiezan las preguntas y por cada respuesta que le brindo me pide una sonrisa y por cada sonrisa, una más. Al cabo de dos horas le he contado todo acerca de mi vida y para cuando las cuatro horas han transcurrido conozco también la suya, de principio a fin y aunque me duela admitirlo, Effie ya no me parece una insensible ni mucho menos falsa.

Effie es exactamente igual que el resto de nosotros, hace lo que tiene que hacer para sobrevivir y lo hace lo mejor que puede, pues no acepta nada menos que excelencia.

"Tienes un encanto poco común, a la gente del Capitolio le va a encantar" me sonríe dulcemente.

"Gracias, debo admitir que he disfrutado estas cuatro horas contigo" sonrió y ella también lo hace.

"Recuerda siempre sonreír para las cámaras, nuestro único objetivo es hacer que la gente te adore, aunque no creo que vaya a ser un problema."

Al salir al comedor ya es la hora del almuerzo y me uno una pensativa Katniss y un callado Haymitch a comer. Lex no aparece por ninguna parte y me pregunto si la actitud de nuestros mentores se debe al comportamiento de mi compañero tributo.

Mientras como no puede dejar de pensar en cada una de las interacciones que he tenido con Lex hasta este momento y ahora que tengo una nueva perspectiva de quien es, veo todo con nuevos ojos. Es claro que está desesperado por ganar y es mucho más manipulativo de lo que jamás pensé, pero aun así, es débil y aunque su astucia debería asustarme lo único que hace es enojarme; pero ya ha habido vencederos como él y eso si me hace pensar.

Por ahora he decidido que la mejor táctica es demostrarle que por más que se esfuerce en meterse en mi mente, no puede afectarme, aunque sea mentira. Nunca sabrá que me robo una noche de sueño por las palabras que salieron de su boca.

Al sentarme en frente de mis dos instructores luego del almuerzo los dos respiran hondo antes de relajarse en el sofá, pero no dicen nada y yo me confino a observarlos.

"Te gustan las bromas?" Haymitch pregunta de repente.

"Claro" me encojo de hombros y Katniss bufe antes de dirigirse a mí.

"La verdad es que ya tenemos una buena entrada contigo, lo que nos interesa ahora es que el público te conozca un poco más" Katniss empieza y luego Haymitch continua, "debemos acordar quien vas a ser? Divertida? Agradable? Tranquila o intimidante? Hasta el momento has destacado, te ofreciste voluntaria en vez de tu novia, el mayor puntaje es tuyo y la verdad es que no entiendo la fascinación de los presentadores por tu cabello" se frunce y me mira la cabeza como si intentara descifrar un serio problema.

"La impresión que tengas mañana en la entrevista cementara quienes serán tus anfitriones y si los tendrás al fin de cuentas" Katniss me informa.

"No creo ver ningún problema en cuanto a la entrevista" Haymitch comenta.

"Aun así debemos practicar" Katniss lo fulmina con la mirada antes de dirigirse nuevamente a mí. "Cuando hables con Cesar no le des todos los detalles que quera sacar de ti, ser misteriosa no es algo malo"

"Tampoco tienes que ser hostil y evadir asuntos personales" Haymitch añade.

"Trata de ser humilde y amable, eso les gusta. Habla de tu novia y diles que la quieres volver a ver. Halágalos y ríe con ellos."

Entonces empiezan a hacerme preguntas, pretendiendo ser ellos los entrevistadores y mientras intento memorizar todos y cada uno de sus consejos terminamos platicando de todo un poco.

Hablamos del Capitolio y de lo maravilloso que es comparado con el Distrito Doce, y nos detenemos cuando es obvio el rencor que siento hacia el Gobierno y la manera en cómo nos tienen viviendo mientras ellos disfrutan de todos los lujos que una persona pueda imaginarse. Cambiamos de tema y hablamos de Rachel, porque me ofrecí voluntaria y cuales fueron mis promesas antes de partir. Hablamos de mi cabello y aunque encuentre este particular tema extremadamente raro, contesto sus preguntas y al final parecen contentos con mi desinterés hacia mi alocado y corto cabello rubio.

"No te va a ir mal" Katniss me dice tranquilamente mientras bostezo por enésima vez. Me siento muy cansada, tuve que haber dormido anoche aunque sea un par de horas.

"Enamorada, quien hubiera pensado" Haymitch se burla, "parece que no hubieras dormido felino."

"Dormiste bien?" quiero mentir pero estoy muy exhausta como para intentarlo y sacudo la cabeza de un lado a otro, además Katniss sabría si miento o no. "Lo bueno es que tienes el resto del día libre y necesitas descansar bien si no quieres que Kurt se vuelva loco al ver ojeras alrededor de tus ojos mañana."

Me retiro a mi habitación y sin ni siquiera quitarme los zapatos me recuesto en la cama y no me despierto hasta la siguiente mañana cuando la puerta de mi habitación se abre y Lidia, Nalia y Emilia entran como un tornado de energía vibrante.

Justo antes de que Emilia bese mi frente noto que estoy debajo de las cobijas y no llevo puesto mis zapatos o pantalones, alguien tiene que haberme arropado en la mitad de la noche y ni siquiera lo sentí.

Mi equipo de preparación es tan agradable como la última vez que las vi y todas son muy atentas mientras me preparan para la entrevista. Me bañan dos veces antes de aplicarme un tipo de crema en todo el cuerpo que hace brillar suavemente mi piel, pintan mis uñas de rojo sangre y un diseño de una llama chispeante de color negro, maquillan mi rostro de una manera tan oscura que al verme al espejo apenas y puedo reconocerme. Las sombras de mis ojos son de color negro y el diseño se estrecha hacia los lados, mi mejillas son más rozada y mis labios igual. El cabello es otro cambio algo radical, yo nunca me molesto con peinarme pero mi equipo ha logrado peinar mi cabello hacia atrás dejando una ligera bomba justo encima de mi coronilla y debo admitir que me gusta como lo han hecho.

Cuando Kurt entra por la puerta me sonríe y halaga al equipo por el trabajo hecho. Él luce increíble en un traje negro y zapatos brillantes, su rostro libre de maquillaje y su peinado impecable, y aunque su sonrisa sea pequeña, noto que es sincera.

Todo el día he estado desnuda y mi equipo ha puesto sus manos en cada rincón de mi cuerpo, así que mientras observo a Kurt sacar –el que asumo será mi traje de una bolsa grande y oscura ya ni siquiera me siento mal por no llevar nada encima.

"Nerviosa?" me pregunta mientras el equipo se encarga de sacar las prendas y empezar a vestirme.

"No tanto como hubiera imaginado" respondo honestamente por primera vez pensando en el impacto de la entrevista que está por venir.

"Sé tú misma" me dice al mismo tiempo que aprieta la corbata alrededor del cuello de la camisa roja que ahora llevo puesta y me coloca un saco de mangas que me llegan hasta los codos y abotona los únicos dos botones que cierran la pieza hasta mi abdomen.

"Es lo que pienso hacer" le comento al mismo tiempo que mi equipo de preparación suelta un suspiro soñador al verme ya vestida. Las tres saltan de alegría, bañándome en halagos y repitiendo lo maravillosa que luzco hasta que Kurt les pide dejar la habitación.

"Te va a ir bien, puedo sentirlo. Puedes dar vuelta."

Al verme en el espejo sucede lo mismo que hace un momento y no logro reconocerme a primera vista. Luzco increíblemente intimidante con el traje negro que Kurt ha elegido para mí. La camisa roja resalta y la corbata color fuego contrasta perfectamente con el atuendo, y por primera vez noto que mi cabello no es rubio en su totalidad. Rayos de color naranja y rojos se esparcen por mi cabeza.

No luzco débil o vulnerable, mucho menos humilde como Haymitch planeaba hacerme lucir, luzco fuerte y valiente. Soy una llama viva.

"Esto es increíble, a Rachel le encantará" sonrío y por primera vez me permito pensar en lo que realmente mi novia disfrutaría estando aquí.

"Rachel es una joven con mucha suerte" comenta al mismo tiempo que se agacha y ata los cordones de los botines que acaba de colocar en mis pies.

"No," lo contradigo y sonrío al ver sus ojos azules, "yo soy la suertuda. Nunca imagine, ni siquiera me permití contemplar la posibilidad de que algún día ella me hiciese caso."

Y ahora la misma chica que un día me parecía inalcanzable espera un hijo mío, un hijo al que quizá no llegue a conocer, un hijo al que ni siquiera le he dado un nombre.

"Habla de ella" Kurt me dice al poner más pintalabios en mí, "el público ya te adora, cuéntales acerca del amor de tu vida y te van a amar."

El amor de mi vida. Nunca lo había visto de esa manera, pero así es exactamente como son las cosas. Rachel es el amor de mi vida y mi vida en sí, de eso no hay duda.

Al salir de la habitación con Kurt nos encontramos con el resto del equipo del Distrito Doce y juntos tomamos el elevador que nos llevara al primer piso. Las entrevistas tomaran lugar en un Teatro en frente del Edificio donde estamos hospedados y siendo ya tarde todos nos movilizamos de una vez.

Lex está vestido exactamente igual que yo y al principio siento celos y rabia, pero es obvio que no se ve tan bien como yo y Effie me lo dice al oído un momento después. Como si la forma en que lucimos nos fuera a servir de algo al fin de cuentas. Más rabia siento con el Capitolio de todas maneras.

Katniss camina a mi lado y aunque físicamente está aquí, sé que su mente está en otra parte por la manera en que sus ojos danzan de un lado a otro sin enfocarse en nada en específico. Al ver a Lex sonreír con Blaine la rabia nuevamente se hace presente y tengo que controlarme infinitamente para no saltar y golpearlo en la nariz cada minuto.

Al ingresar al Teatro todos los demás tributos ya están presentes y rápidamente Lex y yo somos alineados con ellos. Los dos nos sentamos al último de la fila, el Distrito Uno iran primeros y aunque la chica vaya primero sé que yo seré última por ser de tercera clase, así que podré ver la entrevista de Lex antes de que sea mi turno.

El tiempo empieza a pasar muy rápido y cuando llega el turno de Spencer me doy cuenta de que mi rodilla no deja de temblar y las palmas de las manos me sudan efusivamente. No puedo estar nerviosa ahora. Termino sin escuchar ninguna entrevista y apenas logro entender de lo que está hablando Lex, quien no me menciona ni hace referencia a ninguna actividad ilícita que sucede en casa.

Cuando Lex se está despidiendo de Ceasar, Katniss se acerca a mí y sus manos al levantarme de la silla me dan una cierta descarga de seguridad.

"Recuerdas aquel don que descubrí en ti?" Rachel también lo menciono en casa, mi madre y por más que me parezca absurdo pensar en eso ahora, asiento una sola vez. "Utilízalo hoy" antes de irse me palmea el rostro y no puedo evitar considerar la acción un tanto maternal pero no tengo tiempo para decirle nada.

Al subir al escenario las luces enfocadas en mi rostro casi me ciegan la vista, pero aun así sonrío y aprieto la mano de Ceasar Flickerman cuando vuelve a gritar mi nombre a los miles de asistentes en el público.

En la primera fila puedo ver a Kurt y Blaine, el escenario es enorme y mi rostro es visible en las decenas de pantallas gigantes colgadas alrededor del inmenso Teatro, pero Ceasar es muy amigable y verdaderamente cálido.

"Quinn Fabray! Luces increíblemente irresistible esta noche!" anuncia mientras tomamos asiento y una voz en mi cabeza me recuerda que las entrevistas duran tan solo tres minutos para cada Tributo y aun no tengo ni idea de cómo ganarme a todo el público.

Miro al público una vez más y noto como la mayoría están cansados, han estado aquí por horas escuchando entrevistas y yo tuve la gran suerte de venir última. Tengo que impresionarlos, tengo que ganarlos a todos, tengo que ganar estos Juegos y tengo que causar impacto.

"Muchas gracias Ceasar, tú también luces radiante esta noche. El rojo resalta tu espíritu de una manera eléctrica" mientras Ceasar ríe con gusto y el público se le une me permito mirar su cabello y pintalabios color rojo pasión, y los termino encontrando totalmente ridículos, pero mi sonrisa nunca se quiebra.

"El primer halago que recibo en la noche me llega de la última invitada. Gracias!" el público aplaude una vez más antes de que Ceasar se voltee con la primera pregunta. "Y cuéntame Quinn, que es lo que más te gusta del Capitolio hasta este momento?"

"Las duchas" le contesto sin pensar y sus ojos se abren cómicamente mientras algunos miembros de la audiencia ríen. "Las duchas?"

"Si, y también los jabones. Huelen delicioso"

"Cuál es tu favorito?"

"El de cereza" lo digo nuevamente sin pensar, "me recuerda a mi novia."

El público suspira y Ceasar hace una seña con su mano para que sean pacientes, "cuál es el nombre de tu novia, Quinn?"

"Rachel" mis ojos encuentran el lente de una cámara y deseo poder demostrar todo lo que siento por esta transmisión que seguramente Rachel está observando en casa. Ojala cuando me vea, vea a alguien fuerte, alguien que va a hacer todo lo posible por volver a verla, alguien que la ama con todo el corazón y desea verla feliz y a salvo por sobre todas las cosas.

"Puedes hablarnos un poco acerca de ella?" tentativamente me pregunta.

"Es la chica más hermosa que jamás haya visto en mi vida" el público nuevamente suspira y al echar un vistazo a la audiencia veo a un par de personas secarse las lágrimas de las mejillas con pañuelos brillantes. "Es el amor de mi vida."

"Por eso te ofreciste como Tributo en su lugar?" la pregunta de Ceasar es como una puñalada en el pecho y aun así tengo que continuar. Aun si su pregunta es lo más personal que pueda mencionar.

"Si" por ella y por nuestro hijo. El silencio de repente es palpable, ya nadie ríe ni comenta, todos esperan la siguiente pregunta.

"Qué es lo que más extrañas de Rachel?"

"Su voz" suspiro y me pierdo en el recuerdo de mi novia; "sus manos y sobre todo su risa" sonrío al recordar a Rachel reír y sin pensarlo estoy hablando de nuevo. "Ella piensa que su risa no es del todo agradable, pero yo la encuentro infinitamente adorable y no me aververgüenza admitir que siempre busco maneras en cómo hacerla reír."

Ceasar ríe una vez más y el público escucha atento, "cuéntanos que haces para lograrlo. Anda, cuéntanos!"

"Una tarde mientras la visitaba en su casa le cante una canción que había escrito solo para ella la noche anterior y aunque humor nunca fue el objetivo principal, esa fue la tarde más divertida que recuerdo"

"Podemos escuchar la canción?" Ceasar sonríe de oreja a oreja y me doy cuenta por primera vez que el público ya no está dormido y en lugar están coreando para que yo cante la canción.

"Es muy vergonzosa" admito y rio cuando el público no para de corear.

"Dos líneas" Ceasar intenta comprometerme.

"Solo dos" asiento y todos aplauden antes de que el silencio nuevamente nos bañe a todos. La audiencia está prácticamente colgando de sus asientos mientras esperan por la canción que escribí hace meses.

Suspiro antes de aclarar la garganta, quizá no tuve nada que contar/quizá no tenga nada que decir/quizá tu amor nunca vi venir/pero sé, solo sé que te amo.

Me detengo pero el rostro de la audiencia y la manera en como Kurt me pide que siga desde la primera fila, lo hago.

Quizá bese tus labios con temor/quizá no sea buena para lidiar con el error/quizá tengan razón y te estoy robando/pero sé, solo sé que te amo/.

Los aplausos explotan mientras Ceasar limpia sus lágrimas con un pañuelo color mostaza que produce de su bolsillo y no es el único en hacerlo. Sé que no canto muy bien pero a Rachel le encantó que la cantase para ella y puedo apostar que aunque nos esté matando a ambas esta situación, ella canto conmigo en casa.

"No puedo entender como tu novia pudo encontrar esa canción divertida" admite y todos acuerdan con él.

"Quizá tenga que ver con el hecho de que cante la canción en frente de su casa y su vecina me echo un balde de agua helada encima" entonces el público ríe más fuerte que nunca y Ceasar no se queda atrás. "Estoy segura de que fue un accidente" comento y ríen aún más.

Ceasar logra calmar al público y se dirige nuevamente a mí, "fue Rachel a despedirte?" Ignorando el nudo en la garganta murmuro un suave si, "qué te dijo antes de que subas al tren?"

De repente la sangra me hierve, no quiero compartir algo tan íntimo con Ceasar ni con nadie del Capitolio, no quiero que sepan más de mí pero sus ojos me piden una respuesta y sé bien que todo Panem me está observando atento.

"Me pidió que regrese a casa" suspiro casi inaudiblemente.

"Y tu que le dijiste?" ahora su voz es suave y el público espera ansioso mi respuesta, que al fin termina siendo tan honesta como las anteriores. No puedo mentir ahora, honestidad es lo que quieren y honestidad les daré, que sepan lo que nos hacen sentir sus Juegos.

"No pude hablar, estaba muy asustada. Pero nunca le he negado nada y no pienso empezar ahora."

Mis tres minutos terminan y Ceasar y yo nos paramos de nuestros asientos. "Se ha terminado el tiempo, te deseo toda la suerte del mundo. Del Distrito Doce, Quinn Fabray!"

Durante el resto del evento aún sigo sin poder salir del estado de shock en el que me encuentro. Siento el pecho contraerse contra mis costillas cada vez que pienso en mañana y el inicio de los Juegos, y siento que voy a vomitar en cualquier momento por la ansiedad que me baña completa pero aun así, sonrío para las cámaras.

No termino conversando con nadie aunque Marley y Kitty hacen un intento fallido de seguirme al ascensor, no puedo pensar claramente. Mañana a esta misma hora tal vez ellas ya no estén con vida, o quizá yo.

Blaine y Kurt parecen pegados a cada lado de Lex, probablemente lo están protegiendo bajo órdenes de Haymitch, quien luce un tanto extraño con la sonrisa inmensa que parece no borrarse de sus labios. Luce más que complacido.

"Te luciste, cielito" me dice una vez que ingresamos al departamento.

"Todos están hablando de ti, no sabía que podías cantar así" Katniss comenta mientras Effie nos anuncia la cena y todos la seguimos al comedor.

"Yo no sé cantar" le aclaro y remuevo la chaqueta de mis hombros antes de colgarla en el espaldar de mi silla

"No tan bien, pero te defiendes" mi mentora ríe suavemente. "Vas a tener a patrocinadores alineándose por representarte. Es una pequeña victoria."

"Que gusto" le respondo aun sin prestar la atención que corresponde. Mañana ya no voy a estar aquí ni tendré comida a mi disposición.

La cena transcurre con conversaciones entre Katniss y Haymitch discutiendo cada una de las entrevistas y la reacción de los diferentes patrocinadores que estaban presentes en la audiencia. Kurt y Blaine comen del mismo plato y hasta se besan más de una vez. Lex se limita a comer y yo también.

Katniss insiste en que debería ver la transmisión de las entrevistas con el resto del equipo y me quedo pero no logro ver nada nuevo. Spencer es la misma amenaza en cámaras como lo es en persona, Noah igual de bruto musculoso y Marley igual de vulnerable. Finn parece ser un chico agradable pero extremadamente despistado, si no tuviera una alianza en su esquina sería un blanco muy fácil, sin importar su porte o físico. Todos demuestran quienes son y Lex aparenta ser el chico más humilde que el Capitolio jamás haya visto, todos le tienen simpatía y lo encuentran muy tierno en sí y luego estoy yo, quien aun sin darme cuenta logré lucir confiada, asustada y ridículamente enamorada. Los presentadores no hacen más que elogiarnos a todos los Tributos para luego empezar a tomar partidos muy disimuladamente.

Estoy complacida de que mis nervios no se trasmitieron en cámara y también porque no mentí, en la mayor parte de la entrevista fui honesta y la audiencia respondió positivamente a mi vulnerabilidad.

Al amanecer nos iremos a la Arena, Effie, Katniss y Haymitch se quedaran aquí para lidiar con patrocinadores y los encargados de los Juegos. Kurt y Blaine nos acompañaran hasta la misma arena y ellos serán nuestros últimos adioses.

El ambiente se torna callado, algo tenso cuando la transmisión termina y Lex se para del sofá para dirigirse al fondo de la habitación, de nuevo a observar esa horrible pintura que adorna toda la pared.

"Cuando estés en la Arena, busca agua" Katniss me dice al sentarse más cerca de mí, "preocúpate por mantenerte hidratada"

"Gracias" le susurro y ella toma mis manos.

"Cuando suene el cañón no vayas a la Cornucopia, corre tan lejos como puedas y busca refugio"

"Y las armas?"

"Ya las encontraras, la Cornucopia es un baño de sangre y no tienes que formar parte de él. No regreses a ver, no te detengas hasta que estés segura de que nadie te sigue"

"Katniss" me doy cuenta de que tiemblo, la realidad me está alcanzando y quiero alejarme, no quiero morir.

"He visto a muchos Tributos venir y morir, año tras año Quinn" mi rostro entre sus manos mientras me habla, "y nunca había visto a nadie provocar la reacción que tu provocaste en la audiencia ni mucho menos en casa. Eres fuerte y necesito que abraces esa cualidad como nunca antes porque quiero verte salir triunfadora, me oíste?"

Asiento mientras intento contener las lágrimas que amenazan con caer de mis ojos, "tienes lo que se necesita para ganar, no me decepciones."

Horas más tarde aún estoy sentada sola donde Katniss me dejó y es justo donde Haymitch me encuentra, pero él no me dice nada y simplemente se sienta a mi lado y bebe de una botella de cristal tan grande como mi antebrazo. No me he cambiado de atuendo y el sueño nunca me llega.

Cuando el reloj apunta las cinco de la mañana Haymitch está muy borracho por el alcohol y tengo que guiarlo a su habitación. Nos tambaleamos, me golpeo la espalda en el filo de la puerta y su cabeza recibe el portazo más sordo que jamás escuche. Al recostarlo en la cama sus manos aprietan mis muñecas y veo en sus ojos de cristal la desesperación nadar en olas.

"Mantente con vida" me ordena antes de quedarse dormido.

Tengo el tiempo justo para bañarme y despojarme de todo maquillaje y perfume para cuando Kurt ingresa a mi habitación a las seis en punto de la mañana y con una mirada fúnebre me pide que lo siga.

Nos dirigimos hacia la terraza del edificio donde un avión aparece de la nada y una escalera color gris cae para subirnos. "No te muevas" me pide una Agente de la Paz al llegar al avión e introduce una jeringuilla del tamaño de un lápiz dentro de mi antebrazo y presiona un botón. Siento claramente el dispositivo entrar en mi cuerpo pero no me quejo. "Es un localizador" se encoje de hombros mientras me ofrece una explicación. Asiento con la cabeza antes de sentarme donde se me indica y ni un minuto más tarde Kurt se sienta a mi lado.

Los localizadores sirven para seguirnos cuando estemos en la Arena, para saber exactamente donde enfocar las cámaras. Somos piezas de ajedrez que necesitan siempre estar visibles y presentables para las cámaras, incluso mientras la vida se nos escapa de las manos.

Al subir el avión las ventanas se tornan oscuras, impidiéndome ver el panorama de Panem desde las alturas como había esperado. Ahora nos llevaran a la Sala de Lanzamiento donde esperaremos hasta que los Juegos empiecen.

Una y otra vez las palabras de Katniss y Haymitch rondan por mi mente, las palabras de Rachel y de mi madre. Recuerdo las lágrimas de Santana y el corazón roto de mis hermanos al abrazarme por última vez, pero sobre todo, sobre todo pienso en el hijo que está por venir y que sin duda llegará sin importar si yo gane o pierda, y no puedo evitar que me afecte.

Los odio, los odio a todos por hacernos esto. Esto no es un Gobierno, es una dictadura. No somos nada, nadie tiene una opinión propia, ni nadie tiene intereses propios. Todos trabajamos, vivimos, luchamos y morimos para el beneficio del Presidente y sus atontados seguidores.

Esto tiene que cambiar, éste no es el mundo que deseo para mi hijo. No quiero que Rachel sufra por el resto de su vida pensando en que nuestro hijo será el próximo elegido para los Juegos.

"Síganme" nos ordena un Agente y me percato de que hemos aterrizado.

La localización de la Arena es un secreto, ni Kurt ni yo sabemos dónde hemos llegado y mientras bajamos las grades espirales hacia las catatumbas, tampoco sabemos lo que nos espera abajo.

La habitación color blanca es obviamente nueva, mi Sala de Lanzamiento. Soy la primera en poner un pie aquí, pero no seré la última. Miles de visitantes querrán saber dónde me preparé para los Juegos, donde comí mi última comida y donde dije mi último adiós.

"Cómo te sientes?" Kurt me pregunta por primera vez desde que dejamos mi habitación en el departamento.

"Parece irreal" me quito la chaqueta y él la cuelga en un closet color marrón antes de ordenar mis platos favoritos tras aplastar un par de botones en un panel de control junto a la puerta.

"Cómo quisiera que lo fuese" me sonríe tristemente.

Qué estarán haciendo Rachel y mi madre ahora? Estará María y Santana viendo la transmisión de los Juegos con mi madre? Estará Shelby apoyando a mi novia en caso de que se ponga mal?

No quiero que me vea morir, no puedo hacerle eso.

"Come más" Kurt me llena de nuevo el vaso con jugo de mora y empuja mi plato hacia dentro nuevamente.

"Estoy llena"

"Quinn" el tono de su voz aún es suave, pero más que eso es extremadamente firme. "Come más."

Y sé que no es una sugerencia, me lo está ordenando. No sé cuándo vuelva a comer y no discuto más. Una voz de repente anuncia que es hora de prepararse y Kurt retira el traje del closet mientras yo me cepillo los dientes.

Kurt me ayuda a ponerme el atuendo y aunque no ha tenido ninguna relación con su elección, puedo ver que aprueba. Pantalones cargo negros, una camiseta verde oscura que se me pega al cuerpo apenas me toca, un buzo –también negro- que me cubre hasta la barbilla pero cuenta con un cierre para abrirlo en caso de sentirme acalorada, un arnés que recorre mi cintura, costillas y se asegura justo en frente de mis hombros, y una chaqueta negra con capucha que pesa un poco más de lo normal, más no es incomoda.

"Es una chaqueta antibalas" Kurt se frunce al rozar sus dedos por el material y sé que se está haciendo la misma pregunta que yo, habrá balas en la Arena? Debe haberse percatado de mi mirada asustada porque enseguida me asegura, "aunque es ligeramente más liviana, puede que enfrentes algún tipo de plantas venenosas o animales que lanzan espinas voladores. No armas."

"No armas" repito, como si lo que me acabase de decir fuera menos peligroso.

"La camiseta está diseñada para darte calor, el buzo igual así que me imagino la Arena va a ser fría este año, la chaqueta es protección y el arnés ha sido un regalo" menea la cabeza como si no créese que el arnés en realidad estuviera ahí.

Las botas son cómodas y mientras Kurt me pide que me mueva en el atuendo, intento vaciar mi mente de todo lo que no tiene que ver con los Juegos. Salto, me tiro al piso e incluso me arrastro para probar el traje, pero no hay falla y le informa a Kurt que me queda a la perfección. La misma voz de antes anuncia que es hora del lanzamiento y es entonces cuando Kurt toma mis manos entre las suyas.

"Estoy seguro que voy a volver a verte" me dice con una sonrisa en sus labios que no puedo devolver.

"Odiaría decepcionarte" sus manos aprietan las mías.

"Sé que no lo harás" la misma voz empieza a contar desde sesenta en descenso y sé que es hora de entrar en el plato de metal circular que me elevará hacia la Arena. "Atrápalos felino" me giña un ojo justo antes de que un vidrio de cristal se cierra a mi alrededor.

El pecho nuevamente se me contrae pero aun así logro respirar profundo antes de sonreírle a Kurt. Puede ser mi última sonrisa pero no logro brindarle una grande mientras empieza a subir la plataforma lentamente. Por once segundos estoy en la oscuridad y luego empiezo a subir solo siendo empujada por el plato de metal y un resplandor inmenso me ciega por un segundo.

Inhalo el aire fresco mientras el viento sacude mi cabello alocadamente antes de escuchar el anuncio en la voz de uno de los presentadores.

"Damas y caballeros, que los Centésimos Primeros Juegos del Hambre den inicio!"