Capítulo 9: Investigación.

"¿De verdad no sabéis nada?" Le pregunté a Alaine.

"No, lo siento." Me contestó. "Giorgio ha enviado a los gemelos a rastrear al tío que vino a preguntar por ti, Sorien dices que se llamaba; bueno, pues nadie sabe quién es."

"Vale, pues… mirar a ver si encontráis algo." Les dije. "Ah, sí. Creo que igual es de Rumania o alrededores… Jacob me comenzó a recitar un poema de amor en rumano y yo le contestaba en rumano también. Él entonces reaccionó como si lo hubiese entendido todo."

"Es un buen dato." Afirmó él. "La verdad es que hay poca gente fuera de los rumanos que sepan hablarlo… Voy a decirles a todos que comprueben por ahí."

"Mantenerme informada." Le pedí. "Y diles a todos que me acuerdo de ellos. Ah, y a Ivvene y Haruhi que ni se les ocurra hacerlo o cuando vaya les caerá un castigo ejemplar."

"¿Otra vez previendo las cosas?" Me dijo.

"Desde que me disteis un poco de sangre de las chicas no he podido parar de tenerlas cuando va a pasar algo importante." Afirmé. "Ya os mantendré informados si encontramos algo por aquí." Añadí antes de colgar cuando vi a dos lobos frente a mí en el porche. "Buenas. ¿Puedo ayudaros en algo?"

Con suavidad, los lobos hicieron un saludo con la cabeza y entonces uno se puso a cambiar.

"Hemos encontrado un rastro." Me dijo Jared. "Pero lo malo es que se pierde al llegar a un canal cerca de Forks."

"Estoy segura de que volverá." Afirmé.

"Probablemente, aunque por ahora parece que te dejará tranquila un rato." Me dijo Jared mientras los otros dos lobos, el que había visto y otro que se había acercado por un lateral venían y el que había visto se ponía junto a Jared y el otro, Seth, se sentaba junto a mí y me metía la cabeza bajo el brazo.

"Mis contactos tampoco lo conocían, pero van a investigar." Les dije. "Y el caso es que ese nombre… no sé de qué me suena."

"¿Dónde está Jacob?" Me preguntó tras mirar al lobo junto a él.

"Durmiendo, por una noche puedo cuidarme sola." Le contesté.

"Seth se quedará aquí hasta mañana pues." Me dijo. "Si pasa algo nos avisará al resto."

"Creo que debería irse a dormir también." Afirmé. "Carlisle me ha llamado. Ha vuelto a ver a ese tío hoy por el día en Forks."

"¿Los Cullen le conocen?" Me preguntó.

"Carlisle tuvo un encontronazo con él en el Orchid." Le contesté. "Está conmigo en que no es de fiar."

"Bueno, por suerte esos se van a ir a saber dónde y podremos respirar tranquilitos." Dijo Jared. "En fin, nos vamos a dormir."

"Yo sí sé a dónde se van a ir." Afirmé. "Van a ir a la escuela, le he conseguido unas plazas allí."

"¡La escuela!" Dijeron riéndose. "¡Esto sí que es divertido!"

"No es divertido, es la verdad." Les dije. "Bella va a estudiar, allí la van a ayudar a estar bajo control y los otros no sé qué van a hacer, Carlisle y Esme supongo que serán profesores, tal vez Edward también, y espero que Jasper también."

"Casi prefiero no saberlo." Afirmó Jared mientras oíamos un aullido. "Fin de nuestro turno, buenas noches…"

"Buenas noches." Les dije antes de verles desaparecer como lobos en la noche.

Allí solo quedamos Seth y yo.

"Seth, deberías ir a dormir." Le dije.

Entonces él sacudió la cabeza y volvió a acomodarla en mi regazo.

"Oye, yo puedo cuidarme sola, y tú aún eres joven, ve a descansar, por favor." Le pedí.

"No, gracias." Me dijo convirtiéndose en humano de nuevo.

"Seth, como te pille Jacob que estás así conmigo y encima, desnudo, te va a arrancar la cabeza de un mordisco."

"Soy de su manada, y tú necesitas protección." Afirmó.

"¿Embry también?" Le pregunté. "Lleva por los alrededores toda la noche."

"Es posible." Me dijo.

"Por cierto, quiénes de qué manada." Le dije. "Mencionasteis dos mandas."

"¿Te lo han dicho?" Me preguntó.

"Creo que fue Billie, aunque… no estoy muy segura, la verdad." Afirmé. "¿Entonces?"

"Por un lado está la manada de Sam, y por otro estamos la de Jacob. Jacob es nuestro macho alfa y mi hermana es su mano derecha, luego están Quil y Embry, y por supuesto yo. En la de Sam, este es el macho alfa y Jared es ahora su mano derecha. Paul, Brady y Collin están con ellos. En general todos están con ellos salvo nosotros cinco…"

"Seis." Le dije yo. "Ahora sois seis."

Vi cómo se ponía a contar con los dedos y entonces sonreí.

"Digamos que yo también me apunto." Le dije. "Si me aceptáis, claro."

"Tú no eres un licántropo." Me dijo.

"NO, pero soy una buena cazadora." Afirmé. "Y lo de licántropo… digamos que me las podría apañar."

"Por mí no hay problema." Me dijo él feliz. "Y supongo que a Quil y Embry tampoco les importará mucho, creo que les caes bien. Y Jacob…"

"Jacob es un caso aparte." Afirmé casi riéndome. "Lo que no quiero es que tu hermana… bueno, no quisiera molestarla."

"Ah, ya, Leah…" Dijo. "No es así por ti, es… bueno, es igual con todas las chicas…"

"Ey, no pasa nada." Afirmé. "Entiendo que no sea totalmente de su confianza. Soy mujer y encima soy vampiro. Raro, pero vampiro."

"Pero tú eres buena." Me dijo. "Quiero decir… no sé, no nos has atacado cuando llevas tiempo ya aquí… podrías haber mordido a alguien o haber matado a alguno de nosotros y no lo has hecho… y nos has cuidado y todo eso… podrías haber hecho lo que quisieras porque nadie te hubiese reconocido y no has hecho más que cuidarnos y protegernos… Y Embry dice que les has puesto vacunas."

"Ah, sí." Afirmé. "A Quil y a él. Y por cierto, he pedido unas vacunas para el resto."

"La antirrábica, no te digo…" Pensó Embry.

"La antitetánica, la antirrábica, trivírica, sarampión…" Le dije. "Ah, y un collar antipulgas para Embry."

Oímos una especie de grañido en la oscuridad, seguramente a Embry quejándose, porque entonces Seth se echó a reír entre dientes y yo sonreí.

"Creo que no le gusta la idea." Me contestó Seth. "Cree que Paul tiene peores pulgas."

"Ah, bueno… para Paul he pedido un bozal." Afirmé.

Entonces fueron ambos los que se rieron.

"Embry, te diría que vinieses, pero… haré como que sigo siendo humana y no sé que estás patrullando alrededor de la casa." Le dije a la oscuridad.

"Te lo agradece." Me dijo Seth.

"No, ahora en serio." Le dije. "Lo de las vacunas iba en serio. Tengo que haceros un calendario de vacunaciones y os voy a poner las vacunas que todo el mundo tiene al salir de la escuela. Cuando las vaya a pinchar en la escuela os avisaré con tiempo y vais a tener que venir, las dos manadas."

"Estoy con Embry, creo que preferíamos cuando no teníamos médico." Me dijo medio bromeando.

Entonces yo sonriendo le despeiné un poco antes de sentarme mejor en la hamaca del porche frontal.

(Salto espacio-temporal)

En Rumania…

"Nada, tampoco está aquí." Murmuró un chico de pelo negro atado en una coleta con un lazo granate con varias vueltas hasta quedar el nudo hacia abajo pegando al cuello. "Comienzo a preocuparme… a saber dónde está…"

De pronto, oyó ruidos en el pasillo y por instinto se apartó de la vista.

"Por aquí." Dijo la criada entrando a la sala y mirando si había alguien. "Creo que estaba por aquí…"

Aquello no estaba bien, en aquella sala no debería entrar el servicio. Pero aquella chica era una de las criadas que había en la casa, una convertida, aunque aquella era relativamente nueva.

"¿Seguro que es aquí?" Le preguntó un chico de pelo largo y pinta un tanto… peculiar.

"Sí, si me encuentran aquí…" Dijo la chica.

Al menos era una chica que sabía dónde estaba su sitio, casi le daba un poco de pena al chico de la coleta.

"Si te la juegas lo mejor sería que no te encontrasen aquí." Le dijo el chico. "Yo me quedaré, es muy importante que le encuentre…"

"Así que el chico busca a alguien…" Pensó el de la coleta.

"Si no esta en la casa es posible que esté en los álbumes familiares." Dijo la chica susurrando y pasando hojas. "¿Este?"

"No, era más joven." Dijo el chico para que la chica siguiese pasando fotos. "No, el pelo más claro… No, rubio pero casi blanco… Más joven… No tanto…"

"Igual con alguna pista más…" Le dijo la chica.

"No le he visto personalmente, pero me dijeron que era un chico muy prepotente… preguntó por una chica que estaba muerta…"

"Ah, sí. La señorita Isabella." Dijo la chica. "No es por revolver al muerto, pero…" comenzó a susurrar. "Yo creo que no es posible que la señorita esté muerta… yo creo que está viva… el rosal del patio llevaba muerto muchos siglos, pero cuando la señorita nació dicen que volvió a dar flores… si hubiese muerto, el rosal también hubiera muerto, pero sigue dando rosas…"

"Un rosal." Dijo el chico. "Bueno… ten fe, amiga. Seguro que esté dónde esté, la señorita estará bien."

"Por cierto, el chico que me describiste… ¿podría ser este?" Dijo la chica mostrándole una foto.

"Sorien…" Murmuró el chico de la coleta. "Ahora lo entiendo… debe andar detrás de ella… debe haberla encontrado ya o estaría por aquí buscando datos." Pensó. "Tengo que encontrarla antes que él lo haga." Añadió antes de desaparecer dejando una ventana abierta.

Tan pronto como el chico de la coleta salió se encontró al otro lado de la verja con un lobo de tamaño enorme.

"Lucifer, tenemos una pista." Le dijo al lobo. "Si es este tío se llama Sorien, Sorien Duppont."

"Como si es el papa." Afirmó el lobo mientras se convertía en un chico con el pelo corto idéntico al de pelo largo. "Carlo, no podemos dejar que la encuentre. Los chicos dicen que no les dio buena espina; atacó a unos lobos cerca del colegio y mató a uno secándolo." Añadió recogiendo ropa de una mochila y vistiéndose.

"Creo que lo mejor será llamar a la escuela, tenemos que informarles de esto." Afirmó el de pelo largo. "No podemos actuar sin pensar, además, no tenemos muy claro que no sea otro."

"Si no fueras mi hermano que sepas que haría ya tiempo que te hubiera arrancado la cabeza de un bocado." Afirmó el de pelo corto poniéndose una cazadora de cuero y las gafas de sol.

"Eso sería si me dejase yo." Afirmó el otro quitándoselas y poniéndoselas él. "Si no me tuvieras a tu lado día y noche o casi, haría ya tiempo que te hubieses metido en un buen lío por tu imprudencia y falta de paciencia."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Estaba en lo mejor de mi sueño cuando me llegó el olor de las tortitas haciéndose en la cocina.

"Jacob… como no te des prisa aquí se te van a comer todo el desayuno entre estos tragaldabas." Dijo Alex en un susurro en la cocina. "Y al principio eran solo para Seth, Embry y tú."

Eso fue suficiente razón para levantarme y salir mientras me ponía una camiseta por la cabeza.

Tan pronto salí de allí me encontré con todos salvo por Sam y Emily sentados en la mesa, apretujados y peleándose por un plato de tortitas calientes que aún humeaban.

"Pero bueno… hay que ser buitres." Les dije.

"A mí no me mires." Dijo Leah. "Yo solo venía a recoger a mi hermano antes de ponerme a patrullar un poco y aquí tu chica se ha empeñado en que coma unas tortitas."

"Y yo necesitaba un poco de energía después de estar toda la noche currando." Afirmó Embry comiendo a dos carrillos y expulsando unas migajas de tortitas al hablar antes de llevarse un golpe con la paleta de madera para cocinar empuñada por Isa.

"Hay que ver, con lo bien que ibas con lo de comportarte como un caballero que casi me lo había creído y todo y desde que os enteráis que soy yo os volvéis los mismos cochinos de siempre." Les dijo Isabella poniendo otro plato de tortitas en la mesa.

Entonces yo fui rápido y me serví unas cuantas antes de que volviesen a desaparecer.

"Venga, ser un poco caballerosos y dejarles unas pocas a la dama y al bello durmiente, que luego el pobre se ha de quedar en los huesos y todo." Les dijo Alex volviendo a su cocina.

"Hay que ver lo bien que te cuida tu Princesa." Dijo Quil guiñándome un ojo.

"Mucha envidia veo yo aquí." Le dije entonces. "Embry, manos quietas que estas son mías."

"A ver… no os peleéis…" Les dije. "Que aún vais a despertar al pobre Billie y es un santo barón que merece descansar un poco también."

"¿No tenías hoy trabajo?" Le pregunté a ella.

"Sí, de tarde." Me dijo. "Y a la hora de comer tengo una operación de reducción de estómago a un tipo de Port Angels que lleva ingresado desde ayer."

"¿Reducción de estómago?" Le dijo Leah. "¿Qué es eso?"

"Pues lo que al parecer necesita alguno por aquí." Afirmó ella sacando media fuente de tortitas y echándome unas cuantas a mí. "Embry, tío ¿cuántas llevas ya?"

"Es que saben muy buenas." Afirmó él.

(Salto espacio-temporal)

"¿Habéis estado toda la noche por aquí?" Le pregunté a Seth mientras le acompañaba a casa para llevarle un encargo de mi padre a su madre.

"Sí, bueno, en realidad al final fuimos a tu salón." Me contestó. "Para que no supiesen los vecinos que ella no duerme."

"¿Y qué estuvisteis haciendo?" Le dije.

"Jugamos a las cartas, estuvimos charlando… ¿sabías que sabe hablar en varios idiomas de tribus de indios americanos además de no sé cuantos idiomas?"

"Es una chica muy lista." Afirmé. "No me extraña tanto que sepa tantos idiomas. Además, te recuerdo que nos lleva un carro de años."

"Ya, pero mola." Me dijo Seth. "Tienes mucha suerte, ojalá yo me improntase de alguien como ella…"

"Ya, y aunque me dijeseis lo contrario tampoco iba a cambiar de idea." Afirmé. "Con un poco de suerte igual encuentras a alguien de nuestra especie como ella."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

Estaba cargando unas cajas para moverlas a la sala del edificio que iba a ser la consulta médica de la reserva con ayuda de la mayoría de la manada, al menos la parte que no estaba vigilando, cuando me sonó el móvil.

"Móvil, móvil…" Me dijo Quil pasándomelo en el aire.

"Dios… por favor, que no sea otra urgencia…" Dije cogiéndolo y viendo el número del que me llamaban. "¿Alguna noticia?"

"Buenas noches." Me dijo Giorgio. "¿Estar con esa gente te ha hecho olvidar tus modales?"

"Los siento, es que estoy desquiciada." Le dije. "Han ingresado a unas chicas con falta de sangre, anemia. Estoy deseando saber quién narices es ese Sorien."

"Entonces estás de suerte." Me dijo. "Si no estás sentada te aconsejo que te sientes."

"Estoy amueblando la consulta en la reserva." Afirmé.

"Entonces siéntate donde puedas. Hazme caso, lo vas a necesitar." Afirmó.

"Vale… ya me siento…" Le dije. "¿Te importa si pongo el manos libres?" Le pregunté mientras me sentaba en la recién traída mesa de una de las salas en desuso.

"Preferiría que no." Me dijo. "Pero si luego se lo vas a decir a ellos…"

"Como quieras." Le dije.

"Va, ponme en manos libres si quieres." Me dijo.

Con suavidad pulsé la tecla del manos libres-altavoz antes de contárselo.

"Aquí están Jared, Quil, Embry y Seth que son miembros de las manadas del lugar, y supongo que puedes recordar a Jacob." Le dije.

"Hola a todos." Les dijo Giorgio. "Y sí, creo que recuerdo a Jacob. ¿El chico que vino a ayudarnos cuando la guerra en la escuela?"

"Vaya, me sorprended que me recordéis." Les dijo él.

"La verdad es que Isabella no nos ha permitido olvidarnos de ti." Dijo Giorgio.

"Gior, Gior… no creo que les importe mucho eso…" Le dije, de haber sido humana me hubiese sonrojado; no, creo que lo hice porque el resto sonrieron al verme. "Sorien, qué habéis descubierto."

"Que es un tío importante, un lamia…" Me dijo contándome los detalles. "Le encontraron en uno de los álbumes de la mansión de la Condesa Arianna Valerius."

"Vaya… así que está relacionado con la casa…" Dije un poco sorprendida del dato que habían encontrado. "¿Qué más?"

"¿Estás sentada?" Me dijo.

"Que sí, tío." Le dijeron los chicos dejando las cajas que estaban desmontando.

"A ver, no ladréis, que se os oye demasiado." Afirmó Giorgio.

"Deja de preocuparte por si está o no sentada." Le dijo Jacob. "¿Dónde dejamos esto?"

"En el armarito de cristal." Les dije. "En una bandeja de metal y luego ya lo ordenaré yo."

"¿Y esto?" Me dijo Seth dándome una botella de alcohol sin marcar.

"Alex, ¿sigues ahí?" Me dijo Giorgio.

"Sí." Le dije mirando el contenido desde todos los puntos. "¿Quieres decirme de una vez el resto?"

"Sabemos su nombre completo." Afirmó.

"Genial, dime." Le dije a cerrando el bote tras olerlo y cogiendo un permanente para escribir 'Alcohol' en el cristal.

"Duppont, Sorien Duppont." Me dijo.

De pronto el bote que tenía en la mano se reventó en mi mano cuando el permanente lo atravesó y mi mano lo apretó hasta estallarlo cortándome.

"Alex, por favor, dime algo." Me dijo Giorgio.

"Alex… oye…" Me dijo Jared.

"Alex, ¿estás bien?" Me preguntó Jacob viniendo junto a mí y apretando una masa de algodón contra la mano sujetándomela.

"Ah, dios… lo siento, perdón, perdón… mira lo que he hecho… he puesto esto perdido de alcohol…" Dije.

"Alex, eso es lo de menos." Me dijo Quil. "Te has herido la mano."

"No pasa nada." Afirmé. "Tengo que limpiar esto…"

"Oye, déjalo." Me dijo Jared. "No importa, ya se limpiará."

"¿Qué ha pasado?" Me preguntó Jared suavemente.

"¿Estás bien?" Me dijo Giorgio.

"Sí, sí." Le dije. "Es que me ha pillado… por sorpresa. Acabo de reventar una botella de alcohol… me siento abochornada…"

"Te dije que te sentases." Me dijo Giorgio.

"¿Conoces a ese tío?" Me preguntó Jared.

"No sé, no puedo recordarle…" Afirmé.

De pronto, su cara me regresó a la mente, solo que no era tan mayor…

"Sí." Acabé aceptando. "Creo que le recuerdo muy vagamente… era muy pequeño…"

De pronto, no me encontraba muy bien, necesitaba aire.

"Con permiso, creo que necesito un poco de aire." Les dije. "Mirar a ver si podéis acabar de poner los muebles…"

"Alex…" Me dijo Jacob.

Sin embargo yo extendí una mano al frente para negarme y sacudí la cabeza antes de salir.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

"Oye, Giorgio." Le dije. "¿Puedes explicarnos por qué Alex acaba de salir?"

"No tenía buena cara." Afirmó Jared. "¿Por qué el saber el apellido le ha puesto así?"

"Antes de irse, Alex descubrió algo más sobre su familia." Nos dijo el hombre al otro lado de la línea tras tomar aire y suspirar. "Nadie sabemos exactamente por qué o qué descubrió, pero sí que recordamos que nos dijo algo sobre los Duppont y los Dubois. AL parecer, los Duppont están emparentados con los Valerius."

"Y ella es una Valerius." Dijo Jared entonces.

No hacía falta esa aclaración, me sorprendió más el saber que ella tenía familia, familia viva.

"¿Qué son exactamente?" Le pregunté.

"No lo sé, no tengo el árbol genealógico." Afirmó el tipo del otro lado. "Pero vosotros sabréis mejor que yo cómo ha reaccionado."

"Me da igual que sea familia, amigo, conocido o un pintas." Afirmé. "Como se acerque otra vez a ella le arrancaré la cabeza."

"Jacob, todos nosotros la vamos a proteger." Afirmó Embry. "Tranquilízate, anda."

"Jacob, yo que tú no me metería mucho." Me dijo Giorgio. "No te conozco mucho, pero he oído sobre ti. Si de verdad la quieres, respeta su espacio en este tema."

"Eh, ese tío le da miedo ¿vale?" Le dije al aparato enfadado. "Me da igual lo que digas, no pienso dejar que ese tío se le acerque."

"Solo vas a conseguir agobiarla." Me dijo el aparato. "Esto es un asunto que es propio. Es un asunto familiar, deberías dejarle a ella sola que lo resolviese."

"La verdad es que esa chica carga con todo sola." Afirmó Jared.

"Hay cosas que vosotros no sabéis sobre ella." Afirmé yo derrumbándome. "Ella no solo era cazadora para esos tíos suyos, los Vulturis. También tiene una gran familia, es la cabeza de un clan bastante grande, su red de contactos es amplia. Giorgio es el subdirector de una escuela."

"Lo habías dicho ya." Me dijo Quil.

"Cuando regresaste de tu viaje hace años no hablabas más que de la escuela, la guerra…" Dijo Embry. "Y tu querida Isabella."

"Isabella es la directora de la escuela." Afirmó Giorgio. "Aunque yo me hago cargo porque vivo aquí y ella ha estado siempre yendo y viniendo por la escuela para trabajar. Y aún así, se conoce a todos los alumnos, uno a uno, los nombres, las habilidades especiales, los potenciales, la personalidad, la edad… todo. Sabe más de cada uno de nosotros que entre todos nosotros juntos."

"¿Por qué habría de hacer algo así?" Preguntó Jared.

"Porque ella no ha tenido familia, esa es su familia." Afirmé yo. "Es la persona más entregada a la causa que he conocido nunca. Se preocupa en serio por conseguir la paz entre todos nosotros…"

"Es la única persona que he conocido nunca que se haga cargo de las acciones de sus asesinatos." Afirmó Giorgio.

"¿Qué quieres decir exactamente?" Le preguntó Jared.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sam)

"Les entierra." Me dijo Jared. "Cuando tiene que matar a algún humano les entierra, igual que a algún licántropo y a algún vampiro que se enamoraron de quien no debían y presentaron cara por defenderlos..."

"La verdad es que es un poco... extraño, lo reconozco." Afirmé. "Normalmente matan, secan al otro y lo dejan ahí. Como mucho lo trocean para que no se le reconozca o lo hacen desaparecer."

"Eso es lo que dicen." Afirmó Jared. "Pero al parecer ella no hace eso. Además... está las vidas que ha salvado y devuelto."

"¿Cómo que las vidas que ha devuelto y salvado?" Le pregunté.

"Al parecer hay gente a la que le ha salvado la vida." Afirmó Jared. "Incendios, asesinatos que ha evitado, presas de vampiro que ha evitado cazar... y víctimas de vampiro a las que ha salvado convirtiéndolas." Me dijo. "Es... es asombroso, pero... ¿sabías que cada una de las mordeduras que ella ha hecho se ocupó de controlarlas?"

"Es algo increíble, sí." Afirmé. "Pensaba que no mordía nunca a humanos."

"Estaban a punto de morir." Me dijo Emily. "Se arrepiente de los que no sobrevivieron."

"Em, cómo sabes tú eso." Le dije.

"Ella me lo dijo." Afirmó ella metiendo a nuestros bebé en su cuna mientras nuestra hija acababa su dibujo en el porche. "A veces escuchar a otros es también interesante..."

"Pensaba que te había pedido que no te acercases mucho a ella." Le dije.

"Sam, no es peligrosa." Me dijo. "Y aprenderías muchas cosas si pasaseis un poco más de tiempo escuchándola."

"¿Por ejemplo?" Le dije yo.

"Por ejemplo que si sus ojos están brillantes y de color purpúreo lo mejor es no acercarse porque está furiosa y busca sangre, igual que si está pálida y despierta porque es que ha perdido sangre y estará sedienta como cuando tiene los ojos oscuros; sin embargo, si sus ojos están de color verde amarillento es muy seguro acercarse porque no tiene sed de sangre y está en sus cabales."

"Mejor no te acerques mucho por si acaso." Le dije yo.

"Yo creo que Em tiene razón." Afirmó Jared. "Aunque tú tienes tus razones para protegerla."

"Emily." Le dije reparando en que faltaba alguien. "¿Dónde está Claire?"

"Con Quil." Me contestó. "Creo que se la ha llevado a dar una vuelta a la playa."

"Ahora no es seguro que vaya solo con ella." Le dije yo. "No con esa rata buscando a alguien de aquí dentro."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Quil)

"¡Claire, no te metas al agua que no has traído bañador!" Le dije cogiéndola de la mano.

"Quiero agua..." Le dijo ella.

"Venga... que ya tienes seis años." Le dije. "No puedes estar haciendo eso cuando quieras."

"Eres un aburrido." Me dijo.

"Quil, podrías ir a buscarle un bañador ¿no?" Me dijo Jacob apareciendo allí.

"¿No se supone que estabas con tu chica?" Le dije entonces.

"Acaba de irse al hospital." Afirmó él. "No quería que le acompañase y como el tío ese no ha sido visto por nadie cerca y Leah tenía que ir a hacer algo en el pueblo se han ido las dos. Aunque personalmente me hubiese quedado más tranquilo yendo yo."

"Leah es tu mano derecha. Y te recuerdo que tu chica no es precisamente una hermanita de la caridad tampoco." Le dije. "Estarán bien. ¡Ay, Claire no me muerdas!"

"Quiero ir al agua." Le dijo ella.

"Que no puedes, el agua está revuelta." Le dije yo.

"Pues que se ponga bien." Me dijo enfurruñándose.

"A ver Claire." Le dije yo. "Hagamos un trato... Tú no te bañas hoy y luego nos vamos Quil, tú y yo a casa y te dejo que juegues con mis cosas."

"Jooo... yo quiero nadar..." Le dijo Claire enfurruñándose.

"Por cierto, esta noche Alex llegará tarde." Me dijo Jacob. "Creo que tenía turno de tarde y por la noche solo hasta las 12.30, así que si quieres venirte..."

"Hombre, todo es cuestión de preguntarle a mi padre." Afirmé.

Supongo que si era a casa de Jacob, mi padre me iba a dejar, pero por si acaso mejor preguntar primero.

Entonces reparé en que Claire estaba de pie y miraba al agua y le cogí justo cuando iba a salir corriendo hacia el agua.

"He dicho que no." Le dije.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Isa)

"Bufff... que día..." Murmuré conduciendo mi coche hacia la reserva. "Desde luego... parece que aquí la gente solo sabe querer parecerse a Beyonce... pero eso sí, la puñetera boca de la Jolie. ¿Para qué narices quería alguien ponerse los labios nuevos?"

No entendía muy bien esas cosas, bueno, podía entender las reducciones de estómago y las rinoplastias de chicas demasiado acomplejadas por la forma de su nariz, o los que tenían la nariz rota y tenía que arreglársela o los tabiques perforados, o los tabiques desviados... pero un culo o una boca nuevos...

Esperaba poder llegar a casa, echarme en el sofá con la tele muy baja para no despertar a nadie y poder descansar ya que lo de dormir no podía... Al día siguiente tenía libre por lo del medio turno nocturno de hoy; en realidad lo había pedido porque no tenía operaciones ni cosas importantes planeadas y además, quería acabar de montar el despacho médico en la reserva.

Lo que no esperaba era encontrarme allí a Quil y Jacob jugando una partida de cartas en la mesa junto al sofá.

"Anda que..." Les dije. "¿Os importa desacaparar el sofá, por favor? Estoy muerta."

"¿Un día difícil?" Me dijo Quil quitando su chaqueta del sofá.

"Un poco... he tenido una operación de una mujer para que le pusiese la cara de Beyonce." Le dije. "Y como era por privado... no me ha quedado otra que hacérsela. Lo bueno que tiene hacer esas chorradas es que me llevo un montón de pasta."

"Pensaba que el sueldo no era muy bueno." Afirmó Jacob.

"El de médico normal no, pero las operaciones que hago para las clínicas privadas están bien pagadas. Y como trabajo a comisión... me llevo un pico bastante jugoso." Afirmé divertida poniendo la tele sin sonido en el canal del National Geographic.

"¿Has cenado?" Me preguntó Jacob levantándose un momento.

"Sí... Uno del banco de sangre me sacó una bolsa de más para operación, así que me la he tragado." Afirmé. "Ahora lo que necesito es descansar un poco."

"¿Cómo descansan los de tu raza?" Me preguntó Quil con curiosidad.

"Canal teletienda, una superficie cómoda y haciéndo la horizontal." Afirmé. "A veces cierro un poco los ojos también, para descansar la vista. Pero no podemos dormir."

"¿Qué planes tienes ya?" Me preguntó Jacob.

"Mañana libro, aprovecharé para acabar de montar el despacho médico aquí; el jueves tengo turno de noche por lo que el viernes vuelvo a librar y aún no he hecho planes... y el sábado tengo de nuevo turno de noche pero desde las 11 en vez de las 10 y media como siempre... y se prolonga hasta el domingo por la mañana que tengo hasta 10 y media."

"Entonces supongo que el viernes igual te apetece unirte a nuestros planes." Me dijo Quil.

"A los míos." Dijo Jacob mirándole.

"Como empecéis así me voy por ahí, SOLA." Le dije para Jacob.