Capítulo VIII: ilógicas caricias
El ataque hacia Koenma había sido totalmente sorpresivo para todos, ninguno de los presentes se imaginó que eso pudiera ocurrir, el Reikai Tentai se sentía un poco mal ante eso, por lo mismo de que pensaban que si llegaran un poco más tarde, Koenma no lo contaría, sus heridas debían ser tratadas de forma inmediata, por lo que Botán llama algunos guardias y llevan al chico a un lugar seguro…
Amaterasu, su mirada fría se veía ligeramente preocupada, no dejaba de observar a Kurama y a Hiei, quienes se sentían algo cansados por lo ocurrido, Kuwabara observa la mirada seria de la mujer y se acerca a ella.
-…que tanto les mira?
-….- ella solo opta por mirarlo con mayor frialdad, dejando extrañado al chico, Yusuke se acerca a él para luego ver si la mujer no tenía nada.
-Es agradable saber que se encuentre bien pero… debería de descansar, no lo cree así Amaterasu-san?
La mujer de fuerte presencia se levanta con un poco de trabajo y deja la sala, sin que nadie se diera cuenta, observa de nuevo a los chicos y se estaban acercando a sus demás compañeros y después, ella deja el lugar.
-No pensé darme cuenta tan pronto, pero… me gustaría asegurarme si lo que vieron mis ojos fue real y no, una ilusión ocasionada por esos seres que estuvieron aquí… Kurama, Hiei,… qué son realmente?
Por otro lado, Kurama y Hiei se sentían un poco cansados, sus otros dos compañeros se acercan a ellos para saber si estaban bien aunque… cuando Yusuke se acerca al pelirrojo, se queda extrañado ante la marca que tiene en su espalda.
-Kurama,… qué te pasó en la espalda?- pregunta Urameshi mientras toca ligeramente esa marca extraña, la cual genera un gesto de dolor en Kurama.
-NO,.. no es nada…yo, puedo tratármela- musita el chico mientras se aleja de su amigo.
Hiei mira con seriedad al pelirrojo, algo que detestaba de él era esa necedad que muchas veces lo caracterizaba aunque Kuwabara se extraña de ver que su mano seguía sangrando.
-Oye enano, no será mejor que traten tu mano?
-Que cosa?- contesta Hiei mientras se mira la mano y sale corriendo de la sala, Kurama trata de levantarse pero el dolor de su espalda lo había debilitado tanto que pierde el conocimiento.
-Pero que rayos pasa aquí??- se pregunta Yusuke confundido porque no entendía nada de lo que había pasado.
Kuwabara mueve su cara en señal que él tampoco tenía ni idea, de esa forma levantan a Kurama y se lo llevan a otro sitio en donde podía ser atendido.
Al paso de unas horas, Botán busca de forma apresurada a sus amigos hasta que los encuentra en una habitación donde Kurama descansaba.
-Yusuke, Kuwabara!!! Que bueno que los encuentro!!!!- contesta la chica con algunas lágrimas en sus ojos.
-Qué pasa Botán?- pregunta Kuwabara algo extrañado.
-…Koenma-sama,… Koenma-sama está mucho mejor!, acaban de decirme que ya está fuera de peligro…!!!! No creen que es maravilloso???
-Pues si, es bueno saber que está mejor- responde Yusuke tras suspirar un poco.
La chica sonríe y se acerca a Kurama que seguía sin despertar, le extrañaba bastante verlo así puesto que se trata de un ser muy fuerte, aunque ahora… parecía algo débil.
-Y no han visto a Hiei?- pregunta la chica.
-No, ni idea- contesta Kuwabara indiferente.
-Ya aparecerá pero, estoy algo extrañado porque tampoco se veía muy bien…- comenta Yusuke porque él también se dio cuenta de su mano.
Cuando Botán entiende a lo que se refería el chico, su rostro se torna algo pálido y mira una vez más a Kurama, como si trata de esconder algo.
-Mmm Botán, por qué siento que ocultas algo?
-Eh? Yo, nada Yusuke!... bueno, iré a ver a Koenma-sama, si regresa Hiei háganmelo saber, si?
-Que mujer tan más rara- murmura Kuwabara.
Y de esa forma, Botán deja la habitación dejando a solas a Yusuke y al cabello de zanahoria, ambos suspiran y tratan de ver si Kurama podría despertar pero, ven que se trata de algo casi imposible.
-Oye Yusuke, no sé por que pero, siento como que están ocurriendo muchas cosas raras y por algo, no podemos percatarnos bien… tú que piensas amigo?
-Mmm pues ahora que lo dices, sí, además, no te has dado cuenta que la actitud de Kurama y de Hiei son diferentes?, digo, en el sentido que están raros.
Kuwabara se queda pensativo ante eso y le da la razón a Urameshi, así como se da cuenta que no solo se trataban de ellos dos, hasta la misma Amaterasu parecía diferente, la forma en como observaba a los dos seres le hizo pensar por un momento que ella sabía algo.
-Yo sospecho más de esa mujer… la tal Amaterasu- comenta de pronto Kuwabara- no me gusta la forma en como los observó, es más siento que no nos tiene mucha confianza.
-Kuwabara, dices demasiadas cosas… admito que su actitud tampoco me agrada mucho pero, siento que es normal que llegara a sospechar de Kurama y de Hiei, recuerda que ellos estuvieron en la lista de los más buscados.
El chico no le dice nada pero mira hacia Kurama que se movía como si tratara de despertar, sus ojos esmeraldas miran a Yusuke y luego a Kuwabara.
-…dónde… dónde estoy?
-Hasta que despiertas Kurama- comenta Yusuke- perdiste el conocimiento, como te encuentras ahora?
-Algo mejor, y los demás?
-Hiei quien sabe donde está, Amaterasu-san se fue de aquí y Botán se fue a ver a Koenma que ya se encuentra fuera de peligro- responde Kuwabara mientras cruza sus brazos.
-…entiendo- musita Kurama mientras baja su mirada.
Sus dos amigos lo miran raro pero éste de inmediato les sonríe para tranquilizarlos un poco pero, en su interior se sentía un poco nervioso porque la causa de ese desmayo la provocó la marca que tiene en su espalda, así como pensaba en dónde podría estar Hiei en ese momento ya que su herida de su mano, también era delicada y más porque costaba mucho trabajo detener la hemorragia.
Mientras eso ocurría, en otra zona alejada, Hiei respiraba de forma entrecortada, su mano había dejado de sangrar pero se sentía algo debilitado, se toca su cabeza mientras su mirada se torna un poco borrosa.
-Maldita…sea,… caso no existe alguna forma para evitar eso?- se decía para si mismo el pequeño demonio- si sigo así, moriré o yo que sé…
No se da cuenta que alguien lo estaba observando, unos ojos zafiro fríos como el hielo observaban con detenimiento al chico; dentro de su mente, algunos pensamientos rondaban tratando de dar una explicación a lo que había ocurrido.
-Estoy casi seguro que tiene que ver,… es uno de los omei, si es así será mejor que…- la mujer trata de sacar algo de sus ropas cuando siente la presencia de Hiei detrás suyo.
-No sabía que seres como usted perdieran su tiempo en espiar…- dice con seriedad el demonio.
Para Amaterasu era toda una sorpresa, nunca se imaginó que el chico sintiera su presencia y sobretodo, sabía que no podía hacer un movimiento en falso porque podría salir herida a causa de la espada del demonio que apuntaba a su espalda.
-Hiei… baje el arma, por favor- habla con seriedad la mujer para darse la vuelta y cual va siendo su sorpresa que el chico la ataca y ésta de forma inmediata hace aparecer un arco dorado con el que se defiende.
-…es lista…- musita Hiei.
La mujer la mira con molestia y más porque se dio cuenta que solo quiso probar su habilidad; era algo que no creía por lo mismo que se trataba de la persona que tenía el control sobre todos los mundos. De esa forma, Hiei desaparece y la mujer lo mira con frialdad mientras piensa en la forma de comprobar que se trataba de una de las personas que eran consideradas como el omei.
-..ese koorime, estoy segura que solo alguien como el omei puede sentir mi presencia,... los vigilaré con más detenimiento, a el y al ladrón del Makai…
Sus pensamientos son interrumpidos cuando Botán se acerca a ella, ésta se asusta un poco porque la mujer estaba demasiado seria y al mismo tiempo parecía molesta.
-Amaterasu-sama, perdone que la interrumpa, pero Koenma-sama desea hablar con usted.
-…ah,… de acuerdo, lléveme con él- ordena la mujer de cabellos azabaches y la shinigami asiente para conducirla hasta la habitación donde descansaba el hijo del Rey Enma.
Por otro lado, Yusuke y Kuwbara salen de la habitación en donde se encontraba Kurama puesto que tenían un poco de hambre y deciden buscar algún sitio o alguien que les diga donde podrían comer.
-Ah, estás seguro que fue buena idea dejar a Kurama solo?- pregunta Kuwabara.
-Si, está bastante cansado y es mejor que lo dejemos a solas un poco, además recuerda que nos pidió que le consiguiéramos algo a él también…- responde Yusuke mientras estira un poco sus brazos.
Los dos chicos se alejan lo suficiente de tal forma que no se dan cuenta que alguien abre esa puerta y entra de forma inmediata. Kurama por su lado estaba dormido cuando sus ojos se abren al escuchar el sonido de la puerta cerrarse; se levanta con un poco de trabajo y mira una silueta recargada a la puerta, se extraña un poco al darse cuenta de quien se trataba…
-… Hiei?- musita ligeramente y esa silueta se acerca lentamente a él, sus ojos rojizos lo miraban con detenimiento.
-…- el koorime por su lado no le decía nada, hasta que queda cerca de él-…estás…bien?
Al escuchar esas palabras, Kurama al inicio no sabía como contestarle puesto que era muy raro que Hiei se mostrara preocupado ante alguien que no fuese su hermana Yukina.
-Yo, no es nada…- responde un poco dudoso- y tú?... como se encuentra tu mano?
Hiei se mira la mano y nota que no estaba sangrando como antes, el pelirrojo la observa y se acerca a él y mira a su alrededor si había algo con que detenerle la hemorragia aunque, no encuentra nada y rasga un poco de su camisa para cubrirle la mano.
-... listo, aunque a qué se debe eso?... fue de lo ocurrido hace poco?- pregunta mirándolo a los ojos, Hiei desvía la mirada y quita su mano mientras observa la tela que cubría su herida.
-No te preocupes por mí, no es nada importante.
A Kurama no le gustó escuchar eso y baja su mirada, sabía que ese koorime era bastante testarudo pero toma un poco de aire y se acerca a Hiei.
-Dime!... esa herida, no es normal…deberías ver que la revisen- comenta en tono preocupado Kurama.
El demonio lo mira serio, aunque no escucha las palabras del kitsune porque sus ojos rubíes estaban fijos en esos esmeraldas.
-…sabes?.. no me gustaría que te pasara algo peor…- comenta Kurama cuando acaricia el rostro del enano, éste no hace movimiento alguno para escapar.
Ambos chicos se quedan así unos breves segundos que parecieron eternos para los dos, ninguno de ellos dejaba de mirar al otro; Kurama acariciaba lentamente el rostro de ese koorime de piel blanca y ojos de fuego, éste ligeramente toca esa mano del pelirrojo sintiendo esa calidez que erizaba un poco su pequeño y delgado cuerpo.
De forma casi inconsciente, ambos se acercan hasta rozar sus labios, los dos sienten la respiración del otro y Kurama trata de percibir el aroma de ese koorime acercando su nariz al cuello de ese ser mientras éste murmuraba algo que era prácticamente imposible de definir pero hace sonreír de forma extraña al kitsune.
Los dos se separan un poco y se miran antes de unir sus labios en un apasionado beso que provoca que Kurama rodeara la cintura de de Hiei con sus brazos mientras que éste rodeaba su cuello. Los dos caminan hasta chocar contra la pared lo que genera un ligero gemido en el koorime y ambos se detienen unos segundos.
Las miradas esmeralda y rubí eran diferentes en ese instante, parecía que uno hechizaba al otro y viceversa, uno se perdía en los ojos del otro mientras Hiei desabrochaba la camisa de Kurama para acariciar su pecho cálido y él, besaba y mordisqueaba ligeramente su cuello.
-…Hiei…-musita Kurama-…por que siento,… tu calidez conocida…?...tu sola mirada me embriaga…
-…y tu,…al verte,… me incita a…tocarte…- responde Hiei-…tu aroma a rosas me embriaga…
-Y… podría darte miles de rosas… que hacen un deleite con tu carmín…- toma la mano que tiene vendada y la besa con mucho cuidado.
Hiei hace un gesto de dolor que es calmado con un beso en frente,… ambos sentían que el fuego de sus cuerpos los quemaban con un solo roce de tal forma que ambos quedan en el suelo, Kurama encima de el y mirándose fijamente.
Las manos del kitsune acariciaban con delicadeza cada zona del cuerpo del koorime hasta llegar a su pantalón, introduce ligeramente su mano haciéndolo gemir, en ese momento iban a unir sus labios cuando…
En el exterior del lugar, parece como si una tormenta iniciara porque se escucha el sonido de un trueno que genera un apagón en todo el lugar; ese mismo genera que ambos salieran de ese trance, mostrando unas miradas de sorpresa…
Kurama de forma inmediata se separa de Hiei mientras que éste lo mira con seriedad y algo de molestia, ninguno de los dos entendía como fue que unos instantes atrás estaban comportándose de esa forma, como si se tratara de algo que deseaban realizar pero, por alguna extraña razón no podían.
-…qué… pasó?- se dice Kurama así mismo.
-Sólo aléjate de mi!- contesta Hiei alejándose un poco-…que intentabas hacer?
-Eso, yo mismo debería preguntarte…- Kurama siente que su corazón late de forma rápida, su cuerpo se paraliza y siente un escalofrío que le evita hablar.
El koorime tampoco puede responder ante esas cuestiones y lo único que hace es tratar de alejarse y… desaparecer, aunque cual va siendo su sorpresa que choca con Kuwabara y Yusuke.
-Enano! Fíate por donde andas!!!- contesta gritando Kuwabara.
-Hiei, estás bien?- pregunta Yusuke tratando de ayudarlo a levantarse pero éste lo evita y sale corriendo.
Los dos chicos se miran de forma extraña y entran a la habitación donde observan a Kurama que se abrazaba así mismo, Yusuke se acerca a él para saber si se encontraba bien.
-Qué pasa Kurama?
-…na….nada… Yusuke, estoy bien, solo… necesito descansar… que ha ocurrido?
-Hay como una especie de apagón- responde Kazuma- aunque estamos aquí para saber si estabas bien o no.
-Entiendo- trata de levantarse y su camisa cae al suelo mostrando en su espalda esa marca extraña que le quemaba un poco.
-Kurama?...deberías tratarte esa herida… no se ve nada bien…- musita Kuwabara un poco nervioso.
-Kazuma tiene razón.
Cual va siendo la sorpresa para ambos que por un instante sienten un escalofrío que los hace retroceder, la mirada de Kurama no era la misma… era una mucho más imponente, más que la del propio ladrón del Makai.
-Será mejor que me dejen a solas… estaré bien- sus palabras eran muy frías y los chicos asienten sin palabras y no dicen una palabras más hasta que dejan la sala.
-Por kami-sama!, me dio miedo!- se decía casi temblando Kuwabara.
-…yo, sentí que no era él… ni mucho menos Youko.
Su amigo lo mira como si estuviera loco y le hace entender que es mejor dejarlo solo, después de todo, Kurama y Hiei eran seres muy especiales que no debían ser tratados de cualquier forma…
Hiei caminaba hacia el Makai tratando de aclarar su mente sobre lo ocurrido, se sentía muy raro ante esa mirada de Kurama y en la posición en la que se encontraba; el sólo hecho de imaginar ese instante sentía un nerviosismo que nunca antes había visto. Seguía el camino de forma inconsciente hasta que se detiene al sentir una presencia extraña.
-Será mejor que salga… no tengo deseos de asesinar, mejor no se arriesgue…
Por otro lado, en el Makai, una mujer de cabellos pelirrojos miraba extrañada el cielo que se observaba de un violeta extraño, era como si estuvieran mostrando que algo extraño estaba por ocurrir y escucha el sonido de un trueno.
-Algo malo está por pasar,… no es común que el Makai esté así- piensa para si misma y observa que alguien se acerca a ella, se trataba de Yomi.
-Tal parece que esto está peor, será mejor que vayamos al mundo espiritual a ver… Amaterasu-sama desea de nuestra presencia.
Mukuro asiente un poco y sigue al youkai, en su interior sus pensamientos le decían que alguien cercano a ella parecía estar en problemas puesto que por un breve instante percibe un aroma de sangre por el área en el que se encontraban.
El aroma a sangre se percibe por casi todo el Makai, el koorime se siente abrumado ante eso y cae de rodillas mientras se paraliza; unas sombras lo rodean y se acerca hasta el un chico muy parecido a él que toma su mentón para verlo a los ojos.
-No sabe el gusto que me da verlo de nuevo… mi señor- musita la voz masculina, Hiei no entendía nada de lo que estaba pasando.
Los otros jóvenes se miran mutuamente y se acercan a su compañero para ver a Hiei de cerca, éste no daba crédito de ver que ni podía moverse, puesto que alguien así se le acerca y podía matarlo con su espada pero, en esa ocasión se veía totalmente inmovilizado para hacerlo.
Otro de los jóvenes, la mujer cuyos cabellos eran cafés con ojos violetas se acerca hasta el koorime para hacer una ligera reverencia.
-Tal parece que usted, es nuestro señor…- y toma con delicadeza su mano para quitarle el pañuelo que Kurama le puso para detener la hemorragia, Hiei no podía decir palabra alguna pero observa que la chica se asusta un poco.
-Que es lo que ocurre Miyu?- pregunta un chico de cabellos plateados y ojos dorados.
-…se percibe el aroma del omei de la rosa.
El koorime hace a un lado a la chica y con un poco de fuerzas se levanta y mira a los tres jóvenes que lo rodeaban.
-Pero… Pero que rayos pasa aquí???- habla molesto- por qué no me dejan en paz, acaso no desean vivir mas?
-Señor,… no se enfade- contesta uno de ellos- lo hemos estado buscando por mucho tiempo, yo Saki uno de sus fieles seguidores está muy alegre de verlo de nuevo…
Eso era una total sorpresa para él, Hiei no entendía nada de lo que ocurría y decide mejor irse de ahí, aunque el chico que tenía cierto parecido con su persona se acerca bastante hasta susurrarle algo en el oído que lo deja un poco perplejo.
-No puede escapar de su destino…su mano cubierta de su propio carmín, simboliza su realidad… señor, deje que nosotros le revelemos su verdad…
-Na…
Y no lo duda, saca su espada y trata de atacar a ese chico, y éste lo mira con frialdad hasta dar un salto y quedar un poco alejado de él, Miyu se acerca al demonio que la miraba de forma amenazante.
-Será mejor que trate de escucharnos,…demo,… no le haremos nada malo, ne Ryu?
-Todo lo contrario…
Hiei los mira con desconfianza y luego a su alrededor, piensa en su interior que era mejor escuchar a esas personas tan raras y más porque no parecían seres cualquiera.
-Escucharé, pero… si hay algo que lo sienta sospechoso, acabaré con todos ustedes- responde forma amenazadora y el joven Saku sonríe divertido.
-No, su opinión cambiará rápidamente.
Y con eso, algo estaba por ocurrir, puesto que esas personas aparecieron de pronto y puedan que sean las que le den una respuesta a todo lo que está ocurriendo y no solo ellas, otras tres más estaban cerca del sitio en donde se encontraba Kurama, sus ojos se posan en una ventana en la que se encuentran tres siluetas que lentamente se acercan a él con el mismo propósito…
El destino de todos, estaría por cambiar, tarde o temprano las cosas deben de cambiar… ya sean para bien o para mal…
Fin del capítulo VIII
Por kami-sama! Este fic ha sido abandonado por largo tiempo!! T.T mil disculpas a todos pero gracias a que ya entré a la Universidad y me dio un ligero ataque de falta de inspiración por lo que en otros fics si pude actualizar pero, esperemos que ya no pase de nuevo u.u.
Como había dicho, ya entré a la Universidad y la verdad, el tiempo se me redujo de tal forma que prácticamente hasta estas fechas tengo tiempo suficiente para escribir, y bueno n.nUU ojalá pueda ser así todavía para terminar el fic, y claro, ustedes puedan disfrutarlo… aunque debo decir que este capítulo ha quedado medio raro, -.-U es una prueba que me costó mucho por la falta de inspiración que se me vino encima pero, pediré a Kami-sama que me ilumine y pueda seguirlo XDDD.
Regresando a lo que ocurrió en este capítulo, solo puedo decir que las cosas estarán un poco más tensas, en el próximo capítulo, Kurama y Hiei sabrán lo que pasa realmente, además de que podrán ver que Amaterasu ya está sospechando de ellos, logrará darse cuenta, antes que ellos lo descubran??? Que serán de Yusuke y Kuwabara?... esto y más en el siguiente capítulo de este fic!!!!
n.nU lo siento mucho, pero en esta ocasión no podré responder a los reviews pero, en la siguiente actualización será como siempre, vale?? Les deseo un buen año 2007 a todos ustedes y… ciao!!!!!
Se despide con mucho cariño,
Bunny Saito n.n
