LUNA ROJA
CAPITULO 8
PRESENTIMIENTOS OCULTOS
Theo caminaba con pasos activos por los pasillos amplios que daban con el comedor. A pesar de no haber dormido mucho durante la madrugada debidos a los sucesos y el pacto realizado. Y sobre todo debido a la intromisión de Luna y la abrupta salida de Hermione. Suspiro algo frustrado… sus dudas seguían sumándose a un largo pergamino de 100 centímetro.
No se sorprendió al ver el revuelo del comedor. Suspiro y busco a Luna con la mirada y no tardo en dar con ella en la mesa de Revenclaw mirando sus alimentos meticulosamente con unos grandes anteojos amarillo con plumas de vistosos colores… parecido a las mascaras de carnaval… pensó
Negó con su cabeza… y se dirigió a su mesa. Necesitaba una buena taza de café para alejar el sueño.
Las lechuzas no tardaron en aparecer con cartas, paquetes, El Quisquilloso y El Profeta.
Draco miro el águila de su padre frente a él con una carta en su pico esperando que él la tomara.
Y con movimientos lentos y seño fruncido le tomo. La letra alargada y algo fina era la de su padre no había duda de ello. Sin la menor importancia la guardo en el bolsillo de tu túnica. Y continuo su desayuno sin prestar la mayor atención al revuelo que se estaba armando a su alrededor.
Theo miro con atención El Quisquilloso. Lo hojeo hasta que dio con aquella alarmante noticia.
Un artículo de dos páginas describía la atrocidad y los horrores vivido la noche anterior.
-¿Que sucede Theo? – pregunto Draco mirando como las manos de su amigo temblaban levemente y sus ojos mostraban un deje de terror que cubrió rápidamente con una mirada fría e indiferente.
-La paz de nuestro mundo se limito a solo meses amigo mío… una nueva amenaza yace sobre nuestras cabezas. –Draco le miro interrogante ante aquella afirmación.
Theo se levanto de su asiento y miro a Luna quien hacía lo mismo. Se miraron a los ojos comprendiendo lo que vendría a continuación. Sin más que decir se alejaron del comedor. En la mesa de Gryffindor; Harry y compañía estaban pálidos e incrédulos. Se negaban a creer lo que estaban leyendo en ese momento.
Macgonadall miraba preocupada el retrato de Dumbledore quien se miraba pensativo al igual que Snepe. Ninguno de los tres sabía lo que estaba ocurriendo… y el porqué de aquella escena abominable. Algo tan monstruoso no lo pudo haber hecho un humano de eso estaban seguro. Dumbledore miro a Minerva teniendo una idea la cual no tardo en plantear.
-¿La señorita Granger fue de caza anoche…? –pregunto sabiendo la respuesta. Aun así, pregunto sin apartar su enigmática mirada de la directora.
-¿Está tratando de decir que ella…? – Minerva miro alarmada el retrato.
-No Minerva… solo me estaba preguntando si ella sabría algo de lo que está ocurriendo. Después de todo ella es…
-Iré ahora por ella. A esta hora está durmiendo… - se apresuro a decir Minerva poniéndose en marcha hacia la puerta.
-Seria más prudente esperar unas horas más…- opino Snepe mirando a la directora que frunció el seño molesta… - se dice que no son muy amigables cuando se les son despertado a tempranas horas… y mas la señorita Granger que aun no está totalmente estable. –Snepe junto sus dedos y miro de forma oscura la Macgonadall quien le miro de forma asida sin contradecirle.
-Se paciente Minerva… cuando la señorita Granger despierte estoy seguro que ella será quien le busque. Ahora le aconsejo que calme a los alumnos….
Minerva asiento y prosiguió a seguir el consejo de Dumbledore. Sin embargo antes le dirigió una mirada venenosa a Snepe…
Snepe miro con indiferencia la anciana directora. Cuando estuvo seguro que la mujer no le escucharía hablo nuevamente.
-Por cientos de años este territorio le ha pertenecido a señorita Granger por el ello esta parte del mundo mágico siempre había sido respetada… este suceso no es buen augurio. ¿Me pregunto si la señorita Granger les pediría ayuda a sus hermanos?
Dumbledore suspiro miro el retrato de su viejo amigo.
-No creo que les llame. Hermione es muy orgullosa. –dijo algo cansado. La paz una vez más era amenazada por misteriosas criaturas que sembraban de nuevo el caos y el miedo en los corazones de las brujas y magos… -solo espero que le confié a sus amigos su verdadera identidad. –suspiro.
…
Luna seguía con pasos lentos a Theo que a su vez caminaba con pasos precavidos aquellas mazmorras.
A pesar de ser aquel territorio de los Slytherin nunca se había adentrado en aquel lugar oscuro más allá de unos cuantos metros de la entrada de su sala común.
El eco de las gotas de agua fría golpeando el piso formaba ecos que formaban ritmos con sus pasos cautelosos…
El frio cada vez era más intenso y la única luz era la de sus varitas. Luna detallaba cada pasillo como lo más interesante del mundo.
Theo llego a pensar que ella no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo en ese momento detrás de él.
-¿Por qué no le llamas? – pregunto repentinamente Luna ocasionando que Theo se detuviera y le mirara con curiosidad.
-¿Por qué debería? – pregunto sorprendiéndose de haberle respondido.
-Porque estamos perdido. –fue la corta respuesta de Luna quien le mostro una pequeña marca en una de las paredes. –la he puesto hace unos minutos. He leído que las mazmorras es un laberinto y que la sala común de Slytherin se encuentra en la entrada de dicho laberinto. Este lugar es oscuro y siniestro aunque tiene su encanto tétrico… -susurro escachando los ecos de las gotas de agua helada.
Theo frunció el seño, la lunática tenía razón… y pensar que todos le creían loca y distraía. Esa mañana aprendió a no fijarse mucho en la apariencia de la pequeña Revenclaw después de todo la noche anterior le había sorprendido.
-Bien creo que no la llamaras así que lo hare yo…
Se dispuso a gritar el nombre de Hermione cuando Artemis se apareció frente a ellos mirándoles con el seño fruncido dispuesto arrancarle la cabeza si seguían con sus escandalosos susurros y insufribles pasos.
-¡Silencio humana! – ladro Artemis mirando a Luna a los ojos. – Mi ama duerme… - les rodeo con pasos lentos inaudibles sin apartar sus ojos platas de los intrusos. – ¡Largo!
-Es de suma urgencia verle. – le aclaro Theo en un arranque de valentía.
-Yo decido si su mensaje es digno de meritar una audiencia con mi ama a estas horas. –ladro nuevamente Artemis mirando a Luna que parecía estar anonada mirándole… Artemis se sentía incomodo con esa mirada pura y sin malicia. Algo en Luna le inquietaba y le atraía con la misma intensidad.
-Créame señor que lo amerita. Y si mal no recuerdo el ama me pidió que le llevase a la señorita Lovegood a primeras horas de la mañana. Usted estaba presente cuando ella me lo ordeno. –recordó Theo apegándose aquella petición.
Artemis se detuvo frente a Theo y le miro a los ojos y gruño asintiendo.
Les dio la espalda y susurro.
-Tienes el don de la palabra joven esclavo. El ama izo bien en elegirte. Sin embargo eso no quiere decir que eres digno de mi confianza. Para uno solo eres un repugnante humano. Síganme y callen.
Artemis comenzó a deslizarse como una sombra por el oscuro pasillo, solo se podían escuchar las gotas de agua helada, los pasos resonantes como ecos, el corazón acelerado de los humanos y su respiración irregular debido a la falta de oxigeno evidente y el frio que atravesaba sus huesos.
…
Draco regreso a las mazmorras siguiendo los pasos de Theo y Luna a una distancia cautelosa. Le causaba intriga aquella mirada que se dieron en el comedor antes de abandonarlo prácticamente al mismo tiempo. Y ahora lo que más le causaba curiosidad era el hecho que el la había llevado a las mazmorras. Territorio Slytherin, a ella, la lunática Lovegood.
Su seño se frunció aun más cuando la pareja no se detuvo frente a la entrada de Slytherin si no que pasaron de ella hundiéndose en las profundidades de las mazmorras. La actitud de Theo había llamado su atención desde la primera clase con la sangre sucia. Desde allí su extraño comportamiento y su curiosidad de saber que era lo que tramaba su compañero de casa.
Intento seguirles el paso, sin embargo les perdió tras unos escasos minutos. Frustrado decidió volver sobre sus pasos. Se adentro en la sala común de Slytherin. Miro su reloj de bolsillo percatándose de que aun tenía unos minutos para llegar a su próxima clase. Descendió por unas amplias escaleras hasta su dormitorio y busco sus libros de runas antiguas y pociones. Primeras clases del día. Tomo la carta que estaba en su bolsillo y la abrió con lentitud.
Leyó con calma cada palabra escrita por su padre. Suspiro ante su evidente preocupación disfrazada en vano con palabras frías y distantes. Sin embargo, sus últimas palabras le llamaron mucho su atención. Lucios le pedía que estuviera pendiente a los acontecimientos recientes y le soguería muy sutilmente que la respuesta estaba frente a él. Que solo debía observar a su alrededor con más atención. Y sobre todo le aseguraba que aquellos acontecimientos no tenían nada que ver con los prófugos mortifagos.
Sin más preámbulos y tomando nota mentar a lo pedido por su padre se dirigió a su primera clase del día.
Harry caminaba junto a Ron, Neville a su clase de adivinación. Los tres se encontraban inquietos. Necesitaban hablar con Hermione con urgencia evidente. Ella era la única que podía darle una opinión fría y lógica a lo ocurrido. A pesar de las constantes ideas de Ron sobre un ataque mortifago de aquellos magos tenebrosos que habían huido de la ley mágica y su condena en azkaban.
Y aunque la idea de Ron era compartido por muchos del cuerpo estudiantil, habían otros como Harry que no estaban seguros de ello. Aquella escena era más horrorosa de cualquiera escena pasada creada por los mortifagos. No creía capaz a un ser humano hacer aquel acto de crueldad y maldad pura. Ni siquiera Voldemort había hecho aquello en sus tiempos de gloria.
…
Luna miro con curiosidad la habitación donde Hermione dormía cuya similitud era igual a una burbuja de cristal debajo del lago negro. Desde allí podría mirar muchas criaturas marinas pasar cerca del vidrio. Todo el lugar era frio y lúgubre. Sin embargo a pesar de las penumbras y poca calidez de aquella habitación si se podía llamar así, era simplemente magnifica. Nunca había visto un lugar como aquel en toda su vida. Los muebles, la cama, la biblioteca y cuadros pegados a la pared eran antiguos e invaluables. Todo estaba decorado con elegancia en tonalidades blancas y plateadas para que resaltase en medio de la oscuridad.
Hermione les miro sentada aun sobre su cama recostada de unas almohadas de plumas de cisne. Su seño estaba fruncido y sus ojos destellaban como dos brasas ardientes. Estaba haciendo acopio de todo su auto control. En ese momento no estaba de humor, ni en condiciones de hablar con su nueva adquisición, ni con la entrometida de Luna.
Theo se inclino ante Hermione en forma de respeto y Luna solo la miro con curiosidad.
Hermione miro Artemis y con un siseo peligroso pregunto;
-¿Por qué le has traído conociendo mi situación actual, hiendo en contra de mi deseos cuando te pedí que no les dejara pasar? – Artemis la miro con fijeza y ladeo su cabeza.
-Anoche le pediste a tu esclavo que trajera a la bruja. –fue la simple contestación de Artemis escuchando como gruñido abandonaba la garganta de Hermione.
Luna y Theo dieron un paso hacia atrás por inercia. Ambos se estaban comenzando a plantear si ir a ver a Hermione a esas horas había sido una buena idea.
-En estos momentos no estoy en condiciones de hablar con nadie. Luna guardara silencio. Nadie le creerá si dice lo que ha visto. –argumento segura Hermione mirando a la rubia a los ojos. – Ni siquiera Harry.- concluyo dándole un golpe bajo.
-Pero si implantare la duda en ello incluso en Harry. – contraataco Luna mirándole a los ojos desafiante.
-Sabes que no te conviene. Podría volverte loca si así lo deseara y no serias consciente de ello nunca Luna.
Hermione miro a Luna que tembló levemente consciente de que ella no solo le estaba amenazando, le estaba advirtiendo de algo que haría sin dudar si se iba en contra de sus deseos.
-He matado a cientos de personas y sentido el placer de su terror y locura cuando les abrazo y perforo su frágil piel para extraer el elixir que alarga mi existencia. Si soy capaz de regocijarme de eso, soy capaz de enloquecerte sin remordimiento alguno. –sonrió de medio lado.
-La Hermione que yo conozco es una persona pura, sin maldad en su corazón noble. Que siente piedad y una pasión innata por la justicia. Tú no eres esa Hermione… eres un monstruo que pretende ser ella. Y todos se darán cuenta de ello sin que yo les revele lo que eres. –susurro Luna.
-¿Y qué es lo que soy Lunita querida? –pregunto arrastrando las palabras lentamente.
-Un monstruo con piel humana. Un ser oscuro y siniestro que no conoce amor, que no conoce la luz, aunque se mueva en ella. Un ser despreciable que le arrebata la vida a los inocentes para prolongar su existencia…
-Eso lo he dicho yo primero. –sonrió Hermione sonoramente. –no hay duda que mi actuación de todos estos años fue realmente dignos de un óscar. Esa Hermione de la que hablas fue un personaje que cree yo… ella nunca existió, ni existirá. –Hermione sonrió nuevamente con su risa fría.
Theo estaba sorprendido por la valentía de Luna y la frialdad de Hermione. Se aclaro la garganta llamando la atención de Hermione que se miraba menos agresiva para su alivio.
Hermione se giro a ver al muchacho.
-No me he olvidado de ti y menos escuchando tu corazón atrayente. Saben que a esta hora mi sed es más profunda cuando escucho el concierto de corazones caminar en todas direcciones dentro del castillo. De tan solo pensar la cantidad de sangre que hay allí arriba mis colmillos palpitan anhelantes de aquellos cuellos cálidos. El olor de la sangre me desquicia lentamente. A este paso perderé la cordura antes que Luna. –volvió a sonreír con una risa musical que estremeció a Theo.
Hermione se controlo un poco, tomo una bocada de aire como si lo necesitara y miro los cuerpos temblorosos de su visita.
-¿Que es lo que deseas de mi Luna? –pregunto Hermione tras unos segundos mirando a la rubia.
-Lo que deseo no me lo puedes dar. –respondió rápidamente sin evadir su mirada rubí.
-Tienes razón, no te puedo dar lo que me pertenece. –concluyo Hermione mirando los ojos zafiros de Luna comprendiendo lo que ella mas deseaba en todo el mundo.
-¿Theo qué es lo que te urge comunicarme? –pregunto ahora mirando al moreno quien trago grueso.
-Esta mañana en El Quisquilloso hablaba sobre un ataque producido en una pequeña comunidad mágica al este de Inglaterra. Me gustaría saber ¿qué relación tiene usted con dicho ataque?-pregunto expectante.
-No veo porque tendría que ver yo con ese ataque. Dime ¿qué te ha llevado a la conclusión que yo podría estar enterada de dicho suceso? –ahora fue Hermione que le interrogo desde su cómoda camada de donde no se había movido ni un centímetro desde la llegada de Theo y Luna.
-Por su capacidad como vampira y su abrupta partida de anoche, son pequeños indicios que me han llevado a esta conclusión…- expuso con seriedad.
-Apresurada. –concluyo Hermione. –si no tienes nada mas informarme puedes irte. A igual tu Luna. Tienes dos noches para pedirme un deseo.
-No veo porque deba pedirte un deseo, mi deseo no es ser una de tus sirvientes. No me doblegare ante un ser como tu…
-Lo harás Luna. En dos noche lo harás… suplicaras por mi benevolencia. Suplicaras por mi ayuda y lloraras a mis pies. –le susurro estremeciendo el cuerpo de rubia que retrocedió negando con su cabeza teniendo un indicio de su futuro. –tu alma me pertenece… Artemis me lo ha dicho hace mucho tiempo… márchense. – les ordeno y sin poner objeción alguna ambos chicos abandonaron la habitación siendo tragados por una garganta oscura que les trasporto hasta la entrada del laberinto de las mazmorras.
Hermione sintió sus corazones alejarse y suspiro. Cerró sus ojos y una lágrima de sangre mancho su mejilla pálida. Las palabras frías de Luna aun le golpeaban con fuerza. Ella aun tenía ese lucha interna de sus dos personalidades, y aunque tratara de mostrarse fría e inmutable, segura de sí misma. Solo era un escudo que ocultaba lo que realmente estaba sintiendo, el horror de disfrutar su caza y desangrar hasta el punto de la muerte a su víctima. Estaba asustada de sí misma y estaba temerosa de lo que era capaz de hacer. Ella era un peligro para todo lo que estaba a su alrededor. Había deseado consumir todo de Luna en el momento que la miro entrar. Cerró sus ojos tratando de tranquilizar sus instintos. Recordando por milésima vez lo vivido en la madrugada.
Theo tenía razón ella mejor que nadie concia los pocos hechos. Alguien había traspasado sus fronteras. Alguien se había atrevido a cazar en su territorio.
-Artemis infórmale lo ocurrido a mis hermanos. – le ordeno a su lobo compañero que asintió con una reverencia desvaneciéndose en la oscuridad. –y diles que me hare cargo en la menor brevedad posible. – lo último que escucho Hermione fue un; si ama silencioso.
Hermione cerró sus ojos recordando aquel cazador de vampiros que se había lanzado al ataque con ímpetu.
Se toco el costado derecho donde aun la herida de aquel fuego blandido por el cazador aun le quemaba. Lentamente se sumió en un profundo sueño recordando a Draco y las heridas en su rostro amoratado.
A muchos kilómetros de distancia un hombre miraba con intensidad su reflejo en un espejo.
Cerro sus ojos cuando en sus oídos resonaba la risa de una pequeña niña… susurro su nombre religiosamente como un suplica… abrió sus ojos lentamente y miro sus ojos fríos en el espejo levente escurecido. Apretó sus puños y se giro para no ver su reflejo una vez más… en su mano derecha un pequeño relicario sostenido por una fina cadena de oro blanco destello con intensidad cuando el sol le toco reflejándole en el espejo.
Un muchacho más joven le miro preocupado.
-Hermano. –susurro dando un paso hacia el. Sin embargo el hombre le miro con indiferencia.
-Ahora no Hermes. –le corto pasando de él… sin embargo el susurro de su hermano menor le paralizo a unos cuantos pasos de la puerta de dos alas…
-He visto ese emblema. –fueron las únicas palabras que retuvieron al hombre quien cerró sus ojos una vez más atormentando por aquella risa infantil que le seguía a todas partes. El contante eco de la voz de aquella niña llamándole le impedía dormir, le impedía ser feliz.
Y una vez más se sumió en sus recuerdos. Y como olvidar aquellos años de infancia que se convirtieron en una pesadilla.
Recordó su pequeño y frágil cuerpo danzando en el jardín de su madre tratando de atrapar las vistosas mariposas. Recordó su infantil voz llamarle con insistencia… recordó sus cabellos dorados resplandecer con el sol. Sus ojos brillantes mirándole con ilusión. Recordó su frágiles brazos rodear su pierna tratando de llamar su atención. No conocía el motivo por el cual no podía olvidarla. No recordaba porque se aferraba aquellos recuerdos que le torturaban.
-¿Estás seguro que era su emblema? –pregunto en susurro sin mirar a su hermano.
-Sí, lo estoy. Era una de sus hijas... la he herido. No pudo llegar lejos, aunque el ataque no fue realizado por ella… sus garras y cuerpo estaban limpios. La destrucción de aquella aldea fue causada por otro ser… - le comunico sin perturbación el cazador.
-Bien… ha llegado la hora de mi venganza… les cazaremos… - el hombre abandono aquel recinto en cual solo un amplio espejo era el único objeto en el.
El cazador se acerco a él y se miro como minutos atrás lo había hecho su hermano mayor. Buscando la respuesta de aquello que había corrompido el alma de su hermano hasta el punto de volverlo aquel ser frio y despiadado. Sin embargo no vio más que su rostro reflejado en el. Y solo pudo vislumbrar aquellos ojos carmín mirándole con sorpresa.
…
En una oscura caverna dos vampiros junto con sus demonios acompañantes miraba unas imponentes puertas de oro sintiendo un terrorífico poder inquieto tras de ella. Estaban sorprendido después de muchos siglos era la primera vez que aquel que descasaba tras las puertas se mostraba algo inquieto.
-El sueño de nuestro padre no es placentero. Algo perturba su sueño. – hablo uno de los vampiros acariciando su agila que reposaba sobre su ante brazo.
El vampiro idéntico al otro toco la puerta con la palma de su mano tratando de tranquilizar un poco el sueño de su padre. Sin embargo no parecía tranquilizarle.
El vampiro reprimió una maldición y miro a su zorra mover su cola lentamente algo pensativa, poco común en ella.
…
Artemis se presento antes Pandora quien rondaba uno de los amplios pasillos del castillo con lentitud, desplazándose como una humana.
La vampiresa de largos cabellos rojos fuego se giro para ver al demonio y escuchar el motivo de su visita con atención.
…
Hermione salía de las mazmorras cuando Draco hacia lo mismo de la sala común de Slytherin, sus miraras se encontraron y Draco la miro con fijeza recordando las palabras de su padre.
Miro detrás de Hermione el pasillo oscuro, recordando a Theo y Lovegood adentrarse más en el.
Algo no andaba bien y lo averiguaría. Descubriría que tramaba Theo y lo que escondía Granger.
-¿Ocurre algo Malfoy? – pregunto sintiendo el escudriño al que era sometida por aquella mirada gris que enloquecía a la población femenina del colegio.
Draco la miro con altanería haciendo una nota más a la larga lista de rarezas de Granger.
-Aun sigue mirándome Malfoy. Me desgastare si continua haciéndolo. – el seño se frunció más aun en el rostro de Draco y una mueca de asco no se izo esperar, la miro de arriba abajo y sonrió de medio lado.
-Me preguntaba ¿cómo es que una sangre sucia como tu puede ser capaz de comprar semejante vestido? –le ataco.
-¿Aque te refieres? –pregunto ignorando el insulto a sus presuntos orígenes.
-Vamos Granger eres inteligente. – Draco se alejo sonriendo dos pasos ante la perpleja mirada de Hermione que no tardo en procesar aquella insinuación.
Y a todo pronóstico Hermione rio a carcajada limpia desconcertando a Draco que se detuvo y se giro contrariado a mirar a la castaña que paso junto a él.
-Aunque tu familia este en la ruina no quiere decir quela mía lo esté Malfoy. Y aceptarlo yo posee más riquezas de las que tú y tu familia puedan poseer. O imaginar poseer. Nunca te has preguntado ¿por mis libros, pergaminos y plumas hechos del mismo material que el tuyo… por mis guantes y bolso de cuero de dragón o por mis vestimentas y túnicas de gala? al parecer no viste mas allá de mi sangre… una verdadera lástima. –se burlo abiertamente negando con su cabeza.
La ira de Draco cubrió sus mejillas con un rojo profundo que fácilmente le haría competencia a Ron. Hermione rio ante aquella comparación.
Sin embargo no estaba preparada para sentir el tacto ardiente de las manos de Draco. Que aunque para muchos hubiera sido frio, para ella era como lava ardiente que penetraba su piel.
Draco sintió todo lo contrario cuando sujeto su antebrazo, sintió como miles de ajugas atravesaban las palmas de sus manos ante el contante gélido de su piel. Le miro sorprendido olvidándose del motivo por el cual había reaccionado tan violento por escasos segundos.
-¿Cómo te has enterado? –le pregunto ejerciendo más fuerza en el brazo de Hermione quien no sentía aquel maltrato.
Hermione solo sonrió con una sonrisa encantadora, deslumbrante y susurro con deleite;
-15 puntos menos para Slytherin señor Malfoy por agredir a una profesora.
La ira de Draco creció con mayor intensidad al igual que rojo en su mejilla. Aplico más fuerza en el brazo de Hermione sin obtener ninguna mueca de dolor en ella. Algo que realmente le comenzaba a frustrar. Estaba a punto de escupirle a la cara lo repugnante que le resultaba su presencia cuando Hermione rompió en una nueva carcajada desconcertándolo aun más.
-¿De qué demonio te ríes Granger? –pregunto airado acercándose más al cuerpo de Hermione.
Hermione miro a los ojos con intensidad y se saboreo lentamente sus labios gesto que aturdió a Draco a medidas catastróficas ocasionando que sus hormonas gritaran descontroladas por todo su cuerpo.
Hermione sintió el cambio corporal del Slytherin instantáneamente. Y volvió a sonreír. Pero esta vez no fue con burla, fue una sonrisa fresca y satisfecha por haber provocado aquella reacción en él.
Su sonrisa fue musical, atrayente de una forma alarmante para Draco, que la soltó como si de pronto la piel gélida de ella le quemara con unas infernales llamas que amenazaban con consumirle si permanecía en contacto con su piel.
Hermione aprovecho aquel instante para alejarse de Draco unos pasos silenciosos. Le dio la espalda y decisión que era hora de alejarse. Sin embargo antes de marcharse le susurro con voz clara para que el pudiera escucharla a pesar de la distancia.
-Cuando te enojas tu rostro se vuelve tan rojo como el cabello de cualquier Weasley… te vez apetitoso… -lamió sus labios una vez más recordando el sabor de su sangre y abandono el solitario pasillo tocando aquel lugar donde minutos atrás Draco le había sujetado con furia sonriendo.
El corazón de Draco partió endemoniadamente rápido, su respirar dolió cuando sus pulmones hacían todo lo posible por obtener algo de oxigeno. No entendió cual el causante de aquella reacción en cadena que sometía a su cuerpo.
Hermione se detuvo frente la gárgola que custodiaba la puerta de la dirección y susurro la contraseña.
Subió en segundo las escaleras y se sentó frente el escritorio de Macgonadall que no se percato de su presencia hasta Dumbledore saludo a Hermione.
-¡Bienvenida señorita Granger! –hablo dulcemente Dumbledore, Hermione le sonrió y fijo su mirada en Snepe que la ignoro olímpicamente.
Minerva dio un pequeño respingo en su asiento al ver a Hermione tan cerca de ella. Con algo de nerviosismo acomodo un poco el cuello de su vestido ocasionando que Hermione riera con gracia.
-Créame Macgonadall que aunque usted sea el último de su especie, Granger no se acercaría ni un centímetro a su pellejudo cuerpo. –susurro con malicia Snepe ocasionando que Hermione riera con gracia sin que Minerva la viera.
Minerva le fulmino con la mirada y carraspeo con fuerza atrayendo nuevamente la atención de Hermione que frunció el seño ante tal sonido desagradable.
-¿En qué puedo ayudarle profesora? –pregunto Minerva con sus nervios a flor de piel. Entre Snepe, Dumbledore y Hermione le destrozaban los nervios.
-Ambas sabemos a qué se debe mi presencia. Solo le vengo a aclarar que el suceso reciente no le concierne a usted directora. Y le agradecería que no interviniera y pusiera en el riesgo la vida de la orden en un asunto que escapa de sus manos. Como ya lo debe saber el ataque se produjo dentro de mi territorio. Me hare cargo de la situación. Nadie caza en mi territorio sin mi permiso y vive para contarlo. –Hermione se puso de pie dispuesta a retirarse cuando la voz de Dumbledore la detuvo.
-¿Le avisara a sus hermanos de lo ocurrido?
-Mis hermanos ya están al tanto, pero no intervendrán. Tienen cosas de mayor importancia que atender. Tratare de resolver esta situación con mayor brevedad posible. Directora Macgonadall hable esta noche durante la cena con los estudiantes… y acláreles que lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con represarías del mortifagos. Las especulaciones de los estudiantes me irritan. No me han dejado dormir en todo el maldito día.
Hermione no espero respuesta de la profesora Macgonadall y se dirigió con pasos lentos hasta su aula. Su clase empezaría en unos minutos.
Ginny y Luna verían clases con ella en esa tarde.
La rubia era un continuo dolor de cabeza.
Escucho pasos presurosos corres hacia ella. Y olor inconfundible de Harry llego a su nariz. Sonrió ampliamente y se giro para verle junto a Ron y Neville.
-¿Qué ocurre? -Les pregunto cuando estos llegaron hasta ella algo sudorosos.
-¡¿En donde rayos te habías metido?! –estallo Ron molesto.
Hermione respiro con calma. Ron le estaba molestando aun más de lo que ya de por si estaba y eso no era algo bueno en ese momento.
Tratando de ignorar sus corazones y su boca hecha agua hablo despacio.
-Joven Weasley recuerde que ahora soy su profesora, y ese comportamiento no es apropiado para dirigirse a mí en medio de un pasillo le podría restar punto a su casa.
-No te atreverías. –boqueo Ron enrojeciendo, lo que le recordó a Hermione a Malfoy. Sin embargo Draco se veía mucho más apetecible.
-Oh claro que lo haría, ahora díganme ¿qué es lo que tiene tanta urgencia que amerita que retrase mi clase? –conociendo perfectamente el motivo que les tenia de aquella forma.
-¿Has leído El Quisquilloso o El Profeta? –pregunto Harry algo más tranquilo cuando recupero el aliento.
-Aun no, sin embargo he oído algunos rumores sobre un ataque. –
Neville saco de su bolso El Quisquilloso y se ofreció a Hermione que lo tomo con algo de curiosidad. Aunque de tanto oír los susurros de los alumnos durante la mañana y parte de la tarde ya sabía de memoria algunas que otra línea.
Hermione ignoro la foto. Ella había visto personalmente aquel montón de cadáveres desangrados, mutilados, empalados y putrefactos.
Busco el artículo que hablaba sobre el ataque y lo leyó en voz alta.
¿La PaZ LlEgA a Su FiN?
En horas de la madrugada un mago que iba de paso por la Villa Cacharros, fue impactado por la ensangrentada y abominable escena que marcara para toda su existencia su sueños convirtiéndolos en pesadillas. Y no es para menos, el pequeño pueblo mágico que contaba con aproximadamente una población de 60 personas fue desbastado. No quedó, mago o bruja con vida. Ni alguna criatura mágica que relatara lo ocurrido.
Las casas fueron quemadas y los cuerpos mutilados y dispersados por todo el lugar formando un terrorífico mensaje de muerte.
Una vez más el mundo mágico se ve amenazado, la paz por la que tantas vidas se perdieron se desvanece ante nuestros ojos como una simple ilusión. Como un sueño pasajero.
El cuerpo de aurores no encontró rastro alguno de magia más que el de los habitantes, no tienen pista alguna que seguir en este momento. La comunidad mágica exige la participación de la Orden del Fénix…
Hermione frunció el seño. Y le devolvió el periódico a Neville quien la miro curioso, sin comprender el motivo por el cual dejaba de leer el artículo a la mitad.
-Sé lo que están pensando, y créame cuando les digo que ese ataque no fue ejecutado por mortifagos. –ante la seguridad de las palabras Harry suspiro aliviado y Ron enrojeció furioso. – piénsenlo por unos momentos. – les pidió mirando a Ron antes que este estallara con un montón de incoherencias. –los mortifagos en este momentos están más preocupados por liberarse de azkaban que atacar un poblado de magos armados con varitas arriesgándose a morir en el ataque y sobre todo a ser atrapados. Esto es obra de alguien más. Voldemort no ha sido el único mago tenebroso y no será el único… piénselo. Algo más oscuro y tenebroso se ha estado escondiendo entre las sobras. Y está aprovechando la inestabilidad del ministerio, el miedo y desconfianza que aun existen en los corazones de los magos. Solo es una jugada de alguien paciente. Por los momentos limítense a observar. No se metan en problemas… -les aconsejo. Los tres chiscos asintieron con la cabeza comprendiendo sus palabras, suspirando algo más tranquilos viendo el asunto desde el punto de vista de Hermione.
Hermione se giro para marchase llegaría tarde a la clase si seguía perdiendo su tiempo.
-¿Hermione… hoy podemos ir a visitar a Hagrid. Después de la cena? –pregunto Harry mirándole esperanzado.
Hermione sonrió y asintió con su cabeza.
-¡Oye! ¡¿Porque a Harry no le regañas que te llame por tu nombre y a mi si?! –protesto indignado Ron
Hermione rio soneramente y negó con su cabeza.
Ron nunca entendería… los chicos le miraron marcharse perdido en el concierto de su melódica risa y en el movimiento hipnotizantes de sus caderas.
…
La cena llego lentamente para la mayoría de los estudiantes, algunos chicos reían de alguna que otra broma y otros se mantenían en silencio, algo temerosos de vivir nuevamente una guerra que les arrebatara a sus seres queridos. De nuevo se podía respirar el miedo en aire.
Macgonadall como le había aconsejado Hermione hablo con los estudiantes en la hora de la cena, explicando lo poco que sabia y alentándoles a tener valor. Y sobre todo pidiendo que no perdieran la calma.
Hermione miro como poco a poco los estudiantes se mostraban más calmados y sonrió llevándose la copa de vino a los labios en un movimiento tranquilo, mostrando su conformidad.
No estaba dispuesta que todo lo que había estado planeando durante tanto tiempo se fuera por la bordad. Ella pagaría su deuda costara lo que costara. Y sobre todo no permitiría que la tranquilidad de la que gozaban sus amigos en ese momento fuera perturbada. Ella protegería aquella paz que Harry respiraba. Le quería ver tranquilo y lleno de vida.
Miro a la mesa de Gryffindor ya casi vacía. Y a Harry ponerse de pie.
Ella izo lo mismo y se encamino hacia él manteniendo una sonrisa calidad. Él era el único que podía hacerla sentir viva y hacerla olvidar lo que realmente era. Un monstruo con piel humana como le había dicho cruelmente Luna.
Harry le tendió la mano y ella la tomo sin dudarlo ocasionando que el se estremeciera al frio contacto.
Ginny les miro fijamente, su rostro enrojeció visiblemente. Ron no presto mucho atención a la presencia de Hermione estaba más preocupado por la pronta desaparición de sus alimentos cuando el aun no estaba satisfecho del todo.
-¿Nos vamos? –pregunto Harry ante el asentimiento de Hermione.
Ginny se puso de pie rápidamente dándole un codo a su hermano que casi derrama su jugo de uva a causa de la brusquedad de sus movimientos.
-¡¿Oye mocosa que te pasa?! – pregunto molesto mirándola enojado.
Ginny le ignoro olímpicamente y pregunto con voz alegre.
-¿A dónde iremos?
Harry le miro incomodo, trago saliva con algo de dificulta y busco rápidamente apoyo en Hermione quien a su vez miro el techo encantado del gran comedor que mostraba unas curiosas constelaciones.
-Heee… bueno… este Ginny veras…
Harry miro esperanzado a su amigo quien tomo la palabra.
-Es que no te lo dije Ginny, iremos a ver a Hagrid… -
Harry se atraganto con su propia saliva ocasionando que Hermione le prestara más atención a la conversación.
-Bueno nos vamos sí o no. Recuerden que no pueden estar hasta tardes de la noche fuera de sus salas comunes. –les recordó Hermione apegándose a las reglas.
Harry suspiro algo cansado y fastidiado. El quería estar un rato a solas con Hermione y visitarla cabaña después de la cena había sido una buena idea. Incluso se lo había comentado a Ron cuando jugaban ajedrez mágico antes de la cena. Harry sintió como Hermione tiraba de su mano con algo de insistencia. La miro a los ojos por unos segundos algo confundido y solo recibió una enorme sonrisa por parte de ella.
-Vamos. – le pidió poniéndose en marcha.
Hagrid tenía varios días que no asistía a cenar. Al parecer prefería estar en su cabaña frente a la chimenea por largas horas. Como guardián de los terrenos de Hogwarts partes de sus noches consistían en merodear a los orillas del bosque en compañía de su viejo amigo canino. Hagrid tambien comenzaba a sentir los espasmos de la vejes. Ya no era tan fuerte como antes. Sus trabajos le agotaban y le agobian en cierta manera. Aunque se sentía feliz con ellos y por la oportunidad que se le abría brindado después de tanto tiempo. Ahora él era miembro de la reconocida Orden del Fénix. Guardián de los terrenos de Hogwarts, y sobre todo uno de sus profesores. Era feliz por lo que el destino le había presentado. Sin embargo estaba ese detalle que le molestaba desde hacía ya varias semanas. Y no era para menos. Sobre él, alguien que se dificultaba a gran escala guardar secretos ocultaba uno que dañaría a uno de los seres más importante para él. El secreto que le ocultaba a Harry. La identidad verdadera de Hermione. Aun no asimilaba por completo que la pequeña y hermosa Hermione fuera aquel ser que le había mostrado durante las noches. Un ser frio, despiadado, sin compasión por la maldad.
El recordaba la sonrisa calidad de la pequeña, sus ojos llenos de luz y sus abrazos amorosos. Su insana protección por Harry y su insufrible inteligencia. Esa pequeña se les había sido robada a todos. Le habían suplantado por algo totalmente distinto y oscuro. Hermione ahora no evocaba ternura en el. Todo lo contrario le causaba un miedo aterrador cuando le miraba con sus ojos carmín, sin embargo algo en el estaba trastornado, sentía una extraña e loca obsesión por la vampiresa y su extraño acompañante. Era tanto así su curiosidad que se había enfrascado en una investigación y búsqueda respecto a toda criatura semejante a Artemis.
Los suaves toques de la rustica madera de cedro de su puerta le obligo a levantase de su gran y acogedor sofá cubierto de pieles que le brindaban calidez en noches frías como aquellas.
Con pasos lentos y sonoros se acerco la puerta y la abrió despacio.
Frente a él estaba las dos personas que le mantenían sumido en ese mundo que no sabía que existía y aun no le daba un nombre.
-¡Muchachos que sorpresa! –sus palabras dijeron lo que obviamente los Gryffindor habían deducido por la expresión de su ojos ya que gran parte de su rostro estaba cubierto por su larga cabellera, bigote y abundante barba risada.
Con movimientos torpes Hagrid se hiso a un lado dejando pasar a los cinco jóvenes.
-Discúlpanos por presentarnos de improviso Hagrid. - se disculpo Hermione con una sonrisa tímida.
Hagrid miro la sonrisa de Hermione y por segundos se desconcertó para luego pasar al terror puro al percatarse que el sol ya se había ocultado y que cuatro Gryffindor merodeaban con Hermione sin protección alguna.
Sus manos temblaron y comenzó a sudar frio sintiéndose repentinamente enfermo.
Ese paseo no podía ser bueno. El confiaba en ella. Pero no lo hacía en su autocontrol. Sabía que Hermione debía alimentarse todas las noches, motivo por el cual el bosque estaba plagado de humanos y de criaturas indignadas por su presencias y las caza casi diabólica de Hermione. Sin embargo le extrañaba que las criaturas no les hubieran exigido a Macgonadall que se deshiciera de ella, le atribuyo ese hecho al temor que podría causarle Hermione.
-Y bien quieren un chocolate caliente… afuera está haciendo mucho frio… y Hermione se ve muy pálida. – le dijo un arranque de valentía.
Hermione le regreso la mirada acomodándose en uno de los sofás entre Harry y Ron que esperaba ansioso su taza de chocolate caliente.
Ginny y Neville a quien encontraron de camino a la cabaña estaban sentados en dos sillas rusticas de madera oscura con acabados pocos delicados y muy antiguas.
-¿Hermi… tienes frio? – pregunto inocente Harry sosteniendo la mano de su amiga que mantenía cubiertas con unos guantes de cuero negro.
-Un poco. – mintió sonriéndole con calidez.
Harry pasó su brazo sobre sus hombros y la atrajo más hacia su cuerpo tratando de darle calor, sintiendo algo de frio.
-Estas helada. – le susurro al oído.
Ginny miro furibunda.
Ron carraspeo un poco y Neville solo miraba curioso una planta que mantenía Hagrid cerca de la ventana recibiendo los rayos lunares.
Hagrid apareció con una bandeja de chocolate caliente ofreciéndole una a cada uno. Las tazas eran algo grandes de vistosos colores y muy bien cuidadas. Al parecer solo las usaba para cuando recibía visita lo cual no era muy seguido. Por ello se mantenían en tan buen estado.
Hermione sostuvo el liquido caliente entre sus mano agradeciéndole a la Hagrid por su amabilidad. Miro el liquido con una mueca de asco por breves segundos y la mantuvo entre sus manos. Aunque debía admitir que olía bien y el aroma era algo relajante. Miro a todos beber un sorbo del espeso líquido y agradecerles a Hagrid por el riquísimo sabor de este.
-Hermi… no beberás. –le pregunto Ron mirando a Hermione y luego su taza.
-Ni pienses que te daré el mío… solo estoy esperando a que enfrié un poco mas… tengo la lengua algo sensible en estos días. –mintió con descaro.
-¿Te has quemado? - pregunto Neville prestándole más atención a la conversación que mantenían su amigos.
-Si… estaba leyendo y tomo una taza de té de miel caliente sin soplar antes. -se disculpo mostrando un sonrojo en sus mejillas.
Otro gesto muy humano que sorprendió a Hagrid. La miro con ternura quizás tal vez Hermione aun seguía ahí… oculta y temerosa ante la aparición de aquello que había dejado de ser.
Las horas pasaron lentamente, Ginny olvido sus celos y Ron termino bebiéndose el chocolate tibio de Hermione. Hagrid le regalo el helecho lunar a un fascinado Neville y Harry nunca soltó a Hermione durante todo ese tiempo brindándole un poco de calor. A las 10:30 pm Hermione dio por terminada la visita ante la protesta de los chicos que comenzaban a divertirse gracias a una botellita de vino de elfo que guardaba Hagrid para ocasiones especiales como aquella improvisada reunión de viejos amigos.
Cuando se despedían de Hagrid un nauseabundo olor llego a Hermione traído por una ráfaga de viento. En el bosque prohibido Artemis aulló con ferocidad llamando a su ama.
El cuerpo de Hermione se tenso junto a Harry y este la abrazo asumiendo que estaba temerosa del terrorífico lobo.
-Tranquila. – le susurro al oído.
Ginny tomo el brazo libre de Harry apretándose a él.
Hermione la miro sintiendo su temor y le sonrió levemente.
-Creo que es mejor que esta noche no hagas tu ronda Hagrid podría ser peligroso. – le aconsejo Hermione mirando el inquieto bosque escuchando cantos de muerte y susurros de miedo.
-Tonterías… un perrito no me asusta. – sonrió tranquilo. Sin percatarse de la mirada fúnebre de Hermione.
-Tal vez necesites compañía. Tengo un alumno castigado. Quizás su mejor castigo seria que te acompañase. Iré por él. – Hermione se puso en marcha tomando el brazo que le ofrecía Ron ya que Ginny estaba completamente pegado al cuerpo de Harry que a duras penas lograba caminar sin tropezar. El camino de vuelta fue rápido.
Harry y Ron insistieron en acompañar a Hermione a su sala común, sin embargo Hermione se los impidió cuando les dijo que en unos minutos se darían las once de la noche hora en el que serian castigados si se les encontraba vagando por el castillo y le restarían puntos a su casa los cuales eran escasos en esos momentos. Incluso Hufflepuff tenía muchos más que ellos.
Resignados y tras las protestas de Ron por no saber donde estaba ubicada la sala de Hermione subieron hasta la torre de Gryffindor. Hermione se volvió niebla en un pasillo oscuro y desierto sin ojos curiosos que le miraran y apareció dentro de una habitación amplia donde los colores verdes y plata resaltaban en las paredes y algunos muebles.
Se sentó al borde de una cama y coloco su mano fría sobre la mejilla del muchacho que dormía profundamente.
Theo sintió la mano fría de Hermione sobre su mejilla despertando sobre saltado al verla frente a él a unos centímetros de su rostro.
-Levántate… y cámbiate saldremos de caza. – le ordeno Hermione sin moverse de su sitio.
Theo asintió con la cabeza y bajo rápidamente de la cama.
Hermione detallo su cuerpo notando el buen físico de Theo. Que a pesar de la pijama de ceda azul real una talla más grande de lo que debía ser juzgando la proporción musculosa de su cuerpo se enmarcaban deliciosamente.
Theo se sintió un poco incomodo con la mirada fija de Hermione quien no se inmuto cuando comenzó a desvestir frente a ella.
Hermione suspiro recordando que los humanos eran muy lentos. Cerró sus ojos y se dejo caer sobre la mullida cama de Theo absorbiendo su olor dejando escapar un suspiro innecesario.
Tras lo que le pareció a Hermione una eternidad y a Theo unos escasos cuatro minutos estuvo listo y preparado.
Theo se aclaro la garganta esperando otra indicación de Hermione y esta no tardo en dársela.
-Abrígate bien. La noche es fría. –le aconsejo Hermione a lo que Theo prosiguió a abrigarse lo mejor posible, usando un abrigo de piel de zorro, una bufanda negra y unos guantes de piel de dragón.
-Toma mi mano, viajaras en la oscuridad. No me sueltes o te perderías quizás eternamente en la nada. –tras aquella advertencia Theo se aferro a la mano de Hermione estremeciéndose ante su frialdad y suavidad de su piel.
Theo cerró sus ojos y sin ser consiente abrazo a Hermione quien sonrió al ver aquel gesto creyendo que era temor.
…
Hagrid reprimió un grito de susto cuando Hermione y Theo se materializaron frente a él.
-Iré de caza… Theo ira contigo hacer tu ronda. No entre al bosque más allá de la barrera de protección si no estrictamente necesario. Hoy es una noche siniestra y la luna exhibe un hermoso color escarlata… no es buen augurio para los humanos. – susurro a la vez que su cuerpo se convertía en cientos de murciélagos.
-Theo espera mi regreso… -susurro perdiéndose en la oscura noche.
Hagrid miro una vez mas como Hermione era consumida por la oscuridad, levanto su lámpara de aceite e ilumino el rostro del Slytherin.
-No sé que pretende Hermione trayéndote hasta aquí.
-Ya somos dos. –contesto Theo mirando al profesor de cuidados de criaturas mágicas.
-Es hora de comenzar con recorrido… no te alejes de mi muchacho… como lo dijo Hermione esta oscuridad no presagia nada bueno… - Hagrid reprimió un escalofrió y comenzó su recorrido bajo la espesa niebla.
Theo le siguió con varita en mano. El sabía que Hermione tenía un motivo para levantarle a esa hora… algo ella quería que presenciara y el estaría atento a todo lo que ocurriera a su alrededor… presentía que ella quería que vigilara a Hagrid.
Hermione no tuvo ningún inconveniente en su caza… su hermanos gemelos le habían dejado una nueva cosecha de humanos dentro del bosque… lo único que lamentaba era que ella no era la única que les estaba cazando. Muchas criaturas hacían fiesta con su festín. Sentada en lo alto de un árbol comenzó a meditar sobre el reciente acontecimiento. Aun no tenia pista alguna de lo que había ocurrido. No podía regresar a lugar del masacre, sin embargo tenía muchos magos a su servicio. Tendría que recurrir a ellos. Miro la lejanía hacia Hogwarts. Aun sentía algo extraño cercano al colegio. El viento le susurraba su inquietud y los arboles se estremecían ante ellos. Esa noche no había mucho movimiento dentro del bosque… algo que le inquietaba aun mas… era como si algo les estuviera vigilando, asechando listo para atacar…
Un ser que podría atacarla y que parecía vigilarla. Esos seres no eran muy comunes y Hermione lo sabía. Eran pocas las criaturas que lo hacían… muy pocas…
Escucho de nuevo aquellas rápidas pisas… sonaban igual a una manada de siervos… sin embargo el aroma de su sangre era diferente… era asido… arrugo la nariz… la manada se dirigía hacia la barrera… cerró los ojos concentrándose, contando silenciosamente cuantos eran nueve… le pareció extraño su forma de moverse… siguió sus corazones latentes y el calor de sus cuerpos…
Sus ojos rojos seguían aquellas llamas ardientes… se levanto rápidamente y quedo de pie mirando fijamente a donde se dirigían. Y no se equivoco a suponer que se dirigían a Hogwarts.
Artemis sentía el movimiento bajo sus patas… y el familiar olor a sangre llego hasta ellos. Aquellas criaturas que Hermione había supuesto que eran siervos se habían detenido y al parecer devoraban a otra criatura de sangre caliente.
Hagrid como un experto cazador escucho los gruñidos y movimientos delante de él. Le indico a Theo que le siguiera.
Theo con su varita firme entre sus manos le siguió. A pesar del gran tamaño de Hagrid se podía mover con sigilo algo que le sorprendió a Theo ya que el guardián de las llaves de Hogwarts no era muy delgado que digamos y sobre todo algo torpe.
Hermione desde cierta distancia vio el acercamiento de Hagrid y Theo y no era para menos aquellas criaturas estaban al borde la barrera que impedía que criaturas que representaran verdadera amenaza para los estudiantes cruzaran hacia el castillo.
Se acerco con el mismo sigilo que Hagrid sin embargo las criaturas pararon de comerse una familia completa de liebres y miraran a su dirección con ojos fijos.
Justo cuando Hermione distinguía aquellas criaturas nuevamente un olor nauciabundo llego a sus fosas nasales. Se para en seco dejaría que Hagrid se hiciera cargo el mismo.
Desvió su destino y con gran rapidez emprendió su carrera seguida de Artemis que se transformo en un verdadero demonio, Hermione se subió sobre su lomo sumergiéndose una vez más en la escalofriante oscuridad.
Continuara…
NA:
Hola!
Chicos y chicas aquí estoy de nuevo… así es regrese… después de tanto tiempo aquí estoy…
La verdad era que no planeaba publicar todavía Luna Roja… sin embargo no pude evitarlo. Además es el único cap que escrito completo de todas las historias… Giratiempos me está dando un poquito de problema pero créanme que va hacer un cap muchísimo más largo que este.
Ahora bien los agradecimientos son para las siguientes personas.
Guest: muchísimas gracias por comentar, espero que este cap sea de tu completo agrado.
nikyta: Hola! Estoy muy contenta de poder contar con tu apoyo… gracias…
Caroone: Hola! Siempre fiel a mis fic… estoy feliz que te guste el cap, espero que este recompense lo corto del otro… besos.
Adyh: Holaaa! Muchisisimas gracias por tu apoyo… verdaderamente me siento feliz cuando alguien aprecia mi trabajo… espero que haigas disfrutado de este cap… besos.
Serena Princesita Hale: Holaaa! no tienes porque agradecer… eres alguien que me brinda su apoyo en cada cap que público… creo que es esa fue la mejor forma de retribuir un poco a tú constantes reviews… de verdad te agradezco mucho la confianza y el apoyo que me brindas… y tambien estoy muy feliz que vayas entendiendo un poco la historia… has captado lo que trato de trasmitir… Hermione no es mala… bueno no tanto, solo está perdida al igual que todos, está perdiendo su identidad, no sabe quién es y qué es lo que debe hacer. Y Draco, mi querido Draco no quiere perderse, el se aferra su pasado ya que teme enfrentarse al futuro y sus cambios. El ya no es aceptado de la misma forma que en el pasado. Y teme dar un paso. El ha puesto una barrera frente a él, frete a sus ojos. Y la única persona que le puede ayudar a derribar esa pares es a la que se aferra en esos momentos, la persona que ha perdido su camino… besos amiga… espero leerte pronto.
Colmillos: Holaaa! Muchas gracias por el apoyo, espero que este cap te guste… besos.
Erika: Holaaa! Muchísimas gracias por tus palabras, espero que te guste este cap… una vez gracias por el apoyo…
lunatico0030: Holaaa amor! Gracias por comentar… besos…
Maggie: Hola! Te agradezco tus palabras de apoyo… en sus momentos las leí, y fueron un gran apoyo para salir de esa depresión, aun me siento triste pero trato de superarlo. Es difícil pero soy constante… tambien te agradezco por el apoyo que me brindas en la historia. Me alegra que te guste tanto.
FlorDeFuego: Hola! No recuerdo si te conteste cuando leí tú reviews, en esos momentos mi cabeza estaba en todas partes, pero si no lo hice aprovecho la ocasión en este momento… gracias, en momentos como los que viví es que se conocen a personas que realmente te aprecian. Sé que no nos conocemos, aun así me siento muy agradecida contigo, por tus palabras. Muchas gracias… me ayudaron mucho… aun no me dejado vencer. Te agradezco por leer la historia. Besos…
elvis cochitto: Hola! Tus palabras humedecen mis ojos. Pero me niego a llorar, no recuerdo si conteste a tu review. Si no lo hice te pido disculpa por descortesía. He descubierto que la mejor forma de desahogarme es escribiendo, no sé si has leído giratiempos, en esa historia estoy tratando se desahogar un poco la tristeza que siento… muchas gracias de verdad, por tus palabras y apoyo… espero saber pronto de ti… besos.
moonlight10060: Hola! Muchas gracias por tu apoyo, y confió en todos ustedes y agradezco sus intenciones y palabras, pero aun no me siento capaz de abrir mi corazón, me siento ahogada cuando trato de pronunciar algo al respecto, creo que estoy evadiendo el dolor. Quizás estoy huyendo de él. No lo sé. Pero si se, que soy más fuerte que esto, y que puedo superarlo. Por el, por mi. Gracias una vez más por tus palabras… espero hablar contigo en alguna ocasión… besos.
Les quiero a todos.
Yuuki Kuchiki
