DSCULPEN EL RETRASO DE UN DIA, PERO FUE POR DISPOSICIONES NO PREVISTAS... LA VERDAD ES QUE OLVIDE SUBIR EL EPISODIO AYER POR QUE PENSE QUE EL 16 ERA MIERCOLES, HICE MAL LAS CUENTAS -_- PERO A PESAR DE TODO, AQUI LO TIENEN

NOTA: Según mi fanfic, cuando nace un dai-hanyou (hibrido entre un ser humano y un Daiyoukai, es decir, un youkai del más alto nivel), éste crece como cualquier niño humano hasta que cumple cinco años. Cuando llega a esa edad, su crecimiento se va haciendo más lento, ya que cuando su cuerpo se va desarrollando, va adquiriendo la longevidad de su sangre youkai.

Al mismo tiempo que se narra el pasado. Torashimaru está contando su historia mientras acampan en la noche. Kagome y Murisai ya han despertado. Murisai esta acostado descansando, cubierto con el hitoe de Torashimaru, mientras los hanyou se sientan recargándose en unos árboles alrededor de una fogata, Inuyasha con Kagome sentada a su lado cubierta con su hitoe, con Shippo sobre las piernas de ella y Akari dormida y sentada al lado de Tosashimaru, recargada al lado de él mientras la abriga con una de sus alas, pues la noche es fresca.

...

Torashimaru y Satoshi, su padre, llegaron a la costa de Nara al amanecer. Satoshi estaba herido y el chico aun era muy pequeño e inexperto como para hacer frente a algún enemigo en caso de un ataque, por lo que buscaron un refugio donde ocultarse hasta que el hombre se recuperara, encontrando una cabaña abandonada dentro del bosque. Durante el paso del tiempo, el pequeño Torashimaru puso en práctica sus habilidades natas de cazador heredadas de su madre cuando iba en busca de comida, ya que estaba a cargo de cuidar a su padre. Poco a poco se hizo experto en ello. Cuando Satoshi se recuperó por completo, éste enseño a su hijo todo lo que había aprendido sobre el bushido, así como el camino honorable de un guerrero samurái.

Cinco años después, mientras Satoshi estaba entrenando con su espada en un claro del bosque al atardecer y el chico había ido a pescar a un riachuelo, Karasu-Tengu llegó de improvisto volando desde el oeste y aterrizo en el claro, dirigiéndose lentamente hacia Satoshi. Su apariencia era la de un humano, robusto, como de dos metros de alto, alas blancas, ropa, calzado y armadura como las de un guerrero. Su rostro lo cubría una máscara color rojo con el aspecto de un anciano quejándose, con una nariz larga, barba, cejas y bigote abundantes y blancos mientras que su cabeza la cubría un casco de guerrero antiguo.

-Soy el emisario de Shendú, el gran Daiyoukai Chino, y he venido desde China a buscar al heredero de la sangre de la Daiyoukai tigre. Uno de mis subordinados vio a un hombre de cabello cano y manco junto a un chico parecido a ella abordar un bote. Al parecer, ese humano eres tú, ya que cumples con esa descripción –dijo en un tono sereno deteniéndose a escasos metros delante de Satoshi.

El hombre empuño su espada hacia el yokai y, presintiendo peligro, pensó las palabras que le diría como respuesta.-Lo siento, pero el bote en el que escape de la isla se volteó con una ola enorme. Las olas nos separaron y el chico se ahogó. Yo pude sobrevivir porque me sujeté al bote- dijo tranquilo de forma convincente, manteniendo su postura precavida.

Karasu-Tengu permaneció inmóvil durante un instante. Comenzó a ver de forma atenta a su alrededor y entonces, al ver la cabaña se dirigió hacia ella mientras Satoshi le seguía con la mirada. Se detuvo en la puerta y observó hacia adentro. Sonrió bajo la máscara y volteó hacia Satoshi.

-Te lo diré amablemente, ¿Dónde se encuentra el muchacho?- se dio cuenta que el monstruo no había caído en su mentira. – ¡De ninguna manera permitiré que dañes a mi hijo!- respondió endureciendo su pose de ataque.

Karasu-Tengu: Esa sí que es una sorpresa. Eres un humano ejemplar al proteger a ese monstruo. Es un alivio para mí saber que sigue vivo, ya que necesito la sangre del chico para liberar el sello de mi amo. Sólo la sangre de la Tigresa Celestial puede liberar el sello. Y aunque no sea un ser de sangre pura, aún posee el linaje de su madre.

Satoshi: Mi hijo no es ningún monstruo- dijo furioso- ¡No permitiré que revivas a ese maldito demonio!-

Satoshi corrió hacia el youkai con espada en mano y atacó. Karasu-Tengu sólo se dedico a esquivar los ataques del hombre, el cual se percató de que sus ataques no daban contra su oponente y retrocedió unos pasos tomando su pose de guardia mientras planeaba una manera de atacarle.

-Traté de actuar de una forma cortes, pero veo que no dio resultado. Ya que no quieres responder mi pregunta, tendré que comerte para absorber tus recuerdos.- dicho esto, el yokai comenzó a desprender un aura negra al desplegar sus alas, las cuales se tornaron oscuras como la noche. Su cuerpo se cubrió de plumas igualmente oscuras y su cabeza cambió a la forma de un cuervo con un pico lleno de colmillos afilados y unos ojos de un rojo brillante mientras aumentaba su estatura. Sus manos y pies se convirtieron en patas de un ave de rapiña con afiladas garras negras. Ahora era un monstruo de tres metros de alto.

Satoshi: Vaya, así que tienes que recurrir a tu forma poderosa para poder hacerme frente- sonrió nerviosamente.

Al momento que ambos estaban de frente, un pequeño hanyou de cola atigrada con la apariencia de un niño de diez años se acercaba a la escena, con su hitoe y kosode colgando a sus lados y la hakama arremangada, junto con unos cuantos pescados entre sus manos. Al ver de lejos al yokai y a su padre, tiró lo que llevaba en sus manos y corrió al lado de su progenitor.

-¡Padre!, ¿Qué está pasando?

-Este sujeto es un aliado de Shendú, aquel monstruo que fue derrotado por tu madre y quiere tu sangre para revivirlo. ¡Así que tienes que huir, no te acerques!- advirtió a su hijo.

-¡¿Qué?!... ese maldito… ¡No permitiré que se salga con la suya!- al instante de terminar estas palabras, el pequeño se avalanzó contra el monstruo, con sus garras listas para atacar.

-¡Torashimaru, espera!...

"Fue demasiado tarde para la advertencia, pues el niño ya había corrido y saltado hacia el enorme cuervo. Como con un gesto de pereza, Karasu-Tengu sólo se limitó a mover una de sus alas para repeler la agresión, lanzando al chico con fuerza a un lado hacia un robusto árbol el cual se quebró a la mitad debido al impacto, cayendo el hanyou al suelo, semiconsciente.

Satoshi se abalanzo entonces hacia la bestia, quien respondió esta vez, moviendo su otra ala, arrojando sus plumas envenenadas hacía el. El hombre se detuvo en seco y repelió el ataque con movimientos rápidos de su espada, pero el yokai se dirigió hacia él volando entre sus plumas y cogió la espada con su pico, rompiéndola y tomando con fuerza el cuello de Satoshi con una de sus garras. –Ma…..maldito….- alcanzó a balbucear antes de que el enorme monstruo atravesara su pecho con su otra garra, sacándola inmediatamente y saboreando con su larga lengua la sangre que había en ella. Satoshi había sido derrotado.

-¡Noooooooooooooo!...- se escucho un grito desesperado desde la dirección del hanyou. Torashimaru motivado por la furia e ignorando el dolor de dos costillas rotas, se levantó y atacó nuevamente al cuervo saltando hacia arriba. Éste volteó hacia el chico y lo cogió en el aire, azotadolo contra el suelo y manteniéndolo a raya con una de sus patas sobre su cuerpo.

Karasu-Tengu: Es una lástima. Si me hubiera comido vivo a este hombre, hubiera podido absorber sus memorias. Entonces habría ido a buscarte sin que lo hubieras visto morir, pero llegaste antes de eso, chico. Aún así, no puedo desperdiciar tal manjar.

El sol se estaba escondiendo. El emplumado yokai comenzó a engullir el cuerpo del hombre albino, como si de una serpiente se tratase, ante las lágrimas de ira e impotencia del hanyou, que forcejeaba tratando de librarse. Terminó de devorar el cadáver cuando una luna llena rojiza comenzó a asomarse sobre las montañas. – Pensaba sacrificarte frente al lugar donde fue encerrado mi amo, pero ahora absorberé toda tu sangre hasta que acabe con tu vida y la guardaré para derramarla allá- se dirigió al pequeño. Estaba a punto de rodearle el cuello con su lengua cuando de pronto, el cuerpo del chico, comenzó a reaccionar bruscamente. Sintiendo un poder abrumador, el Karasu Tengu retrocedió dando un gran salto hacia atrás. Torashimaru se puso de pie con la cabeza agachada, mientras su corazón latía rápidamente. De pronto, dos alas blancas se asomaron en su espalda, sus colmillos crecieron y su cuerpo tomo la forma de un tigre muy joven (aunque del tamaño de un tigre adulto normal). El chico, ahora con la forma de su madre, miró desafiante al cuervo, dominado completamente por la ira. Era la primera vez que pasaba por ese cambio físico, así que no podía controlar su poder al ser tan joven, dominándolo el instinto en lugar del raciocinio. El de alas negras rió de una manera desafiante.

(NOTA: la tela de la ropa de Torashimaru es una tela mágica como la del conjunto de Inuyasha, así que se adapta al cuerpo de su dueño y se regenera gracias al poder del portador)

-Vamos a ver lo que puedes hacer en esa forma, chico- dijo Karasu Tengu al muchacho, agitando sus alas y dirigiéndose al cielo. Torashimaru lo imitó haciendo lo mismo. Ya en las alturas, la batalla comenzó con movimientos de ataques rápidos por parte de los dos moviéndose a través del cielo nocturno, iluminado por la luna roja. En un momento frente a frente, el tigre abrió lentamente el hocico y de él una esfera de luz fue surgiendo poco a poco. Extendiendo sus alas y alzando la cabeza, liberó un rugido, disparando un rayo contra su adversario.

-¡Pero que dem…- el cuervo no alcanzó a completar la frase cuando el rayo lo golpeó de lleno atravesando su estomago.

Descendió lentamente hacia la cumbre de una montaña rocosa y apoyo una rodilla en el suelo mientras el tigre se dirigía hacia él. El hanyou aterrizo frente al gran cuervo, y mientras caminaba hacia él, hizo que aquel retrocediera hacia atrás, quedando a la orilla de un acantilado. El yokai miró hacia atrás abajo y esbozo un gesto de victoria. Justo cuando Torashimaru estaba a punto de lanzarle otro rayo, el cuervo se dejó caer de espaldas. El joven tigre alado corrió para asomarse a la orilla en busca de su contrincante, pero de pronto fue sujeto del cuello por las garras del enemigo.

Mientras tanto, cerca de la cabaña, Kyoga buscaba al joven hanyou para ayudarle a controlar su estado youkai (desde el hundimiento de la isla, partió en busca de la espada de Tora-tsuki, pero sin buenos resultados, así que regresó a entrenar al chico). Miro a todas partes, pero no logro dar con él. Llamó a un ave y, montando al plumífero, procedió a buscarlo desde las alturas.

-¡Maldito mocoso!- dijo el monstruo emplumado, el cual se había dejado caer en una saliente a propósito- Como has destruido mi estómago, no puedo almacenar tu sangre. Así que tendré que llevarte para matarte allá- continuó. El hanyou comenzó a forcejear, agitando las alas, clavando las garras en la extremidad del monstruo que sujetaba su cuello, y pataleando, cuando de pronto arrojó un zarpazo hacia el rostro del enemigo, dándole de lleno en su ojo derecho.

-¡Desgraciado!- respondió Karasu-Tengu, tomando una de las blancas alas y arrancándola, lanzándola al vacio. Las plumas fueron dispersadas por un viento que provenía de abajo. El híbrido gimió primero de dolor para después abrir el hocico disparando un nuevo rayo, el cual el yokai no pudo esquivar a tiempo, resultando en la desintegración de parte de su cuerpo, que abarcaba diagonalmente desde la mitad izquierda de su cabeza hasta debajo de sus costillas. También había destruido una de sus alas.

Las plumas blancas del ala de Torashimaru, llevadas por el viento, pasaron cerca del lugar donde se encontraba Kyoga, llamándole la atención, por lo cual procedió a ir en la dirección de dónde provenían. Cuando se acercó, vio de lejos a los dos seres.

-¡Amo Torashimaru!- gritó la pulga al ver al hanyou sujetado por el yokai y apresuró al ave a volar más rápido hacía esa dirección.

El cuervo soltó al tigre, dejándole caer por el acantilado y acto seguido, cayó de espaldas en la saliente

-Esto no se quedará así. Nos volveremos a encontrar, híbrido- dijo Karasu-Tengu mientras se convertía en cenizas que una brisa dispersaba en el aire. Sin embargo, no desapareció del todo, pues una diminuta esfera negra emplumada del tamaño de una perla con un par de pequeñas alas grises quedó en el lugar, emprendiendo el vuelo hacia un lugar seguro para regenerarse.

El cielo empezó a nublarse.

El hanyou seguía cayendo precipitadamente, aleteando con su única ala tratando de volar, pero sin conseguirlo. Logró asirse de una saliente de la pared rocosa con sus garras, pero ésta estaba demasiada frágil y se derrumbó, haciendo que aquel se fuera de espaldas, cayendo en un río de corriente furiosa que se encontraba en lo más profundo, golpeándose una y otra vez contra las rocas salientes y sumergiéndose unas veces más hasta que llegó a la saliente de la montaña, descendiendo entre las aguas de una altísima catarata.

Comenzó a llover fuertemente y Kyoga perdió de vista al hibrido por la escasa visibilidad. Siguió sobrevolando el cauce del río, sin obtener resultados.

A la mañana siguiente, logró encontrarlo con su forma normal inconsciente en la orilla del río.

...

Ya han pasado varios años desde la muerte de Satoshi.

...

Acaba de amanecer. Una joven con un balde se acerca al río que está cerca de su casa, a las orillas de una pequeña aldea.

Justo cuando va a sumergir el balde, divisa de reojo una figura, a escasos metros de donde ella esta, recargado en un árbol con la cabeza agachada. -¡Un niño!- grito la mujer soltando el recipiente y dirigiéndose hacia aquel chico. El muchacho tenía sus ropas rasgadas y sucias, al igual que varias heridas en sus brazos. La mujer se arrodilló y sujetó los hombros del jovencito.

-¿Qué te pasó?- preguntó al pequeño. Primero se asombró al descubrir que no era humano, después se asustó al comprender que podría tratarse de un youkai… pero luego se conmovió cuando el niño cayó sobre sus piernas haciendo un gesto de sufrimiento.

-¡Midori!- se escuchó decir a un hombre que se dirigía hacia la joven- Te he traído carne de cerdo para que la prepares en el desayuno…. ¿Midori?- se detuvo a las espaldas de la mujer.

-Mitsuhiko… ¿podemos ayudar a este pequeño?- se dirigió ella al hombre, el cual se acercó a ver qué era lo que su mujer sostenía entre sus brazos.

-¡Pero este chico no es humano!- dijo en un tono sorprendido.

-Lo sé, pero míralo bien- le instó la mujer a su marido, quién lo observó detenidamente.

-Esta bien, pero sólo hasta que despierte. Lo estaré vigilando –le reiteró- Cariño… tengo hambre, prepara el desayuno, yo lo llevaré.

-La mujer cogió su balde, llenándolo de agua y procedió a regresar a su casa. El hombre dudó un momento, pero accedió a cargar al chico entre sus brazos. Mientras caminaba, le pareció escuchar que el chico decía débilmente la palabra "padre". Se detuvo un momento sorprendido, después esbozo una sonrisa y siguió el camino.

-Claro que lo seré, niño- dijo el hombre para si mismo- algún día…

...

Torashimaru venía corriendo con varios pescados en sus manos

-¡Padre! ¡Logré atrapar muchos!- gritó desde lo lejos mientras veía a Satoshi entrenar con la espada. Se detuvo frente a él mirándolo hacia arriba y sonriendo.

-Bien hecho, hijo -dijo el albino mientras envainó su espada- Iré a encender una fogata para asarlos- le dijo al chico abrazándolo y acariciando se cabeza. De repente, su mano se detuvo, y el chico sintió algo chorrear en su cabeza. Volteó nuevamente hacia arriba sólo para ver que el pecho de su padre había sido atravesado y sus ojos estaban en blanco. El chico se horrorizó al ver aquello y gritó desesperado.

El pequeño hanyou despierta de golpe, medio incorporándose. Entonces mira a su alrededor y se percata que se encuentra dentro de un establo, sobre una cama improvisada de heno. Su hitoe cuelga alrededor de su cintura y ve que sus heridas han sido vendadas. Mira hacia la puerta y puede ver la figura de un hombre cruzado de brazos con un espada en su cintura recargado en el marco con la luz del atardecer a sus espaldas. Se levanta, se acomoda el hitoe y se dirige a la entrada mientras el hombre desenvaina su espada.

Muchas gracias por tu hospitalidad buen hombre. Es hora de que me vaya- dijo el chico. El hombre guarda su espada y despeja la puerta para que pase.

-Deberias hablarle de "usted" a un adulto, ¿no crees niño?- dice el hombre de veinte años al que aparenta ser un chico de diez mientras éste pasa a su lado. El pequeño se detiene y lo mira a los ojos con un gesto de indiferencia, para volver a ver el frente y seguir caminando.

-No soy un niño. Tengo tres veces más de experiencia viviendo que tú. Creo que el niño aquí deberías ser tú- respondió. El hombre dio un coscorrón al chico (tipo Inuyasha a Shippo)

-¡Ay!- gritaron los dos al mismo tiempo, uno sujetándose la cabeza y otro sobándose con lagrimas de dolor su mano enrojecida.

Torashimaru: ¡Pero qué te pasa!- dijo enojado volteando hacia el joven adulto mientras afilaba sus garras.

Mitsuhiko: ¡Tienes la cabeza muy dura, mocoso!- respondió también enfadado mientras sujetaba la empuñadura de su espada dispuesto a desenvainarla.

-¡Que no soy un niño- dice el hanyou mientras los dos se quedan gruñendo frente a frente. De repente un grito que provenía de las siembras llamó su atención haciendo que los dos corrieran hacia aquella dirección. Al llegar al lugar, vieron a la mujer de Mitsuhiko tirada en el suelo, a punto de ser devorada por un monstruo.

¡Midori- grito angustiado el hombre mientras corrían hacia ella. Torashimaru aumentó su velocidad y antes de que el gran hocico tocara el cuerpo de la mujer, el monstruo salió volando hacia atrás por una patada voladora en su cabeza dada por el chico que había saltado desde detrás de la mujer y cayendo el muchacho frente a ella.

Torashimaru: Así que me has seguido hasta aquí, apestoso monstruo- dijo al ser de forma humanoide. Tenía una cabeza enorme parecida la de una rata, orejas pequeñas, nariz respingada como la de un murciélago y en su hocico, colmillos afilados como los de un tiburón, cola de lagarto al igual que sus brazos y piernas, una piel azul cubierta de pelo y lo que parecía ser un taparrabos desgarrado.

- Así que aquí estabas híbrido. Te había dado por muerto. Yo solo paseaba por aquí y al ver a esa humana, se me antojo devorarla- dijo el monstruo mientras se reincorporaba. La muchacha se dolía del tobillo. La joven pareja humana se sorprendió al saber lo que era ese chico.

Torashimaru: ¡Terminaré contigo, insolente!- grito al youkai. Pero justo cuando se abalanzaba contra él, el golpe de otro monstruo igualmente feo de color rojo que apareció por debajo del suelo lo mando a volar hacia arriba. El chico hábilmente dio una vuelta en el aire y cayó de pie. –Malditos… son tan cobardes que no pueden luchar de uno contra uno- miró desafiante a ambos.

-No puedo creer que este mocoso haya eliminado a diez de nosotros, hermano- dijo el monstruo rojo situándose a un lado del otro.

Torashimaru: ¡Ustedes se lo buscaron!- gritó a ambos- Querían arrebatarme el jabalí que había cazado para desayunar. Después de tanto trabajo que me costó encontrarlo, y como no accedí, comenzaron a atacarme. Yo sólo estaba protegiendo mi alimento, malditas ratas.

-¡Te vamos a despedazar, mocoso!- corrieron los tipos al ataque. El hanyou hizo lo mismo y, mientras lanzaba su ataque al rojo, el azul se escondió bajo tierra. El chico se detuvo en seco.

Torashimaru: Así fue como uno de ustedes me ataco por la espalda y me mandó a volar de un fuerte golpe en la mañana, pero esta vez no será igual.

Entonces agudizo su oído y olfateo su entorno. El rojo se dirigía hacia él rápidamente con las garras afiladas y justo cuando le iba a lanzar un zarpazo, el pequeño sintió moverse la tierra bajo sus pies, y dio un gran salto rápidamente. Del lugar dónde estaba, surgió repentinamente el azul, el cual terminó clavando su brazo en forma de lanza en el pecho del rojo, matándolo.

-¡Eres un pequeño bastardo!- gritó el azul, sin miramientos de que acababa de aniquilar a su hermano, pues los youkai de su clase, no tienen cariño fraternal. Entonces saco el brazo del cuerpo del rojo y se escondió nuevamente bajo tierra.

El chico aterrizó. De nuevo se puso en estado de alerta. Las vendas que traía puestas se habían aflojado.

Mitsuhiko: Tus heridas, chico…- dijo mirando hacia el hanyou.

Torashimaru: Se curaron en el transcurso del día, después de todo, no soy un humano como ustedes.

En medio de la conversación, el azul surgió de la tierra a las espaldas del hombre, el cual se sorprendió.

Instintivamente, Mitsuhiko cubrió uno de sus lados interponiendo su espada al momento que el monstruo lo golpeaba, rompiéndole el brazo y arrojándolo por el impacto un par de metros hacia atrás.

-Ahora si me comeré a esta mujer- la miraba el youkai mientras se la saboreaba y sujetaba uno de sus brazos. Midori gritaba y forcejeaba con lágrimas en los ojos llamando a Mitsuhiko, el cual apenas podía moverse ya que el monstruo lo había dejado aturdido por el golpe. Repentinamente la cabeza del monstruo salió volando y a sus espaldas, el chico descendiendo en el aire empuñando una espada. Torashimaru había tomado rápidamente la katana que el hombre había soltado al ser lanzado y decapito al azul. El brazo de la bestia soltó el de la mujer y, aún estando en el aire, el chico lo pateó hacia un lado, mandando a volar el cuerpo hacia un lado y aterrizando frente a la joven.

Torashimaru: ¿Estás bien?- preguntó a Midori, que aún sorprendida por tal acción no podía articular palabra, así que se limitó a mover la cabeza afirmando.- Me alegra- dijo mientras agitaba la espada rápidamente para limpiarla de la sangre del monstruo, como un samurái. Camino hacia Mitsuhiko y clavó la espada en el suelo, a un lado de él – Un samurái jamás suelta su espada, aún estando muerto- dijo mirándolo a los ojos con un ligero gesto de enfado. Entonces se volteó y comenzó a caminar lentamente.

Mitsuhiko: ¡Espera chico! No te puedes ir aún. Por tu culpa me han roto un brazo, Midori tiene lastimado un tobillo y las siembras han sido destruidas, así que no te irás así como así sin antes reparar el daño- le dijo aún estando tirado- Ya que por tu causa esos monstruos llegaron aquí.

El muchacho se detuvo un instante dubitativo, pero pocos segundos después siguió su camino.

Mitsuhiko: ¡Jin!... ¡Estoy seguro que sabes que significa esa palabra!- grito al pequeño haciéndole detenerse definitivamente, mientras se ponía de pie sujetando el brazo roto y caminando hacia donde estaba su mujer.

Torashimaru recordó lo que le había enseñado su padre.

"Jin" – Benevolencia – escribía Satoshi el kanji junto con su significado en la tierra con una vara, mientras enseñaba el bushido a su hijo.

"Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla".

Torashimaru volteó nuevamente hacia la pareja- Pues que le vamos a hacer…- dijo con un gesto de resignación- ¿Cómo supiste que yo sé el bushido?- preguntó mientras caminaba hacia ellos.

Mitsuhiko: Agitaste la espada para limpiar la sangre de ella como un guerrero y me miraste como un samurái cuando me dijiste aquellas palabras. Debiste haber tenido un maestro que te enseñara eso- dijo sonriente, tratando de ayudar a su mujer a levantarse – Esos monstruos rondan alrededor, pero hasta ahora se acercaron a la aldea. Yo no puedo pelear en estas condiciones y ella no puede hacerse cargo de la cosecha con un pie así- dijo señalando los miembros afectados, respectivamente con un gesto caprichoso- Así que tu tendrás que hacerlo hasta que nos recuperemos.

Torashimaru: Tienes buen ojo. Tuve al mejor de todos los samurái como maestro.- se cruzó de brazos- sólo porque respeto sus enseñanzas, haré lo que me pides- dijo resignado y molesto.

Mitsuhiko: ¡Bien! Entonces empieza en juntar los ingredientes para la cena que ya hace hambre- dijo mientras le rugía su estomago.

Torashimaru: ¡¿Qué?!- objetó, pero su estómago lo traicionó rugiendo igual que el del hombre, haciéndole sonrojarse.

Mitsuhiko: ¿Lo ves?- sonrió triunfante- Según lo mencionaste, esos monstruos te arrebataron el jabalí que cazaste para tu desayuno, por lo que no has comido nada en todo el día.

Torashimaru: Rayos…- dijo dándose media vuelta- Malditos lagartos…

NOTAS DE LA AUTORA: QUIERO AGRADECER A marsupilami17, ya que se dio el tiempo para comentar el fic. Que bueno que lo sigues y que te haya gustado (^u^)/

El siguiente episodio: Pasado, parte 2 lo subiré el próximo miércoles 24. Sigo trabajando en la portada para que quede bien. ¡Hasta luego!