Estoy de vuelta y mil disculpas por el retraso... el año sigue pegándome de patadas, pero trato de no dejarme, ya saben... todo sea porque las cosas se arreglen. Finalmente, les traigo el último capítulo de esta historia, quedé satisfecha al leer terminado el último capítulo, sin embargo, me gustaría saber lo que piensan al respecto, especialmente, porque esto es más para ustedes que para mí.
Sin más, los dejo con este final, que espero que disfruten así como yo disfruté escribirlo.
Como de costumbre, varios de los personajes de esta historia, pertenecen a J.K. Rowling y Warner Bros., otros tantos, pertenecen a mi loca y torcida cabeza; la introducción fuente de la inspiración del capítulo, es un chorema de Edel Juárez llamado "Mientras Dure" (al final les dejo un link para que lo escuchen de voz de su autor) y la estrofa al final, es la introducción del villancico navideño que da nombre a este fic.
All I want for Christmas is you
Todo lo que quiero esta navidad, eres tú
"No me importa mostrarme débil mientras escribo,
Si aún no soy fuerte, ni nunca lo he sido;
Yo amo con los codos, con el sueño,. con la voz,
No tengo objeción en no ser correspondido
No me importa cuanto vivan mis amores,
Yo amo mientras dure, mientras puedo,
Mientras se vacía el vaso y emprendo mi camino.
Yo no entiendo como aman los humanos,
Por eso estoy aquí contigo,
Por tu duda, por todo lo que no sabes, ni averiguas
Por todo lo que das sin saber siquiera que tuviste.
Amo con tus alas, tus vuelos, tus caderas donde termina mi noche,
Mi nostalgia, no me importa que no entiendas que te amo,
Que dudes, que llores y preguntes y reclames
Yo te amo… mientras dure".
Si en las 24 horas de un día pasan tantas cosas que es difícil de creer los alcances del tiempo, en el transcurso de las más de ocho mil horas que contiene un año entero, pueden pasar tantas y tantas cosas que puede resultar imposible de cuantificar como puede cambiar la vida de una persona, aún cuando esos cambios se dan en la vida de dos seres que comparten tiempo y espacio en común y que crearon una convergencia temporal entre ellos, que a cada día crece y aprende cada día más.
El calendario marcaba una fecha así como "lunes 24 de diciembre del 2000", había pasado poco más de un año de ciertos encuentros que habían quedado lejanos en la mente de aquellos que les vieron andar juntos por el parque hacia un café cercano. Hermione estaba materialmente rodeada de cajas con esferas hechizadas para no romperse; Mark había crecido mucho y aquellos vacilantes pasos del año anterior, se habían convertido en maratónicas carreras de ella y Draco, tratando de alcanzar al niño que se había esmerado en aprender a andar por los recovecos más diminutos del apartamento, provocando que más de una vez, floreros y figurillas tuvieran que repararse a punta de varita.
–La parte buena de esto, era que me habían prometido ayudar a poner el árbol— mascullaba la castaña, sin dejar de planear cuidadosamente la ingeniería de las luces del enorme pino natural que Draco había tenido a bien meter al apartamento completamente reducido y una vez dentro, devolverlo a su tamaño original, que le hacía ocupar algo así como media estancia. Draco y Mark, habían salido temprano de casa, cuando ella aún estaba durmiendo y dejando como única evidencia de su estancia matutina en casa, una notita sobre el buró 'Mía: Mark y yo tenemos algunas compras de navidad rezagadas; prometemos volver para ayudarte a poner el árbol. Tuyos, DM y MM.', había estado un par de horas con una poco estudiada confusión entre la risa y el enfado por la oportuna huida de los dos hombres de la casa.
Era casi la hora de la comida y a ella, después de un esfuerzo descomunal para forrar aquel árbol de luces, se le había metido pereza por cocinar, así que llamó por una pizza, que seguramente dejaría casi entera y Draco llegaría a devorar lo que encontrara, tras medio día de lidiar con el pequeño él solo. El timbre del apartamento sonó y con sus respectivas libras en mano, se dirigió a la puerta esperando hallar al repartidor; para su sorpresa, encontró a Draco, con un mechón rubio cubriéndole media frente y los brazos llenos de paquetes, en tanto Mark, sostenía una pequeña bolsita y miraba a su madre con cara de travesura, detrás de ellos, un muchacho de unos 18 años con chamarra roja, sostenía la caja de la pizza y parecía contrariado porque los dos sujetos parados frente a él, le impedían cumplir con su cometido y volver corriendo al trabajo.
–Bonitas horas de llegar ustedes dos… entren y déjenme recibir la comida—, Draco y Mark sonrieron en forma idéntica, mitad apenados, mitad burlones y caminaron hasta rodear el árbol que se veía de fondo con todas sus luces y sin media esfera en las ramas. –Ok… ok, admito que llegamos tarde, pero fue su culpa—, dijo Draco inculpando con mirada de fingida inocencia a Mark, que ladeaba la cabeza arqueando una ceja, –se entretuvo mirando juguetes, yo lo vi— Hermione los miró y no pudo reprimir más tiempo una risa después de cerrar la puerta del lugar –muy bien, pero no se escapan de ayudar con las esferas, porque ya hice la parte pesada; ahora, a comer, antes que la pizza se enfríe— les dijo a ambos, aunque Mark comería algo diferente.
Así pasaron varias horas, entre pizza, vegetales, jugo de manzana, esferas y muchos, muchísimos paquetes de regalo colocados bajo el árbol, se había acercado la hora de prepararse para salir, cenarían esa noche en La Madriguera, donde los Weasley habían insistido en que fueran a cenar, con todo y los señores Granger para pasar la víspera de navidad en familia, como debía ser. –Mía¿ya estás lista? Se está haciendo tarde y aún debemos pasar por tus padres, el camino a Ottery St. Catchpole es largo y…— el rubio no tuvo oportunidad de terminar la frase, Hermione caminaba con su hijo tomado de la mano, él con su traje color verde hoja y camisita blanca; ella, con un vestido rojo de terciopelo, la imagen le dejó sin palabras, si se había convencido de lo que haría mientras recogía un pedido especial en una tienda del Callejón Diagon, ahora no tenía la menor duda de que sería el momento perfecto.
La Madriguera se había vestido de luces, hacía muchos años que la familia no se reunía por completo para la fecha y era aún más especial, puesto que Ginny y Harry volvían después de un tiempo de ausencia, con el trío de huracanes en que se habían convertido los trillizos. Siendo parte de la euforia de aquella concurrida cena familiar, comenzó el intercambio de regalos y abrazos; aprovechando la maraña humana que se tejía alrededor del árbol de los Weasley, Draco llevó a Hermione aparte, hacia la entrada de la cocina, de donde pendía un trozo de muérdago, con gusto compartieron un beso breve y se miraron intensamente a los ojos.
–Yo… lo estuve pensando mucho y tras una plática de hombre a hombre con Mark, creo que ha llegado el momento de hablar bien en serio, Hermione—, dijo Draco con una seriedad que ella no lograba interpretar –hemos estado poco más de un año juntos y creo que es el momento de tomar una decisión importante—, siguió el rubio, adoptando un tono aún más solemne. –Bien… no estoy entendiendo nada, así que… si pudieras ser algo más… específico, sería mejor—, respondió ella, poniéndose completamente seria y defensiva –Hermione… Mía, yo… te amo y de eso no debe quedarte ni siquiera media duda—, trastabilló él, comenzando a sentir que esa seguridad de la que se había llenado, comenzaba a traicionarlo –si con esto pretendes decirme que te… —, comenzó a decir ella, cuando Draco la silenció poniendo un dedo en sus labios.
–Lo que quiero decir con esto es… que soy muy feliz a tu lado, viendo como nuestro hijo crece y… yo… — se interrumpió a sí mismo, tomando una profunda bocanada de aire –no estoy dispuesto a permitir que tengas oportunidad de arrepentirte y vuelvas a marcharte… no quiero perderlos… no quiero perderte— dijo en un susurro, mientras la confusión en el rostro de ella se hacía aún más visible – ¿y todo esto viene a qué¡por Merlín, Malfoy, habla claro de una vez!— pidió con mirada suplicante –viene a que…— suspiró profundo –Mía… Hermione Jean Granger… me preguntaba si tú ¿quieres casarte conmigo?—.
Hermione tardó unos segundos en salir del shock, para finalmente, echarle los brazos por el cuello y besarlo por toda respuesta; Draco rió levemente y del bolsillo de su pantalón, sacó una cajita, que al abrirla, dejó ver un sencillísimo anillo de oro blanco, con un pequeño diamante en forma de gota, que de inmediato puso en el dedo de la castaña y pasándole los brazos por la cintura, la llevó cargando hasta la sala, dónde con fuerte voz hizo a todos ponerle atención –Familia… Mía ha aceptado casarse conmigo, así que el año entrante tendremos una nueva boda—. Todos los presentes fueron abrazándoles por turnos, dándoles sinceras felicitaciones; mientras tanto, fuera de la acogedora casa, minúsculos copos de nieve caían sobre el césped, haciéndolo aún más blanco que al inicio de aquella cena.
I don't want a lot for Christmas
There is just one thing I need,
I don't care about the presents
Underneath the Christmas tree
I just want you for my own
More than you could ever know
Baby, All I want for Christmas…
Is you…
FIN
Gracias de nuevo a quienes siguieron la historia desde el inicio, a Karyta por su paciencia y sus comentarios, a Hija de la Noche por su reaparición, a Sigrid por sus recomendaciones; al buen Jin por hacerle de corner cuando estuve a punto de botar la historia al diablo y también al Duende, que sin él, no habría conseguido el chorema que inspiró el final de la historia y, también gracias a todos aquellos que leyeron la historia y quisieron seguirla, aunque no dejaran evidencia de su paso.
Les dejo el link del chorema, por si quieren escucharlo en su versión original y de labios de su propio autor. (ya saben, basta con quitar los espacios intermedios en el link para poder acceder a la dirección)
www. youtube. com/ watch?v aq8CsZNTYzw
Saludos y hasta otra.
J. Saiph Lestrange-Black.
