Otro día, otros a quien salvar; ese era su trabajo y como le encantaba. La adrenalina que viajaba a toda prisa por su cuerpo acelerando su corazón y siendo protegido del calor gracias al traje. Los cortos minutos que parecían agotarse mientras debía ingeniárselas para asegurarse de que no hubiese más nadie atrapado entre las llamas y como su voz resonaba en sus oídos mientras daba las órdenes necesarias para mantenerlo todo bajo control. Oh si, al teniente Casey realmente le gustaba su trabajo y ese era el día en que iba poder volver a la estación.
Camina con la cabeza en alto y un brazo alrededor de la cintura de Aria que caminaba a su lado con paso lento y una enorme sonrisa en el rostro. Ella había estado más que contenta de tener a Matt para ella sola en casa cuando Severide salía a trabajar pero al mismo tiempo sabía que el rubio estaba feliz de verse ocupado, ya que era un poco cansino pasar todo el día en casa aun cuando tuviesen unas cuantas ideas bastantes divertidas de cómo pasar las tardes.
Teniente Severide les seguía de cerca y al igual que la chica tenía una sonrisa pintada en la cara que no parecía querer desaparecer en absoluto.
A medida que se acercan a la estación contemplan como algunos del equipo le estaban esperando. Otis, Hermann y Cruz se alegraron al ver al teniente de regreso y uno de ellos grita para hacerle saber al resto de los bomberos que Casey estaba de regreso.
Una vez que se encuentran todos reunidos en la sala común, la pequeña se aleja del teniente y se mantiene detrás de él, cercana a Severide, se le podía comparar con una niña que se escondía detrás de sus padres al estar rodeada de un montón de personas que no conocía.
—¡Casey!—Hermann se acerca y le da un abrazo—Que bueno es tenerte de vuelta.
—Ya sabes cómo es—ahora es Mouch y Cruz quienes llegan a su lado—Un poco de fuego no va a detenerme—el rubio bromea y es ahora Gabriela quien se le acerca y le da un abrazo apretado el cual no pasa desapercibido ni por Mills ni por ella, quien se hacía la desentendida aun cuando sabía perfectamente las intenciones de la morena, no importaba lo que Matt intentase hacerle creer. Esa chica aun tenía sentimientos por el teniente.
Aria da unos pasos hacia atrás y choca suave con Kelly mientras busca suave tomar la mano del otro buscando una manera de clamar sus nervios. Todos allí habían sido muy buenos con ella aun cuando no tuviesen ni la más mínima idea de quien fuese o por qué estaba allí, todos les eran amables por el solo hecho de que era importante para los tenientes de la estación.
Casey se gira para verle refugiada con la cercanía de Kelly y le extiende una mano para que vaya a su lado, era mucho más fácil si solo la hacían conocer, ¿qué tanto podrían necesitar ellos saber sobre Aria? Ella era alguien especial, habían convivido tanto tiempo que se conocían de manera profunda; lo único que sus colegas y amigos necesitaban saber de Aria era que ella, al igual que los bomberos era parte de su familia.
Da unos pasos dubitativa y toma la mano que el teniente le ofrecía para luego pasar la mirada por la estancia contemplando a los bomberos y paramédicos que le observaban con curiosidad.
—Ha pasado tiempo desde que salí del hospital y creo que no había tenido la oportunidad de presentarlos—el de ojos claros deja un beso sobre su sien—Muchachos, ella es Aria—dice a modo de presentación—Aria estos son los bomberos de la estación 51—la chica un poco mas tranquila da un suave apretón a la ropa del teniente y se aleja solo un poco para hacer una comida reverencia al presentarse frente al grupo de miradas que le seguían.
—Es un gusto finalmente conocerlos. Soy Aria Neumann—sonríe amplio y sabe que sus mejillas se llenan de color a medida que los bomberos se le acercaban—Hermann—estrecha la mano del mayor.
—¡Oh! Así que ya sabes quién soy.
—Si, lo sé—ríe un poco tratando de relajarse—Creo reconocerlos a todos. He escuchado muchas historias acerca de este lugar y siempre quise venir a conocerles.
—¡Oh!—ahora dos mas se le acercan y la llevan hasta la mesa—Es tiempo de jugar a las adivinanzas.
—¡Otis!—alguien le llama—¿No crees que es un poco tonto?
—¡Vamos! Es solo una broma. Además ya me delataron; le han dicho mi nombre—ante el comentario ríe con más ganas y posa la mano con cuidado sobre el hombro del bombero.
—¡Lo siento! Pero si te conozco Otis, eres tu quien tiene ese pequeño diario, blog o como sea que le llamen—el hombre alza las cejas impresionado—Casey me ha comentado y no pude evitar escuchar una de las trasmisiones. ¡Eres genial!
—Casey. Ya me agrada esta chica—el del bigote le habla a su jefe con una sonrisa y así continúan con ese juego de adivinanzas, aun era extraño que ella supiese detalles sobre ellos pero quizás así era una forma más amena de darse a conocer y todos aprovechaban para hacer preguntas también.
—Shay—comenta suave y sonríe leve ante la rubia, aun se sentía un poco avergonzada por la escena que había armado en la casa y mas por el hecho de que se ella sabía la verdad o al menos una parte de ella.
—Un gusto conocerte Aria—la paramédico le estrecha la mano y le sonríe tratando de hacerle entender que lo dejaba todo atrás; es cierto la situación por la que habían pasado no era fácil pero de a poco ella sería capaz de entenderlo todo.
—Dawson—asiente la cabeza cuando la morena paramédica parece acercársele a lo que la morena le sonríe e igualmente le estrecha la mano aunque ella intenta hacer el contacto bastante fugaz. Asiente de nuevo e intenta clavar la atención en otro lado porque si seguía contemplando a la mujer probablemente terminaría diciendo algún comentario estúpido sobre ella y lo mucho que quería estar con Casey aun cuando el teniente hubiese salido con Hallie o inclusive estuviese con ella misma, así que fue más fácil darse la vuelta y enfocarse en su nueva víctima.
—Señor candidato, Peter Mills—se encamina hacia la cocina una vez que se sentía mas segura de sí misma y claro, luego de haber cruzado la mirada con los tenientes de los bomberos.
—Señorita—le sigue el juego y le estrecha la mano.
—He escuchado muchas historias sobre ti.
—¿Ah si? ¿Cómo cuales?
—Existen ciertos rumores acerca de que eres bastante bueno en la cocina, ¿es eso cierto?—contempla al candidato con mirada retadora y luego se gira un poco para ver al resto—¿Ustedes que me dicen, es cierto?
—¿Bastante bueno?—Mills arquea una ceja y sonríe de medio lado—No soy solo bastante bueno—ante el comentario siguieron unos sonidos parecidos a abucheos.
—¿Qué es eso que escucho? ¿Alguien está muy seguro de sí mismo?—se posa junto al candidato—Dígame Peter Mills—continua la broma al decir el nombre completo como si fuese una sola oración—¿Puede mostrarme sus habilidades culinarias?—el chico estaba a punto de contestarle cuando una voz resuena cerca.
—Mírate, jovencita, mira que tan grande estas—todos ladean el rostro para ver de quien se trataba y se encuentran con el Jefe Boden, el cual sonreía contento.
—¡Jefe!—corre hasta el mayor y le rodea con los brazos por la cintura.
—Que bueno verte, Aria—le palmea un hombro y ella sonríe de par en par contemplando al hombre por unos momentos.
—Lo mismo digo jefe, lo mismo digo.
—Entonces, ¿todos tuvieron la posibilidad de conocer a Aria?
—¡Si! ¡Claro! ¡Por supuesto!—más comentarios positivos y mentes relajas seguían mientras disfrutaban del momento de paz.
Una conversación un tanto superflua exceptuando las preguntas curiosas acerca de su pasado, preguntas como ¿de donde era? ¿Dónde estudiaba o si trabajaba?
Había desviado el tema comentando que aun se encontraba estudiando medicina, que no hace mucho había iniciado las guardias en los hospitales y los entretenía con historias graciosas y bizarras acerca de los pacientes que conocía en las salas de espera.
Sí, todos parecían estar más cómodos con su presencia en aquel lugar de trabajo o quizás todos ya que, la morena paramédico aun no lograba estarse tranquila. Enviaba miradas para calmar la preocupación creciente de Shay y no se atrevía a pedir por ayuda silenciosa a Casey el cual se veía muy contento por el hecho de volver y por tener a Aria con él, así que eso no era ni siquiera una opción.
Luego de otra anécdota sobre la chica y su vida en el hospital, Gabriela decide voltear la conversación hacia algo personal.
—¿Y dinos Aria, cómo fue que conociste a Casey y a Severide?—apoya el rostro con las manos mientras sonríe e intentar parecer inocente. Los bomberos lanzan una mirada a la chica y luego se centran en la más joven que parecía dudosa de decir la verdad—Porque, asumo que los conoces a ambos, ¿cierto?
—Ahm, si—la chica alza el rostro para encontrarse con el resto de los bomberos y hace uso de su autocontrol para forjar una sonrisa en su rostro, era en momentos como este en los que, de alguna forma, agradecía las situaciones por las que había sobrevivido, le habían enseñado a mantenerse en una sola pieza y a no desmoronarse ante el primer intento de alguien que quisiera lastimarle.
Deja ambas manos en su regazo y arruga sus blusa con los puños, mira de soslayo a Kelly, quien había permanecido a su espalda, como siempre de forma protectora y ahora le sentía cerca suyo—Yo estoy muy agradecida con los Tenientes Casey y Severide—clava la mirada en los ojos marrones de Dawson y sonríe con confianza al sentir una mano cálida que se posa sobre su hombro—Matt y Kelly salvaron mi vida—su tono demostraba orgullo y cercanía ante la mención de los nombres de ambos tenientes, contrario a su primera oración donde se expresaba con respeto y hasta indiferencia.
Esa batalla de voluntades entre ambas morenas hubiese continuado de no ser por el sonido de la alarma que les avisaba que tenían trabajo por hacer. Se quedan estáticos por momentos luego de la orden, porque, vaya manera de regresarlos a la realidad, y ella se levanta de donde estaba y camina hasta los dos bomberos; posa una mano sobre el pecho de ambos justo a la altura del corazón y habla suave.
—Vuelvan pronto—con eso saben que ella estará allí esperando hasta que ellos regresen sanos y salvos así que debían hacer bien su trabajo. Corren por sus trajes y se preparan para salir, se montan en el camión y ella les sigue a la salida mientras grita a todo pulmón que se quedaría en la estación y que les esperaría con el almuerzo hecho.
