Hola, estoy muy enfadada porque se me ha borrado todo el capítulo completo cuando casi estaba escrito y ahora he tenido que escribirlo de nuevo. Grrr. Odio eso. Algunos diálogos son transcripciones exactas de los capítulos de la serie.

--------------------

Capítulo 9: El destino.

De algún modo lo supe, el día que resucité, cuando la vi llorar y sus ojos parecían inquietos mirando a todas partes, buscando algo que no supe o quizás no quise ver, en lugar de centrarse en los míos.

- Bulma. - Le dije en un intento de llamar su atención y tranquilizarla. Ella me abrazó fuerte y siguió llorando.

No sospeché nada aun cuando percibí ese presentimiento nefasto, pero cada día que pasaba, la veía sumirse en una profunda melancolía. Pensé que era porque el hijo que queríamos tener no llegaba, luego pensé que posiblemente se tratara de alguna pequeña depresión debida al mal rato que pasó debido a mi muerte. Bulma es una mujer que odia la soledad, teme sentirse sóla más que a nada en el mundo, y quizás eso le afectó. Que engañado estaba...

El la sedujo, y ella tan inocente como Goku, se dejó seducir. No la disculpo, porque se que tuvo mucha culpa... y una parte de mi siempre estará resentida por el daño que me causó. Sin embargo su candidez, me chocaba en una mujer tan inteligente. Nunca supe quien de los dos era más loco, si Goku o Bulma. Ambos eran diametralmente distintos, pero tenían una cosa en común y es que para ellos no había nadie malvado. Todo el mundo era potencialmente bueno, todos merecían otra oportunidad de cambiar, no tenían miedo a los enemigos, en una palabra, poseían una carencia absoluta de sentido común. Y yo... me aproveché de eso, lo reconozco, no fui leal a Bulma y eso me costó su amor. Pero una parte de mi, aún se pregunta, si no fue eso más bien una excusa, la excusa que ella necesitaba para lanzarse en sus brazos...

----------------------

- Yamcha, cuánto tiempo sin verte. - Me saludó su madre.

Mientras tanto, Bulma hablaba con su padre. "Hija, me parece que Vegeta se ha marchado.". Por la cara que tenía parecía que le hubiesen clavado un puñal en el pecho. Se marchó con esa expresión de poker que le sale tan mal y yo me levanté para seguirla.

- Quizás el apuesto Vegeta quiera entrenar contigo. - Pero ese comentario me dejó helado.

- ¿Cómo dice?. - No podía creer lo que escuchaban mis oídos. ¿Vegeta?.

- Oh no, mamá, Vegeta se ha marchado. - Aclaró el Doctor Briefs.

- ¿Vegeta?. - Exclamé casi jadeando.

- Oh, Yamcha, te sientes bien cariño, pareces enfermo. - La señora Briefs me tocó la frente y yo estaba en choque.

- ¿Qué hacía Vegeta aquí?. -

- Bueno ha estado viviendo con nosotros un tiempo. - Indicó la señora felizmente.

- ¿QUE?. - Grité haciendo que la pareja se mirasen con una mueca extraña.

El doctor Briefs se marchó y la señora me ofreció un pastelito, pero yo me levanté poseido por un terrible miedo. Durante mi ausencia, ¿qué había pasado?. ¿La habría forzado a alojarlo en su casa?. ¿La habría violado, amenazado, golpeado?. Quien sabe lo que ese monstruo habría hecho.

Corrí siguiendo su ki y la abracé fuerte. - Ssss, ya estoy aquí. No dejaré que nada malo te pase. - Le susurré. Ella estaba aún llorando.

- Oh Yamcha. - No quiso mirarme, enterró su cara en mi pecho y al rato, cuando se calmó le pregunté con cautela.

- Tu madre dijo que Vegeta ha estado aquí. -

Bulma sacó sus lágrimas y me miró con templanza ensayada. - ¿Te ha hecho algo malo?. - Pregunté furioso entre dientes.

- YAMCHA. - Gritó. - No ha hecho nada malo, no tenía donde ir y me dió pena, así que le dije que se podía quedar con nosotros. -

- ¿Qué?. ¿Crees que ese monstruo es una especie de perro perdido?. - Exclamé sin poder creer lo que mis oídos escucharon. - Es un asesino. -

- Nos ayudó en Namek, de no haber sido por él no hubiesemos podido triunfar en la batalla y... es mi amigo. - Aseguró cruzando los brazos en su pose más testaruda. Ahí estaba, no habría manera de hacerla entrar en razón.

- ¿Tú amigo?. - Esa declaración me hizo hervir la sangre. - El fue el responsable de mi muerte, ¿es que no tienes sentido de la decencia?. -

Bulma me miró y luego sonrió. - ¿Estás celoso?. -

- ¿Qué?. - No podía creer que me cambiara el tema de esa forma.

- Estás celoso... oh vamos... confiesalo... - Me dió tres arrumacos y dos guiños y ahí estaba como un idiota, igual que una ovejita siguiendo el redil. Esa mujer tenía más trucos sucios que ninguna que haya conocido.

- No estoy celoso. - Repliqué enfadado.

- Vamos Yam... - Otra carantoña y un beso me dejaron kao por completo. Luego lo pensé bien, tampoco era tan malo. Vegeta se había marchado ya así que lo mejor era disfrutar la vida, la nueva oportunidad de vivir que se me había brindado.

-------------

Me obsesioné con él hasta un punto que no pensé que fuera posible. Pensaba en él incluso cuando hacía el amor con Yamcha. Aunque eso no era algo nuevo, yo siempre pensaba en cosas excitantes cuando hacía el amor con él. Por su parte, mi novio parecía dispuesto a vivir la vida. Yo no podía seguir su ritmo de fiestas, eventos... Mi agenda era también muy complicada. Nos estábamos distanciando y yo me sentía cada día más sóla, cada día más vulnerable a ese sentimiento incontrolable que se había apoderado de mi, Una mezcla de lujuria, de anhelo, de pasión... quizás de amor... Echaba de menos nuestras luchas verbales, su ingenio, su ironía fina, su mirada de león devorándome de repente con esa fijeza animalística, haciendo vibrar cada célula de mi cuerpo.

Y ahí estaba Yamcha, en la televisión, sonriendo, firmando autógrafos a jovencitas adolescentes y veinteañeras frescas que aprovechaban descaradamente para sobarlo. Cuánto las odiaba, hasta se me pasó por la cabeza idear una especie de repelente eléctrico... pero cuando pensé que Yamcha me lo haría utilizar a mi también se me quitaron las ganas de diseñarlo, además me estaba volviendo demasiado celosa. Y no sólo eso... sentía un resentimiento increible hacia Yam por no tener más personalidad, por no tener las cualidades para que yo le amase. Yo no quería un pelele que saltase cuando yo dijera. Todos a mi alrededor saltaban cuando yo quería, como yo quería y como yo pidiera, todos menos Vegeta. Y eso me hechizaba, me gustaba ese espíritu salvaje e indómito, capaz de soportar mis tendencias más dominantes. Era una lucha constante entre nosotros, a ver quien dominaba a quien, quien podía más sobre el otro, una lucha que ninguno dábamos por finalizada. Si, unas batallas las ganaba él y otras yo, pero siempre habían revanchas, era excitante idear ingenios para ganarle, seguro que él también los pensaba. Nadie puede tener tanto descaro para responder con ese nervio sin haber pensado antes la respuesta. Y eso me concedía un tanto de felicidad. El pensaba en mi, en nosotros en algún momento.

Mis proyectos de maternidad seguían en marcha aunque infructuosos. Mi parte de buena chica quería quedarse embarazada de mi novio, tener una vida normal... pero la parte de mi que era más oscura y secreta, rechazaba esa idea. Si tan sólo mi príncipe me dijera que estaría allí para mi, yo lo dejaría todo por él. Pero eso no iba a pasar nunca, porque él se había marchado, quizás para siempre. No, no podía ser para siempre, tenía que volver, aunque fuera para tratar de matar a Goku. Nah, pero él no podría matarle, he visto a Goku salir de cientos de situaciones complicadas, vencer a muchos enemigos... Y si Goku mata a Vegeta en la lucha. Ese pensamiento me atormentó tan horriblemente. ¿Tal vez yo podría persuadir a Vegeta de no luchar contra él?.

En la soledad de la noche, siempre recordaba los momentos que habíamos pasado juntos, como esa vez que ninguno de los dos podíamos dormir...

Flash.

Bulma bajó a la cocina con cara cansada pero definitivamente desvelada. - Esto me pasa por tomar café tan tarde. - Se regañó.

De pronto se percató de que en la habitación había cierto príncipe observándola mientras comía algunas piezas de fruta. - Hmp. ¿Qué te pasa mujer?. -

Yo recordé donde nos quedamos en nuestra anterior lucha. ¿Quién ganó?. Ah ya... ganó él, pero me tenía que cobrar la rebancha así que sonreí y me senté a su lado. - Hola. - Crucé mis piernas seductoramente para distraerlo.

- ¿Qué tienes ahí?. - Señalé en su traje azul cobalto.

El miró de repente y yo subí el dedo dándole en la barbilla. - Picaste, jajajajajaja. -

Vegeta arqueó una ceja no comprendiendo qué acababa de suceder. Yo creo que me pensaba loca de remate. - ¿Qué pasa?. ¿El gran Príncipe de los Saiyajins no sabe aceptar una derrota?. -

- ¿Derrota?. - Su tono se endureció. - ¿Qué derrota?. -

- Te engañé, te dije que tenías algo en tu traje y picaste. Jajajajajaja. - Su cara de desconcierto era tan graciosa que no paraba de reirme.

- Tu también tienes algo ahí. - Su sonrisa torcida. Ohh, aficionado, pensé, ¿pretendía hacerme picar en mi misma broma?.

- No pienso mirar Vegeta. -

- ¿Lo prometes?. - Su sonrisa creció y su mano avanzó hacia mi ropa. Yo mordí mi labio dispuesta a no mirar. El me miraba a los ojos y parecía divertido en su lentitud y mi nerviosismo.

Yo llevaba puesto un camisón de tirantes anudados en los hombros y bastante escotado. Cuando quise acordar había tirado de uno de los lacitos del hombro y la tela cedió mostrando impunemente uno de mis pechos. Sin mirar abajo sujeté el vestido mientras Vegeta se reía a carcajadas.

- No tiene gracia pervertido. - Mi alegación valió otra ración de carcajadas.

Cuando se calmó me dio el golpe de gracia. - Si no fueras vestida con esas ropas ridículas no te hubiera pasado nada de eso mujer tonta. Jajaja. - Y siguió riéndose.

- ¿Y qué ropa sigiere su 'alteza' que e ponga?. - Le guiñé un ojo para turbarlo. No importa como el disimule, se que eso le saca de tiesto.

El se puso serio de pronto, pensaba una respuesta adecuada. Me miró de arriba a abajo para ganar tiempo y yo sonreí coquetamente. Inmediatamente frunció el ceño y se levantó. - No tengo tiempo para tonterías. Te pongas lo que te pongas siempre serás una muer vulgar. - Se burló dispuesto a marcharse.

Ese comentario me dolió profundamente. - Ah ¿si?. Pues debes saber que estoy considerada como una de las mujeres más elegantes y hermosas del planeta. -

Su última frase me calentó la sangre tanto que esa noche sólo pude pensar en lo que haría para vengarme. - Haz que te lo escriban en la ropa a ver si así logras que alguien se lo crea. -

Y mi venganza estaba casi lista. Oh, si. Al día siguiente fui a comprar una camisa rosa de su talla, con las letras "bad boy" (chico malo) gravadas detrás. - A ver si alguien se lo cree cuando te vea con esta guisa. - Me reí entre dientes imaginándole. Pero por desgracia para cuando pensé que consumaría mi rebancha, el se marchó al espacio.

Fin del Flash

Los días fueron pasando rutinarios, melancólicos, tristes, hasta que un día...

- Que agradable es vivir en tiempos de paz. - Aseguró Yamcha.

Pero mi mente estaba a millas de distancia, como siempre, pensando en mi príncipe. - He estado pensando... ¿Dónde se supone que ha ido Vegeta?. -

- Lo más seguro es que esté volando por el espacio, tratando de atrapar a Goku. - Esa explicación no me dejó satisfecha.

Puar tembló. - Ese hombre es un obseso. Sólo mirarlo me hace estremecer. - Aseguró.

- Si te fijas mejor verás que no es tan mal chico. - Le defendí y ambos me miraron como si estuviera loca.

- ¿De dónde sacas esa conclusión?. Es un asesino del espacio. -

- Una persona que pasa por lo que él pasó y aún sabiendo que Goku es más fuerte se decide a seguirlo... al menos tienes que admirar sus agallas. -

------------------

- Oye Bulma... tu... - Yamcha le miró con suspicacia.

Puar intervino para frenar una discusión inminente. - No te pongas celoso Yamcha. -

- Me da igual. - Aseguró mintiendo bastante mal.

La señora Briefs apareció de repente. - Hola cariño, te tengo una noticia. Papá dice que Vegeta seguramente volverá pronto porque debe estar quedándose sin gasolina. -

Esa noticia me alegró el alma, aunque me resbaló una ligera inquietud. - Me pregunto si encontró a Son Goku o no... -

- Oh queridaaa, mira al cielo, la nave está volviendo. - La señora Briefs agitaba el dedo llamando la atención de todos y sorprendiendoles de haberse percatado la primera de ese detalle.

En apenas unos instantes más, un Príncipe destartalado, sucio, con la ropa raida, maloliente y con evidente mal pasar, apareció ante ellos. Yamcha se colocó delante de su novia protectoramente. - ¿Qué quieres Vegeta?. -

- Oh queridoooo, yujuuuuu, queridoooo. - La madre de Bulma hacía toda serie de movimientos alegres para saludarle.

Bulma salió al encuentro de Vegeta para desconcierto de Yamcha y Puar. - Veo que Kakarotto aún no ha vuelto. - Masculló entre dientes.

- ¿No te lo encontraste en el espacio?. - Preguntó Yamcha.

- No creo haberte preguntado a tí. - Le cortó furioso sin mirarle siquiera y sin separar la vista de Bulma, evitando, no obstante que fuera demasiado evidente. Hacía tanto tiempo que no la había visto. Sentía alegría de verla de nuevo, una especie de calor en su corazón nuevo y extraño...

- Bueno, bueno, ya es suficiente charla entre vosotros dos... ¿Por qué no le dejas tomar una ducha? Mira que sucio estás. - Yamcha abrió la boca asustado de las palabras de Bulma, si seguía metiendose con Vegeta la iba a convertir en ceniza y él no podría hacer mucho por protegerla. - Bueno, venga rápido, no querrás presentarte así de sucio delante de una dama ¿eh?. -

- ¿Qué?. - Vegeta no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos.

- ¿De qué va todo esto?. - Se quejó Yamcha.

- Vegeta está a su merced. - Aseguró Puar al ver que el príncipe hacía caso a regañadientes de los consejos de la peliazul.

- ¿Alguien quiere te?. - Ofreció la Señora Briefs. Definitivamente. Esa era una casa de locos.

Bulma acompañó a Vegeta a su antigua habitación. - Te dejaré algo para cambiarte. - Gritó desde fuera de la puerta del baño.

Con una sonrisa maliciosa sacó la camisa que había comprado, esa rosa que tenía las letras "bad boy" dibujadas y se la puso sobre la cama.

- Kakarotto, más te vale darte prisa en volver. Enséñame el poder de un Super Saiyajin. - Pronunció desafiante.

Yamcha se apresuró a avisar a Krilín por si hacía falta una ayudita extra en caso de que el invitado sacase su peor lado, pero cuando le vieron aparecer con la camisa rosa a lo lejos llamando a voces a Bulma se quedaron todos de piedra.

- Oh, ese era Vegeta... ¿verdad?. -

- Hey Mujer, MUJER. ¿Puedes oirme?. TERRICOLA. - Gritó.

- Mi nombre es Bulma, llámame por mi nombre. - Se quejó ella con manos en las caderas.

- ¿Qué has hecho con mis ropas?. - Protestó.

- Estaban sucias así que las puse a lavar. - Respondió con simpleza y ocultando una risita interior al verle con esa ropa puesta.

- Que hiciste ¿QUE?. - Gritó medio en choque.

- Te dejé unas ropas para cambiarte. ¿no?. - Replicó en pose coqueta.

- Tu pretendes que yo, el príncipe de la raza de guerreros saiyajins, lleve algo como ESTO?. - Gritó zarandeando la camisa aún sin abrochar.

- Bueno... - Se acercó unos pasos a él. - ¿Qué tal si no llevas nada puesto?. - Afirmó guiñándole un ojo.

- Maldición... Mujer vulgar... - Se quejó impotente. - Tú... - Se terminó de poner la camisa rojo de rabia.

- Oh Dios mío, te queda mejor de lo que imaginé. - Gritó utilizando un poco de su táctica de exaltación del ego. Muy útil con Vegeta, por cierto.

- No te rías... si valoras tu vida, no te rías... - Amenazó antes de que ella dejara escapar su risita.

- Oye, Vegeta, ya que Goku no ha vuelto aún, ¿por qué no te quedas aquí?. Eres muy bravo, pero apuesto a que no tienes dinero, ¿verdad?. Si te quedas aquí sabrás cuando vuelve Son Goku... - Tenía que convencerle, ahora o nunca. No le dejaría volver al espacio. No...

- Kakarotto maldito... no acabaste con él - Gritó airadamente al sentir el ki de Freezer aproximándose a la Tierra.

- ¿Estás seguro que es Freezer?. - Preguntó Yamcha aún inseguro, pero percibiendo el enorme poder que se acercaba.

- ¿Crees que podría confundirme en eso?. ¿Bajo qué estúpido razonamiento humano?. - Maldijo casi.

- ¿Qué quieres decir con eso?. - Alegó ofendido por su raza humana recién insultada.

- Vegeta. Ese no es un razonamiento estúpido. Es el razonamiento de mi Yamchita. - Defendió Bulma haciendo que el estómago de Vegeta se revolviera de pronto.

- Tengo la sensación de que si toda la Tierra fuera destruida, Bulma sobreviviría. - Aseguró Puar en un susurro dirigido a su amigo, el cual asintió.

- ¿Ese ki no podría ser de Goku?. - Siguió imponiendose Yamcha.

- ¿Estás diciendo que estoy equivocándome?. - Gritó crispado Vegeta.

- Vegeta es un bastardo. - Susurró a Puar.

- No puedo creer que Freezer esté aún vivo. - Se estremeció el saiyajin. - Sabía que Goku era demasiado estúpido. - ahora si que estaba en un serio problema. ¿Cómo vencería a Freezer?. Se maldijo por haber tenido la crono de aparecer justo en ese momento. Quizás era el destino caprichoso, quizás era su maldita suerte. Pero no huiría como un cobarde aún cuando hubiera de morir para hacerle frente.

- Aterrizará en este lugar probablemente... - Afirmó en alto descendiendo sobre una zona desértica junto con Yamcha.

- ¿Estás seguro?. - Otra vez dudando de él. ¿Es que ese humano no se enteraba de nada?. ¿Cuánto más tenía que repetir las cosas?.

- Los ignorantes deberían quedarse calladitos y mirar la lucha desde el lateral . - Insultó venenosamente.

El sonido de un motor detrás de ellos les llamó la atención. - Es Bulma. - Yamcha puso una mueca viéndola acercarse corriendo.

- Eh Vegeta, Yamcha. - Saludó feliz incorporándose al grupo que la miró de mala gana.

- ¿Qué haces aquí?. - Regañó Yamcha.

- He venido a ver a Freezer, no lo he visto desde que salimos de Namek. -Afirmó envalentonándose. Vegeta la miró incrédulo, realmente esa mujer tenía agallas, después de ver Namek cualquier otra hubiera salido corriendo a esconderse, pero ella apareció justo en la primera linea de batalla. Se había ganado algunos puntos de respeto, desde luego.

- ¿Que has venido a ver a Freezer? ¿Es que no sabes lo peligroso que es?. - Siguió regañando Yamcha.

- Por eso mismo he venido. Si se trata de Freezer podría símplemente hacer desaparecer el planeta, no tiene sentido que me esconda. Quiero verle la cara. - Su valentía era indiscutible.

- Esta mujer me ha sorprendido realmente, es más fuerte de lo que imaginé. - Esa declaración se le escapó de los labios, por fortuna lo suficientemente bajo como para que nadie la escuchase.

Los demás guerreros Z aparecieron repentinamente. La situación se tornó desesperada. Era el fin de la Tierra, el fin de todos ellos. Era irónico. La gasolina se le gastó en ese preciso momento, pero Goku, con su maldita suerte estaba vivo en algún lugar del espacio y no sufriría la suerte de destrucción que les esperaba a todos ellos. Era el fin, Otra vez, él no era suficientemente fuerte como para hacerle frente. Si tan sólo se hubiera transformado en Super Saiyajin.

Pero cuando Freezer y su padre se pararon desafiantes y poderosos frente a la cuadrilla de guerreros, un joven de cabellos morados hizo aparición colocándose en vuelo desafiante delante de ambos.

- ¿Qué quieres terrícola?. - Preguntó con vehemencia el lagarto.

- He venido a matarte. - Y con su mirada fija, con su sonrisa a medias, se transformó en Super saiyajin, sacó la espada y descuartizó ante los ojos atónitos de los presentes a ambos, padre e hijo, que ni siquiera pudieron reaccionar para contra atacarle.

El muchacho descendió y sin querer dirigirse a nadie, habló en general, - He venido a ver a Goku, tiene que llegar en apenas 3 horas. Le esperaré. - Sin más palabras se sentó en una piedra a esperar, eso si, mirando de reojo a Vegeta. El desconcierto asolaba a todos con tal grado que esperaron, cada cual inmerso en sus pensamientos, a que llegase su amigo para ver si sacaban en claro algo.

Goku apareció teletransportándose en apenas unos segundos más, y después de los saludos, le presentaron al misterioso salvador, que pidió hablarle a solas.

Haciendole prometer silencio absoluto para el secreto que se disponía a contarle, le explicó que venía del futuro, 20 años adelante, donde dos androides habían asolado todo, matando a todos los defensores de la Tierra salvo a Gohan, su maestro y mentor, Bulma, su madre y la inventora de la máquina del tiempo que le transportó y él mismo. Le entregó unas pastillas asegurándole que una enfermedad del corazón le causaría su muerte dejando el planeta indefenso si no las tomaba. Pero lo más sorprendente fue cuando le contó que él era el hijo de Vegeta. Goku no podía creer tan cosa. Era increíble. - Naceré dentro de dos años. - Explicó al anonadado saiyajin.

Vegeta y Bulma miraban la escena intrigados y muertos de rabia por no escuchar nada de lo que estaban diciendo.

- ¿Cuánto tiempo más van a estar charlando? Me están poniendo enfermo. - Comentó a Bulma un Vegeta bastante cabreado.

- Son Goku tiene una expresión como si le hubiera atropellado un camión. - Se burló la peliazul sacando una leve sonrisa en su príncipe.

- Pero yo pensé que Bulma acabaría con Yamcha, no puedo creerlo. - Aseguró Goku.

- Según tengo entendido, Yamcha era una especie de playboy y mi madre acabó cortando con él... - Explicó el muchacho.

Después de darle algunos datos más, informándole que tenían 3 años a partir de ese momento para entrenar y poder hacer frente a los androides, y de hacerle prometer una vez más silencio absoluto acerca de su origen, el muchacho volvió a casa sin dirigirse al resto de guerreros. Piccolo, sin embargo, había escuchado toda la conversación debido a su sentido auditivo superdesarrollado, así que contó al grupo la terrible noticia de su nueva amenaza, exceptuando, por supuesto, la parte secreta que preservaba la misma vida del muchacho.

Todos convinieron en entrenar esos tres años para vencer la amenaza. El combate en tre Kakarotto y Vegeta quedó aplazado, y el príncipe fijó su residencia al lado de su bella mujer escandalosa.

------------------

Amy, muchas gracias por tus comentarios y sobre todo por valorar mi esfuerzo en responderos a todos, es agradable que lo valoreis, creo que es bonito que tengamos una comunicación. Gracias.

Karo, ahora si que empieza la parte divertida con el triángulo amoroso de Yamcha, Vegeta y Bulma, . Las alucinaciones son un efecto que se produce en los soldados. Se llama síndrome post traumático y consiste en revivir las escenas terribles de las batallas al tiempo de haberlas vivido.

Danitabf, a mi también me da penita Vegeta, pero bueno, no tanto, porque luego su vida se vuelve fantástica...

Lady, le he dado otro tironcito a la linea del tiempo para ir a mi sección preferida, espero que te guste...

Kawaii, Runliney, os pasaré el libro de poemas, incluso está por la red en alguna biblioteca virtual y se puede descargar gratis.

Yanki, a ver si te dio tiempo de leer la actualización, espero que si, besitos y suerte con los estudios.

Shadir, veo que tenemos el mismo gusto en poesía, lo celebro. Adoro la poesía francesa.

justflowright , gracias por tu review y encantada de conocerte, es la primera vez que me dejas un mesajito, espero verte por ahí otra vez contándome que te pareció.

Inisuki, encantada de conocerte a tí también, gracias por tus comentarios y tu promesa de review . No sabes lo feliz que me hace recibirlos.

Rina, no te pongas así, que Vegeta se merece sufrir un poquito por lo que hizo en su vida, ¿eh?. Yo le quiero mucho pero reconozcamos que no es un angelito el muchacho...