¡Holi!

Sé que dije que actualizaría los fines de semana, ¡pero el pasado estuve en casa de mi abuelita y no pude actualizar!...

¡Ahora sí! Haré todo lo posible por ya cumplir con mis días de actualización, ¡Lo juro!

Lsitop… eso es todo.

Ah, no, una cosa más, este capítulo está dedicado a LGColferCriss (Mi querida Rachel) que me motivó (y amenazó) para que publicara.

Ahora sí, es todo.

¡Espero lo disfruten!


Capítulo 9: Seccionales

~^~ Kurt's Pov ~^~

Pasó un mes y la semana "Sexy" se fue. Sin embargo, el título del "Más sexy de Mckinley" se quedó y no creo que se vaya pronto, por lo menos no hasta el próximo año.

Soy de los más altos en la escala de popularidad. Estando con los animadores, siendo el más sexy de Mckinley y teniendo las mejores notas es algo que llama mucho la atención.

En lo que va de la mañana ya más de cinco chicos de grados superiores se me han acercado a pedir mi teléfono o invitarme a una cita. Antes de que si quiera pueda responderles con que se alejen ellos miran por mi hombro y salen corriendo. Cuando volteo a ver que los ahuyenta solo me encuentro con mis hermanas o con Blaine.

Al principio me confundí, y no fue hasta que Jeff y Rachel me lo explicaron que les entendí. ¡Mis hermanas y ese idiota ayuntan a los chicos que se me acercan!

Las burlas de mis mejores amigos al ver mi cara no se hicieron esperar. Y después siguieron más "teorías" de Rachel sobre que le intereso a Blaine. Me habría sonrojado si es que no estuviera tan enojado con él. Lo único que ese idiota sabe hacer es confundir.

Primero me molesta, y humilla hasta hacerme llorar. Luego me besa y actúa dulce para que me calme. ¡Y a los cinco minutos regresa a ser el mismo idiota!

Bueno, realmente sólo ha sucedido una vez. ¡Pero nada me garantiza que no lo volverá a hacer! Por ahora lo único que me queda es ignorarlo lo más que pueda. ¡Pero no puedo si cada que tengo que cambiarme de clase me lo encuentro y discutimos!

Ni siquiera puedo tener una práctica con los animadores en paz. Al equipo de fútbol le toca practicar al mismo tiempo que a nosotros. Cualquier movimiento que hago él lo sigue con la mirada. ¡Es un maldito acosador! Claro que al no estar bien concentrado es fácil que lo derriben en el entrenamiento y que la coach Beiste lo regañe por no prestar atención. Fue tan gracioso, y yo no aparté mi mirada de él para ponerlo más nervioso y que se desconcentrara, lo cual funcionó; amo que lo regañen y es que los regaños son divertidos, hasta que los aplican en ti.

A la entrenadora se le ocurrió gritarme cuando estaba en la punta de la pirámide. Ya que soy el más liviano de todos, incluso que Quinn, me ponen hasta la punta. Me gritó por su megáfono, y cito textualmente, "Porcelana, deja de mirarle el trasero a Anderson. Concéntrate cuando entrenes y ya que estés sólo en las duchas te desahogas"

Necesité de mucho esfuerzo para no caer. Así que seguí en la punta con la cara roja, parecía un árbol de navidad con una estrella roja en la punta. Todos se reían, los animadores, los del equipo de fútbol, los chicos que estaban viendo el entrenamiento. Seguro que todos a un kilómetro a la redonda lo escucharon y también se estarán burlando. Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue ver a Taranderson sonriéndome con burla.

Terminó el entrenamiento y con la cara aún roja me dirigí a las duchas. Me limpié y vestí lo más rápido que pude, necesitaba huir de ahí. Necesitaba llegar lo más rápido que pudiera al Glee Club, ahí podría maldecir todo lo que quisiera antes de que los demás llegaran.

- Oww… ¿Ya te vas? – Me congelé. En frente de mí estaba Blaine obstruyendo el camino de mi única ruta de escape – Es una pena, esperaba encontrarte "desahogándote" mientras pensabas en mí – Colocó una cara falsamente triste.

- ¡Jah! Cuando pienso en ti es solo cuando pienso en las personas más idiotas que han pisado esta escuela – Me burlé.

- Bueno… - Se acercó – Al menos aceptas que si piensas en mí. Eso es un avance. El siguiente es que aceptes que piensas que soy lindo – Se recargó en los lockers quedando frente a mí, justo como había hecho cuando estaba en casa de Rachel.

- Escúchame bien, "niñito malo" – Le golpeé el pecho con un dedo.

- ¡Ñe! Error – Quitó mi dedo – No soy un chico malo.

- ¿Entonces que se supone que eres? – Me crucé de brazos.

- ¿Sabes? No todos en la escuela son un estereotipo – Una sonrisa burlona cruzó su cara – Esto no es High School Musical, ni ninguna otra película sobre escuelas que hayas visto – Se burló – Esta es una escuela de la vida real.

- No estoy tratando de comparar esto con las películas – Me excusé, pero el rubor en mis mejillas me delató.

- Claro que lo haces – La sonrisa burlona regresó.

- Bueno, lo que hago o no, como ya te dije anteriormente, no es tu asunto – Lo rodee para poder salir.

- Bien, pero – Me detuvo del brazo – Aceptaría ser Roy si tú eres Gabriella- El tono serio en su voz me tomó desprevenido, sin embargo, deshice cualquier duda de me cabeza antes de contestar.

- Es Troy, no Roy – Me solté – Y nunca sería tu Gabriella.

- Ouch – Se llevó una mano al pecho – Eso dolió.

Lo ignoré y continué mi camino. Realmente necesito desestresarme.

888

- ¡Bien! chicos – Habló Mr. Shue callando a todos – Es momento de irnos preparando para las Seccionales – El grito de emoción de Rachel casi me deja sordo.

- ¡Quiero un solo! – Gritó – Sr. Shuester si usted quiere que el Glee Club gane necesitaremos que yo tenga el solo.

- Cierra el pico enana – La calló Santana – Hay gente que lleva más tiempo aquí y que merece ese solo más que tú.

- Así es – La apoyó Mercedes – Llevo 2 años esperando un maldito solo que nunca llega por que siempre se detiene en Blaine, Finn o Sebastián.

- ¿Y por qué no audicionan y ya? – Finalmente hablé, con molestia en mi voz.

A pesar de haber llegado rápido no fui el primero. Sebastián ya estaba aquí. Así que no pude gritar todos los improperios hacia Blaine que tenía en mente. Pero tuve que aguantar las malditas insinuaciones de cara de caballo.

No puedo creer que en el parque llegué a pensar que era lindo. Es un asco de persona. Toda la atracción que pude llegar a sentir por él desapareció justo cuando abrió la boca. Es una réplica de Blaine, sólo que más alto.

Tengo que guardarme sentimientos homicidas haca dos idiotas. Taranderson y Suricato. Me siento como una olla exprés. Un poco más de presión y explotaré.

- ¿Qué ocurre Lady? ¿Ya te bajó? – Se burló Santana – Es normal que a las señoritas de tu edad les suceda.

- ¿Quieres cerrar tu maldita boca antes de que te la calle? – Gruñí – Ya he tenido suficiente en este día, no necesito tu mierda.

- Calma, guarda las uñas gatita – Continuó burlándose – No quieres meterte conmigo, soy de Lima Heights Adjacent. No quiero lastimar esas delicadas manos de princesa.

- No es que me importe lo que digas – Le di la espalda – Ya sabes lo que dice, perra que ladra no muerde.

- ¡Basta chicos! – Intervino Mr. Shue mientras Finn, Mike, Lauren y Puck detenían a Santana de que me saltara encima – Usaremos tu idea de las audiciones, gracias Kurt – Giré la cabeza – Empezaremos desde ahora, ¿Alguien?

Rápido Rachel levantó la mano. Tras un asentimiento resignado del Sr. Shue se plantó en medio del salón. Ni siquiera traté de fingir que le prestaba atención. Estaba bastante más ocupado intentando calmarme, sentía mi sangre arder. Las pocas palabras que crucé con Santana sólo lograron aumentar mi estrés.

- Bien, ¿alguien más? – Preguntó Mr. Shuester. Ahí regresé mi atención para ver a Mercedes sentarse. ¡Alto! ¿Mercedes? ¿Qué no estaba cantando Rachel? – Entonces esas han sido todas las audiciones - ¿Ya pasaron varios? – En ese caso… Creo que ya tengo todos los números. Rachel, tienes el solo – Chilló de alegría y saltó sobre su asiento ante la atenta y dulce mirada de ¿Finn? Huy… esto se pone interesante… Ahora que recuerdo Rachel no me dijo quien le gustaba, necesito hablar con ella – Mercedes y Santana, el dueto – Se dirigieron una mutua mirada celosa antes de voltear el rostro – Todos los demás estarán en el número grupal.

- Genial… - Murmuré con fastidio.

Sin embargo, debió salirme más fuerte de lo que creí. Todos me voltearon a ver.

- ¿Ocurre algo, Kurt? – Preguntó el Sr. Shue – Sí hubieras hecho audición como los demás podrías haber conseguido algo.

- No pasa nada Mr. Shue – Sonreí falsamente – Estoy, de hecho, bastante complacido con los números, creo que los demás, como ya dijeron, necesitan esto más que yo.

- Ajáh – Se burló Santana - ¿Por qué mejor no admites que no eres lo suficientemente bueno?

- Creo que a mí, a ti y a toda la escuela le consta que soy lo suficientemente bueno, mucho más que tú, y no sólo en el canto.

- ¡Esa votación estaba arreglada!

- Si eso te permite dormir, adelante querida, piénsalo. Los demás sabemos la verdad – La miré una última vez antes de voltear de nuevo hacia el Sr. Shuester – Como le decía antes de que empezaran los ladridos – Santana gruñó molesta – Estoy bien con los números, les daré un poco de tiempo para que se… Luzcan – Argh, hace mucho que no era tan ególatra. Esta escuela está sacando lo peor de mí. No, no es la escuela. ¡Dios! Tengo que irme antes de herir a alguien – Ya yo tendré una oportunidad para hacerlo – Me levanté – Y ahora de verdad me siento muy cansado, así que me retiro.

- Kurt, no puedes irte ahora – Me habló Mr. Shue – Aún no se termina el Club y necesitamos empezar a ensayar.

- Sólo déjenme de fondo, ya mañana si estoy de ánimo vendré al ensayo – Caminé hacia la puerta.

- No puedes hacer lo que se te dé la gana – Me detuvo de nuevo y la frustración me invadió con más fuerza – No necesitamos que seas una diva ahora.

- Tienen muchas divas malcriadas aquí – Respondí con brusquedad – No veo en qué afecte una más

- Deja de actuar como un niño mimado – Habló Santana.

- ¿Quién eres tú para decirme que hacer? – Voltee hacia ella y todos se estremecieron. No soy de los que se enojan mucho, pero cuando me enojo lo hago de verdad y se me nota bastante – No me siento bien así que me iré, ustedes quédense. Si quieren déjenme en el fondo y si no, simplemente no voy a las seccionales y listo. Necesitan mínimo 12, aún sin mí son 15.

-De hecho Sam, Mike y yo no podremos – Habló Puck – Figgins nos atrapó colando cerveza después de un entrenamiento y nos prohibió participar en actividades extracurriculares. Era eso o suspensión.

- Y ¿Por qué están aquí ahora? – Preguntó Mr. Shuester.

- Figgins no vino – Se encogieron de hombros.

- Como sea – Rodó los ojos el Sr. Shue - Quedamos 12, si tú te quedas – Señaló– Perderemos tres voces, así que necesitamos toda la práctica posible.

- Pues practicaré cuando me sienta mejor y ya – Me enfadaba con cada segundo que pasaba.

- Kurt, si cruzas esa puerta estarás fuera del Glee Club – Sentenció con voz dura.

- Pues bien, no seré yo el que perderá – Me di la vuelta de nuevo – Esto es sólo un obstáculo para mi popularidad. Adiós – Y caminé sin mirar atrás.

888

El Martes no asistí a clases, fingí gripe. Mis padres no se lo creyeron, aun así al verme tan recio a asistir me permitieron faltar, bajo la amenaza de que al día siguiente tendría que ir sí o sí.

El Miércoles me la pasé tomando mis clases y haciendo oídos sordos de las múltiples súplicas de Jeff y Rachel. Durante el almuerzo las miradas de los miembros del Glee me invadían. Algunas de odio, otras de súplica, y sólo una de satisfacción. La perra de Santana fue la única feliz de que me haya salido, ella la toma como una victoria. Durante el entrenamiento se burlaba de mí, antes de que yo mismo la callara. Después mis hermanas me hacían las mismas súplicas que mis amigos. Mi reacción fue la misma. Las ignoré.

A la salida me senté debajo del mismo árbol en el que me había sentado junto a Rachel cuando esperamos a sus padres, pero esta vez tenía que esperar a que mis hermanas salieran del ensayo del Glee Club, el cual se había alargado.

Durante el camino a casa sólo escuchaba a mis hermanas hablando sobre como Puck, Sam y Mike también estaban ensayando, pero desde sus casa. También como todo el día le rogaron al director para que les levantara el castigo, cosa que no aceptaba. Esperaban que para el día de las Seccionales les permitieran participar.

El Jueves fue una réplica exacta. Las súplicas, las miradas, las burlas. Todo me dolía, Me dolía que por un estúpido coraje hubiera dejado lo único que me mantenía a flote de toda esa mierda que era la escuela. Esa noche lloré. Lloré los mismo o incluso más que la vez que lloré por lo que había ocurrido en mi fiesta.

No fue hasta el Viernes que decidí realmente escuchar las súplicas de mis amigos y hermanas y pensé un poco en regresar. Ése mismo día también noté que al alejarme del Glee Club, Blaine había dejado de aparecer cerca de mí cada que me cambiaba de clase. Sin embargo, Sebastián y otros chicos se acercaron.

Y el recordar a Blaine, instantáneamente pensé en Santana, lo cual me hizo reorganizar mis ideas acerca de regresar al Club. Ahora sólo tenía que soportar a Santana durante una hora en lugar de dos, y con Blaine ya no lo veía en absoluto. Ni siquiera durante los entrenamientos. Sabía que algún día lo tendría que ver, pero eso era muy diferente a tener su mirada pegada a mí durante dos horas. Finalmente decidí mantenerme alejado.

Así se terminó la semana, iniciando una nueva que fue exactamente los mismo. Cada vez estaban más cerca las seccionales y yo me alejaba más del Glee Club. Mis hermanas, Rachel y Jeff siguieron intentando persuadirme de que regresara. Pero yo ya había tomado una decisión. Una que me hacía llorar todas las noches. Pero al fin y al cabo fue la que tomé.

El Viernes volvió a llegar, las Seccionales serían mañana, y yo no dejaba de estar preocupado. Me enteré de que Mr. Shue ya tenía los pases para las Seccionales, pero Mike, Puck y Sam aún no tenían el permiso de participar.

La escuela terminó. Me detuve a sólo centímetros del auditorio, donde el Glee Club estaba practicando. Mordí mi labio inferior y asomé la cabeza. Todo el mundo bailaba, bromeaba y reía. Era como una familia. Una a la cual yo ya no pertenecía. Una verdadera familia no se defrauda y se da la espalda como yo lo había hecho.

Sollocé. Bajé mi mirada. Ellos eran perfectamente felices sin mí. Lágrimas descendieron por mis mejillas hasta colisionar con el suelo. Me di la vuelta y salí antes de que alguien pudiera verme.

Por hoy… caminaría hasta la casa. No tenía la suficiente fuerza para sentarme afuera sabiendo que mis hermanas y amigos se divertían sin mí.

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- Suficiente – Quinn entró en mi habitación – Me he mantenido muy al margen respecto a esta situación, pero ya no puedo – Se sentó junto a mí – Kurt, por favor, deja de lado las estupideces y regresa al Glee Club.

- Adelante, entra – Le respondí con sarcasmo.

- Estoy hablando en serio, Kurt – Se puso seria – No te estoy diciendo esto sólo por que quiera ganar las seccionales. Lo digo porque soy tu hermana y quiero lo mejor para ti – Me sonrió.

- Si quisieras lo mejor para mí no me pedirías que regrese a un lugar donde sólo recibo las críticas de Santana y las insinuaciones de Blaine y Sebastián.

- Tiene sus negatividades, sí, lo admito – Rodó los ojos – Pero también tiene a tus mejores amigos, y cantar es algo que amas.

- ¿Y para hacer lo que amo necesito pagar ese precio? – La cuestioné – Bien puedo cantar aquí, o en el parque o donde quiera y no tengo que aceptar los comentarios negativos de nadie.

- Entonces ¿prefieres ser un cobarde? – Me miró seria.

- Prefiero ser listo – Le contesté – Puedo cantar, bailar y reír con las animadoras y eso me dará puntos de popularidad. Si lo hago en el Glee Club recibiré slushies como Tina, o Mercedes, o incluso Rachel. Si no he recibido ninguno es porque soy popular.

- ¡Pero a ti no te interesa ser popular! – Me gritó desesperada.

- ¿Quién lo dijo? – Arqué una ceja.

- Tú lo dijiste – La miré confundido – La noche después de lo del parque – Me contestó – Estaba a punto de irme cuando empezaste a hablar sólo – Abrí los ojos sorprendido – Tú dijiste que no te importaría la popularidad mientras tuvieras buenos amigos, y también que odiabas ser el centro de la atención.

- Las personas pueden cambiar – Murmuré.

- Pero tú no – Contraatacó.

- Todo el mundo lo hace, ¿Por qué yo no lo haría?

- Porque tu odias a la gente que deja de lado a sus amistades por llamar la atención.

- No tiene suficientes fundamentos.

- Bien – Se levantó – Sólo venía para ver si podía hacerte entender que el Glee Club es algo que realmente amas. Pero si tú no quieres admitirlo entonces no hay nada que yo pueda hacer – Caminó hacia la puerta – Espero que seas feliz con tu decisión.

- Lo intentaré – Murmuré cuando cerró la puerta.

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Sábado 22 de Noviembre / 15:38

Número Desconocido: Baja, ahora

Parpadee varias veces después de leer el mensaje. ¿Quién era? ¿Qué quería? ¿Cómo diablos consiguió mi número?

Sábado 22 de Noviembre / 15:38

Número Desconocido: ¿Acaso no sabes leer? Baja, ahora. Sé que estás ahí, te acabo de ver por la ventana.

Ok… Esto se está poniendo escalofriante. Tal vez debería llamarle a mi papá y decirle sobre esto.

Sábado 22 de Noviembre / 15:39

Número Desconocido: Ok, si tú no bajas yo subiré.

Decir que estaba en pánico era poco. Corrí, casi me aventé, hacia la ventana. Busqué cualquier señal de movimiento con el teléfono en mano, si veía algo moviéndose ahí afuera llamaría a la policía. Papá, Angélica y mis hermanas se habían ido hace media hora hacia donde serían las seccionales y yo estaba solo en casa.

Me quedé unos buenos 15 minutos viendo por la ventana, atemorizado. Al no ver nada me giré.

Una mano tapó mi boca con fuerza, evitando que pudiera gritar. Intenté soltarme pero me atraparon de manera que no me podía mover. Mi respiración era agitada y mis ojos picaban por lágrimas que querían salir.

- Relájate, no te haré nada – Susurró una voz en mi oído.

Le hice caso. Me relajé. Empecé a respirar más lento y el olor de un perfume me atacó las fosas nasales. El olor me era extrañamente familiar.

- Bien hecho, Dulzura… - Volvió a susurrar la, ahora reconocible, voz de Blaine.

Lejos de relajarme, me enojé. Con todas mis fuerzas lo golpee en el pie con mi talón.

- ¡Ahh! – Rápido soltó el agarre que tenía en mí. Me di la vuelta y le di una cachetada - ¡¿Qué rayos te pasa?! – Gritó enfurecido, con muecas de dolor en el rostro.

No fue hasta que finalmente lo volví a ver que sentí un revuelco en mi estómago, mi corazón se agitó y un leve rumor subió a mis mejillas. No entendía lo que me pasaba, eso no era algo que me pasara muy seguido… de hecho, es algo que nunca me había pasado. Si tomara en cuenta todo lo que he escuchado a mis hermanas hablar sobre el amor esto podría caber ahí, pero era imposible, porque yo no quiero ni me gusta Blaine… ¿Cierto?

- ¡Cierra tu maldita boca, Anderson! – Le grité intentado parecer molesto para alejar los estúpidos pensamientos incoherentes que atravesaban mi mente. Ante mi grito él dejó de quejarse – Casi me infartas.

- No seas tan delicado, no fue para tanto – Desvió la mirada.

- ¡¿No fue para…?! ¡Argh! – Tuve que reprimir el impulso de arrancarle los rulos – Olvídalo – Resoplé – Mejor explícame el porqué de los mensajes – Me quedé pensando un poco – No, mejor dime, ¿Cómo diablos entraste a mi casa? – Lo miré con desconfianza.

- Bueno… Estaba ya con los demás y… no te vi – Siguió sin mirarme a la cara – Casualmente escuché como tus padres hablaban de que estabas sólo en casa, así que decidí venir a verte porque… Me preocupé. Una vez que llegué no fue difícil encontrar la llave de repuesto, ¡En serio! ¿Qué con las personas que guardan las llaves bajo el tapete?

- Primero que nada, obvio que no estaba ahí, ya que ya no estoy en el Glee. Tú estuviste durante mi escena de diva – Intenté encontrar su mirada – Lo de las llaves fue idea de Quinn de hecho – Rodé los ojos - Y ¿Preocupado? ¿En serio?

- Lo estaba – Se encogió de hombros, con un ligero rubor en las mejillas.

- No te creo – Me fui a sentar a mi cama – Ni siquiera nos hemos visto en dos semanas, y ¿ahora estás preocupado? Jah – Sonreí con sarcasmo. Sonrisa que se desvaneció al ver su cara dolida.

- Yo… lo siento – Miró toda la habitación antes de fruncir el ceño – Es sólo que… no lo sé – Resopló – Realmente no sé qué me pasó. Quizá estaba en negación de que te habías salido del Glee.

- ¿Por qué? – Seguí presionando.

- No lo sé – Y por primera vez desde que llegó me miró a la cara – Pero eso ahora no importa – Se me acercó – Lo que importa es que las seccionales empezarán a las 16:30 y aún nos falta un miembro para poder participar, dos contando que yo estoy aquí.

- Y ¿Por qué estás aquí?

- Porque vine por nuestra arma secreta para poder ganar – Me tomó de los brazos y me levantó – Kurt, te necesitamos, por favor, regresa – Me miró a los ojos.

- Yo… no puedo – Desvié la mirada – Ya no pertenezco ahí. Todos son felices sin mí.

- Eso no es cierto – Me tomó del mentón obligándome a verlo a los ojos – Una vez que entras al Glee Club, siempre pertenecerás a nuestra familia. Jeff, Rachel, tus hermanas, todo el mundo te extraña – Bajó una mano hasta mi cintura – Yo te extraño, por favor, regresa Kurt.

- Eso no es cierto, Blaine – Me separé de él – Sólo me quieren para que les permitan participar – Me abracé a mí mismo - ¿Por qué extrañarían a alguien que los traicionó?

- Porque no los traicionaste.

- Claro que lo hice.

- Bien, piensa lo que quieras – Caminó hacia mi escritorio y dejó un termo rosa – Me iré, sin ti. Estaremos sólo once, contando que alcance a llegar – Miró mi reloj de pared – Y aunque ocurriera un milagro como que Figgins les permita a los chicos participar o que a nosotros nos permitan concursar con sólo once aún estaremos en desventaja.

- ¿Por qué dices eso? – Miré el termo - ¿Y qué rayos es eso? – Señalé.

-Porque no te tendremos a ti – Otra vez mi corazón se aceleró - Y eso – Señaló con la cabeza – Es el té de miel de Rachel, Supongo que ella ya te habrá contado cuán importante es para ella cuidar de su voz antes de cantar.

- Y ¿Qué hace aquí?

- Lo olvidó en casa – Desvió la mirada – Cuando llegué estaba buscando algo por toda la habitación, me acerqué pensando que era su té – Miré el termo con el ceño fruncido – Pero ella te buscaba a ti – Regresé mi mirada hacia Blaine – Para ella, el que estuvieras ahí es más importante que su voz, creo que eso te da una idea de cuánto le importas.

No contesté. Era demasiado pata mí.

- Si bien antes no los habías traicionado – Volvió a hablar – Esto si contará como una traición – Alejé mi mirada dolido – Tienes la oportunidad de ir y que nos permitan concursar, y no sólo eso, sino también de ayudar a que la voz de la solista mejore.

Me mantuve en silencio. Me tuve que sentar ya que no estaba seguro de que mis piernas me permitieran seguir parado. Mi mirada quedó clavada en suelo, tratando de que mis lágrimas no salieran.

- Bueno, son las 15:57 – Blaine caminó hasta la puerta – Si quiero llegar debo irme cuanto antes y manejar lo más rápido posible – Cerró la puerta.

Miré una última vez al termo rosa en mi escritorio. Suspiré.

Ya había tomado una decisión.


¿Les gustó?

Espero que sí. Déjenme su opinión.

PD: Si encuentran algún fallo díganmelo para corregirlo. Según yo lo revisé.

¡Nos vemos la próxima semana!