BUEEEEEEEEEEENAS GENTE DE FANFICTION. Lo sé, lo sé, he estado años sin seguir el fic (literalmente), porque me había aburrido un poco, pero hace un par de días vi que el fic, aun estando inactivo, tenía más apoyo del que yo pensaba. Sinceramente no esperaba algo así, y debo daros las gracias por eso chicos :D ¡Así que, si todo va bien, seguiremos con el fic!
Recapitulando, Ash y Lem fueron atacados por el descontrolado Lucario de Corelia, y acabaron en el hospital, recuperándose de sus heridas. Serena sabe que es muy importante para Ash, y Corelia está empezando a sentir algo por Lem (Laserbladeshipping creo que se llamaba). Además, Corelia prometió hacerse más fuerte con Lucario para dominar la megaevolución. ¡Veamos cómo sigue la historia!
Capítulo 9: Pensando una estrategia.
Ha pasado una semana desde que Ash, Lem y Lucario ingresaron en el Centro Pokémon, y hoy reciben el alta médico de la Enfermera Joy.
- Bueno chicos, ahora estáis mucho mejor. Llevad cuidado de no forzar mucho vuestro cuerpo, pues necesitáis reposo. Si no, el tratamiento habrá sido en vano.
- De acuerdo, gracias enfermera Joy. Agradeció Ash. ¡Chicos, vamos a Ciudad Yantra! ¡Hay una medalla que conseguir!
Justo cuando estaban a punto de irse, Corelia, junto a su abuelo y su fiel Lucario, aparecieron enfrente suyo.
- Así que quieres la medalla del gimnasio Yantra… Bien. Pues está decidido, mañana a las 12:00 venid al gimnasio. Mi nieta estará encantada de luchar contra ti.
-Abuelo, ¿crees que…? Preguntó Corelia, pero fue interrumpida por su abuelo.
- Pequeña, ya te dije que todos cometemos fallo. Pero si no te dejo resolverlos, tú y Lucario no progresaréis jamás. Y eso es algo que un líder de gimnasio no puede permitirse. Quiero que libres este combate contra Ash, porque puede hacerte mucho más fuerte, tanto si ganas como si pierdes.
- Abuelo… ¡Está bien! Dicho esto apuntó a Ash con el dedo. ¡Si quieres la medalla de mi gimnasio vas a tener que ganártela chaval! ¡Prepárate para perder! Exclamó animada.
-¡Ja! No te lo crees ni tú. Mañana esa medalla será mía. Exclamó Ash, igual de animado.
Serena, Clem y Lem estaban sonriendo de ver lo animados que estaban sus amigos.
-¡Bien, pues nos vemos mañana en el gimnasio a las 12:00! ¡No llegues tarde!
- ¡Eso está hecho!
Ash y Corelia se dieron la mano, y esta última junto a Corelio y Lucario salieron del Centro Pokémon.
- ¡Bien! Ahora lo que tengo que hacer es pensar en una estrategia para derrotar a Corelia.
- ¡Yo te ayudo Ash! Se ofreció Serena, alegre.
- ¡Perfecto! ¿Qué me decís chicos? Mirando a Lem y Clem.
Clem no sabía que hacer: por un lado, animar a Ash para ganar la medalla de gimnasio, ya que lo considera como un hermano, pero por otro está Corelia, la chica de la que se está empezando a enamorar.
- Yo… necesito tomar el aire. Volveré en un momento. Dijo Lem, pensativo.
- ¡Te acompaño! Gritó su hermanita.
Mientras Clem y Lem se fueron a dar un paseo, Ash y Serena se quedaron pensando cómo iban a derrotar a Corelia. Las reglas eran las de todo tipo de combates oficiales de gimnasio: cada entrenador usará 3 Pokémon y sólo el desafiante podrá cambiarlos.
- A ver. Empezó Serena. Corelia es una entrenadora de tipo lucha, y tú tienes a Fletchinder y a Hawlucha. Puede venirte bien que uses a los dos para tener ventaja, y como último Pokémon puedes depender de Pikachu.
- Seguramente, pero hay algo que me preocupa. Estoy seguro de que Corelia habrá luchado contra muchos Pokémon volador, y seguramente tenga una estrategia para desbaratar esa ventaja. Hawlucha va a ser uno de los Pokémon que usaré, pero quiero darle una oportunidad a Froakie. Y para colmo, estoy seguro de que Lucario será el último Pokémon de Corelia, y si encima puede megaevolucionarlo… estoy en un aprieto…
- Ash, siempre has podido con todo, tómate esto como un desafío más. Estoy segurísima de que podrás conseguir esa medalla sin ninguna dificultad.
- Bueno, ninguna dificultad… tampoco nos pasemos. Dijo Ash con una gotita en la cabeza.
- Lo que quiero decirte Ash, es que tú siempre has hecho lo que te has propuesto. Así eres tú, el cabezota que no se rendirá ante nada que se ponga en su camino. Además, estoy segura de que tú también conseguirás dominar la megaevolución.
Ash se quedó mirando a la rubia, agachó la cabeza y esbozó una sonrisa.
- ¿Cómo lo haces?
- ¿Hacer qué? Respondió sorprendida.
- Cada vez que me pasa algo, siempre estás tú para decirme que todo saldrá bien, que no me dé por vencido, que siga adelante, y siempre acabas animándome incluso más. Eres como mi ángel de la guarda. Dijo Ash inocentemente.
Serena, ante este comentario, se quedó como en trance, y poco a poco la sangre se le fue subiendo a la cabeza, hasta que tuviese la cara roja como la piel de un Flareon.
- ¿Qué te pasa? ¿Tienes calor?
- ¡N-N-N-NO, QUE VA!
- Pues parece que sí, tienes la cara como un tomate. Debe ser el calor. Espera, que te traigo un termómetro, no vaya a ser que tengas fiebre.
- ¡ASH, ESPERA! Pero ya era demasiado tarde.
Al minuto, Ash apareció con el termómetro, a ver si era verdad que tenía fiebre.
- Vale Serena, abre la boca, voy a ponerte el termómetro.
- Pero Ash, yo…
- Nada de peros, si estás enferma cuidaré de ti. ¡Venga abre la boca, que viene el trenecito!
- Ja, ja, muy gracioso. Respondió irónicamente.
Serena abrió la boca y Ash colocó delicadamente el termómetro para tomarle la temperatura (obviamente). Cuando pitó, Ash comprobó que, efectivamente, no estaba enferma.
- ¿Lo ves? Te lo he dicho cabezota. Dijo con una pequeña risa.
- ¡Pues no me lo creo? Serena miró asustada a Ash. Espera un momento.
Ash empezó a quitarse el guante derecho.
- Ash, ¿qué está…?
Lo que Ash hizo sorprendió a Serena enormemente: el joven había puesto la mano en la frente de Serena para tomarle la temperatura, acto que hizo que Serena se sonrojase muchísimo, y por desgracia para ella, Ash se dio cuenta.
- ¿Lo ves? A ti te pasa algo…
- (Mira que puede llegar a ser denso, pero es muy atento conmigo, aunque no tenga nada. Si solo supiese lo que siento.)
Tras un tiempo con la mano en la frente, paso a llevarla a la mejilla de Serena para tomarle la temperatura, cosa que volvió a sorprender a la chica. Pero esta vez, llegaría más lejos. Como si por instinto se tratara, Serena llevó su mano izquierda a donde se encontraba la mano de Ash. El joven miró su mano, y después a Serena, y lo que vió
