Capítulo 9: Problemas en el aire


- ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!

Joss protestaba mientras Rose y Anne la arrastraban camino a los jardines, donde se realizarían las clases de vuelo para los alumnos de primero. Era un día soleado ideal para aprender a volar, aunque eso no parecía importarle a la chica.

- Joss –dijo Rose, intentando convencerla-, ni yo estoy tan desesperada, y eso que que haré el ridículo ante nada más y nada menos que Malfoy.

Al parecer, la suerte no estaba de su lado, porque dos alumnos de Slytherin estaban caminando cerca de ellas, y las habían escuchado. Uno de ellos era Scorpius Malfoy.

- Es bueno que lo aceptes, Molly. Esto va a ser legendario.

Albus, que venía caminando a su lado, rodó los ojos algo exasperado ante el comentario y anticipando la reacción de su prima.

- Lo que es legendaria es tu idiotez, Malfoy. En cualquier momento te harás famoso por ella. –Rose le contestó mirándolo con desprecio.

Pero Malfoy no parecía enojado. Al contrario, sonrió, observando la cabellera de la chica y le espetó:

- Molly, antes vendrán a buscarte a ti por ser mitad bruja mitad acromántula.

- Ya es suficiente, Scorpius.-intervino Albus.

Scorpius le dirigió una última mirada burlona y se alejó de ellos.

- Rosie, si tan sólo intentaras… -comenzó Albus con voz suplicante.

- No te molestes en pedirlo, Al. –le cortó Rose, volviendo a arrastrar Joss al exterior del castillo. - ¡Por Merlín, Joss!, ¿no puedes moverte por ti misma?

- ¿Qué parte de no quiero ir te resulta difícil de entender Rose? –le contestó esta enojada, pero en realidad se notaba que seguía asustada.

- No es para tanto. –intentó convencerla Albus. – Yo vuelo con mi hermano desde que tengo memoria y sin embargo me caigo seguido intentando probar cosas nuevas, así que no serás la única, en caso de que te caigas.

- A nosotras no nos importa que no seas buena volando. –le dijo Anne amablemente.

- ¿Y si a los demás sí? –Joss se había detenido.

- Entonces son unos imbéciles. –le contestó Albus.

Joss sonrió mas animada.

- Apurémonos que vamos a llegar tarde. –dijo Rose.

º º º

Las veinte escobas del colegio para los alumnos de primero de Gryffindor y Slytherin estaban dispuestas en el suelo. Albus, Rose, Joss y Anne llegaron últimos y se pusieron al lado de una escoba, de la misma forma que los demás alumnos.

- Buenos días a todos. –dijo la instructora.

Muchos alumnos, en especial los provenientes de familias de magos, se quedaron boquiabiertos al ver quién era: nada más y nada menos que la famosa jugadora de las Arpías de Holyhead, Gwenog Jones. La mujer solía dar las primeras clases de vuelo a los alumnos, ya que tenía una importante vocación docente. Sin embargo, por su volátil temperamento, a veces solía ser reemplazada como árbitro en los partidos, frecuentemente por profesores más apacibles como Aydan Lockhart.

- Hoy aprenderemos los principios básicos del vuelo en escoba. Seguro muchos de ustedes jamás habían tocado una escoba antes. No deben preocuparse –añadió sonriendo.- Las reglas son simples y todos, con un poco de práctica, podrán hacerlo. –Joss sonrió mucho más animada. – Y si no, para algo está la enfermería.

Algunos quedaron un poco aterrados con el último comentario, en especial Joss, que había borrado la sonrisa de su cara rápidamente y miraba asustada a su escoba, como si de un momento a otro fuera a morderle. Scorpius, en cambio, sonreía con suficiencia mirando a Rose, que hacía que no lo notaba y escuchaba a la profesora atentamente.

- Ahora, -siguió- pongan su mano derecha o la izquierda, la que les resulte más cómoda, sobra la escoba, y digan bien claro: "¡Arriba!"

Los alumnos obedecieron, y sucedió de todo: algunos, como Albus y Scorpius lo lograron al primer intento. Joss, para su inmensa sorpresa y alivio, también lo logró, pero estaba tan emocionada, que la escoba subió con mucha fuerza y la volteó al suelo. Rose decía "¡Arriba!" con autoridad, pero su escoba parecía tener sordera. La de Anne daba pequeños saltos, pero tampoco subía. Flint lo logró a la primera vez, pero no Bradford y Kyle, que parecían tener un poco de dificultades. Sólo una chica más lo logró a la primera vez: una Slytherin de pelo negro, lacio y corto, un poco por encima de los hombros.

Una vez que todos superaron esa etapa, o al menos estuvieron cerca, Gwenog les indicó que montaran sus escobas, y al sonido del silbato se elevaran unos metros y descendieran. El silbato sonó y algunos cumplieron con la indicación a la pefección, pero no Anne, que se resbaló de su escoba y cayó encima de Joss, que hasta ese momento parecía estar haciéndolo bien.

- ¡Lo siento, Joss! –dijo Anne apenada.

- No pasa nada. –contestó ésta, y se levantó.

Una vez que todos descendieron, volvieron a intentarlo. Anne volvió a caer, pero ésta vez no había sido su culpa. Flint consideró que era divertido verla caer, por lo que la empujó. Aunque tuvo la mala suerte de que fue visto por Gwenog, que lo castigó inmediatamente, y ayudó a Anne a levantarse, dado que se había roto el pie.

- Mmm, mejor vamos a la enfermería. –dijo. – Y tú –se dirigió a Flint. – vienes conmigo. Y nadie toca sus escobas hasta que yo vuelva, ¿de acuerdo?

Una vez que la profesora se había ido, Scorpius se acercó con su escoba a Rose.

- Lo haces patético, Molly.

Ella sabía que era verdad, pero decidió ignorarlo. Sin embargo, no pudo evitar ponerse colorada.

- Pero te entiendo, debe ser difícil despegarse del suelo con esa cantidad de pelaje que llevas en la cabeza.

Rose tenía los puños firmemente apretados y miraba un punto fijo delante suyo.

- ¿Qué se siente ser una completa inútil en esto? –la siguió molestando, bajando la voz. Albus estaba en la fila de enfrente, por lo que no podía escuchar, pero le estaba dando a Scorpius una mirada de advertencia. -¿Sabes que no puedes tragarte un libro para mejorar, no? Porque eso parece que haces siempre: tragar y tragar libros. Tu vida aburre.

Era suficiente, la gota que colmó el vaso. Rose miró enfurecida a Scorpius, que parecía contento de que dejaran de ignorarlo.

- Eres un imbécil, Malfoy. ¡Y te odio! –y lo empujó.

Malfoy casi se cae, no por la fuerza de Rose, sino por la sorpresa de haber sido empujado por una chica.

- ¿Se te acabaron los insultos interesantes, Molly?

- Como si los tuyos lo fueran, idiota. No eres más que un engreído. Seguro que no puedes elevarte más de quince metros.

Rose sabía que seguro podía, pero no podía dejarse insultar.

- Por supuesto que puedo Molly, la pregunta es: ¿puedes tú?

- Por supuesto que sí, Malfoy.

- Pruébalo.

Y dicho esto, montó a su escoba y se elevó a más o menos veinte metros del suelo.

- Déjalo, Rosie. –era Albus, que se había acercado a su prima al escuchar el reto de Scorpius y la miraba preocupado. –Sólo quiere provocarte, estoy seguro. Te puedes lastimar. No sabes volar. No lo hagas.

- ¿Quién dice que no sé volar? –le desafió ésta. Estaba demasiado enojada como para ser razonable. Echó por tierra las advertencias de su primo y montó a su escoba, ante la mirada nerviosa de su primo y su amiga, y las expectantes del resto de los alumnos.

- Rose, no… -intentó detenerla Albus, pero era tarde. Rose ya se había elevado, y parecía que estaba perdiendo el equilibrio, porque se agarraba con fuerza a la escoba.

"Esto es más difícil de lo que creía", pensó algo asustada Rose, mientras luchaba por mantenerse en el aire y no resbalar hacia ninguno de los dos lados.

- ¿Por qué te agarras tan fuerte, Molly? ¿Tienes medio? –preguntó burlón el rubio.

- Nunca, Malfoy. –contestó ella automáticamente, aunque todo su lenguaje corporal desmentía dicha afirmación.

- Entonces sígueme. –El rubio aceleró y Rose no tuvo otra opción que seguirlo, si no quería admitir su derrota.

- Es demasiado para Rose. –dijo Albus. Joss asintió. – ¡SCORPIUS, BASTA!

El rubio obedeció, pero no de la forma que Albus quería. Bajó en picada hasta descender junto a él. Rose trató de imitarlo, pero perdió el equilibrio y terminó rodando por el suelo. Tanto Albus como Joss corrieron y se agacharon junto a ella.

- ¿Estas bien, Rosie? ¿Te lastimaste? –preguntó Joss.

- Estoy bien. –se paró dificultosamente. Los dos la ayudaron a levantarse.

Scorpius se había asustado al ver que la chica caía, pero al ver que se encontraba bien, fue a su encuentro.

- ¿Estaba duro el piso, Molly?

Pero no fue Rose quien contestó, sino Albus, y muy enojado, por cierto.

- ¿Eres idiota? ¡Se podría haber lastimado!

Scorpius miró algo arrepentido a su amigo, pero no pudo responder porque en ese momento se acercaba Gwenog Jones caminando rápidamente. "¿Nos habrá visto?" se preguntó internamente el rubio. La respuesta le llegó inmediatamente.

- ¡Inconscientes! ¡Podrían haberse herido, y mucho! ¿Se encuentra bien, señorita?

Rose asintió avergonzada. Luego de que se le hubiera pasado el enojo, finalmente entendía que no debía haber volado.

- Castigados. Los dos. Vayan a hablar con la profesora McGonagall luego del almuerzo, yo le contaré lo ocurrido. -les dijo- Se terminó la clase. Por favor, vuelvan a sus respectivas salas comunes.

º º º

Albus se había sentado a hacer unos deberes de Encantamientos en la sala común de Slytherin, y Scorpius se había sentado enfrente, pero su amigo no le dirigía la palabra ni le prestaba atención. Scorpius estaba arrepentido. No de molestar a la insufrible Gryffindor, dado que ella también lo había insultado en otras ocasiones, pero sí de obligarla a hacer algo peligroso. "Albus tiene razón: podría haberse hecho daño", pensó. "No es que me preocupe por Molly en especial, pasaría lo mismo con cualquiera."

"Bueno, tal vez no con Flint", admitió para sí mismo luego.

- Albus…-llamó al chico de cabello oscuro que tenía delante, quien, no obstante, lo ignoró.- Al, mírame, por favor. – finalmente levantó la mirada. – Escucha, sé que no debí hacerlo. Me pasé de la raya, y lo admito, pero, ¿podrías hablarme de nuevo?

Albus lo observó atentamente por unos segundos, y luego sonrió.

- Cuando te lo propones, eres idiota, Malfoy.

- ¿Has estado tomando clases con Molly? –dijo Scorpius, algo molesto.

- Sí, tres sickles la hora. –bromeó, y a regañadientes, Scorpius no pudo evitar sonreír.

- Deberías pedirle perdón, y lo sabes. –siguió Albus.

Scorpius desvió la mirada.

- Sí, ya lo haré más tarde. Tengo que compartir un castigo con ella, veré que decirle.

- ¡Ah! Y por si lo estás considerando, cuando uno pide disculpas, no insulta, no molesta, no mira con odio, no habla con desprecio…

- Es suficiente Al, capté la idea. Sé como disculparme. –lo cortó Scorpius.

- Y no hagas señas estúpidas con las manos. –finalizó Albus. Se estaba acordando de las disculpas, o mejor dicho, intentos de disculparse de James cuando él había quedado en Slytherin.

- ¿Que no haga qué? –preguntó el rubio confundido.

- Olvídalo.

º º º

Rose, Anne y Joss estaban sentadas en unas butacas cerca de la entrada a la sala común, a tan sólo unos metros del retrato. Joss le contaba a Anne el incidente entre Rose y Scorpius. Para indignación de Rose, esta escuchaba divertida el relato.

- ¿Qué tiene de divertido, Anne? –preguntó Rose algo enojada por la reacción de su amiga.

- Es obvio que quería provocarte y llamar la atención, no debiste escucharlo. –sentenció, aunque sus modos eran tranquilos y hablaba en un tono de voz suave. - ¿Y qué sucedió después de que Albus le dijera que parara?

- Bajó en picada. –contestó Joss. –Rose lo siguió, pero se cayó.

Anne dejó de sonreír inmediatamente y miró preocupada a su amiga.

- ¿Estás bien? ¿Te lastimaste?

- Estoy bien, aunque me duele un poco el hombro. –confesó con un gesto de dolor. Realmente le dolía, pero también le agradaba que su amiga se tomara más en serio el tema.

- Así que castigados…- comentó Anne luego.

Rose asintió y suspiró, mirando tristemente hacia la chimenea.

- No creí que me fueran a castigar… al menos no tan pronto. Soy un desastre.

- No te preocupes Rosie. –le recomendó su primo James, que escuchó esa parte de la conversación, al dirigirse a la salida de la sala común. Se detuvo un instante y le sonrió. – A mí me castigaron tantas veces que ni las recuerdo.

- Sí, -acotó Tom, que estaba junto a su mejor amigo. – James da la semana por perdida si no lo castigan al menos una vez.

Anne y Joss rieron. Rose no sabía si hacerlo o no.

- Bueno chicas, nos vemos… vamos a rescatar a Sue de la biblioteca. –se despidió James, saliendo seguido de Tom por el retrato.

Luego de quedarse pensativa por un momento, Rose comentó, como si se estuviera convenciendo a sí misma:

- Tampoco es para tanto, ¿verdad? ¿Qué tan molesto puede resultar un castigo con Malfoy?

Anne y Joss no le contestaron, simplemente se encogieron de hombros.