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De los Archivos Secretos de Fantasy Fics Estudios

Presentamos:

¿Conversaciones? con Noham

(Donde se cuentan las desventuras del autor siendo un fanficker)

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#8

Ensalada de frutas al estilo Ranma y Akane

—¿Y esto? ¿Un programa de cocina? —preguntó Ranma desconcertado.

—¿Qué? —El autor volvió a releer sus apuntes para saber si algo había quedado mal y no se comprendía, pero no. Todo estaba muy claro y perfectamente entendible—. ¿Cómo que programa de cocina?

—Claro, ¿a qué viene tanto hablar de frutas? ¡Hasta en el título! ¿No dejé claro ya que el protagonista principal soy yo? —inquirió Ranma echándose hacia adelante.

—¡Pero si no es ningún programa de cocina! —protestó el autor, pero como de costumbre, nadie le hizo caso.

—Es mi programa —terció Akane dejando su copia de papeles sobre la mesa—, está muy claro, por eso todas esas cámaras de televisión y los técnicos. Y no es mala idea, Ranma, ponerme como presentadora de mi propio programa de cocina —Akane juntó las manos extasiada en un gesto muy femenino, con los ojos brillantes.

—Solo a un idiota se le podría ocurrir una idea así. Tú no sabes cocinar.

—¡Puedo aprender! —aseveró Akane, aún con ojos brillantes, pero ya no de dicha.

—Nunca —dejó caer Ranma, como un martillazo sobre un clavo.

Akane resopló y miró a un costado, muy ofendida.

—¿A qué tanto insistir con eso? Es solo una historia de ficción, en una historia puedo ser una magnífica chef si el autor lo quiere, para eso existe algo llamado «universo alterno».

—Claro, una gran chef de comida francesa, rubia, de ojos azules y de paso puedes llamarte Akanette o Akanielle. Pffff…

—Bueno, podría ser —se empecinó Akane.

—¡Es lo más fuera de personaje que he visto!

—Sacando lo de ser rubia —continuó Akane pensativa, y después miró al autor apuntándolo con el dedo—. No quiero ser rubia.

—Sería más lógico que el chef fuera yo —intervino Ranma, también sin prestar atención a los demás—, no soy un experto, pero tiene mucho más sentido. Y no mataré a nadie con mis platillos.

—Claro, el sabelotodo —replicó Akane.

—¡No es ningún programa de cocina! —estalló el autor—. ¡Aquí nadie cocina! Está más que claro.

—Lo claro es que hay puras bananas y sandías que no vienen al caso —se quejó Ranma.

—No tienen que leerlo tan superficialmente. Encuentren el sentido profundo de las palabras, las frutas solo representan cosas, es un juego de doble sentido. Como una metáfora —explicó el autor.

Se dedicó luego a beber un poco de su té para volver a tener la calma que ese par de tozudos le robaba.

Ranma y Akane se miraron extrañados.

—¿Una meta-cuál? —dijo Ranma.

Luego Akane preguntó con un gesto de total ingenuidad:

—¿Y a qué hace alusión la banana?

Lo que provocó que el autor casi le rociara la cara completamente con el té, cosa que no ocurrió solo porque era todo un caballero y se contuvo; pero sin embargo se provocó un acceso de tos al atorarse con la bebida.

Cuando por fin se pudo recuperar, comenzó titubeante:

—Pues… una… una banana… hace alusión… ejem… cof-cof… pues… la banana representa una… digamos que… —hizo varios gestos con las manos y no se decidió por ninguno—. ¡Está muy claro! Y un autor no tiene que andar explicando su obra o justificándola.

—Lo que sospeché —dijo Akane mirando a su prometido—, en realidad no lo sabe.

Ranma se acercó al oído de la chica para hablarle en voz más baja y evitar que el autor los oyera, lo que no sirvió de mucho, porque ya se sabe que el tacto y la sutilidad no son características de Ranma Saotome.

—Akane… psst… Este tipo es un inútil, tenemos que cambiarlo por otro, no tiene creatividad. ¡No tiene nada de imaginación!

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