Crónica: Los 5 elementos
Capitulo: Estrella fugaz
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18 de Noviembre, año 2005
Centro comercial MidTown, Distrito Roppongi, Tokio, Japón
-Gracias, disfruta tu compra- se inclino de forma educada mientras la chica frente a ella tomaba unas bolsas y salía contenta del brazo de otra persona. La joven de cabellos castaños se sentía tranquila en esa tienda, pues todo era exactamente como ella siempre habia soñado, la ropa era a la moda y podía ayudar a las chicas a vestir. Se sentía como si fueran los viejos tiempos y no tuviera que estar lidiando contra monstruos digitales y gente elegida con problemas de oscuridad. Ante la sorpresa de su comentario, rio mentalmente; anteriormente se habría tomado ese comentario como algo para ponerla en seriedad, ya que no se encontraban tan tranquilos como debía ser, pero mientras tanto el aire de calma reinaba en el sitio, aun asi no tenia la guardia baja sabia que en cualquier instante otro ataque podría ocurrir pero mientras se habia dicho a si misma y a los demas que disfrutaría de cada momento.
Todo realmente iba con calma y a viento prospero, Matt y Tai constantemente practicaban para ser mas fuertes siendo los elegidos lideres y eso le motivaba a ella a ser mas fuerte; deseando que sus amigos no tuvieran que pasar a través de la prueba en la que ella fue puesta, mientras los hermanos menores de cada uno se les unieron al entrenamiento y aun cuando ellos no conocían su propio potencial era claro que eran unos chicos muy fuertes, solo debían tener mas confianza en si mismo. Pero esta vez Mimi no intervendría, sabia que Kari apoyaría a Takeru en lo que fuera necesario y viceversa y no necesitaba energía mas motivante que esa, solo debía alejar a Tai de que notara que su hermanita, ya no era tan niña. Joe habia estado visitando al chico llamado Albert en el hospital, habia sido trasladado al área de recuperación psiquiátrica donde su hermano era el medico asignado, y si; el chico ya habia despertado pero tenia muy pocos recuerdos que para depresión de su compañero digimon, este mismo no lo recordaba. Asi que aquí es donde el elegido de la honestidad intervendría: el trabajo de Joe era ayudarlo a recordar para que pudiera darles el lugar y la localización de donde se encontraba Lord Regent y detenerlo antes de que todo se fuera de las manos, a mayores profundidades. Izzy seguía mas intrigado que nunca en querer destruir las grandes cantidades de hoyos que su adversario en línea estaba dejando para él, pero aun asi no paraba de investigar toda la escritura antigua del digimundo ante esto; uno que otro dia pasaba a detallar los simbolos que habia en el cuerpo de Mimi, puesto para la preocupación del chico sentía que llegaba a un lugar sin salida y quería encontrar respuestas en el cuerpo de la misma. Sora y Yamato por su lado, eran otra historia en conjunto, mientras una apareció en esos días a reclamarle ciertas situaciones, el otro habia tenido que quedar en desconcierto ciertas veces por no querer llevar situaciones a otro nivel de compromiso.
Rio para sus adentros y observo a una pareja entrar a la tienda, y mientras se disponía a ayudar a sus próximos clientes, su mente se puso a recordar
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7 de Noviembre, año 2005
Conjunto departamental Chinonome, Distrito Odaiba, Tokio, Japón
¡DING! ¡DONG!
-Ya voy- dijo una alegre castaña quitándose el delantal, llego hasta la puerta principal y al abrirla se llevo una sorpresa puesto frente a ella se encontraba una pelirroja con manos en las caderas haciendo sonar su zapato. La castaña en ese momento suspiro sabiendo que a ciencia cierta lo que esa chica de ojos ambar hacia en la puerta no era pasar a visitar- Hola Sorita-
-No me lances el Sorita, Tachikawa-
-Buenas… Tardes ¿Entonces?-
-Deja de vacilarme Mimi- torcio sus labios y sin decir mas entro en la residencia Ishida, dejando su bolso en el mueble mas cercano, se quito los zapatos y se adentro a la sala principal. La ojimiel por su lado se sentía acosada debido a que sabia la lluvia de preguntas que tendría la pelirroja para con ella. Entro y al observarla sentada en el mueble con brazos cruzados, se sento quedando frente a ella y empezó a jugar con el ruedo de la falda por inercia- ¿Y bien?-
-¿Bien que?- no la observaba a los ojos por pena.
-¡Ay! ¡Para! Se que te diste los besos con Ishida- el rojo del rostro de Mimi se hizo notorio- Habla-
-…No hay nada que hablar Sora-
-Ujum- levanto una ceja
-Es en serio-
-Dime… ¿Te gusta?-
-¿Qué? Sora que cosas dices-se sobresalto en su asiento
-Repetire la pregunta… ¿Te gusta?-
-No,no, no… Como crees, solo es mi mejor amigo-
-Lo preguntare una vez mas… ¿ .TA?-
-Por dios me esta dando casa Sora ¡Basta!-
-El que lo niega es porque algo oculta-
-No ando negando nada-
-¡Entonces admites que te gusta!- su respiración se agitaba, se vio acorralada la ojos ambas sonreía triunfante y al ver que ya no habia mas sencillamente se dispuso a hablar
-Yo…Yo no se Sora…. Sencillamente no se, des-de-e- que el me beso no se que hacer- se hundio en el sillón mirando a sus rodillas- Todo es confuso, nunca habia sentido est-…No estoy segura de que es esto- decía extendiendo las manos a su amiga casi gritando al aire la situación- Ahora lo veo y… y… No se, no se nada. No quiero pensar en nada- Sora solo miraba curiosa la situación en la que veía un conflicto interno en su hermana, no la interrumpia y solo dejaba que hablara desahogándose- Puede que… No no, solo es un simple encapricho nada mas… ¿o no? Ash, no se que pensar- sacudió su cabeza con sus manos. Y se detuvo al escuchar la risa de Sora tan libre y aireada.
-¿Eh? Y ahora…. Estas Loca ¿acaso? ¿Por qué te ries? ¿Te causa gracia mi situación?-
-Sencillamente… Ha ha… Me recordaste a Tai-
-¿A Tai?- paro en seco y la vio limpiándose una pequeña lagrima que rodaba de su ojo
-Si… Cuando el no sabia como declararse técnicamente estaba igual o peor que tu-
-Pero yo no me ando declarando Sora Takenouchi-
-Claramente No-
-¿Entonces?-
-…- Suspiro y se levanto- Veras Mimi, esta bien sentir la confusión que tienes ahorita es normal en ese proceso y sobre todo… Si se trata de Matt- vio como la chica estaba solo mirando al suelo escuchando a su amiga- Nadie te esta juzgando, es algo normal-
-Pero, no es normal Sora… El se convirtió en mi mejor amigo-
-¿Y que mejor que eso? Tai es mi mejor amigo y somos, sencillamente mejores amigos que se aman mas alla de sus barreras… El sabe perfectamente cuando me siento mal cuando algo me molesta como alegrarme el dia y como animar mi estado de animo si me siento mal por algo-
-Pero…-
-Dejame preguntarte algo ¿El se disculpo por el beso? ¿O te insinuo que habia sido un error? Como para que estes en esta situación ¿eh?- vio como ella lo pensaba un momento.
-Ahora que lo dices.. No- solto luego de un momento
-¿Entonces a que le tienes miedo?-
-Yo…-
-Realmente no lo sabes ¿verdad?- vio como ella negaba tímidamente ante su respuesta, puso una mano en su hombro- Veamos Mimi… ¿Qué pasa cuando lo ves?-
-Pues… Me siento tranquila e intranquila al mismo tiempo-
-¿Qué pasa cuando el te ve?-
-¡¿Y como voy a saber yo?!-
-Hahaha es una pregunta sencilla, te evade, te fastidia, no te presta atención, no dice nada ¿uhm?-
-Bueno… Mas que todo me fastidia- dijo con un leve puchero en su rostro
-Ahí lo tienes… Recuerdo una época en el que Matt estaba tras de mi, me fastidiaba un poco para llamar mi atención y te puedo decir, que la aptitud de como el es contigo, es completamente diferente es mucho mas intensa… Mucho mas… Mhm… Bueno, sencillamente… El Ishida que yo conozco nunca ha hecho eso con otra persona, a menos que se trate de Tai… Entre ellos existe un amor casi matrimonial- dijo riendo ante la ocurrencia de su comentario, la castaña le acompaño suavemente en su risa- Mira Mimi, estoy segura que esta bien que aceptes lo que sientes y mas si se trata en alguien como Matt-
-¿Y…si..?-
-¿Qué pasa?-
-Si… ehm… No… pues… llega… a… sentir lo mis-mo-
-Estoy segura que alguien como Matt no dara por sentado tus sentimientos Mimi- la tomo de las manos- tu eres una gran chica, de eso no lo dudes y pues… Si tienes duda que no pueda sentir lo mismo…entonces, haz algo al respecto- se quedo callada y sonrio luego de pensar su siguiente comentario- Conquistalo-
-¿Eh?- se sonrojo completamente ante lo dicho.
-Que vea, la clase de persona que Tachikawa puede ser- tomo el rostro entre sus manos y la hizo que la mirada- Conquistalo…-
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18 de Noviembre, año 2005
Centro comercial MidTown, Distrito Roppongi, Tokio, Japón
Era bueno saber que tenia el apoyo de su amiga y hermana en esta clase de situaciones, después de todo Yamato no era un desconocido o cualquier chico que ella conocia, era su amigo de la infancia con el cual ella vivio una de las historias y aventuras mas grandes que alguien pudiera imaginar. Para luego de todo lo que pasaron se convirtiera en su mejor amigo, aquella persona que sabia cuando se sentía mal o sabia consolarla cuando no tenia las palabras para levantar su estado de animo, aun asi siempre intentaba levantar su animo. Él, conocía sus lagrimas y sus risas y ella lo habia visto de formas que sabia que nadie mas podría llegar a verlo. Se sentía desnuda ante él y completamente segura al mismo tiempo, aun si estaba indefensa él no se atrevería a dañarla sino mas bien seria el espacio de apoyo y protección que ella necesitara.
Luego de esa charla con Sora, Mimi estaba clara de algo y su amiga prometio guardar el secreto: Yamato le gustaba y mucho. Su única duda era ¿Cómo conquistarlo? Ella no sabia nada de eso, si podía ser coqueta y risueña; pero esa era la Mimi de hace mucho, ella habia crecido ademas Yamato no era cualquier chico, sabia que era muy reservado con todo, y bastante frio cuando se trataba de emociones que lo vieran ser vulnerable. No era un chico superficial, no se dejaba guiar por las apariencias; y esta situación le hacia sentir timida. Ella sabia que el no era superficial, y bien en contadas el mismo habia visto y limpiado cicatrices y cortadas que ella tenia, aun asi se sentía insegura. Se habia visto al espejo y si, su cuerpo podía ser delgado y muy deseado por muchas chicas pero ella solo veía cicatrices y marcas en su cuerpo. Anteriormente siendo ella y como es, esa acción no la tendría tan nerviosa. Suspiro. Realmente la vida habia dado giros completamente extraños en su vida.
Tan sumida estaba en sus pensamientos que no noto cuando alguien tocaba su hombro, sino cuando lo hizo por tercera vez que se dio cuenta volteando su rostro de la forma mas distraída posible, para llevarse uan sorpresa.
-Hola Mimi-
-¡Kamijo! Que sorpresa verte por aquí- se dio la vuelta completamente- ¿Qué te trae por aquí?-
-Solo…- miro de reojo como todas las chicas del sitio paraban a verlo, como le molestaba eso. Suspiro e intento concentrarse en lo que tenia de frente- Venia a ver como te iba en tu trabajo, si… eso-
-Que amable de tu parte, pues me va muy bien… Si sigo trabajando las horas propuestas tendre el dinero completo para poder comprar el regalo a todos-
-Es bueno saber que te ha dado resultado-
-Claro, además… Es divertido ayudar a otras chicas con la moda, me trae buenos recuerdos-
-¿Te gusta la moda?-
-Si, es como mi segunda cosa favorita en el mundo- dijo poniendo sus brazos detrás de su espalda, enlazados-
-¿Y cual seria la primera?-
-¿Eh? Pues…- miro al suelo apenada
-Mimi, te necesito-
-Voy… - dijo volteándose hacia la gerente de tienda y luego para ver al conocido frente a ella- Tendras que disculpar Kamijo debo seguir con el trabajo… El deber llama-
-Claro, no te disculpes…. Debo seguir mi camino de todas formas- se inclino de forma educada- Espero verte pronto Mimi-
-Si, asi será… Tambien lo espero- se inclino de forma respetuosa y corrió hasta donde la encargada la habia hecho ir, el chico solo la observo. Reconociendo que desde que la habia conocido, no solo habia encontrado a alguien con quien relajarse asi sea pensando en ella sino que además sus dolores casi infernales habían cesado. Se dirigio a la puerta y desaparecio.
La castaña por su lado, al verlo ir sonrio para si misma. Y un nuevo pensamiento vino a su mente. Creo y tendría que agregar a alguien mas a la lista para sus regalos de navidad.
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18 de Noviembre, año 2005.
Instituto de música de Odaiba- Auditorio, Distrito Odaiba, Tokio, Japón
-Bien, terminamos por hoy- dijo claramente un rubio mientras se disponía a bajar del escenario para guardar su guitarra y secar su frente.
-Esa canción va muy bien Ishida, realmente me sorprende que se haya ocurrido tan rápido- se dispuso a seguirle el paso el tecladista.
-Si, algo nuevo debe estar ocurriendo en tu vida para que haya venido la musa de la inspiracion- dijo con rapidez el baterista a lo lejos.
-No es nada, realmente- tratando de ignorar a sus compañeros de banda
-Mhm Claro que tiene que ser algo nuevo- dijo el bajista con una mano en la cintura
-¿Qué podrá ser?- los tres chicos se quedaron fijamente observando al rubio mientras este solo se disponía a ignorarlos ante sus ridiculeces
-Ya dejen de pensar, se les va a fundir el cerebro-
-¡Ya se!- todos voltearon a ver al tecladista- ¡Te gusta alguien!-
-¡¿Qué?!- casi se muerde la lengua el rubio ante la declaración del mismo.
-Tendria sentido-
-Claro que tendría sentido, lo mismo me ocurrio cuando conoci a Nori- dijo para voltear a ver al rubio que trataba de ocultar su pena- ¿Quién podrá ser?-
-Debe ser alguien muy especial para aguantar al pesado de Ishida todo el tiempo-
-Aja, sobre todo cuando se molesta-
-Oigan…-
-Y supongo debe ser muy linda, porque con la cantidad de fanes que Matt ha tenido ha rechazado a un monton de bombones-
-Oigan…-
-Y debe ser alguien con mucha madurez, Matt no soporta a ninguna descerebrada como Jun por ejemplo-
-Chicos…-
-Espero y sepa cocinar porque este rubio no tiene mucho futuro en la cocina-
-¿Estoy pintado o que?-
-¿Cómo se llama?-
-¿Eh?-
-¿Cómo se llama la chica?-
-Que no hay ninguna chica- dijo cerrando el forro que protegia a su guitarra y la tomaba con seguridad- Ahora…-
-Vamos Ishida, habla… Pueda que nosotros te podamos dar algún consejo… -
-Dudo que puedan-
-Es decir que si hay una chica- dijo triufante el baterista
-¡Ash! Mueranse… Yo me largo- y sin escuchar mas de los comentarios que tenían que decir el resto de su grupo, salio por la puerta. Mientras iba camino a la salida, esa pequeña charla solo le hizo recordar lo que realmente no se habia dado cuenta sino hasta hace poco. Sonrio.
Abrio la puerta y una fuerte corriente de frio lo hizo acomodarse mas el abrigo, miro su reloj y se dispuso a caminar. Realmente, fue solo después de que admitió sus sentimientos que se dio cuenta del tiempo en el que se habia tardado para poder darse cuenta de sus sentimientos hacia aquella chica de cabellos castaños. El tiempo que estuvo cuidándola quizás fue el inicio y la mecha que encendio a sus sentimientos, fue sino después del beso en el que su mente admitió la situación que ocurria.
No le molestaba tener esos sentimientos, a veces pensaba en el momento en el que se enamoraría y estaría al lado de alguien. Y cuando esporádicamente veía a Tai y Sora juntos ese gusanito se metia cada vez en su mente. Lo que realmente le molestaba era saber que hacer cuando esa oportunidad le gritara en sus oidos, porque no se trataba de cualquier persona; sino de Mimi. La ex -princesa caprichosa.
Accedio a la estación de metro mas cercana y pasando su tarjeta sobre el escáner se dispuso a acelerar el paso antes que las personas se lo llevaran por delante, hasta el espacio correspondiente donde esperaria la cabina correspondiente para abordar. Mientras esperaba podía observar a la gente pasar ¿Qué llegaría a pasar si la ojimiel no lo aceptaba? El no sabia como actuar en esas circunstancias, pues realmente nunca antes le habia gustado alguien, tanto. Recordaba esas veces en la que Sora llego a atraerle, pero fue pasajero y no con tanta profundidad a como era en esta ocasion. Tenia claro que ella no lo habia rechazado al momento de besarse y mucho menos se habia escuchado de sus labios que se habia arrepentido del mismo beso. Pero aun asi eso no le daba la certeza que ella lo aceptaría. Suspiro, y volvió a tomar el agarre de su maleta que contenia la guitarra al notar que un vagon se habia parado, entrando en el mismo se agarro con fuerza y espero a que arrancara. Ella, era diferente; no por ser caprichosa ni mucho menos egoísta. Creo que esas definiciones eran las que menos le importaban, sino era el hecho de que ella se veía tan pura y él, pues no se sentía a su nivel. Eso lo frustraba de sobre manera; ella habia dado su todo para proteger a este mundo y al mundo digital sin importar que consecuencias cayeran sobre sus hombros, mientras que él no conseguia llegar a su nivel y ser igualmente útil para el grupo. Si, habia logrado mucho en un corto periodo y Mimi estaba agradecida por su esfuerzo, pero el sentía que no era suficiente; el sentía que no era suficiente para ella.
El metro se detuvo y se dio cuenta que era su parada, soltando el agarre se dispuso a salir y encaminarse hasta la salida que lo comunicaría con su destino. Nuevamente dejo su mente navegar en aguas. Ella era una luz en la oscuridad, una fuente de sinceridad y desinteres que nunca dejaba por perdido lo que tenia a su alrededor, nunca dejaria al ser que la rodeaba al abandono, aun cuando ese chico Albert la habia herido mucho; ella fue una de las primeras personas que se mostro accesible a perdonarlo aun cuando el chico no habia despertado aun y no tenia la certeza de si se disculparía o no. Suspiro aliviado ante ese pensamiento. Realmente su digimon: Gabumon, tenia razón. Mimi nunca veria lo malo en ninguna persona, aun si ella tenia sus defectos nunca detectaba el de los demas y eso era algo digno de admirar.
Observaba la entrada al sitio y se adentro. Su mente estaba seguro de algo. Admitia algo: era genial saber de quien gustaba ahora. Sonrio para si mismo. Ella no era cualquier chica, ella era alguien mucho mas de lo que pudo imaginar y era alguien que lo hacia motivar a querer ser mejor persona en mucho tiempo. Se sentía a gusto, aun si no estaba seguro que ella lo aceptaría. Y eso era intimidante, no saber lo que podía deparar el futuro. Tomo la escalera mecánica y continua su camino. Bien, estaba bien temer. Al menos algo estaba seguro que esta vez no perdería a su amiga, porque ella ya no era nada por debajo de su amiga sino era algo mucho mas arriba de ello. Su mejor amiga y la chica que mas le gustaba. Si antes estaba dispuesto a luchar por ella, ahora estaría dispuesto a mas, aun si no sabia la magnitud. No quería ver ninguna cicatriz en su cuerpo, ninguna lagrima en sus ojos y ningún semblante triste en su rostro. Llego al sitio de destino y se adentro, para ver a la persona que le robaba el aliento en poco tiempo, a la persona que quería ver sonreir mas que a nadie y ver un brillo único en los ojos miel que solo ella sabia tener y dar.
-Hola Mimi-
-¿Ah? ¡Yamato! Llegaste mas temprano de lo esperado- decía una animada castaña que se disponía a guindar unas piezas en unos tendederos- Saldre en unos minutos ¿Vale?-
-Claro, estaba pensando que podríamos comer aquí en el centro comercial-
-Si, buena idea- dijo casi por inercia, el solo sonrio y vio como ella corrió detrás del mostrador. Habia admitido que no le gustaba mucho al inicio que ella quisiera trabajar y mucho menos sin saber el motivo, pero verla tan animada habia disipado ese malestar casi tan rápido, se dispuso a salir del local para esperar a la chica fuera, sentándose en el banquillo saco su libreta y se puso a bocetear ciertas frases en busca de su siguiente melodía.
"Necesito una razón
Un pequeño indicio
Que indique que puedo seguir a tu corazón
Tan solo en el vacio
Sin ti, no tendría sentido
Por favor, dame un indicio
Por favor, dame un respiro
Que susurre lo que deseo escuchar"
-Vaya… me gusta- salto precipitadamente sobre si mismo al observar a quien tenia en frente, era la castaña que miraba ahora curiosa, el rubio se sintió descubierto.
-¡Mimi!-
-¿Pasa algo?-
-No, no… -guardo el cuaderno rápidamente- solo me sorprendiste, nada mas… - se puso de pie rápidamente y tomo su guitarra- ¿Vamos?-
-Claro…-
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18 de Noviembre, año 2005
Complejo Departamental, Distrito Shibuya, Tokio, Japón
Sus dedos sonaban rítmicamente contra la mesa mientras observaba una pantalla con una imagen de un hombre algo distorcionada. Hace un par de minutos que lo miraba esperando a que este se dignara de hablar mientras que el mismo se calmaba ante la situación de saber.
-Dejame ver si entendí claramente R, me estas insinuando… Que los siguientes anillos restantes… No. Estan. En. El. Di-Gi-Mun-Do ¿eh?- se acomodo en su silla
-Me temo que si señor- decía un hombre de rasgos duros, quizás tenia una procedencia alemana o francesa- Mis búsqueda me llevo hasta una brecha digital-
-…- los dedos inquietos del receptor de la imagen sonaban y tronaban con insistencia
-En otras palabras señor… Alguien ya tiene en su poder esos anillos-
-…- podía sentír como la sangre le hervia de pensar que alguien en el mundo real ya tenia esos anillos y le comia el alma de saber quien podría ser.
-Hay que investigar con mas profundidad a los niños elegidos señor. Solo alguno de ellos pudo haber tomado los elementos restante- observo el Digivice que tenia en sus manos- ya consegui la brecha hace un rato, solo es cuestión de tiempo de saber la localización exacta de donde se encuentra ubicado y nuestra búsqueda de niños elegidos se resumera en gran numeración-
-Quiero que mande vigilar en la ciudad… Algo me dice R que toda tu búsqueda terminara muy vecina a mi- se cruzo de brazos-Ahora… ¿Qué nueva información me tienes, acerca del otro asunto?-
-Ah, si… Los principales niños elegidos han estado practicando, descubri por fuentes que el chico Izumi ha estado usando los laboratorios de computación en gran cantidad- el cabellos oscuros levanto la ceja- Puede que sea esa la persona que ha estado intentando luchar contra su firewall, señor-
-…-
-Los lideres siguen en entrenamiento, han hecho avances… Pero no tan significativos como para preocuparnos… Si ellos son los mas fuertes del grupo, no creo que debamos preocuparnos por los demas- sonrio casi en sobra ante sus comentario, el joven de ojos morados y cabello azabache solo observaba cada palabra que el hombre a través de la pantalla decía, analizando y mitigando cada letra- Le aseguro señor, que estaremos preparados-
-Bien… Te mandare a Akardimon como apoyo, necesitamos la mayor fuerza posible y el mayor ejercito al alcance lo mas rápido- se acerco a la computadora frente a el y tecleo unas cuantas veces y un mapa apareció frente a sus ojos- Te estoy enviando una información de mucha utilidad, dentro de muy poco y cuando… Solo cuando de la señal empezaremos la invasión- presiono Enter.
-Señor, este mapa es de ¿Tokio?-
-Asi es… Ya el digimundo nos pertenece, salvo por unas cuantas zonas que por alguna razón mi fuerza no ha penetrado en ella- observo a su digimon que parecía sincronizar con sus pensamientos y sus grandes hojas se clavaban en el suelo y arañaban contra el mismo ansioso de moverse- Una vez que tengamos el ejercito preparado, Tokio será el primero en caer… Despues de todo, aun sin los elementos restantes… Los demas niños elegidos de cualquier lugar no podrán hacer mucho sin poder llamar a sus digimons a este mundo… Dudo mucho que aquel niño elegido con los elementos obtenidos pueda hacer algo en mi contra sin el poder de su digimon y sin la puerta para poder invocarlo- ladeo una sonrisa complacido, observando unos nombres tallados en la pared repetidas veces- Los humanos no sabran que los ataco ni donde ni cuando… No habrá donde correr ni esconderse- susurro acariciando a su lado un pequeño cubo de color negro- Quizas ese Izumi cree que esta ganando, pero lo que no sabe es que solo estoy jugando un rato con él… Cuando me aburra, no podrá respirar al ver su derrota-
-…- la persona a través de la pantalla sonreía.
-Mientras, que disfruten de su suave victoria…- se levanto y apunto la pantalla con el Digivice- … Akardimon…- el digimon se puso de frente y la pantalla lo trago- Haz buen uso de él, R…-
-Como diga… Señor- y la llamada fue cortada. El joven de cabellos negros respiro y puso una mano en su frente, sintió como un leve dolor empezaba a esparcirse y como sus muñecas ardían; cerro sus ojos y a su mente vino la joven de cabellos castaños. No entendia por que solo estando unos minutos con ella, todo ese dolor se iba. No entendia por que una simple humana podía tener ese efecto en él. Subio la mirada hasta la pared que hace algunos momentos habia detallado- Un poco mas y todos pagaran caro… Todos ustedes serán los primeros- se acerco y poso una mano en ella delineando con sus dedos cada kanji tallado- Su muerte, será mi pequeño lujo… En todo lo que mas deseo- desvio su mirada, ante la foto que tenia días en su mesa. Por culpa de todos aquellos nombres que tenia en la pared, el habia perdido a lo que mas amo en su vida y por culpa de aquellos en la pared el habia permanecido en la oscuridad por mucho tiempo. Pero ya no mas, si; ya no mas. Resurgiria de las cenizas como el fénix que era y merecia ser. Aun si eso costaba la vida de muchos, el no volveria a la oscuridad… Porque todos estarían en ella.
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30 de Noviembre, año 2005
Conjunto departamental Chinonome, Distrito Odaiba, Tokio, Japón
-¿Estas segura de esto Sora?- preguntaba una curiosa a través del espejo
-Claro, confía en mi Mimi- decía secando su cabello, para alisarlo un poco- Los 4 iremos al festival de la nieve y discretamente yo me alejare con Tai para que tu y Matt estén a solas y puedas seguir con la marcha del plan "Conquista"- apenas escucho esas palabras su rostro se sonrojo
-¡SORA! Basta-
-Hahaha, vamos Mimi si nadie mas te empuja… ¿Quién lo hara?-
-Menos mal que no es un precipicio-
-no seas mala, además… Sera la primera vez que te vea en kimono en mucho tiempo, debes estar hermosa para él- peino su cabello y empezó a hacer una trenza.
-No creo que pueda usar un kimono- dijo recordando las cicatrices en su cuello producto del aro y sabia bien que no podría quitarse el aro porque su deber era protegerlo
-Si te refieres al elemento que tienes en tu cuello, despreocupate Mimi… -la castaña se sobresalto, era como si Sora hubiera leído su mente- Se bien que no te lo puedes quitar y bien que no lo pueden ver… Asi que, encontré una solución… Ya veras- puso una mano en su hombro dándole animos- Vamos a vestirnos ¿Vale?-
-…-Ella solo asintió aun cohibida de la seguridad de su mejor amiga.
En la sala se encontraban viendo la televisión un moreno y un rubio. Cada uno vestidos respectivamente con sus kimonos (Gi y Hakama) de invierno. El moreno, vestia un gi en tono gris oscuro, mientras que su hakama en tono verde pistacho con detalles en naranja terminaban el decorado. El rubio por su lado, usaba un gi en color blanco y su hakama era de un simple azul oscuro que hacia contraste con el azul brillante de sus ojos. Escuchaban con tranquilidad las risas entre la morena y la de ojos miel.
Debia admitir que estaba algo nervioso, el moreno a su lado lo podía notar y solo lo miraba divertido. El piel palida noto la mirada y giro a verlo, solo para ver como este le levantaba las cejas en señal de que disfrutaba verlo asi.
-Para Tai… Te dara una paralisis facial si sigues con esa cara de idiota-
-Yo no soy el que anda embobado- el rostro del rubio se tenso por completo al igual que su cuerpo- ohhh… Creo y di en el clavo- se cruzo de brazos
-¡Callate!-
-Vamos amigo, tampoco es para tanto-
-…-solo lo miraba a muerte
-Si quieres… Puedo dejarte a solas con ella, esta noche… Despues de todo yo deseo un tiempo a solas con Sora- el rubio tragaba en seco ante la proposición de su amigo y desvio la mirada- Eso es un ¿si?- vio como el rubio, ligeramente asentia y evitaba mirar a su acompañante al lado.
Antes de que el de cabellos alborotados pudiera hablar para molestar a su amigo, se escucho la puerta abrirse y de ella salio una chica de cabellos naranja haciendo que instantáneamente el chico de pelos alborotados se pusiera de pie para recibir a su novia. El rubio solo veía divertido la situación "¿Quién es el embobado ahora, Kamiya?" los siguió con la mirada hasta ver como se reunian. Y vaya que iban bien juntos. El kimono de Tai contrastaba perfectamente con el de Sora. Y estaba muy bonita a decir verdad, con un lindo gancho adornando su cabello en tonos naranja pudo empezar a detallar la ligereza de su kimono, debajo de el llevaba una yukata azul que hacia una gran mimesis con el hermoso kimono que traía puesto. Podia detallar como el naranja se iba intensificando hasta donde llegaban los pliegues y luego pequeñas burbujas en tonos de diferentes naranjas era lo que hacia juego con unas pequeñas hierbas al costado del mismo kimono en tono verde. Su obi atado de la forma tradicional, tenia líneas en tonos verdes claros y oscuros y sus getas eran del mismo tono danzante de su obi. Tai habia tardado realmente en darse cuenta de la clase de chica que era Sora y se sentía feliz por ellos porque realmente hacían una buena pareja. Enredado en este pensamiento casi de ahoga en su propia saliva al notar una segunda figura salir de la puerta. Sora y Tai solo se hicieron a un lado para dejarla entrar en la habitación a aquella figura y fue ahí cuando Matt torpemente se levanto y una timida cabeza se asomo, el cuerpo del rubio por inercia empezó a ventilar. ¡Dios! Estaba preciosa. Parpadeo varias veces asimilando la imagen que tenia frente a él. Timidamente jugando con los pliegues de su kimono se encontraba Mimi, Sora habia arreglado su cabello en una trenza larga que rodaba a un lado de su hombro, su yukata en color rosa hacia contraste con el pequeño collar en el mismo tono el cual ocultaba el aro que la ojimiel cargaba y apenas sobre salía con unos pequeños rosetones de flor de Sakura que jugaban por todo su kimono. Un kimono en tonos violetas recibia con gran ahinco las Sakura en formas diversas: petalos, rosetones y flores en su máximo esplendor que flotaban por todo el kimono asentuandose hacia el fondo como si gravedad quisiera llevarlo a los pliegues finales. Por ultimo pero no menos importante estaba su obi en color naranja que contenia pequeños juegos en relieve de ondas, atado de la misma forma tradicional que Sora era lo que daba la guinda final para combinar sus getas con todo el atuendo. Vio como ella tímidamente subia la mirada y la bajaba buscando querer ganar la fuerza para poder ver a los ojos azules directamente. Matt se acomodo la hakama y se acerco a ella. Por el costado de su mirada podía observar como el moreno miraba complice a la joven que lo acompañaba a su lado, disfrutando de la situación frente a ellos.
-Estas…- respiro profundamente- Sencillamente… Mimi, Mimi… Mirame- vio como ella luchaba por no hacerlo pero a la final cedió y lo miro- Simplemente puedo decir… Estas preciosa-
-Gr-gracias Yamato…- fue lo único que atino a decir y luego miro de reojo a los costados- Tu, luces muy bien…-
Y el tiempo para ellos parecio moverse muy lentamente, como si 1 minuto fueran 2 horas. Evitaban mirarse de forma directa. Sintieron un carraspeo y los dos voltearon a ver como una pareja morena, se dirigía a la salida. Ellos solo se miraron y Matt con un movimiento de mano le indico que pasara y asi hizo ella. Esta noche, seria diferente. El lo podía sentir.
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30 de Noviembre, año 2005
Templo Gaoka, Distrito Odaiba, Tokio, Japón
A pesar del frio en el ambiente, se sentía el calor en el espacio. Grandes arcadas con lámparas de papel eran las que adornaban los puestos de comida, entretenimiento y misceláneos. Se podía escuchar de fondo los rítmicos tambores siendo tocados al compas de una tonada que animaba aun con mas ahinco el sitio, risas; gritos y charlas amenas eran las voces que hacían del sitio un espacio aun mas entretenido de estar. Un grupo de 4, estaba de pie comprando crepes rellenas glaseadas con azúcar y chocolate. Se veian relajados y contentos entre la multitud.
-Vaya, este año esta mas concurrido de lo normal- dijo con ahinco un moreno mientras probaba su primer bocado
-Ya lo creo, además hoy tenemos 2 nuevos en el grupo- refiriéndose a Matt y Mimi
-¿2 nuevos?-
-Si, Matt no le gusta venir a estos sitios desde hace mucho tiempo… Casi se podría decir que es como ese monstruo verde que odia todo lo referente con la nieve-
-¿Monstruo verde?-
-Si Sora, ese tipo que era peludo y cantaba todo el tiempo… -
-¿El grinch?- dijo el rubio casi volteando sus ojos ante las referencias icónicas de su amigo.
-¡Ese mismo! Todo gruñon y con cara de serio constipado -
-Al menos yo no ando vestido como él- dijo con una sonrisa tratando de molestar al moreno
-¡OYE! Eso no es justo- se dispusieron a caminar
-¿Te diviertes Mimi?- pregunto curiosa una pelirroja
-Claro Sora, estar con ustedes es algo maravilloso aun si es un festival o no- dijo mirando su crepe y mordiéndola con felicidad
-Que bueno…- la dijo mirando y luego de reojo como un rubio discutia con el moreno acerca de temas triviales- Cumpli mi misión-
-¿Mision?- mientras masticaba otro pedazo
-Claro, Matt casi se desmaya al verte… Le pareciste preciosa- deteniéndose en seco ahora era la castaña la que se estaba ahogando con el bocado de su boca, la pelirroja golpeaba suavemente su espalda. El rubio y el de ojos chocolate se detuvieron preocupado.
-¿Estas bien?- pregunto apresurado el chico palido, ella solo seguía tosiendo
-Simplemente se ahogo con un bocado- dijo tranquilamente Sora a su lado golpeando suavemente su espalda.
-Ire por algo de beber- comento rápidamente el moreno, en busca de un puesto de bebidas.
-Nunca aprendes que debes masticar mejor tu comida Tachikawa- dijo molesto el único hombre presente, esta solo lo miro de muerte mientras lagrimas se acumulaban en sus ojos debido a la presión causada por la tos. Vio como iba respirando calmadamente indicando que su mal rato estaba pasando- Mira, ahí viene Tai con tu bebida- la castaña ni le dio chance de que el moreno le entregara le envase cuando ya se lo habia arrebatado de la mano y tomaba el preciado liquido que la estaba calmado
-Fiuuu… Eso estuvo cerca- dijo calmadamente la ojos miel.
-¿Mucho mejor?- le cuestiono la castaña
-Si…- decía casi dándole una mirada complice cargada de odio a la morena.
-Deberiamos apresurarnos, el concierto de tambores esta por comenzar- dijo la pelirroja observando su reloj de pulsera, ignorando la mirada de su amiga.
-Bien entonces vamos- le extendió el brazo a su novia y esta lo tomo, encaminándose al sitio. La pareja rezagada los miraba con algo de celos. Aun cuando no se habían dado cuenta de que el otro sentía lo mismo. Matt la miro de reojo y vio como la chica no se movia.
-Creo y deberemos seguir con la tradición ¿eh?- dijo intentando no parecer ansioso el rubio
-¿Tradicion?-
-Claro, eres una princesa y yo como tu fiel sirviente y caballero es mi deber llevarte seguro a tu lugar de destino- dijo intentando parecer como si todo era una broma, esperando que ella aceptara sin sospechar nada al respecto. Escucho su risa
-Mhmmm Pues, tienes razón… Una chica de la alta sociedad como yo no debe andar sin escolta- dijo alzando su rostro con aires de grandeza siguiéndole el juego al rubio, cuando en su interior saltaba de alegría al poder tomar su brazo. Vio como este se lo extendió y ella suavemente rodeo hasta estar segura de haberlo tomado. Sintio un corrientazo recorrer su cuerpo, se sentía bien- ¿Vamos?- este le asintió y se encaminaron a seguir a la pareja.
La multitud animaba con entusiasmo mientras arrojaban arroz como señal de prosperidad a la cosecha que llegaría en febrero y arrojaba agua hacia una pagoda que llevaban sobre los hombros ciertos hombres en señal de eterna abundancia y respeto espiritual. La castaña estaba complacida viendo la felicidad en la cara de la gente reunida, miro de reojo al trio a su lado que observaba concentradamente el acto central. Unos sonidos de tambor atrajeron su atención y se volteo para ver hombres de cierta edad y jóvenes tocar de forma única tambores de diferentes tamaños. Y sonrio al ver la energía con a que alimentaban el sonido de ese tambor y la energía con la que la gente respondia a dicha melodía.
Luego de ese increíble show, la gente se dirigio a los puestos cercanos a seguir disfrutando. Y es ahí cuando la diversión empezoTai y Matt tenían su pequeña competencia de quien ganaba en mas puestos los juegos al azar. Pero realmente ninguno de los dos tenia mucha suerte, a la par las chicas solo reian ante las ocurrencias vistas y las peleas puestas entre estos dos. Hasta que ocurrio un momento donde les cayo agua al par de hombres y Sora se los tuvo que llevar a rastras por los oídos para que se limpiaran y se disculparan con el vendedor. La castaña dijo que los esperaría en ese mismo sitio porque deseaba curiosear por los lares cercanos. Mientras caminaba su curiosidad la llevo a un árbol que no tenia hojas, pero en su lugar habían pequeños papeles amarrados a cada rama y supuso que se trataba de peticiones y deseos, ella nunca solia hacer esas cosas pero respetaba las decisiones de los demas, siguió con su mirada y se topo con un joven de cabellos negros que parecía amarrar una de esas hojas al árbol. Mimi sonrio al darse cuenta de quien se trataba y se acerco animosamente.
-Kamijo, buenas noches-
-¿Eh? Mimi, hola… buenas noches...-la observo de reojo mientras terminaba de amarrar el papel se dio la vuelta una vez terminado- Veo que el festival te trajo- dispuso a decir mientras se acomodaba el gi.
-Si, no podía perdérmelo- detuvo su mirada para detallar su kimono, era una hakama color gris oscura y un gi en negro, no era realmente su estilo pero debía admitir que el chico sabia como vestir los colores oscuros, casi le podía recordar a Matt en ciertas ocasiones- estas bastante bien esta noche-
-Gracias… Puedo decir lo mismo de ti- dijo detallandola solo un poco, no quería parecer alguien extraño- ¿Viniste sola?-
-No, vine con mis amigos… Ahora tuvieron un percance y terminaron mojando sus kimonos-
-¿Mojando?-
-Si, estaban en una tonta competencia de saber quien era el mejor en lo que sea Hehe-
-Suena terrible- dijo en un tono relajado
-Mas que terrible me alegra verlos asi, cuando no bromean… Es que algo muuuyyy malo esta pasando…-se volteo curiosa a ver al chico de ojos violetas y dibujo una sonrisa en sus labios- ¿Te gustaría conocerlos?-
-Estaria bien, pero… Debera ser en otra ocasión Mimi, debo rendir mis respetos- dijo mirando la anterior rama donde habia guindado una pequeña nota.
-¿Tus respetos?... Perdiste a alguien ¿eh?-
-Si…- dijo mirando al árbol para no mostrar ningún signo de debilidad frente a la chica- pero prefiero no hablar sobre ello-
-Esta bien… - se quedo en silencio observando por igual el gran árbol- las personas realmente tienen mucho que desear-
-Asi es, siempre deseando cosas o pidiendo el perdón de otras- vio como una pequeña tira amarrada en la parte mas alta se desataba y salía volando- ¿Sabias que cuando una petición se realiza la nota que amarraste se suelta y los dioses se la llevan?-
-No, no sabia… Siempre solia hacer las que llevaban a la cantera y las quemaban y las cenizas eran puestas como ofrenda-
-Ese es otro estilo de petición, veras… Existen muchos tipos de dioses en el mundo- observo de reojo a Mimi- No toman ni hacen realidad todas las peticiones que se les ofrece y bueno… siempre he pensado que al amarrarlas asi, tu petición no se mezclara con la de otra persona… Quizas asegurando que se cumpla si llega a ser tu turno-
-Ahora que lo piensas, quizás tendría mas lógica de esa manera- se puso a detallar las ramas de los arboles donde se podían ver muchas peticiones de muchos colores- Ojala se pudieran cumplir todas, cada oración cuenta-
-Eres una chica muy amable Mimi, al pensar de esa manera- la observo detenidamente y un leve aire de nostalgia se asomaba por su mirada.
-Gracias Kamijo…- sintió la mirada del chico y por alguna razón se sintió timida asi que dirigio su mirada hacia las ramas y se quedo observándolas, el chico también hizo lo mismo y por un par de minutos nadie dijo nada, solo observaban esperando a que alguna otra petición fuera a ser cumplida, de repente recordó a sus amigos y se dio la vuelta rapido- Creo… que… Mejor me voy-
-¿Tan rápido?-
-…- no quería ser inoportuna pero tampoco mal educada, una parte de ella sabia que debía estar buscando a sus amigos- Si, mis disculpas… De haber sabido que vendrías podríamos haber charlado mas, pero quizás mis amigos me buscan y no deseo preocuparlos-
-Entiendo… Fue bueno verte Mimi- se puso frente a ella y se inclino de manera respetuosa.
-Y a ti Kamijo… Espero verte pronto- se inclino de la misma manera y tímidamente se dio la vuelta y se fue caminando a paso acelerado. El chico solo veía a la cabellos castaños alejarse y su mente no pudo otra cosa mas que imaginar que diferentes habrían sido las cosas y que gente como aquella chica tuviera que pagar en un futuro por las malas intenciones que mucha gente tuvo para con él.
Caminando entre el publico, se dispuso a buscar a sus amigos mas no los encontraba en ningún lado. Solto un suspiro agotada, las getas no eran nada comodas si pretendias correr o caminar apresuradamente con ellas nunca entendería a las mujeres que pasaban todo el dia con ellas. Saco su celular y se puso a marcar el numero de Sora, avisándole que estaría cerca del puesto de fuegos pirotécnicos y el puesto de dangos. Luego de trancar se dispuso a pasar el rato observando. Y su curiosidad la llevo a ver como parejas compraban algo llamado "Estrella fugaz" al parecer era una pequeña tira que prendia una luz botando pequeñas chispas y dice el vendedor que aquella estrella otorgaba un pequeño deseo si los sentimientos puestos en la misma eran puros. Se acerco un poco mas al puesto y observaba la gran variedad de fuegos que existían y los colores que habían. De repente sintió una mano en su hombro y se volteo para encontrarse con unos ojos azules
-¡Me encontraron!- pudo notar que no habia nadie mas a su lado- ¿Y los demas?-
-Ehm…- desvio su mirada- dijeron que iban al templo mientras yo te buscaba-
-"Esa Sora"- fue lo único que dijo mentalmente, sabia que ella habia salido con la tonta excusa para dejarlos solos- Ah bueno- susurro suavemente y sintió sus mejillas sonrojar asi que dedico su vista a los fuegos artificiales que tenia frente a ella. El rubio la miraba divertido pero curioso de saber que podía estar pensando.
-¿Le gustaría probar algo?- los dos subieron la mirada al vendedor casi por inercia, desviando su objetivo principal
-Ehm… bueno-respondio algo dudoso el rubio
-Tomen les aconsejo esto- el rostro de la ojimiel se palidecio y casi se desmaya en pena al notar lo que el señor le estaba mostrando, se trataba de nada mas que la estrella fugaz que hace un rato habia estado hablando con los demas clientes. Vio como el rubio los tomaba y sonreía complacido.
-Me los llevo- dijo buscando su dinero entre los pliegues de su gi, la castaña solo sentía su espina dorsal respingar en un escalofrio- Gracias…- Se retiraron del puesto, pero una mano timida tomo el gi del chico para detenerlo.
-Ehm, Yamato…-
-¿Pasa algo Mimi?-
-No, es que… no era necesario que compraras algo…-
-¿Por qué no? Sera divertido, ven vamos a prenderlos- la invito, la chica solo sentía como su cuerpo se calentaba y sus mejillas ardían hasta el punto de explosión, ella asintió y se dirigieron a un sitio retirado.
Una vez en el sitio, Mimi pudo divisar en sus anchas que todos los que se encontraban encendiendo las dichosas estrellas eran puras parejas, miro de reojo a su acompañante que se encontraba buscando entre sus pliegues un encendedor para poder dar inicio al espectáculo ¿Por qué el destino era tan cruel y la ponía en estas situaciones? ¿Acaso no era suficiente con tener que convivir con él y evitar no querer lanzarse sobre el para abrazarlo y sentir su calor? Se miro las medias como si eso fuera mas interesante que sus pensamientos y podía sentir como sus dedos se movían inquietamente entre ellos ¿Qué estaba pensando Sora al dejarlos a solas? Rapidamente y sin tiempo para que su cerebro lo analizara, se vino a la mente "Conquistalo". Suspiro de manera suave ¿Cómo se suponía que podría conquistar a alguien que era tan difícil? Ella sabia bien que Yamato era una de las personas mas difíciles de abrir su corazón y ella sencillamente no estaba acostumbrada a querer abrir el de ella y no obtener una respuesta a cambio. Miro nuevamente a su acompañante que se veía entretenido leyendo las instrucciones de uso. Y luego miro rápidamente hacia ella misma, esto hizo que sobresaltara.
-Ven, agachate- y asi hizo, vio como el rubio se agachaba por igual y estaba cerca de ella- Toma uno y lo vas a extender de esta manera- La castaña al tomar la pequeña tira, el rubio rozando su mano le indico como tomar la misma pieza para evitar que se pudiera quemar o pudiera quemar algo- Lo vas a dejar de esa manera… -tomando el de él, unio el extremo mas lejano con el de su compañera y puso el encendedor debajo, a los pocos segundos la pequeña llama encendio unas chispas. La ojimiel se sobresalto, pero quedo rápidamente maravillada con la pequeña llama de fuego que soltaba colores mientras la mecha se iba consumiendo lentamente- Recuerda pedir tu deseo- La cabellos miel lo observo y asintió, volviendo su vista a la pequeña mecha frente a ella y ahí se quedo con ojos brillantes viendo la pequeña flama, el por su lado volteo a ver la de él y sonrio sabiendo a ciencia cierta el tipo de deseo que deseaba pedir y mirando de reojo a la chica que tenia a su lado lo pidió y para ello ni siquiera tenia la necesidad de pensarlo tan solo con mirarla sabia que era lo que quería. La chica se sintió observaba y alzando su vista busco a quien estuviera observándola para toparse con los ojos azules que tenia a su lado y en un abrir y cerrar de ojos, no pudo evitar dejar de mirarlo por igual.
Sentia como el tiempo pasaba de la manera mas lenta posible, ella no sabia si era el reflejo de la pequeña luz en sus manos pero el rubio se veía absolutamente mucho mas atractivo de lo que era y eso aun continuaba atemorizándola, aun asi verlo era un placer para ella. Sus mejillas se tiñeron en rosa. Su respiración se empezaba a agitar. Sus ojos se llenaban de un brillo especial y ese brillo fue captado por la vista del ojos azules, esa mirada aun si no sabia la respuesta; le estaba rogando que se acercara a ella, tal cual como una pequeña vocecita en la mente de él le imploraba lo mismo y por cuestiones de atracción magnética asi estaba ocurriendo, podía sentir ahora el dulce olor del perfume de la chica a su lado, se fue acercando mas y podía sentir el aliento de la portadora de la pureza y era calido y embriagante; podía detallar lo largo de sus pestañas y lo hermosa que se veía bajo esa tenue luz, paso suavemente su lengua por sus labios cosa por inercia. Trago saliva, estaba cada vez mas cerca y ya se sentía loco. Vio como la chica soltaba un pequeño suspiro al sentir el aliento del rubio sobre ella y eso le hizo sonreír suavemente. Estaban cada vez mas cerca, y sabia que seria del paraíso en el que entraría al tocar sus labios. Seria una chispa única que ha quedado en su memoria y deseaba volver a sentirla.
Y como si todo quisiera ser complice de su encuentro, las pequeñas luces se unieron a su encuentro apagándose en el momento exacto en el que sus labios hicieron ignición para darles mas privacidad. La chica de ojos miel, sentía a morir su cuerpo, tenia escalofríos de placer con cada ola en la que los labios del rubio tocaban los de ella. Casi por acto reflejo deseaba mas, la chica mordio ligeramente su labio inferior causando un gemido gutural por parte del otro y esto solo tuvo la reacción de que el pusiera sus manos alrededor de sus mejillas atrayéndola mas hacia él. Porque pocas intenciones tenia el querer detenerse, habia esperado mucho tiempo por querer besar nuevamente esos labios carnosos que lo tenían loco y ahora esa oportunidad tocaba su puerta y no pensaba dejarla afuera por nada del mundo. Asi como habia dejado entrar esa oportunidad se atrevia a emprender otra, succionando suavemente el labio de su perdición le quería enviar la invitación para poder adentrarse a su paraíso y esta sin chistar ni pensarlo bien, acepto dejando el manjar de placeres a la carta de eleccion del chico. Y vaya que fue una buena idea. Sus lenguas chocaban con fervor y devoción, como si estuviera destinadas a ser una con el otro como siempre debía haber sido. Como siempre habían estado destinado a ser. Sus manos se sentía muy bien sobre ella el tamaño de sus dedos y la palma se adaptaba bien al fino y suave rostro de Mimi, no quería que acabara.
Pero la desgracia de sus deseos se vio frustrada al sentir que el aire le estaba faltando, tanto a él como a ella. Y que poco a poco sus rostros se separaron y sin abandonar el contacto con el otro sus frentes se mantenían unidas mientras sus mejillas ardían intentaban recuperar el aire perdido. Estaban envueltos el uno con el otro, no importaba si no sentían sus piernas o si les dolia estar en esa posición; solo importaba el otro y ese momento, el cual era la mas grande dicha en el mundo. El rubio sonrio al momento de observar nuevamente los ojos caramelo asomarse a mirarlo.
-Mimi…- solto sin decir mas, vio como la chica lo miraba con suavidad temiendo quizás que todo eso fuera un sueño y ella no quería despertar de el.
-¿Si?- susurro tímidamente.
-…-se separo un poco de ella y solto sus manos perezosamente, para buscar entre sus pliegues algo- Te consegui algo-
-¿eh?-
-No sabia… ehm… en que momento dártelo, pero… La situación hehehe- no sabia como concluir esa oración y casi deseaba golpearse contra un árbol debido a la estupidez de frases incoherentes que habia salido de su boca- Se que… bueno… no…. Este… Toma- casi con velocidad agarro la mano de la chica y le puso una pequeña caja ¡Listo! Ya lo habia hecho, estaba hecho, no habia vuelta atrás. Ahora quería correr y esconderse. Vio como la chica lo miraba perpleja y luego bajaba su mirada lentamente y con sus dedos podía detallar la pequeña caja de color rojo oscuro, a pesar de la oscuridad la luz de la luna le otorgaba un brillo. Y aguantando la respiración se dispuso a abrir la pequeña caja. Sus ojos se abrieron, y miro rápidamente a Matt para luego volver su vista hacia el pequeño obsequio- No sabia, si te gustaban o no… Tan solo, pues… Recuerdo aquella vez en la que pintaste tu cabello de rosa y bueno… Se te veía muy bien en conjunto- estaba sin aliento, en sus manos tenia un par de zarcillos con la forma de estrellas, eran sencillamente preciosos. Con un borde en dorado se podía detallar la cristalería en el mismo color haciendo que los zarcillos fueran únicos para ella. Vio como se ponía de pie rápidamente y este hizo lo mismo por inercia casi con temor a que saliera corriendo lejos de el.
-Son hermosas… ¡gracias!- sin decir mas, se le abalanzo a darle un abrazo donde lo rodeo con sus brazos por el cuello, y este la rodeo suavemente respirando el dulce olor a fresa que desprendia. Deshizo el abrazo y observo como sacaba las estrellas de la caja y se disponía a ponérselas de la manera mas rápida posible. El rubio trago saliva aliviado.
Quizas los dioses se apiadaron de el y cumplieron su deseo. Mimi no habia rechazado su beso, ella lo habia aceptado y además tuvo la oportunidad de darle su regalo y ahora estaba gustosa poniéndoselo sin chistar y ese era todo el deseo que habia pedido.
"Un pequeño indicio para poder conquistar su corazón".
