Hola estoy aquí con mi nueva historia de VA y espero que les guste. Como dije una vez ya he leído algunos fics que se tratan sobre este tipo en el que los personajes leen los libros y lo comentan, pero todos estaban en ingles y la verdad es que me han gustado mucho así que pensé en hacerlo también.
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Leyendo el Pasado ~
Capítulo 9:
.: Dimitri :.
Luego de que Christian demostrara que puede ser tan fuerte como Rose al comer algo tan picante. Suspire pesadamente sabiendo que nada bueno podía salir de esta. Sonya miro a Mikhail que le asintió lentamente. Se había mantenido en mucho silencio, en especial desde que en el libro se hizo la mención de Sonya.
– Capítulo 9 –
Avanzamos mucho en dos días. Así terminaremos rápido.
Entré en su mente, una vez más viendo y experimentando directamente lo que sucedía a su alrededor.
– Esto me da curiosidad – Dijo Adrian sonriendo – Conocer como es estar dentro de alguien es muy curioso
– No del todo – Dijo Roza sonriendo – Hay cosas que tú deseas no ver o sentir – Miro a Lissa – nunca en tu vida
– Odio eso – Dijo Lissa suspirando – Supongo que es lo único que puedo agradecer de no poder ver tu mente
Tanto Christian y yo las miramos confundidos, no sabía a que se debía la conversación, pero imaginaba que eso tenía que ser privado. La forma en como hablaban para referirse algo daba a entender que no querían que nadie más hablara.
Estaba entrando de nuevo en el ático de la capilla, lo que confirmaba mis peores temores.
– Rose, no puedo creer que me tengas miedo – Dijo Christian. Sonrió. Parpadeó. Sonrió – ¡Confesión!
Rose abrió los ojos sorprendida y antes de replicar Eddie y Adrian gritaron al unisonó. Yo me reí ya que Christian por un segundo olvido que también había aceptado, pero luego palideció cuando Rose sonrió maliciosamente.
– Usted primero Lord Ozera – Dijo con un tono amable y malicioso.
Me reí.
– Pensándolo bien, no era novedad que no me querías cerca, aún cuando Lissa y yo salíamos así que ciertamente no es una confesión – Dijo – Sonya, por favor
– Y así es como te quitas un peso de encima – Me miro Rose. Yo sonreí y la besé en los labios fugazmente.
Igual que la última vez, no encontró resistencia. Dios mío, pensé, podría el sacerdote ser peor protegiendo su capilla.
Nos reímos un poco mientras Roza sonreía.
La puesta del sol iluminaba la colorida vidriera, enmarcando la silueta de Christian: estaba sentado en el asiento de ventana.
"Llegas tarde" le dijo a ella, "Llevo un tiempo esperándote"
Lissa se sentó en una de las sillas cojas, quitándole el polvo. "Pensé que estarías con la Directora Kirova."
Mire a Christian que le había susurrado algo al oído a Lissa y ella le sonrió. Roza hizo una mueca de asco ante ellos y luego apoyo su cabeza en mi hombro.
– Creo que me dieron ganas de vomitar – Murmuró.
Negó con la cabeza. "No fue para tanto. Solo me suspenderán una semana, eso fue todo. No es que fuese difícil escaparse" Hizo un gesto con la mano. "Como puedes ver".
"Me sorprende que no te hayan castigado más tiempo"
Un rayo de luz ilumino sus ojos azul cristalino. "¿Decepcionada?"
Ella se veía impresionada. "¡Le prendiste fuego!"
– Eso estuvo muy mal, amigo – Dijo Adrian sonriendo mientras sacaba un cigarrillo – Muy mal
– Tanto como fumar aquí – Lo regaño Sydney quitándole el cigarro antes de que lo encendiera. Él le sonrió divertido y la besó en los labios fugazmente.
Que ambos sean pareja es algo que nos sorprendió a todos, literalmente, porque Sydney parecía incomoda con nuestra presencia y ni pensar en estar con un vampiro. Por otro lado, Roza me contó que a Sydney le había parecido muy guapo Adrian desde que lo vio por primera vez, pero no pensé que alguna vez ambos salieran juntos.
La relación de Adrian y Rose, como amigos, había tomado mucho tiempo en recuperarse después de que terminaran. Por supuesto, Adrian sabía que ella lo había engañado conmigo, no era necesario que ella se lo digiera, bastaba para él vernos. Me había sentido terrible, no quería hacerlo, pero en ese momento… bueno, admito que tuve la culpa también
Sin embargo, con todo lo que sucedió, ni Roza ni yo hablábamos sobre eso. El tema de la relación de Adrian y Rose nunca se toco, nunca lo tocamos, nunca lo vimos. Para ambos era difícil.
"No, no lo hice. ¿Viste alguna quemadura?"
"Él estaba cubierto en llamas."
"Las tenía bajo control. Las mantuve lejos de él"
Ella suspiro. "No deberías haber hecho eso"
Dejando su posición relajada, se sentó y se inclinó hacia ella. "Lo hice por ti"
– Aw que dulce – Dijo Jill con una mirada soñadora. Eddie le sonrió, aunque con una mueca de asco también, al igual que Roza. Hablando de ella, había escondido su rostro en mi hombro y no lo había quitado desde entonces, comencé a preocuparme un poco.
"¿Atacaste a alguien por mí?"
Lissa miro a Christian con una sonrisa, tocando su brazo lo besó en los labios suavemente. Roza gimió y yo la mire confundido.
– Lissa – Se quejo – Basta
– ¿Con qué? – Ella la miro confundida.
Roza quito su cabeza de mi hombro y la miro con los ojos entrecerrados. Cuando ninguna dijo nada supe que el vínculo las estaba ayudando a comunicarse de alguna forma, entonces Lissa suspiro.
– Realmente no puedo entender nada de lo que piensas. No hay nada – Dijo ella – Rose, ¿qué te molesta?
Roza miro a Christian y luego a Lissa, luego me miro a mí y finalmente a Lissa.
– ¿Crees que podríamos saltarnos algunas partes del libro? – Pregunto temblorosa. Fruncí el ceño – Como esa
– No – Dijo Lissa seria – No nos saltaremos nada de ninguno de los seis libros, ¿bien? Los leeremos de pies a cabeza completos hasta la última palabra.
– Lo intente – Suspiro. La mire confundido.
"Por supuesto, se estaba metiendo contigo y con Rose. Ella estaba haciendo un buen trabajo en contra de él, supongo, pero pensé que podía necesitar algo de ayuda. Además, con eso también se callará cualquier cosa sobre el zorro."
– Así que en teoría estabas ayudando a las chicas – Dijo Sydney sonriendo – Que tierno
– Aunque no fue de la mejor forma – Dijo Rose riendo – Pero igual si fue bueno, supongo
"No deberías haberlo hecho", repitió ella, apartando la mirada. No sabía como sentirse acerca de la 'generosidad'. "No actúes como si todo lo hubiese hecho por mí. Te gustó hacerlo. Una parte de ti quería –solamente porque sí"
– Atrapado – Dijeron Eddie y Christian.
La expresión de orgullo de Christian cayó, siendo sustituida por una de sorpresa. Lissa no sería adivina, pero tenía la increíble capacidad de leer a la gente.
– No es verdad – Le frunció el ceño – Tú puedes hacerlo, literalmente conmigo, y puedes leer a las personas con facilidad
– Es verdad – Dije sonriendo, besándola en la mejilla.
Ella me sonrió.
– Si tú lo dices… – Dijo – supongo que sí
Al verlo con la guardia baja, continuó. "Atacar a alguien con magia está prohibido –y ese es exactamente por el motivo que querías hacerlo. Realmente te entusiasmo hacerlo".
"Esas normas son estúpidas. Si usásemos la magia como arma en lugar de solo para cosas estúpidas, los Strigoi no matarían a tantos de nosotros."
– Odio decirlo, pero sí – Roza asintió seria – En especial cuando la magia es fuego. Sin duda ayudo bastante en el ataque de la academia
– Podríamos hacer un buen equipo – Sonrió Christian – Quemando y estacando
– Oh no, aún no me agrada que se te haya ocurrido enseñarle a Lissa – Dijo Rose enojada, pero sin levantar la voz – No me importa el propósito, no debiste
Pude sentir un aire incomodo provenir de Lissa y Christian. Imagino que tiene que ver conmigo. Rose no dijo nada más y miro a Sonya para que siguiera leyendo.
"Estás equivocado" dijo con firmeza. "La magia es un regalo. Es pacifica"
"Solo porque ellos lo dicen. Estás repitiendo la misma línea de pensamiento con la cual nos han alimentado toda la vida" Se levantó y paseo por el pequeño espacio del ático. "Pero no siempre fue así, sabes. Acostumbrábamos a luchar del lado de los guardianes –hace siglos. De repente, la gente comenzó a asustarse y se detuvieron. Pensando que era mas seguro ocultarse. Y olvidaron los hechizos de ataque."
"Entonces, ¿cómo lo sabes?"
Le dio una sonrisa torcida. "No todos lo olvidaron."
"¿Cómo tu familia? ¿Al igual que tus padres?"
Sonya se detuvo mirando a Christian que claramente tenía la mirada perdida en el suelo, Lissa le susurro algo y lo abrazo con cuidado. Él estaba tan sumido en sus pensamientos que apenas sintió su toque.
Baje la mirada pensando en los padres de Christian. Tal vez el mío había sido un completo imbécil con mi madre, pero al menos estaba aquí y no cometió aquello, en cambio los suyos se convirtieron en Strigoi. Estaba mal. Lo único bueno es que Christian es completamente diferente a ellos, no se convertiría y mucho menos yo lo permitiría.
La sonrisa desapareció. "No sabes nada sobre mis padres."
– Lo siento – Lissa murmuro – Tenías razón
Él le sonrió y la besó en la frente.
Su rostro se oscureció, su mirada se endureció. Para la mayoría de las personas, se vería amenazador e intimidante, pero cuando Lissa admiró y estudio sus facciones, de repente parecía muy, muy vulnerable.
– ¿Enserio? – Pregunto él sorprendido.
– Posiblemente – Dijo ella sonriendo ligeramente.
"Tienes razón" admitió suavemente, después de un momento. "No lo sé. Lo siento"
Por segunda vez en esta reunión, Christian parecía sorprendido.
Probablemente, nadie se disculpaba con él tan a menudo. Que demonios, nadie le hablaba con frecuencia. Ciertamente, nadie lo escuchaba. Como siempre, pronto reanudo su actitud arrogante.
– Que manera de matar el momento – Hablo Mikhail mirando el libro divertido. Christian rodó los ojos y Lissa lo abrazo aún más.
"Olvídalo." Bruscamente, dejó de caminar y se arrodillo delante de ella para que pudiesen mirarse a los ojos. Al tenerlo tan cerca, ella retuvo el aliento. Una sonrisa peligrosa apareció en su rostro. "Y realmente, no sé por qué tú, de todas las personas, estás tan indignada de que haya usado magia "prohibida".
– Parecía más una propuesta matrimonial – Dijo Adrian riendo. Christian ensombreció su rostro de cierto modo pensativo, lo mire fijamente, intrigado, y finalmente llegue a la conclusión de que es posible que él estuviera pensando en eso.
"¿Yo de entre todas las personas? ¿Qué quieres decir?"
– ¿Enserio te atreviste a preguntar? – Pregunto Rose levantando una ceja un poco molesta – Bueno, que al menos intentaste desviarlo
– Se suponía que nadie debía saberlo – Dijo Lissa – Él lo supo de inmediato
– Eres como un libro abierto para mí – Dijo Christian sonriendo antes de besarla en los labios.
"Puedes hacerte la inocente tanto como quieras –y estás haciendo un trabajo muy bueno- yo sé la verdad"
"¿Qué verdad es esa?" Ella no podía ocultarme su inquietud a mí o a Christian. Se acercó aún más. "Usas la coacción. Todo el tiempo"
"No, no la uso" Dijo ella inmediatamente.
– Era más que obvio que sí – Dijo Christian con orgullo.
– No puedo creerlo – Dijo Rose suspirando pesadamente.
"Por supuesto que la usas. He permanecido despierto todas las noches tratando de averiguar como fuiste capaces de alquilar un lugar e ir a la escuela sin que nadie quisiera conocer a vuestros padres. Entonces lo averigüé. Estabas usando la coacción. En primer lugar, fue así como consiguieron salir de aquí"
– Eso ya es ser psicópata – Dijo Adrian mirando a Christian divertido – No sabía que eras tanto
– La conversación se pone mejor – Rodó los ojos Rose.
Sonya asintió.
– Sí, es verdad – Sonrió – Seguiré leyendo para que vean…
"¡Ah sí! Así que simplemente lo adivinaste. Sin ninguna prueba"
"Tengo todas las pruebas que necesito, tan solo observándote"
"¿Me has estado observando –espiándome- para probar que estoy usando la coacción?"
– Psicópata – Dijeron todos al unisonó. Yo sonreí ligeramente.
Se encogió. "No. En realidad, te he estado observando, simplemente porque me gusta. La coacción fue un bonus. Te vi el otro día utilizarla para ampliar el plazo de entrega de tareas de matemáticas. Y la utilizaste con la Sra. Carmack cuando quiso que hicieras más pruebas."
– Lissa – Dijeron todos sorprendidos mientras ella se sonrojaba ligeramente.
– Síp – Abe asintió – Son las influencias de Rose
– ¡Oye! – Roza lo miro indignada – Para que sepas, yo no tenía ni idea de que ella la usaba así que no soy la influencia. Lo hizo porque quiso
– Me sorprendes prima – Dijo Adrian sonriendo – No esperaba eso de ti
– Apostaría a que tú también lo hiciste – Mascullé entre dientes. Roza me sonrió divertida y yo me encogí de hombros.
– Bueno, era sencillo usarla – Dijo Lissa – De hecho aún lo es, por el espíritu. Entonces lo era más y era como… no respirar el no usarla
– A mi costa – Dijo Roza estremeciéndose. Ella tenía razón porque mientras más usaba sus poderes Lissa más oscuridad absorbía Rose, aun sin saber que lo hacía y más peligro corría. Apostaría a que el recuerdo de Víctor era lo único que estaba en su mente en ese momento.
– Realmente lo siento – Dijo Lissa mirando a Rose preocupada. Claro, no lo estaba por Víctor porque no lo sabía, pero si porque sabía el efecto del espíritu en ella. Rose le sonrió y luego yo la abracé con fuerza.
– Oye… – Jill miró a Christian – Estabas admitiendo que te gustaba Lissa y ninguno de los dos lo notó
Lissa parpadeó un par de veces y luego miro a Christian sonriendo. No estaba seguro de que significaba esa mirada o sonrisa, pero sé que el tema se dejó hasta ahí.
"¿Entonces pensaste que fue coacción? Tal vez soy muy buena convenciendo a las personas." Había un tono desafiante en su voz: comprensible, teniendo en cuenta su miedo y su rabia.
– Gracias – Dijo ella con sarcasmo a Roza que la miraba confundida, añadió en un susurro – Ahora él lo sabe…
Christian se rió rodeándola por la cintura y besándola en la mejilla.
– ¿Cuándo entenderán que mis pensamientos no eran para que ustedes lo conocieran? – Pregunto Roza frunciendo el ceño – Me pregunto como terminaron allí
– Ya te di mi conjetura – Dijo Lissa sonriendo.
Roza frunció el ceño.
– No me ayuda –
– ¿Puedo continuar? – Pregunto Sonya.
– Sí – Dije sonriendo.
Pero pronunció su mensaje con una sacudida de pelos, que –si no lo supiese- podría haber sido un coqueteo. Y yo lo sabía… ¿verdad? De repente, ya no estaba segura.
– ¡Confesión Hathaway! – Grito Eddie emocionado. Las protestas de Rose no llegaron a salir de su boca ya que tanto Adrian como Eddie le entraron a Rose y a Christian una papa bañada con la salsa picante. Ella tomo indecisa y luego miro a Christian.
– No es justo – Volvió a mirar a Eddie.
– Rose, tú jamás admitiría que estas insegura de algo – Dijo Eddie con orgullo – Así que… es una confesión
– Oh joder – Se quejo – Camarada, ayúdame
– Ahm, no puedo porque tiene razón – Dije sonriendo.
Mire a Christian que tenía la vista puesta en la salsa de la papa. Dudada mucho de si podría comerla, pero se notaba como si quisiera demostrarle a Rose que ella tenía razón en pensar en que Christian no podría. Habían hecho una apuesta y el que durara más soportando la salsa, antes de decir "me rindo" entonces ganaría, el perdedor iba a terminar como un siervo durante una semana.
Ella tomo una botella de agua y mordió la papa. Cerró los ojo y presiono los labios con fuerza. Tembló un poco. Tardo unos minutos antes de comenzar a masticar y luego de tragar, espero unos minutos antes de tomar agua.
Por otro lado Christian la miro sorprendido. Le dio un mordisco a la papa y luego se encorvo intentando no escupirla. Tomo el agua y bebió para ayudar a pasar el dolor y a tragar.
– Ja – Dijo Rose después de tomar otro sorbo – Estoy ligeramente sorprendida
Christian aun tragaba agua, así que no respondió. Después de ventilarse un poco miro a Rose fijamente y luego suspiro.
– ¿Qué hice? No debí apostar – Suspiro.
Él continuó, pero algo en sus ojos me dijo que se había fijado en su cabello, que siempre se fijaba en todo lo relacionado con ella. "La gente se queda con esa mirada ridícula cuando hablas con ellas. Y no hablo de cualquier persona –eres capaz de hacerlo con los Moroi. Probablemente con los dhampirs, también. Ahora bien, eso es una locura. Ni siquiera sabía que eso era posible. Eres una especie de celebridad. Algún tipo de celebridad maligna que abusa de la coacción." Eso fue una acusación, pero su tono y su presencia irradiaban la misma línea de coquetería que la de ella.
– Eso no me estaba gustando en anda – Dijo Roza suspirando.
– Supongo que no – Dije sonriendo. Se lamió los labios y luego bebió más agua. Le sonreí divertido.
Lissa no sabía que decir. Tenía razón. Todo lo que había dicho era verdad. Su coacción era lo que nos había permitido eludir a las autoridades y vivir en el mundo exterior la ayuda de los adultos. Era la que nos ha permitido convencer a los bancos de que nos dejase coger parte de su herencia. Y usarla se consideraba tan malo como usar la magia como un arma. ¿Por qué no? Era un arma. Una poderosa, una que podía utilizarla de forma abusiva muy fácilmente.
Abe apunto a Rose – Te lo dije, tenías que ver aquí
– Era una necesidad en ese entonces. Pero a mí nunca me gusto que la usara – Dijo tranquila mirando a Abe, luego miro a Lissa – Lo demás corre por su cuenta propia
Lissa sonrió divertida.
– Aún así, no habrían tenido que usarla si no se hubieran escapado – Dijo Janine mirando a ambas algo regañadoras.
– No fue nuestra culpa haber escapado – Dijo Rose, pero cuando su madre la miro esperando una respuesta ella se mordió el labio inferior – Ok… si lo fue, pero había un motivo oculto
– ¿Se menciona? – Pregunto Lissa.
– No tengo ni idea – Dijo Roza encogiéndose de hombros.
Los niños Moroi aprendían desde muy temprana edad que usar coacción, era muy, muy malo. Nadie les enseñaba a utilizarla, aunque todos los Moroi técnicamente, tenían esa capacidad. Lissa sabía usar –muy bien- y, como Christian señaló, ella podía hacerlo con los Moroi, así como con los humanos y los Dhampirs.
– Ojalá no pudiera usarla con los Dhampir – Dijo Roza mirando a Lissa con los ojos entrecerrados – Casi la usa conmigo
La mire sorprendida. Lissa se mordió el labio inferior algo tímida.
– Yo no quería que dejaras la academia – Dijo – No pensé en irme contigo entonces
– Oh no. Si te ibas con ella entonces también las hubiera seguido – Dijo Christian sonriendo, te amo demasiado como para dejarte
Ambos sonrieron, pero Roza mantenía la vista fija en el suelo. Pensativa. La sacudí un poco y ella me sonrió algo forzada.
– Eso fue antes de conocernos, ¿no? – Sydney sonrió – Quizás… si hubiera visto a los tres me habría dado un infarto. Viajar contigo fue malo entonces, ¿cómo habrá sido con los tres?
Ella no respondió, con la mirada en el suelo nuevamente y luego a Sonya.
– Sigue con la lectura… – Dijo.
Fruncí el ceño al entender porque estaba evasiva. Dejo la escuela para ir a matarme, cuando era un Strigoi.
"¿Qué vas a hacer entonces?" Ella preguntó. "¿Te vas a chivar?"
Se sacudió la cabeza y sonrió. "No. Creo que es atractivo"
Lo miró, con los ojos bien abiertos y el corazón latiendo rápidamente.
– Me parece que hay más romance entre ellos dos que entre estos otros dos – Eddie apunto primero a Lissa y Christian y luego a mí y a Roza. Ella se mordió el labio y comenzó a jugar con sus manos distraídamente.
– Honestamente no era divertido conocer la vida amorosa de tu mejor magia cuando la tuya no existía – Dijo Roza nerviosa. Yo la mire sorprendido.
– Supongo que sí – Dijo Lissa con cautela – No debió ser… divertido, ni cómodo
Abracé a Roza con fuerza.
"Rose cree que eres peligroso", soltó a causa del nerviosismo. "Ella cree que puedes haber matado al zorro."
No sabía como sentirme al verme implicada en esa extraña conversación. Algunas personas me tenían miedo. Tal vez él lo tenía.
– Rose, puedes ser muchas cosas, pero, ¿miedo? Eso jamás – Dijo Christian despreocupado – Aunque eres un tanto peligrosa
– Gracias – Dijo ella sonriendo.
A juzgar por la diversión en su voz cuando habló, parecía que no. "La gente creé que soy inestable, pero tengo que decirte, que Rose es diez veces peor que yo. Claro, eso hace más difícil que las personas se metan contigo, entonces está bien para mí.
– No puedo creer que me hayas llamado inestable – Rose no fulmino con la mirada – Yo no lo soy
– Pero tiene razón – Dijo Lissa – No se metían conmigo porque tú eras… ahm… temperamental cuando eso sucedía
– Que buena forma de decirlo – Dijo Christian sonriendo.
– Aunque a Mia no le importaba – Dijo Jill sorprendida.
– A Mia solo le gustaba porque conocía el acuerdo con Kirova, todos lo conocían – Dijo Roza enojada – Uhg, pero juro que si ese buitre no me hubiera puesto de manos atadas yo habría lanzado a Mia y a todos los demás, a Ralf y a Jesse, por las escaleras
Apretaba su puño con fuerza y su mirada era de rabia total. Le frote la espalda en círculos intentando calmarla así como Lissa la tomaba del puño para calmarla también. Esa era la oscuridad atacándola de nuevo. Logramos hacer que se tranquilizara un poco y la mirada de Sonya estaba clavada en ella.
– Rose, ¿desde que volvió el vínculo, no has usado el collar? – Pregunto finalmente.
– Creo que lo perdí – Dijo ella. Luego miro a Jill preocupada – Lo lamento
– Está bien, supongo – Dijo Jill preocupada – Pero… entonces…
– Es por eso – Dijo Sonya. Yo recordaba que el collar que le encanto hizo que Rose pudiera calmarse un poco después de que la oscuridad la haya asaltado al matar a Víctor y mantuvo lejos la locura, pero sin él entonces ella tenía que volver a controlar esos sentimientos para que no se volvieran locos de nuevo – No debes absorber su oscuridad o volverá a suceder
– ¿Suceder qué? – Pregunto Lissa preocupada. Roza la miro preocupada, pero no respondió – Díganme, ¿suceder qué?
– Nada – Dijo Roza – Sonya, sigue…
Inclinándose en sus talones, finalmente rompió el espacio íntimo entre ellos. "Yo no lo hice. Pero averiguaré quien lo hizo… y lo que le hice a Ralf no tendrá punto de comparación"
Fruncí el ceño. Supongo que habría cumplido su promesa si no fuera porque Lissa lo detuvo, aunque no dudo que él hubiera sido capaz de matar a Natalie cuando era un Strigoi, porque como Moroi era una chica y como dijo Rose, era solo alguien tímida, no le hizo daño por tal razón.
Su valiente oferta de venganza aterradora, exactamente no tranquilizo a Lissa…
– ¿Y qué esperabas que hiciera? – Pregunto la madre de Roza.
– Probablemente no lo siguiente – Dijo Roza.
pero si la dejó un poco emocionada. "No quiero que hagas nada. Y todavía no sé quien lo hizo."
Se inclinó hacia ella y tomó sus muñecas en sus manos. Comenzó a decir algo, entonces se detuvo y miró hacia abajo sorprendida, moviendo los dedos hacia la luz, las cicatrices habían desaparecido. Mirándola nuevamente, tenía una extraña –para ser él- cara de bondad.
– ¿Crees que no puedo ser bueno? – Pregunto Christian mirando a Roza incrédulo.
Ella se encogió de hombros.
"No sabrás quien lo hizo. Pero sabes algo. Algo que no me estas contando".
La encaró, un espiral de emociones le revoloteaban en el pecho. "No puedes saber todos mis secretos" murmuro ella.
– Sí – Dijo Christian – Puedo conocerlos todos, ahora
– No todos – Dijo Lissa divertida. Lo besó en la mejilla.
– Por desgracia yo sí – Dijo Rose de mala gana.
"No, creo que no"
La sensación de paz se extendió en ella, un sentimiento que pensé que solo yo podía aportarle. Volviendo a mi propia cabeza, y a mi habitación, me senté en el suelo mirando mi libro de matemáticas. Luego, por razones que no supe con certeza, lo cerré y lo tiré contra la pared.
Todos miramos a Roza intrigados, ella desvió la mirada. Algo me decía que si entonces no lo sabía ahora lo sabía y no quería que alguien más lo supiera. Lissa no dejaba de mirarla preocupada, esperaba saber la razón.
– Oscuridad – Dijo Sonya antes de que alguien más lo hiciera.
– No. Al menos no del todo – Dijo Roza suspirando.
– ¿Celos? – Pregunto Adrian sonriendo. Ahí mismo lo decías.
– ¿Podemos seguir escuchando la lectura? – Pregunto ella – Enserio, no sé porque lancé el libro.
– Sonaste como si lo supieras – Dijo Lissa.
– Oye yo no… ¡NO! – Grito de repente. Miro a ambas confundido – Sigamos con la lectura
Me pasé el resto de la noche pensando hasta que llegó el momento de la supuesta reunión con Jesse.
Gruñí pensando en Jesse. No me gustaba recordar en nada la vista que tuve al encontrarlo con Roza. Probablemente si habían sido celos, pero también me molesto mucho lo que estaba pasando allí, la razón de que Roza estuviera pensando en otra cosa.
Bajé las escaleras, y fui a la cocina –un lugar que podía visitar libremente siempre y cuando no me llevase mucho tiempo- y me encontré con su mirada mientras cruzaba la zona común.
Pasando a su lado, me detuve y le susurré. "Hay una habitación en el cuarto piso que nadie utiliza. Toma las escaleras que hay al otro lado de los baños y estén allí en cinco minutos. La cerradura de la puerta está rota."
– Ay – Roza se quejo. La mire sorprendido y entonces me di cuenta de que estaba apretando demasiado fuerte el abrazo y a ella le estaba doliendo un poco. Afloje.
– Perdón – Dije preocupado – No quería
– Está bien – Me sonrió más tranquila – No te preocupes
Me obedeció al instante, y nos encontramos en la habitación oscura, polvorienta y desierta. La disminución del número de guardianes a lo largo de los años dio lugar a una gran cantidad de dormitorios completamente vacíos, una triste señal para la sociedad Moroi, pero terriblemente conveniente ahora.
Todos bufaron mientras Rose se encogía de hombros.
Se sentó en el sofá y yo me acosté allí, poniendo mis pies en su regazo.
Todavía estaba irritada con el extraño romance de Lissa y Christian en el ático, y solo quería olvidarme de todo aquello por un momento.
– ¿Extraño romance? – Pregunto Christian levantando la ceja – ¿Y el tuyo no lo era?
– No del todo – Dijo Rose despreocupada – Hay alumnos que se enamoran de sus profesores
– Pero no todos siguen con un romance paranormal – Dije sonriendo. Ella se rió y me besó en los labios.
Compartir un beso con Roza era la única cosa más deliciosa en el mundo, otra cosa sería besar su piel. Ella era perfecta, perfecta para mí. Tenía sus detalles, defectos y todo, como todos en el mundo, pero siempre iba a ser perfecta para mí. La amaba tanto.
– Te amo – Murmuré suavemente.
– Y yo te amo a ti – Dijo sonriendo ella.
"¿Estás aquí realmente para estudiar o fue solo una excusa?", Le pregunté.
– Honestamente espero que se asolo para estudiar – Dijo Janine, a lo que Abe asintió. Roza se movió algo incomoda.
– Sí… – Dijo con un tono tembloroso y con cierta ironía – Estudiar…
"No. Era cierto. Tenía que hacer un trabajo con Meredith" El todo de su voz indicaba que él no era muy feliz con la idea.
"Oooh", lo provoqué. "¿hacer un trabajo con una dhampir a pesar de su sangre real? ¿Debería estar ofendida?"
Él sonrió, mostrando una boca con unos dientes y colmillos perfectos. "Tú eres mucho más atractiva que ella"
– No me gusta a donde van – Dijo Abe serio.
– Ni a mí – Dije al unisonó con Janine.
"Me alegra saber que te gusto." Había una especie de calor en sus ojos que me estaba excitando, así como su mano se deslizaba por mi pierna.
– Ok eso es molesto – Dije enojado. Roza me frotó el brazo.
– No hay que escucharlo – Me miro preocupada – Ambos sabemos que paso, ¿no?
Torcí los labios. Realmente no sucedió mucho, pero aún así recordarlo era molesto y más saber que ese imbécil la toco. Pero realmente no sé de que tenía celos, ella no era nadie en ese momento, aunque ahora… no puedo cambiar el pasado, pero si puedo quejarme, es algo.
Pero tenía algo que hace primero. Había llegado el momento de la venganza. "Mia también, ya que la dejáis andar con vosotros. Ella no es de la realeza."
Sus dedos juguetonamente tocaron mi pantorilla. "Está con Aaron. Y tengo muchos amigos que no son de la realeza. Y amigos que son dhampir. No soy un idiota."
Lissa, Christian, Eddie, Rose y yo bufamos. Por supuesto que si era un idiota, en especial por todo lo que le hizo a Roza.
"Sí, pero ¿sabías que sus padres son prácticamente sirvientes de los Drozdovs?"
La mano en mi pierna se paró. Yo había exagerado, pero él estaba loco por los chismes –y era conocido por esparcirlos.
– ¿Por qué rayos…? Uhg – Lissa gruñó enojada – Tienes razón, es conocido por esparcirlo. Tiene la boca grande
– Demasiado – Dijo Christian molesto también, pero no tanto como Lissa.
"¿En serio?"
"Sí. Fregando el suelo y cosas de ese tipo."
"Huh"
Pude ver los engranajes girando en sus oscuros ojos azules, y tuve que ocultar una sonrisa. La semilla había sido plantada.
– Rose, eres terriblemente peligrosa – Dijo Eddie riendo.
– No te metas conmigo – Dijo ella como una advertencia – Nadie termina bien
Me senté, acercándome a él y poniendo una pierna sobre su regazo. Puse mis brazos a su alrededor, y sin más preámbulos, los pensamientos sobre Mia desaparecieron mientras aumentaba su testosterona. Él me besó con impaciencia –descuidadamente- empujándome contra el respaldo del sofá, y me relaje con la que sería mi primera actividad física agradable que hacía en semanas.
– ¿Acaso el entrenamiento no fue placentero? – Pregunto Adrian riendo.
– Fue horrible – Dijo Roza con un tono dramático – Correr era horrible y me seguían jodiendo en clases. No sé cuantos moretones tuve la primera semana
– ¿Demasiados? – Pregunte sonriendo – Tenías que golpear más fuerte
Ella rodó los ojos.
Nos besamos de esa manera por mucho tiempo, y no lo detuve cuando desabotonó mi blusa.
Abe gimió – Oh por Dios. ¿Realmente tenemos que escuchar eso? – Miro a Rose enojada – Diecisiete años, voy a matar a ese imbécil
– ¡No! – Rose dijo tranquila. Pero se lo pensó dos veces – Sí, digo, no tengo problemas, pero… ahm… ¿podemos seguir con la lectura?
No estaba preocupado por lo que Abe pudiera hacerme, aunque ya advirtió que le haría daño al que le haya quitado la virginidad a Rose antes de los dieciocho, si es que fue así (que obviamente lo fue), pero no me preocupaba. Aunque a Rosa sí, un poco.
"No voy a tener relaciones sexuales", le advertí entre besos. No tenía intención de perder mi virginidad en un sofá de la una habitación.
– Muy lista – Dijeron Abe y Janine serios.
– Pero si en una cabaña – Me reí entre dientes. Ella me miro tranquila, hasta que Abe la miro fijamente, disgustado por lo que yo acababa de decir, entonces ella sonrió despreocupada y me besó en la mejilla.
Se paró, pensando en ello y, finalmente, decidió no forzarme. "Bien"
Pero él me empujó en el sofá, poniéndose encima de mí, besándome todavía con la misma ferocidad.
– ¿Si quiera besaba bien? – Pregunto Lissa intrigada. Christian frunció el ceño.
– Bueno – Me aclaré la garganta antes de que ella respondiera. Me miro y luego a Lissa, hablando con un tono demasiado exagerado para ser real – No, para nada. Besaba horriblemente
Sus labios fueron a mi cuello, y cuando las puntas de sus afilados colmillos me rozaron la piel, no pude evitar soltar un suspiro de placer.
Se alejó un poco, mirándome con sorpresa. Por un momento apenas pude respirar, recordando aquel flujo de placer que la mordida de un vampiro me podía hacer sentir, preguntándome como se sentiría mientras hacíamos esto. Entonces los viejos tabúes regresaron. Incluso si no teníamos relaciones sexuales, dar sangre hacíamos esto, era sucio, estaba mal.
Hice una mueca pensando en que Rose siquiera lo había considerado, por supuesto a ella no le gustaba nada de eso, odiaba eso. Ahora mantenía la cabeza bajan, yo la besé en la frente y le sonreí frotándole la espalda.
"No" le advertí.
"Lo quieres." Su voz estaba llena de excitación. "Lo puedo ver."
"No, no quiero"
Sus ojos se encendieron. "Lo deseas. Como –Oye, ¿ya lo has hecho antes?"
– Oh… con que así fue como se enteró él – Dijo Lissa mirando a Rose algo molesta. Ella lanzó una mirada avergonzada.
"No" me mofé. "Por supuesto que no."
Aquellos hermosos ojos azules me miraban y yo podía ver las ruedas girando a través de ellos.
Jesse podría coquetear mucho y tener la boca grande, pero no era estúpido.
– Sí – Dije enseguida. Ella apenas me sonrió un poco.
"Actuaste como si lo hubieras hecho. Te excitaste cuando te rocé el cuello."
"Besas muy bien" lo contraríe, aunque no muy cierto. Babeaba un poco más de lo que prefería. "¿No crees que todos sabrían si yo hubiese donado sangre?"
– Te dije que no besaba bien – Dijo Roza mirándome. Levante una ceja intrigado, pero me reí suavemente besándola en los labios. Ella me correspondió el besó. Lissa miro a Rose divertida.
– Eres una mentirosa – Dijo.
– Yo no mentí, dije que besaba mal, ¿cierto? – Apoyo Su cabeza en mi pecho.
Lissa se rió – Lo decía porque tú se lo dijiste
– Necesitaba distraerlo – Se excuso.
Entonces lo comprendió. "A menos que no lo hicieras antes de irte. Lo hiciste cuando te marchaste, ¿verdad? Alimentaste a Lissa".
– No te salió muy bien – Sacudió la cabeza Sydney.
"Claro que no", repetí.
Pero él estaba en el buen camino y lo sabía. "Era la única forma. No teníais alimentadores. Oh, hombre."
– Oh ¡Atrapadas! – Alzó la voz Eddie – Por segunda vez
"Ella encontró unos," le mentí. Es la mentira que le habíamos contado a Natalie, la que ella había extendido y que nadie –excepto Christian- había puesto en duda. "Muchos humanos quieren hacer eso."
"Claro" dijo sonriendo. Y acercó su boca a mi cuello.
"No soy un puta de sangre." Le advertí, alejándome de él.
– Rose, ¿Le rompiste su rostro? – Pregunto Jill.
– ¿Por qué lo dices? – Roza la miro confundida.
– Es lo que estoy imaginando – Se encogió de hombros, ahora mirando a Eddie – Pensé que ella le haría daño a cualquiera que se metiese con ella, en especial alguien que le diga eso
Me estremecí un poco.
– Sí, bueno… – Eddie pensó – Es verdad, ¿Rose…?
– Kirova – Dijo simplemente.
Lissa miro a Rose sonriendo.
– Se lo merecía – Dijo simplemente – Rose, realmente le habría roto los dientes
"Pero lo quieres. Te gusta. Todas las chicas dhampirs lo quieren." Sus dientes estaban en mi piel de nuevo. Afilados. Maravillosos.
Sentí que la hostilidad solo empeoraría las cosas, entonces decidí controlar la situación con la provocación.
Levante una ceja y ella me sonrió nerviosamente.
"Para" le dije suavemente, colocando un dedo sobre sus labios. "Te lo dije, no soy así. Pero si quieres hacerlo con tu boca, puedo darte algunas ideas."
– Yo no quiero ni pensar en que tenías en mente – Dijo Abe sacudiendo la cabeza.
– ¿Por qué siempre hacen que mis comentarios se ven mal? – Pregunto Roza molesta – Tú y estos tres cabezas de aire no hacen más que buscar algo para burlarse
– ¿Cabezas de aire? – Pregunto Eddie confundido.
– No es tu mejor insulto – Dijo Syney con una mueca.
Christian se rió.
– Imbéciles – Susurro desviando la mirada.
Aquello despertó su interés. "¿Sí? ¿Cómo qu-?"
Como Sonya se detuvo de golpe todos se inclinaron adelante esperando saber que estaba sucediendo. Roza tomo mi mano jugando con ella, sabiendo perfectamente bien lo que estaba por suceder en el libro. La entrelacé con cuidado y luego la besé en los labios.
Y ahí fue cuando la puerta se abrió.
– ¡ATRAPADA! – Gritaron todos provocando que nos separáramos. Mire a los demás al igual que Roza, ella sonrió ligeramente y luego volvió a mirarme colocando su frente sobre la mía.
– Te amo – Murmuro.
– Yo también – Dije. Nos volvimos a besar.
Nos separamos rápidamente. Estaba preparada para tratar con un compañero o incluso con una inspectora. Para quien no estaba preparada era para Dimitri.
– ¿Ah no? – Me separé mirándola algo sorprendido. Ella me sonrió nerviosa.
– No – Dijo, sonaba como a una pregunta.
– ¿Se enciende el romance? – Pregunto Lissa con una expresión ansiosa – ¿Hay celos o algo?
– No – Respondí.
Roza pensó.
– Ahm… no – Volvió a sonar como una pregunta.
Lissa gimió – Sonya, por favor sigue…
Reventó la puerta como si esperase encontrarnos, y en ese terrible momento, con él furioso como una tormenta, entendí por qué Mason lo había llamado 'dios'.
– ¿Ah sí? – Pregunte sonriendo. Ella me sonrió besándome nuevamente.
– Ya sepárense, que me dan arcadas – Dijo Christian – Y lo peor, estoy al lado
– Christian – Se quejo Lissa.
Apoyé mi frente en la mejilla de Roza unos segundos, mientras Sonya volvía a leer.
En un abrir y cerrar de ojos, cruzó la sala y agarró a Jesse por su camisa, casi levantando al Moroi del suelo.
"¿Cuál es tu nombre?" Gritó Dimitri.
"J-Jesse, señor. Jesse Zeklos, señor."
"Sr. Zeklos, ¿tienes permiso para estar en esta parte del dormitorio?"
"No, señor."
"¿Conoces las reglas sobre las interacciones entre hombres y mujeres por aquí?"
– Esa regla es una basura – Se quejo Roza.
– Son para evitar que hagas esa clase de locuras – Dijo Janine tranquila.
– Alguien está muy enojado – Dijo Syndey mirándome – ¿Celos?
– No – Dije – Al menos no en ese momento, ahora sí
"Sí, señor"
– Ahora entiendo a que te referías con que estaba tan asustado – Se rió suavemente Lissa – Enserio, parece un bebé
– Debiste ver su expresión – Sonreí con orgullo. Roza rodó los ojos.
– Acosador – Murmuro. Levante una ceja y ella se encogió de hombros – Me estabas siguiendo
"Entonces te sugiero que salgas de aquí tan rápido como puedas, antes de que te entregue a alguien para que te castigue por tus actos. Si te vuelvo a ver de esta forma" Dimitri señaló a donde yo me encogía, medio vestida, en el sofá "Yo seré el te castigue. Y te dolerá. Mucho. ¿Me entiendes?"
– Wow, Belikov – Dijo Adrian sorprendido, bastante – Si eso no son celos no lo sé que será, porque dudo que realmente estabas actuando por tu trabajo
– Si es cierto – Coincidió Eddie asintiendo – Estaba celoso
– Y demasiado – Dijo Sydney sonriendo.
– Supongo que es un punto más a tu favor – Dijo Abe sonriendo.
– No es que me moleste o me importe, ahora, ¿pero sabes cuanto me había tardado para poder salir con él? – Dijo Rose mirándome algo molesta.
– Ahora sales conmigo – Le recordé tranquilo – Así que…
– Olvídalo – Dijo sonriendo, como si hubiera leído mi mente antes de decirle – No pienso dejarte ir después de todo por lo tuve que pasar
Sonreí un poco.
Jesse tragó, con los ojos abiertos. Ninguna de sus habituales bravuconadas se mostraba ahora. Supongo que influía el ser agarrado por el cuello de un hombre ruso muy violento, muy alto, y muy enojado. "¡Sí, señor!"
"Entonces, vete" Dimitri lo soltó y, si es posible, Jesse salió de allí más rápido incluso de lo que Dimitri había pasado a través de la puerta. Mi mentor, se dirigió enseguida a mí, con un peligroso brillo en sus ojos. No dijo nada, pero el mensaje de desaprobación, me llegó alto y claro.
– Que bien – Asentí. Roza bufó.
Y de repente hubo un cambio.
Era como si hubiera sido pillado por sorpresa, como si nunca me hubiese visto antes.
Si hubiese sido cualquier otra persona, hubiese dicho que me estaba estudiando. Fuese lo que fuese, él definitivamente estaba estudiándome. Estudió mi cara, mi cuerpo. En ese momento, repentinamente me di cuenta de que estaba solo en vaqueros y un sujetador –un sujetador negro.
– Que te queda perfecto – Susurré a su oído. Ella me sonrió.
Sabía perfectamente que no había muchas en la escuela que se veían tan bien en sujetador como yo.
– Un poquito vanidosa – Dijo Lissa riendo.
Incluso un tipo como Dimitri, que parecía tan centrado en el deber, en el entrenamiento y todo lo demás, tenía que apreciar eso. Por último, noté que un rubor se extendía en mí, y que su mirada estaba causando en mí más que los besos de Jesse. Dimitri era tranquilo y distante a veces, pero él también tenía una dedicación e intensidad que no había visto en ninguna otra persona. Me preguntaba como ese poder y fuerza se traducía en… bueno, sexo. Imagine como sería que él me tocase- ¡Mierda!
Todas las miradas cayeron en Rose, la mía principalmente. Jill y Lissa chillaron tras escuchar aquello. Roza se había sonrojado violentamente, de una forma hermosa, y escondió su rostro entre sus manos algo avergonzada.
Tenía tantas ganas de saber la respuesta, de una forma increíble. Ella me sonrió nerviosa y luego miro a Sonya indicándole que siguiera. Ella intentaba contener la risa mientras leía.
¿Qué estaba pensando? ¿Estaba loca? Avergonzada, escondí mis sentimientos con actitud.
"¿Ves algo que te guste?" Le pregunté.
– Todo – Susurre a su oído.
"Vístete."
La forma de su boca se endureció, y cualquier cosa que él pudiese estar sintiendo terminó.
La ira de su voz me hizo olvidar mi atribulada reacción. Inmediatamente abroche mi blusa, incomoda al ver su lado agresivo.
"¿Cómo nos encontraste? ¿Me estás siguiendo para asegurarte de que no vuelvo a escaparme?"
"Cállate", me reprendió, se inclinó hacia abajo hasta estar al mismo nivel.
"Un portero te vio y lo reportó. ¿Tienes alguna idea de la estupidez que acabáis de hacer?"
– Casi acostarse con un Moroi y ser descubierta por su mentor – Dijo Christian con una sonrisa maliciosa.
"Lo sé, lo sé, todo eso de la condicionalidad, ¿verdad?"
"No solo eso. Estoy hablando de la estupidez de estar en esa situación en primer lugar."
"Estoy en este tipo de situaciones todo el tiempo, camarada. No es gran cosa."
– ¿Están hablando de la misma situación? – Pregunto Janine algo confundida.
– Yo… sí – Dijo Roza.
– ¿De Jesse o que nos escapáramos? – Pregunto Lissa.
Roza guardo silencio.
– Supongo que ambas, ahm, no recuerdo – Dijo tranquila y despreocupada.
La rabia sustituyo al miedo. No me gustaba que me trataran como una niña.
– Lo eres – Dijo Abe.
– Y tú eres un viejo – Le saco la lengua Roza.
"Deja de llamarme así. Tuve que hacer un informe de Rusia y la RSSR el año pasado"
La sala completa soltó una carcajada, Roza agacho la cabeza nuevamente avergonzada.
– Dios – Adrian intento recuperar el aliento – ¿RSSR? ¿Enserio?
– Joder, Rose, quizás como te fue en ese informe – Se burló Eddie intentando recuperar el aliento.
Me reí suavemente, sabía lo que había sucedido y honestamente no me había dado gracia en ese momento, aunque ahora…
– La historia no es lo suyo – Rió Lissa – No me sorprende, después de esto… – Rió más fuerte – Obviamente tiene que haberte ido terrible en ese informe
– ¿Terrible? Nah, seguro que le fue horriblemente mal – Dijo Christian riendo aún.
– Sonya sigue leyendo – Dijo Roza molesta. Pero Sonya estaba riendo también y tardo un poco en volver a tomar el control de la tranquilidad y así poder leer.
"U.R.S.S. Y es una gran cosa para un Moroi estar con una chica dhampir. Les gusta alardear de eso."
"¿Y?"
"¿Y? " Me miro con repugnancia. "¿No tienes respeto? Piensa en Lissa. Te hace ver como una chica fácil. Vives de acuerdo con lo que muchos ya piensan de las chicas dhampir, y esto se refleja en ella. Y en mí"
– Con celos – Dijo Christian riendo. Yo rodé los ojos.
"Oh, ya veo. ¿Es eso de lo que estamos hablando? ¿Estoy perjudicando tu gran y malvado orgullo masculino? ¿Tienes miedo de que arruine tu reputación?
– Sí – Respondió ella.
– No – La contradije.
– Ay, para qué mentir si ambos sabemos que era verdad – Dijo despreocupada. Volví a rodar los ojos.
"Mi reputación ya está formada, Rose. Me puse mis metas y luche por ellas, hace ya mucho tiempo. Lo que será de tu vida aún está por ver." Su voz se volvió a endurecer. "Ahora vuelve a tu habitación –si es que lo puedes hacer sin tirarte a otra persona."
"¿Esta es tu forma sutil de llamarme perra?"
Abe me lanzó una mirada asesina enseguida y yo apenas si me inmute, lo cierto es que no me estaba preocupando por eso. Pero al ver que todos me miraban entre incrédulos y sorprendidos no hice más que suspirar.
– Espero que tengas una buena excusa – Dijo Abe serio.
No respondí.
– Sonya… – Advirtió Lissa rápidamente.
"He oído las historias que contáis. Historias sobre ti."
– Por favor, hasta yo sé que no deberías haberla juzgado solo por esas historias – Dijo Christian – Todos sabíamos que era peligrosa y todo, pero la reputación que le dieron no parecía ser cierta, aunque actuara así
– Gracias, por ayudar – Dijo Rose de mala gana – Enserio
El sarcasmo estaba encima de ella. Lissa suspiro mirándome algo molesta. Quizás si me pase en ese momento, pero era todo en lo que podía pensar. Si las historias ciertas, entonces no entendía por qué una chica así iba a ser asignada a un Moroi real.
Ouch. Quería gritarle que no era de su incumbencia lo que hacía con mi cuerpo, pero algo en la ira y la decepción en su rostro me hizo dudar. Y no sabía lo que era.
"Decepcionar" a alguien como Kirova no era mucho, pero a Dimitri… Me acordé de lo orgullosa que me sentí cuando me elogió en los últimos entrenamientos. Viendo como eso desaparecía de él… bueno, de repente me hizo sentir como si fuese tan fácil como asumió que yo era.
Un silencio incomodo se expandió por la habitación. Ni siquiera Roza hablo para decir algo, así que preferí mantenerme callado.
Algo Se rompió en mí. Parpadeando para alejar las lágrimas, le dije, "¿Por qué es tan malo… no sé, divertirse? Tengo diecisiete años, sabes. Debería aprovechar esto.
"Tienes diecisiete, y en menos de un año, la vida y la muerte de alguien estará en tus manos." Su voz seguía siendo firme pero había también un toque de delicadeza. "Si fueses humana o Moroi, podrías divertirte. Podrías hacer cosas que las otras chicas pueden hacer."
"Pero estás diciendo que no puedo"
– ¡Ay, no! ¡Lissa, no comiences con culpas sin sentido! – Roza frunció el ceño como Lissa se mordió el labio inferior.
Todos las miramos esperando una repuesta, pero Lissa no dijo nada, sin embargo el rostro de Rose se suavizo un poco.
– No tiene importancia ahora – Dijo con un tono suave – Realmente no importa
Lissa la miro preocupada, algo dudosa. Sonya las miro fijamente y luego sonrió.
– Si ya dejaron de comunicarse así, continuaré… – Sonrió.
Ambas asintieron.
Se distanció, sus ojos negros miraron a la nada. Estaba recordando algo.
– Buena percepción – Dije con una sonrisa débil. Ella no respondió.
"Cuando tenía diecisiete años conocí a Iván Zeklos. No éramos como tú y Lissa, pero nos hicimos amigos, y me solicitó como su guardián cuando me gradué. Yo era el mejor alumno de la Academia. Prestaba atención a todas las clases, pero al final, no fue suficiente. Así es nuestra vida. Un desliz, una distracción…" Suspiró. "Y es demasiado tarde."
Nuevamente el silencio se apodero de la sala.
Se formó un nudo en mi garganta cuando pensé que un desliz o una distracción podría costarme la vida de Lissa.
– Sin embargo… – Lissa miro a la nada, pero todos sabíamos que hablaba hacia Rose – Nunca se te va un desliz, ¿no? Aún cuando estaban en Rusia me salvaste de Avery, de alguna loca forma, pero lo hiciste. De no ser por ti… quién sabe que habría sucedido. También sé que… en ti podría confiar con los ojos vendados y manos atadas, literalmente
Roza no respondió.
– Supongo que fue suerte lo de Rusia –
– No lo fue – Adrian sacudió la cabeza – Apenas te enteraste de que Lissa estaba en peligro y saltaste enseguida a ayudarla. Y era casi imposible debido a que estaban en países diferente
– Es cierto – Abe sonrió con orgullo – Pensabas en tomar un avión para volver a la Academia y como te ibas a tardar demasiado buscaste opciones. Fue muy inteligente
Roza sonrió ligeramente. No me miraba, realmente me estaba evadiendo la mirada.
"Jesse es un Zeklos", le dije, de repente al darme cuenta de que Dimitri ha expulsado un pariente de su antiguo amigo y cargo.
"Lo sé"
"¿Eso te molesta? ¿Te recuerda a Iván?"
"No importa como me siento. No importa como nos sentimos ninguno de nosotros"
"Sin embargo, te molesta" De repente se hizo evidente para mí. Podía leer su dolor, a pesar de que trataba de esconderlo. "Sufres. Todos los días. ¿No? Le echas de menos."
– Y ahí está de nuevo, leyendo el lenguaje corporal – Se rió Sydney suavizando un poco el ambiente.
Nosotros nos reímos también.
Dimitri me miro, como si no quisiese que lo supiera, como si hubiese expuesto algunos de sus secretos. Siempre pensé que era un tipo duro, resistente y anti-social, pero tal vez se mantenía lejos de las personas para no sufrir si algún día las perdía. La muerte de Iván le había dejado una marca permanente.
– ¿Cómo rayos te enteras de eso? – La mire desconcertado. Me miro tranquila, inexpresiva.
– Es un don – Dijo, volvió a mirar a Sonya y asintió con la cabeza.
Me preguntaba si Dimitri era un tipo solitario.
La mirada de sorpresa desapareció, y volvió a ponerse a serio. "No importa como me sienta. Ellos son primero. Debemos protegerlos"
Pensé de nuevo en Lissa. "Sí, lo son"
– Oye ya basta – Dijo Rose mirando a Lissa – Enserio
– Lo siento – Murmuró Lissa.
Hubo un largo silencio antes de que comenzase a hablar de nuevo.
"Me dijiste que querías luchar, luchar de verdad. ¿Sigue siendo verdad?"
"Sí. Absolutamente."
"Rose… te puedo enseñar, pero tengo que creer que vas a participar. Participar de verdad. No te puedes distraer con cosas como estas." Dijo echando un vistazo a la habitación. "¿Puedo confiar en ti?"
– Oh, va a ser difícil para nuestra Pequeña Dhampir – Se rió Adrian. Yo sonreí algo divertido, al igual que todos, esperando un comentario de Roza, pero ella se mantuvo callada mirando el suelo.
Una vez más, quise llorar ante su mirada atenta, ante la seriedad de la pregunta. No entendía por que tenía ese poderoso efecto en mí. Nunca me había importando tanto lo que alguien pensase de mí. "Sí, te lo prometo."
– Oh por Dios – Todos miramos a Lissa. Ella tenía las manos cubriendo su boca y Christian la miraba algo preocupado, entonces ella miro a Rose y no sé si fue con la mirada o con el vínculo, pero algo le dijo ya que Roza asintió lentamente – No puedo creerlo…
– Ahm… realmente no es la gran cosa – Dijo Roza tranquila – ¿Le puede suceder a cualquiera, a ti te sucedió?
Ella miro a Sonya tranquila, asintiendo para que siguiera leyendo.
"Entonces, te enseñaré, pero necesito que seas fuerte. Sé que odias correr, pero es realmente necesario. No tienes ni idea de cómo son los Strigoi. La escuela trata de prepararlos, pero cuando veas lo rápido y fuerte que ellos son… bueno, no te lo puedes imaginar. Por lo tanto, no puedes dejar la carrera y las preparaciones. Si quieres aprender más sobre como luchar, tenemos que tener más entrenamientos. Voy a tomar más de tu tiempo. Apenas tendrás tiempo para hacer tus deberes o para cualquier otra cosa. Estarás cansada. Muy cansada."
– Supongo que era inevitable – Dijo Roza suspirando.
Pensé en ello, sobre él y sobre Lissa. "No me importa, haré lo que me digas."
Me estudió intensamente, como si se estuviese preguntando si creer en mí o no. Finalmente asintió. "Comenzaremos mañana"
– Imagino que ese es el final – Dijo Christian sonriendo – ¿No?
– Sí, así es – Sonrió Sonya – ¿Alguien quiere leer el número diez?
– ¿No podemos dormir? – Pregunto Roza estirándose.
– Aún es la mitad de la noche – Dijo Lissa sorprendida.
– Sí y mañana es sábado, es mi día libre, gracias a Dios, protegerte es tan duro – Dijo Rose tranquila.
– ¿De qué hablas? Hemos estado aquí durante todo el tiempo, nadie ha entrado ni ha hecho daño – Dijo Christian sorprendido.
– Claro que la estoy cuidado – Lissa tomo un trozo de pizza y Rose se lo quito con una sonrisa juguetona – Estoy vigilando que este trozo no esté intoxicado – Lo mordió – No, no lo está. Tienes suerte, te pudiste haber enfermado así que te he salvado la vida
Lissa se rió suavemente – Un capítulo más. ¿Lo puedes aguantar?
– Sí, supongo que sí – Dijo ella – Pero necesito aire
– Bien – Sonrió Lissa.
Mientras Roza salía al balcón Mikhail tomaba el libro para leer el siguiente capítulo, los demás ordenamos un poco el desastre que habíamos dejado.
Pensé ir con ella, pero luego preferí esperar a que ella volviera, seguro que quería estar sola.
Continuara…
Aquí ha terminado el capítulo número 9. Quedo bien, supongo, por cierto, en mi computador yo ya casi termino de escribir el libro y pronto comenzare con el segundo así que aquí estaremos un poquito más lento debido a que actualizo uno por día (o a veces más tarde). Espero que les haya gustado.
~ Comentarios:
- ginnyluna griffindor: Oh y aun tenemos todo el libro para ver sus celos *-* a cualquiera le molestaría que la llamen así a la cara. Tuvieron pura suerte esos dos, estoy segura de que si no fuera por Kirova Rose le habría dado el medio golpe. Es por el trabajo, es decir, ambas son dedicadas. Una tendencia con lo del fuego wuaskjaskj
- Guest: Gracias. Ahm tardará un par de... bueno... un tiempo... porque realmente se me fue la idea original de como iba a continuar jeje
Bueno ha sido todo por hoy con Leyendo el Pasado: Vampire Academy, así que espero que me sigan hasta el final de los libros :)
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