No me pertenece KHR
Pensó con amargura, que no era su día. Cuando los rayos del sol aparecieron, fueron como un cruel láser que casi destruye sus ojos. Se había acostado muy tarde después de haber tratado de convencer a su madre que no tenía la capacidad para albergar en su vientre una vida. Después de muchos intentos, decidió dejar que su madre pensara como quisiera, estaba muy seguro de sexualidad, le gustan las mujeres; estaba enamorado de Kyoko, la chica más linda de la escuela, pero eso no le importaba a su madre que aseguraba, que sería una buena esposa.
Su padre fue el encargado de llevarlo a la academia, en todo el camino tuvo que escuchar la voz desafinada de su padre cantando al ritmo del rock and roll de Elvis Presley Sus dos mejores amigos lo dejaron solo, después de informarle que tenían cosas que hacer antes de volver a reunirse. Como eran los únicos hombres con quien se siente mejor, decidió saltarse las clases; ahora se arrepiente de haberlo hecho.
Hibari bostezo educadamente, cubrió su boca con el dorso de la mano. El día era cálido, el cielo tenían algunas perezosas nubes flotando y la suave brisa, corría entre los cuerpos. Volvió a bostezar, estaba cansado después de haber disciplinado a los delincuentes de la academia que se atrevían, a violar las leyes que impuso.
Decidió tomar una siesta, antes de volver a patrullar el lugar. Camino en dirección a su lugar preferido para tomar su merecida siesta. Era un árbol centenar, con un tronco poderoso; la sombra que creaba era maravillosa para estar debajo de sus grandes copas. Hibari sonrió, y apresuro el paso para llegar al lugar que le traía tanta paz a su interior.
Sin embargo su plan de tomar un descanso, fue truncado por el gimoteo proveniente de unas de las ramas del árbol. Levanto la mirada, para investigar qué era lo que producía tan lastimoso sonido. En una de las ramas, se encontraba Tsunayoshi, que adhiere a la rama como un perezoso, su cabello largo caía como hilos de ceda.
— ¿Qué haces ahí?
Tsunayoshi abrió sus ojos, llenos de angustia, el alivio paso por sus pupilas. Detuvo su gimoteo, sonrió con tanta alegría, como si estuviera viendo descender algún dios.
— ¡Hibari-san! —Hibari ignoro, la felicidad de la voz de Tsunayoshi.
—Te he hecho una pregunta ¿Qué estás haciendo?
—Hibari-san puede ayudarme, no puedo bajar. —ignoro la pregunta, pidió que le ayudar a bajar de la rama del árbol. Pero lo que no sabía es que Hibari no le gusta que le den ordenes, ni muchos menos que lo ignoren cuando pide algo.
Hibari, bostezo una vez más. Sin importarle ni un poco que Tsunayoshi, se aferraba en la rama, ignorando olímpicamente se echó en la delicada hierba. Los ojos de Tsunayoshi se ampliaron ¿acaso lo estaba ignorando? Dio un resoplido incrédulo, con la reciente compañía de Hibari su miedo a las alturas, se fue a un segundo plano. Espero un rato, tal vez Hibari solo estaba bromeando y lo ayudaría a salir de ese problema en que estaba metido. Lamentablemente se dio cuenta, que Hibari estaba durmiendo después de haber pasado diez minutos.
—Hibari-san. —no recibió respuesta. —Hibari-san… ¡Hibari-san!
—Cállate omnívoro.
Tsuna, no hizo mucho caso al curioso apodo que le dio. Sus ojos grandes observaban al rostro durmiente, sintió un poco de envidia. Hibari es un hombre guapo, masculino un poco (mucho) vicioso, pero eso no le quitaba lo apuesto y varonil; era todo lo contrario a él: femenino, pequeño y con aspecto frágil de muñeca china.
—Hibari-san ¿No me vas ayudar?
—No.
— ¡Eh? ¿Por qué?— no recibió respuesta. El lugar quedo en un silencio pesado, Tsuna sintió la irritación colocarse en su pecho ¿Qué le pasaba a ese sujeto? Resoplo con desagrado hacia la actitud de Hibari. El azabache, abrió sus ojos después de haber escuchado el resoplido de Tsunayoashi, molesto que alguien se atrevió a comportarse de esa maneja frente a su presencia.
—Hibari-san, si yo le cuento porque estoy aquí ¿Me ayudaría a bajar?
Hibari, volvió a cerrar los ojos, completamente desinteresado de la razón porque Tsuna, se aferraba a una rama de su árbol favorito para tomar la siesta.
—Varas, yo estaba solo porque Yamamoto y Gokudera-kun estaban ocupados así que decidí—saltarme la clases, pensó —, tomar una siesta, pero cuando llegue me encontré un pequeño gatito. Pensé que no podía bajar, así que empecé a subir, entonces cuando ya estaba arriba solo a unos centímetros de agarrar al pequeño gatito, salto y yo me di cuenta que me da miedo las alturas. Ahora no puedo bajar, ¿podría Hibari-san, ayudarme a bajar?
— ¿Por qué me molestaría hacer algo como eso?
—Porque Hibari-san, es una persona amable, fuerte y compasiva. —respondió, aunque sabía que todo lo que dijo era mentira. No había ser más despiadado que Hibari.
Hibari se puso de pie, sacudiendo la suciedad de su ropa, sus ojos fríos como el hielo miraron a Tsuna. En sus pupilas bailaba la diversión, entonces sus comisuras de sus labios tiraron hacia arriba.
—Si pudo subir hasta ahí, estoy seguro que puedes bajar de la misma manera. Además ¿No es cierto que no soportar tener ningún contacto con los hombres? ¿Cómo voy ayudarte, si puedo salir herido por tu culpa?
Era un buen punto, que no pensó Tsuna. Las cejas se cruzaron, pensando como lo podría ayudar.
— ¡Ah! Puedes ir a buscar una escalera. Así podre bajar, sin necesidad de ser tocado.
— ¿Crees que vales la pena, para ir a tomarme ese trabajó de ir a buscar una escalera? —resoplo.
—Entonces, puede ir a buscar a Yamamoto o Gokudera-kun, para que vengan ayudar.
Hibari, sonrió con sorna. Dio un largo bostezo, burlándose de los nervios Tsunayoshi. Era un carnívoro por que debería ayudar a un omnívoro, aunque sea fuerte todavía tenía raíces de herbívoro débil, no gastaría su valioso tiempo en su ayuda.
—Bien, te voy a ayudar. —Tsunayoshi, soltó un grito de emoción. Por fin podría estar en tierra firme. Sin embargo su emoción murió, cuando miro la sonrisa de Hibari, no era sonrisa que prometía nada bueno y, su sospecha fue confirmada cuando Hibari tomo una posición de lucha.
—Hibari-san ¿Qué vas hacer? —cuando se dio cuenta estaba cayendo, no tuvo tiempo de buscar una forma para caer sin lastimarse. Hibari le dio una brutal, patada al árbol, haciendo que Tsuna perdiera el agarre y cayera.
Tsuna se estrelló en suelo con un golpe sordo. El dolor, penetro su cuerpo como si fuera un furioso relámpago. Lentamente levanto su cabeza, la sangre corría libremente como un rió por sus fosas nasales, lo más probable que se la haya roto. Sus grandes ojos se llenaron de lágrimas, su boca se formó un puchero, en el pecho de Hibari una punzada de dolor paso. Se aseguró de tener su rostro estoico como era de costumbre.
—Kufufufu, Tsunayoshi ¿Qué haces allí?
Tsunayoshi poco a poco intento incorporarse, al dar una mirada a Mukuro sus lágrimas ya corrían libremente por sus mejillas. Mukuro abrió sus ojos sorprendido, corrió al encuentro de Tsunayoshi, pero se detuvo en seco cuando recordó que Tsunayoshi tiene una fobia contra los hombres.
—Tsunayoshi ¿Puedes ponerte de pie por ti solo? — Tsuna, hizo el intento pero el dolor cruzo reflejándose en su rostro. Mukuro decidió que era mejor ayudarlo, de la nada saco una máscara de demonio y se la puso en el rostro.
—Tsunayoshi, si no miras mi rostro y te imaginas que no soy un hombre puedo cargarte. —Tsuna asintió, y la sangre todavía corría por su nariz. Lentamente lo alzo en sus brazos, Tsuna cerró los ojos sentía mucho dolor para tratar de golpear a Mukuro. Sus brazos también sangraban y su pantalón se rompió en el área de las rodillas.
—Vamos, presiona el pañuelo en tu nariz para detener la hemorragia. —el pañuelo blanco inmaculado fue pintado, con el color rojo formando como si fueran amapolas rojas.
Hibari, permaneció quieto, observando como Mukuro su enemigo más grande que hay en el mundo, se ocupa del herido Tsunayoshi. Observo la espalda de Mukuro alejarse, después bajo la mirada donde varias gotas de sangre cubrían la verde hierba.
Clòe la enfermera de la academia casi muere del susto, cuando Mukuro entro con la escalofriante mascara de demonio a la habitación, pero rápido se recuperó cuando vio al chico que traía en sus brazos sangrando. Clòe, es una mujer de edad encantadora, de piernas pequeñas regordetas, con hilos de plata en su cabeza.
La mujer mayor pidió enseguida acomodar en una de las camillas a Tsunayoshi, mientras ella alistaba todo lo necesario para la curación. Tsuna cansado, de dolor y de la falta de sueño termino profundamente dormido, en medio de la curación que daba la vieja enfermera.
Después que ella término, se marchó y solo quedo Mukuro en la habitación con Tsuna que dormía. Clòe, dijo que Tsuna no se rompió la nariz, para alivio de todos, tenía vendajes en sus brazos. Mukuro observo que, aunque Tsuna estaba herido seguía siendo hermoso, lo observo por largo minutos, como si estuviera memorizando cada poro del cuerpo de Tsunayoshi.
Una sonrisa que rara vez se ven en su rostro, apareció. Era sincera y tierna, pasó sus largos dedos por el cabello castaño y lo volvió a besar como lo hizo la primera vez. Luego con sus dedos siguió recorriendo el rostro, piel suave como la de un bebe, era exquisita para el tacto, se detuvo en los labios color rojo suave y regordetes que estaban entre abiertos.
Tsunayoshi soltó un suspiro de satisfacción, mas fue como un ronroneo. Mukuro no pudo evitar una sonrisa amorosa, se acercó al rostro de Tsuna, siendo atacado por la fragancia dulce que provenía del cuerpo del moreno. A unos cuantos centímetros de los labios de Tsuna, se arrepintió y termino dando un beso delicado, como si fuera el toque de una pluma deposito su beso en la frente.
Dio una última mirada, y salió de la habitación tenía otras cosas que hacer, como castigar a Fran o molestar Xanxus y provocar la apocalipsis en su club. Sin darse cuenta, que sus acciones fueron vistas por otras personas. La enfermería, estaba frente al edificio principal, donde se encontraba la oficina del director. Los ojos del color de cielo, miraron intensamente la escena; no se perdió ningún detalle de lo que sucedió en esas cuatro paredes. Hibari entre las sombras observo también, con gran atención los hechos. Tanto Giotto como Hibari reanudaron sus actividades y tratando de olvidar aquella escena intima que presenciaron.
Dure tanto en actualizar, lo siento mucho. He estado mas concentrada escribiendo sobre mi otro fic, que al final descuide este. También estado leyendo Feng Yu Jiu Tian, esta tan buena esta novela china, que en una semana me he leído ya seis volúmenes. Se las recomiendo, es muy buena.
Gracias por leer^^
