Me lo he pensado mejor y creo que todavía se puede hacer algo más, de momento este si que será de los últimos capítulos hasta que se estrene la nueva temporada.

Para no hacer la espera tan larga había creado el otro fic, que no os preocupéis que va a ser igual o más interesante que este.

Bueno y eso era, TWD no me pertenece.

Sin más comentarios os dejo el capítulo.

Capítulo 8

Me desperté sobresaltada lo que provocó que me cayera al suelo. Me levanté y me toqué el brazo, no sabía por qué motivo pero no podía ver nada. Lo cierto es que noté una molestia en el costado.

Poco a poco mi vista se fue acostumbrando y logré ver que estaba en una celda. Revisé mi costado y vi que estaba vendado, miré mi tatuaje y lo toqué, no podía ser, entonces pensé en la situación. Era totalmente imposible, yo estaba muerta, o eso recordaba.

Salí de la celda en busca de alguien más y me metí en la del al lado donde Daryl dormía, pero no estaba, caminé hasta otra y me metí. En la cama pude ver a Hershel dormido. Negué, no podía ser y había muerto.

Me calcé y salí al patio y subí a una de las torres donde se hacían las guardias y vi a Daryl, a su lado una botella de whiskey. Me acerqué a él.

-Daryl…- Me acerqué despacio, él estaba sentado de espaldas a mí, me arrodillé y le puse las manos en los hombros.

Él no respondió, noté que su espalda se movía, deduje que estaba sollozando. Le abracé fuerte.

-Kath…-. Se dio la vuelta y pude observar que si, estaba llorando. Le sequé las lágrimas lo que provocó que yo también comenzara a llorar.

-¿Qu-Qué ha pasado?-. Le miré a los ojos, estaba confusa.

-Merle y tú os fuisteis y el Gobernador mató a Merle y a ti te golpeó, debiste perder el sentido. Cuando llegué Merle era un zombie y tú estabas en el edificio tirada en un montón de escombros con una herida en el costado, estabas semidesnuda-. Me miró, ya no lloraba esta vez parecía triste y enfadado.

-Entonces… Joder, tuve un sueño o algo así, donde yo moría…- Me miró sin entender. Entonces comprendí que todo había sido un sueño, suspiré.

Él no dijo nada solo me miraba. Le abracé de nuevo, fuerte, como cuando éramos niños y teníamos miedo de Merle, sonreí ante el recuerdo y me separé para mirarle.

-Pensé que se había terminado todo para mi- Solté una pequeña risa, él solo sonrió. –Daryl, sé que no soy de tu familia pero, aún estoy aquí, y no tengo intención de dejarte solo-.

-Para mí, si-. Le sonreí y le besé en la mejilla, él reaccionó y me tomó de las mejillas con la mano con la que no me estaba abrazando y me besó.

Era un beso distinto a lo que nos habíamos dado siempre, era agresivo, apasionado. Casi posesivo, me tenía abrazada por la cintura y cogida por las mejillas. Yo le seguí el beso, tuve que separarme en una ocasión para tomar aire.

Terminé separándome, la situación me impedía llegar a algo más con él. Seguía abrazada a él, y él a mí, él seguía teniéndome agarrada de la misma forma. Me soltó y se levantó luego me ayudó a levantarme.

-¿Cómo está tu herida?-. Le miré por unos segundos como ida hasta que reaccioné.

-Ehm… bien supongo-. Me levanté la camiseta para que pudiera echar un vistazo. Tocó la herida por encima de las vendas, lo que provocó, que por muy suave que lo estaba haciendo, me doliera.

-Ha sangrado hace poco, te lo cambiaré-. Sólo asentí y dejé que sacara de su bolsillo una gasa y un rollo de venda, me pregunté por qué demonios tendría él eso y me fijé que tenía una mano vendada.

-¿Qué te ha pasado?-. Tomé su mano con cuidado.

-Un corte-. Apartó su mano y me miró, parecía que de repente se había vuelto frío. –Quítate la camiseta-. No dije nada solo obedecí y me puse de espaldas a él.

Con cuidado retiró la venda y se puso a mi lado, se agachó para observar mejor la herida. Le observé mientras miraba mi costado. Sonreí, ¿estaba leyendo mi tatuaje?.

-¿Me estás leyendo?- Reí suavemente lo que provocó que mi herida se tensara y me provocara un ligero dolor.

-Sí, nunca me había parado a leerlo-. Sonrió y pasó la gasa con un poco de whiskey. –Esto te va a doler un poco-. Y no se equivocaba, era como un montón de alfileres ardiendo se clavaran en mi herida, no pude reprimir un leve gemido de dolor.

Él lo notó y paró. Bajé la mirada y le vi ahí, de rodillas intentando curarme la herida, tenía la mirada perdida. Me puse a su altura y le puse la mano en la mejilla.

-Eh… ¿Todo bien?-. No respondió. Le acaricié la mejilla, esta vez reaccionó.

-Si, es solo que, es tan raro todo, al principio casi no era consciente de toda esta mierda y ahora estamos aquí y Merle ha muerto y no sé, me cuesta asimilarlo-. Asentí y le di un suave beso en los labios, él sonrió levemente e hizo que me levantara para poder vendarme la herida.

Cuando terminó, había comenzado a amanecer. Bajamos al patio donde los demás estaban haciendo las 'maletas'. Vi a Rick y me acerqué a él. Le di un abrazo.

-Lo siento-. Me separé y le miré. –Hoy ya me encuentro bien, partiré hoy cuando me despida de todos, y bueno, perdón de nuevo por todo-. Me sorprendió su reacción solo puso su mano en mi hombro y me dedicó una sonrisa.

-Sé lo que hiciste y te lo agradezco. En cuanto al tema de irte, no es necesario, te pido que te quedes y nos ayudes en la batalla si ya estás mejor-. Solo asentí y le devolví la sonrisa.

Vi a Michonne que me estaba mirando, sonreí y ella me devolvió la sonrisa con un leve movimiento de cabeza. Entonces todos comenzamos a meter provisiones, armas y demás en los coches.

-Bien, empezará la guerra, ¿Estáis preparados?-. Rick estaba ahí en medio del patio, hablando, nosotros solo asentimos y comenzamos a idear nuestro plan.

Cuando hubo quedado clara la estrategia me acerqué a Daryl, que en ese momento estaba hablando con Carol, le dio un abrazo y se fue.

-Te cubriré, todos los demás ya están colocados-. Él asintió y me pasó cuatro cajas de munición variada y otro arma, lo cogí y me lo guardé.

De improvisto me tomó por las mejillas y me besó, me quedé unos segundos quieta. Todos lo estaban viendo, finalmente se lo devolví.

-Cuidado estúpida, que no tenga que salvarte otra vez el culo-. Sonrió y se apartó de mí ante la mirada de los demás que miraban disimuladamente.

-Cuídate tú, que aún crees en el chupacabras, nene-. Reí ante su mirada infantil.

Iba a ser una batalla en toda regla, todos estábamos preparados para lo peor.

Continuará…