Disclaimer:Kagerou Project, Mekaku City Actors y Kagerou Days/Daze no nos pertenecen, pertenecen a Jin. Los OC's si nos pertenecen (Puko Yikamina, Takou Amamiya y Yaruko Hakai).

Advertencias: Posible OoC, mucho spoiler y muchas confusiones (puede que haya algún Flashback).


Capítulo 7: La Melodía de la Felicidad.

Kido, Shintaro, Puko y Momo seguían hablando en el salón.

—Bueno, Kano, Seto y yo somos del mismo orfanato y llevamos mucho tiempo juntos —comenzó a relatar—. Ya lo dije antes, pero aunque no queramos, somos inseparables.

—¿Un orfanato? Entonces, ¿la primera Líder también…? —comenzó Momo, pero fue rápidamente interrumpida por Kido.

—Una persona que nos sacó a los tres del orfanato. Ayano era su hija. Bueno, aunque diga que nos sacó de allí, más bien se deshicieron de nosotros por causar problemas.

—¿Problemas? —preguntó Puko—. ¿Por lo de los poderes?

Kido la miró seriamente y ella se estremeció. Quizá no fuera muy bueno sacar todo eso a relucir.

—¡L-Lo siento!

—No es nada, de todas formas, pensaba hablaros de los poderes de los ojos hoy —dijo Kido, relajando su actitud—. No te preocupes.

—¿T-Te refieres a lo de nuestros ojos? —preguntó la Idol, emocionada.

—Sí. Pienso contaros todo lo que sé.

—¡Por fin podré volver a ser normal! —exclamaron las dos chicas al mismo tiempo. Puko incluso saltó sobre el sofá y casi se cae al suelo. Estaban emocionadas, pero Kido no lo parecía tanto.

—Bueno, aunque no sabemos la manera de eliminar poderes. Si lo supiéramos, yo ya habría vuelto a ser normal hace tiempo.

—Es verdad… —suspiró la menor de los Kisaragi, derrotada. Puko no dijo nada, pero su mirada se oscureció.

—Pero tenéis alguna pista, ¿no? —preguntó Shintaro, decidido a ayudar en lo que pudiera. Kido suspiró.

—Sí, más o menos. Ahora os hablaré de un extraño fenómeno relacionado con los poderes. Por lo que dijiste, Shintaro, supongo que no hay duda de que lo que sucedió esta vez también tiene relación con eso.

—¿Un fenómeno? —preguntó Momo.

—¿Extraño? —preguntó Puko.

—¿Te refieres a esa especie de grietas que vi? —preguntó el chico—. Eso que les tragó.

—Sí —respondió Kido—. Nosotros también vimos algo así cuando éramos pequeños. Kano lo hizo cuando un ladrón lo atacó a él y a su madre. Seto cuando casi se ahoga en el río con su perro. Y yo… cuando se incendió la casa donde vivía con mi verdadera hermana. Oye Kisaragi, Yikamina. ¿Nunca estuvisteis a punto de morir?

—Sí —respondieron ambas con pesadez.

—Cuando estaba paseando con mi madre y nos asaltaron, casi me encuentran donde me había escondido mi madre y a ella… —comenzó Puko, pero no terminó.

—Casi me ahogo en el mar. Entonces, papá… —Momo tampoco terminó. Su hermano llamó su atención.

—Momo —Ella se giró—. No hace falta que lo recuerdes a la fuerza. Ni tampoco tú, Puko.

—Sí, lo sentimos —murmuraron ambas—. Gracias.

—Así que sí era eso —Kido se encogió aún más en el sofá—. Entonces, vuestros poderes debieron aparecer después de eso, ¿no?

—Podría ser una posibilidad —respondió Puko, mirando al suelo.

—Puede ser —Por el contrario, Momo miró a la Líder.

—Por alguna extraña razón, ese espacio absorbe a alguien que está a punto de morir —comenzó a teorizar Shintaro—. Y los que vuelven se convierten en gente con poderes. O algo así…

—Todos nosotros empezamos a poder usar los poderes después de que nos absorbiera —dijo Kido—. Además, todos hemos visto a esa mujer de cabellos negro. ¿Vosotras no?

—¡Sí! Yo también la vi, justo cuando las serpientes me absorbieron, pude ver a una mujer extraña —contestó Puko. Momo asintió.

—Y yo…

—Es como si nos hubiera poseído algo… Kisaragi, probablemente entraste cuando estabas a punto de ahogarte, ¿no? —Ella asintió—. Yikamina, tú entrarías cuando estaban a punto de atacarte, ¿verdad? —Puko también asintió.

—Ya veo —murmuró Shintaro—. ¿Puedo preguntarte otra cosa?

—Sí, ¿qué?

—¿Qué pasa con los que un vuelven?

—No sé quién decidió las reglas —comenzó Kido—, pero ese espacio absorbe varias personas a la vez. Los que pueden salir no tienen problemas, pero por lo que sabemos, los demás nunca han vuelto a salir.

—Entonces, ¿eso quiere decir que papá…?

—Probablemente se lo haya tragado ese espacio raro del que habla Kido —respondió su hermano—. Y por eso saliste sólo tú o eso parece. No es algo demasiado creíble.

—No es demasiado creíble, ¿verdad? —preguntó la de cabello verde, mientras su sombra se extendía—. Puede ser, pero ¿no le pasó a otra persona cercana a ti, aparte de a Momo?

—¿A alguien más aparte de a Momo? ¡¿Po-Podría ser Ene?!

—Nos lo explicó hoy —dijo Kido—. Parece que, hace tiempo, perdió la consciencia en un hospital. Y fue entonces que se convirtió en lo que es ahora.

—¿Así que era humana? Pensé que sería un virus de mal gusto —dijo sorprendido el Kisaragi. Momo y Puko parecían enfadadas.

—Si oye eso, Ene se enfadará —dijo su hermana. Él se tragó lo siguiente que iba a decir.

—Es verdad, había vuelto ya, ¿no? ¡Maldición! Si se enfada, volveré a tener problemas.

Sacó su móvil a toda prisa, pues Momo ya se lo había devuelto y lo encendió. Por suerte, Ene no estaba allí.

—¿Qué? Oye, ¿no estás por ahí? —preguntó al móvil. Luego pensó: "¡Bien!".

—No será porque se acabó la batería? —preguntó Momo, cogiendo su móvil. Pero la chica cibernética tampoco estaba allí. Y los mismos resultados hubo en los móviles de Puko y de Kido.

—Tampoco está aquí —dijeron las tres. El chico parecía muy aliviado.

—Qué susto. No pasa nada bueno cuando ella está por aquí. Aunque no sea un virus, es como una diosa de las epidemias o algo así.

Puko rio por lo bajinis. Shintaro suspiró.

—Ya vuelves a a hablar mal de Ene… —le recriminó su hermana—. Para que lo sepas, Ene es tu…

—¿Mi qué? —preguntó su hermano.

—¡Nada, nada! —exclamó Puko, moviendo nerviosamente sus brazos frente a Shintaro.

—Bueno, pregúntale directamente a Ene cuando vuelva —dijo Kido, sonriendo. El chico no parecía muy convencido.

—Tienes razón. Aunque no creo que hable de sí misma tan fácilmente —respondió Shintaro, mirando su móvil.

—¡E-Eso! Pero ahora debemos pensar en Hibiya… —dijo Momo, pero fue interrumpida por Kido.

—No le contéis esto a él. De momento, no sabemos cómo se puede traer de vuelta a los que fueron absorbidos. Si se lo contamos ahora, lo único que haremos será confundirlo más.

—¿No pueden volver? Todos los que fueron absorbidos aparte de nosotros… —murmuró la Idol, con tristeza.

—De momento, no. Todavía no nos hemos rendido. Pensamos seguir buscando la forma de traerlos de vuelta.

—Contactaron a Momo para ayudarse mutuamente, ¿no? ¿Y a Puko? —preguntó Shintaro.

—Yo… Vine de regalo, una especie de dos por uno —respondió ella con una sonrisa.

—Algo así. Necesitamos la mayor cantidad posible de información y de gente. Cuando despierte, él también… —pero Kido fue interrumpida por Hibiya, quien ya había despertado y estaba frente a ellos.

—¿Qué estás diciendo?

—¡¿Desde cuándo estás ahí?! —preguntó Kido, sobresaltada.

—No pienso esperar. Ahora mismo, Hiyori está sola en un sitio como ese.

—Entiendo cómo te sientes, pero será mejor que te calmes por ahora —La Líder se levantó, nerviosa por lo que pudiera suceder—. Nosotros te ayudaremos.

Se notaba que le dolía la cabeza, pues casi no se podía mover y tenía la mano derecha alzada, intentando taparse el ojo izquierdo, que tenía el color rojo de la sangre.

—¡N-No hagas esfuerzos bruscos! —dijo Momo, preocupada.

—Te-Tengo que ir… —Y Hibiya corrió hacia la puerta, intentando escapar.

—¡Oye, espera! —exclamó la Idol.

—¡Kisaragi! —Ambas se levantaron y echaron a correr tras el niño. Puko hizo signos de seguirlas, pero ellas se lo impidieron.

—¡Quedaros aquí! —exclamó la Líder.

—Shintaro, Puko, esperad con Mary —dijo Momo. Puko volvió a sentarse en el sofá y, segundos después, se quedó dormida. El chico la miró y negó con la cabeza.

—Rayos… Qué día tan ajetreado —El chico muy pronto se cansó de esperar y sacó su móvil—. Oye, ¿no estás o qué? —Estuvo a punto de quedarse dormido, pero al final, se levantó—. Voy a ver a Mary.

Y se dirigió a las habitaciones.

·

—¿Qué clase de tesoros son estos?

Caminaba por el pasillo de las habitaciones. Llegó frente a una puerta, que conducía a la habitación de alguno de los tres chicos y donde había estado Hibiya. Tocó la puerta dos veces.

—¿Estás ahí, Mary? —Sin respuesta—. Voy a entrar. N-No te estás cambiando ni nada, ¿no? —Nada—. Vo-Voy a abrir.

Cuando entró, la chica estaba dormida sobre un sofá, con un libro en la mano.

Está dormida… —Sonrió ante la dulce escena.

Tapó a Mary con una manta que había a su lado y se fijó en una fotografía que había. Parecía ser la familia de los tres primeros integrantes, pues aparecían tres niños que eran como sus versiones minis o algo así.

Una foto suya. ¿Será una foto de familia?

Se acercó y se quedó de piedra.

¿Qu-Qué es esto? ¿Qué hace ella aquí? —Sus ojos se volvieron rojos y comenzó a sudar frío—. Ayano…

Y, en efecto, allí estaba su compañera. Su amiga. La chica que hacía dos años se había suicidado. Fue entonces cuando escuchó tres voces, una provenía de detrás suya, y otras dos estaban en su cabeza.

La que escuchaba detrás suya ya la conocía, pero desde hacía mucho tiempo atrás. La más chillona, que escuchaba en su cabeza, llevaba mucho tiempo ahí. Y la última no la podía reconocer.

—Shintaro… Es hora de que lo recuerdes todo.

—Sí, "Reina".

La siguiente voz que habló le era desconocida.

¡Llevo tanto tiempo esperando este momento! ¡Tantos mundos! ¡Tantas repeticiones! Se terminará, podré cumplir mi promesa y ¡el Maestro no podrá hacer nada!

Y por último habló la otra voz interior que sí conocía.

Ahora lo recuerdas, ¿no?

—Sí. Siento haber tardado tanto. Esta vez…

El final… Será el Verdadero.


·Hace unos años, antes del "Festival Cultural" ·

Hacía tiempo que su padre se reunía con gente por la noche, eso Ayano ya lo sabía. Pero lo que no sabía era que alguna de esas personas podría llegar a ir a su casa misma. Y, por supuesto, nunca se imaginó que una de esas personas fuera una niña.

Un sonido se escuchó fuera de su casa. Ayano fue a abrir, pues su padre no podía. Al otro lado de la puerta se encontró con una niña, de cabellos negros y con los ojos rojos. La chica se paralizó completamente. ¿Habría encontrado su padre a otra serpiente?

—Buenos días —comenzó la niña, con una voz más madura de lo que parecía, a pesar de que era casi de noche—. ¿Puedo pasar?

—C-Claro… Adelante… —murmuró la chica de bufanda roja como pudo.

—Ayano, ¿quién es? —preguntó tras ella la su padre, sonriente. Al ver a la niña, su sonrisa desapareció y la miró fijamente durante unos minutos. La situación era realmente muy incómoda.

—Ya está —Dicho esto, la niña fue guiada por Kenjirou hacia su cuarto. Este se giró a mirar a Ayano por última vez. Sus ojos eran rojos.

—No me interrumpas.

Dicho esto, la puerta se cerró. Ayano apoyó su cabeza contra la puerta para escuchar los diálogos.

—Maestro, lo ha logrado. Este cuerpo funciona de maravilla, mientras tanto, mi otra mitad sigue controlando el Daze.

—Más bajo, Omega, ella podría oírte. Aunque sé que ya lo sabe.

—S-Sí, pero… Eso significa que ya puedo, ¿no?

—Sí. De momento, ve a donde te dije.

—Sí, Maestro.

Ayano tuvo que correr a su cuarto, pues la niña estaba a punto de salir del de su padre. Kenjirou salió después y, tras despedirla, miró a su hija, quien se había asomado para ver mejor.

—Ni una palabra de esto a tus "hermanos".

Y se marchó. Ella se quedó estática en el sitio, para luego entrar de nuevo a su cuarto, donde comenzó a cavilar.

·

Ayano y Takou corrían, buscando a Shintaro. Este no aparecía por ningún lado. Hasta que por fin lo encontraron, con algo en las manos.

—¿Dónde se habrá metido? —preguntó Ayano a Takou, pero este solo se encogió de hombros.

—Ni idea.

—No nos digas eso. ¿Por qué te vas sin nosotros? —preguntó Ayano. Ambos alcanzaron al chico por fin.

—¿Qué queréis que haga? Aquí hay demasiada gente —respondió él.

—No te gustan este tipo de lugares, ¿cierto? —preguntó Takou, mientras Ayano daba vueltas.

—La chica de antes se enfadó contigo. Dijo que tenías mala actitud —dijo Ayano, tras parar de girar.

—Ca-Cállate.

—¿Eh? ¿Qué es eso? —preguntó Ayano, mirando el pez que tenía en las manos.

—El premio del juego de disparos —respondió él—. Les dije que no lo quería, pero insistieron en que me lo llevara.

—Vaya… Es un premio bastante peculiar… —murmuró Takou. Ayano y él se inclinaron para verlo mejor.

—Si lo quieres, te lo doy. Toma —Se lo acercó a Takou.

—¡N-No no no no no! ¡Muchas gracias…! —exclamó el chico, cerrando los ojos y agitando las manos frente a él.

—Toma tú entonces, Ayano —Y se lo ofreció a la chica.

—¡¿Qué?! ¡¿Me lo das?! —preguntó ella, mientras lo cogía.

—Pensaba dárselo a mi hermana, pero no quiero llevarlo hasta casa —respondió él.

—Es la primera vez que me regalas algo.

—¿Te gustan esas cosas? Qué rara eres —dijo Shintaro, pero ella sólo sonrió—. ¿Qué te pasa? Bueno, volvamos a casa.

—Lo siento, me voy a reunir con mis hermanos —dijo la chica. Takou se acercó a Shintaro y se despidieron.

—Entonces iré yo con él. ¡Adiós, pues! —gritó Takou desde la lejanía, pues él y Shintaro ya estaban bastante lejos.

·

—Aquí está.

Los poderes del monstruo del cuento parecen ser las serpientes que salen de su cabeza. Los poderes de los chicos deben originarse ahí. Pero me intriga la serpiente del sueño que se menciona al final de la historia.

A diferencia de las otras serpientes, esta tiene inteligencia y voluntad propia, además, parece tener dos personalidades, y referirse a sí misma como "Alfa" y "Omega".

Le da la idea del nuevo mundo al protagonista, el monstruo, y es quien lo guía hacia su soledad.


·Varios años después·

Kano Shuuya caminaba por las calles de la ciudad. Ya era completamente de noche e iba hablando con Ene, quien estaba en su móvil. Le había contado todo lo que hizo con Ayano, y todo lo que les pasó.

—Fue toda una sorpresa —comenzó—. Nunca habría pensado que papá también desarrollaría poderes. Pero, ¿todavía estás de mal humor?

—¡Claro que sí! —exclamó Ene, bastante enfadada, desde el interior del móvil. Se acercó más a la pantalla—. No solo dices cosas irritantes, sino que lo haces con la forma de Haruka.

Se había cruzado de brazos y su posición era inflexible.

—Lo siento. Es que estabas siendo tan insolente… No puedo controlarme, ¿sabes? Así que perdóname.

—Bueno, yo soy mayor, así que me da lo mismo. Pero no me di cuenta de que al profesor le pasaba algo raro…

—Creo que es normal. Sus poderes solo se manifiestan cuando es de noche, es decir, cuando está durmiendo. Además, sus poderes tienen voluntad propia… —Sin embargo, Shuuya fue interrumpido por algo que habló dentro de él.

Kano. ¿Me oyes? Me estoy comunicando contigo mediante tu serpiente de "Engañar la Mirada". Está listo. Esta vez, el Final será el Verdadero.

—¿Ah~? ¿Hakai? ¿Eres tú? ¡Okey! He escuchado cada palabra~.

Ya me he unido con mi cuerpo real, el de serpiente, así que deja de llamarme Hakai, soy Omega.

—¡Sí, sí~! Todo listo, eso significa… ¡Que empiece el espectáculo~! ¿Por dónde iba, Ene?

—¿Y esa especie de conversación que has tenido con tu "yo interior"? No he entendido nada…

—Ya lo entenderás, claro que sí~…


Ryhen: Y aquí termina el especial… ¡Espero que lo disfrutéis~!

Ante cualquier duda, ya sabéis que podéis consultarla conmigo. Como dato extra os diré, de nuevo, que solo entrarán en la historia las partes en las que salen mis personajes o, en su defecto los diálogos en los que hablen de alguno de ellos.

Así que si no habéis visto el Anime entero, muchas cosas no las voy a poner, para no repetir tantísimos diálogos. (Ah, y escribid vuestras teorías~)

Ahora, informaciones y tal~


Información:

-Informa en un Review si quieres continuación~.

-Lo pondré como si estuviera completo~.


¡Let's Daze!