Capítulo Nueve


En cuanto a hoy, no he hecho demasiado, solo tomar algunas decisiones, por ejemplo sobre qué clase de flores quiero en el decorado, en el ramo de novia, les dije que cualquiera menos rosas. Llamé al Dr. Aurelius y le conté todo, lo invité a la boda, él dijo que asistirá. Me felicitó y le sorprendió mi positivismo.

- Katniss, en cuanto a la lista de invitados y la comida… ¿Tienes algo en mente?- pregunta Effie sacándome de mis cavilaciones.

- No, Effie, la comida la tendría que decidir Peeta, él es el experto. Y los invitados, también los tendría que decidir él. Yo solo invitaré a mi madre, en cuanto planee qué decirle y me gustaría que Annie y Johanna asistan. Los demás me tienen sin cuidado. – digo pacientemente.

- Bien, entonces, ¿podrías llamar a Peeta y decidir todo eso ahora mismo?- dice Effie más como una orden que como una sugerencia. No me molesta, al contrario, me muero por hablar con Peeta.

- Ahora mismo Effie. – digo poniéndome de pie, tomando el teléfono y encerrándome en el escritorio.

Marco su número, que sé de memoria, y suena tres veces, quizás esté ocupado. Al cuarto timbre me atiende.

- ¡Peeta, amor! No sabes cuánto necesito verte… Effie me está volviendo loca con la lista de invitados, la comida, las flores. Necesito tu ayuda. – Escucho su risa cálida por el teléfono y mi corazón late velozmente. - ¿No estás ocupado, no?

- No, preciosa. Estoy a tu servicio. ¿En qué necesitas mi sabiduría? ¿El vestido? – pregunta divertido.

- No, eso ya lo tengo arreglado, después te cuento. – digo sonando emocionada para despertar su curiosidad aún más. Sé que se muere por saber cómo será mi vestido. – Necesito que decidas tú con Effie la comida y la lista de invitados. ¿Podrías encargarte de eso?

- Sí, mi cielo, como tú quieras. – dice Peeta y hace una pausa, lo imagino frunciendo el entrecejo con alguna duda. Peeta dime.

- ¿Qué te preocupa?- lo cuestiono, él ríe.

- Me conoces bien… Solo me preguntaba si querrías invitar a tu madre, a Beetee y a Gale… - me imaginaba que él pensaría en Gale. No porque tenga celos o dudas, sino porque se preocupa por mí y por mi tranquilidad. No quiere que la presencia de ellos me traiga malos recuerdos.

- A mi madre la llamaré en cuanto termine de hablar contigo, ya invité al Dr. Aurelius y dejo en tus manos la lista de invitados. Si quieres invitarlos a Beetee y a Gale, yo no tengo problema alguno. Es más, le diré yo misma a Effie que les mande una invitación. – digo en el tono más seguro y verdadero que puedo fingir. No es que les tenga rencor, creo que ya no siento nada al respecto, pero no sé qué sentiré viéndolos en persona. Esas dudas, Peeta no las debe saber. Nuestro casamiento va a ser perfecto y hermoso, sin importar quien asista y quién no.

- ¿Estás segura Katniss? Porque si tú quieres, no habrá invitados en nuestra boda y yo estaré encantado de no tener que compartirte con nadie. – dice mi Peeta, tan complaciente y dulce como siempre.

- Peeta Mellark, quiero que todo el mundo vea lo feliz que seré al convertirme en tu esposa. Además tú definitivamente querrás que te envidien al verme en el hermoso vestido que usaré porque será solo para ti, al igual que yo.

- Señora de Mellark mía… vestido solo para mí. Mmmmmm…. Suena excelente mi vida. No puedo esperar por quitarte ese vestido y hacerte el amor.- dice en un susurro grave. Sus palabras provocan un cosquilleo por toda mi piel, que se concentra en mi entrepierna.

- Amor, desearía que me lo hicieras ahora mismo. – digo en un suspiro.

- No me digas eso, que soy capaz de romper la puerta de tu casa o de subir por tu ventana y secuestrarte. – dice Peeta riendo. Yo río también. Lo deseo tanto, que duele.

- Sé que es difícil pero esperaremos hasta la boda.

- Sí mientras todos estén comiendo o bailando. – sugiere Peeta.

- ¡No! ¿Estás loco? Se darían cuenta amor. Nos quedaremos ahí, bailaremos, brindaremos, me dirás toda la velada lo hermosa que me veo y cuánto me amas y yo te diré que te amo y lo feliz que me haces y se pasará todo muy rápido, luego haremos el amor toda la noche hasta la madrugada. – digo con voz suave y dulce. Peeta ríe del otro lado del teléfono.

- Está bien futura Señora Mellark. Lo que sugieres es perfecto, pero creo que con toda la noche te quedas corta preciosa.- suspira y nos quedamos en silencio unos largos segundos, escuchando las respiraciones del otro.- Te Amo. Me amas, ¿Real o no Real?- pregunta Peeta. Real o no Real quedará con nosotros por siempre, recordándonos que podemos vencer todo problema, todo mal, juntos, siempre juntos.

- Real. Buenas noches Peeta. Te amo.

- Buenas Noches hermosa. Te amo. – dice y cuelgo el teléfono. Me quedo sentada unos minutos, formulando en mi mente frases coherentes para poder hablar con mi madre.

Marco su número y ella atiende al instante. Suena bien, tranquila en su saludo

- Katniss ¿eres tú? – pregunta adivinando que soy yo.

- Sí, ¿cómo supiste que era yo? – le pregunto.

- Porque siempre que me llamas te quedas unos segundos en silencio antes de contestar. – ríe. Está riendo, hacia tanto tiempo que no escuchaba su risa, ya no recordaba como sonaba. - ¿Cómo estás? ¿Todo bien en el 12?- pregunta.

- Sí, madre. ¿Y tú? Se te oye bien.

- Sí, lo estoy. Todo ha cambiado tanto, Katniss, desde… - se detiene. Yo sé qué quiere decir. La entiendo.

- Desde la muerte de Prim, desde la Revolución, desde Los Juegos. Sí, han cambiado muchas cosas. – digo terminando su oración. Ella no dice nada. – Madre, yo he cambiado. Soy muy feliz ahora…. Me casaré con Peeta el sábado de la semana entrante. Me gustaría que vinieras. Por favor. – ella respira fuertemente y no responde. – ¿Madre, vendrás?

- No, no puedo. Lo siento. – dice y escucho el tono del teléfono. Me cortó y no vendrá a mi casamiento. Dejo el escritorio y me dirijo a mi cuarto a dormir, antes de que se me ocurra llorar.