N/A
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
No Podemos Ser Solo Amigos
Capítulo IX
- Mi asistente se encargara del papeleo y de la demanda o demandas que tendrán - señalo como si fuera lo más obvio del mundo que al menos para él lo era porque allí habían lastimado a su hermano pequeño e iban a pagar por ello así de sencillo eran las cosas para él, dio media vuelta viendo que su asistente se apresuraba a decirle unas cuantas cosas a la directora que solo gritaba como desquiciada, abordo el vehículo que emprendio la marcha hacía el hospital, dio un profundo suspiro, todo el asunto lo tenía demasiado estresado, es que no entendía como era que sus padres no habían hecho nada para proteger a su hermano pequeño.
El sonido de su celular lo saco de sus cavilaciones, miro el número de Sakuno y sonrió como tonto, así era ella, siempre capaz de hacerlo sonreir porque en verdad era muy importante en su vida - Cariño, ¿sucede algo? - pregunto de inmediato mientras la camioneta seguía con su curso, sabía que en esos momentos ella estaba sonriendo - Ryoma-chan esta siendo atendido y yo te esperare para entrar al médico - añadio ella y sonrió, al menos pensaba en él, no era que no confiara pero después de lo sucedido iba a tener un poco más de cuidado en sus acciones.
- No tardo, te amo - escucho una suave risa de parte de ella, sabía que no se estaba riendo de sus sentimientos pero eso no evitaba pensar que como mínimo no los tomaba tan en serio y eso si que lo molestaba un poco - Te quiero - y eso si que no se lo esperaba, el sonido de colgar llego a sus oídos, ya se imaginaba como estaba en esos momentos, sonrojada y comiendose la cabeza y él en verdad deseaba ver aquello - Un poco más a prisa - ordeno a su chofer que asintió con la cabeza pisando el acelerador, no se lo iba a perder por nada del mundo.
¿Qué le había dicho? Se había vuelto completamente loca como para decirle algo así, en verdad era estúpida, se levanto de su asiento en el sófa de la sala de esperas del piso de maternidad con una mano en la cabeza y la otra sobre el vientre, eso no estaba bien, no lo estaba y ella lo sabía pero le había sido imposible no decirselo, las palabras habían salido por si solas y hablaba en serio, su mente no las había procesado correctamente, comenzo a andar de un lado hacía otro negando con la cabeza y luego asintiendo, le daba lo mismo la gente en esos momentos.
Dio vuelta sobre si misma cerrando un poco los ojos hasta que sintio unas manos alrededor de su cintura y el mentón de ese alguien descansando en el hueco de su cuello, aspiro el aroma de Ootori que apostaba en esos momentos estaba sonriendo como nunca - Yo no te quiero... yo te amo - aseguro mientras besaba con suavidad su mejilla arrancandole una leve sonrisa que no se permitio demostrar por mucho tiempo, se separo de él con suavidad para abrazarlo de frente enterrando su rostro en su pecho sintiendo como este la abrazaba con fuerza.
- Es hora de su cita señorita - se separaron al escuchar el llamado de la enfermera por lo que asintió con la cabeza tomando con suavidad la mano de su novio que se dejo conducir por ella hasta el consultorio número 56 - Tranquila, estoy aquí contigo - lo escucho decir y ella solo asintió con la cabeza para tocar la puerta, tenía miedo, es decir, había tenido muchos mareos ese día y el día anterior había vomitado tres veces antes de dormirse, sabía que quiza no era nada grave pero no deseaba que nada malo le sucediera a su bebé.
La ayudo a tomar asiento como todo un caballero tomando asiento a su lado, entrelazo sus manos viendo al médico que era algo viejo sin ánimos de ofender a nadie - Buen día, empecemos, me dicen que has tenido muchos mareos y vómitos desde ayer en la noche, ¿has comido algo en mal estado o algo qué te ha molestado? - pregunto este y él giro la cabeza viendo a su novia que negaba con la cabeza, eso era cierto, había pedido a las cocineras que siempre le hicieran algo de comer para que su embarazo fuera cómodo y ellas obviamente no se habían negado al ver que por fin había sentado cabeza.
- Bien, es normal que suceda esto porque es un problema de anemia, ¿se ha estado alimentando bien? - abrio los ojos al escuchar aquello, eso era poco probable porque Sakuno comía demasiado cada día desde que la había llevado a la mansión y sabía que antes igualmente lo hacía puesto que la tenía vigilada aunque ella no debía saber aquello - ¿A-Anemia? E-Es imposible - aseguro ella en un susurro, el médico le sonrió con calma mientras tomaba una receta y se disponía a escribir algo en ella mientras él apretaba con más fuerza su mano.
- No se preocupe, no es porque consuma poca comida o no, en los embarazos primerizos es normal, se lo aseguro señorita, por lo que debera tomar vitaminas con cada comida, le preescribire medicinas las cuales debe consumir en sus horarios estipulados - asintió ante todo aquello mientras la tomaba de las caderas para sentarla sobre sus piernas acariciando su espalda con cuidado, le molestaba verla de esa manera porque nunca sabía que hacer, odiaba verla vulnerable sin duda alguna porque no sabía como detener aquel dolor.
- Tranquilo, así son las madres primerizas, aquí esta la receta - tomo la receta que el médico le extendía para besar la mejilla de la cobriza, se levanto con suavidad de la silla cuidando el no lastimarla y le sonrió al médico, se dispuso a salir cerrando detrás de si la puerta observando a Ryoma recargado sobre la pared con una sonrisa, su mejilla derecha tenía una gasa que se cortaba un poco más abajo del ojo pero sonreía, al parecer estaba contento de que ya no iría más a esa escuela, desde ese momento se iba a encargar de hacerlo feliz costara lo que costara.
- ¿Esta bien? - pregunto este llamando su atención mientras señalaba a su mujer que en esos momentos estaba hipando mientras se apretaba con fuerza a su cuello, asintió un poco y ella lo golpeo en la espalda con el puño, poca fuerza pero si que dolio - Amor tranquila, escuchaste al médico no es tu culpa, seguiremos sus indicaciones al pie de la letra y todo estara bien - aseguro acariciando con más fuerza su espalda, la cobriza medio asintió así que le hizo una señal a su hermano para que comenzaran con su camino hacía recepción donde pagarían y suministrarían los medicamentos.
Lo escucho intercambiar algunas palabras con la recepcionista que asintió ante todo con un sonrojo enorme en sus mejillas, odiaba que se portaran así con su novio por lo que le indico con un golpe que la bajara y así lo hizo, lo miro con las manos en los ojos tratando de dejar de llorar y este solo tomo con suavidad sus codos para que apartara las manos, Ryoma solo los veía en silencio aunque con una ceja encarnada, odiaba que la vieran así pero es que seguía pensando que era la causante de la anemia que en esos momentos tenía.
Chotarou se inclino para limpiar sus lágrimas con una sonrisa - No es tu culpa cariño, deja de llorar por favor - le pidio suavemente y ella asintió para abrazarlo, escucho que algo les decía la recepcionista pero ella solo se concentro en el abrazo, este la tomo por los muslos por lo que de un salto quedo de nuevo pegada a él como un koala - Yo soy un niño y así no me cargan, ¿qué eres tú entonces?, ¿una niña? - pregunto el pequeño hermano de su pareja con una mueca de disgusto que le saco una fugaz sonrisa para enterrar de nueva cuenta la cara en el hombro de su novio que solo la abrazo con más fuerza.
- Es algo serio Ryo así que guarda silencio enano - le indico su pareja y este solo asintió comenzando a caminar con la bolsa donde estaban los medicamentos y las dos recetas, se apreto aún más contra su cuerpo sacandole una suave risa que hizo contacto contra su nuca erizando por completo su piel que sin miedo alguno se atrevio a encajarle las uñas en el cuello como una adevertencia - ¡Hay Dios, dejen de hacer eso! - les grito Ryoma y ella aún llorosa acompaño en la risa a su pareja que solo le revolvio el cabello al peliverde quien se quejo con un puchero en los labios.
- Pasalas con cuidado amor - le indico mientras le daba las pastillas a su novia que asintió bebiendolas poco a poco llevandose a los labios después una fruta o mejor dicho un pedazo de fruta haciendo una mueca algo rara pero tierna, sonrió al verla de esa manera, miro más allá a Ryoma que leía los folletos para su nueva escuela, de cualquier manera sabía que ya nadie le iba a hacer daño, la sociedad tenía una manera rara de decir que entre niños ricos y mimados se hacían cosas feas pero era todo lo contrario porque siempre se apoyaban entre sí aunque todo el mundo pensara lo contrario.
- Mañana hablamos de tu escuela Ryo... vamos cariño - le indico que se levantara de su asiento y así lo hizo, la tomo de la mano para comenzar a andar con cuidado hasta las escaleras, la cena había terminado así que era hora de revisar el contrato para derribar aquella escuela y convertirla en unas nuevas oficinas que se dedicarían a la investigación de medicina, cerro la puerta de la habitación viendo como ella caminaba hasta el armario para extraer una pijama, la vio cambiarse de prisa para adentrarse en la cama como una niña pequeña, por razones como aquella la amaba más que a su vida.
- ¿Harás algo en la cama? - pregunto ella mientras él terminaba de abotonarse la camisa con calma, asintió con la cabeza indicandole con la mirada los documentos que estaban en la mesita de noche, Sakuno asintió tomando un libro que comenzo a leer con calma, se adentro en la cama acomodandose cuidando el no golpearla con la laptop porque tenía que escribir algunas cosas puesto que tenía una junta a primera hora de la mañana, la vio mirarlo por el rabillo del ojo pero no dijo nada, tan solo siguio con su trabajo.
- Lo siento - hablo ella y él la miro de inmediato no entendiendo porque se estaba disculpando, es decir, no recordaba que se hubieran peleado, si se refería a la pelea de la oficina estaba completamente olvidada al menos de su parte - ¿Por qué? - pregunto apartando la computadora colocandola sobre la mesa viendola con una leve sonrisa, Sakuno solo se mordio el labio con fuerza bajando la mirada - Por tener anemia - susurro tan bajo pero aún así escucho y entonces ella se solto a llorar como una niña pequeña.
Se apresuro a tomarla de la mano para atrerla hacía su regazo sin descubrirla de las sábanas de seda y edredones, la miro acomodarse en su pecho y llorar con más fuerza, le era imposible calmarse cuando ella estaba así, tan debastada por algo que no era su culpa - No es tu culpa, el médico lo ha dicho, yo mismo he visto que comes a tus horas cariño así que por favor no te culpes - le pidio suplicante tratando de que dejara de llorar pero al ver que no iba a funcionar se apresuro a limpiar sus lágrimas al tiempo que besaba con suavidad su frente.
- T-Tú quieres a este niño o niña y si algo le pasa sera por mi culpa - aseguro ella en un hilo de voz y de inmediato negó con la cabeza para acurrucarla contra sus brazos, no tenía ni idea que ella se sitiera de esa manera era completamente su culpa de hecho por no cuidarla pero ella estaba culpandose y eso solo hacía que se sintiera horriblemente mal por lo que solo la consolo escuchando sus suspiros e hipidos, lo mejor era no decir nada, ella podría salir de aquello porque era valiente.
La miro recostada a su lado, su respiración era calmada más no estaba durmiendo del todo, bajo de la cama para salir de la habitación con destino hacía la cocina para que le preparan un té y algunas galletas, antes de dormirse por completo quería calmarla aunque fuera un poco, descendio las escaleras de prisa hasta que el sonido de su celular lo saco de sus cavilanciones, lo tomo del bolsillo de su pantalón deteniendose en la sala tratando de calmarse, no sabía como lidiar con aquello, le era imposible hacer que ella dejara de sentirse culpable.
Miro el número de Atobe y sonrió un poco, justo cuando más lo necesitaba - Hola, algo me decía que tenías problemas - su amigo siempre lo conocía bien además porque lo había llamado dos veces antes pero lo mejor era no romper el momento si deseaba su ayuda - Tengo de hecho un problema serio con Sakuno - se sincero con miedo en la voz esperando la respuesta de su amigo que seguro en esos momentos se estaba comiendo la cabeza para saber si era algo muy malo o solo algo malo, él apostaba por lo primero.
- ¿Qué sucedio? - y ahí estaba el Keigo serio que en esos momentos necesitaba con desesperación - Tiene anemia, el médico dijo que era normal en su primer embarazo pero ella cree que es solo su culpa, no se que decirle para que no se sienta así, ha estado llorando desde la mañana, me pidio perdón por tener anemia y me siento ahora mismo como un auténtico estúpido porque no puedo ni siquiera consolarla, no se que hacer - se sincero con su amigo que solo se quedo callado escuchandolo con paciencia y es que él necesitaba con desesperación algo que lo ayudara en esa situación.
- Preparale un licuado de papaya con fresas, agregale dos gotas de aceite de castor, una cucharada de miel y un poco de naranja, se lo vas a dar y le vas a decir que no es su culpa, que si algo pasa estarás allí, en pocas palabras dile que la amas pero con un poco de imaginación - aconsejo su amigo y él se apresuro a ir donde la cocina, iba a hacer cualquier cosa por la mujer que amaba porque ella era su vida - Gracias - su amigo solo rió un poco mientras él anotaba mentalmente que le debía una.
- Sakuno - movio con ligereza el cuerpo que descansaba sobre su cama, sonrió al verla removerse pero apretando los ojos, no quería despertar, tenía en sus manos el licuado que su amigo le había indicado aunque para él se le hacía algo raro por no decir algo peor aunque bueno iba a confiar en este pero si el plan salía mal se las iba a cobrar y no de una manera linda - Cariño - la cobriza abrio poco a poco los ojos y sonrió un poco, le extendio el licuado y ella se sento tomandolo entre sus manos, pensó que lo iba a tirar sobre él pero solo lo degusto y comenzo a tomarselo en sorbos pequeños.
- No es tu culpa Sakuno, no lo es y no pienso permitir que pienses lo contrario, independientemente de lo que suceda sabes que siempre me tendras aquí, a tu lado porque quiero formar una familia contigo, solo contigo, no quiero una vida donde no estes tú, se que solo somos amigos aunque bueno creo que tenemos algo más que en común, quiero que estes enterada de que esto no es tu culpa porque entonces también sería mi culpa, somos una pareja rara pero lo que te suceda a ti tiene que ver también conmigo, cariño por favor no llores - le súplico cuando algunas lágrimas se deslizaron de sus hermosos ojos.
Ella se termino el licuado dejando por allí el vaso mientras se abalanzaba sobre sí para abrazarlo con fuerza, unas cuantas lágrimas más se deslizaron pero no hipaba ni sollozaba - ¿P-Por qué dices cosas como estas? V-Vas a hacer que me enamore completamente de ti - aseguro ella y él sonrió mientras la tomaba con fuerza pero al mismo tiempo con suavidad de las caderas para sentarla sobre sus caderas acariciando con suavidad su espalda - ¿Y eso es malo? - pregunto con una sonrisa notando que ella negaba con la cabeza, sabía que no era malo pero tenía miedo, mucho miedo por decirlo de esa manera.
- T-Tonto - susurro para separarse de él, le debía algo muy grande a Keigo después de ver la sonrisa maravillosa de ella en su rostro mientras lo besaba con suavidad, se dejo llevar por sus labios hermosos, se perdio en su calor, se dejo guiar por sus manos tímidas así que simplemente sonrió en el medio del beso para separarla con movimientos pausados de sus labios y besar su frente, ella hizo un puchero y solo rió un poco - Dime que quieres - le encantaba jugar de esa manera con ella porque le encantaban los sonrojos que podía apreciar en esa faceta tan suya.
- H-Hazme el amor - susurro sobre sus labios y los beso, claro que la haría el amor porque nunca se iba a cansar de su cuerpo, ni de nada que tuviera ver con ella, así de simple era, porque le gustaba demasiado Sakuno, porque la amaba demasiado y solo quería verla feliz, claro que le iba a hacer el amor porque no iba a permitir que nadie más se metiera con ella, se lo iba a hacer sin prisas ni pausas... solo amándola, se encargo de hacerle saber con sus manos que él solo podía ser el dueño de su piel, que siempre iban a estar juntos, que nunca le iba a suceder nada mientras estuviera a su lado.
Que siempre iba a estar cuídandola, protegiendola, amándola, viendo por ella y por su familia, se separo de ella viendo que sus hermosos ojos tenían un brillo único... el brillo que siempre había ansiado ver en sus ojos... Sakuno se había enamorado de él definitivamente.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
