HEMOS LLLEGADO AL FINAL DEL VIAJE MIS QUERIDOS LECTORES...

A TODOS SINCERAMENTE

GRACIAS...

Capítulo FINAL

Aves de Un Mismo Nido

Al día siguiente Wirt salió casi volando de su casa, totalmente recuperado con fuerzas y unas ganas impetuosas de seguir su camino.

Vaya, vaya… no tardó ni un dia de salir del hospital para empezar a correr de aquí para allá- esbozó el padre algo divertido de ver los ánimos nuevos de su hijo- me pregunto que estará planeando- Greg simplemente sonrió y siguió disfrutando de su desayuno.

Solo irá a mirar algunas aves- lanzó el muchacho sonriendo cómplice y burlándose de sus padres, que no habían entendido la indirecta.

Wirt llegó al hospital nuevamente con un pálpito en su pecho, muy entusiasmado. Se dirigió hacia la recepción, cuando alguien se le paseó por enfrente.

¿Wirt? ¿Cómo estás? Oye, no me digas que ya tan pronto extrañas el hospital- se rió la enfermera mirando la ansiedad del chico- ¿o será que lo que extrañas es a mi?- sonrió coqueta pero se dio cuenta que él no le había hecho caso. Tenía demasiada prisa para avergonzarse por ese comentario.

¿Christy, donde está la señorita Le Tuile?- preguntó impaciente. La enfermera sonrió captando lo que ocurría, sin haberse dado cuenta antes del enorme ramo de rosas rojas y rosadas que traía en sus manos.

Oh, ¿un admirador?- bromeó al chico, quien en realidad no estaba muy interesado en eso- muy bien, muy bien, Romeo. Está por allá- señaló hacia un corredor- en la misma habitación de ayer… debe estar desayunando ahora. ¿Irás a molestarla?- sin escuchar el último comentario el muchacho se alejó de donde estaba la enfermera, prácticamente dejándola hablando sola. Pero repentinamente, se detuvo de ipso facto y se dirigió nuevamente a ella.

Christy…- la chica se volvió, Wirt sacó una bella rosa color rosado del ramo y se la entregó- gracias por estar tan al pendiente de mi- le sonrió y siguió su camino. La chica hizo lo mismo.

Wirt siguió adelante en su caminar, estaba seguro, estaba ansioso por volver a ver esos hermosos ojos verdes hipnóticos y hechiceros que le hacían perder la cabeza. Cuando se encontró frente a la puerta se detuvo algo nervioso, tragó grueso y sintió como una gota de sudor corría por su espalda, algo dudoso dio tres ligeros toques en ella y la abrió gradualmente, al abrir por completo se dio de frente con la mirada que tanto ansiaba encontrar, quedó de pie completamente estático, las manos le temblaban mientras la joven mozuela le miraba profundamente, con las gemas color esmeralda que él tanto ansiaba mirar enmarcadas por una piel blanca de porcelana y una cascada de cabello rojo intenso como la sangre que terminaban en rizos perfectos. Ella esbozó una sonrisa ligera que luego se convirtió en una amplia. Wirt todavía no podía moverse.

¿Esas son para mi?- preguntó la joven sonriendo y señalando hacia el ramo de rosas. El chico reaccionó de manera abrupta y mecánica.

E-eh… s-si! Y-yo… p-pues yo…- tartamudeó asustado y le entregó temblando el regalo.

Gracias, que dulce detalle- siguió nuevamente la joven todavía sonriente- bueno… ¿puedo ayudarte en algo?- Wirt se extrañó con esa pregunta.

¿Disculpa?

¿Has venido hasta aquí solo para entregarme este hermoso ramo de flores solo porque sí? ¿Eres algún pariente mío?

¿N… No sabes quien soy?- preguntó el chico con miedo a la respuesta. La chica solo negó.

No, lo siento- de repente Wirt sintió como si todo a su alrededor se desmoronaba. Efectivamente era ella, su cara, su cuerpo, sus ojos, su cabello, su voz, simplemente era su amada Beatrice pero de qué le servia si ella no le recordaba. Pero Wirt no se rendiría tan fácil, aprendió a no hacerlo hacía mucho tiempo y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario.

N-no… no nos conocemos…- esbozó tratando de ganar confianza en sí mismo. La chica cambió a una expresión confundida. Wirt súbitamente extendió la mano- es un placer conocerte…- la chica volvió a sonreír.

Beatrice… Beatrice Le Tuile.

¿B-Beatrice…?- de pronto sus dudas empezaron despejarse, definitivamente era ella- pero que hermoso nombre- ambos se tomaron de la mano y de manera inmediata ella sintió un chispazo, la impresión le hizo reaccionar de manera inesperada.

Umm… ¿estás seguro que no nos hemos visto antes?- preguntó la chica siendo ella ahora la interesada.

¿Por qué preguntas?

No se por qué… pero siento que te conozco de algo.

En un sueño, quizás...- Beatrice se ruborizó.

Si… es posible…- se volvió a verlo nuevamente, algo en ella de pronto se encendió- todavía no me has dicho tu nombre.

Puedes llamarme Wirt- respondió espontáneamente el muchacho. Beatrice se quedó pensativa un momento.

Wirt…- y de pronto empezó a reír- es un nombre muy extraño jajaja… suena como nombre de gnomo.

Búrlate todo lo que quieras… Azulejo- de momento la chica se detuvo.

¿Azulejo?

Si… "Le Tuile" significa "El Azulejo" en francés, ¿verdad, Beatrice, El Azulejo?

Eso mismo… Wirt, El Gnomo…- ambos rieron un poco por lo raro que sonaban sus nombres y luego se quedaron solo viéndose en silencio. Beatrice estaba embelesada mirando profundamente al chico frente a ella, por más que quería no podía recordarle, sabía que le había visto en algún sitio… ¿pero en donde?- entonces… ¿que te trae por aquí, Wirt, El Gnomo?

He venido por ti- dijo decidido el chico, haciendo que ella se extrañase más.

¿Como…? Acabas de decirme que no me conoces, entonces ¿como es que viniste por mí?

Mentí.

¿Mentiste?

Si.

Entonces si me conoces…

Si.

¿De donde?

De mis sueños- Beatrice quedó impresionada por la suave sonrisa dibujada en el rostro del desconocido chico. Parecía enamorado.

¿Qué intentas...? ¿Enamorarme?- preguntó la chica sarcástica. La mirada de Wirt lo delataba.

Es exactamente lo que quiero- Beatrice sintió una presión extraña en su pecho y se vio a si misma completamente ruborizada. No conocía para nada y de nada a ese chico, pero él podía hacerla sucumbir con solo una sonrisa- Te Amo… y siempre voy a amarte. Ya estuvimos juntos antes. Quiero volver a estar contigo- La chica no comprendía por que su corazón latía con tanta fuerza, los ojos hipnotizantes del chico le hacían sentir muy extraña. Era algo que no podía entender, pero su corazón lo deseaba.

Eres un chico extraño

Ambos lo somos- murmuró el chico sin poder dejar de mirarle a los ojos. Beatrice estaba un poco incómoda. Estaba segura que sabía quien era, solo no le recordaba. De pronto escuchó el trinar en su ventana y se volvió a verla. Un pequeño pajarillo azul se había asomado a cantarle.

Hah… es tan hermoso…

¿Qué?

El canto de los azulejos… es un lindo sonido… me encantan las aves… vuelan tan libres en el cielo… seguro que debe ser increíble, poder volar a donde tu quieras… a veces me gusta soñar despierta y pensar… lo indescriptiblemente excepcional que debe sentirse extender tus alas y volar a tus anchas por el cielo azul…

Sigue soñando, quien sabe si algún dia ese sueño se convierte en realidad… como éste…- Beatrice volvió a mirarle fijamente sin decir nada y sin darse cuenta le había sostenido la mejilla con una mano. El delicado contacto de sus uñas acariciando su rostro, le hizo no poder evitar sostener su mano y besarla suavemente, la sensación de sus labios rozando su piel le hizo evocar recuerdos vagos, pero todavía estaban en su mente, muy pocos, muy borrosos y casi invisibles, pero estaban allí.

Wirt…- susurró su nombre ligeramente y se acercó más a esa boca que imploraba sentir el calor de sus rosados labios al rozarse sutilmente el uno con el otro. Ella sintió, recordó esos labios, volvió a experimentar el tacto de sus manos grandes y rústicas sobre su cuerpo desnudo. Sabía que estaban ahí, escondidos en algún rincón de su memoria, pero se encontraban ahí… solo necesitaba recordar. Lentamente ella se alejó de él, ahogada en llanto con la cabeza agachada- ¿Por qué no puedo recordarte…?- musitó sumida en su propia tristeza. Wirt tomó su mentón con delicadeza y le ofreció una sonrisa.

No es necesario que lo hagas… podemos incluso hacer nuevas memorias juntos… ¿no quieres?- Beatrice gimió todavía un poco triste y se lanzó en los brazos de su amado, él tambien la estrechó en sus brazos y se metió en la curva de su cuello- somos aves de un mismo nido… siempre volveremos a estar juntos… pase lo que pase- susurró en su oído haciéndole estremecer por el cálido aliento de sus labios. Y luego de un beso apasionado, que fragmento a fragmento los recuerdos se peleaban por regresar a las memorias de la joven, ambos se volvieron a mirar el cielo azul, una gran bandada de aves de muchos colores se posaron en un cigüeñal desnudo cubriéndolo todo como si fueran sus hojas, haciendo que pareciera un árbol arcoiris acompañados de trinares alegres que se encargaron de dar anuncio a una nueva mañana.

FIN

MÁS VALE TARDE QUE NUNCA,

ESPERO QUE HAYAN DISFRUTADO DE ESTE DESENLACE Y CON ESTO ME DESPIDO...

*UNA REVERENCIA Y BAJA EL TELÓN*

MERCI