When All is Lost One is Found. En Español.

Autora: Rinoaebastel

Capítulo 8: . . . Y Entonces Caen

Disclaimer: Harry Potter no es mío y no gano nada con esto, solo practicar en la escritura. Harry Potter es propiedad de JK Rowling.
AN: Esta historia puede contener escenas de los libros y de las películas de Harry Potter, pero no con el dialogo exacto, este ha sido reescrito u omitido. No está señalado.

Nota: El Fanfic no sigue la cronología exacta del libro. He cambiado el orden por el bien de mi historia. Solo quería dejar que lo supierais en caso de que haya confusiones. En este fic, Harry Potter no ha nacido cuando Snape va a buscar la ayuda de Dumbledore.

Advertencia: Hay pequeñas menciones referentes al suicidio. Podría provocar un desencadenante en algunas personas.


Octubre, 1981

El miserable día había llegado, y no podía hacer nada. El Señor Tenebroso se había puesto en marcha, ordenando a todos que se mantuvieran fuera de su objetivo. Hasta ahora, no había arriesgado mucho en esta nueva posición en la que se encontraba. Se había enterado por Malfoy que habían encontrado la localización de los Potter, y había mandado su lechuza a Dumbledore con las noticias. Tenían un traidor en el bando de la Orden que había dado la información a Voldemort.

Miró el reloj. Solo habían pasado diez minutos desde que mandó el mensaje. A pesar de que normalmente estaba orgulloso de su propia paciencia, en aquellos momentos, no era capaz de invocar esa virtud. No cuando la vida de ella estaba comprometida. Había hecho todo lo posible para apaciguar la preocupación que lo invadía, pero nada funcionaba. Así que ahora se dedicaba a caminar en círculos.

En la vuelta número cincuenta, un quemazón arremetió a través de su brazo, su marca ardía como si lo hubieran disparado a bocajarro. Contuvo un grito entre sus dientes y cayó de rodillas. Agarró su muñeca y apretó, tratando de concentrarse en otro dolor menos intenso. Su respiración era tan errática que no podía tomar el oxígeno suficiente en sus pulmones con las cortas inspiraciones. Su visión se emborronó. Necesitaba aire. Por Merlín, con solo una respiración normal sería suficiente.

Esta llamada del Señor Tenebroso, no era normal.

Clavó sus uñas en su manga y cayó de bruces contra el suelo, mientras el dolor se extendía a sus otros miembros y a su torso. Su cabeza martilleaba ¿Que era esto? No podía ser una venganza. Hasta donde él sabía, nadie conocía su traición. Logró ponerse de costado y se encogió hasta adquirir una posición fetal. Soltó un grito, esperando que aliviase un pequeño porcentaje de su angustia.

El dolor cesó.

La sensación de quemazón se convirtió en una cálida caricia.

Unos pocos minutos pasaron antes de que pudiera volver a mover sus dedos. Cuando sintió sus fuerzas comenzando a volver, miró a la marca tenebrosa. Sus ojos se abrieron por la sorpresa. Estaba roja y estaba desapareciendo.

Sus pensamientos divagaron ante las razones por las que esto podría estar pasando hasta que se percató de algo. Sí el dueño de la maldición desaparecía, la marca lo hacía con él. Eso significaba que la profecía había... El Señor Tenebroso estaba...

¡Lily!

Movió su cuerpo hasta estar sentado y apenas podía sostener su varita debido a sus dedos hormigueando. Necesitaba averiguar lo que había pasado.

Reuniendo toda su voluntad, logró levantarse. Una mano sujetaba su varita y con la otra se aferró al borde de una silla para mantenerse erguido.

¿Cómo podría encontrarlos? La falta de oxígeno de antes había ralentizado su capacidad de pensar.

Volvió a fijar su vista en la marca tenebrosa y vio que casi había desaparecido. Sí el Señor Tenebroso estaba muerto, significaba que los había encontrado. Sí se centraba en los restos del poder de su señor, quizás podría ser capaz de encontrar la ubicación en la que había estado antes de fallecer. Podría ir hasta él. Como muchas veces había hecho.

Pero los otros mortífagos podrían estar allí. Un escalofrío recorrió su columna al principio, pero uso su razonamiento. Sí aparecía no podrían decirle que estaba incumpliendo su deber.

Se apuntó a sí mismo con su varita, cerró los ojos, y buscó, centrándose en la maldición hasta que su cuerpo desapareció.

Cuando abrió los ojos, vio una solitaria casa de dos pisos derrumbándose en frente de él. La estructura parecía doblarse sobre sí misma. La madera crujía, amenazando con ceder ante el mínimo soplido de viento. El techo tenía un enorme agujero con piezas puntiagudas y quemadas, apuntando hacia el cielo y hacia el interior de la casa.

Escuchó un lloro y su corazón se constriño.

No. No. Protestó, negándose a ceder ante lo que sabía que era verdad.

Con pasos pequeños y cautelosos caminó hacia la puerta rota. Las palmas de sus manos sudaban, y sus piernas aún temblaban, pero ahora no era por el dolor que se estaba disipando, sino por lo que sabía que iba a encontrar dentro de la casa. Se adentró en lo que quedaba del recibidor. El llanto de un niño acompañó los crujidos de la casa derrumbándose.

Nadie estaba calmando al niño. Nadie estaba a su lado.

Se forzó a continuar hacia delante, siguiendo el llanto.

Ella debería haber estado allí, calmando al niño.

Tenía que estar con él.

Por favor...Merlín.

Perderla ante Potter parecía ahora tan insignificante.

Aceleró el paso, subiendo las escaleras de dos en dos. Se detuvo en seco cuando se percató de que una mano colgaba hacia abajo desde el último peldaño.

Potter.

Sus ojos estaban abiertos, su cara mostraba el terror que había experimentado antes de su muerte.

Se encontró con la mirada sin vida de Potter. Podía ver el horror en los ojos y casi sentía lástima por aquel hombre.

Y Lily se había ido. Era consciente de ello.

Pasó por encima del cuerpo de Potter y el lugar comenzó a estrecharse a su alrededor. El aire estaba pegajoso por la muerte. Había lidiado lo suficiente con ella como para conocer el familiar olor, y el aura que se metía en la piel cuando alguien dejaba de respirar. Apoyó una mano en la pared mientras caminaba. La tensión crecía y no estaba seguro de si iba a poder levantar uno de sus pies sin caerse.

Su cuerpo se paralizó en la puerta que daba a la habitación del niño durante unos segundos, pero parecían ser una infinidad de horas. Los lloros del niño eran un eco distante mientras miraba a la persona que amaba. A pesar de que le llevó menos de diez segundos llegar hasta ella, parecía que había sido más tiempo.

La tomó entre sus brazos y apretó el cuerpo contra su pecho. El olor floral de la mujer había desaparecido. La habitación olía a cenizas y su cuerpo olía a ellas. Cenizas y restos de magia.

No. No. Por favor. Llévame a mí en vez de a ella. Dijo a cualquiera que pudiera leer su mente. Incluso al maldito dios muggle.

Pero la realidad de que ella carecía de aliento y de movimiento contra su pecho, destrozó su control. No había una maldición que pudiera equipararse con la sensación de la carcasa fría que tenía entre los brazos. Ella no estaba. Y no podía creérselo.

Su grito hizo eco en la habitación, rivalizando con el llanto del niño.

Sus cálidas lágrimas cayeron en la piel de la mujer, justo donde hubieran estado las de ella si pudiera llorar. Se deslizaron por las mejillas de Lily.

Debería haber muerto él. No ella.

Escondió su rosto en los cabellos rojizos y sus lágrimas se volvieron incontrolables.

—Li-Lily. Lo sient-P-Perdóname. —fría. Estaba tan fría. Su Lily no era fría. Incluso cuando estaba enfadada con él, ella no era fría. Nunca.

Su corazón murió con ella y el dolor consumió su cordura.

Miró al niño con ojos vacíos. Un bebe había matado al Señor Tenebroso. Lily querría que viviera, y probablemente había muerto de una forma valiente, intentando salvar a los que amaba. Una Gryffindor con valor.

Y él era un Slytherin cobarde, tal y como Potter siempre lo había dicho. Debería haber estado aquí protegiéndola, protegiéndolos, incluso si tenía que desafiar al Señor Tenebroso.

Pero lo había dejado todo en manos de Dumbledore. Y el mago más poderoso del mundo había fallado.

Con movimientos lentos, dejó el cuerpo de Lily en la alfombra. Cuando recostó la espalda sobre el suave material, tomó una de las manos inertes, e inclinó su rostro para dejar un beso casto sobre los fríos nudillos.

—Adiós, Lily. Te veré pronto.


AN: Este capítulo... me rompió el corazón mientras lo escribía y fue bastante complicado de hacerlo... Dejarme en los comentarios lo que pensáis y muchos ánimos y abrazos.