Cuando Raven salió al fin de su habitación veinte minutos después ya había oscurecido del todo y tanto Echo como Octavia habían terminado con la pizza.

La televisión seguía encendida aunque tenía el volumen muy bajo mientras ambas charlaban algo más serenamente la una frente a la otra en el sofá.

—El problema es que mi hermano es un tío, si no le dices lo que sientes claramente no se va a enterar, ¿entiendes? —le dijo Octavia abrazándose las rodillas frente a ella.

Echo que tenía los pies recogidos bajo ella jugaba con un hilillo del sofá.

—No sé, Octavia —respondió con gesto quedo mirándola—. A veces creo que no le importo tanto como dice.

—Claro que le importas, os queréis —insistió la morena extendiendo la mano hacia su pierna para consolarla—. Bellamy te quiere mucho, es solo que ambos sois de carácter difícil.

Echo que la miró se disponía a decir algo cuando vio pasar a Raven por detrás del sofá hacia la cocina.

Llevaba puesto un pantalón de chándal gris, una camiseta negra, un par de deportivas y una sudadera. La larga melena castaña la llevaba recogida en una alta cola de caballo y se dirigió en silencio a la cocina abriendo la puerta del mueble para coger un vaso y llenarlo de agua.

—Han vuelto a llamar para preguntar por ti —le dijo Echo con un gesto antes de que se le olvidase.

Octavia que volvió la cabeza hacia el arco de la cocina, viendo a Raven llevarse una pastilla a la boca antes de beber del vaso de agua puso una cara.

—¿Te duele la cabeza? ¿sigues con resaca? —preguntó ella preocupada—. No deberías beber de esa forma.

—Si, haz caso a Octavia, Raven —le dijo Echo con un gesto mirándola desde el sofá sin dejar de jugar con el hilito—. Por cierto, tu amiguito tiene una voz muuuy sexy, ¿nos lo presentarás? —se medio sonrió ella algo cómplice.

Raven que tan solo dejo el vaso en el fregadero salió de la cocina en silencio, dirigiéndose al mueble del salón para coger sus llaves.

—Llegaré tarde, no me esperes despierta —le dijo a Octavia abriendo la puerta de la calle.

Octavia que a punto estuvo de decirle algo no tuvo ocasión cuando la vio salir de allí.

—En serio, no se como la aguantas —farfulló Echo poniendo una cara al verla largarse así.

—Somos amigas —dijo Octavia sin más encogiéndose de hombros.

—Ya pues menuda amiga esa —dijo Echo con una cara alargando la mano para coger su taza de café de la mesa.

—Tiene muchas cosas buenas, es solo que... tú no la conoces como yo —dijo Octavia restándole importancia al asunto—. Por cierto, ¿tienes ya disfraz?

—¿Para Halloween dices? —medio sonrió Echo tras beber un poco sosteniendo la taza ahora entre sus manos—. Aún no, no sé de que me vestiré o que haré.

—Lexa y Lincoln están organizando una fiesta en casa aunque Bellamy sé que no está muy por la labor pero deberías venirte, seguro que lo pasamos muy bien y podéis arreglar las cosas.

—¿Tú crees?

—Estoy convencidísima de ello, Lexa me ha dicho que se lo diga a todos así que tenemos que buscarte un disfraz genial con el que mi hermano se caiga de espaldas —medio bromeo ella pícaramente divertida moviendo las cejas.

—Si, creo que tal vez deba hacer eso —se sonrió Echo devolviéndole la pícara mirada con un gesto jocoso—. Bellamy tiene que ver todo lo que se pierde...—deslizando la mano en el aire como señalándose el cuerpo escuchando a Octavia reír sacudiendo la cabeza—. Y tú, ¿irás con Atom? ¿tienes ya disfraz?

—Aún no, pero quizás vaya de enfermera sexy —medio bromeo Octavia con una picara sonrisita—. Nunca se sabe cuando Atom puede necesitar un boca a boca...

Octavia tuvo que reír provocando aún más risas cómplices de Echo que con un gesto se paso la mano por la cara.

—Va a ser una fiesta interesante.

—Seguro que si, ya lo veras —se sonrió Octavia imaginando lo bien que lo pasarían allí.

Estaba más que deseosa por compartir Halloween con Atom. Bueno de compartir Halloween y algo más...

Lo pasarían todos bien, ellos se divertirían mucho y Bellamy y Echo volverían a estar como siempre.

Todos felices...

Continuara...