Liz19, naol, stevedanno y Mushaid, no sé cómo agradeceros por seguir esta historia con tanto cariño... ya queda muy poco


CAPÍTULO 8

Se despertó sintiendo el calor de otro cuerpo junto a él y la cabeza todavía más llena de dudas que antes. Pero si el hecho de que ahora mismo lo que le apetecía era apretar a Danny contra él en vez de salir corriendo de allí y no volver jamás era indicador de algo, comenzaba a tener las cosas claras. La noche había sido increíble, nunca había experimentado orgasmos como los de aquella noche y la sensación de felicidad que tenía ahora era algo que no había tenido en ninguno de sus encuentros sexuales previos.

Steve era de los hombres que se levantan de la cama en cuanto se despiertan, no comprendía cómo la gente podía quedarse bajo las sábanas sin hacer nada.

Ahora que lo único que quería era quedarse ahí todo el día, arropado con el calor del cuerpo de Danny y la ropa de cama, comprendía un poco mejor que siempre le había faltado algo.

Por suerte tenía toda la mañana para…

¡Mierda!

-Danny… Despierta. ¡Son las nueve!

-¿Mmmmm?

El marine no pudo evitar sonreír al ver al siempre peinado Williams con el pelo alborotado y una expresión adormilada que le hacía parecer mucho más joven.

-Son las nueve- repitió, esta vez con voz más suave.

El rubio se incorporó de golpe.

-¿Las nueve? ¡Grace!

-Tranquilo, Mary dijo ayer que ella la llevaría al colegio. ¿Recuerdas?

-Es verdad. Entonces solo debo preocuparme de llegar al trabajo.

-Danny... tenemos que hablar. Pero ayer Joe me dijo que tenía que pasar por la base temprano…

-Descuida. No pasa nada. Hablaremos luego. Dúchate tú primero, si quieres. Se supone que tardarás menos.

-En tres minutos estaré fuera- dijo Steve sin dejar de darle vueltas a la triste expresión de Danny en aquel preciso momento.

Cuando Danny salió de su turno en la ducha, Steve ya se había ido y le esperaba una humeante taza de café recién hecho. Mientras lo tomaba, se arrepentía de lo que había hecho. ¿En qué estaba pensando? Bueno, sabía con qué había estado pensando, al menos, pero se suponía que no debía dejarse llevar por esos instintos primarios. Tanto evitar que le rompiesen el corazón y ahora caía en eso. ¿Qué cara iba a poner cuando más tarde Steve le contase que, efectivamente, aquella noche no había significado nada, que solo había sido una forma de relajar tensión y que, efectivamente había confirmado que no sentía nada por él?

Su teléfono vibró con un mensaje de Kono

"Danny, presenta tu hermoso

culo en el trabajo antes de que

A Catherine le dé un ataque"

Ahora ya no podría hacer otra cosa que sonreír y decirle al marine que no pasaba nada, que todo estaba bien.


Cuando llegó a casa, se encontró a Steve sentado en su sofá con expresión de angustia. Danny se preparó mentalmente y envió a Grace a su cuarto hasta que la comida estuviese lista.

-Danny…- el SEAL no sabía cómo empezar. Esa mañana había estado dispuesto a decirle que lo amaba, que cuando había estado confuso había sido toda su vida, y no en esas últimas semanas. El rubio había llenado su vida como nadie más lo había hecho nunca, pero ¿cómo iba a decirle eso y luego soltarle que le habían acortado el permiso y que mañana mismo debía volver a cumplir su deber?

-No digas nada, Steve. Ayer se juntaron muchas cosas, y alcohol. Mucho alcohol. No pasa nada.

Steve supo que Danny mentía solo con mirarle a los ojos, en los que había una pena que jamás había visto, salvo cuando hablaba de la muerte de su ex mujer. Se odió profundamente por ser el causante de aquello, pero no se sentía lo suficientemente valiente como para decir nada.

-Mañana debo volver. Me han acortado el permiso- fue lo único que pudo salir de su boca.

-¿Cómo?

El moreno asintió.

-Vaya.

-¿Cómo vamos a hacer con tu reportaje?

-Eso es lo de menos. Tienes unas obligaciones que cumplir, ante eso no podemos hacer nada.

-Aún nos queda la exposición de hoy.

-Pero querrás hacer la maleta.

-Suelo viajar corto de equipaje, no te preocupes.

-Llamaré a Catherine y luego haré la comida. ¿Te quedas a comer?

-No, llevaré a Mary a comer al Milky Way. Se va a llevar un disgusto cuando sepa que me voy.

-Claro. No sé en qué estaba pensando. Espera mientras llamo. Tal vez no le importe cancelar lo de hoy y dejar el reportaje en lo que llevamos hasta ahora y así puedas pasar el resto del día con Mary.

Steve asintió mientras pensaba que con quien quería pasar el resto del día era con él. Pero no sería justo.

Por primera vez en su vida, Steve odió su trabajo.


Catherine no solo se había puesto hecha una furia, sino que le dijo a Danny que ya estaba buscando un sustituto para las dos citas que quedaban o se fuese buscando otro trabajo. Steve se ofreció a solucionar el problema y así es como aquella noche, William Harrington- llamadme Billy, por favor- les acompañó a la exposición.

Al principio, Catherine se sintió como una princesa de cuento, con dos hombres varoniles y guapos dispuestos a pasar la noche con ella. Pero poco a poco, y sabiendo que Steve se iba a ir en menos de dieciséis horas, fue sucumbiendo a los encantos de Billy.

-Pero si no sabe nada de arte- susurró Steve en el oído de Danny cuando caminaban tras ellos y podían escuchar como el nuevo participante intentaba impresionar a la directora de la revista.

-Ni tú. Menos mal que el pintor no te escuchó cuando trataste su cuadro de basura

-¿Cómo iba a saber que ese señor que estaba a mi lado era el pintor?

-Es algo que puede pasar cuando vas a la inauguración de una exposición. Por eso hay que cerrar la boca y guardarse las cosas para uno mismo. Aunque gracias por decir que los dibujos de mi Grace son mejores.

-Es verdad. De todas formas es absurdo ver a Billy haciéndose el experto.

-¿Estás celoso?

Steve le miró como si no pudiese creerse que Danny pensase aquello.

-No. Solo me parece ridículo.

-Lo que tu digas.- Danny había decidido aprovechar esas últimas horas con Steve. Si no iba a verlo más, o iba a tardar mucho en verlo, ¿qué menos que disfrutar aquellos momentos? Ya tendría meses y meses para lamerse las heridas en un rincón, después.

-Me encanta Billy, no es tan perfecto como Steve, pero tiene algo…- le susurró Catherine un momento que estuvieron solos.

-Te dije que los príncipes de cuento son aburridos, al final.

-Sí. Tu experimento está siendo un éxito. No veo el día en que Billy me acompañe al baile. Y no tienes que enseñarle a bailar, me ha dicho que sabe hacerlo.

La verdad es que Danny no tenía ningún interés en enseñar a bailar al amigo de Steve, así que todo eran buenas noticias, al final.


La despedida fue horrible. Steve se metió en el taxi dejando tras de sí a unas llorosas Mary y Grace y a un Danny devastado que se mostraba fuerte por respeto a las chicas y al propio marine.

Steve no podría olvidar la angustia que se reflejaba en aquellos intensos ojos azules.