Hola: Este es el penúltimo capítulo, ya queda poquito para el final...Este capítulo no estaba previsto, pero se me ocurrió el otro día y pensé que tenía que estar sí o sí. ¡Disfrutad!
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Capítulo 9
Después de salir de Quántico, estuvo dando vueltas por toda la ciudad, se sentía perdida, sin saber muy bien a dónde ir, cuando se dio cuenta exactamente de dónde estaba. No era el lugar al que más le apetecería ir en ese momento, pero necesitaba hablar, y quién mejor que ella para hacerlo.
Llamó a la puerta varias veces con furia, no le importó si molestaba a alguien, hasta que la puerta se abrió. Ambas cruzaron una mirada intensa, sin decir nada, y Álex pudo ver que había restos de lágrimas en sus ojos. Se hizo a un lado para dejarla pasar y Emily entró directamente al salón.
-¿Quieres una copa? -le preguuntó Álex mientras Emily se sentaba. Ella asintió en silencio.
Aprovechó para mirar a su alrededor y aclarar un poco sus ideas. No estaba segura de qué le iba a decir a su compañera, ni siquiera de si tenían algo de qué hablar entre ellas, pero estaba en su casa y no iba a pasar la oportunidad de hablar de Aaron con ella. Álex volvió un momento después con una botella y dos vasos con hielo. Emily soltó una carcajada.
-¿De qué te ríes? -preguntó Álex, confusa, mientras servía la bebida.
-¿Whisky? Pareces Dave, sólo te falta el puro -respondió Emily sonriendo y cogiendo el vaso que le tendía la morena.
-Personalmente, prefiero la ginebra o el ron, pero se me han terminado. Esta botella se la ha dejado olvidada James, así que, que mejor ocasión...-dijo Álex sentándose al lado de Emily en el sofá.
-Por todos los hombres desgraciados e infieles -y le acercó el vaso a Álex para brindar. Las dos se bebieron el líquido ambar de un trago. Álex volvió a rellenar los vasos.
El silencio se instaló en el salón, pero era un silencio cómodo, las dos estaban perdidas en sus pensamientos, hasta que Álex decidió hablar.
-¿Cómo te sientes? -preguntó en voz baja.
-Furiosa, engañada, triste, y...rota -terminó en un susurro.
-Conozco esa sensación, yo me sentí igual que tú -respondió ella. Las dos miraban al frente, sin mirarse en ningún momento.
-¿Por qué no me lo dijiste Álex? ¿Por qué cuando te enteraste, te callaste y dejaste que siguiera con Aaron?
-Porque...porque quería que al menos una de las dos fuera feliz -Álex bajó la mirada.
-Pero él ha jugado con las dos.
-Lo sé, lo sé.
Volvieron a quedarse en silencio, mientras saboreaban el whisky. Emily apoyó suavemente la cabeza sobre el hombro de Álex.
-¿Por qué crees que lo ha hecho?
-No lo sé, Emily, su excusa ha sido la soledad, al menos es lo que me dijo a mí. Pero a veces eso no basta. Ha jugado con nosotras, con nuestros sentimientos, y eso parece que él no lo ha tenido en cuenta. Aunque supongo que sin quererlo, también hemos contribuido a que él siguiera con nosotras.
-Dios mío, todavía lo amas ¿verdad? -preguntó Emily mirándola. Álex bajó la mirada-. No te culpo, supongo que no es fácil olvidar a Aaron Hotchner.
-No, no lo es -murmuró su compañera.
-Lo odio. Y a ti también.
-Vaya -dijo Álex bebiendo de su vaso. No se sorprendió de la confesión.
-No, a ti no. Es sólo...no sé lo que siento. Ahora mismo lo mataría, Álex, si lo tuviera aquí yo... -las lágrimas empezaban a caer de los ojos de Emily, y Álex le cogió con cariño la mano, apretándosela fuertemente.
-Hay que seguir adelante Emily, por muy duro que sea.
-¿Y me lo dices tú? ¿Qué parecías un alma en pena el último año? -Emily sonrió a través de las lágrimas.
-Precisamente por eso. Hay que demostrarle a Aaron que podemos seguir adelante sin él.
-¿Y él? ¿Podrá seguir adelante sin nosotras?
La pregunta se quedó flotando en el aire mientras las dos morenas seguían sentadas juntas en el sofá, bebiendo whisky y compartiendo su pena sobre la maldad de Aaron Hotchner.
Continuará...
