Las lluvias en Berk, asi como las nevadas, son comunes.

Las tormentas suelen ser rebeldes al chocar con la isla por los grados de frio que sufre, pero ese dia en especial, las gotas empezaron leves, solo desatando una lluvia comun, pero aun asi fuerte como para que nadie saliera de sus casas; sin embargo, el calor que brinda el fuego en los hogares es suficiente para unir a una familia, envolviendolas en ese reconfortante calor.

Ese no era el caso de Hipo en ese momento, ya que los brazos de Merida eran los que le brindaba ese calor que ahora estaba apagado en su casa.

Merida estaba recostada en el pecho del castaño, escondiendo su cara en su cuello, mientras el acariciaba su espalda con los ojos sonmolientos, pero el leve movimiento de su mano se mudo para tirar atras el cabello pelirrojo de la mujer que se estaba durmiendo, para luego dejar un rastro de besos en su unica mejilla expuesta, queriendo poner sus labios en otros lados fuer de su alcance.

Una risita femenina salio de sus labios al sentir los ligeros toque que su amante proporcionaba. –Me haces cosquillas.-.

-No era mi intencion.- El siguio besando su mejilla, pero la mujer de piel palida dejo de esconder su rostro, para poner rapidamente sus labios gruesos en los finos.

El castaño acaricio sus rizos con suavidad, evitando jalarlos. Su beso apasionado duro unos minutos mas, para que en un momento se separan y se miraran a los ojos.

Las manos de Hipo se posaron en la cintura de la pelirroja, tomando el dominio de la situacion. El con suma delicadeza la recosto totalmente en la cama, al mismo tiempo que ella acariciaba su rostro con sus dedos. Los labios de Hipo se colocaron con los de ella para brindarle el mas dulce beso que podia dar, siendo correspondido con la misma ternura.

-No.-Susurro Merida mientras se separaba con tristeza. –Nos puede escuchar.- Aparto los cabellos marrones de su frente mientras este estaba apoyado sobre ella.

-Esta en casa de mis padres.- Le beso en la punta de la nariz. –Tenemos toda la noche para hacer lo que queramos.- Le sonrio para tranquilizar ese recuerdo de la primera vez que estuvieron juntos. Esto relajo los musculos de la princesa quien estaba un poco avergonzada por la situacion.

Ella mordio sus labios rosados al mirar el movimientos del hombre, quien estaba desvistiendola lentamente, dejandola expuesta frente a el. No se quedo atras, y empezo a imitar esos movimientos, sentandose en el regazo de este, solo que ahora sentia algo mas que placer, sintio cariño, aunque estuviera haciendo algo que era tan insignificante para ella, y ahora no era asi, porque buscaba en ese preciso momento algo mas en el que el objetivo principal por el cual comenzaron este acto prohibido.

Sus delgados labios besaron sus labios con fugaz velocidad, para posicionarlos en el cuello de esta, provocando un leve gemido y un cuello que se arqueo hacia atras con satisfaccion. Ambos cerraron sus ojos y dejaron que los instintos naturales de sus cuerpos actuaran por si mismos. Las manos delicadas de la femenina se posaron en el pecho del masculino, con un movimiento natural mientras ella se iba recostando en la cama y el sobre la misma. El se quito los pantalones y ropa interior, sintiendo comodidad.

Las manos de Merida tomaron el cuello de Hipo, atrayendolo a sus labios, pero este tenia otro plan y respiro hondo para tomar los pechos de la femenina y besarlos con deseo, dandoles ligeras mordidas que hacian que la espalda se la mujer a su cuidado se arqueara y de su boca salieran gemidos placenteros.

En ese momento, los ojos verdes estaban cerrados, pero los ojos azules se abrieron por un extraño instinto. Sus ojos inspeccionaron la habitacion, aun gimiendo por los movimientos de su amante, y noto algo raro en la habitacion, pudo ver un retrato, lo mas posible hecho por el, de una chica rubia y de ojos azules cargando a un bebe. Supuso que era la madre de Eyra por el gran parecido, y supuso otras cosas, pero no le dio importancia, ya que un movimiento atrevido de este hizo que sintiera un grado delicioso placer, haciendo que su espalda se arqueara mas y diera un largo gemido entrecortado, disfrutando de ser deseada.

Abrio sus ojos verdes para acercarse a la cara de la princesa sonrojada con una sonrisa, besandola con pasion, haciendo que las piernas blancas y femeninas rodearan la cintura de este.

Hipo sentia placer, pero diferente, sentia la satisfaccion de realizar el acto con ella, sentia como esto se habia convertido en algo mas que solo sexo y el deseo de buscar a alguien con quien compartir, pues alli la tenia, extendida ante el.

Con delicadeza, puso su miembro en la entrada de esta, sintiendo la respiracion acelerada que le habia provocado. Se lleno de confianza y la presiono, sacando un grito de ambos. Con ternura, sus movimientos comenzaron a un ritmo lento, disfrutando que el tiempo estaba de su lado, no era necesario terminar tan rapido.

La pelirroja gemia de placer, cerrando sus ojos de nuevo mientras el la dominaba por completo, porque tenia que admitir que cuando lo tenia cerca, ella se volvia debil. Disfruto de las sensaciones en su entrepierna que recorrian todo su cuerpo, pero la imagen de la rubia se habia grabado en su mente por un momento, conocia en esa cara, pero el recuerdo de ese rostro estaba por algun lado muy remoto de su cerebro, ¿donde la habia visto?, se pregunto.

Observo detenidamente la imagen enfrente de ella, ignorando completamente las ondas de placer, hasta que un recuerdo muy antiguo y fugaz revivio.

''Las espadas chocaban, haciendo resonar el intolerante sonido del metal golpeando metal. El pasto estaba pintado de salpicadura de sangre que peleaba sin sentido alguno.''

''El arma de Batair en sus manos, habia atravesado el cuerpo de una mujer rubia que estaba a punto de matarlo, pero el fue veloz y pudo matarla primero. Todos corrian a ayudarla mientras que ellos se alejaban de la escena ante sus ojos. Todos corrian hacia sus naves con el cuerpo muerto entre sus manos, pero ella, ella estaba celebrando la victoria junto con el hombre que habia asesinado a la esposa del hombre que ahora amaba''.

''Y ella habia participado. Ella la habia matado.''

''Destruyo una familia''. Retumbo en su mente.

Su gemido fue entrecortado, sacando unas lagrimas de los ojos azules, quien reprimia los sonidos de su boca con su mano, pero este acto fue confundido y casi omitido por Hipo quien acariciaba su cabello y besaba su cuello para relajar sus musculos que rapidamente se habian tensado.

Ella no podia seguir con esto. La culpa la habia envuelto como una manta. –Détente.-Susurro con fuerzas mientras las lagrimas salian aun de sus ojos, mojando completamente su cuello a medida que salian, pero fue ignorada. –Détente.-Dijo de nuevo pero ahora con mas fuerza, tratando de levantarse de la cama, pero estaba dura como roca y en estado de shock.

-¡TE DIJE BASTA!.-Le grito mientras ponia recta su espalda, y se levantara con el susto que le habia provocado sin aviso.

La pelirroja paro sus lagrimas y lo miro con cierta dureza con una respiracion acelerada. El castaño con temor, acerco su mano para acariciar el rostro de la princesa, que aun mantenia fria su mirada. –¿Te lastime?.- Pregunto con inseguridad.

-Quiero irme, ahora.- Le dijo evitando mirarlo por lo que agacho su cabeza.

Hipo libero su miembro de ella y con sumo cuidado se acerco mas a ella, apoderando en sus manos el rostro de la pelirroja quien estaba a punto de romper en llanto. –No me toques.- Susurro Merida mientras cerraba sus ojos con dureza.

-Tranquila.- Le dijo levemente mientras levanto su rostro, apartando los rizos que lo cubrian. –Estoy aqui, no… no necesitas ponerte asi.- El trato de besar sus labios pero ella tomo su muñeca y la alejo de ella, al mismo tiempo que su otra mano alejaba su pecho masculine.

-No quiero que vuelvas a tocarme.-Con dificultad dijo sus palabras, volviendolo a mirar con esa mirada que se veia pesada en ella. Esto le estrujo el corazon de Hipo, quien la miraba en shock. –Quiero irme, solo quiero irme a mi casa.-Ella se levanto, poniendose su ropa con su mayor velocidad. Hipo queria detenerla, pero aun estaba sorprendido por este cambio tan drastico en solo un par de minutos.

En un momento a otro, escucho la puerta principal cerrandose, por lo que se vistio rapido y salio corriendo por las escaleras, tratando de alcanzar a la mujer.

Salio por la puerta, sus ojos buscaban el cabello pelirrojo que era facil de distinguir y pudo encontrarlo, ya que no estaba a gran distancia de el.

-¡Merida!.-La persiguio pero esta siguio caminando evitando las palabras detras de ella. -¡Vuelve aqui! ¡Tenemos que hablar!.-.

Ella se detuvo, haciendo que el la alcanzara para tomarla de los hombros, pero ella se giro con dificultad, pues no queria verlo, ahora ni nunca. –No tenemos nada de que hablar.-.

-¿Que paso alli adentro? Estabamos bien y solo explotaste.- La miro con confusion.

-Solo quiero irme. Estoy ¡harta! de este lugar.- Trato de replicar de la forma mas fria posible, aunque su corazon se estaba rompiendo.

El nego con su cabeza con sus ojos entrecerrados. ¡No tiene sentido!.-.

-Eres la ultima persona con la que estaria.- Dijo con ojos nublados, casi podia reflejarse un odio, e Hipo debia odiarla en ese momento, pero esas palabras a ambos solo les termino de romper el corazon por completo.

Hipo dio un paso hacia atras y dio otro mas, nego con su cabeza, ¿que habia hecho mal?. El no replico mas, no hizo nada, solo huyo de ahi y dejo que hiciera cualquier cosa que la hiciera feliz. El, solo no la buscaria, no podia soportar la idea de perder a alguien mas.

Merida espero un momento a que su figura se perdiera en las gotas de lluvia, para que ella pudiera llorar en tranquilidad y seguir el camino hacia su barco y poder llorar como la lluvia tiraba las gotas al suelo.

Entro a su barco y se tumbo en la cama para llorar un largo rato, reprimiendo ciertos gritos de angustia y odio hacia ella misma en la almohada, pero se levanto de alli con debilidad y fuerzas hasta los suelos, para conducir su barco fuera de ese lugar y no volver jamas.

-.-.-

Las reuniones en la mesa y las cartas de su hermana se volvian cada vez mas largas e inconfundibles. Batair estaba recargado en la silla buscando una pista sobre este lugar secreto del que Merida hablo tan bien en sus cartas y en el que ella se habia establecido durante un tiempo.

Un bostezo de uno de los trillizos habia salido de su boca, otro de ellos estaba recostado en la madera dura de la mesa, al parecer, durmiendo comodamente, y el sobrante, babeando con la cabeza recargada en la silla.

-Ve a dormir, Hamish.- Batair le ordeno a su alteza, quien tenia los ojos sonmolientos.

El no peleo contra el, no replico, de hecho, asintio con una ligera sonrisa de que al final podria dormir con tranquilidad.

Batair sonrio por la actitud del muchachito, y el siguio leyendo las cartas de arriba a abajo mientras recargaba su mano en su mejilla.

El tiempo continuo transcurriendo y sus ojos se estaban cerrando con lentitud, hasta que el sonido de una puerta rechinando inundo el salon, despertandolo y mas porque unos pasos se acercaban a la habitacion, haciendo que el se parara alerta de la mesa, pero solo los rizos anaranjados se asomaron a la habitacion, junto con la figura de altura alta y mejillas rosadas, reconocidas porque solo una persona en el mundo tenia esa apariencia.

-Merida.-Susurro Batair con los ojos bien abiertos, acercandose a la mujer, corriendo como si fuera a salvarla.

El la tomo en sus brazos y la abrazo rapidamente, pero la solto, solo para darle una mirada severa, al igual que ella la tenia en su rostro.

-¿Donde estabas? ¿Que te sucede?.- Le pregunto con severidad.

Merida tomo su rostro y el dio un beso corto en los labios del guerrero. –Ya estoy aqui.-Le susurro. –No te alteres.-Ella sonrio con gusto y se dirigio a las escaleras del salon, para llegar a su habitacion y seguir llorando como lo habia hecho en su barco.

Batair miro su figura con duda en su rostro, ¿que rayos habia pasado?.

-.-.-

El sol se asomobaba en la isla, casi un insulto para Hipo, quien no habia pasado una noche apropiada para la felicidad que irradiaba.

Susupiro con tristeza mientras se dirigia a la casa de sus padres para buscar a Eyra, agradeciendo a los Dioses que no estaba ahi para haber sufrido lo que sufrio anoche.

El camino hacia esa casa lo habia hecho recapacitar, no dejaria que lo ocurrido le afectara, por el bien de su hija. El nego con su cabeza, el no volveria a sufrir de esa forma, y hubiera podido seguir pensando mas, pero ya estaba frente a la casa de sus padres, abriendo la puerta con una sonrisa en su cara.

-Papi.-La chica rubia salio corriendo a abrazar las piernas de su padre con felicidad.

-Hola pequeña.- Acaricio los cabellos de su hija con una sonrisa y la tomo de la mano para llevarla a su propia casa.

En el camino de regreso, Hipo estaba callado, al igual que Eyra por ver a su padre con una actitud muy rara en su cara y lo podia sentir.

-Papi, ¿que te pasa?.- Pregunto Eyra con curiosidad.

-Nada amor, ¿por que preguntas?.-Nego con su cabeza.

-Estas muy serio.- Arrugo su frente y nariz y hablo en tono de burla.

Hipo rio por el rostro de su hija. –Tu viejo esta muy bien, pero mas tarde deberias prepararte, porque vamos a tener un tiempo de padre e hija.-Hipo se agacho a la altura de su hija quien lo miraba con duda.

-Ught, ¿la princesa va a venir con nosotros?.-Tiro su cabeza hacia atras, suspirando fuertemente.

-Nop.-Nego con su cabeza. –Ella no esta aqui, ya no mas.- Dijo con cierta tristeza, pero esta fue opacada por Eyra, ya que una sonrisa se formaba en su rostro, porque por fin, ya tendria a su padre solo para ella.

-.-.-

El desayuno estaba servido en la mesa. Batair y Merida estaban sentados en el comedor solos, ya que habian despertado mas tarde de lo usual. Ambos estaban callados en la mesa, hasta que Merida giro su mirada hacia el rubio quien tomaba su desayuno con lentitud.

-Acepto.- Merida dijo sin expresion alguna, sin dejar de clavar su mirada en el.

-¿Aceptas que?.- Pregunto con ingenuidad, aun tomando la comida de su plato.

-Acepto casarme contigo.-Torcio su boca mientras mencionaba esas palabras.

El la miro con cierta sorpresa, ¿estaba pasando? ¿enserio?. Despues de años, finalmente habia aceptado ser su esposa. Formo una ligera sonrisa y asintio a las palabras de la chica con los labios apretados en seriedad.

-.-.-

Lagrimas en mis ojos se posan en este momento:,(