Capitulo 9: De madre y software es el asunto.
La vida parece que fluye en su estado natural, sin sobresaltos ni grandes complicaciones, pareciera que la constante amenaza de Naraku Kurayami no es más que un fantasma que no hace más que oscurecer y preocupar los corazones de quienes han tenido contacto con él. Nadie se explica la desaparición tan grande del declarado enemigo, nadie sabe su paradero, más allá del e-mail mandado hace un par de semanas y otro enviado a Kagura no han tenido más noticias.
Para Sesshoumaru es aún más angustiante, no sólo se trata de saber cual será el siguiente movimiento del pelinegro, sino también de la respuesta que él debe dar, es difícil, no puede llegar y decidir, no es algo que se pueda dejar al azar de una moneda. Con su padre han tenido roces toda la vida y lo más seguro es que sea así hasta la muerte, pero sigue siendo su padre, alguien que aunque no entiende siempre ha admirado, no es un secreto para nadie, él no lo niega, admira la mano de hierro con la que su padre se ha enfrentado al mundo y él hoy en día busca esa fortaleza.
Mira el reloj en la gran pantalla del aeropuerto, su madre lleva veinte minutos de retraso y lo más seguro es que se extienda aún más, se saca la bufanda de su cuello buscando un poco de aire, como siempre el aeropuerto internacional de Tokio es un infierno de personas, maldice el minuto en el que se ha dejado convencer por Rin sobre abrigarse tanto.
Camina hasta una pared llena de máquinas expendedoras y compra un café instantáneo, se deja caer en un asiento de espera y como ha pronosticado la espera se extiende por una hora y media más y tres vasos de café.
Al escuchar el anuncio de la llegada del vuelo en el que viene su madre se levanta para esperarla frente a la salida del andén, al verla llegar ataviada en un costoso abrigo púrpura suspira dejando caer los hombros.
—Mutter…
—¡Hijo, tanto tiempo!— Exclama sin la emoción que se espera al decir estas palabras— Tengo que venir a verte yo, no tienes la decencia de ir a visitar a tu propia madre.
Sesshoumaru se encoge de hombros, tiene claro que su madre no ha venido sólo a visitarlo, sabe que se trae algo entre manos. Recibe las maletas de su madre y se encaminan al estacionamiento. Ya en camino el silencio es pesado, Sesshoumaru se encuentra algo enojado ya que tiene bastante trabajo pendiente.
—Te dejaré en el apartamento y me iré a la financiera, a la tarde hablaremos— Comunica Sesshoumaru.
—No, llévame a la financiera contigo, tengo que hablar seriamente con Inutaisho— Contradice ella con altanería.
—Como quieras.
En poco tiempo llegan a Chiheisen Nishi, en el ascensor Sesshoumaru se baja en el piso veinticinco y su madre sigue hasta el último donde se encuentra presidencia.
Una vez en su oficina se pone al día con Jaken y se enfrasca en su trabajo. Se concentra en un par de informes y hacer unas cuantas llamadas a clientes, no se da cuenta de cómo pasa el tiempo hasta que ya es medio día. Pasa sus manos por los ojos por el dolor ya acostumbrado, ya cansado de esa situación le ordena a Jaken que consiga una cita con un oculista.
Una vez solo se levanta de su silla y se sitúa frente a la ventana, se pierde en la contemplación de la ciudad.
No puede dejar de pensar en el paradero de Naraku, sabe que todo este misterio es a propósito y le molesta, él no es alguien con quien se juega, Naraku se las pagará. Hace un par de días ha hablado con Kagura, esa es otra preocupación más, ella está muy asustada ya que su hermano también le ha enviado un correo electrónico con sutiles amenazas, en el e-mail trata de hacerla sentir culpable por lo sucedido a Rin y lo que sucederá según Naraku, además le ha hablado de las "condiciones de trabajo" en el Kaiten kurabu de Kioto. Sinceramente no sabe que hacer con Kagura ahora, es un tema que se le escapa de las manos, le había ofrecido una suma de dinero para que se fuera al extranjero ahora que está fuera de la organización Yakuza y así no correr peligro con su hermano y padre, pero ella ha alegado que esta vez no quiere tener miedo y enfrentarlos, que ella quiere estar presente en la caída de ellos, resignado a seguir teniéndola como aliada, a pesar de que la investigación se ha visto detenida.
Hace unos días también supo que su hermano tiene algo entre manos, pero que también se ha vuelto un trompo que sólo da vueltas en un tema que no parece tener salida.
No sabe que hacer, no lo sabe y le pesa demasiado darse cuenta de su limitación.
Unos delgados brazos lo rodean bajo las axilas sobresaltándolo, se da vuelta y ve a su pelinegra sonriéndole alegremente, antes de poder decir algo ella lo jala para poder besarlo.
—¿Qué haces aquí?— Pregunta al terminar el beso.
—Hola a ti también— Dice con un puchero— Vine por que Inuyasha me llamó diciendo que ya están los resultados del testeo.
La emoción y el entusiasmo se ve en su mirada y Sesshoumaru comprende lo importante que es este proyecto para su carrera. Sonríe levemente, en cierto modo para él también es importante, si bien su participación oficial sólo se dio en un principio, cuando todo sólo eran ideas, él se siente parte de eso y le gusta, por eso apenas pudo volver a estar al tanto del software lo hizo, aunque el proyecto siga al nombre de su medio hermano.
—¿Y qué tal les fue?
—No lo sé, Inuyasha salió un momento y me dejó esperando, por lo que me dijo Kagome fue llamado por otro cliente.
—Así que yo soy la distracción momentánea.
—Algo así— Ríe divertida— ¿Cómo te fue con tu madre?— Pregunta cambiando el tema, él ha tenido que contarle considerando que su madre se alojará en su apartamento. Sesshoumaru bufa al recordarla, ahora que lo piensa ella no ha bajado de la oficina de Inutaisho y eso que han pasado algunas horas ¿qué tanto podrían conversar?
—Está aquí, en la oficina de mi padre— Contesta tratando de evadir un poco el "cómo" que tanto le molesta. Rin no sabe como seguir el tema, sabe que para Sesshoumaru su madre no es un asunto grato, de todos modos en algún momento tendrá que conocerla, eso la pone nerviosa, con la actitud de Sesshoumaru no sabe que esperar de su… suegra.
—Te noto tenso ¿Quieres un masaje?— Ofrece para no seguir pensando en la progenitora de Sesshoumaru.
Él la mira interrogante, ella sonríe limpiamente, El joven se sienta en su silla, Rin pone sus manos en los hombros del chico y hace la primera presión.
—¡Sí que estás tenso, tienes unos nudos que aterrarían a una masajista tailandesa!— Exclama mientras continua con el masaje, siente como él se relaja poco a poco, se fija en la espalda masculina mientras sigue con los movimientos circulares de sus manos— Ahora que lo pienso estás más fuerte, estoy segura que tienes casi una talla más de espalda.
—He estado yendo al gimnasio— Contesta como si estuviera aturdido, la verdad es que se está relajando mucho, cierra los ojos, con razón Rin cocina tan bien, tiene manos de ángel.
—Mira tú, por lo visto tendré que cuidarme, no sea que aparezca alguna babosa y quiera llevarte lejos ahora que estás más fortachón— Dice mientras trabaja en un nudo bastante difícil. Sesshoumaru abre los parpados a lo dicho por Rin, ahora que lo piensa no es la primera sutil muestra de celos de la pelinegra, recuerda que con Kagura se mostró algo celosa cuando la conoció en el pasillo, incluso sin conocerla, antes la vez que la vio salir de su apartamento, el día que él supo de la existencia de Shiori y también pareció molestarse cuando Souten lo abrazó. Sólo espera que eso quede en eso, en algo sutil, por que no quiere una loca celosamente psicótica a su lado. Siente varios pequeños besos en su cuello, intenta alejarse por las cosquillas que le produce, ella ríe por su travesura y lo abraza para no dejarlo escapar. No, Rin es demasiado tierna como para transformarse en una loca celosa.
En eso están cuando la puerta de la oficina se abre repentinamente y unos ojos claros miran la escena con suspicacia.
—Si me lo dicen no lo creo, de verdad que es bizarro verte así.
—Cállate, Inuyasha— Lo corta Sesshoumaru, se pone de pie sin mirarlo.
—Al fin llegas, parece que eres especialista en dejar a la gente esperando— Reclama Rin mirándolo ceñuda.
—No molestes, soy un hombre ocupado.
—Sí, claro— Se burla sarcástica. Sesshoumaru le sorprende un poco que se lleven tan bien.
—¿Qué? Si igual encontraste que hacer mientras, no creo que me extrañaras— Se ríe Inuyasha. Rin se sonroja.
—Inuyasha, no molestes a tu cuñada— Escuchan que dice Kagome detrás de Inuyasha. Rin se lleva las manos a sus mejillas al escuchar la palabra "cuñada"
—¡Ella empezó! no deberías confraternizar con el enemigo Kagome, recuerda que ella es la principal aliada de este tipo— Apela fingiendo enojo.
—Como digas— Kagome rola los ojos— Vamos, el señor Inutaisho mandó a decir que quiere un informe en una hora.
Rin toma la mano de Sesshoumaru y le da un pequeño tirón invitándolo a seguirlos, él la mira extrañado y ella sonríe abiertamente— Sé que también quieres verlo.
En la oficina de Inuyasha se sientan alrededor del escritorio de este y él abre el sobre con los resultados, lee la primera parte entendiendo el protocolo, pero cuando comienzan los términos técnicos no entiende nada, así que se lo entrega a Rin, esta sonríe al ver que no son muchas cosas las que deben arreglar, calcula que una semana de trabajo todo estaría listo, en realidad es casi nada de trabajo, se siente feliz, eso no pasa muy a menudo.
Explica lo más simple posible a sus acompañantes y ellos también se alegran de las buenas noticias. Mientras Inuyasha elabora el informe para su padre, Rin se comunica con su equipo gracias a la laptop de Sesshoumaru, además organiza una reunión en su casa para poder discutir como se repartirán el trabajo.
—Todo listo, gracias— Dice Rin dando vueltas en la silla de Sesshoumaru, se encuentran en su oficina.
—Bien ¿almorzaste? es poco pasado del medio día— Pregunta sin levantar la mirada de unos contratos que está revisando.
—No, me muero de hambre ¿Me vas a invitar?— Ríe aún girando. Sesshoumaru se levanta y pone sus manos en el respaldo de la silla deteniendo los giros.
—Vamos— Simplemente dice. Rin salta de la silla para ponerse de pie— Espera, tengo que pasar por la oficina de mi padre.
Ambos suben al ascensor y llegan al lugar, la secretaria les deja pasar al mandato de su jefe.
—Te demoraste, hijo— Comenta indiferente Jarvinia sentada frente a Inutaisho.
Rin mira a la mujer y abre los ojos sorprendida, luego mira a Inutaisho, pasa la vista de uno al otro repetidamente y luego mira a Sesshoumaru como si tratara de dar una explicación a algo, como si tratara de resolver un acertijo. Tironea su manga, Sesshoumaru la mira interrogante. Jarvinia también repara en la joven junto a su hijo, pero decide pasarla por alto.
—¿Qué sucede?— Le pregunta en voz baja Sesshoumaru a Rin. Tanto Inutaisho y Jarvinia encuentran raro esto.
—Eres inteligente— Susurra Rin muy bajito, él la mira más extrañado aún.
—¿Se te ofrece algo?— Pregunta Inutaisho al ver que Sesshoumaru está más entretenido en tomar atención a la joven.
—Mutter necesito hablar contigo— Dice Sesshoumaru viendo a su progenitora, devuelve la mirada a la pelinegra que todavía mira a todo el mundo como si fuesen bichos raros— Por cierto, te presento a…
—¡Oh, no podrá ser por el momento! Con Inutaisho nos estamos poniendo al día, te veré en la tarde— Interrumpe Jarvinia como si no le interesara la presencia de la muchacha.
—Como digas— Le molesta cuando su madre se pone en plan de "eres inferior a mi así que haré como que no existes"
—Señorita Rin, me alegro verla bien— Comenta Inutaisho— ¿Cómo va el proyecto? Supe que hoy entregaron el resultado.
—Viento en popa, sólo unos cuantos ajustes y todo estará incluso antes de la fecha que presupuestamos— Responde Rin feliz al recordar los buenos resultados— Pronto Inuyasha le comunicará los detalles.
—Sí, espero con ansias.
Ambos se despiden de los mayores y salen a almorzar, ya en un pequeño restaurante en la misma calle que la financiera se disponen a comer. Rin conserva su mirada de extrañeza y le da vueltas la imagen de los progenitores de su vecino en la cabeza.
—¿Qué quisiste decir con que soy inteligente?— Pregunta Sesshoumaru curioso por las palabras de la chica.
—A mi no me engañas, tus padres deben tener algún grado de parentesco— Suelta alarmada.
—¿De dónde sacas eso?
—¡Se parecen muchísimo! Llega a dar miedo, tu padre tiene rasgos más asiáticos, pero parecen hermanos perdidos o algo así— A Rin le recorre un escalofrío. Sesshoumaru levanta una ceja— Pero tú eres inteligente y puedo constatar tu correcta anatomía con mi propio testimonio.
—No digas sandeces— Exclama molesto. No es agradable que insinúen que deberías ser retrasado mental o algo parecido.
—Okay, me cayo, pero debes reconocer que tengo razón.
—Rin…
—Sí, sí, sí, no me regañes.
Comen en silencio por un buen rato, Rin arrepentida de haber hablado y Sesshoumaru sólo por costumbre. Él por su parte mira a la chica frente a él y piensa en algo que se ha preguntado por días. Cuando su relación tomó este giro la ha sentido muy dispuesta, pero desde el día que le ha mostrado de que consistiría el tratamiento el tema no se ha vuelto a tocar, recuerda que ella le ha dicho que deben esperar a su periodo, pero ella no ha mencionado nada aún, no es que sea experto en el tema, sin embargo sabe que es algo de una vez por mes pero muchas mujeres no son tan regulares y no sabe en que categoría entraría Rin, tampoco es que llegue y diga "Oye Rin ¿qué tan regular eres con la menstruación? Por que me parece que estás atrasada ¿o son imaginaciones mías?" ¡no puede preguntar algo así y menos en medio de un restaurante! Por otro lado también puede ser que ella no ha dicho nada por que simplemente no tiene deseos de intimar con él, es común que las mujeres pierdan el interés en esos temas ¿será eso, ella no lo desea?
Sesshoumaru estira su mano hasta rozar la de ella, Rin de inmediato levanta la mirada, él no dice nada, simplemente se queda mirándola, ella le sonríe como siempre lo hace.
Después de comer se despiden para cumplir con sus obligaciones, él vuelve a su oficina y ella regresa a su apartamento para la reunión de equipo.
A eso de las cuatro de la tarde el grupo ya está reunido en la sala de estar de Rin, allí analizan la copia del informe que le ha entregado Inuyasha, saben que a eso de las siete él llegará para tratar el tema del tiempo, el capital que aún queda y lo dicho por el presidente de la financiera. Están muy motivados por lo que ríen de buena gana.
Cuando ya han tenido todo de acuerdo y el trabajo repartido se enfrascan en sus trabajos y no se dan cuenta cuando sienten los golpes en la puerta. Al abrir se encuentran con que son Inuyasha y Kagome.
—¿Y a ti cómo te dejaron entrar?— Pregunta Rin al verlo frente a su puerta.
—Hola, cómo estás, yo también me alegro de verte— Contesta sarcástico Inuyasha entrando junto a su secretaria.
—Llegamos con Sesshoumaru— Comenta Kagome mientras se sienta junto a los chicos en el gran sillón beige y los saluda a todos.
—¿Y por qué él no vino?— Pregunta Kohaku extrañado, ya se le ha hecho costumbre la presencia del serio hombre en sus reuniones, es un excelente cable a tierra.
—Espérenme un poco— Exclama Rin antes de salir del apartamento.
—Está con su madre, vino a visitarlo— Comenta Inuyasha cuando Rin ya ha salido.
—Ay no, pobre de Rin, va a tener un encuentro cercano de tercer tipo con su suegra— Bromea Shippo con una cara de espanto que parece real. Souten lo empuja de un hombro.
—Te burlas por que tú no tienes suegra— Reclama ella.
—No la tendré, pero tus hermanos no me quieren ver ni a mil metros— Responde él.
Souten nació en una familia típica: Padres amorosos y un par de hermanos mayores que la molestaban y celaban por igual, pero eso duró hasta la edad de los quince años, sus padres murieron en accidente de trenes, para la adolescente que era en esa época fue devastador, pero nunca se dejó caer gracias a la ayuda de sus hermanos mayores, ellos se transformaron en una suerte de guardaespaldas que no dejaban que ningún chico se le acercara y la protegían de absolutamente todo, aún hoy en día actúan de una forma muy celosa con ella. Souten agradece el tener unos hermanos así, los ama y son su pilar en la vida. Cuando conoció a Rin en la época de la preparatoria en un principio no se llevaban bien y creía que esa vitalidad infantil que siempre la ha rodeado era falsa, pero al saber que Rin vivía una situación parecida a la suya la hizo ver de otra forma y acercarse a ella, terminaron en una gran amistad que se extendió después a la época de la universidad y el trabajo. A Shippo lo conoció cuando Kohaku los presentó cuando iba en segundo año de carrera, desde entonces siempre le gustó, pero no se atrevía a decirle nada por tímida, cuando al fin pudo declararse hace unas semanas y él le correspondió fue una gran alegría para ella, pero Hiten y Manten no lo tomaron igual y sólo esperan un pequeño error del pobre pelirrojo para romperle todos los huesos.
Sesshoumaru y su madre están sentados uno frente al otro en el living del muchacho.
—Debiste consultarme antes, el apartamento es mío, no puedes llegar y meter a cualquiera allí— Dice Jarvinia removiendo una pelusa del sillón en el que está sentada.
—Fue una emergencia, es mientras Kagura no tenga donde ir— Responde masajeando el tabique de su nariz.
—Si tanto te importa la suerte de esa mujer entonces métela aquí contigo, no veo el caso que la tengas en mi apartamento si volviste a caer con ella.
—No volví con ella, sólo la estoy ayudando— Odia tener que dar explicaciones, por lo general lo evita, pero su madre es su madre.
En eso sienten golpes en la puerta de entrada, Sesshoumaru se levanta a abrir extrañado.
—Hola de nuevo— Saluda Rin antes de tomarlo de las mangas para obligarlo a inclinarse por un beso, siente cierta resistencia en el chico pero de todos modos la besa.
Jarvinia no pierde detalle de la demostración de cariño y bufa rolando los ojos, se fija nuevamente en los brazos del sillón en busca de nuevas pelusas.
—No iré hoy, yo…
—Lo sé, sólo quería saludarte— Interrumpe con una sonrisa conciliadora. En realidad sí ha ido para llevarlo con ella, pero cuando ha visto a la mujer sentada en el sillón se da cuenta de la situación— Si quieres me llevo a Un para que no te moleste, Ah está siendo regaloneado por montones en estos momentos.
Sesshoumaru lo piensa y va en busca del perro que está encerrado en el cuarto de lavado por que su madre no es muy afín con los animales.
Rin mira nerviosa a la mujer que la ignora a propósito.
—Eh… mucho gusto, me llamo Rin Mori— Saluda dando una reverencia. Jarvinia la mira de pies a cabeza.
—Jarvinia Abendroth— Se presenta desviando la vista como si perdiera el interés en la muchacha.
—Yo… —Traga en seco, ahora entiende en parte la actitud de su vecino. Se fija mejor en los rasgos de la mujer, Sesshoumaru tiene razón en decir que es muy parecido a ella, es casi como una versión femenina de él, sólo que él tiene unos rasgos más asiáticos heredados de su padre, pero sin duda salió más a la madre que al padre— Sesshoumaru me ha hablado de usted.
No recibe respuesta, se remueve incómoda en su sitio. Sesshoumaru regresa con el can tomado del lomo y se da cuenta del infructuoso intento de conversación por parte de Rin, llega a ella y le entrega el perro, ella lo abraza como si fuese un bebé.
—Nos vemos— Se despide ella, da una reverencia a Jarvinia y luego sonríe a Sesshoumaru antes de irse.
—Así que ella es tu nueva entretención— Comenta Jarvinia viendo a su hijo que se ha quedado pegado viendo por donde se ha ido la chica, él le devuelve la mirada ceñudo.
—No es así.
—Entonces es una molestia— Espeta como si practicara lógica básica.
—No hables así de ella— Reprende al sentarse nuevamente frente a ella— Es mi novia, así que respétala.
—Así que novia, algo me había comentado Inutaisho a decir verdad— Comenta de forma vacía. Se fija en la mirada seria y determinada de su hijo y recapacita en el tono con el que se ha dirigido a ella, observa su postura defensiva— No me digas que te enamoraste.
—No es asunto tuyo.
—Cuando me lo dijo aseguró que estás con ella sólo para hacerlo enojar, por rebeldía, pero no veo eso, quien lo diría, al final sí piensas en alguien que no sea en ti mismo.
—¿Acaso te molesta?— Pregunta a la defensiva. Su madre sonríe irónicamente.
—En realidad me tiene sin cuidado.
Rin llega al apartamento y deja el perro en el suelo, es tomado por Souten de inmediato.
—¡Son las cosas mas tiernas y esponjosas del mundo, son tan suavecitos que creo que voy a morir!— Exclama abrazando a Un como si la vida se le fuese en eso. Se sienta a un lado de Kanna, quien tiene a Ah en brazos y prácticamente dormido por sus suaves mimos, ella tiene una pequeña sonrisa en el rostro por el tierno cachorrito.
—Parece que habrá que regalarle un perro a Kanna, está sonriendo como hace una hora, se va a acabar el mundo— Comenta Shippo mirándola como si desconfiara de ella. Kanna se sonroja y hace un ademán de dejar el perro en el suelo, pero su novio sentado al otro lado de ella la detiene.
—No tienes por que apenarte por las idioteces de este otro ¿quieres un perrito, mi amor?— Expresa Kohaku. Kanna lo mira un momento y luego asiente con la cabeza, él la abraza.
—¡Son tan dulces que voy a tener un coma diabético!— Chilla Souten al verlos.
—Definitivamente son el uno para el otro— Pronuncia Hakudoshi y el resto no sabe si se refiere a Kanna y Kohaku que aún están abrazados o a Souten y Shippo por ser especialistas en hacer comentarios arruinadores de momentos.
—Como sea, ya díganme que van a hacer. Hablé con mi padre y dice que si lo van a tener en una semana entonces se organizará un cóctel en tres semanas más para lanzar el programa— Espeta Inuyasha captando la atención de todos, entre los programadores se miran analizando las palabras.
—Es buen tiempo— Contesta Rin— No tenemos inconvenientes, aunque sería la primera vez que nos hacen un cóctel.
Todos ríen por eso, hablan un par de horas más para afinar detalles y revisar en sus computadoras que es lo que tienen.
—… Y desde entonces no sé nada de Naraku o su padre— Sesshoumaru acaba de contar lo sucedido a su madre, esta se lleva una mano al mentón analizando lo contado.
—Ya veo, es más grave de lo que suponía ¿No le has dicho nada de esto a Inutaisho?
—Me evita, de hecho tuvimos una discusión y desde entonces hablamos lo justo y necesario.
—Pero supongo que él tiene derecho a saber que Kurayami puso un precio a su cabeza— Comenta aún pensando en el asunto— ¿Y qué piensas hacer tú?
—Intento averiguar qué es lo que tiene mi padre que tanto quiere Naraku.
—¿Alguna vez has escuchado hablar de Midoriko?— Pregunta sentándose más recta, mirando de lleno a su único hijo. Sesshoumaru niega con la cabeza— Lo imaginé. Fue una gran diseñadora de joyas, una orfebre reconocida a nivel mundial, incluso hizo algunas joyas para la familia real de Inglaterra.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Mucho, verás, sus hijas Tsubaki y Hitomiko son sus herederas, ellas son muy diferentes entre si, Hitomiko es de esas tipas que no matan ni una mosca, muy seria, recatada y todas esas cosas, pero su hermana es todo lo contrario, de carácter impulsivo, cree tener el mundo a sus pies y envidiosa de su hermana.
—Aún no entiendo que tiene que ver.
—Déjame terminar la historia— Demanda con tono neutral, sin alterarse— A Hitomiko se le ocurrió la brillante idea de mostrar la colección privada de su madre al mundo y viendo las ganancias que esto significaría Tsubaki la apoyó, pero como siempre quería aprovechar esta oportunidad de sobresalir a su hermana, allí entraron en juego los Kurayami. Onigumo contactó con Tsubaki y le ofreció el patrocinio de su empresa para la causa con tal de obtener algo bastante curioso a cambio.
—¿Curioso?
—Entre las joyas del legado de Midoriko está una perla que también tiene su historia.
—No des tantas vueltas.
—Es necesario para que comprendas. El padre de Onigumo, un viejo tan corrupto como su hijo y nieto, fue novio de Midoriko en sus años de juventud, pero ellos terminaron cuando Midoriko se enteró de lo que él hacía, sin embargo él antes le había regalado esta perla, se la dio en bruto y ella la perfeccionó hasta convertirla en un collar evaluado en tanto dinero que es posible comprarse un castillo sólo con él y te sobra— Relata con un tono de voz como si hablara del clima. Sesshoumaru alza una ceja.
—¿Cómo puede un collar valer tanto?
—Cuando el viejo Kurayami le regaló esa perla no sabía que le estaba dando algo que tiene más de cinco mil años de antigüedad.
—¿Y de dónde él sacó algo así?
—No tengo esa información, sólo sé que gracias a ese collar Midoriko saltó a la fama cuando un historiador lo vio y realizó una prueba de datación a la perla. Desde entonces fue éxito tras éxito para ella hasta el día de su muerte— Hace una pausa evaluando la atención de su hijo— Retomando el tema, Tsubaki en sus ansias de figurar le prometió a los Kurayami el regreso de la perla a sus manos una vez que la gira terminara, sin embargo Hitomiko ya había hablado con tu padre para conseguir que la financiera fuera la responsable, llegando a un acuerdo con él, esto molestó a Tsubaki y a Kurayami, lo que tengo entendido es que hasta esa fecha Inutaisho no tenía idea realmente de la historia de ese collar y su ganancia sería a porcentaje de lo recaudado.
—Entonces se enteró y también lo quiso— Intuye Sesshoumaru. Su madre sonríe.
—Algo así, Onigumo envió a su hijo a hacer negocios con Inutaisho que creo aún lo tienen atrapado, pero en fin, lo importante es que entre reuniones Inutaisho se enteró del propósito de los Kurayami, en ese tiempo la gira de las joyas ya iba por el medio oriente. Tu padre le ofreció a Naraku que convencería a Hitomiko de entregarle la perla si él hacía una serie de trabajos para él y por supuesto que aceptó. Por esa época los Kurayami se confiaron e hicieron el trato para comprar en Dubai que te conté y todo el escándalo que se formó por su dinero fraudulento y su indefinida relación con los Yakuza. Bien, el mayor problema es que Inutaisho prefirió no seguir con lo acordado con los Kurayami, pero aún así les dio el dinero suficiente para reponerse como pago de los servicios prestados, tengo entendido que ellos aún tenían contacto con Tsubaki en ese momento y a un acuerdo llegaron, no sé bien que sucedió, pero al llegar a Alemania la perla desapareció, tuvimos grandes problemas en la importadora ya que éramos los encargados de transportar todo a Europa. Hubo un gran escándalo y hasta el día de hoy no se sabe que realmente sucedió, nosotros nunca vimos la perla, perdimos varios clientes tras esto.
—¿Insinúas que Inutaisho la tenga?— Ahora que lo piensa, cree haber visto algo en la prensa.
—Yo no he dicho eso— Responde suspicaz— Sería muy estúpido de su parte si roba a un cliente de tal envergadura, más si lo robado es algo de tal valor, no es algo que pueda vender o que su actual esposa pueda usar en una fiesta.
Sesshoumaru lo piensa, es verdad, no es algo que puedas mostrar que tienes y robarlo para mantenerlo escondido hasta tu muerte es estúpido, pero ¿Qué otra explicación puede tener todo esto? Lo mas lamentable es que aunque tenga toda esta información con él no puede hacer nada, ya que es su palabra contra la de Naraku y aún peor, contra la de su padre.
Dentro de esa semana Sesshoumaru y Rin comparten poco tiempo, Sesshoumaru por que el hecho de tener a su madre allí con él lo corta un poco, más aún sin saber cuanto tiempo estará allí, ella no ha dicho nada al respecto y la encuentra sospechosamente tranquila. Mientras que Rin trabaja a full para tener el programa listo para la entrega y la posterior venta y casi ni sale de su apartamento por lo mismo.
Sesshoumaru se encuentra en un café, mira a su acompañante esperando alguna reacción de su parte, pero ella aún parece tratar de analizar sus palabras.
—¿Y tu madre de dónde sacó todo esto?
—Suele tener muchos contactos, todo este tiempo estuvo investigando por su cuenta, además su importadora se vio afectada en el caso— Responde tranquilamente Sesshoumaru antes de llevar la taza de té a su boca.
—Yo no sabía nada de esto— Comenta de forma vacía— Pero no puede ser, no es algo que se oculte fácilmente.
—En esa época no estabas para nada preocupada de los problemas de tu familia— Refuta distraídamente.
—Bueno, eso no importa, lo que nos interesa es que ya tenemos algo sólido.
—No es tan así, sería nuestra palabra contra la de tu padre y hermano, ahora lo importante es encontrar documentos que nos avale, además de saber el real paradero de la perla— Plantea mirándola seriamente— Sé que Inuyasha tiene material en sus manos, hablaré con él, por otro lado creo que mi madre también está interesada en el caso, por algo vino y creo que contactó con un abogado que nos ayudará en gran medida.
—También hay que averiguar el paradero de Naraku, alguna forma debe haber.
—Por ahora debemos concentrarnos en las pruebas para hacer la acusación, una vez denunciado la misma policía puede buscarlo.
—¿Y tu amiga? Ella puede ayudarnos a encontrar pruebas.
—Ni lo pienses, Kagura— Advierte molesto— Si me disculpas…
Se levanta de la mesa y se dirige al baño, Kagura espera un momento para asegurarse, toma el saco de Sesshoumaru y busca en los bolsillos, en el interno encuentra el celular, rápidamente busca en la lista de contactos, al encontrar el número que busca lo anota en el propio rápidamente, vuelve a guardar el celular de Sesshoumaru en el saco y lo deja en su lugar. Poco después Sesshoumaru vuelve a la mesa.
—Si no tienes nada más importante que decirme me voy— Dice ella tomando el último sorbo de café— Nos vemos, Sesshoumaru.
Sale del local y camina apresuradamente al metro. Sesshoumaru la mira extrañado por el apuro de irse de la mujer, supone que es por el nuevo empleo que ha conseguido hace poco como cajera en un banco, le resta importancia y termina su té para poder volver a su trabajo.
Ya en la tarde Sesshoumaru vuelve a su hogar, allí se encuentra con la sorpresa de que su madre ha salido de compras, así que tiene el apartamento para él solo. Mira hacia el frente y se pregunta si es prudente visitar a Rin, sabe que hoy es el último en que trabaja en el proyecto, de hecho todos están reunidos ensamblando el programa nuevamente.
Se sienta al borde de su ventanal y se pierde en la contemplación como es su costumbre, sólo que esta vez no tiene algo determinado en que pensar, en verdad está cansado de pensar, quiere dejar su mente vacía por un momento, cierra los ojos y en poco minutos se queda dormido.
Por otra parte Rin y sus amigos afinan los últimos detalles, dan una última prueba para ver cualquier pequeño inconveniente, una vez satisfechos se miran entre si.
—Damas y caballeros— Exclama Rin— Fue un honor trabajar con ustedes— Y con estas palabras celebran el fin del proyecto, al otro día sería entregado a Inuyasha para que entre al departamento de marketing para prepararlo para su venta. Reparten copitas de sake entre ellos.
—Modestia aparte, esta vez sí que nos lucimos— Expresa Hakudoshi— ¡Así que salud por nosotros!
—¡Salud!— Corean todos al servirse el sake de un trago.
En poco tiempo todos se dispersan hablando y ponen algo de música. Rin a pesar de que se encuentra tan feliz como el resto se siente un poco mal, siente el cuerpo raro pero no le da importancia. Mira la puerta y se acuerda del inicio de este proyecto, rápidamente coloca a grabar una copia del software, una vez que el disco termina de ser quemado lo guarda en una caja y sale sin decirle nada a nadie.
Unos golpes en la puerta sacan a Sesshoumaru de su sueño, algo aturdido se levanta para abrir, en medio de su somnolencia piensa que seguramente su madre se ha olvidado las llaves.
Apenas abre cae al suelo con su pelinegra abrazada a él como un monito. Ella rápidamente levanta el torso y queda sentada en su cintura, lo mira preocupada y pasa las manos por la cabeza de él buscando heridas.
—Perdóname, no creí que te botaría, lo siento mucho— Ruega alarmada por la salud de su vecino. Él la mira desde su posición, se da cuenta que tiene un gran ángulo de su escote desde allí, se sienta quedando a su altura.
—No te preocupes, sólo me tomaste por sorpresa y no tengo ninguna herida— Lo último lo dice por que ella sigue buscando en su cabeza. Ella lo mira a los ojos y allí recién se da cuenta de la posición que están, sonrojada se levanta rápidamente, Sesshoumaru lo hace con más calma.
Ella lo abraza estrechamente y se quedan así por un buen rato. Ella levanta la mirada y sonríe, él baja su rostro en busca de sus labios, se besan con calma.
—¿No deberías estar trabajando?— Pregunta a milímetros de sus labios, parpadea un par de veces por que aún está medio dormido. Ella deshace el abrazo y se agacha a tomar el disco DVD que ha quedado en el suelo, lo mira un momento antes de volver su vista al hombre frente a ella.
—Quiero que tengas la primera copia, esto no sería nada sin ti, no sólo te debo la oportunidad de este trabajo— Expresa sonrojada. Le extiende el disco— …Te quiero, Sesshoumaru, esto no es un común regalo para expresar este tipo de cosas, pero aún así quiero decirte cuanto te quiero, cuanto…
Se corta, sabe que es apresurado hablar de amor, baja la mirada y extiende más las manos. Sesshoumaru la mira un momento y siente algo tibio en el pecho, con su calma habitual toma el objeto de las manos de la pelinegra y lo mira con detenimiento. Ahora que lo piensa el primer paso para acercarse a ella ha sido por culpa de un computador, vuelve a mirar a la pelinegra, se aclara la garganta un poco, le es difícil, no es algo que diga a menudo, de hecho no recuerda la última ves que lo dijo.
—Y yo te quiero a ti— Musita bajito, pero lo suficientemente alto como para que ella escuche. Rin levanta la vista y se miran un buen rato sin hacer nada hasta que lo abraza por el cuello y él por la cintura, se besan apasionadamente por un buen rato, cuando Sesshoumaru intenta meter sus manos bajo el suéter se dan cuenta de lo que hacen, se separan sonrojados. Rin repara en sus ojos cansados.
—Creo que ha sido un día largo, tienes una cara de sueño que ni te la aguantas— Ríe antes de darle un último beso y retirase a su apartamento donde sus amigos aún celebran. Sesshoumaru se va a su cama a dormir.
Al llegar donde sus amigos, ellos le preguntan por Sesshoumaru y ella se limita a contesta que necesita descansar, la celebración no se extiende mucho, ya que ellos también lo necesitan.
Una vez sola limpia superficialmente prometiéndose tener un día de aseo general. Al terminar se da una ducha y se coloca una pijama holgada, se sienta en su sillón cansada pero sin sueño, Ah le lame los dedos de los pies causándole cosquillas, ella lo toma en sus brazos y juega con él.
—Eres un cachorrito precioso, una cosita linda y regalona— Juega con Ah hasta que el perro se calma y termina simplemente acariciándolo de forma lenta, una sonrisa tranquila adorna su rostro dejando pasar el tiempo, se acomoda mejor en el sillón con pereza, aún se siente rara y la molestia se está estacionando en su vientre bajo, inquieta mueve al cachorro para que no recargue su peso en ese punto. De pronto abre mucho los ojos y prácticamente bota al perro para correr al baño.
Ah rasguña la puerta en un intento de llamar la atención y lloriquea suavemente su pena de no ser atendido. Mientras que dentro del baño Rin se relaja un momento, aquello que ha esperado por semanas se ha cumplido. En verdad es un alivio, ya que la situación la tenía algo desesperada, incluso estuvo a punto de comprar una prueba de embarazo casera, lo más seguro es que todo el estrés de este último tiempo por la sobrecarga de trabajo afectara su regularidad.
Pero una parte de ella reconoce que cierta ilusión le hacía la situación.
A la mañana Rin se encuentra en su casa en su plan de limpieza, ya ha entregado todo a Inuyasha y ahora depende de él el resto de los pasos a seguir, lo que sí Shippo se ha puesto en contacto con el departamento de marketing para ver todo respecto al aspecto visual de la venta del programa.
Distraída en trapear el piso del living, mientras Ah y Un corren de un lado a otro, siente el sonido de su teléfono móvil, rápidamente corre a su habitación para atenderlo, al ver el número se extraña, no lo reconoce para nada.
—¿Diga?
—¿Con Rin Mori?
—Sí, con ella.
—Hola, soy Kagura ¿me recuerdas?— Escucha del otro lado y se sorprende, desde el día que fue con Sesshoumaru a verla no ha tenido otro contacto.
—Sí me acuerdo ¿sucede algo?— Pregunta desconfiada, por alguna razón no le gusta, es como si intuyera el pasado de su vecino con ella.
—Iré al grano ¿Recuerdas cuando ofreciste ayuda para conseguir todo de la computadora de Naraku? ¿La oferta sigue en pie?
—Sesshoumaru no quiere que yo me meta en eso y no quiero tener problemas con él, ya sabes como es.
—Él no tiene por que enterarse, yo invento una historia para encubrirte, por favor, esto es importante y si Sesshoumaru no da su brazo a torcer esto se retrasará aún más.
—No lo sé.
—Por favor, piénsalo, estaré en contacto contigo— Y sin esperar una respuesta corta la llamada, Rin mira el teléfono preocupada.
Los días nuevamente pasan, contrario a lo pensado Kagura no ha vuelto a llamar a Rin, a ella todo le da vueltas en la cabeza, por una parte está esa llamada, además de un asunto con Jarvinia y por otra está su sobrina. Shiori no se ha contactado con ella en más o menos dos semanas y media, ella ha intentado llamarla pero su celular siempre está apagado, no se atreve a ir a su casa para no enfrentarse a la madre de esta, lo más probable es que esta repentina desaparición de la adolescente se deba a ella.
—¿En qué piensas?— La voz profunda del hombre a su lado la saca de su abstracción, se fija en él, se encuentra boca abajo con la sábana en la cintura dejando toda la espalda descubierta, sus brazos apoyados en la almohada y su mejilla izquierda apoyada en las manos, la mira de lado. Pasa una mano por la espalda masculina, siempre le han atraído las espaldas de los hombres y la de Sesshoumaru es formidable, la de un hombre fuerte. Ella intenta sujetar la sábana a la altura de su pecho para cubrirlo.
Rin le ha "anunciado" que ya es seguro, que ya ha comenzado el tratamiento y aprovechando que la madre del hombre se ha reunido con un grupo de viejas amigas en quien sabe donde, las cosas han terminado en un encuentro "revitalizador" para la pareja.
—En Shiori, hace mucho que no sé de ella— Responde besándolo en un hombro.
—Debes tener paciencia— Aconseja él. Hace un tiempo Rin le ha contado el problema que tiene con la madre de la muchacha.
—Lo sé, pero igual me preocupa, no puedo evitarlo— Responde ella. Sesshoumaru se da vuelta y hace que Rin se apoye en su pecho, ella se refugia allí— Además me da vueltas la invitación de tu madre.
—Dejemos fuera de esta conversación a mi madre— Pide sin ánimo, a él también le parece de lo más extraño que Jarvinia de un día para otro quiera conocer a su nuera e ir de compras con ella, si desde el día que la ha visto prácticamente le ha hecho un vacío, actuando como si la pelinegra fuese poca cosa. Rin ríe por el tono casi lastimero con el que se expresa.
—¿Ya tienes tu ropa para el cóctel?— Pregunta para cambiar el tema.
—No, después veo eso.
—¡No se te ocurra andar el mismo día buscando que ponerte! ¿Por qué los hombres siempre dejan esas cosas para última hora?— Interroga algo molesta.
—Por que no nos interesan, además tú tampoco tienes nada preparado, así que no me reclames.
—Es por culpa de tu madre que yo no tenga mi vestido aún— Contesta con fatiga por la actitud del hombre. Escucha un gruñido por parte de él y ríe nuevamente al percatarse de lo que ha dicho, su risa se vuelve carcajada al verse atrapada por los brazos de él y sus besos en el cuello.
Al otro día Rin trata de seguirle el ritmo a la alemana por los pasillos del centro comercial, no sabe como puede caminar tan rápido con esos tacones de diez centímetros, además considera que no los necesita, Jarvinia es una mujer muy alta de un metro ochenta centímetros.
—Mira muchachita, ese vestido de allí te quedaría bien ¿No crees?— Pregunta Jarvinia mirando la vitrina de una tienda, el vestido que apunta es obsceno a la opinión de Rin, de tela brillante negro largo con un escote al ombligo, espalda descubierta y un corte al lado derecho dejando ver la pierna completa del maniquí.
—Eh… creo que prefiero algo más… recatado— Exclama algo alarmada, ni loca se pone algo así. La mujer mayor mira a la menor de pies a cabeza como si la analizara.
—Tienes razón, te falta cuerpo y porte para lucir algo así, sin contar que tienes piernas cortas, un corte al muslo no luciría en ti— Comenta con su característico tono para hablar. Rin se siente algo avergonzada, en pocas palabras la ha tratado de enana, definitivamente la madre de su vecino terminará matando su autoestima.
Caminan de una tienda a otra, Jarvinia no parece encontrar nada a su gusto ni para ella ni para su nuera, todos los intentos de Rin para opinar son descartados por la alemana. Antes de la sorpresiva invitación de su suegra, Rin pensaba en un vestido sencillo, no le interesa mucho destacar ni nada de eso, mientras se vea presentable para la ocasión ella es feliz, pero Jarvinia no parece opinar lo mismo, la ha obligado a probarse cada vestido más extravagante que el anterior y ella misma se ha probado varios muy ostentosos.
No sabe en que punto la mujer haya sido invitada al cóctel, al parecer se invitó sola.
Después de un rato deciden descansar un poco y se sientan en una heladería del mismo centro comercial, mientras comen Rin piensa y piensa algún tema del cual platicar, pero Jarvinia no parece interesarle entablar una conversación, Rin quiere llevarse bien con ella, al fin y al cabo es la madre de Sesshoumaru. Así que trata de hablar de lo que más tienen en común… él.
—¿Cómo era Sesshoumaru de pequeño?— Interroga tratando de sonar lo más casual posible. Logra captar la atención de Jarvinia.
—Igual a como es ahora: Serio, callado, frío y un mimado que siempre consigue lo que quiere y cuando no puede conseguirlo arma una pataleta— Responde llevando una cucharada de su copa de helado a la boca con total elegancia. Rin nunca había visto a alguien comer helado de forma tan refinada.
—Bueno, conmigo no es tan callado ni tan frío, aunque sí es serio— Contesta con simpleza. Jarvinia la mira interesada y Rin le sonríe nerviosa.
—Siempre ha sido así, incluso creo que por eso prefiere Japón en vez de Alemania— Comenta mirándola fijo, cosa que pone muy nerviosa a Rin.
—¿Cómo, vivió en Alemania?— Le parece extraño ya que Sesshoumaru no tiene ningún rastro de acento alemán.
—Cuando me divorcié de Inutaisho, Sesshoumaru tenía como un año y unos meses, viví aquí por un año más, pero decidí volver a mi país llevándolo conmigo, como te imaginarás él vivió la mayor parte de su vida en Alemania, toda su infancia y parte de la adolescencia, veía a Inutaisho sólo para sus vacaciones, sin embargo él resolvió vivir con su padre cuando cumplió los quince años, a mi no me quedó otra que aceptar su decisión, a los dieciocho se fue a vivir solo, pero no regresó a Alemania, de hecho ha ido sólo unas cuatro o cinco veces desde que vino a vivir aquí.
Las palabras son tranquilas y dichas en un tono como si contara lo que hizo durante el día, pero Rin siente cierta melancolía venida de la mujer mayor, no lo sabe a ciencia cierta, es algo en ella que se lo dice. Mira a Jarvinia sonriéndole como si quisiera trasmitirle que la comprende, la alemana parpadea ante esta mirada, por un segundo cree comprender que es lo que ve Sesshoumaru en esta muchachita.
Sesshoumaru mira los anteojos en sus manos, son de un marco fino plateado, sin adornos innecesarios, el vidrio no es muy grueso, pero se nota la diferencia, ha elegido los más sencillos de la tienda, hace unos días que ha ido al oftalmólogo, pero hasta hoy no se decidía a comprar las gafas, para él es extraño, nunca se ha imaginado a si mismo con esas cosas en la cara aunque sea sólo para cuando tenga que forzar la vista, espera no llegar al extremo de usarlos todo el día. Se los coloca y nota la diferencia de inmediato, toma uno de los documentos que debe revisar y continúa con su trabajo, a pesar de ser domingo ha querido adelantar algo de trabajo en su hogar. Se hace una cola floja por que el pelo lo molesta un poco.
Rin y Jarvinia siguen recorriendo el centro comercial, la pobre muchacha nuevamente tiene que prácticamente correr detrás de la señora para que no la deje atrás. Entran en una tienda de YesStyle para mirar, Rin ya ni intenta opinar sabiendo que será ignorada por Jarvinia.
—¡Rin! ¿Qué haces aquí?— Escucha de pronto, al girarse ve que es Souten quien la ha llamado, detrás de ella ve a Kanna, Kagome, Sango y Ayame.
—Así que se van de compras y no me invitan— Reclama cruzándose de brazos y mirándolas ceñuda.
—¿Y tú? Te llamamos toda la mañana y no contestaste— Contrapone su amiga enfrentándola con la mirada.
—Muchachita, mira esto— Interrumpe Jarvinia sin importarle las amigas de su nuera. Extiende un vistoso vestido azul eléctrico muy pero muy corto y entallado con plumas de pavo real de adorno. La mueca de espanto de Rin es toda la respuesta— Creo que no, es como para un carnaval o algo así.
Las chicas miran interrogantes a la mujer mayor intentando de dar una explicación de quien es ella, ninguna la ha visto antes con la excepción de Kagome, pero sólo la ha visto de pasada. Jarvinia al sentirse observada repara por primera vez en ellas.
—Souten, Kagome, Kanna, Ayame y Sango, mis amigas— Las nombra Rin indicando a cada una, luego indica a su acompañante— Les presento a la mamá de Sesshoumaru, Jarvinia Albert… Abel… A…
—Abendroth— Completa la señora con su acento alemán. Las chicas hacen una reverencia a modo de saludo. Jarvinia sólo asiente con la cabeza, luego se gira para mirar más vestidos.
Las chicas miran a Rin interrogantes pero ella niega con la cabeza.
—Muchachita si quieres tus amigas pueden acompañarnos, no hay problemas— Dice distraídamente tomando en sus manos un vestido de color amarillo patito que en los costados es encaje traslucido que deja muy poco a la imaginación. Rin mira a las otras de forma suplicante, ellas sin entender nada aceptan la invitación.
Caminan dentro de la tienda mostrándose los vestidos unas a las otras, sin embargo Jarvinia sigue acaparando a Rin sin darle espacio a mirar más de lo que ella le muestra, es como si quisiera asegurarse que la pareja de su hijo luzca a la altura de la situación, por lo menos es lo que piensan las chicas que las observan.
Kanna algo desorientada observa la variedad que hay frente a sus ojos, ella no acostumbra a destacar en ese tipo de cosas, de hecho no le gusta ir de compras, sólo lo hace cuando es estrictamente necesario o cuando Rin y Souten la arrastran con ellas, suspira tomando un vestido negro bastante sencillo, escote redondo muy discreto, largo a las rodillas y con un lazo en la cintura, se pregunta si a Kohaku le gustaría verla vestida así. Ayame la ve y le quita la prenda, Kanna la mira extrañada.
—Con lo blanca que eres si te vistes de negro parecerás como esas fotos en blanco y negro— Explica Ayame.
—Es verdad— Concuerda Souten— Venga, vamos a ver algo más colorido— Toma los hombros de la albina y la arrastra hasta una sección con prendas de varios colores vivos.
Ayame toma en sus manos unos doce vestidos para poder probarse, ella es la más entusiasta en la actividad.
—¿No crees que exageras?— Pregunta Kagome al verla con el cargamento, Kagome también tiene una prenda en sus manos y ambas esperan que se desocupe un vestidor.
—Debo verme hermosísima, no puedo desaprovechar esta oportunidad, no todos los días Kouga Ookami te invita a una fiesta importante.
Kagome sólo ríe omitiendo el dato de que Kouga la estuvo invitando toda la semana y al final con tantas negativas decidió invitar a Ayame.
—¿Quién es Kouga Ookami?— Pregunta Rin asustando a las otras, se fijan bien y parece esconderse detrás de ellas. Miran alrededor y ven a Jarvinia buscándola con un vestido rosado chillón con aplicaciones brillantes en verde.
—Trabaja en la misma área que Inuyasha y Sesshoumaru, es nieto de uno de los más grandes inversionistas de Chiheisen nishi— Contesta Kagome sintiendo algo de pena por la chica.
—Aparte de ser el hombre más guapo de toda la empresa también está forrado, la combinación perfecta, no eres la única con derecho a atrapar un candidato así y mi Kouga es mucho mejor que tu Sesshoumaru— Expresa Ayame con determinación, Rin arquea una ceja mientras que Kagome ríe por que sabe que aunque sus palabras suenen frívolamente interesadas en realidad Ayame está sinceramente enamorada de Kouga.
—¡Mira Ayame! ¿No crees que este te quedaría lindo?— Exclama Sango desde el otro extremo de la tienda levantando un vestido color marfil de seda con el escote delineado por pedrería de un tono más oscuro. Al verlo Ayame chilla emocionada y suelta todo el montón de vestidos que tiene en los brazos y corre donde Sango.
—Creo que las dependientas de la tienda tendrán que hacer horas extras por culpa de ella— Comenta Kagome. Rin asiente con la cabeza dándole la razón y mirando como Ayame prácticamente le arranca la prenda de las manos a Sango.
—Supongo que Inuyasha te pidió que lo acompañaras— Inquiere Rin con una sonrisa, sabe que su amiga anda bastante apegadita a su jefe.
—Así es— Corrobora con una sonrisa.
—¿Y Sango?
—Miroku, el señor Inutaisho lo invitó a que asistiera sabiendo la amistad de Inuyasha con él— Ambas mujeres ríen, siempre han sabido que eso sucedería tarde o temprano.
Rin mira a su alrededor buscando con la vista a su suegra perdida, es raro que no la haya encontrado todavía, al ver a un costado de los probadores se queda mirando un vestido de un color lavanda suave corto a mitad de muslo de adelante pero que va en baja hacia atrás en ondas un poco más oscuras que el resto del vestido enmarcando las piernas del maniquí, con un escote que no es muy revelador pero tampoco mojigato, bajo el busto y en la cintura una línea de pedrería remarcando la zona, lo encuentra lindo.
—¿Sabes? Parece que no eres tan sosa como creí— Escucha a su espalda, sorprendida se da vuelta para ver a Jarvinia mirando el mismo vestido con ojo crítico, en sus manos lleva un vestido azul con la falda bordada con flores de tul rojas… más que vestido parece un babydoll. Deja la prenda en un perchero y camina hasta la vendedora y hace que le muestren el modelo en la talla de su nuera.
Después de una mañana y tarde bastante agitada en el centro comercial Rin al fin puede relajarse y dirigirse a su hogar, una vez en el edificio con las bolsas en mano mira la puerta del frente, sí, es mejor relajarse entre unos fuertes y calentitos brazos que sabe que la harán sentir mejor.
Sesshoumaru teclea en su laptop concentrado, se detiene un segundo para tomar algo de café y mira unos documentos a su lado, ha estado en eso todo el día, a veces el hecho que las dos féminas que lo rodean salgan y lo dejen solo puede ser provechoso.
Mira hacia abajo y ve a Ah y Un durmiendo pegados a sus pies, al fin se quedaron tranquilos, estuvieron todo el día corriendo de un lado a otro por el apartamento. Mientras los contempla siente golpes en la puerta, suspira, seguro que hasta allí ha llegado su paz.
Cuando ve que la puerta se abre y a su vecino con unos anteojos finos puestos y una cola floja dejando el cabello caer por un hombro se queda congelada. Él arquea una ceja.
—¿Rin?
—¡Kya!— Chilla al momento de colgarse a él soltando todas las bolsas provocando que él de un paso atrás para no perder el equilibrio y que la sujete de la cintura no muy seguro de qué es lo que le sucede. La mira perplejo y ella ríe al ver las gafas desajustadas en su cara— Te ves demasiado guapo así.
—¿Y era necesario saltarme encima?— Pregunta al momento de bajarla, pero ella no muestra intensiones de soltarlo.
Ah y Un corren alrededor de ellos tratando de llamar la atención.
—Es que no pude evitarlo, de hecho si antes te consideraba súper sexy, ahora te ves "supercontrarrequetemegahiper" sexy y es difícil controlar lo que provocas en mi— Dice con tal dramatismo que Sesshoumaru se pregunta si intenta hacerlo tonto. La mira muy serio.
—Pero en estos momentos lo único que provocas en mi es cerrarte la puerta en la cara y no dejarte entrar, no estoy de humor para esta clase de idioteces— Contrapone con tono áspero. Ella lo suelta de inmediato y lo mira preocupada.
—¿L-lo dices en serio?— Pregunta afligida y algo más pálida de lo normal.
—En serio— La mira con altanería.
—Yo…— Baja la cabeza sintiéndose más pequeña. No puede creer que se enojara tanto— Yo… ¿En serio?
Ah y Un lloriquean como si entendieran la pena de su ama.
—En serio.
—En…
—En serio que estoy bromeando— Completa con la misma seriedad. Rin queda suspendida un momento intentando dar crédito a las palabras que ha escuchado.
—¡Eres cruel conmigo! ¡se supone que tienes capacidad nula para las bromas!— Exclama roja por caer en la pequeña trampa, lo golpea en un hombro— Aunque para ser tu primer intento de broma no está mal— Se cruza de brazos haciendo un puchero infantilmente enfadada.
El sonríe levemente, da un paso al frente quedando más cerca de ella, al tener su atención nuevamente la toma de los hombros y se acerca para besarla pero ella desvía la cara, la leve sonrisa se agranda un poco más, vuelve intentar besarla y ella corre el rostro otra vez.
—Que sonrías así y viéndote así de lindo es jugar sucio— Murmura más para ella que para él. Sesshoumaru la toma de los costados de su rostro y la obliga a mirarlo para atrapar sus labios al fin y aunque ella al principio se resiste logra que lo corresponda. Sesshoumaru repara por primera vez en la falta de alguien.
—¿Y mi madre?
—A mitad de camino se encontró con un tipo, se puso a conversar con él y terminó enviándome a casa sola con las bolsas.
—Mejor así.
—¿Mejor?
—Sí, mucho mejor— Corrobora antes de ayudarla a entrar los paquetes, ve que son muchos, por lo visto no compraron sólo vestidos.
Ya acomodados en uno de los sillones de la sala Rin se acurruca a su costado, acaricia las orejas de ambos canes como si se disculpara por no saludarlos antes, cuando Ah y Un se relajan y se acomodan a los pies del sofá, ella dirige su atención al hombre a su lado y lo mira embelezada.
—En verdad te ves bello con anteojos.
—Ya me di cuenta que te gustaron mucho— Dice mientras se los saca y los deja sobre la mesa de centro.
Ella ríe como una niña que acaba de hacer una travesura, se acomoda mejor a su lado y baja la cabeza al quedarse pensativa.
—Sesshoumaru…— Musita levantando la mirada. Él la mira indicando que tiene su atención— ¿Te molesta que sea así de bajita? Siempre tienes que inclinarte hasta para un misero beso y yo prácticamente tengo que saltar para darte uno.
—¿A ti te molesta?
—No, es que hoy la señora Jarvinia siempre me repetía que era difícil encontrar un vestido para mi por que no tengo ni el porte ni el cuerpo para lucirlos como corresponde y bueno, midiendo uno con cincuenta y seis supongo que tiene razón.
—Tonterías… ¿eso mides?
—Sí— Se sonroja— Me debes pasar por más de treinta centímetros supongo.
—Mido uno con noventa y uno— Sí, la aproximación es bastante cercana.
—¿Entonces no te molesta que no tenga las piernas largas como las modelos o…?— No pudo terminar la oración por que Sesshoumaru la jala para sentarla sobre él.
–Lo único que me interesa es que sean lo suficientemente largas para rodearme la cadera— Contesta y antes de que ella diga algo más la besa apasionadamente, sus manos toman las piernas femeninas para hacer lo que acaba de decir y Rin lo rodea por el cuello con los brazos, él se levanta para irse a su habitación con ella.
Unas cuantas horas más tarde Jarvinia llega al apartamento inusualmente callado. La computadora de Sesshoumaru enchufada y en ella un trabajo a medio hacer, a los pies de la mesa ve las bolsas de compra y sobre un sillón a ambos perros durmiendo acurrucados. Hace un gesto de desagrado.
Al pasar por el cuarto de su hijo asoma la cabeza y lo ve durmiendo abrazado a Rin mientras esta le da la espalda, mira la ropa de ambos esparcida por la habitación, agradece que la noche sea lo suficientemente fría como para que ellos se encuentren tapados hasta el cuello, ya es demasiado para ella sólo saber que están desnudos bajo el edredón, no es algo que le gustaría ver. Sale tan sigilosa como ha entrado y se dirige a la habitación que su hijo le ha acomodado. Una sonrisa frágil se asoma en sus labios.
El día del cóctel llega al fin y Rin no puede estar más nerviosa de lo que está, por lo que sabe Inutaisho ha exagerado en los invitados, es extraño para ella, no sabe si siempre hace este tipo de cosas. Ahora se encuentra en un salón de belleza con las chicas para que las peinen y las maquillen por insistencia de Kagome y Ayame.
—¡Por eso no me gustan las chicas!— Exclama el afeminado estilista mientras lucha con el pelo de Ayame— Siempre hacen que las cosas se compliquen, en serio primor, un cabello rizado no puede ser peinado con cepillo ¡Es un crimen!
—¡Auch! ¡pero no me maltrates!— Alega la pelirroja al sentir los tirones en su cabellera.
—¡Tú calla!— Chilla el aludido, mira a uno de sus ayudantes después— Corazón encárgate de la pequeña albina por favor.
El ayudante asiente enérgicamente para después girarse a Kanna y preguntarle que le gustaría en su cabello, mientras que otro ayudante maquilla a Rin que ya tiene su peinado, Souten, Kagome y Sango se encuentran en el área de los secadores de pelo conversando animadamente.
—No saben como las envidiarán en esa fiesta, chicas ¡el gran Jakotsu las dejará very, very beautiful!— Grita Jakotsu emocionado agitando sus manos en el aire— ¡Se los aseguro, sus chicos estarán a mode on: Perros en celo!
—¡Jakotsu no exageres!— Exclama Kagome sonrojada desde su sitio.
—¿Acaso dudas de mi habilidad? ¡No lo permito, mujer incrédula!
Gracias a Jakotsu pasan una tarde bastante divertida con sus floridos comentarios y avergonzando a alguna cada vez que puede, pero si deben reconocer algo es que él es un gran estilista.
Una vez que Jakotsu las deja listas parten cada una a su hogar para vestirse.
Rin se mira en el espejo insistentemente, realmente no se siente cómoda con lo que ve en el espejo, no es que no le guste, simplemente no se siente ella misma, es femenina para vestirse, gusta de cuidarse y maquillarse pero no excesivamente y los vestidos gráciles nunca están en su lista de prioridades. Se encoge de hombros haciéndole una mueca de burla a su reflejo en el espejo al escuchar los toques en la puerta.
Al abrir se encuentra a un Sesshoumaru vestido con un smoking negro, camisa blanca y corbata negra, elegante pero petrificado en su sitio, Rin lo mira extrañada, no tiene ninguna expresión definida, pero la mira con insistencia y no mueve ni un músculo.
—¿Sesshoumaru?— Pregunta no segura de lo que le sucede. Él niega con la cabeza como si quisiera despejar su mente.
—¿Lista?
—¡Por supuesto! Sólo hay que dejar a Ah y Un con el portero y listo.
Bajan para hacerlo, el portero recibe los perros contento aunque mira suspicazmente a la pareja por su vestimenta, Sesshoumaru lo mira fríamente al verlo detenerse mucho en la pelinegra. Terminado con eso parten a la fiesta.
En la entrada se encuentran con Inutaisho, su esposa, Inuyasha y Kagome. Izayoi parece regañar a Inuyasha por no ajustar el nudo de su corbata siendo apoyada por Kagome, Rin nota algo curioso: Los tres varones Arakami están vestidos iguales.
Al llegar a su altura Sesshoumaru le da una reservada mirada a su padre, sabe que no es el lugar para un enfrentamiento entre ellos, este al mirarlo asiente con la cabeza a su hijo como pactando una tregua momentánea.
Izayoi sonríe ampliamente al verlos.
—¡Sesshoumaru, señorita Rin bienvenidos!— Exclama contenta, mira a Rin como si fuese algo increíble— Hace tiempo que te quiero conocer, mi esposo me ha contado de este proyecto, Inuyasha también me ha mencionado cosas y ayer me mostraron el programa completo y es increíble, muchas felicidades— Habla con tal entusiasmo que pareciera que le faltara aire.
—Es un placer señora— Reverencia Rin con las mejillas rojas. Sesshoumaru sólo le da un asentamiento de cabeza.
—Vengan, pasen, todos ya están adentro— Comunica Kagome antes de entrar del brazo de Inuyasha.
Una vez dentro se dan cuenta que el salón de eventos está lleno, muchas personas han asistido, eso pone aún más nerviosa a Rin, divisan al grupo de programadores cerca de una tarima conversando, la joven le da una mirada a su pareja y él le hace un gesto que se reúna con sus amigos. Rin se aleja caminando hacia el grupo.
En una de las mesas se encuentra Inutaisho e Inuyasha sentados, el mayor tiene tres rosas en sus manos, Sesshoumaru se sienta a un lado de Inuyasha. El progenitor le entrega una rosa roja a su hijo menor, otra blanca a su hijo mayor y el se queda con una azul, ambos lo miran interrogantes. Inutaisho saca un puro de su solapa y mira en dirección de su esposa quien conversa con Kagome y otras mujeres animadamente, luego mira a sus hijos que aún lo ven esperando una explicación.
—Estoy seguro que ambos son tan brutos que ni siquiera le han dado un cumplido a sus parejas por como se ven vestidas así— Dice con expresión de "los conozco demasiado" Inuyasha mira el contenido de su copa y una sonrisa arrogante se asoma en su cara.
—¡Feh! ¿Desde cuando le importa eso?— Pregunta con sorna. Sesshoumaru piensa que su hermano le ha quitado las palabras de la boca.
—sin importar las circunstancia uno siempre debe comportarse como un caballero.
—Como digas, papá— Dice Inuyasha con mal solapado sarcasmo. Inutaisho lo mira como si lo reprendiera, le da primera calada a su puro. El estómago de Sesshoumaru da un ligero tirón al verlo y olfatear el característico olor, hace meses que no ha fumado, pero las ansias lo persiguen aún.
—Quiero que ambos se detengan, no se los digo como jefe sino como padre, sé que ambos ya se imaginan más o menos lo que sucede, pero no tienen la historia completa aún, no los quiero ver más involucrados de lo que están— Ordena el hombre mayor. Sesshoumaru e Inuyasha se miran entre si y luego a su padre, no se han imaginado que Inutaisho sacara el tema en aquel lugar y menos sin ningún rodeo.
—Creo que a esta altura no nos puedes pedir algo así— Contesta el primogénito.
—Esto va para ti más que nadie, Sesshoumaru. Sé que eres el más enterado de todo. No dudo de tu habilidad si es lo que crees y por lo mismo sé que serás el que llegará más al fondo de todo y mi temor de padre es eso, que llegues tan lejos que te veas encajonado como lo estoy yo— Dice tratando de no alterarse. Cuando lo contrató no se ha esperado que el fuese capaz de aquello y más encima arrastrar a su hermano de paso, Inutaisho es precavido y sabe que si Sesshoumaru tiene las herramientas en mano puede acabar con todo lo que se propone y ese siempre ha sido su miedo, desde que su hijo era un adolescente ha visto la ambición en su mirada y aquello tiene tanto ventajas como desventajas, puede llevarlo a la cima como puede destruirlo… lamentablemente su hijo es destructivo, sabe que investiga sobre la perla por ambición y no por ánimo de justicia a diferencia de Inuyasha, sabe que trata de demostrar de cuan capaz es ante sus ojos, Sesshoumaru es un libro abierto para él a diferencia de todo el mundo que lo considera un misterio y esa facilidad de leerlo le predice el monstruo que su hijo paso a paso se irá convirtiendo si no hace nada al respecto.
—Ya es tarde, ya lo estoy— Contradice su hijo mayor con la mirada fija en algún punto. Inutaisho sigue la visual de su hijo y se da cuenta que mira a Rin. Ese es otro punto que lo tiene preocupado, siempre ha esperado que llegara una mujer que saque lo mejor de su hijo, que le enseñe el valor de vivir, una compañera de vida, alguien que lo ayude a ser verdaderamente fuerte, que lo aliente a ser una mejor persona. Por mucho tiempo pensó que la indicada era Kagura, su carácter fuerte y decidido lo convencían de buen grado, lamentablemente fue un balde de agua fría el modo en que ella y Sesshoumaru terminaron y más aún el saber el estilo de vida que la muchacha adoptó. Sin embargo, Rin no es santa de su devoción, de todos modos ya ha movido los hilos para aquel problema.
Inuyasha mira a uno y el otro sintiéndose medio excluido de esa conversación. Él también tiene pistas pero por lo visto su hermano se ha adelantado. Lamentablemente los documentos que Miroku consiguió para él lo dejaron en el mismo punto, no tiene ninguna información sobre el traslado de la muestra, es como si no hubiese sido hecha, pero sabe que lo más probable es que lo han borrado.
Rin y sus amigos hablan animadamente, una joven encargada de la organización les anuncia el inicio de la presentación del software.
Todos se acercan a una tarima donde Inuyasha y Rin dan una pequeña introducción a la muestra y el anuncio de que Chiheisen nishi lo instalará en sus oficinas, además del precio al que se venderá, luego de los agradecimientos y la proyección del programa se da por terminada la presentación, todos aplauden.
Al bajar la tarima Rin ve a Jarvinia entre los asistentes sonriéndole con su usual mueca, hasta ese momento no la había visto, en un intento de acercarse a saludarla es interrumpida por Izayoi que la toma de un brazo.
—Felicitaciones señorita Rin, la presentación a sido impecable, encantadora— Alaba la señora y comienza a caminar llevándose a la joven consigo— Quiero presentarte a alguien, ella también está muy contenta con tu trabajo, le gusta mucho y quiere conocerte.
Rin extrañada se deja llevar por la madre de Inuyasha.
Jarvinia observa como su nuera es arrastrada por la esposa de su ex con aire de duda. Mira con la misma mueca a Sesshoumaru parado a su lado.
—¿Crees que es conveniente que Izayoi se apegue tanto a tu novia? Talvez quiera que te cambie por su hijo.
—Sandeces— Responde él algo molesto por la interrupción de aquella señora. Mira la flor en sus manos y luego a Inuyasha hablando con la tal Kagome muy apegados. No, el idiota de su medio hermano no es un rival en el plano amoroso en ningún caso.
Izayoi y Rin llegan hasta un grupo de personas: Una señora mayor, un joven de cabello negro en una coleta acompañado de Ayame y otra joven más reservada.
—Querida Kaede, lo prometido es deuda, aquí la traigo ¿verdad que es muy mona?— Exclama Izayoi alegre. Rin le da una reverencia a la señora Kaede y esta sonríe ampliamente. La programadora mira a los otros asistentes, le sonríe a Ayame, quien le devuelve la sonrisa aferrada al brazo de su acompañante. Kouga y la otra chica simplemente la mira curiosos.
—Tienes razón Izayoi, es mucho más linda de cerca— Comenta Kaede— ¿No lo cree, joven Kouga? Siendo el hombre aquí debería ser el que tiene mejor juicio en estas cosas.
—No me comprometa, señora Kaede— Dice el joven al sentir el tirón en el brazo del que Ayame se ha colgado toda la noche— De todos modos es un placer conocerla, Señorita.
—El placer es mío— No sabe por qué, pero aquel muchacho y Ayame le recuerdan el cuento de la caperucita roja y el lobo.
—Que encanto, a pesar que es mayor que mi hija parece una niña ¿Qué piensas tú, Kikyo?— Sigue alabando Kaede.
—Es verdad— Contesta la aludida sin ningún tipo de emoción en su tono de voz. Rin abre los ojos impresionada, no ha esperado conocer a la responsable de las faltas de Inuyasha de esta manera, la mira con detenimiento, por alguna razón siempre se la imaginó como una adorable muchacha muy al estilo "dojikko" disimuladamente mira en dirección donde está Inuyasha y lo ve conversando con Kagome, Sango y Miroku, observa como el Arakami menor toma la cintura de su secretaria para apegarla más a él. Al devolver la mirada se da cuenta que Kikyo también lo mira, se pregunta si Inuyasha sabe que ella se encuentra en el cóctel.
—Pongámonos más serios— Dice Kaede con una sonrisa afable— Cuéntame ¿Tienen más experiencia laboral?
—Sí, por lo general mi grupo y yo trabajamos como apoyo de compañías dedicadas a la realización de software, también hemos tomado proyectos de manera independiente, pero no tan grandes como este— Responde Rin sonrojada, se siente como si estuviese en una entrevista de trabajo.
—Pareces tener mucha experiencia para ser tan joven— Cometa Kikyo.
—He trabajado en el área desde que iba en tercer semestre de carrera.
—Me parece excelente— Sonríe Kaede— ¿Piensas seguir especializándote, un postgrado talvez?
—Sí, aunque no tengo nada visto por el momento— Responde apenada.
—¿Y si te ofrezco la oportunidad?— Espeta Kaede evaluando se reacción, Rin la mira interesada— Por mucho tiempo fui colaboradora de la Universidad tecnológica de Michigan y hace poco me llegó el programa de las vacantes para los postgrados, los cupo son limitados, yo puedo intervenir a tu favor si quiere, de todos modos con tus referencias no creo que tengas problemas para ingresar.
—Estados unidos…
—Así es, ya sabes, tener un grado en el extranjero da prestigio, además una joven soltera como tú debe tomar todas las oportunidades que le ayude a superarse ¿Quién dice que encuentres tu destino en tierras lejanas?
—Yo…
—Piénsalo, oportunidades así no se dan toda la vida, pero procura tener tu respuesta luego por que las inscripciones serán muy pronto— Interrumpe la mujer mayor, de su cartera saca una tarjeta de presentación y se la entrega. Rin la toma y la observa— Cualquiera sea tu decisión llámame.
—Lo pensaré, muchas gracias por darme esta oportunidad, señora Kaede— Reverencia la joven después de guardar la tarjeta, al levantarse unas manos se posan en sus hombros, al darse la vuelta sobresaltada se da cuenta que es Sesshoumaru, sonríe ampliamente. Devuelve su atención a los otros— Si me disculpan…
—Ve pequeña, diviértete— Contesta Izayoi. Cada vez que Rin y Sesshoumaru se alejan más su rostro se torna más preocupado— ¿Crees que acepte, Kaede?
—No lo sé, espero que sí, por muy hijo de tu esposo que sea, ese muchacho no es exactamente una buena persona, sería una lástima que alguien tan inocente como ella se pierda por culpa de él.
—Sesshoumaru es muy raro, no habla con nadie en la oficina sino es estrictamente necesario, da escalofríos— Comenta Kouga.
—Ellos se quieren mucho, yo los he visto— Defiende Ayame, no le gusta que hablen así sin conocerlos, para ella son una pareja ideal, polos opuestos que se atraen.
—No seas ingenua— Contradice Kikyo.
—Inutaisho ya me lo había comentado— Continúa Kaede— Él mismo no confía en su propio hijo, está muy preocupado por esa jovencita.
—Es verdad, a mi también me ha contado cosas— Secunda Izayoi.
—Sí, espero que acepte, no quiero verla herida por alguien como él, todo es oscuro alrededor de ese joven, nada menos se puede esperar de un vástago de esa alemana extravagante.
Ayame se retrae molesta, ella sabe que todo eso es mentira, díganle intuición femenina o como quieran, pero ha visto la mirada de ese hombre cuando salió al rescate de Rin y el amor en los ojos de ella al hablar de Sesshoumaru, incluso cuando fueron de compras Jarvinia no le pareció una mala persona. Puede ser idealista o ingenua, pero sabe que tiene razón.
Sesshoumaru guía de la mano a Rin hasta un rincón del salón, allí le entrega la rosa mirándola fijo, no gusta de las demostraciones públicas y por eso ha buscado el lugar más discreto posible. Rin sonríe con los ojos brillantes, toca con un dedo los suaves pétalos blancos y mira al hombre frente a ella tiernamente, lo rodea por el cuello y se besan suavemente.
—Te ves hermosa—Comenta él en voz baja como si le dijera un secreto. Rin sonríe aún más y se refugia en el pecho masculino.
—Gracias— Musita ella coqueta, él aferra su cintura con una mano y posa la otra en su cabeza— ¿Sabes? Es una lástima que no sea con baile, sería tan lindo bailar juntos.
—Yo agradezco que sea sin baile— Responde él. Ella lo mira con un puchero— Créeme, soy un desastre.
Ella ríe divertida y haciendo planes mentales de cómo hacerlo bailar algún día para ver que tan "desastre" es. Acomodados abrazados se quedan en silencio. Sin poder evitarlo Rin piensa en la propuesta de la señora Kaede, sabe que mejor oportunidad no tendrá nunca ¿pero irse a los Estados unidos? Dejar atrás todo: Hogar, amigos, Shiori… Sesshoumaru, cuando al fin parece tener algo sólido, alguien a quien aferrarse, alguien a quien querer ¿Abandonar todo aquello? No es que se vaya para siempre, pero la distancia puede ser mas fuerte que muchas relaciones y más aún cuando no se tiene un nombre que la defina ¿Sesshoumaru la esperaría?
El resto de la velada no se separan y conversan con varias personas de allá para acá pero siempre de la mano. A eso de las dos y media de la mañana deciden retirarse y se despiden, en el camino Sesshoumaru encuentra a Rin inusualmente callada, pero no dice nada al respecto.
Ya en el ascensor él la acorrala en una esquina, los besos son suaves en un principio pero al paso de los minutos se vuelven apasionados, la subida se les hace tortuosa, la necesidad es grande para ellos ¿Peligro de que algún vecino entre en el ascensor? ¿¡Qué importa! Es el momento de ellos ahora. Al llegar al piso que les corresponde salen dando tumbos contra las paredes sin despegar sus bocas de los desesperados besos, sin fijarse mucho llegan a la puerta de la pelinegra, después de forcejear con la cerradura por el apuro entran y dan un portazo descuidado, el resto del mundo no sabe más de ellos.
Continuará…
Tengo el capítulo desde hace una semana y media más o menos, pero estaba sin Internet D:
Este capitulo se suponía que era la segunda parte del anterior, pero no le quise poner "tiempo juntos, parte 2" así que inventé un título sobre la marcha.
Ñoñerías varias:
Encuentro cercano de tercer tipo: en ufología o como quieran llamar al estudio de los ovnis se divide en cuatro o cinco tipo de encuentros con los extraterrestres, el tercer tipo es cuando uno tiene contacto con el ovni y el ocupante (la nave y el extraterrestre) además, esta expresión se popularizó por una película de Steven Spielberg con este nombre en 1977 (es muy buena, si no la han visto búsquenla)
YesStyle: Una de las tiendas de ropa más grandes de Japón, Corea y Taiwán.
"En serio que estoy bromeando": Referencia a una escena del juego Final Fantasy 8, el protagonista también tiene nula capacidad para las bromas xD
Dojikko: Son la chicas torpes, que siempre se andan tropezando, cayendo o derramando y tirando cosas, también suelen ser bastante despistadas, por lo mismo se ven en extremo "Kawaii".
Universidad tecnológica de Michigan (MTU): se estableció en 1885. Desde el principio se especializó en minería e ingeniería de metales. Hoy en día, la Universidad ofrece cursos universitarios, masters, y programas de doctorado en ciencias, ingeniería, ingeniería forestal, administración empresarial, informática, comunicación y tecnología.
Reviews:
Lorena: Gracias por tu preocupación por las damiselas de este fanfic y tus deseos de muerte para Naraku xD espero que te guste este capi.
Black. Yue. RD: Gracias! En serio que gracias por tu ánimo y espero que este capitulo te haya gustado, aún quedan algunos cosas en el tintero pero pronto se verá todo, después de todo esta es de esas historias que uno sabe que tendrá un final feliz.
Nodoka-san: Gracias! Yo soy de las que demoran pero cumplen, no tengo intensiones de dejar nada a la mitad, me alegra que seas friki, las frikis podemos crearnos mundos enteros sólo por diversión xD
Juli-Taisho: Muchas gracias! Me alegra que te guste, trato de hacerlo mejor posible y trato de ajustarme con los personajes además de darle unos cuantos "toques" personales.
Shu-mey-17: Gracias a ti por aguantarme mis faltas de tiempo, me alegra que pienses que tengo una buena redacción, soy bastante aplicada a la hora de corregir y me reconforta que alguien lo note, de nuevo gracias.
Aylin: créeme, estos dos capítulos iban pegados ¡era un testamento! Yo tampoco soy muy románica que digamos, pero un poco de azúcar en la vida nunca está de más, las manzanas son geniales, yo estudio animación y en la universidad tenemos Mac y los amo xD a mi también me cae mal el vampiro ese, así que no te preocupes jejeje. Gracias por tu constancia!
Gracias por leer, cualquier comentario, duda, sugerencia o lo que le venga en gana por favor deje un reviews, los estaré esperando.
Nos leemos!
ETO TI!
