Cuando tu poder es mínimo al de tu rival, piensa que no todo es poder, sino que también esperanza y determinación. Si te mantienes de pie hazlo por alguien y no por ti.
(SakuraHaruno)
En el cielo se asomaban las nubes oscuras que daban a entender que empezaría a llover, en ese lugar seco y caliente, imposible.
Esas nubes se juntaban porque dos energías de estaban enfrentando, dos energías muy distintas y por eso chocaban, la energía de un humano y la de un dios.
En el suelo arenoso se encontraban dos mujeres, ambas recostadas en la arena. La menor tenía más heridas y moretones que la mayor, con unos huesos rotos y la frente sangrando. La mayor solo tenía rasguños en el rostro y algo de sangre, pero también se encontraba cansada sin el saber porqué.
Ahora ambas tenían algo de común, tenían rastros de ropa quemada por la reciente explosión que se había producido.
¿Por qué? Porque los sentimientos de ambas no congeniaban con sus energías y eso creo una explosión.
Las respiraciones se encontraban lentas y pausadas, tratando de volver en si.
Alrededor de unos cien metros se encontraban volando el trío que venía a ver que sucedía, sin saber qué era la mujer de ojos completamente blancos.
La deidad de la gravedad se levantó primera y vio el cuerpo mal herido de la niña.
—¡¿por qué no te mueres y ya?!— le gritó con frustración.
Sakura dio una risa seca y respondió.
—no quiero ver morir a nadie...
—¡¿y yo?! ¡Yo soy alguien si no sabias! ¿Por qué me quieres matar?
—por el bien de todos —susurró la menor.
Yuuri sintió algo amargo en su garganta, y por no saber controlar su furia caminó hacia la menor con las intenciones de dar el golpe final.
Levantó su mano al aire y creo una wakizashi, se dispuso a atravesarla pero no se dio cuenta del siguiente movimiento.
Sakura se levantó rápidamente y con las manos vendadas sostuvo el filo de la katana corta, ella siguió empujando haciendo una profunda herida en su palma. Pero a la menor no le importo eso, haciendo confundir a la mayor, pero su confusión fue resuelta al ver como de su espalda sacaba una cuchilla.
Yuuri se iba a alejar pero el filo de la daga atravesó su pecho duramente. Ella no se esperaba nada de eso. Bajó su rostro y empezó a escupir sangre, manchando la vestimenta de la menor.
Sakura apretó el mango y sus labios con fuerza.
—ya lo hiciste... ¿Por qué lloras? —murmuró de pronto la de ojos blancos.
Ella sorbio su nariz y respondió con dificultad.
—yo no quería matarte...
—pero lo hiciste —le susurró la mayor, ya sintiéndose cansada.
—duele mucho... Duele mucho matar a alguien... No importa lo que harás en un futuro... Duele...
—pero lo hiciste... ¿No puedes decidir por ti?
—no puedo, de verdad que si pudiera decidir... Nunca derramaria sangre...
—lo siento niña... Pero ya te has manchado, no hay vuelta atrás... —el llanto se volvió más fuerte —bueno llorica... Creo que ya es hora de irme... No te dejes mancillar, tienes fuerza...
Lo último lo susurró en su oido, lentamente flores que la menor pudo saber que eran claveles blancos, se empezaron a desprender de su cuerpo. Poco a poco se desvaneció y lo único que la niña pudo ver fueron claveles a su alrededor.
—lo siento... —susurró y sintió una fuerte opresión en el pecho —lo siento...
Se abrazó a sí misma y se tiro arriba del manto de flores.
La arena volvió a la normalidad y el sofocante calor se hizo presente, los ninjas se acercaron y llegaron al lado de la niña, que al parecer lloraba dormida.
—Haruno-san —llamó Garra arrodillándose a su lado.
Pero la niña no respondió.
—lo mejor es llevarla a la aldea —dijo Sasori a lo que todos asintieron.
El pelirrojo uso su arena, que volvió a ser controlada por él, para tomar el cuerpo de la joven y subieron al ave del artista explosivo.
(HarunoSakura)
Una niña se encontraba recostada en una camilla, tapada con unas sábanas blancas. El día se encontraba oscuro y la pequeña se encontraba dormida desde hace cinco días, casi una semana. Y ¿por qué? Porque tuvo una batalla contra su destino, cumpliendo una tradición estricta.
Sakura se removió entre las sábanas y lentamente abrió sus ojos, se quedó quieta por unos minutos y cuando sintió que sus extremidades se encontraban bien, decidió sentarse en el lugar. Sorprendiéndose por el lugar en la que estaba. Pensó en huir rápidamente antes de que se dieran cuenta, pero la puerta se abrió, asustando a la muchacha.
—oh ya despertaste —dijo el chico pelirrojo entrando al cuarto.
—¿ya despertó? —se escuchó que alguien preguntó detrás de él, al otro lado de la puerta.
El pelirrojo asintió. Después de ese intercambio de palabras la niña vio como el chico del tatuaje en la cien era apartado bruscamente de la puerta, y entraba un rubio de ojos azules, que literalmente salto arriba suyo.
—¡me alegra tanto que estés bien, dattebayo! —le gritó el rubio con lágrimas en los ojos.
—¿Naruto? —murmuró la niña un tanto aturdida.
—hump, al parecer siempre te metes en problemas cuando no estamos cerca... Eres más molestia de lo que aparentabas —dijo una voz burlona.
La pelirrosa miró que en el marco de la puerta se encontraba el azabache apoyado en esta y con una ceja levantada.
—¡no digas eso teme! —le gritó Naruto con el ceño fruncido.
Sakura miró a sus ex compañeros y bajó su mirada hacia sus brazos, encontrándose con estos vendados.
—Naruto, será mejor que la dejen descansar... —habló Gaara con tranquilidad.
—¡p-pero...!
—nada de peros Naruto... Debes dejar descansar a Sakura-chan —dijo una voz, ella levantó su mirada hacia la ventana y se encontró con el peli-plata— ¡yo! Me alegro tanto de que estés viva...
—ugh, esta bien... —murmuró el Uzumaki.
Todos salieron uno a uno del cuarto, el último en salir fue el pelirrojo.
—será mejor que descanses... Prepárate para lo que viene —y sin más se fue de la habitación.
Sakura se quedó en silencio y miró la mesita que se encontraba a su lado, encontrándose con su preciada y maldita daga. La tomó sin vacilar y al recordar la alegría de Naruto y Kakashi-sensei sintió un nudo en la garganta.
Con la daga apretada en su mano, apoyó su frente en sus nudillos y cerró sus ojos con fuerza.
Lentamente unas lágrimas empezaron a escapar de sus bellos ojos jade.
Por sentirse la peor escoria al dejar a tus amigos, ella solo pensó en salvarles de lo que pasaría en el futuro. Y verlos felices al verla, se sintió asco a sí mismo.
(HarunoSakura)
Personajes de Kishimoto.
MARIAANGELZ.
