Matrimonio por conveniencia

.

Capitulo 9

.

KATNISS POV

"All I know this morning when I woke,

Is I know something now, know something now,

I didn't before.

And all I've seen since eighteen hours ago,

Is green eyes, and freckles in your smile

At the back of my mind,

Making me feel right."

La música que suena por toda la casa me saca de mi muy buen sueño… Hmmm… y qué canción más oportuna para despertarme. Si, siento que a partir de ahora todo irá tal y como debería. Como dice la canción: "Todo ha cambiado"

Aún no me creo lo que ha pasado ayer por la noche. Quién iba a decir que en tan solo dos días Peeta y yo íbamos a pasar de una relación con trato a otro, cómo él mismo ha llamado "Quizás podamos intentar algo".

"Cause all I know is we said hello,

And your eyes looking like coming home,

All I know is a simple name and…

Everything has changed.

"All I know is you held the door

You'll be mine and I'll be yours

All I know since yesterday is…

Everything has changed"

Sigo dándole vueltas a sus palabras… ¿Cómo tengo que interpretar sus palabras? ¿Acaso eso significa que lo nuestro ahora es… real?

Tras nuestro apasionado beso en la mitad de las calles de Manhattan, como buen caballero Peeta me acompañó a casa. Nuestro trayecto ha sido de lo más silencioso… pero cómodo. Es como si pudiéramos comunicarnos con nuestras miradas, obviamente las mías brillaban con total intensidad ¿me pregunto si lo habrá notado? Bueno… como iba diciendo, me acompañó hasta la puerta de mi casa. Fue bastante incómodo porque no sabíamos de qué manera despedirnos (aunque yo estaba muy segura de lo que quería). Sonreímos como un par de adolescentes y bueno… al final me dio un casto beso en los labios.

Por eso ahora no sé en qué situación nos encontramos. Tampoco es que lo haya dejado muy claro. La única cosa que dejó en claro es que BESARNOS ya es algo MUY ADMITIDO en nuestro nuevo trato, si se puede seguir llamando así.

-Buenos días mi niña. –me saluda Sae desde la puerta de mi habitación. -¿Te he despertado?

-No, nana. –le contesto bastante animada (a saber por qué) –No te preocupes ya estaba despierta.

-Te he traído algo. –me dice abriendo poco a poco la puerta.

-¿Sí? –salto fuera de mis sábanas como una niña pequeña en la mañana de la Navidad.

Abriendo completamente la puerta Sae me sorprende llevando entre sus manos un gran arreglo floral: fresias de color rosa pálido, rosas rojas, tulipanes… en fin, todas aquellas flores hermosas que se pueda imaginar uno. No puedo apartar los ojos de semejante obra maestra, Sae me sonríe de una manera muy dulce y deposita el arreglo entre mis manos ya que mi cuerpo no reacciona ante la sorpresa que me acaban de dar.

-Son hermosas. –murmuro.

-Lo son. –susurra Sae. –Te dejo mi niña.

Sae sale silenciosamente por mi habitación dejándome a solas con el aroma de las flores. Sigo examinándola con total detenimiento ya que aún no asimilo lo que está pasando. Obviamente solo hay una persona que me puede mandar estas cosas. Mi mirada se posa en un pequeño papel sujetada por las ramas de las flores, lo agarro y una sonrisa se expande por mi rostro.

"Gracias por la noche preciosa. P"

Puede que parezca un idiota ahora mismo teniendo esta sonrisa bobalicona en el rostro. ¿Cómo puede un simple "gracias" sacarme esta sensación? Imagínate cuando me diga "Te…" Woohh… Katniss, no vayamos tan rápido.

Me levanto con cuidado para depositar el gran arreglo en mi mesa central. Lo sujeto bien fuerte porque no confío mucho en mi coordinación. Mierda, no puedo apartar la mirada de la mesa… quizás… quizás debería llamar a Peeta y agradecerle… o quizás mejor un mensaje… pero me apetece oír su voz.

Decidido. Voy a llamarlo.

-Buenos días preciosa… -me saluda con voz dormilona.

-Hola… -susurro de manera muy… dulce. –Lo siento si te he despertado.

-Para nada amor… -escalofrío exprés. –En realidad ahora estoy en el trabajo.

-Ohh… entonces te llamo más tarde. –me disculpo.

-No, ya dime. Ya estás hablando conmigo. –noto que sonríe desde el otro lado.

-Pues… quería agradecerte las flores. –susurro tímida. Joder Katniss, ni siquiera te puede ver. –Son preciosas.

-Cómo tú amor… -susurra de vuelta.

Por dios… siento que mi corazón me va a estallar.

-Respira mi vida… -susurra al no contestarle enseguida.

Entonces oigo unas risitas al fondo… ¿pero qué?

-¿Con quién estás Peeta? –le pregunto muy en serio.

-Ahmmm… es que… -se nota nervioso. Ohh Peeta, más te vale no estar tomándome el pelo. –Es que ahora estoy en una reunión… estás en manos libres.

-¡¿QUÉ?! –exclamo. -¡MIERDA PEETA!

Y toda la habitación estalla en risas.

-Katniss cálmate… ya… ya voy en mi oficina. –tartamudea y noto que se está moviendo por la oficina. –Discúlpenme señores…

Y la conversación se corta.

Espero varios minutos y se vuelve a activar la conversación.

-Ya estoy Kat…

-¡Te voy a matar Mellark! –le grito.

-Lo siento… lo siento… -suplica.

-¡Mierda Peeta! ¡Qué vergüenza! –exclamo tapándome el rostro completamente sonrojada. -¡¿Qué van a pensar de mí?!

-Tranquila cariño… -susurra.

-¡No Peeta! –grito enfadada.

Entonces Peeta estalla en risas.

-¡¿Qué te hace tanta gracia?! –acuso.

-Es que… -se detiene porque comienza a faltarle el aire. –Si hubieras visto sus caras…

-¡No me importan sus malditas caras Peeta!

-Kat… no te enfades ¿si? –y ya estoy viendo que está poniendo ojitos. –Por fa….

-Me has dejado en ridículo… -hago pucheros.

-Para nada… -suelta. –Lo que han visto es una pareja muy enamorada.

-Pero se estaban riendo tonto. –pongo voz de niña.

-Lo que tienen es envidia… -sonríe. –Son unos hombres mayores y solteros que no saben disfrutar de la vida.

No puedo evitar sonreír ante su aclaración. Imaginarme a Peeta, joven, lleno de vida, apuesto… con esos labios, esas manos… Hmmm… ¡no te desvíes Katniss! Bueno, imaginarme a Peeta con esos hombres aburridos (tal y como lo describe él), la verdad es que la imagen es bastante cómica.

-No sabes cuanto te agradezco que me hayas llamado… -suspira. –Era una reunión muy aburrida y tú me has salvado…

-Siempre lo hago. –murmuro con diversión.

-Ehhh…- suelta. –Bueno… es la verdad.

Nos reímos. Oír la risa despreocupada de Peeta hace que mi mañana sea completa. Joder, ahora me muero por verlo.

-Sinceramente… siempre quise hacer eso. –de repente me habla después de nuestra sesión de risas.

-¿El qué? –pregunto.

-Hablar así de acaramelado con alguien por teléfono en una reunión. –sonríe.

-¿Tú y…? Mierda Peet… lo siento. –me doy cuenta de mi metedura de pata y sólo quiero hundirme en el más fondo de los agujeros.

-No pasa nada… -suspira, ahora me siento mal porque el Peeta divertido ha desaparecido. –Ya te dije que con ella… mi relación con ella siempre ha sido diferente…

-Pero la quisiste… -murmuro.

-Bien dicho. –suelta. –La quise. En pasado.

-Ohhh… -suspiro.

No sé pero… a pesar de que la "quería" en pasado… no puedo evitar sentir envidia. Después de todo, ella tuvo el corazón de Peeta, lo tuvo todo de Peeta y lo dejó escapar. Ahí es cuando pienso que es una completa idiota, ¿qué es lo que no tiene Peeta que lo tenga otro chico? En serio, yo creo que a la pobre chica se le cruzaron los cables cuando decidió abandonar a mi chico de ojos azules.

Y una vez más… aunque suene muy egoísta de mi parte, me alegro. Porque si no, ahora mismo no tendría a este maravilloso hombre.

-Me tengo que ir Kat… al parecer siguen esperándome en la sala de reuniones. –suspira pesadamente. –De verdad que no me apetece nada volver allí…

-Pero tienes que hacerlo… eres el jefe. –sonrío. –No te molesto más Peet…

-Tú nunca molestas preciosa. –susurra. –Hablamos luego.

-Estaré esperando.

.

.

.

El resto de la mañana pasó como un día cualquiera… ayudé a preparar el desayuno así que por primera vez después de más de diez años toco la cocina de mi casa. La sonrisa de mi padre al verme cocinar junto a mi madre y Sae me ha sacado una gran sonrisa. Y luego murmuró algo por lo bajo así que no llegué a oírlo.

-¿Qué ha dicho mamá? –le pregunto a Effie mientras corta en trozos pequeños las frutas.

-Déjalo cariño… -murmura.

-¿Hay algo que deba saber? –pregunto interesada.

-Nada cariño… son ideas tontas que se le ocurre a tu padre. –dice sin darle mucha importancia.

-Pues me da igual mamá… yo quiero saber qué le pasa a mi padre. –insisto.

-Hmmm… -suspira pesadamente y deja lo que está haciendo en un lado y me arrastra hasta la mesa del comedor donde nos sentamos. –Prométeme que no te lo vas a tomar en serio… a tu padre se le ocurren unas cosas… mírate con Peeta fue su idea…

-Ahora dime… ahora me estoy poniendo nerviosa.

-Pues… a tu padre se le ha metido ahora que… -suspira otra vez y yo la miro con insistencia. –Que estaría muy bien si al final Peeta y tú acabáis juntos.

Retengo la respiración. ¿Que mi padre qué? ¿Estoy oyendo bien?

Sabía que mi padre tenía un propósito con todo esto. Lo sabía… siempre ha querido que Peeta y yo…

-¿Eso ha dicho? –murmuro intentando esconder mi asombro.

-Si… al parecer tu padre echa de menos que estés aquí a nuestro alrededor. –explica. –Y tiene la vaga esperanza de que si al final Peeta y tú… ya sabes si acabáis juntos… tú te quedarías aquí con nosotros.

-Papá… -murmuro. –No sabía que me echarais tanto de menos.

-Pues claro que lo hacemos. –mi madre me abraza.

-Entonces, ¿por qué no me lo habéis dicho? Podría haber venido aquí…

-Cariño… ése es tu sueño… además recuerda que tu padre te ofreció fundar una editorial y tú nos dijiste que querías hacer tu propio camino sola… y te dejamos…

-Lo sé… lo sé… -suelto.

-Pero no le hagas caso… -se levanta apretándome ambas manos. –Sólo espero que no salgas lastimada de todo esto cariño.

-Te quiero mamá.

-Y yo a ti mi niña. –y me besa la frente.

Después de la charla con mi madre y enterarme de que mi padre estaría más que encantado de vernos juntos a Peeta y a mí de dieron unas ganas de gritarles a ambos que Peeta y yo estábamos… cómo decirlo… "intentándolo". Pero no… me contuve. No vaya a ser que estoy precipitando las cosas y al final me estoy haciendo ideas que no son.

Desayunamos con tranquilidad y una muy buena conversación. Sae nos preparó la mesa en nuestro ático de aire libre así que fue más bien una comida familiar bastante íntimo. Hacía tiempo que no pasábamos los tres juntos momentos tan bonitos como éstos. Al final este viaje me va a hacer darme cuenta lo mucho que me hacen falta mis padres. Si, me gusta mi independencia en Florencia pero a veces me siento muy sola, después de todo vivo solo en mi apartamento de allí y la única a quién he llevado a dormir allí es a Annie.

Ayudé a Sae organizar la cocina y me puse a adelantar unos manuscritos. Ya llevaba un tiempo sin adelantar trabajo así que enseguida me puse a hacerlo, además esto me distraía un poco y así puedo dejar de pensar, al menos durante unas horas, en una cierta persona. Sin dificultad, justo a las 13:35 termino con la última página y sin demora lo mando enseguida al editorial para que ya puedan empezar con el trabajo.

Miro mi móvil y hay varias llamadas perdidas, lo había puesto en silencio para no distraerme. Miro las llamadas y casi todas son de Madge y Annie. No hay ninguno de Peeta. También hay varios mensajes. Todos de Madge y Annie. De nuevo, ninguno de Peeta.

No puedo evitar sentirme triste.

"Hola Kat! ¡¿Por qué no contestas el móvil?! Llámame enseguida. Madge"

"Madge me ha llamado para tomar un café… tengo resaca… y muchas cosas que contarte :P Un beso, Annie."

"Futura hermana mía… da señales de vida… que acabo de hablar con Peeta y me ha contado vuestra agradable mañana…. Ayy pillina!"

"Estoy con Madge en el Starbucks de siempre… cuando puedas pásate. Hora de cotilleos!"

"¿Sabes algo de Johanna? Annie y yo no conseguimos contactar con ella… ¡Como contigo!"

Y esas son algunos de los mensajes de mis queridas amigas. No puedo evitar dejar escapar una sonrisa en algunos y más aún… "no puedo imaginarme" lo que me tiene que contar Annie. Si hasta en los mensajes ya me huele a FINNICK.

Recojo todas las cosas esparcidas por mi cama y los ordeno enseguida en mi escritorio. Me meto a arreglarme en mi vestidor y en un par de minutos ya estoy lista (vestuarioKATNISS 9). Una vez vestida y maquillada, como siempre con mi línea en los ojos y mis sombras tan características, no sé por qué pero hoy me apetece estar guapa (por si acaso), decido llamar primero a mi "prometido"

Beep… Beep… Nada. No contesta.

Decido llamarle como otras dos veces pero no me lo coge. Quizás esté en otra reunión o el pobre simplemente está muy ocupado. Bueno, no importa. Llamaré a Madge ya que no me queda de otra.

-¡Hasta que por fin te dignas en llamarme! –me contesta sin ni siquiera saludarme.

-Hola para ti también Madge. –saludo con ironía.

-Hola. –sonríe. -¿Estabas ocupada? –ahora me pregunta más tranquila.

-Si… estaba terminando el manuscrito que me han encargado ya que hace días que no trabajo en él. –explico. –Pero ya acabé. –pongo voz de niña.

-¿Entonces ya podemos vernos? –me pregunta entusiasmada.

-Claro. Como Peeta no me contesta. –suelto in querer.

-Ohh… así que somos tu segundo plato. –dice fingiendo estar dolida. –Me parece muy bien Everdeen.

-No… es que quedé en llamarle más tarde… ¡claro que no sois mi segundo plato! –me río. -¿Dónde nos vemos?

-Pues ahora mismo Annie y yo estamos de compras… -suelta.

-¡Siiii! –oigo como Annie grita emocionada en el fondo.

-Ohhh ok… -suspiro mientras me río.

-Ya estamos por salir de la tienda… ¿qué te parece si vamos en tu casa? –me pregunta.

-Me parece perfecto. –contesto. –Os espero aquí entonces.

-Si… tardamos quince minutos. Ve llamando a Johanna por si ya no está ocupada. Lo que tengo que deciros es muy importante.

-Ok… ok. –y no puedo evitar sentirme nerviosa. –Ya la llamo. ¡Un beso!

-¡Chao! –me dice antes de colgar.

Bien. Al menos no tengo por qué salir. Antes de bajar a preparar algo para las chicas, primero hago lo que me ha pedido Madge. Llamar a Johanna.

Beep… Beep… Nada. Igual que Peeta.

Bajo a la cocina y me encuentro a Sae preparando la comida… al parecer sólo para mí.

-¿Y mis papás nana? –pregunto nada más entrar en la gran cocina.

-Tu papá fue a la compañía un momento y tu madre ha salido con la Sra. Mellark… -me mira y me sonríe.

-Sra. Mellark… -murmuro y un escalofrío me atraviesa.

Mierda. "Sra. Mellark". Y pensar que dentro de… no sé… yo también voy a pasar llamándome así. Aunque estoy pensando en mantener mi apellido… digo, no creo que Peeta me obligue a llevar el suyo, pero claro para la gente y todo eso yo voy a pasar de ser la Srta. Everdeen a la Sra. Mellark. ¡Coño! ¡Si aún no me he acostumbrado a que me llamen !

-¿Estás bien mi niña? –me pregunta Sae al notarme pensativa.

-Si… -murmuro aclarándome la cabeza. –Venía a decirte que Madge y Annie van a venir… si pudieras prepararnos la comida nana… estaría muy bien. –sonrío.

-¡Claro que sí! –contesta sonriente. -¿Qué te apetece comer?

-Sinceramente… -murmuro avergonzada. –Ahora mismo me muero por una hamburguesa.

-Hamburguesa entonces. –sonríe.

Le doy un beso en la mejilla y me dispongo a salir de la cocina cuando se me ocurre algo.

-Nana… otra cosa. –me doy la vuelta antes de salir por la cocina.

-Dime.

-¿Tenemos los ingredientes para hacer mis galletas?

.

.

.

Como bien ha dicho Madge, en quince minutos han llegado. Ugh, me da asco de lo puntual que es. Me pregunto cuanto de importante será lo que nos tiene que decir… digo, al menos ya me he escabullido de una parte: ir de compras.

-Nana nos está preparando la comida… si queréis vamos a mi habitación o en la sala de estar. –les digo mientras intentan sacar todas sus compras del ascensor.

-¿No están tus padres? –me pregunta Annie dándome un beso en la mejilla. –En la sala está bien… así Sae no tiene por qué subir para avisarnos.

-No, no están. Papá está en la compañía y mamá está con Portia. –informo.

-Si… han quedado con unas amigas. –finalmente Madge logra sacar sus compras del ascensor. –Vamos al salón.

Les ayudo a acomodar sus bolsas en un rincón y después nos sentamos, muy cómodamente, en el sofá largo del salón. Sae nos ha traído jugo para refrescarnos ya que el verano se está haciendo notar y Annie y yo miramos intrigadas a Madge.

-¿Qué? –pregunta Madge al beber de un trago su zumo de naranja. –El mío va para rato, mejor empieza tú Ann…

Miro a Annie con una sonrisa de lado y arqueando una ceja. Obviamente sé perfectamente de quién va a hablarnos pero ahora la gran pregunta es… ¿qué ha pasado con él?

-Es Finnick. –murmura por lo bajo como si fuera un secreto.

-Annie, lo sé. –le digo. –Os vi en la barra antes de encontrarme con Peeta. Y de hecho… estabais muy juntitos.

-Lo estábamos. –admite Annie sonrojada.

Ok. Esto es muy extraño. Annie sonrojada por un tío. Si. Annie. La que no tiene vergüenza de contarme todos los detalles morbosos de sus citas… me cuenta hasta el más mínimo detalle, creedme. Y esta es la primera vez que la veo sonrojar. Y eso que aún no me ha dicho nada morboso

-¿Estás sonrojada? –pregunto estupefacta. -¿Qué te ha hecho Finnick?

-Nada de nada. –bufa Madge.

-¡Madge! –grita Annie como una niña.

-¡Es la verdad! –exclama de vuelta Madge.

-¡Ok! ¡Ya me estáis contando! –exclamo yo también.

-A ver… -comienza Annie. –Estábamos bailando y bueno… me entró sed. Entonces sin avisarte me fui a la barra a pedir otra copa. Sinceramente estaba borracha… así que cuando un chico alto, buen cuerpo y cabellos bronce me rodeó la cintura me aparté enseguida del susto y me di cuenta de que era Finnick.

-Ok… -asimilo. –Sigue.

-Pues… me dijo, más bien, me prohibió tomar otra copa así que el que pedí se lo tomó él. Estuvimos hablando… me preguntó lo que me había pasado en el baile… etc. Tampoco es que recuerde mucho.

-Vale. Estabas borracha. –le digo. –Genial Annie. ¡¿Cómo piensas conquistar a tu chico si lo primero que le enseñas es tu peor parte?!

-Lo siento porque él haya aparecido tarde. –contesta.

-Espera… ¿estar borracha es la peor parte de Annie? –pregunta Madge divertida.

-Aha. –asiento. –No recuerda nada de lo que ha hecho… y dicho que es lo peor de todo. ¡No para de hablar!

Madge estalla en risas bajo la mirada asesina de Annie. No puedo evitar unirme a Madge.

-¿Sigo contando? ¿Habéis acabado con vuestras tonterías? –dice Annie con ironía.

-Sigue… -intento ponerme seria.

-Bueno pues después de hablar, hablar y hablar vino Johanna. –hace una pausa. –Y le dijo a Finnick que me llevara al hotel porque estaba muy borracha, obviamente yo no me negué. –sonríe pícara.

-Ohhh no… aquí va los detalles morbosos. –suspiro y miro a Madge. -¡No me puedo creer que le hayas contado tu intimidad con Finnick a Madge! ¡Es su hermana!

-Calma Katniss… que aquí va lo mejor. –me guiña un ojo Madge.

Annie mira hacia abajo y esconde su rostro, mientras que Madge se está aguantando la risa. Yo me muero de curiosidad.

-¡Decidme ya! –digo impaciente.

-Pues… -murmura Annie. –Creo que me dormí en el taxi porque no recuerdo más.

-¡¿QUÉ?! –grito.

Madge suelta todo en una gran carcajada y Annie no puede hacer nada que ruborizarse hasta el límite. Yo la miro con pena pero la risa de Madge es tan contagiosa y la mínima imagen de Annie durmiendo en el taxi con un Finnick al lado se me hace muy cómica así que tardo en unirme a la rubia.

-Mi niña… que se quedó dormida. –murmuro estrechando a Annie entre mis brazos.

-No pero espera… eso no es lo mejor de todo… -dice Madge entre tantos risas.

-¿Qué mas? –ya pregunto con miedo.

-Que como me había quedado dormida en el taxi y Finnick no sabe mi número de la habitación en el hotel… me llevó a su casa y dormí allí. –explica.

Madge me mira asintiendo y yo intento frenar mis ganas de reír.

-Si hubieras visto al pobre Finnick esta mañana… -habla la rubia. –Me dijo que Annie estaba en la habitación de invitados porque anoche estaba tan borracha que se quedó dormida en el taxi. Y como no sabía en qué hotel se hospedaba la llevó a casa. Estaba asustado el pobre.

-¡Dios qué vergüenza! –exclama Annie tapándose la cara con una almohada.

Madge y yo seguimos riéndonos de Annie hasta hartarnos. Quedamos en que ella llamaría a Finnick para disculparse… y ya de paso a ver si el otro se anima a pedirle una cita. Crucemos los dedos.

Sae no tarde en venir para avisarnos de que nuestra comida ya está lista así que con nuestras tripas crujiendo salimos pitando a la cocina donde Sae nos deja a solas.

-Hmmmm… -Madge saborea la hamburguesa. –Sae es la mejor…

-Y que lo digas… la próxima vez ya no salimos a comer fuera. –sigue Annie. –Nos quedamos aquí con Sae.

Comimos lo más lento que pudimos… y luego Madge nos arrastró a mi habitación llevando unas cuantas revistas. Intenté mirar qué revistas eran pero ella las ha tapado muy bien. Una vez acomodadas en mi cama nos planta las revistas encima.

Mierda. Revistas de boda.

-A ver… sé que Peeta y tú lo estáis tomando con tranquilidad pero pienso que cuanto más pronto organicemos todo, mejor saldrá la boda ¿no crees? –me dice Madge con entusiasmo.

-Ehh… si… -murmuro mirando a Annie con miedo.

-Obviamente Cinna se va a encargar de nuestros vestidos… y eso no es discutible. –sonríe. –Pero todavía queda elegir el catering, menú, las flores, el tema, el lugar…

-Madge… me gustaría hablar primero con Peeta. –la calmo.

-Lo sé… pero pensé que te gustaría tenerlo ya organizado. –me dice.

-Desde un principio ya hablamos de que sería una boda simple… íntimo. –explico tal y como lo hablamos desde un principio. –No queremos una boda por todo lo alto Madge. Lo siento.

-Bueno… -dice un poco triste. –Aunque sea simple… yo quiero que sea perfecto.

-Y lo será… pero no queremos nada de extravagancias. Te conozco Madge.

-Si Madge… -ahora habla Annie. –Es mejor que la pareja lo hable primero. Ni siquiera creo que tengan una fecha. –me mira.

-¿Aún no lo tenéis? –me pregunta Madge sin entender.

-¿Deberíamos? –pregunto yo.

-Es que… Peeta habló con nuestro papá… y dijo que la boda no pasaría de este año… -informa. –Y pensé que ya teníais fecha.

Nuestra boda no pasaría de este año. Genial. Peeta no me ha dicho nada sobre esa reunión con su padre. Digo, llevamos fingiendo como unos tres meses… y dijo que íbamos a ir despacio… Supongo que tendré que hablar con él sobre esto.

-Pues no. –digo con sinceridad. –Lo hablaré con Peeta, Madge.

-Está bien. –dice vencida. –Y yo que estaba emocionada de poder hablar ya hoy sobre la boda.

-Lo siento Madge.

-Nada. No pasa nada.

.

.

.

Una vez que las chicas se han marchado me metí en la cocina para preparar las galletas. He decidido no llamar a Peeta durante toda la tarde… ni siquiera él me ha llamado.

Sobre lo que ha dicho Madge… ahora no puedo parar de pensar sobre la boda. Mierda, ya se me había olvidado (al menos un poquito). Encima ahora las cosas con Peeta van avanzando y con ese detalle del matrimonio lo estropea un poco. Digo, ahora que estaba yendo todo bien, esa pequeña parte me hace darme cuenta que seguimos metidos en un trato.

Por otro lado estaría bien hablarlo ya con Peeta y la verdad es que no podemos seguirlo demorando. Después de todo ese es el fin de todo esto. Casarnos.

El timbre del horno me saca de mis divagaciones. Menos mal que no se han quemado las galletas. Guardo unos cuantos para dejarlos en casa y los demás los ordeno dentro de una caja.

Me voy corriendo a arreglarme para salir enseguida. Decido no cambiarme de ropa, hace demasiado calor y ya estoy bastante cómoda con lo que llevo puesto así que cojo mi bolso con todas mis cosas, me doy un último repaso con mi maquillaje y salgo pitando de casa.

Como le quiero dar una sorpresa a Peeta decido a llamar a su secretaria Rue. Sí, tengo su número ya que Peeta ha insistido en ello por si no logro comunicarme con él.

Espero que me responda.

-Mellark Enterprising, le atiende Rue. ¿En qué le puedo ayudar? –bien.

-Hola… -murmuro ya estando dentro del taxi. –Rue, soy Katniss.

-Ohh… Srta. Everdeen. Qué gusto oírla. –me saluda amablemente. -¿Le puedo ayudar en algo?

-Si… me gustaría saber si Peeta sigue ahí. –me muerdo el labio.

-Sigue aquí Srta. Everdeen, ¿acaso no logra comunicarse con él? –informa.

-Si, creo que está en una reunión. –le digo.

-Acaba de salir de su última reunión y ya no tiene nada programado para hoy. –me dice. -¿Le aviso de que va a venir?

-¡No! –exclamo sin querer. –Digo… ¿le puedes intentar retener hasta que yo llegue?

-Ohhh… entiendo. –noto que sonríe. –Lo haré encantada Srta. Everdeen.

-Muchas gracias Rue. Ahora nos vemos. –me despido.

-Hasta ahora Srta. Everdeen.

-Ohh… Rue. –le llamo antes de que cuelgue.

-¿Si?

-Llámame Katniss.

Me alegra saber que la secretaria de Peeta no es ninguna… zorra. Rue parece bastante profesional y eso me gusta. Además me cae bien… no como otras chicas que trabajan en la empresa. Algunas parecen supermodelos y sinceramente odio cuando están revoloteando alrededor de Peeta.

"Perdona zorras pero ese ya está cogido." Son algunas de las cosas que pasan por mi mente.

El taxista muy amablemente me informa que ya hemos llegado. Le pago y me bajo… nunca me cansaré de decir esto pero el edificio de los Mellark es bastante sobrecogedor… demasiado ENORME.

Me dirijo directamente hacia el ascensor. Intento evitar algunas miradas pero obviamente todo el mundo me conoce así que todo el mundo me sonríe. Encima veo que todo el mundo viste de manera muy formal y yo estoy con mis shorts rasgados y mis manoletinas… serás idiota Katniss. ¿Cómo se ocurre venir a una empresa tan importante de esta manera? Mil veces mierda.

Finalmente llego al piso treinta… Unas personas me saludan amablemente y me voy directamente hacia la doble puerta donde está el vestíbulo de la oficina de Peeta. Cuando entro, me desconcierta lo que veo. Rue esté tensa en su asiento y cuando me ve se irgue aún más. Me mira con miedo y noto como traga con dificultad… ¿qué demonios…?

-Hola Rue… -saludo mirándola desconcertada. -¿Peeta sigue aquí?

-Srta. Everdeen. –se levanta y se dirige hacia mí. –El Sr. Mellark…. El Sr. Mellark está… -balbucea.

-¿Está todo bien? ¿Está Peeta ocupado? –ahora pregunto con un poco de miedo.

-Ehhh… -mira hacia la puerta de Peeta y me mira a mí.

-¿Con quién está? –genial, ya estoy nerviosa. ¿Qué está pasando?

-No puede pasar Srta.… -me dice.

-¿Qué? –exclamo. -¿Con quién está Peeta? –vale, ya estoy cabreada.

Camino hacia la puerta con Rue intentando detenerme. Está claro que algo grave debe de estar pasando en el otro lado de esa puerta y yo pienso descubrirlo… aunque sea doloroso lo que tenga ver no voy a quedar como un imbécil. No, está claro que no.

-Apártate Rue. –la aviso con brusquedad.

-Es que… -tartamudea.

-Que te apartes… Esto es entre Peeta y yo… no te preocupes que yo me encargo de ti.

Rue me mira por unos segundos y después me deja pasar. Tomo un gran suspiro y decido girar el pomo de la puerta.

Me quedo en shock.

-Katniss. –murmura Peeta.

Sus ojos azules me miran sorprendidos… y en unos segundos otro par de ojos también se une a él. ¿Qué hace esta zorra aquí?

Trago con dificultad. Ahora entiendo por qué Rue estaba como estaba. Me cuesta creer que Peeta me esté haciendo esto… tengo que intentar calmarme porque siento que en cualquier momento me voy a derrumbar. Noto como se me humedecen los ojos pero intento despejarlos… y observo que Delly no presenta una sonrisa… más bien es Peeta quién me mira sonriendo y Delly me está matando con la mirada.

-¡Qué sorpresa amor! –exclama Peeta casi corriendo hacia mí y me estrecha entre sus brazos.

Es obvio que me note tensa y con la expresión desconcertada. Después de asimilar un poco la situación le respondo el abrazo.

-Ahora te explico… -susurra Peeta en mi oído.

Justo antes de juntar sus labios en los míos. Al principio me toma por sorpresa… ¡pero qué demonios! Echaba de menos esta calidez así que sin dudarlo le comienzo a devolver el beso. Noto como Peeta sonríe aún con sus labios sobre los míos y eso me devuelve a la realidad donde tenemos un espectador.

-Hmm… -Delly se carraspea la garganta.

Peeta se aparta de mí poco a poco, saboreando cada segundo que queda de nuestro beso y ¡madre mía! Me sonríe de lado poniendo un mechón de mi pelo detrás de mi oreja. Siento que todo ese enfado se ha esfumado y ahora todo lo que queda es… "ganas" de volver a repetir eso.

Le devuelvo la sonrisa y él me toma de la cintura para darnos la vuelta y encarar a su visita. No nos mira con buena cara así que me agarro firmemente a la cintura de Peeta con mi mano libre de la caja de galletas y que alguien nos ayude con semejante tormenta que se nos viene encima.

-Estábamos hablando. –suelta de repente mirándome a mí fijamente.

-Ohhh… ¿acaso he interrumpido algo? –pregunto inocentemente mirando a Peeta que intenta reprimir una sonrisa. –Lo siento, es que Peeta siempre me ha dicho que puedo entrar en su oficina cuando yo quiera… y no creo que contigo haga una excepción.

-Pues para que sepas querida… eso es de mal educación. –me responde la muy hija de su madre.

-¿Sabes lo que pasa… querida? –hago una énfasis en querida. –Que yo solo soy educada a las personas que lo merecen.

-Peeta podrías enseñar un poco de modales a tu… -se detiene noto cómo se le rompe la voz.

-Dilo Delly, a mi prometida. –suelta Peeta. –Ya te he dejado decir lo que me tenías que decir… asi que si nos disculpas Katniss y yo tenemos muchas cosas que hacer.

-Pero aún no he acabado…

-Pero yo si… y de verdad que estoy cansado… solo quiero irme a casa y pasar el rato con Katniss… -suspira. Un escalofrío me recorre por la naturalidad en su voz

-Aún no hemos acabado Peeta. –advierte y agarra su bolso de la mesa.

Peeta y yo nos ponemos en un lado y caminamos hacia su mesa, yendo por la dirección contraria a donde está yendo Delly, es decir, por la puerta.

Por un momento ambos observamos a Delly saliendo por la puerta pero entonces Peeta, otra vez tomándome por sorpresa, me acorrala entre la mesa y él haciendo que me siente en el mueble y con una sonrisa se inclina hacia mí.

-Te he echado de menos. –me susurra antes de volver a dejarme probar ese manjar.

Y dios mio… Peeta ahora me besa con más intensidad que antes, empujándome un poco hacia atrás asi que estoy en una posición de medio tumbada por su mesa de despacho y sujetando con fuerza (mucha) la caja de galletas que está en mi regazo.

Peeta le da un poco más de intensidad al beso introduciendo su lengua en mi boca. Obviamente yo no le niego el paso, de hecho, la mía se une a él muy encantada. Y así nos pasamos, no sé cuanto tiempo… "jugando".

Un portazo nos saca de nuestra burbuja. Peeta se aparta poco a poco… con la respiración ajetreada. Ambos miramos la puerta ahora totalmente cerrada. La simple idea de que Delly haya presenciado nuestro gran… GRAN beso alimenta bastante mi confianza.

-Parece que alguien nos ha estado viendo. –susurra Peeta muy sonriente. –Siento haberte tomado de sorpresa…

-No tienes que pedir perdón. –contesto. –Juro que cuando os vi… me imaginé lo peor.

-Katniss… debes saber que yo NUNCA volvería con Delly.

-Lo sé… no sé en qué estaba pensando. –le digo.

-Me alegro de que hayas venido. –me sonríe. -¿A que debo el honor de verte por aquí?

-Bueno… quería darte una sorpresa pero me lo has dado tú a mí. –sonrío. –Dejando eso de lado… quería darte las gracias personalmente las flores. Son preciosas Peet.

-No hay de qué… ya te lo dije.

-Y… -sigo. –Esto. –le doy un codazo. –Por el broma del teléfono. No sabes la vergüenza que pasé.

-¡Pero si ni siquiera te ha visto! –exclama.

-¡Si! Pero me conocen… y con eso me vale.

-Entonces lo siento.

Y entonces me doy cuenta en la posición que estamos. Peeta entre mis piernas y yo medio tumbada en su mesa con la caja de galletas entre nosotros. Nos miramos y nos sonrojamos.

-Esta caja lleva clavándose en mi tripa desde que… -se detiene. –Y no me arrepiento de haberte besado… que eso quede claro.

-Me alegro de que lo hayas dicho. A mí tampoco me ha molestado. –sonrío. –Y de hecho… esto es para ti.

Peeta se aparta de mí y me ayuda a levantarme de su mesa. Le doy la caja y él lo toma emocionado.

-¡Galletas! –grita como un niño pequeño.

-Peeta… son todo para ti asi que traga despacio. –le digo divertida.

-Muy graciosa… aún no he comido. He tenido toda la tarde llena de reuniones aburridos. –me dice mordiendo una galleta. –Están buenísimas Kat…

-Gracias. –le digo.

-¿Los has hecho tú? –me pregunta sonriendo.

-Aha. –asiento. –Y por favor dime que no te sorprenda. –finjo súplica.

-Claro que no… serás una buena esposa… -susurra dulcemente.

-Eso suena muy anticuado Peet… ahora no me digas que me vas a tener como ama de casa… -intento bromear con él. –Que no tiene nada de malo… es sólo que yo soy muy liberal.

-Lo decía por… porque algún día te casarás de verdad con alguien… y él será muy afortunado. –dice de repente.

-Eso es muy bonito Peeta. Gracias. –sonrío. –Lo mismo digo… la chica que logre atrapar tu corazón será muy afortunada.

De repente Peeta se levanta y se pone la chaqueta. Se sitúa delante de mí con esa mirada que ilumina todo y le arreglo la corbata. Sin previo aviso me toma el rostro entre sus dos manos y me mira fijamente.

-Quiero que te pongas más hermosa de lo que estás ahora esta noche. –susurra.

-¿Por qué?

-Porque esta noche… será una noche especial.

.

.

.

Otro capitulo nuevo! Y no os podéis quejar porque esta vez no os he hecho esperar mucho :)

Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado gente hermosa!

Por cierto muchas gracias por felicitarme por mi examen… no sabéis cuanto significa que os importe y que os hayáis tomado la molestia de felicitarme. De verdad, gracias.

INTENTAMOS LLEGAR A LOS 200 REVIEWS CON ESTE CAPITULO? ME AYUDÁIS?

GRACIAS A: anairamellark18, Guest, sayuri-chan-aly, as-sejmet, brenda mellark, lauraXD, rochay97, Analu3003, Valeria, DandelioN2, Hadelqui, Luna Potter Granger, yueamarr77, Chrushbut, MarEverdeen, AnaGabii7, Mizu, Ane-Potter17, haylie halliwell, lauz9, mafere, XkanakoX, Riley92, Abii P, Carmes, Zucix, adri orange dream.

MUCHAS GRACIAS A TODOS DE VERDAD! OS QUIERO UN MONTON Y MÁS CUANDO ME DEJÁIS UN REVIEW :)

No os olvidéis de dejar un review y/o follow!

x. Liz.