Hola y Bienvenidos, Espero disfruten la lectura y que tengan un maravilloso día, los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi.
La historia le pertenece a la autora.
"Delirio de un amor prohibido"
Capitulo 8: Deseando lo Prohibido.
"Te escondí de mi mismo como un pecado,
Nadie debía enterarse de lo que sucedía en mi interior cuando estaba contigo..."
Miro el aparato sobre el mesón de la cocina por unos segundos en silencio. El agua estaba comenzando a hervir poco a poco y una pequeña nube de vapor parecía ser lo más interesante de apreciar en la habitación, mientras intentaba poner en orden sus ideas.
¿Qué hacía Kasumi Tendo en su casa? ¿Por qué ella sabía donde vivía?
Montones de preguntas sin respuestas comenzaron a embargarla. Sintiéndose nerviosa por la presencia de la mujer que le esperaba en la sala.
—¿Necesitas ayuda? —se escucho la voz de Kasumi desde la habitación continua a la cocina.
—No, ya voy —hablo Akane que, en cuanto el agua termino de calentarse, busco unas tazas y sirvió el té antes de volver a la sala.
Sentada en el sofá de esa sala con paredes blancas y carentes de vida. Kasumi se dedico a observar con detenimiento el lugar, analizando las condiciones en las que vivía su hermana, que si más bien eran optimas. Ella no las consideraba adecuadas para una jovencita de su edad. Menos para su hermana.
—¿Vives sola? ¿Desde cuándo? —pregunto la castaña, recibiendo la taza de té que le ofrecía su hermana menor.
—Sí. Desde que salí del internado.
—¿No tienes una nana o una ama de llaves? —continuó interrogando Kasumi.
Akane guardo silencio por unos segundos, a la vez que se acomodaba sobre uno de los sitiales de la sala y bebía un poco de té para intentar mantener la calma. Desconfiaba de la actitud tan entrometida de su desconocida hermana mayor, pero por el tono de voz tan suave de ella, supuso que sus intenciones no eran discutir con ella. Aún así debía ser cuidadosa, no quería perjudicar a nadie con sus palabras.
—No, yo misma hago los quehaceres de mi hogar.
—¿Hogar? —Kasumi le miro preocupada y Akane pestaño algunas veces al no entender su pregunta—. El hogar es un sentimiento Akane, y este lugar, carece mucho de eso. Parece un departamento de catalogo inmobiliario.
—No he tenido tiempo para decorar —suspiro la menor.
—Bueno, no vine a hablar sobre tu decoración —rió Kasumi para suavizar el ambiente entre ambas—. Quiero saber ¿Cómo estás? ¿Qué haces en tu tiempo libre? Y un montón de cosas más.
—¿Por qué quieres saber? —se atrevió a decir en un tono que, Kasumi percibió como desconfiado.
—Akane, no quiero perjudicarte —aseguro la castaña, sorprendiendo a la Tendo con sus palabras—. No voy a hacerte daño. Sólo tengo curiosidad por conocer a mi hermana, eso es todo.
—Yo no quiero meter en problemas a papá con esto —admitió Akane, soltando un suspiro.
—Nada de lo que hablemos aquí, perjudicará a nuestro padre —prometió Kasumi.
Akane se limito a sonreír forzadamente, antes de estirarse y dejar la taza sobre la mesa de centro.
La presencia de Kasumi por algún motivo que desconocía. Le recordaba a su madre. Y no sabía si era por su tono agradable y suave al hablar, o por la cálida esencia que parecía despedir con su sola presencia.
—¿Qué quieres saber? —pregunto Akane, levantando la mirada. Encontrando los dulces ojos de su hermana observándole con algo, que ella definió brevemente como cariño.
—Empecemos por el principio —sonrió la mayor, colocando la taza en la pequeña mesa de centro antes de empezar el pequeño interrogatorio.
Tenía mucho que preguntarle a su hermana, y mucho por conocer de ella. Sería una larga tarde.
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—¡Ranma! —Akari llamo al muchacho por tercera vez, mientras que este sacaba los bolsos del auto pensativo.
Miro a su amigo nuevamente y soltó un suspiro cansado. No sabía porque, pero desde que habían vuelto por la noche del pub rural que el muchacho se comportaba raro. Era como si algo le hubiera sucedido, pero ¿Qué pudo haberle pasado?
Decidida a saber que sucedía con el moreno, se aproximo hasta él y tiro de su trenza.
—¡Auch! —se quejo el azabache casi al instante—. ¡¿Qué te pasa?!
—Eso mismo quiero saber... —dijo preocupada—. ¿Qué te pasa Ranma? ¿Estás actuando extraño ?
«¿Actuando extraño?» pensó para sí mismo, mirando a su amiga con expresión indiferente. Sabiendo que quizás tenía razón.
Desde la noche en que había estado a punto de tener algo más pasional con la Tendo que se encontraba enfadado consigo mismo, puesto que cada vez que recordaba el rechazo de la chica junto a su angustiada expresión, le hacía sentir una especie de malestar en el pecho. Lo que había provocado que fuera incapaz de volver a mirar a la chica a la cara durante su estadía en la casa de campo, evitándola en cada situación que pudiera hacerlo sin llamar la atención de los demás.
—¿Qué va pasarme ridícula? —contraataco Ranma—. Solo estoy cansado. Pasar tres días completos contigo y con Ryoga pueden agotar a cualquiera.
—¿Enserio? —indago la Unryu alzando una ceja.
—Sí —aseguro el de trenza, intentado parecer convincente para la chica.
Akari rodo los ojos y cuando se disponía a insistir, la voz de una mujer capto la atención de ambos muchachos. Los cuales enseguida voltearon para prestarle atención.
—¡Llegaron temprano! —comento Nodoka, mirando a los jóvenes a través de la reja de su hogar —. Justo para la hora de la comida, vengan a comer.
—Sí tía, es que tenemos clases mañana temprano —agrego la peliverde, tomando uno de sus bolsos —. Dejare mi equipaje en casa y luego aceptaré su invitación.
—Deja eso yo lo cargo, adelántate —regaño Ranma, quitando el bolso de las manos de la chica para luego mirar a su madre con una sonrisa que no convenció mucho a su progenitora—. No tardo mamá.
Luego de que Ranma entrara a la vivienda Unryu. Nodoka miro en silencio como Akari se aproximaba hasta ella con expresión preocupada. Sabiendo que al igual que ella, la joven había podido percibir la falta de ánimo en su hijo.
—¿Paso algo querida? —pregunto Nodoka preocupada.
—No lo sé... —respondió Akari apenada, solo para ser recibida después por la dulce madre de su amigo. La cual enseguida intento reconfortarla, abrazandola por encima de su hombro antes de ingresar a la vivienda.
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La mirada avellana Akane se encontró con la azulada de Ranma, pero en cuestión de segundos ella desvió su rostro para observar algún otro punto diferente en el casino. Evitando completamente el contacto visual con el azabache.
Desde lo ocurrido entre ambos que ninguno se había atrevido a hablar con el otro a solas, y en las únicas ocasiones que cruzaban palabra, era porque no tenía más opción que hacerlo. Después de todo, ellos tenían amigos en común. Amigos que no podían siquiera imaginar lo que había estado a punto de ocurrir entre ambos mientras ellos se divertían en un pub esa noche.
Akane dejo escapar un suave suspiro cuando finalmente se sentó, el cual fue acompañado por el sonido de las bandejas de sus amigos junto a sus voces.
Seguía irritada por la fría forma de actuar con ella que había tomado el Saotome, pues no podía comprender el motivo de su actitud. ¿Quizás estaba molesto por qué lo había detenido? Sería lógico porque de cierta forma, y después de todo, ella lo había provocado al corresponderle sus acciones esa noche en la casa de campo. Sintiéndose una estúpida por lo erráticas que se estaban tornando sus emociones. ¿Por qué estaba irritada por eso? ¿Por qué le molestaba que Ranma la ignorara?
Si hubiera sabido antes que el hecho de que la ignorara le iba a causar tal desazón, no hubiera dejado que las cosas llegaran hasta ese punto. Medito, luego de mirar brevemente al muchacho antes de enfocar su mirada en la bandeja de comida.
Ryoga y Akari charlaban sobre el aspecto extravagante de la comida, integrando a Ranma y a la pensativa peliazul de vez en cuando en la conversación. Mientras decidían inseguros, quién sería el primero en probar la extraña comida.
—Ranma, ¿Por qué no la pruebas primero tu? —empezó Ryoga en tono desafiante—. ¿ó será que tienes miedo nenita?
—Ryoga, no estoy para tus juegos —se quejo Ranma mirando la comida con desconfianza, para luego desviar la mirada hacía la peliverde—. Oye, es tu idea.
—Pensé que sería mucho más cómodo comer en el casino que preparar un obento por esta semana —replico la Unryu recordando el periodo de éxamenes, mientras que la Tendo comenzaba a comer despreocupada la comida. Capturando la atención de los presentes—. ¡Akane!
—¿Sí? —pregunto la aludida, intentando evitar la mirada azulada del Saotome al mirar en dirección a los ventanales del casino.
—¿Cómo está la comida? —pregunto Akari, antes de que la Tendo soltará una leve carcajada.
—Chica valiente... —murmuro Ranma.
—Cobarde —se burlo Ryoga.
—Tú también lo eres P-chan —contraatacó, intentando ignorar la indiferente actitud de la peliazul hacía él.
Para Ranma los días siguientes habían avanzado sin novedades, y en completa tranquilidad. Habían pasado tres semanas desde el paseo al campo y todo había vuelto a ser como antes. La misma rutina todos los días, el ir y venir desde la casa hasta la Universidad, salir por las noches y entrenar con el equipo de basquetbol por las tardes.
Ryoga y Akari parecían más amigos que antes, mientras que la Tendo parecía haber olvidado por completo lo ocurrido aquella noche... al igual que él. Ya que, cada vez que sus miradas se encontraban cuando estaban solos o con sus amigos, ambos simplemente se ignoraban o desviaban la mirada con expresión indiferente.
Parecía que Akane solamente deseaba olvidar lo sucedido. Tal cómo se lo había dicho ese día.
Él, en cambio, parecía no poder olvidarlo. La fragancia a flores que desprendía su cabello había empezado a atormentarlo cada vez que se acercaban por causa de sus amigos, adueñándose de su olfato. Y eso no era todo, pues últimamente se había sorprendido a sí mismo mirando a los alrededores, buscándola y preguntándose si ella estaría por ahí. Si estaba bien, y con quienes estaba. A veces le parecía poder oír su voz cuando estaba por dormirse, y eso no hacía más que empeorar la situación.
Había decidido alejarse de ella, y eso era lo que iba a hacer.
Al menos ella lo ayudaba a contrarrestar lo que ocurría en el interior de su mente al estar constantemente evitándolo.
Y no podía negar que la actitud fría y distante de Akane lo había desagradado, pero, él mismo se lo había ganado luego de estar jugando a seducirla para luego simplemente ignorarla. Porque por alguna extraña razón, al conocer parte del crudo pasado de la Tendo se había sentido incapaz de tomarla y ceder a sus deseos. Incapaz de ser egoísta y poseerla... por mucho que la deseara. Pese a saber que, no le había faltado mucho para convencer a la chica y que esta se dejará caer en la lujuria.
Analizando las circunstancias los primeros días, se creyó un estúpido por dejar que la Tendo escapara del lugar sin mayores contratiempos. Pero... ciertamente, y luego de pensar bien en los hechos. Ver lo frágil que podía llegar a ser la joven bajo esa faceta salvaje. Se vio así mismo en una situación que, jamás pudo imaginar que le sucedería con otra mujer, pues había sentido la extraña necesidad de protegerla.
Protegerla de todo, y de todos.
Y eso lo incluía a él.
Por lo que había decidido aceptar la situación y dejar a la chica en paz.
—¡¿Cómo olvidaste a qué sabe?! —chillo Akari luego de oír la repuesta de la peliazul. Sacando a Ranma de sus pensamientos.
—Son solo verduras y pollo —contesto la chica, volviendo a comer.
—Tenemos que valorar la comida, sea cual sea su forma —menciono Ryoga, regañando a la Unryu mientras está hacía un puchero.
—Oh, esta delicioso —la voz de Akane llamo la atención de Ranma, a la vez que Ryoga y Akari procedían a probar la comida en sus bandejas.
—Esto esta buenísimo —comento Ryoga alegremente, mientras volvía a darle un nuevo bocado a su almuerzo.
—Sí, debo confesar que se esmeraron —añadió Akari mirando la comida en su bandeja.
—¡Ran-chan! —la voz de una tercera persona, llamo la atención de los cuatro muchachos que enseguida la miraron de reojo.
Ranma volteo su rostro en su totalidad antes de esbozar una amable sonrisa; a diferencia de Akari y Ryoga que continuaron su plática sobre la comida junto con Akane. Intentando ignorar deliberadamente a la cocinera.
—¡Qué tal, U-chan? —saludo el azabache, ganándose una fugaz y fría mirada de la peliverde.
—Bien, esto... —nerviosa la muchacha empezó a juguetear con sus manos, intentando darse ánimo para hablar—. ¿Podemos platicar un poquito?
—Estamos platicando.
—Pero, a solas... —dijo la cocinera, mirando brevemente a los demás jovenes sentados en la mesa.
Ranma levanto los hombros despreocupado, mientras procedía a seguir a la muchacha en silencio. Esta se quedo unos segundos de pie en el lugar pensativa, notando con cierto desconcierto como Ryoga parecía ignorarla completamente.
¿Qué pasaba con él? ¿Realmente se había rendido con ella?
Sacudió su cabeza para despejar sus pensamientos, concentrándose en caminar fuera del casino e ir a un lugar más intimo para conversar con Ranma. Tenía que aprovechar el tiempo junto al Saotome. Ya había esperado demasiado para hacerle saber sus sentimientos por él.
—Ran-chan, veras —comenzó a hablar ella—. Yo... Yo te quiero decir que tu eres alguien muy especial para mí, desde que éramos niños y quiero que sepas que siempre serás importante.
—Gracias, supongo —dijo él, un tanto incomodo por la actitud extraña de la cocinera—. ¿Te sientes bien? Te noto algo nerviosa.
—Yo... —un sonrojo se apodero de las mejillas de la castaña, a la vez que jugueteaba incomoda con sus dedos.
—Si no te sientes bien, podemos hablar otro día —sugirió Ranma, preocupado por el posible mal estado de salud de la joven.
—No, no, no —contesto Ukyo moviendo sus manos para tranquilizar al azabache—. Es importante que lo oigas ahora.
—Bien, te escucho —agrego despreocupado, mirando atentamente a la joven.
—Ranma, tú me gustas... —se atrevió a decir finalmente.
—También me gustas Ukyo —Ranma hablo causando una efímera felicidad en la muchacha, antes de agregar—. Me gustas como amiga también Ukyo, y me alegra saber que pesé a que no nos llevamos tan bien como antes me sigas considerando tu amigo.
—Ran-chan, yo... —murmuro ella, mientras que el azabache se tocaba el estomago al recordar su comida.
—Bueno, si eso era todo —la interrumpió—. Iré a terminar mi almuerzo, ¡Suerte U-chan!
—Suerte Ranma... —susurro Ukyo al verlo marcharse en silencio en el lugar.
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La hora de termino de las actividades académicas de la Universidad no tardo en llegar. Y a las afueras del frontis del edificio Universitario Ryoga acompañado por Akari y Akane, charlaban tranquilamente sobre los últimos exámenes que darían durante ese semestre. Ya que faltaba poco para concluir el primer periodo académico del año.
—Ryoga podrías darnos sugerencias para agregar a nuestro proyecto con los chicos —comento Akari mostrándole un folder con el proyecto.
—Pensé que su proyecto era sobre la venta de alimentos naturales para niños —murmuro Ryoga, leyendo el proyecto desde las manos de Akari y sobre su hombro. A una distancia un tanto cercana que, paso desapercibida para ellos, pero no para la Tendo. La cual miraba la escena con una sonrisa.
—Ranma me dio ideas —menciono la Unryu indicándole al joven la imagen dibujada del producto—. Sugirió que en el embase pusiéramos una dieta en la cual se pueda consumir el producto, así fomentamos la vida sana y además llegamos al corazón de los padres de los niños. Tenemos que pensar que el cliente son los padres, ya que ellos son los que compran el producto para sus hijos, ¿no?
—¡Oh! Eso suena bastante bien —dijo Akane, luego de evaluar la sugerencia. Mientras intentaba imaginar al chico de la trenza pensando en aquellas ideas tan familiares.
—¿Lo crees? —consulto Akari, viendo a la peliazul asentir—. ¡Suena súper! Shinnosuke y Mousse también aprobaron la idea, así que mañana iremos al campus de salud a hablar con alguno de los estudiantes de nutrición.
—No sé... pensaré en ideas durante la noche Akari —añadió Ryoga pensativo—. Aunque también habría pensado en la de Ranma.
—No seas tan celoso —bromeo la peliverde—. Esto no es una competición, nos están ayudando solamente.
—Eso le quita la diversión.
—Ryoga... —reprendieron ambas chicas, antes de comenzar a reír junto al ahora apenado joven.
Fue en ese instante en que una cuarta persona llego al lugar, logrando a callar la risa de la Unryu y el Hibiki simultáneamente. Causando en Akane un gran desconcierto al notar lo tenso que se torno el ambiente.
—Ukyo... —murmuro Ryoga, provocando que Akari se aproximara a la Tendo.
—Ryoga, ¿podemos hablar un poco? —pregunto Ukyo.
—No les molestaría —el Hibiki hablo mirando a sus amigas.
—Es innecesario que nos pidas autorización —cortó en seco la Unryu—. Haz lo que quieras.
Akane vio en silencio como el muchacho de la bandana le hacía un gesto a la cocinera para que fuesen a otro sitió, antes de desviar nuevamente su mirada hasta la peliverde. Sorprendida por la actitud tan áspera que había tenido con Ryoga.
—Tranquila, Ryoga ya lo supero —decidió decir Akane, intentando calmar a la preocupada muchacha.
—Lo sé, es solo que a veces Ryoga peca de amable —menciono Akari—. Es incapaz de decir que no, y eso me preocupa. Porque ella es consciente de eso.
—Ryoga es lo suficientemente inteligente como para descubrir las intenciones que tiene Ukyo con él, Akari —la Unryu sonrió amargamente—. Confía en él.
—Confió en él.
—Pero... —enfatizo Akane—. Si vuelve a caer, aquí estarás tu y yo para ayudarlo a ponerse de pie de nuevo ¿no?
—Tienes razón —dijo la peliverde abrazando a su amiga—. ¡Ay Akane! Eres tan buena.
—Tú también, pero debo ir a la biblioteca a entregar un libro —agrego ella, liberándose del agarre de su amiga para ver la hora—. Y ya voy tarde.
—Te acompañaría pero quede con mi madre en un rato para ir de compras —se lamento la Unryu.
—No hay problema, pásalo bien con tu mamá. Nos vemos mañana —se despidió la Tendo.
—¡Nos vemos! —alcanzo a decirle antes de verla desaparecer.
Fue ahí, que al levantar la mirada hacía el balcón del edificio. Noto un par de ojos observándola con diversión, mientras que su dueño ladeaba su cabeza con una sonrisa burlona en el rostro. Akari alzo su cabeza al instante, frunciendo el ceño al intuir que el muchacho había estado desde mucho antes ahí. Husmeando todo lo que había sucedido, y escuchando sus conversaciones junto a sus dos amigos.
—¡Qué desagradable Ranma! —se quejo Akari.
—Igual que tu, ocultando tus celos —se burlo el azabache, apoyando sus manos en la baranda metálica del edificio.
—¡Estamos hablando de tu conducta inapropiada! —reclamo ella, intentando desviar el tema.
—Y yo te estoy aclarando lo que vi.
—¡Ósea que estas espiando desde hace bastante!
—¿Espiar? —rio Ranma desde la cómoda y segura lejanía, pues de estar cerca, le hubiera llegado algún golpe de parte de la jovencita—. Yo estaba aquí primero, si ustedes no me vieron. No es mi problema.
—¡Pudiste marcharte! —replico, observando el aspecto sudado del muchacho—. Encima estas del asco, ¿cuando piensas bañarte?
—Ustedes pudieron hablar en otro lugar —quito importancia el ojiazul, mostrando las manos de manera inocente y despreocupada—. ¿Desde cuándo te preocupa mi higiene? Me bañare cuando llegue a casa.
—Serás payaso... —refunfuño, antes de comenzar a marcharse.
—¡Oe! ¡¿A dónde vas?! —pregunto el Saotome divertido al ver la expresión enojada de su amiga.
—¡Vete al diablo Ranma!
—Con gusto —bromeo él, antes de verla lo suficientemente lejos como para que no lo oyera.
Se quedo unos segundos más en el balcón, disfrutando del delicioso viento otoñal que le regalaba esa tarde. Pensando divertido en lo que había alcanzado a apreciar, puesto que en un principio se quedo para analizar a la Tendo. En busca de algún rastro de celos que pudiera evidenciar la cercanía de Ryoga y Akari, pero para su sorpresa, al final no logro vislumbrar nada más que dulzura en la joven; Por el contrario, y causándole una inesperada diversión. La Unryu le había revelado una cosa que sospechaba desde hace algún tiempo atrás, algo que ni la misma chica parecía entender. Akari sentía más que una simple amistad por Ryoga, sin embargo ella era tan distraída que dudaba que su amiga pudiera notarlo fácilmente.
Luego de unos minutos de quedarse divagando en el lugar, tomo su bolso y emprendió rumbo hasta su casa. De camino, paso por uno de los muchos parques de Nerima en el cual unos niños jugaban divertidos con una pelota. Fue ahí, que en medio de su concentración al observar a los pequeños. Noto como uno corría en dirección a una conocida joven de cabellos azules que paseaba por el lugar.
—¡Onee-chan! ¡¿Viniste a jugar con nosotros?! —pregunto el niño, mientras el resto del grupo empezó a rodear a la jovencita.
En un acto que considero extraño para él, opto por subirse a un árbol y observar a la escena en completo sigilo para no ser descubierto.
—No puedo, debo estudiar para un examen —se excuso Akane, causando la decepción el niños—. Pero, luego de la otra semana podre venir a jugar todos los días un rato.
—¡¿Enserio?! —vociferaron al unisonó los pequeños para comenzar a celebrar—. ¡Entonces, mucha suerte en tu examen Onee-chan!
—Gracias —dijo ella, antes de marcharse del lugar.
Ranma miro con curiosidad la escena, solo para después bajar del árbol y aproximarse hasta el grupo de pequeños. Los cuales no hicieron más que observarlo en silencio.
—¿Quién es esa Onee-chan? —pregunto el moreno, causando la desconfianza de algunos niños. Mientras que otros lo vieron con curiosidad.
—La Onee-chan nos ayudo a recuperar la pelota cuando se nos atrapo en el árbol —respondió uno de los pequeños.
—¿Siempre viene a jugar?
—No, a veces solo viene y se sienta a leer —contesto otro.
—Ya veo.
—¿Juegas un rato a la pelota con nosotros? —ofreció uno de los pequeños.
Sin darle una respuesta a los niños, pensó brevemente en que se acercaba la hora de la merienda antes de dejar caer su mochila en el césped. Una sonrisa divertida se formo en su rostro mientras se aproximaba corriendo hasta el pequeño campo de futbol improvisado de los pequeños, el cual estaba compuesto por algunas botellas y rayas de tiza en el suelo. Lo cual le causo gracia por unos instantes, recordando las muchas veces en que él en su infancia había hecho lo mismo.
Luego pensaría alguna excusa para darle a su madre, tal cual lo hacía como cuando era pequeño.
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Kasumi avanzaba despacio por los pasillos de las inmediaciones del holding Tendo. Deteniéndose de vez en cuando para saludar en cuanto alguno de los empleados le reconocía, interceptándola de camino para saber el motivo de su inesperada visita mientras se dirigía a la oficina de su padre.
Al parecer a todos les extrañaba la presencia de la Tendo en la empresa, y ella sabía que eso se debía a su falta de interés por los negocios de su familia. Sin embargo, aquello no le molestaba en lo absoluto. Kasumi tenía claro desde niña lo que quería y no quería hacer con su vida, y hacerse cargo del holding Tendo estaba lejos de ser algo que deseará hacer. Nunca había sido ambiciosa en su vida y el destino de la empresa familiar jamás le había importado... al menos no como a su hermana. Por ende, había decidido dar un paso al costado referente a la compañía.
—Señorita Tendo, puede pasar —le informo la secretaria.
En cuanto escucho la indicación de la mujer, continuo su camino y entro a la oficina de su padre. Interrumpiendo lo que fuera que estuviese haciendo su progenitor junto a su sorprendido asistente, el cual en cuanto la vio detuvo su plática y pestañeo alguna veces. Parecía no creer que ella estuviera ahí.
—¡Kasumi! ¡Qué alegría verte hija mía!—Saludo Soun alegremente desde la comodidad de su escritorio.
—Buen día, Kasumi-san —se inclino Sentaro brevemente.
—Buenos días, ¿los interrumpí? —pregunto Kasumi preocupada, poniendo una mano en su mejilla como acto reflejo.
—Para nada hija mía —tranquilizo el mayor, para luego mirar al castaño—. Sentaro solo estaba informándome los pendientes del día.
—Sí, y son bastantes jefe —se atrevió a decir el muchacho, ganándose la severa mirada del hombre de negocios. Sentaro trago saliva asustado y enseguida guardo silencio cabizbajo.
—No se preocupen, no les robaré mucho tiempo —dijo la castaña.
—Entonces, ¿Qué te trae por aquí hija mía?
—Padre, vine a hablarte de Akane —soltó ella, sin pensar en la sorpresa que provocaría en su progenitor.
Las facciones en el rostro de Soun se tornaron serias, pese a la incertidumbre que podía vislumbrarse en sus ojos. Pues aún no estaba preparado para enfrentar a sus dos hijas y revelarles que no había sido fiel a sus votos matrimoniales.
—Hija yo... —intento hablar.
—No es necesario que expliques lo inexplicable papá —le interrumpió ella—. Yo sé que tu matrimonio con mamá no fue más que un arreglo entre sus padres. Nunca se amaron y eso siempre estuvo claro para mí.
—Kasumi...
—Déjame terminar de hablar padre —pidió Kasumi mirando a su padre—. Sé que es por eso que no nos comprometes a nosotras con los hijos de tus socios pese a las ofertas de ellos —Soun se sorprendió al escuchar las palabras de su hija.
—¿Desde cuándo lo sabes? —se atrevió a preguntar Soun.
—Desde siempre papá —contesto ella, intentando ignorar la amarga sonrisa de su progenitor—. Pero, no vine a hablarte de esto papá.
—Te escucho.
—Vine a hablar sobre Akane —hablo la castaña con preocupación—. Me parece absurdo que la tengas oculta y viviendo sola del otro lado de la ciudad. Una cosa es que tuvieras una hija fuera del matrimonio, pero otra muy distinta es dejarla sola —enjuicio severamente.
—Intente convencerla de vivir en la mansión, pero ella no quiso.
—Claro que no va querer, si no confía en nadie. La dejaste sola en vez de traerla para acá —le reprendió Kasumi.
—No podía traerla, tu madre no lo habría permitido —suspiro resignado—. Me tenía entre la espada y la pared.
—Padre, recluiste a tu hija en un internado porque te daba miedo perder tu empresa —agrego ella—. Sé que es importante para ti, que este es el trabajo de toda tu vida. Pero no buscaste otras alternativas, y ahora tampoco piensas hacerlo.
Un silencio incomodo se genero en la oficina. Mientras que un incomodo Sentaro presenciaba la escena como si se tratara de un mueble más en el lugar.
—¿Cómo sabes todo esto? —pregunto Soun, desviando la mirada al instante en dirección hacia su nervioso asistente—. Sentaro...
—Yo... yo... —intento explicar el joven.
—No fue Sentaro —defendió la Tendo—. Yo misma la busque y hable con ella. Pienso formar parte de su vida padre.
—¿Hablaste con ella?
—Sí —afirmo Kasumi con una sonrisa—. Ella es una muy buena chica, es valiente e independiente.
—Me alegra que te agradará —confesó Soun con sinceridad—. ¿Nabiki lo sabe?
—No lo sé...
—Es mejor que Nabiki no lo sepa Kasumi —declaro el hombre con seriedad.
Kasumi suspiro meditando las palabras de su padre. Pues pese a que sabía que su hermana tenía derecho a saber sobre la existencia de Akane, sabía que ella no vería aquello con buenos ojos. Nabiki era demasiado ambiciosa como para querer perder una tajada de la fortuna familiar, sin mencionar que ella sería incapaz de perdonarle a su padre el hecho de que hubiera tenido una amante.
Conocía demasiado bien a Nabiki como para saber que ella consideraría ese acto como un error. Y para Nabiki Tendo, los errores no estaban permitidos. Era demasiado fría y calculadora para permitir una cosa de esas. Por lo que estaba segura de que Nabiki jamás la aceptaria.
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Llego a la Universidad apurado y somnoliento, mientras intentaba ordenar su trenza luego de salir corriendo de su casa. Se había quedado dormido por haber pasado la noche anterior estudiando hasta tarde. Por lo que apenas le dio tiempo de tomar una ducha y robar una tostada de la cocina antes de salir.
Corrió por los pasillos para llegar al salón, y en cuanto puso un pie en este descubrió con molestia que la sala se encontraba completamente vacía. Resaltando en el lugar un mensaje que había sido dejado con anterioridad por el maestro en la pizarra, informando que su clase había sido cancelada y que tomaría el examen la clase siguiente.
—Maldita sea, ¿Es enserio? —maldijo Ranma por lo bajo saliendo del sitió.
Camino un rato por el pasillo, y fue ahí que recordó haber recibido algunos mensajes de Ryoga antes de entrar a la ducha. Saco su teléfono de su bolsillo y comenzó a leer los textos. Los cuales como siempre había decidido ignorar por la mañana. Si tan solo hubiera leído alguno, se habría enterado que la primera clase de ese día había sido cancelada.
Resignado, decidió aprovechar el tiempo restante y hacer sus pendientes. Registro su mochila con calma para sacar sus apuntes, cuando su mano se topo con aquel libro que había terminado de leer hacían unos días.
«Amor ciego...» Leyó el titulo del ejemplar mientras lo sacaba. Recordando el desastroso final de aquel libro.
El protagonista había muerto como un héroe para liberar a su amada y a su hija del malvado villano. Luego de haber sufrido casi en toda la historia, llegado al desenlace final podía verse una esperanza para la pareja. Sin embargo, el escritor había decidido lo contrario para Haru, el protagonista masculino de la historia. Separándolo al final de su amada Hina cuando este muere junto al villano.
No podía negar que el libro lo había sorprendido más de lo que pensó, pues realmente esperaba que el soñador ingeniero en minas se quedará con la chica millonaria de la cual estaba enamorado desde el inicio de la historia.
Un suspiro escapo de sus labios. Recordando que debía devolver ese libro a su dueña, la única mujer que había llamado tanto su curiosidad como para que quisiera leer el libro entre sus manos.
—¿Donde podrá estar? —murmuro por la bajo, pensando en qué lugar podría encontrar a la Tendo. Siendo consciente de que ella ya debía estar en el recinto Universitario.
Cuando por fin se decidió a buscar en la silenciosa biblioteca del campus, no tardo demasiado en dar con la dueña del objeto entre sus manos. Sin prisa, la estudio por unos segundos mientras ella parecía estar concentrada en un par de hojas sobre la mesa en que se encontraba.
El semblante sereno en el rostro de la muchacha de cabellos azules, por algún motivo, le causaba cierta paz... y aquello, solo lograba despertar un poco más su curiosidad por ella. Logrando para su desgracia, atraerlo aún más, si es que eso era posible.
Sacudió un poco su cabeza, cuando los recuerdos de aquella noche en la casa de campo volvieron a su mente. El sabor de los labios femeninos, la suave piel y el extasiante aroma parecían haberse adherido a él de tal manera que se le hacía imposible mirar a la Tendo sin volver a repetir en su mente lo ocurrido. Y lo que menos quería en ese momento era volver a actuar de esa forma con ella, pues sabía que eso le provocaría un daño innecesario a la muchacha.
Ella ya tenía suficiente con su vida; Y él, no quería complicarle más las cosas.
Olvidando el asunto, se aproximo hasta la mesa en que se encontraba Akane. Esta enseguida entre abrió los labios demostrando desconcierto, solo para luego cerrarlos cuando sus miradas se encontraron.
—Buenos días Tendo —saludo Ranma, sentándose frente a la muchacha.
—Buenos días.
—Vine a devolverte esto —dijo él, extendiéndole el libro con una de sus manos. Akane lo miro con desconfianza por unos segundos antes de desviar la mirada hacía el objeto y recibirlo.
—De casualidad... ¿lo leíste? —pregunto ella, luego de unos segundo de estar mirando el libro.
—Sí —afirmo Ranma—. El final no es como...
—¡No me lo cuentes! —lo interrumpió Akane, llamando la atención de algunos alumnos que rondaban la biblioteca.
Ranma deseo reír al ver la expresión avergonzada en el rostro de la muchacha. Pero sabía que no debía hacerlo, de lo contrario los expulsarían a ambos de la biblioteca. Miro en dirección a uno de los pasillos para no llamar demasiada la atención de los presentes, y en cuanto noto que dejaban de observarlos volvió a hablar.
—No era necesario que gritaras.
—Lo siento... —murmuro Akane.
—No tiene importancia —quito importancia el Saotome, mientras volvía a ponerse de pie para marcharse.
Akane observo como el muchacho parecía querer marcharse. Al parecer aún estaba queriendo evitarla a toda costa. Y eso, por extraño que pareciera... le causaba una sensación similar a cómo si alguien le estuviera apretando el pecho.
—¿Tienes clases? —pregunto ella, sin saber porque había sentido la necesidad de retenerlo unos pocos segundos más.
—No aún, ¿por? —Ranma le miro contrariado antes de volver a sentarse y enfocar su mirada en algún punto muerto del lugar.
—Quería preguntarte algo —contesto Akane despacio.
—Pregunta.
—Me estas evitando por lo que sucedió la otra vez, ¿verdad? —cuestiono ella con una voz tan suave que, de no ser por el silencio de la biblioteca, el azabache hubiera sido incapaz de escucharla.
—No —respondió Ranma con sinceridad—. No te estoy evitando Tendo.
—¿Por qué entonces no me has mirado en todo este rato? —replico Akane.
—No es que te este evitando Tendo —soltó él casi en suspiro—. De hecho, estoy evitándome a mí mismo.
—¿Qué? —Akane se sorprendió por la extraña respuesta.
—Pensabas que estaba arrepentido por lo que sucedió la otra noche, ¿no? —pregunto Ranma, suponiendo el motivo de ese pequeño interrogatorio.
—Sí —afirmo ella con su cabeza, y entonces el azabache sonrió.
—Despreocúpate, yo jamás me arrepiento de mis acciones —le aseguro—. Y es por eso que estoy manteniendo la distancia contigo, porque me conozco lo suficiente como para saber que si estoy cerca tuyo no me detendré la próxima vez.
—Lamento haberte dado una impresión que no era la correcta —añadió ella—. Sé que también en cierta manera te provoque al no detener esto antes. Yo, yo nunca había actuado de esa forma. No soy una cualquiera.
—Sé que no eres una golfa Tendo. Y tienes razón en cierta forma, ¿te arrepientes de lo que sucedió? —pregunto Ranma, sintiendo como el ambiente se tensaba aún más por aquella pregunta.
—No —nego Akane. Recordando todas las sensaciones que había logrado vivir esa noche pesé a no concretar el acto, pues jamás se había sentido tan viva. A pesar del cargo de consciencia al fallarle a sus principios—, pero no es algo de lo que este orgullosa. Ni algo que piense hacer con una persona que no conozco.
—Tendo, no tienes que ser tan severa contigo misma.
—Saotome, solo te diré que lo que paso ese día no se puede volver a repetir —sentenció ella.
—Y te aseguro que no pasara mientras mantengo la distancia —concluyo Ranma poniéndose de pie—. Trataré de verte como a una amiga y no como a un trozo de carne, pero para eso necesito tiempo.
—Entiendo —musito Akane, sin saber si es que se sentía ofendida o decepcionada por lo que acababa de escuchar.
—Por cierto Tendo, referente al libro. Es bastante enfermizo lo que propone... aunque eso puede volverse adictivo —menciono antes de emprender su retirada.
Akane medito unos segundos en las palabras del azabache, a la vez que sus sentidos estaban concentrados en oír sus pasos alejándose. Necesitaba ordenar sus ideas, no podía dejar que las emociones que estaba experimentando se salieran de control. Porque... por mucho que deseará volver a vivir esas sensaciones, era consciente de que todo eso, no era más que algo carnal.
Algo que disfrutaban las amantes. Y ese algo, era lo que no quería para ella.
Lanzó un suspiro cansado, mientras que sus dedos se paseaban inconsciente por el lomo del libro. Ignorando por completo cómo cierta muchacha de mirada carmesí le estaba observando tras uno de los enormes estantes de la biblioteca.
Perspicaz la joven amazona había podido entender algo de la charla entre ambos jóvenes, a una distancia segura. Estudiando las miradas del azabache para con la peliazul, pudo notar a su pesar, cierto interés por ella. Interés que jamás le había visto a Ranma por otras mujeres. Ni siquiera por Akari.
Y entendiendo que aquella mujer le podría suponer un peligro entre Ranma y ella, se decidió a quitarla de su camino. Pues debía actuar rápido si no quería perder las pocas posibilidades de estar con el Saotome. Esa chica no iba a quitárselo... no mientras ella pudiera evitarlo.
Le dio una nueva mirada a la chica, la cual ahora se encontraba leyendo el libro que segundos antes Ranma le había entregado. Una sonrisa maliciosa se formo en su rostro al analizar a la inocente joven, sería fácil quitarla del medio con lo insignificante que le parecía su aspecto. La joven era mucho más simple que la Unryu, y mucho más común que Ukyo. Pero, sabía que no debía confiarse.
Lo primero era lo primero, saber quién era esa muchacha. Y ya sabía cómo obtener aquella información con facilidad.
•x•
—Oe Tendo —la voz profunda del chico de la trenza, saco un poco a Akane de su meditación. Ella junto a Akari se encontraban mirando la comida tras las vidrieras del casino, mientras que una señora con un largo delantal esperaba a atender a los estudiantes.
—¿Sí?
—¿Eso de ahí no se ve comestible? —hablo Ranma, indicando el estofado que se encontraba en su bandeja.
—¡Ese es bueno! —intervino Akari, al ver que su amigo ponía cara de asco al observar el aspecto de la comida—. Las mejores cosas no siempre son las con mejor aspecto Ranma.
—Yo también creo que sabe delicioso —agrego Akane, recibiendo un tazón de arroz luego de pedirlo a la amable mujer del casino.
—Y lo es... —encaro la Unryu, terminando de completar su bandeja antes de dirigirse hasta una de las mesas en donde Ryoga los esperaba.
—Bien, probaré que tal sabe esa cosa —dijo el azabache, levantando los hombros para quitarle importancia a la discusión.
Akane sonrió, siguiendo a su amiga y sentándose a un lado de ella antes de que el azabache llegará hasta el lugar.
—Eso no se ve muy bien... —comento Ryoga mirando la comida de Akane.
—Tú también —Akari arrugo el entrecejo en señal de desaprobación.
—¿Qué? —el de bandana miro a la joven con una mezcla entre sorpresa y preocupación, y Akane no pudo evitar soltar una leve risa.
—Saotome dijo lo mismo —aclaro la peliazul, mientras observaba al nombrado sentarse a un lado de Ryoga.
—¿Tu también pediste eso?
—Por qué preguntas si lo estás viendo —se defendió el de trenza, para luego comenzar a comer la comida en su bandeja en completo silencio.
Habían pasado días desde su última conversación con la Tendo, y al parecer ambos se habían tomado enserio el olvidar lo ocurrido entre los dos. Dejando atrás los momentos incómodos e intentando llevarse un poco mejor, pudiendo al menos cruzar un par de palabras sin que se generara tensión entre ellos.
—Ay no... —se quejo Akari, viendo como cierta amazona se aproximaba hasta la mesa de ellos lentamente con una sonrisa en los labios—. Creo que perdí el apetito.
—¿Me das lo que queda? —pregunto Ranma. Y Akari simplemente le empujo despacio la bandeja hacía él.
—No creo que puedas comerlo —añadió la Unryu.
—¿Saotome, no poder? —rió brevemente Ryoga, antes de girar y entender el porqué de las palabras de la peliverde—. Ranma, creo que te buscan.
Ranma desvió la mirada en dirección a la pelipurpura, antes de volver su mirada a la comida e ignorar deliberadamente a la muchacha. Mientras que Akane miraba la escena curiosa, pues no entendía que sucedía. ¿Quién era esa mujer? ¿Y Por qué Saotome parecía ignorarla?
—¡Nihao Ranma! —saludo Shampoo cantarinamente.
—No molestes Shampoo...
—Ranma —llamo Shampoo, captando la atención del muchacho que se detuvo al oír la amenaza en su voz—. Tenemos que hablar.
—Estamos hablando, ¿no? —declaro él, sosteniendo el tazón de comida.
—No aquí Ranma, a menos que quieras que tus amigos se enteren de lo que pasa entre la nueva amiga de Akari y tu —susurro la joven china de forma cantarina en el oido del muchacho, causando que Ranma arqueara una ceja incrédulo. Descubriendo en los rostros de los presentes, que no habían sido capaces de escuchar lo que la mujer había dicho—. No creo que a tu "amiga" le haga mucha gracia escucharme y verme hacerlo.
—Creo que daré por terminado mi almuerzo —menciono Akari, comenzando a ponerse de pie. Solo para volver a la silla, ya que Ranma casi al instante la detuvo. Levantándose de su puesto para indicarle a la mujer con el rostro que se alejarán del lugar.
—Vuelvo enseguida... —expreso el azabache resignado.
Cuando ambos estuvieron los suficientemente lejos de cualquier conocido dentro del campus, y casi en un rincon del casino, Shampoo se aproximo hasta el azabache con una actitud completamente segura. Puesto que para qué Ranma hubiera accedido a ir hasta ese lugar con ella, significaba que sus teorías eran ciertas. Había algo entre Ranma y la chica Tendo, eso era obvio.
—¿Desde cuándo te acuestas con Akane Tendo? —procedió a preguntar ella.
Ranma hizo una mueca conteniendo sus ganas de reírse antes de hablar.
—No me acuesto con la Tendo e independiente de con quién me acueste, no es asunto tuyo.
—Akari, ¿lo sabe? —pregunto Shampoo, observando meticulosamente la reacción de Ranma antes de contestar.
—Akari no es lo que crees —agrego Ranma, sabiendo que la muchacha pensaba que entre ambos había mucho más que una amistad.
—Bueno... entonces, no te importará que Akari se entere de tu idilio con la Tendo.
—Entre Akane y yo no hay nada —aseguro el Saotome.
—Shampoo no pensar lo mismo después de verlos hablar tan íntimamente en la biblioteca.
—Di lo que quieras —soltó el de trenza, cruzándose de brazos visiblemente ofuscado. ¿Qué había oido exactamente Shampoo ese día? ¿Quizás sabía más de lo que pensaba? Y eso, inevitablemente lo preocupaba.
Un chisme de esos podría hacerle daño a Akane.
—Si Ranma quererlo así... —musito Shampoo, haciendo un gesto desafiante de querer volver hasta la mesa en que minutos antes habían estado.
—¡Espera! —detuvo Ranma—. Tu no le dirás nada a Akari sobre eso.
Shampoo sonrió triunfante, solo para acercarse y abrazar al azabache por el cuello antes de darle un suave beso en los labios y alejarse. En presencia de casi todos los estudiantes del concurrido casino. Dejando a unas muy sorprendidas Akari y Akane que, junto a Ryoga, no hicieron más que pararse de la mesa para luego salir de ahí.
—Nos veremos luego Ranma... —concluyo la amazona, antes de susurrarle algo al muchacho y retirarse.
•x•
Los ojos verdes de la Unryu, recorrieron nuevamente la biblioteca mientras que intentaba poner su atención en las hojas de su informe. Sin embargo, no podía concentrarse. Los rumores de que Ranma y Shampoo se habían besado en el casino se propagaron alrededor del campus tan rápido como la peste.
Se recargo sobre la silla y vio con dificultad el aspecto demacrado del chico pato, al igual que Akane y Shinnosuke. Los cuales llevaban ahí desde el termino de la jornada Universitaria con el fin de terminar su proyecto.
—Enserio, creo que Shampoo no merece tu atención —declaro Akari, lanzando un suspiro al aire.
—Saotome tampoco merece la tuya —dijo Mousse quitándose las gafas—. Estoy cansado, ¿podemos dejar esto para mañana? Además debo ir a una óptica, mis gafas tienen rayones.
—Por mí no hay problema —añadió Akane, la cual por fin comprendía el motivo del aspecto apagado del muchacho.
—Claro, mañana podemos terminarlo. Aún queda tiempo —menciono Shinnosuke mirando las fechas de entrega del proyecto.
—No deberías desperdiciar tu tiempo con una persona que no te aprecia Mousse —insistió la Unryu, logrando que el aludido soltara un suspiro resignado—. Mousse, eres mucho más que ella.
—En eso Akari tiene razón —se atrevió a decir Shinnosuke, viendo como su amigo miraba fulminantemente un estante—. Estoy del otro lado.
—Parece que es cierto que sin gafas no ve nada... —menciono Akane sorprendida del hecho.
—Iré al centro comercial, te acompaño —dijo Akari poniéndose de pie junto a Mousse—. ¿Ustedes se van?
—Me quedaré otro rato —contesto Akane.
—Quiero avanzar un poco más esto —Shinnosuke indico las hojas y Akari lo miro con reproche.
—No hagas todo tu solo ¡¿eh?! —le advirtió la Unryu antes de marcharse junto al joven chino.
Luego de estar algunos segundos en silencio, mientras Shinnosuke ordenaba las hojas en un folder. Akane miraba pensativa la salida de la biblioteca. —Mousse estaba muy deprimido... —soltó sin darse cuenta.
—Tú también te ves algo decaída —decidió decir Shinnosuke, pues al igual que Mousse. Akane lucía bastante nostálgica.
Akane pensó unos segundos en las palabras de Shinnosuke. Recordando con algo de incomodidad la sensación inquietante que le causo ver la escena de la pareja besandose, comprendiendo un poco el porqué Mousse se sentía tan deprimido.
Pero... ¿debía sentirse mal porque Saotome besará a otra chica? ¿Es que acaso le importaba aquello?
—Oh... Supongo que es por el estrés de finales de semestre.
—Akane —Shinnosuke le llamo tomando una de sus manos entre las de él, y ella simplemente le observo extrañada por su actuar—. Permíteme ver las líneas de tus manos. Le daré una buena mirada a tu línea del amor, del destino y del éxito, y te diré que tan malo puede ser tu futuro.
—¿Puedes leer la palma de mi mano? —pregunto Akane a la vez que arrugaba su frente.
—No —respondió el castaño con una sonrisa, sorprendiendo a la Tendo que parecía divertida con la situación—. Solo quería sostener una pequeña conversación contigo y alegrarte un poco el día. Luces mucho mejor cuando sonríes.
Akane se sonrojo levemente y rió con disimulo ante las palabras del agradable muchacho. Sin embargo, aquello no duro demasiado. No podía olvidar la escena en el casino, y con ello tampoco el amargo sentimiento que se instauro en ella cuando vio a Ranma junto a la despampanante amazona.
¿Qué relación tendrían los dos? ¿Era su novia? Y si era así, ¿Por qué la había besado a ella antes? ¿Por qué le decía que la deseaba? ¿Estaba jugando con ambas? Todo pasaba demasiado rápido por su mente, y absolutamente nada tenía sentido en su cabeza. En especial, lo que estaba sucediendo con ella.
—¿Tan mal me veo? —pregunto Akane en un tono resignado.
—No —contesto Shinnosuke mirando a la chica. Sabía que algo le pasaba, pues el rostro femenino hablaba más que su propia dueña. Pero aún así... no quería ser invasivo con la peliazul—. Pero supongo que no has tenido un buen día.
—No es eso... —murmuro la peliazul mirando uno de los enormes estantes de la biblioteca—. Es solo que a veces creo que pienso demasiado las cosas y ni yo misma me entiendo.
El castaño percibió a la chica un tanto incomoda, por lo que supo de inmediato que el tema era algo de lo que ella no estaba dispuesta a hablar.
—Sé que no nos conocemos lo suficiente, pero... si necesitas a hablar con alguien. Yo estaré aquí dispuesto a oírte si eso te hace sentir mejor —Akane sonrió al escuchar las palabras del muchacho, y él enseguida le devolvió aquel gesto de igual manera.
—Eres muy amable Shinnosuke, aunque no quisiera molestarte con mis líos.
—Es lo menos que puedo hacer por ti, somos amigos ¿no? —pregunto él, a lo que Akane confirmo asintiendo con su cabeza—. Entonces, no hay problema con que nos ayudemos mutuamente. Tú me cuentas tus problemas y yo te cuento los míos. Dos cabezas piensan mejor que una, y quizás resolvamos nuestros asuntos más rápido.
El semblante sereno, sumado a la cordialidad innata que parecía tener el heredero Ryugenzawa, hizo sentir a Akane extrañamente cómoda a su lado. Y ciertamente... la compañía del castaño le provocaba más que comodidad. Reconociendo que era capaz de confiar en él gracias a la seguridad que le inspiraba, pese al poco tiempo que lo conocía.
Bajo la mirada hasta su libro y luego lo cerro en silencio, mientras que podía sentir la mirada de Shinnosuke sobre ella.
—Quizás tienes razón... —musito Akane, analizando las últimas palabras dichas por el muchacho.
—Si realmente lo piensas —Shinnosuke se levanto de la silla, manteniendo sus ojos fijos en la Tendo—. ¿Qué tal si vamos por un helado o un café? Podemos aprovechar de platicar un poco.
Akane lo miro por unos segundos antes de sonreír con amabilidad y ladear su cabeza despreocupada. No perdería nada con desahogarse y confiar en el Ryugenzawa, y a final de cuentas... no tenía más quehaceres durante ese día.
—Estaría encantada...
•x•
Sentado en una de las bancas del parque principal de Nerima, un muy mal humorado Ranma miraba la pantalla de su teléfono mientras esperaba a la emisora del mensaje que, había sido el principal de su actual molestia.
"Si no vienes conmigo al parque de Nerima, Akari se enterará de todo"
¿De qué estaría hablando esa loca mujer esta vez? medito, entre rabioso y preocupado. Al tiempo que comenzaba a recordar todas las advertencias que su mejor amiga le había dado sobre Shampoo. Sopesando lo idiota que era por estar ahí y caer en las estúpidas triquiñuelas de la joven.
El incipiente viento otoñal movió su flequillo suavemente, y sus ojos azulados se desviaron lentamente hacía un par de niños que jugaban en el parque. Un suspiro salió de sus labios, cuando el par de pequeños comenzaron a discutir competitivamente por quién había llegado primero hasta la cima de uno de los juegos del parque. Recordando inevitablemente sus muchas y divertidas competencias entre Ryoga y él.
Distraído con la trifulca de los pequeños agradeció internamente que aquello pudiera apaciguar un poco el evidente enojo que sentía, pues sabía que debía mantener su humor bajo control cuando llegará la mujer causante de su ira.
—¡Nihao Ranma! —la voz de Shampoo pareció resonar en el lugar.
Lentamente, he intentando no demostrar su molestia a través de su postura corporal. Ranma volteo su rostro con suavidad hasta poder hacer contacto visual con la alegre muchacha, antes de comenzar a hablar. Ella llevaba entre sus manos una pequeña canasta, la cual le dio a entender que estaba más que dispuesta a cumplir sus amenazas.
—Hola... —saludo él, de manera cortante pero sin llegar a ser desagradable.
—¿Estás listo para nuestra cita? —hablo la muchacha con una gran sonrisa, mientras procedía a sentarse junto al joven en el banco.
—Shampoo seré directo y no andaré con jueguitos —soltó Ranma sin contemplaciones, mirando a la chica directo a sus ojos carmesí—. No me prestaré para este juego, y si quieres propagar chismes por todo el campus. Hazlo, pero a mí no me vengas con tus patéticas extorciones —concluyó levantándose del banco, solo para ser detenido por la mano de la muchacha.
—Siéntate Ranma, esto no termina aquí —ordeno ella tajantemente, en un tono que le causo escalofríos al chico de la trenza.
—No, esto nunca comenzó —añadió librándose del agarre de la chica, antes de meter sus manos en sus bolsillos y comenzar a caminar despacio hacia la salida del parque.
—Yo que tu pensaría mejor las cosas Ranma... —advirtió Shampoo en un tono malicioso—. No querrás que Akari y todo el mundo se entere de lo que hay entre Akane y tu.
De pronto, la mención del nombre de la Tendo lo hizo detener sus pasos. Y lentamente, volteo el rostro en dirección. ¡¿Qué rayos le había dicho?! ¿Qué tenía algo con la Tendo? Ahora tenía sentido el afán que tenía Shampoo de mencionar tanto a la chica. No era por fastidiar a Akari, era por él.
Ganas no le faltaban de poner sus manos sobre la peliazul, pero ya se había decidido a no seguir insistiendo con ella. Al menos no de esa forma. Porque sabía que Akane no era como las demás chicas de su edad... ella jamás se permitiría pasar una noche con él y quedar como una cualquiera, ella no era ese tipo de mujer, y él tampoco quería convertirla en lo que ella no deseaba ser. Él lo había entendido después de su conversación en la biblioteca.
Por mucho que la deseará, solo era eso... deseo. Nada más... ni nada menos.
—¿Qué dijiste? —pregunto Ranma, enfrentando a la joven que en un muy calculado y sensual movimiento se ponía de pie.
—Podemos hablarlo mientras comemos —musito Shampoo, indicando la sesta entre sus manos.
—No habrá conversación —sentenció él, dispuesto a marcharse de nuevo.
—¡Bien Ranma! —alzo la voz—. Que todo el mundo, y en especial Akari, se entere de lo ofrecida que es Akane Tendo.
—¡¿Crees que a mí eso me importa?! —soltó irritado el azabache, mientras que intentaba ocultar sus emociones—. ¡Al diablo lo que piense Akari!
—No parece que no te importe Ranma —canturreó ella, esbozando una sonrisa.
Ranma miro a la chica de cabello purpura con una mezcla entre rencor y repugnancia. No podía permitir que empezará a esparcir un rumor de ese calibre. No porque le importará lo que hablaran sobre él, sino porque sabía que ese hecho podría herir de alguna manera a la Tendo. Y todo finalmente sería por su causa, por su culpa.
—No me importa, pero si quieres conversar lo haremos en donde yo lo decida —añadió visiblemente molesto, antes de hacerle una señal con su rostro e indicarle que lo siguiera.
—¡Bien! Por Shampoo no hay problema, mientras pueda estar con Ranma.
Caminaron algunas cuadras por Nerima, hasta que de pronto Ranma se detuvo frente al ventanal de una cafetería. Shampoo lo miro por unos instantes y entonces sus ojos se desviaron en dirección a lo que había capturado la atención del azabache. Mientras una inevitable sonrisa se formaba en sus labios al descubrir la imagen.
En el lugar y sentados en la barra del local, una pareja charlaba amistosamente. El muchacho de cabello castaño a la distancia le pareció que debía tener la misma edad que ellos, mientras que la chica era justamente, la Tendo.
Dios debía estar a su favor ese día, porque solo de esa forma. Podía lograr ver que pasaría por la mente del Saotome.
—¿Quieres pasar a la cafetería? —pregunto ella, sabiendo la respuesta desde antes. Pero queriendo ver la expresión del muchacho.
—Iremos a otro lugar —sentenció con voz ronca y áspera, causando que la muchacha se sorprendiera pese que había previsto la respuesta del moreno.
Shampoo miro la espalda de Ranma entre preocupada e interesada por lo que habían visto anteriormente en la cafetería, mientras que el azabache caminaba técnicamente a zancadas para salir del lugar. Pues jamás lo había oído hablar de esa manera tan amenazante, sumado a que nunca lo había visto actuar de esa manera tan extraña.
Un bufido escapo de los labios masculinos. A la vez que intentaba ordenar sus ideas y mantener sus emociones bajo control, pues se sentía completamente confundido por todo lo que estaba sintiendo en ese instante. Mientras que una única pregunta comenzaba a torturarlo lentamente.
«¿Qué mierda esta pasando conmigo?»
Continuara...
Nota de la autora:
Hola!
Lamento muchoooooo la demora... :c esta vez si que me pase, pero es que me había olvidado comentarles que este mes debía rendir un éxamen para volver a inciar estudios superiores y perfeccionar los que tengo, además de eso se enfermo mi hijo y estuvo una semana y media en el hospital. -de hecho le dieron el alta ayer- y antes de eso... a mi notebook se le quemo la bateria y tuve muchos problemas para poder comprar una nueva. Por otro lado... unos poquitos saben, pero para los que no, les comento brevemente que me separe con mi pareja de hacen 5 años, y con ello se me vinieron un monton de líos que debo saber resolver lo más pronto posible para estar tranquila. Si mi vida es un caos actualmente xD.
Por eso les pido mucha paciencia mientras me organizo y, "trataré" de traer el próximo capitulo antes de lo que tarde con este ¡Pero! No les prometo nada... lo unico que les garantizo es que terminaré el fic como corresponde para tranquilidad de muchos, y que si tardo más de la cuenta, intentaré recompenzarlos con capitulos más extensos. Muchas gracias por su paciencia y comprensión de antemano =)
Les deseo lo mejor en estas fiestas, y este capitulo va para navidad :x aunque tenía pensado publicarlo un Sabado de hacen 2 semanas xDDD ! Bueno, los quiero un monton! muchas gracias por sus mensajes y paciencia! Feliz navidad y prospero año nuevo gente~ !
Un abrazo a los que siempre me dejan su review y sus palabras de ánimo, los estimo un monton:
Fran, Siyi, SARITANIMELOVE, GUEST 08/12, GUEST 1/12, Yeka453, Kaori1806, SaeKodachi47, nancyricoleon, Caro,
Josefina, A Redfox, IrinaWestlo, Paulayjoaqui, Esmeralda Saotom
Muchas gracias a todos por leer =)!
Y hasta el proximo capitulo~
