Capitulo 8

-Enana.-dijo sorprendido.-Woow te esmeraste esta vez, te ves preciosa.-

-Tu no te ves nada mal gallinita.-dijo abrazándolo.

Ella llevaba un lindo vestido blanco strapless que le llegaba un poco abajo de las rodillas, tacones bajos igualmente blancos. Nunca entendería como le gustaba ese color, se le hacía sumamente molesto de llevar, además de se manchaba para todo. La soltó y se despidieron de los adultos y la pequeña que no quería dejar que el Uchiha se fuera; con algo de trabajo lograron separarlos y antes de cualquier otra cosa los dos jóvenes salieron. Sasuke le abrió la puerta del copiloto y la ayudo a subir para luego el hacer lo mismo.

-¿Estas seguro de que esta bien que vaya contigo?-dijo apenada.-Solamente te invitaron a ti.-

-Enana ya te lo dije, tu y yo somos un paquete dúplex el que quiera cargar con uno carga con el otro. Así qué no te preocupes.-dije tomando su mano.

-Pues entonces a divertirnos.-dijo sonriendo como siempre lo hacia.

Encendió el automóvil y se empezó a encaminar a casa de Sakura intentando mantener el mismo ambiente que tenían en ese momento. Sasuke miraba por el rabillo del ojo a su amiga que estaba muy ambientada moviendo la cabeza y los pies con la música. Se sentía muy cómodo aunque sus molestos presentimientos siguieran picando la llaga. El camino fue bastante animado ambos haciendo bromas como era posible. Llegaron a la casa y vaya que sería una gran fiesta; había demasiados vehículos y eso conllevaba a que mucha gente estuviera en ella. Sasuke ayudo a bajar a Hinata y los dos se dirigieron a la entrada. Como la puerta estaba abierta no dudaron en entrar y vaya que se llevaron mayor sorpresa; la planta baja estaba infestada de gente no tenían idea de como se iban a mover entre ese mar.
La tomo de la muñeca y se empezaron a mover conforme las personas dejaban un camino.

-Vaya esto es bastante impresionante. Son demasiados. Enana, no te separes de mi de acuerdo.-

-Ni que me fuera a pasar algo. Se cuidarme sólita.-dijo sonriendo.

-Mmm…pongo en duda aquello.-dijo riéndose.

-Oye.-le golpeo el hombro.-Eres malo conmigo.-

-Simplemente te cuido, sigues siendo una pequeña niña que hay que vigilar de hombres con malas intensiones.-dijo imitando la voz del señor Hyugga.

-Ni que fueras mi padre. Vente vamos a bailar.-dijo jalándolo.

-Como odió que me obligues a hacer esto.-dijo rodando los ojos mientras se dejaba llevar.

Ella sabia perfectamente que a Sasuke no le gustaba bailar tanto y que ponía varias caras cuando lo obligaba a hacerlo. Sonrió al ver la cara que ponía aunque lo hacia de forma divertida, ambos se pusieron a bailar dos que tres canciones hasta que estuvieron algo cansados y sudorosos; lamentablemente el estar rodeados de gente no ayudaba en eso. Los dos fueron a unos de los sofás y se sentaron para poder recobrar algo de fuerzas. Hinata se excusó con él ya que debía ir al baño, a lo que recibió sólo un cabeceo de su parte, seguía bastante agotado. Hinata como pudo se movió entre la gente y le pregunto a varias personas si sabían donde estaba el baño. Al encontrarlo simplemente se metió y tardo pocos minutos para volver a salir.

-Hinata.-escucho a un lado.

-Matsuri, milagro que te veo. ¿Cómo has estado?-dijo abrazando a la persona que le había llamado.

-Lo se hace siglos que no hablaba contigo, disculpa el que cambiara de instituto no ayudo mucho. ¿Sasuke era contigo?-dijo correspondiendo el abrazo.

-Si, sabes que a donde va uno va el otro.-

-Me encanta su amistad enserio. A ver cuando volvemos a salir los tres.-

-Se lo comentare y te aviso. Ya sabes que a veces se pone de apático.-

-Típico. Bueno te dejo amiga, me están espera el.-dijo volteando a ver a un chico que la estaba viendo.

-¿Nuevo novio?-dijo pícaramente.

-Algo así luego te cuento los detalles.-dijo despidiéndose de ella.-Te marco en la semana.-

-Vale.-

Vio a su amiga alejarse, le gustaba ese galán que tenía como pareja. Se veían bien juntos, además, parecía que él la quería y enserio. Sonrió e intento volver a con su amigo pero otra persona la intercepto bloqueandole el camino.

-Hola Hinata.-dijo sonriente.

-A hola Naruto.-dijo correspondiéndole.

-¿Cómo estas?-

-Bien gracias. Oye perdón, pero, me están esperando. Hablamos otro día vale. Un gusto el verte ahorita.-dijo haciéndose a un lado para seguir su camino.

-Espera Hinata.-dijo tomando su mano.-Me gustaría conocerte un poco más a fondo. Claro, si no te incómoda; me gustaría invitarte aunque fuera un café.-

-Sería interesante. Déjame pensarlo.-dijo soltándose mientras le sonreía.

-Espero tu respuesta.-dijo sonrojandose un poco.-Mira ahí viene Sakura.-

Sakura llego a donde ellos dos estaban, los saludo amablemente y los tres se quedaron platicando un poco de trivialidades sin sentido. Naruto se despidió por el hecho de que algunos de los presentes lo llamaban para hacer algunas cosas. Pero el irse la pelinegra sintió que el ambiente se tornaba algo pesado y aquello le daba mala espina. Para aliviar el ambiente decidió volver a hacer conversación.

-¿Cómo estas Sakura? ¿Te estas adecuando a la vida aquí?-

-Pues… he estado mejor.-dijo cruzándose de brazos.-Y si me he acostumbrado a vivir en la ciudad.-

-¿Por qué lo dices, acaso te sientes mal?-

-Seré rápida al decirte las cosas, me molesta tu presencia, pero como Sasuke dijo que a donde él va tu vas, me tendré que aguantar.-dijo viéndola molesta.

-Mira, si tienes un problema conmigo vale, es problema tuyo.-dijo empezando a moverse de ahí.

-Tu te esperas.-dijo tomando su muñeca.-No me importa que tan amiga de Sasuke seas, quiero que te alejes de él.-

-¿Por qué tendría que alejarme de alguien? Y además, sólo por alguien que lleva simplemente horas de conocerlo.-

-Mira, pueden ser los mejores amigos o todo lo que tu quieras. Pero eso lo esta frenando. No dejas que conozca a otras personas. Toda la atención la tiene centrada en ti y eso es bastante molesto; ¿No crees que es tiempo de que se preocupe por alguien más? Por ejemplo una novia.-

-Eso no es de tu incumbencia y tanto él como yo podemos tener una relación cuando se nos antoje. Eso no arruinaría nuestra amistad.-

-Pues, de todos modos quiero que te alejes de él.-dijo soltándola.-Piénsalo, él tiene que buscar a alguien a quien querer de otra forma.-

-Créeme que si piensas que eres tu, con esa actitud no vas a lograr que te haga caso.-dijo pasando a su lado mientras se iba algo molesta.

Sasuke empezó a buscar a Hinata hace tiempo que la había perdido de vista y eso le preocupaba. Fue hacia el baño pero no vio nada, fue hacia los bocadillos obteniendo el mismo resultado; eso lo estaba frustrando pero más que nada preocupado. Salió hacia un balcón que no había tenido idea de su existencia y se asomó curioso; respiro al encontrar a la persona que estaba buscando. Se extrañó al verla así de seria así que simplemente se situó a su lado y se quedo callado, esperando tener alguna reacción de ella.

-Gallinita, ¿crees que nos podamos ir ahora?-dijo después de unos minutos.

-¿Estas bien?-dijo preocupado.-Claro que si, nos podemos ir a la hora que tu quieras. Vámonos.-dijo volteándola a ver mejor.-¿Qué tienes?-

-Nada no te preocupes estoy bien. Simplemente quiero irme ya es bastante tarde.-dijo abrazando su brazo.

Los dos salieron desapercibidos de aquella casa, se subieron al vehículo y empezaron a ir por las calles para poder llegar a casa de ella. El silencio que había en el automóvil era algo incómodo y tenso; por lo que decidieron meter en el ambiente el radio. Cada uno estaba en sus pensamientos. Hinata pensaba en lo que Sakura le había dicho, se había hecho la valiente aunque ahora si se ponía a pensar las cosas. ¿ Acaso ella tenía razón conforme a la relación de ambos? ¿Estaba haciendo que Sasuke perdiera las oportunidades con alguien más? Estaba muy confundida por ello y quería tener un poco de tiempo para pensar. Si lo afectaba tendría que cambiar las cosas para darle las oportunidades que merecía, estaba muy confundida por ello. Sasuke por otro lado estaba algo extrañado por la actitud de su amiga; intento sacar conclusiones pero no encontró ninguna ante aquello. Pensó que tal vez sería porque estaba algo cansada; siguió andando por las calles mientras lo seguía pensando, y para quitarse esa espinita se lo preguntaría en el instituto. Pero de algo estaba seguro, su presentimiento se estaba acercando y aquello no le gustaba para nada.