Quinn se colocó al lado de Anastasia mientras que otros policías se encargaban de que nadie se adentrase en la escena del crimen, intentando que así se pudiese salvar alguna pista para poder descubrir quién era el posible asesino.
La rubia se acercó junto con su amiga hacia uno de los agentes, sacando su placa de policía de una de las comisarías de la ciudad. El hombre, de aspecto serio, carraspeó un poco mientras dejaba de hacer lo que estaba haciendo, prestando atención a esas dos mujeres que imponían bastante. Anastasia por su seriedad y Quinn por su dureza en el gesto. Una sonrisa apareció entonces en el hombre.
― Inspectoras…Fabray y Gálvez.
―Buenos noches, inspector. ―Saludó Quinn con un apretón de manos―Hemos estado hablando con la policía y nos han asignado el caso a nuestra comisaría, por lo que nos ha indicado que hablemos con usted para que nos informe de lo que han descubierto.
―Por supuesto… Pues...Está claro que la herida es de bala. Si fuese por arma blanca, como un cuchillo, la herida sería más desastrosa y menos limpia―Señaló el hombre, agachándose sobre la mujer que permanecía inerte en el suelo, y con un objeto afilado, empezó a abrir un poco la herida―A primera vista, parece un disparo a quemarropa.
― ¿A cuánta distancia más o menos?
―Calculo que unos…diez centímetros como mucho…Sin embargo, aún no lo sabemos.
―Bueno, pero por la poca tardanza a la hora de la muerte, se supone que será por esa razón―Comentó Anastasia no muy segura.
―Pero si es a quemarropa, la muerte sería instantánea. Sin embargo, ¿cuánto ha tardado en morir?
―Pues…Unos diez o quince minutos. El forense ya nos dirá donde es la herida, pero al impactar en el abdomen, es raro. Aunque claro, no sabemos qué tipo de bala es ni el calibre ni el arma que ha sido, así que…Nos faltan aún muchos detalles.
―Lo difícil será descubrir quién es el `posible asesino. ―Musitó Anastasia, mirando a Quinn―Aunque se puede saber que es uno de los de la cena, está claro, pero… ¿Quién? ¡Son muchos!
Quinn se quedó en silencio, sospesando las palabras de su amiga. Estaba cansada esa noche, y lo que menos se esperaba es que iba a ocurrir eso tan cerca de ella. ¿Un asesinato? ¿En serio? Todo parecía sacado de una película de esas de miedo. Miró hacia la mesa, donde estaban todos sentados alrededor de esta y parecían alterados. Rachel se veía pálida y cansada, al igual que su amiga, la que la abrazaba con mucha fuerza. Tenía ganas de sentarse con la morena y hablar con ella como si nada hubiese pasado. Más bien, tenía ganas de que las horas retrocediesen y que fuese de nuevo ese momento en el que estaba bien, junto con la morena, hablando sobre los cambios que habían experimentado a lo largo del tiempo. Su cambio para estudiar como policía y la ruptura de Rachel con Finn.
Debía admitir que todo aquello le había causado una cierta felicidad. Le caía bien Finn, que al fin y al cabo no fue su novio por cualquier tontería. Su aprecio hacia él siempre fue honesto, aunque a veces se comportase como una canalla con el chico. Pero sabía que él no era adecuado para Rachel. No la hubiese dejado resplandecer por sí sola. En el fondo, se preguntaba si Rachel encontraría a alguien que le ayudase en su camino hacia la fama. Se estremeció con tan solo pensarlo, aunque en ese instante, su mente debía encontrarse en algo más concreto que era el asesinato de una chica inocente. De alguien al que no imaginaba siendo una amenaza para nadie. ¿Quién querría matarla? Y encima, alguien de Glee club…Quinn nunca se hubiese imaginado a ninguno de allí como un asesino, y ahora se tenía que enfrentar a ese hecho con mucho pesar.
― ¿No hay cámaras? ―Preguntó de repente Quinn sin apartar la vista de la mesa.
―Sí, a eso iba yo ahora―Comentó el inspector, colocándose la corbata mejor―Había una cámara en las escaleras. Hemos mirado la hora en la que murió la chica y hemos hecho una especie de redondeo, mirando la gente que ha bajado y ha subido alrededor de la hora de la muerte. Estas personas son las que subieron durante todo ese periodo.
El hombre le entregó la lista de las personas que habían asistido en esa cena y que eran sospechosos del posible asesinato. La rubia se quedó en silencio sospesando los posibles sospechosos, sin saber muy bien lo qué decir. No se lo podía creer. Sin embargo, Anastasia habló con el fin de defender a una de las sospechosas de esa lista.
―Marta García no es sospechosa del asesinato. Lo puedo asegurar yo como testigo.
― ¿Y eso, inspectora? ―Quiso saber el hombre. A Quinn lo hizo falta atar cabos. Enseguida supuso que las dos debieron estar manteniendo una conversación bastante pendiente entre ellas.
―Estaba conmigo en el baño, manteniendo una conversación, por lo que ella no puede ser la persona a la que estamos buscando.
― ¿Y de qué estaban hablando? ―Caso error. Quinn miró a su amiga, la que se acercó con gesto severo hacia el hombre.
―No es un asunto que a usted le interese, inspector. Gracias por su ayuda. Ya nos podemos encargar nosotras.
El hombre observó a las dos chicas un poco airado y molesto, alejándose dando unas grandes zancadas que sacaban de quicio a la castaña. Quinn no pudo evitar sonreír disimuladamente mientras que su amiga se giraba, clavando sus pupilas de tonalidad miel sobre las suyas. Una sonrisa se conformó en su rostro, a sabiendas de la sonrisa de la rubia, y decidió hacer como que no sabía nada de nada.
― ¿Quiénes son los sospechosos? ―Decidió romper Quinn el silencio, posando su mirada en el rostro de la joven, que parecía abstraída en sus pensamientos.
―Pues… Son Mike Chang, Tina Choen Chang, Mercedes Jones y Joe Hart…
Quinn se quedó en silencio, mirando entonces a los cuatro sospechosos. Cada uno de ellos observaban a su alrededor. Parecían sacados de una película de misterio, donde justamente los cuatro mencionados tenían pinta de ser sospechosos. El corazón de Quinn se removió cuando pensó en que tendría que someter a todos a un interrogatorio, incluida Rachel. No le gustaba pensar que tenía que estar preguntando a la chica, pero era algo que tenía que hacer con mucho pensar.
―Tenemos que someterles a todos a un interrogatorio, Quinn―Comentó Anastasia, quien también estaba preocupada por ese hecho. No quería estar preguntándole nada a Marta, y menos después de la discusión que habían tenido en el baño―Podríamos llamarlos para interrogarlos a todos mañana. Deben de estar conmocionados.
― ¿No sería retrasarlo demasiado? ―Inquirió la rubia, sin mirar a su compañera.
―En el fondo tú tampoco quieres hacerlo. Además, son las dos de la madrugada. Todos necesitamos descansar y recuperarnos de este susto. Interrogarles ahora no creo que sirva de mucho.
―Quizás tienes razón…Les voy a decir a todos que se marchen para casa. Puedes quedarte esta noche conmigo y con Emma si quieres―Le ofreció Quinn con una sonrisa tierna.
―No, será mejor que no. Igualmente quería acompañar a Rachel y a Marta al hotel donde se hospeden.
―Yo debería hacerlo, pero Emma me ha mandado muchos mensajes y…―Dejó escapar un suspiro.
―Te mueres por acompañar a Rachel… Vente con nosotras.
―No puedo. Tengo que ir a casa, con mi novia―Susurró Quinn―No puedo perder algo tan importante solamente porque haya visto a Rachel.
―Pero es que estás enamorada de Rachel. En cambio, a Emma…
―A Emma la quiero. Y mucho.
―Yo no te voy a decir ya nada, Quinn…Solo te pido que pienses bien las cosas porque después no te puedes arrepentir.
― ¿De qué conoces a Marta? ―La pregunta se dejó caer, haciendo que el silencio se apoderase de ambas― ¿Quién es Marta, Anastasia? ¿De qué la conoces? ¿Acaso es una amiga del pasado o…?
―Fuimos amigas durante la época de instituto y después, por ciertas razones, dejamos de vernos―Comentó la muchacha, carraspeando―No es de un tema que me guste.
―Solo contéstame a lo siguiente, y te dejaré marchar.
― ¿Qué? ―La voz de Anastasia sonó molesta.
Ambas se quedaron mirándose mutuamente a los ojos, como si así lograsen entender si lo siguiente iba a ser algo decisivo o no. Quinn analizaba a su amiga y se percataba de que esta se veía completamente distinta. Notaba un poco de felicidad en su cuerpo, como si la lógica hubiese vuelto a ella. No veía a esa chica que se dejaba caer entre los brazos de cualquier hombre como seductora propia. Ahora, solamente se encontraba con una mujer que había sufrido y que, por intuición, suponía que esa mujer había influido muchísimo en la vida de su amiga. En cuanto las dos cruzaron la mirada, se percató que entre ellas existía algo especial. Un fuego que les hacía arder en el mismo infierno. Un calor que podía atravesar hasta el más frío invierno. Un amor que brillaba por la presencia, en vez de la ausencia.
― ¿Marta fue algo más que una amiga?
Se quedaron las dos de nuevo en silencio. Anastasia no se veía capaz de contestar a esa pregunta. Era como admitir que le gustaban las mujeres, y eso no era así. Le gustaban los chicos, lo tenía claro, pero…Pero Marta siempre fue especial. Lo peor de todo es que no le atraía solamente como persona, sino también como mujer. Marta no era la chica más atractiva, y menos la más guapa, pero su encanto hacía que la castaña se derritiese entre sus brazos. Frunció el ceño, con su respiración agitada mientras apartaba la mirada de su amiga. No era capaz de contestar nada, pero no hizo falta. Quinn se giró, marchándose de allí. Su respuesta había quedado más clara que el agua.
La castaña se quedó allí, en medio de la oscuridad mientras que su mirada se clavaba en el cuerpo de Rachel, que se había levantado en dirección hacia ella. Tragó saliva, un poco confundida, mientras terminaba de ver como la rubia salía por la puerta del restaurante y se perdía entre la oscuridad de la noche. La diva, en cambio, se colocó al lado de la inspectora, también observando como Quinn se introducía en el coche y se marchaba para casa.
― ¿No vas con ella? ―Preguntó curiosa Berry, clavando su mirada en Anastasia. Esta negó con la cabeza.
―No. Voy a acompañaros a ti y a Marta al hotel.
Rachel asintió. Sabía que no hacía falta, y que seguramente, si no fuese por Marta, no las acompañaría. Pero comprendía que esa chica se preocupaba por su amiga, y en el fondo se lo agradecía. No le gustaba sentirse especial, pero en cierto modo, ese gesto la calmaba. No todos los días una se encontraba con un hecho como ese, muriendo una persona que conoces por alguien y que, encima, fuese probable que el asesino fuese un conocido de ellas. Un antiguo amigo. Un confidente. Se removió incómoda, abrazándose a sí misma bajo la atenta mirada de Anastasia, que parecía preocupada.
―Estoy bien―Contestó Rachel ante la muda pregunta de la chica―Y muchas gracias por acompañarnos. Sé que lo haces por Marta, pero igualmente te lo agradezco―Anastasia asintió, un poco azorada de que fuese tan obvia―No te preocupes, pocos se han percatado de eso. Quinn y yo porque somos vuestras amigas, y quizás Santana porque es muy avispada. Tú disimulas muy bien.
― ¿Me lo tomo como un halago?
―Valdrías para actriz, así que sí, tómalo como un halago―Sonrió―Aunque siempre voy yo primero, que te conste.
―Algo me ha dicho Quinn de que eres un poco…
― ¿Creída? ―Anastasia asintió―Sí, lo sé. No me molesto en negarlo. Sé que no es una virtud, pero soy como soy. No tengo porque ir ocultándolo. Quinn veo que se marcha a casa―Su voz sonó un poco apagada, aunque Anastasia lo interpretó como decepción por la ausencia de Quinn y porque la chica no parecía estar preocupada.
―Quería haber venido para acompañarnos, pero la ha llamado varias veces su novia.
― ¿Cómo es? Emma, ¿no?
―Yo…No sé si debería hablar de esto contigo, Rachel. Es decir…Es la novia de Quinn y…
―Comprendo. No debería haber preguntado. Perdona. Soy una…Estúpida―Rio amargamente la morena―Y una desconsiderada―Se iba a marchar, pero la castaña la detuvo.
―Emma es muy fría. Más que yo, incluso―Dejó escapar, suspirando con frustración―Es muy seca y muy estricta. Debo admitir que me cae mal, y la veo como una zorra…No creo que sea una mala persona en sí, pero…Hay algo de ella que no me gusta, Rachel. Es la primera novia de Quinn que no me gusta, y eso es raro.
― ¿Y Quinn?
―Yo…Es un punto de vista mío, Rachel. Y creo que lo de Quinn, se lo deberías preguntar a ella, no a mí.
―No creo que nos volvamos a ver mucho―Musitó la morena.
―Es ella la que va a llevar el caso y… Sé que le caes bien, y que le gustaría quedar contigo.
― ¿De verdad?
―Por supuesto. Te doy mi palabra de ello.
―Marta también está muy feliz de haberte visto, aunque ella no lo confiese. Es un poco orgullosa, ya lo sabes.
―Yo lo soy aún más.
―Puedo esperar en la puerta. Ahora necesita a alguien―Dijo Rachel, mirando detenidamente a su amiga―Y te necesita a su lado, aunque no lo admita nunca. ¿Os espero?
―Gracias, Rachel.
La morena asintió, posando su mano en el hombro de la chica en señal de apoyo, y con sus pertenencias, alcanzó a Kurt para salir con él de allí. Anastasia se quedó allí, pensativa, y fijando su mirada en el rostro de Marta, que se veía sentada aún con la mente en cualquier parte menos en ese mundo. Era eso lo que más le gustaba de ella. Que siempre estaba pensando en cualquier cosa que no fuese esa. Se acercó a ella con paso lento, y finalmente, se sentó a su lado. Pero ella no la miró. Y quizás, ni se percataría de la presencia de la castaña. Solo podía pensar en cómo todo podía acabar con poca sutileza, como le había ocurrido a esa chica. ¿Cómo podía existir alguien como ella? Alguien que le hiciese eso a alguien sin el menor escrúpulo.
De repente, se sobresaltó, y finalmente presintió la presencia de Anastasia, la que se había quedado en silencio, observándola atentamente. Cada rasgo de la morena le encantaba, por mucho que lo negase. Pero lo que más le gustaba era la forma en la que Marta clavaba sus ojos en ella. Esos ojos azules claros que la dejaban sin respiración. Que la hacían temblar por mucho que lo negase. Que le hacía quedarse sin respiración. Pero lo mejor de todo es que, en ese momento, Marta no la miraba con rencor. Sino con cansancio, con un poco de dolor, con algo de amor tal vez. Con algo que hizo que sonriese y que el gesto fuese correspondido. Era delicada, pero eso era lo que le hacía ser especial y única para la castaña, que se mordió el labio, sin saber qué decir en ese momento.
―Creía que te habrías ido―Dijo al fin Marta, sin poder dejar de mirar a sus manos, temblorosas, jugueteando con una pulsera que llevaba.
―Os estaba esperando a Rachel y a ti.
―Muy amable por tu parte―Soltó con ironía la chica, mordiéndose después el labio―Lo siento. Estoy cansada―Añadió después, mirándola de nuevo―Y esta noche ha sido…
―Muy intensa.
―Demasiado―Corroboró ella son una sonrisa que hacía que la castaña se quedase sobrecogida― ¿Te vas a encargar tu del caso?
―Junto con Quinn. Encontraremos al asesino.
―No lo dudo, pero…
― ¿Pero? ―Quiso saber la castaña, invitando a hablar a la morena.
―Prométeme que vas a tener cuidado―Y la miró entonces con esa intensidad que ella poseía.
Se quedaron así, en silencio. Anastasia no pudo evitar sonreír. Puede que las dos se detestasen por el pasado, pero saber que Marta se seguía preocupando por ella, igual que ella lo hacía por la chica, hacía que Anastasia sonriese con una felicidad embargándole el pecho. Quería a esa chica, y pensar que Marta lo hacía era como un paso más. Era como una certeza de que todo no estaba perdido.
―Te lo prometo―Aseguró entonces, sin poder borrar esa sonrisa embelesada―Te preocupas por mí…
―Y tú por mí, ¿no? Porque si no…No sé qué estás haciendo aquí. No es tu trabajo acompañarnos a casa―Acababa de ser pillada―Pero no te confundas, Gálvez. Que me preocupes, no quiere decir nada de nada―Aclaró, levantándose.
―Lo quiere decir todo, Marta. Todo. Por mucho que tú lo niegues.
La morena sonrió de lado, alejándose mientras que la castaña se quedaba allí, sentada, observándola ir. Había echado de menos que esa chica la dejase con la palabra en la boca y con las dudas atenazándole la mente. Pero había aprendido con el paso de los años, y aunque tenía mucho miedo, quería intentar superarlo. Por lo menos para no verse en la tesitura de estar sin ella. De estar sin su querida Marta.
― ¿Vienes, Anastasia, o te quedas ahí parada? Rachel debe de estar cansada y yo también.
―Veo que sigues siendo igual de perfeccionista.
―Nunca me ha gustado que todo fuese mal, ya lo sabes―Señaló, girándose para sonreír traviesamente―Es algo que forma parte de mi encanto.
―Te lo tienes muy creído, ¿no?
―No es eso lo que decías cuando estabas entre mis brazos―Soltó con un toque que hizo que la otra temblase de puro ardor. ¡En solo una noche había conseguido que el ardor volviese a hacer mella en el interior de su corazón! ¿Qué era lo que tenía Marta que la hacía terriblemente sensual para sus ojos? No lo sabía, pero la chica soltó una carcajada al ver el rostro de su antigua amiga― ¿Vamos?
―Vamos… ¿Por qué siempre lo consigues?
― ¿El qué? ―Inquirió Marta, mirando a Anastasia atentamente mientras esta la alcanzaba.
―Dejarme sin palabras.
―Supongo que forma parte de mis encantos.
Nota de la autora: Otro capítulo má es más corto y menos misterioso, quizás he preferido dejarlo un poco tranquilo, aunque ya sabemos datos de la muerte...Disparo a quemarropa, o eso parece. Y luego, pues ya vemos que nuestras chicas... En fin, en el próximo vamos a toparnos con Emma por primera vez como quien dice, de manera oficial ;) Y esta es la primera vez que Rachel y Anastasia tratan una conversación. La verdad es que es la parte que más me ha gustado escribir. Creo que entre estas dos voy a desarrollar cierta amistad porque entre las dos, se van a echar una mano ;) En fin, espero seguir a la altura de las circunstancias...Mañana...Vamos a ver algún interrogatorio que otro ;)
Respuestas a gente que no tiene cuenta:
Monica 13:Me alegra saber que la historia te parezca interesante. Eso reconforta mucho. Aquí sigo, atenta y al pie del cañón ;) y...Ya iremos viendo quien la mató. Solo digo que...Las apariencias pueden engañar...Un beso ^^
lucyfaberry: Sí, la verdad es que chica de fijo sería, pero...Es que Marley tiene alguna cosa que otra que ocultar y...Bueno, que ya se verá ;) Me alegra saber que te gustan Marta y Anastasia. A mí también me gustan mucho las dos. Son unos personajes que llevan mucho tiempo en mi mente y me he animado a involucrarlas en esta historia :) Jajaja a mí no. A Quinn, Emma le gusta. Anastasia opina así de ella, pero eso no quiere decir que a nuestra chica, Emma le parezca así. Pues...Ya sabremos si Q la deja, y por qué razón si lo hace, claro. Y sí, ya empezamos con una historia que...Espero que sea el comienzo de muchas situaciones, y por supuesto, de que pueda gustar. ;)Muchas gracias por comentar. Un beso :)
Guest: Sí, la historia de las chicas se irá resolviendo. Es la escena en la que las dos se quedan a dormir en casa de Teresa. Es de la cuarta temporada. Y muy bonita. Y muchas gracias. Un beso ;)
