8º Atrapando a una rata
Dolor, eso era lo único que sentía, un fuerte y taladrante dolor en la cabeza, apretó los ojos con fuerza, intentando hacer desaparecer esa sensación tan desagradable, levantó la mano para tocarse la zona adolorida y notó algo sobre esa zona, una especie de vendaje.
Fue entonces cuando le vino a la mente todo lo sucedido, el ataque a la mansión Cullen, su secuestro, la muerte de Carlisle y Esme, el descubrimiento de quien era Edward en realidad, y su intento de fuga de aquella casa.
Abrió los ojos con urgencia, temerosa de haber vuelto a aquel lugar, de haber sido atrapada, lo último que recordaba era haber traspasado la verja de la parte trasera de la casa, después de eso, todo se había vuelto negro.
-Por fin ha despertado- Le dijo una voz femenina con calma- Me tenía muy preocupada- Bella giró su rostro y vio a pocos metros de ella a una joven de cabellos castaños, ojos marrones y rostro afable- ¿Cómo se encuentra?
-Eh… Me duele bastante la cabeza.
-¡No es de extrañar! ¡Menudo golpe se ha dado!- Exclamó sin perder la sonrisa- ¿Cómo se le ha ocurrido arrojarse al barranco así sin más?
-No me he arrojado al barranco, estaba intentando…
-¿Escapar?- Bella la miró sorprendida, pero la chica no perdió su sonrisa, y la miraba con cariño- Se lo que es eso.
-¿Usted es también su prisionera?
-Algo así- Suspiró, se giró hacia la mesita que tenía detrás y sirvió dos tazas de café- ¿Quiere una?
-Si, gracias- Se levantó y se sentó junto a la chica, cogió la taza y dio un pequeño sorbo, esperando a que ella hablara, pero no lo hizo- ¿A que se refiere con algo así?
-Mi marido está siendo utilizado por Vulturi, le están obligando a fabricar armas a cambio de que yo siga con vida. Yo soy una prisionera porque me vigilan, no puedo salir apenas de casa sin que ellos lo sepan.
-¿Entonces saben que estoy aquí?
-No, no lo saben- Sonrió con picardía- Tengo mis métodos para escaparme de esta casa sin ser vista durante un rato, por desgracia no es demasiado tiempo.
-¿No estamos en la mansión Vulturi?
-No, me tienen en esta casita, está al otro lado del barranco- Explicó con tranquilidad- Está cerca, apenas hay cinco minutos a pie, pero está lo suficientemente lejos como para que mi marido no la vea cuando va a la mansión.
En el exterior de la casa se escucharon murmullos y mucho movimiento, la joven se levantó rápidamente, cogió a Bella de la mano y la metió en un armario esquinero.
-¿Qué ocurre?
-Creo que van a comprobar si usted está aquí- Le indicó que estuviera callada- No se preocupe, no la encontrarán.
Cerró la puerta y volvió a sentarse ante la mesa, tomó la taza de café que había usado Bella como si fuera la suya y simuló que bebía, como agradecía en ese momento que a ella no le gustara el café, de haber habido dos tazas seguramente las descubrirían.
La puerta se abrió con fuerza, sobresaltando a la chica, por ella entraron varios hombres armados, uno de ellos se acercó a la joven y la tomó con fuerza de las muñecas, obligándola a levantarse.
-¿¡Donde está!?
-¿Dónde está quien?- Preguntó de manera inocente- Aquí solo estoy yo, como siempre.
-¡Tiene que estar aquí! ¡Dime donde está si no quieres que te lo saque a golpes!
-Te digo que no hay nadie más aquí- Volvió a repetir soltándose de un tirón del agarre- ¿Quién más podría haber Alec? Llevo años aquí y nunca ha venido nadie, ya deberías saberlo.
El hombre pareció dudar unos segundos, mirando el rostro tranquilo y sonriente de la joven.
-¿Me das tu palabra de que no hay nadie más aquí?
-Claro, ¿te he mentido yo alguna vez?- Sonrió ampliamente, el hombre asintió aun dubitativo.
-Está bien, pero si ves a alguien quiero que nos avises, ¿entendido?
-Por supuesto, aunque estoy segura de que si alguien se dignara a hacerme una visita vosotros lo sabríais antes que yo- Volvió a sentarse de nuevo- ¿Puedes decirme algo de Jasper?
-De momento puedes estar tranquila, está haciendo bien su trabajo.
-¡Me importa un bledo si hace bien su trabajo y si yo estoy a salvo!- Gritó enfadada- ¡Quiero saber si está bien y si podré verlo pronto!
-Está bien, eso si puedo decírtelo, pero el verlo antes o después no depende de mi- Alec les hizo una señal a sus compañeros para que salieran, los dejaron solos- Alice, sabes que te tengo cariño, después de tres años aquí se que eres una buena chica, pero sabes que no puedo hacer nada por darte información sobre tu marido, el señor Vulturi no quiere que sepas más de la cuenta.
-Si pudiera le metería una patada en su anciano trasero.
-Anda, no te pongas así- Le sonrió y acarició su mejilla- ¿Quieres que venga a hacerte compañía el fin de semana?
-Al único que quiero ver es a mi marido, si no viene él prefiero estar sola.
-Como prefieras pequeña- Se alejó de ella y caminó hasta la puerta- Intenta tranquilizarte, sabes que esto acabará tarde o temprano.
-A estas alturas, dudo mucho que eso ocurra.
Alec miró a Alice y vio en su mirada tristeza, furia y determinación, suspiró y salió, cerrando la puerta tras de si. Una vez estuvo segura de que todos se hubieron marchado, fue al pequeño armario y sacó a Bella, que aun estaba algo pálida del miedo a ser descubierta.
Alice la llevó a una cama y la tumbó, fue por un paño, lo mojó con agua fría y se lo puso en la frente. Bella se sobresaltó al contacto, y entonces la miró.
-Es extraño- Dijo observando con detenimiento su rostro- Eres increíblemente parecida a mi marido.
-¿A su marido?
-Si, el mismo tono de piel pálido, el mismo color de ojos, la misma sonrisa…- Bella no salía de su asombro- Siempre me han parecido únicas las facciones de mi marido, y tú las tienes todas… Es extraño.
-No se como es su marido, pero puedo asegurarle que no tenemos nada en común, yo soy huérfana, estoy sola desde los tres años, me he criado en las calles de Canadá hasta que Jasper me encontró.
-Tal vez sea solo coincidencia- Se incorporó un poco al notar que se sentía mejor- Pero es tan grande el parecido…
-No lo piense ahora, relájese aquí mientras preparo algo de comer- Le sonrió apretándole la mano con cariño- Mi nombre es Alice.
-Yo soy Bella.
-Bien Bella, descanse un rato, después de comer espero que me cuente como ha acabado en manos del vejestorio de Aro Vulturi- Se levantó de la cama y fue a la cocina dejando a Bella tumbada en la cama, aun dándole vueltas al parecido que tenía aquella mujer con Edward.
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Edward estaba sentado con Renesmee en brazos, ella dormía plácidamente aferrada a su cuello. Cuanto tiempo había deseado estar así con su pequeña, cuanto tiempo añorando el calor de su hija. Pero nunca había imaginado que esa imagen tan bella habría sucedido estando Bella tan lejos de ellos, nunca había pensado que alguien pudiera llevársela del modo en que había sucedido.
La puerta se abrió suavemente, Edward giró un poco la cabeza, lo suficiente para ver quien entraba sin necesidad de mover a la pequeña. Rosalie caminó hacia él con lentitud, se sentó a su lado y colocó una mano sobre su hombro.
-Me envía Emmet- Edward asintió- Todo está preparado, solo faltas tú.
-Nunca creí que me resultaría tan difícil soltarme de ella- Besó los cabellos de su hija con pesadez- Si me la quitaran también no se lo que haría.
-Nadie va a quitártela, te lo prometo.
-Lo se, nunca he desconfiado de ti- Le sonrió al tiempo que soltaba los brazos de Renesmee de su cuello y se la cedía- Solo es que estoy asustado.
-Lo entiendo, y nadie te culpa por ello.
-Yo me culpo- Suspiró poniéndose en pie- Solo espero encontrar pronto a Bella y que toda esta pesadilla acabe.
Edward salió de la sala y caminó al aparcamiento, Emmet lo esperaba con un coche negro. Ambos entraron, Emmet conducía en silencio, Edward miraba al frente con la mirada perdida, dándole vueltas a todo, y deseando que esa noche Vulturi hubiera mordido el anzuelo y apareciera por allí.
-Jefe, todo saldrá bien.
-Espero que tengas razón Emmet- Edward le dedicó una mirada triste a su amigo y volvió a centrarse en la carretera.
Pararon junto a un grupo considerable de agentes, todos ya vestidos para la operación, con los cascos antidisturbios en las manos, esperando las órdenes para comenzar. Edward cogió su ropa y se cambió, pasó entre algunos hombres y se sentó en un lugar vacío, a su lado, Victoria Simmons lo miraba fijamente.
-¿Ocurre algo, agente Simmons?
-No señor, tan solo estaba pensando en lo que lo sucedido con su familia - Respondió ella de inmediato- ¿Realmente ha sido Vulturi?
-Así es.
-¿Y como pudo llegar hasta ellos?- Preguntó algo nerviosa, eso no pasó desapercibido para Edward.
-No lo se, supongo que no fui tan cuidadoso como creía- Se puso en pie- Prepárese, entramos de un momento a otro.
Caminó hasta donde estaba Emmet terminando de colocarse su traje, al verlo llegar, Emmet se dio cuenta de que Edward no tenía la misma cara que cuando había llegado.
-¿Ha sucedido algo que yo no sepa?
-Creo que tengo al topo- Señaló disimuladamente a Victoria- Me ha estado haciendo muchas preguntas y estaba muy nerviosa.
-En cuanto acabemos aquí me ocuparé de todo- Edward asintió colocándose el casco, Emmet lo imitó.
-Vamos allá.
El interior del piso estaba oscuro, Edward entró primero junto a otros tres hombres, en el segundo grupo iba Emmet, vigilando a Victoria. Edward cubrió la entrada, otro de sus hombres la cocina, y los otros dos se dirigieron al salón.
-Entrada despejada- Dijo Edward por el intercomunicador.
-Cocina despejada- Respondieron.
Un disparo se escuchó en el interior de la casa, provenía del salón. Edward se adelantó un poco, y vio a uno de los hombres que debían inspeccionar el salón muerto de un disparo en el pecho.
El hombre de la cocina se acercó, Edward le hizo una señal y este asintió. Así que, en un instante, Edward se puso en la puerta y realizó unos disparos mientras el otro hombre arrastraba el cuerpo de su compañero fuera del campo de visión. Las balas enemigas no tardaron en aparecer, pero Edward se apartó de inmediato, saliendo de su campo de visión.
-¿Qué ocurre jefe?- Preguntó Emmet por el intercomunicador.
-Están dentro, hemos perdido a Stanley, y creo que tienen a Webber- Edward miró el chaleco antibalas agujereado y comprobó que la bala había salido por el otro extremo- Tienen perforadoras.
-No hagas tonterías jefe, de inmediato entramos.
Edward cerró el intercomunicador y esperó apoyado en la pared, su compañero y él miraban a cada lado, esperando que alguien intentara matarlos.
-¿Qué pasa Edward? ¿No tienes huevos para venir a buscarme?- Se escuchó la voz de James.
-Si lo hiciera no dudarías en dispararme y no tengo ganas de recibir un balazo.
-Por eso no debes preocuparte, tengo preparado para ti algo mucho más doloroso- Dijo divertido.
-Para eso primero tendrías que atraparme.
-¿Y crees que no puedo?- Rio con fuerza- ¿Por qué te crees que he venido?
-Porque hemos descubierto la ubicación de Withlock.
-Nada más lejos- Volvió a reír.
-Si no está aquí, ¿Cómo podías saber tú que iba a venir yo a este lugar?
-Me tiro a una hermosa pelirroja muy bien informada- Dijo de inmediato, Edward y su compañero se miraron, ambos sabían de quien hablaba- Aunque debo decir que follarme a tu mujer fue mucho más divertido.
Edward no pudo contenerse, la rabia que sintió al escuchar esas palabras salir de la boca de ese animal pudieron con su autocontrol, cogió su arma con fuerza, empujó a su compañero que intentó detenerlo y entró corriendo en el salón disparando como un loco, atravesando el sofá y esquivando las balas que le disparaban, una le dio en el brazo, pero no sintió el dolor.
Llegó hasta el lugar donde estaba James y se abalanzó contra él, de fondo se escuchaban disparos, Edward no sabía si era su compañero o era que Emmet ya había entrado con sus hombres, y poco le importaba, solo tenía ojos para ese cabrón que tanto había dañado a su amada.
James intentaba quitárselo de encima, pero tan solo consiguió quitarle el casco. Edward lo golpeaba con fuerza, golpe tras golpe, sin piedad, haciendo que ese monstruo pagara por todo lo que había hecho.
Sintió como unos brazos tiraban de él, pero no podían apartarlo, él no quería parar, y no lo hizo hasta que Emmet y tres hombres más lo cogieron con fuerza y tiraron de él. Otros dos hombres cogieron a James y lo sacaron, llevándolo al furgón blindado para trasladarlo a él y a sus hombres a la prisión de máxima seguridad de la CIA antes de ser interrogados.
Cuando James estuvo fuera del alcance de Edward, Emmet hizo que lo soltaran y les hizo una señal para que salieran y los dejaran solos unos minutos.
-No he podido evitarlo.
-Lo se- Respondió Emmet con calma, mirándolo con algo de compasión.
-Me he vuelto loco al escucharlo hablar de lo que le ha hecho a Bella.
-Lo se- Emmet colocó sus manos sobre los hombros de su jefe y amigo- Pero lo tenemos jefe, es nuestro.
-Lo tenemos- Sonrió Edward por fin.
-Vámonos, estás herido- Señaló la herida que tenía en el brazo- Y tenemos que ver como le ha ido a jefazo con el otro operativo.
-Si, tienes razón.
Ambos salieron de allí y fueron hacia sus hombres, todos aplaudieron cuando los vieron llegar, contentos de que hubieran conseguido atrapar a James Vulturi.
-Pero señor, ¿no teníamos que encontrar aquí a Withlock?
-Eso era lo que dijimos, si, pero porque teníamos que atrapar al topo de nuestra unidad- Dijo Emmet cogiendo a Victoria y colocándola contra el furgón, esposándola- Victoria Simmons, quedas detenida por espionaje y traición- La empujó hasta la puerta del furgón ante el asombro de todos.
-Lamento lo ocurrido, señor- Dijo ella mirando a Edward a la cara- No sabía lo que pretendían hacerle a su familia, de haberlo sabido jamás les habría dicho nada.
-Sabías que clase de personas eran con las que tratabas Victoria.
-Aun así, lo lamento- Y sin decir más entró en el furgón por su propio pie.
-Siento haberos mentido, pero era necesario para que la operación tuviera éxito.
-No se disculpe, señor, todos lo entendemos- Sonrió Jacob Black hablando por el resto de sus compañeros- Y haremos lo que haga falta porque la señora Cullen regrese a su lado sana y salva.
-Muchas gracias.
Edward apretaba su herida en el coche mientras Emmet conducía, Jacob sería el encargado de llevar a Victoria, James y sus hombres a donde correspondía. El teléfono de Edward sonó, y de inmediato descolgó, escuchó al otro lado y sonrió antes de colgar.
-Era Denali, tenemos a Withlock.
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Hola de nuevo, siento la tardanza, estaba esperando a que mi BettaReader me corrigiera el capítulo, pero como hace tiempo que no se ha puesto en contacto conmigo pues he decidido subirlo ya, cuando me lo de corregido lo actualizaré, pero creo que no es justo que estéis esperando y menos cuando en si el capítulo lleva tiempo escrito.
También siento no haber respondido reviews o haber dado señales de vida pero es que mi padre murió hace un mes y no he estado de ánimos de ponerme ante el ordenador, pero os aseguro que a partir de mañana que acabo los examenes de la 2º evaluación me pondré en serio a escribir para que no tengáis que esperar tanto, ni en esta historia ni en ninguna de las otras.
Y para los que me preguntasteis por el embarazo, va todo muy bien, es un niño, y se va a llamar Manuel. Ya estoy de 6 meses, así que como veis todo sigue hacia delante. Muchas gracias por vuestra preocupación.
Este fin de semana subiré el siguiente de Pirata de Corazón, que lo tengo a medias.
Nos leemos
