Aclaración
La siguiente historia es propiedad de Jaid Black yo solo uso sus maravillosos escritos para una pequeña adaptación.
Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto yo solo uso sus personajes sin fines de lucro para pervertirlos/as un poco y tener un mundo con más ItaHina, SasuHina o LukaHina.
El siguiente contenido es clasificación M o MA contiene escenas de sexo explícito, sumisión y seducciones forzadas.
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Capítulo 9
Fiel a su palabra, se marcharon antes de una hora. Y Hinata pudo ver más cosas del reino subterráneo.
El bote en el que embarcaron parecía una obra clásica de vikingo directamente llegada de la antigüedad, pero en una escala más pequeña. Itachi le había dicho que se disponían a viajar por un canal subterráneo artificial que era sólo lo bastante grande para que pasaran a la vez dos barcos simultáneamente.
La cubierta inferior albergaba dos dormitorios, una sencilla cocina, y un área común. La cubierta superior presentaba seis remos fijos que los guerreros maniobraban - tres en cada lado — y dos filas de sillas en el centro.
Itachi puso una capa alrededor de los hombros de Hinata. -"El aire es frío allá abajo, así que te aconsejo que no te la quites."- le informo
Ella asintió con la cabeza, poniéndosele ya la carne de gallina. "Sí, lo noto"
Él sonrió, luego le ayudó a llegar a su asiento a bordo del bote.
Seis imponentes guerreros vikingos, cada uno vistiendo un traje negro con capucha, estaban ya posicionados en los remos. Le recordaban a la fábula del barquero del río Estigia. -"¿El aceite embotellado ya está cargado?"-Preguntó en voz baja, instalándose al lado de Itachi.
-"Sí. Mis hombres se mueven rápido."- contesto el Uchiha.
-"¡Guau!. Seguro que tú no. Qui-quiero decir… "-Los ojos de par en par. ¡Hinata no podía creer lo que acababa de decir! Las palabras habían salido de su boca antes de pensarlas; sólo esperó que él no hubiera agarrado el doble sentido.
-"Tenía el barco listo en menos de una hora. ¿Por qué me llamas lento?"- pregunto el Uchiha.
Ella frunció el ceño. NO había cogido el doble sentido. No sabía si sentirse frustrada o aliviada.
-"Bromeaba. ¿Dónde aprendiste inglés?"¡Obviamente tus profesores descuidaron el enseñarte el delicado arte de leer entre líneas!.- dijo la Hyuuga.
De acuerdo, sorbió por la nariz, así que estaba frustrada. Les echó la culpa a sus hormonas furiosas con ella por no haber tenido sexo desde que habían estado de moda la barra de labios rosa brillante y la sombra de ojos azul chillón.
Y para rematar Itachi había estado mirándola sin pestañear en su guarida.
-"La mayor parte de hombres de la clase trabajadora saben hablarlo. Un modo de escaquearse de los jefes supremos, supongo."- Se encogió de hombros. -"Mi inglés es simplemente diferente del tuyo. Cada gente posee su propio dialecto."- dijo el Uchiha encogiéndose de hombros.
-"¿Cómo lo aprendiste tú, si es una segunda lengua para los trabajadores? Pensé que eras un jefe noble."- pregunto Hinata.
La Hyuuga podría haber jurado que lo sintió ponerse tenso a su lado.
-"No nací dentro de la clase noble,"- dijo Itachi suavemente. -"Fui el segundo hijo de un quinto hijo. Es un cuento largo, complicado, y aburrido. Baste decir que crecí entre los trabajadores."- informo a la mujer de ojos perla.
-"¿Te trabajaste tu camino hacia arriba en rango en vez de heredarlo?"- pregunto con curiosidad.
Otra vez, tenso. "Sí".- contesto el Uchiha.
Hinata sonrió cuando se encontró con su fija mirada. -"Eso es muy guay."- dijo mirándolo a los ojos sin pestañear.
-"¿Guay?"- pregunto confundido el Uchiha ladeando la cabeza.
-"Sí, guay. Ya sabes-umm…una especie de mezcla de admirable y deseable."- respondió Hinata.
Silencio. Su mirada estaba fija sin pestañear, otra vez, mientras se miraban intensamente, -"Creo que tú también eres guay,"- murmuró.
Ella no pudo evitarlo. Tuvo que sonreír. El modo en que él lo había dicho fue demasiado dulce. Sus ojos centelleaban mientras ella le mantenía la mirada. Alcanzando su cara, le metió un bucle detrás de una de sus orejas. "Gracias," susurró en respuesta.
Volvieron a permanecer en silencio cuando el barco salió. Diez hombres que estaban de pie en el muelle lo empujaron desde atrás. Tras unos segundos de chapotear, el bote se acercó a una rampa. Los remeros comenzaron a remar, dirigiéndose hacia un túnel oscuro.
"¡Agarraos!" gritó uno de los hombres. "¡Allá vamos!"
Hinata gritó de la impresión cuando el bote se deslizó hacia abajo tan rápido como cualquier atracción en un parque de atracciones. Por instinto se cogió a la mano de Itachi para estabilizarse. Riéndose, miró a su marido.
-"¿Esto es guay? "Sonrió él.
-"¡Sí! ¡Pero de un modo diferente!"- contesto mirándolo.
El bote navegó cuesta abajo durante treinta segundos más antes de que el canal se nivelara y se ensanchara. Los remeros volvieron entonces a remar y encauzar la embarcación hacia su destino.
Una hora más tarde, Hinata bostezaba. Dos horas más tarde y ella apenas podía tener los ojos abiertos. -"¿Cuánto falta para llegar?"- le preguntó a Itachi.
-"Otras diez horas más o menos."-contesto Itachi con una pequeña sonrisa de lado.
-"¿Diez horas? ¡Qué asco! No tenía ni idea de que el Mundo Subterráneo era tan enorme."- murmuro entre dientes Hinata.
La miró a la cara. -"¿Por qué no vas abajo y descansas un rato? No habrá mucho que ver más allá de túneles durante otras siete horas más o menos."- dijo el Uchiha observando sus labios.
Silencio.
-"¿Y tú?"- Preguntó HInata finalmente, con voz suave.- "¿No necesitas descansar también?"-
Si no pillaba esta vez el doble sentido, tendría que escribir un libro llamado Leer Entre Líneas 101.
-"No estoy demasiado cansado a hora."- contesto. Hinata se dio una palmada mental.
¡Qué alguien me consiga una máquina de escribir!
-"Itachi,"-suspiró Hinata. Se pasó una mano por sus azulados rizos. "La verdad es que no quiero estar sola allí abajo."
Otra vez, silencio.
-"¿Quizás sería, uh, guay…si me tumbo a tu lado?"- dijo el Uchiha.
-"Muy guay."- Ella sonrió.
La cubierta inferior estaba iluminada por bombillas colocadas en unas lámparas de pared — algo que ella ya había notado también en su vivienda. -"Veo que habéis descubierto a Thomas Edison en Nueva Suecia."-
-"¿Thomas Edison?"-Preguntó Itachi mientras la conducía a su dormitorio.
-"Sí."- Hinata señaló una de las luces cuando pasaron por el lado. "El tipo que inventó las bombillas en el año 1879."
Itachi resopló. "Nuestra gente ha tenido las bombillas que dices tú desde 1622. Fueron inventadas por Minato Namikaze."
-"¿En serio?"- pregunto asombrada.
Él lo reconoció con un gruñido. "Sí".
El dormitorio resultó ser bastante pequeño y espartano. Claro que, no había necesidad de muchas tonterías en el bote. Los guerreros no navegaban durante meses por los océanos, sólo un par de días aquí y allá por los canales subterráneos.
Respirando hondo, Hinata se quitó la capa e intentó calmarse. Había estado una semana entera pensando y repensándose las cosas, cambiando de opinión una y otra vez, hasta que decidió por fin en cómo sería su vida de aquí en adelante. Una vez que había tomado una decisión, no la iba a cambiar. Así es como era ella y como sería siempre: obstinada y cabezota hasta el final.
Quería forjarse una vida que valiera la pena, una vida feliz. No quería obsesionarse y malgastar tiempo pensando en lo que podría haber sido. Sabía que Itachi nunca la dejaría irse — no podía. Y tampoco era como si su vida hubiese sido todas alegrías antes de su captura. Había querido un poco de excitación en su vida, y lo había conseguido. A carretadas. Independientemente de las circunstancias que la habían llevado al matrimonio, era hora de aceptar que, realmente, estaba casada.
"Bueeeeeno,"dijo Hinata, las mejillas un poco sonrosadas mientras permanecía de pie a un lado de la cama, y su marido en el otro. -"¿Qué se pone tu gente cuando van a dormir?"-
Itachi se quedó inmóvil. "Nada".
Ella se quedó sin aliento. Finalmente parecía que iban a llegar a algo. Nunca había tratado de seducir a un hombre antes; por lo general era al revés. El papel de seductora era difícil. Nunca podías estar totalmente segura de sí la otra parte te deseaba o te iba a rechazar.
-"Pero lo comprenderé si deseas dormir con tu túnica. Hace frío aquí abajo."- dijo Itachi.
Hinata suspiró. ¿Cómo debía interpretar eso? O no la deseaba o le estaba dejando a ella marcar el paso. Lamentablemente, había sólo un modo de averiguar la respuesta.
Quitándose las sandalias y desatándose la cuerda dorada de la cintura, Hinata mantuvo la vista baja, mirando el suelo.- "¿En tu mundo,"- susurró, levantando la túnica sobre su cabeza y quitándosela, -"cómo es una mujer hermosa?"- Nunca se había sentido tan vulnerable en su vida, allí de pie totalmente desnuda delante de un hombre, los ojos preocupados aunque valerosos, y prácticamente preguntándole si le gustaba lo que veía o no.
-"Como tú,"- dijo él con la voz espesa. Levantó su intensa mirada hacia ella. -"Al menos aspiran a ser así. Nunca he visto a una mujer tan hermosa como tú."-
Sus ojos negros como carbón estaban velados mientras observaba cada curva de su cuerpo. Su intensa mirada se demoró en su coño afeitado antes de vagar hasta sus pechos. -"Y nunca he visto pezones que estén tan tiesos."-
Su corazón latió con fuerza. -"¿Fue por eso que me escogiste?"- murmuró, la humedad entre sus muslos aumentando por momentos.
Subió la mirada hasta su cara.- "No".-
Ella parpadeó. -"¿Entonces por qué?"- quiso saber
-"Porque"-, dijo Itachi suavemente, -"estás llena de fuego y vida. No soportaría el ver a uno de aquellos hombres quebrarte y extinguir todo lo que eres."-
Hinata le miró detenidamente la cara, lo memorizó. -"Esa es la cosa más hermosa que alguien me ha dicho alguna vez."- Dijo casi sin aliento. Cosa bastante inusual, notó el principio de unas lágrimas en los ojos. Rápidamente parpadeó evitándolas. -"Gracias."-
Él estuvo en silencio durante un momento, luego comenzó a desnudarse. Se quitó primero la túnica, después las botas, y finalmente sus calzas. La respiración de Hinata se hizo pesada mientras lo miraba desnudar aquel duro y maravillosos cuerpo de guerrero ante sus ojos. Para cuando su larga, gruesa erección saltó libre de las calzas, el deseo ya se había enroscado fuertemente en su vientre.
-"Los hombres de tu mundo... ¿Qué es hermoso allá arriba?"- pregunto inseguro.
Le llevó un momento el responder; estaba demasiado ocupada mirándolo. -"Les gustaría parecerse a ti,"- dijo con sinceridad, su intensa mirada pasando de aquella enorme erección a su cara, -"pero pocos logran conseguirlo."- murmuro.
Se sonrojó un poco. En un jefe militar gigantesco como Itachi, el efecto era de una manera extraña encantador. "Mientes," refunfuñó.
Abrió los ojos de par en par. ¿Lo decía en serio? ¡Por Dios! "No miento." Arrugó la frente. -¿"Quién es un hombre hermoso aquí abajo?"- pregunto algo molesta le decía que era hermoso y el muy carbón le decía mentirosa.
Él se encogió de hombros. "Orochimaru. El hombre cuya muñeca rompiste."
"¡Arggg! Es pálido y flaco y parece más bien una mujer que un hombre. De donde vengo, a las mujeres les gustan los hombres grandes, fuertes y sexys. Como tú."
-"¿Crees que soy sexy?"-Preguntó con voz ronca.
Hinata se mojó los labios cuando sus miradas se encontraron. En su mundo, ella era considerada del montón. Aquí abajo, era hermosa. En su mundo, él era considerado del montón. Allá arriba, él sería hermoso. Venían a ser como dos gotas de agua. -"Mucho"-, susurró.
-"¿Es por eso que me escogiste? ¿Por lo que tus ojos me buscaron en la subasta?"-preguntó Itachi.
-"Sí."- respondió la ojiperla.
Itachi sonrió. Dios, él tenía una gran sonrisa. -"Puedo vivir con eso."- dijo Itachi.
Su sonrisa se apagó, y dijo muy seria, -"Pero esa no fue la única razón."- dijo ella.
-"¿Y la otra?"- pregunto algo intrigado el Uchiha.
-"Sabía que tú nunca dejarías que nadie me haga daño."- contesto ella.
Silencio.
-"Si te metes en esa cama,"- dijo Itachi con voz espesa, los ojos intensos, -"no hay vuelta atrás. Si algo tengo es mucha fuerza de voluntad."-
Hinata se zambulló en la cama. Itachi giró la cabeza y se rió. Ella le dirigió una luminosa sonrisa, luego abrió las piernas de par en par. Su sonrisa se disolvió, sustituida por una respiración pesada y gotas brillando en la punta de su hinchada polla.
Dios, él era magnífico. Un cuerpo de infarto. Cruda belleza masculina. Todo un macho primitivo y letal.
Nunca en su vida entera había deseado a un hombre con la pasión con la que deseaba a Itachi.
La respiración de Itachi se agitó mientras observaba como su magnífica esposa estaba toda abierta ante él, abriendo sus labios inferiores depilados y masajeándose el clítoris. Echó la cabeza hacia atrás contra las almohadas con un gemido mientras sus inflamados pezones se empitonaban.
La había deseado desde el primer momento en que le había puesto los ojos encima. Contener su deseo había sido cada vez más y más difícil por momentos. Cada segundo una nueva fantasía de lo que le gustaría hacerle a Hinata se había abierto camino en su mente. Agradecía a los dioses que ya no tenía que reprimir su apetito la iba a devorar por completo.
Itachi se zambulló entre las piernas de su esposa, le quitó las manos de su húmeda y olorosamente almizcleña carne, y las sustituyó por su boca hambrienta. Ella jadeó, sus caderas por instinto se levantaron, sus dedos atraparon su pelo mientras él le daba fuertes y largos chupetones a su delicioso coño.
"Oh, Dios," gimió Hinata, enroscando sus piernas alrededor del cuello de él. Sus dientes mordisqueándola, ella utilizó sus manos para presionarle la cara tan cerca de su vagina como era humanamente posible. -"Oh, sí,"- estaba descontrolada, sus caderas ondulándose adelante y atrás. -"Cómetelo, Itachi. ¡Oh, Dios oh, sí! - cómeme."-
Itachi chupó con más fuerza. Ella gimió, la parte inferior de su cuerpo temblando preparada para correrse.
Él chupó más fuerte. Y más fuerte y más fuerte y más fuerte.
-"¡Oh, Dios! ¡Oh, sí! ¡Ohhhhh, Diooossssss!"- grito la Hyuuga.
Se corrió con un fuerte grito, convulsionada con el violento orgasmo.
Él gruñó en lo profundo de su garganta. Ella sabía tan bien. Ella sabía a...suya.
-"Oh, Itachi,"- murmuró Hinata cuando su respiración volvió a la normalidad.-"Mmmm".-
Le dio una última y fuerte succión, luego la soltó. Cuando levantó cara de entre sus muslos, vio que tenía los ojos cerrados, y una soñadora sonrisa en la cara.
También se fijó en aquellos tiesos y rosados pezones, los que había estado muriéndose por probar.
Colocándose íntimamente entre sus piernas, Itachi amasó ambos pechos con sus ásperas manos de guerrero. Apretó sus enormes pechos juntos, uno contra otro, tanto como pudo, entonces los devoró.
Chupó y lamió sus tiesos pezones, uno y después el otro, y vuelta a empezar. Hinata gimió, levantando el culo de modo que su vagina se apretara contra el duro estómago de él. Lo quería dentro de ella, pero él se tomaba su tiempo chupándole los pezones del modo con el que había fantaseado a menudo que se los chupaba mientras se tocaba su enorme polla, haciéndose una paja imaginando que ella lo deseaba tanto como él a ella.
-"Itachi,"- gimió con voz suplicante, su cuerpo retorciéndose debajo de él, -"por favor fóllame. Te lo ruego."- suplico.
Él liberó uno de sus pezones con un sonido "pop", y levantó la cabeza de entre sus pechos. Agarrando su gruesa erección por la raíz, empujó su hinchada punta contra su raja. -"¿Es esto lo qué quieres?"-Murmuró, los ojos semicerrados de manera posesiva.
-"Sí,"- jadeó.
Con que frecuencia había soñado verla tumbada bajo él, rogándole que la follara. Fuerte, luchadora, magnífica, y decidida — todo lo que había deseado alguna vez, todo lo que nunca había creído llegar a tener.
Ahora él la tenía. Y nunca la dejaría ir.
-"Dime,"- susurró, su intensa mirada nublada de pasión. Empujó la cabeza de su polla un poco más adentro de su apretado, ardiente coño. -"Dime que tanto me deseas."- pregunto.
"Muchísimo," gritó. "¡Itachi, por favor!"
Hinata creí que se volvería loca si él no la empalaba ahora mismo. El pensamiento de invertir sus posiciones y tomar lo que quería pasó por su mente, pero él la sobrepasaba en peso en un centenar de libras lo menos. Este hombre tenía 250 libras de puro músculo.
-"Dámelo,"- siseó. -"Por favooooor".- pidió con histeria.
-"Admite que eres mía."- Su mandíbula apretada. -"Júrame que nunca yacerás con otro."- ordeno.
-"Lo juro. ¡Soy tuya! Itachi… necesito qu—"-
Hinata jadeó cuando él la penetró con una larga estocada. Sus ojos se humedecieron un poco con la invasión, hacía demasiado tiempo que ella no había tenido sexo. Y nunca había tenido sexo con un hombre tan grande como Itachi.
-"Te siento tan bien,"- dijo él con voz ronca, sus párpados imposiblemente más pesados. -"Adoro lo apretada y húmeda que es mi esposa."- murmuro.
A ella le encantó el modo en que él enfatizó MI. Debía de ser alguna necesidad primitiva de protección que había sido impresa por primitivos antecesores, aún cuando ella pudiese cuidar de sí misma perfectamente.
Itachi comenzó a empujar dentro y fuera de ella, golpes largos, posesivos que la hicieron gemir. -"Y yo adoro el modo en que te siento dentro de mí,"- suspiró Hinata, sus pezones doloridos rozándose contra su pecho. "Tan grueso y potente y que me llenas toda."- dijo excitada como nunca antes lo había estado.
La folló más duro, balanceándose dentro y fuera de su apretada raja mientras se abrazaban el uno al otro apasionadamente gimiendo de placer. El olor embriagador de su sudor mezclado con su excitación llenó el aire.
-"Más duro,"- gritó. -"Házmelo fuerte de verdad."- pidió la ojiperla.
-"¿Así?"- Él se hundió en ella profunda y rápidamente. Sus pechos rebotando con cada embestida. -"Mmmm, te siento tan bien."- dijo en suspiro lleno de placer.
-"¡Oh, Dios- quiero correrme!"- grito la ojiperla
En un movimiento rápido cómo un relámpago, Itachi se arrodilló y lanzó las piernas de Hinata sobre sus hombros. Tocando su clítoris con el pulgar, la empaló una, y otra y otra vez mientras ella gemía y se retorcía mientras subía sus caderas hacia él.
La montó duro, bombeando sin piedad repetidamente dentro y fuera de su vulva. Hinata jadeó cuando el hormigueo de su clítoris se tornó una tensa espiral.
El sonido de piel resbalosa golpeando contra piel resbalosa, su sexo succionando su polla, la presión de su pulgar en su clítoris—
-"¡Oh. Di-os-mí-o-Itachiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!"- grito alcanzando el nirvana.
Se corrió con fuerza, gimiendo mientras un violento orgasmo la arrasaba. La sangre se le subió a la cara, calentándola. La sangre corrió por sus pezones tensándolos. Lo animó a ir más rápido, queriendo que él experimentara el mismo placer que le acababa de dar a ella.
-"Hinata."- Su mandíbula estaba tensa, su yugular hinchada. La folló más fuerte, martilleando dentro y fuera de ella. Una vez, dos veces, tres veces más…
Itachi se corrió con un fuerte rugido, los dientes apretados mientras su cuerpo se convulsionaba. Ella continuó subiendo las caderas a su encuentro, ordeñando cada pequeña gota que tuviera que ofrecer. Le encantó, amando cada segundo de ello. Ella no paró hasta que, agotado, cayó colapsado encima de ella.
Permanecieron allí, abrazándose el uno al otro, agarrándose el uno al otro, en un cómodo silencio. Pasó mucho tiempo antes de su respiración volviera a la normalidad.
Itachi se levantó de la cama sólo el tiempo necesario para traer algunas pieles. Cuando volvió a la cama, Hinata se arrimó a él bajo las pieles. Descansó la cabeza sobre su pecho cuando su musculoso brazo la rodeó, acercándola a él.
-"Me estoy dando cuenta,"- murmuró Itachi, -"que todavía no nos hemos besado."- comento con una sonrisa.
Ella sonrió desde donde apoyaba la cabeza sobre su pecho. -"Entonces bésame ya,"- susurro como quien no quiere la cosa.
Él no perdió ni un minuto en aceptar su propuesta. Itachi la besó como no la habían besado nunca antes.
E hizo que le doliera el corazón por él de un modo, que el día de su captura, no hubiese pensado que eso fuese posible alguna vez.
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Siendo sinceras a cuantas de ustedes no les gustaría estar en el lugar de Hinata.
