Hola a toditas! Estoy haciendo un esfuerzo titánico por subir este capítulo y he aquí el monstruo que he creado XD pero bien, me ha ido como la mierda en esta semana y no pienso dejarles sin su fic. Y aquí respondo a los anteriores reviews:
Livie-everything: ¡YO TE MATO! ¡¿TIENES UNA PUTA IDEA DE LA ANSIEDAD QUE ME CAUSASTE? ¡ME ENCABRONÉ COMO NUNCA PORQUE SÓLO HABÍA RECIBIDO DOS REVIEW en el cap anterior! ¡YO YA HABÍA CREÍDO QUE ABANDONASTE EL FIC PORQUE NO HABÍA MUCHO STYLE Y YA IBA A IR A TU CASA A APUÑALARTE CON UN PLÁTANO!*saca una motosierra* Oh, un segundo... *lee el resto del review* Je je... ^_^U buéh...*lanza la motosierra por la ventana y le cae a un gato* Tu tardanza es perdonada pero sólo porque si me tardo en dejar review en algún fic tuyo también pediría perdón XD *YAO MING FACE* ¡aún así, gracias! *se retira aún con rostro de yao ming*
Advertencia: Todo lo anterior, ya saben ustedes.
Disclaimer: ¿Tengo que poner esto? Ah, vamos, es más que obvio siendo este un sitio de fanfics que nada me pertenece DX...
Se le dedica el capítulo a aquellas personas que como yo, están indignadas con lo sucedido en el estadio monumental, en el clásico U-Alianza Lima, donde murió un aliancista de manera absurda, siendo lanzado del palco 130 después de defender a unos niños de unos desadaptados sociales que venían de las mejores familias, para colmo, y eran personas ya mayores, entre treinta y cuarenta años, los cuales le han segado la vida a un muchacho que no era barrista, era un simple aficionado que quería ALENTAR al equipo que adoraba, NO a joder el espectáculo deportivo con violencia como hicieron los 'barra brava' de Universitario. NO a convertir en un infierno el Estadio Monumental ni embarrar el buen nombre que tenía este deporte. Que Dios tenga en su gloria a Walter Oyarce y se haga justicia pronto, aunque el poder judicial del Perú es bien jodido en estos temas y deja libre a cualquier hijito de papá con plata e influencias. T_T
Elfen Park Capítulo 9: Pelea contra la nada
El muchacho pelinegro aún sostenía la cajita musical en una de sus manos, y la melodía seguía sonando. Kyle le dedicó una mirada asesina, mientras que el azabache lo observaba con curiosidad.
-Esto...-colocó su mano libre encima de la tapa-. Lo has estado viendo un largo rato-afirmó, cerrando la cajita y deteniendo la canción.
-Es que yo...-articuló el pelirrojo ceñudo, con sus mejillas ahora del mismo tono que su cabello rizado, esquivando la mirada del ojiazul-. Es una melodía muy bonita-admitió con su orgullo herido.
-¿En serio?-se entusiasmó el niño, pero inmediatamente se fijó en las protuberancias óseas de la cabeza del bermejo-... ¿Son de verdad? Parecen cuernos...
-¿No te gustan estas cosas que crecen en mi cabeza?-aún con su entrecejo fruncido, Kyle colocó sus níveas manos en los cuernos, escondiéndolos a duras penas.
-Esto...
Kyle apretó los dientes, enfurecido. Ya se imaginaba lo que diría... "Son tan molestos...", pensó, desplegando sus recién estrenados vectores.
-¡Son geniales!-exclamó el pelinegro agarrándolo por los hombros, con sus ojos brillando a más no poder y una sonrisa de oreja a oreja. Kyle se sonrojó aún más. Pero inmediatamente frunció el ceño, en un arrebato de orgullo. Stan seguía sonriendo y sujetándolo de los hombros-. ¡Qué no daría yo por tener algo así, una vez intenté introducir mi cabeza en el microondas para obtener cuernos y mi mamá me castigó un mes!-comentó su travesura.
Kyle lo empujó, alejándolo.
-Por estas cosas mi vida ha sido un infierno.
-No comprendo...-Stan hizo un puchero-. Pero aún así yo creo que son lo máximo. De verdad, no miento...
Kyle le dio la esalda y se alejó algunos pasos, dirigiéndose a la pequeña tumba del perro.
-Ellos me fastidian-explicó mientras seguía caminando.
-¡Oye, sé mi amigo!-pidió en un grito. Kyle se detuvo pero no se dio la vuelta. Stan supo que había captado su atención y bajó el tono de su voz-. Estoy en casa de unos parientes y me marcharé pronto, pero... ¡podemos jugar un rato!
"Si algo te molesta, puedes decírmelo. Estoy segura que te sentirás mejor después"
Eso era una jodida mentira. Kyle le habia creído y lo único que obtuvo fue sentirse mucho peor, gracias a esa traidora que sólo ayudo a que su único amigo muriera de una manera salvaje.
Kyle sintió que sus ojos se empapaban.
-Tienes que estar de coña...-espetó con voz ronca, apretando los puños.
-Eh, ¿por qué?-expresó confundido.
-Porque odio a la gente como tú-contestó girando su cabeza y contemplándolo con desprecio. Dicho esto, se retiró. Marsh le observó con preocupación.
-Gente como yo...-repitió-. ¡Ah, espera! ¡Mi nombre es Stan! ¡Te espero aquí mañana a esta hora! ¡Ven, por favor! ¡Es una promesa!
-No hay pistas sobre la muerte de los niños esta mañana-decía la bella conductora del programa noticioso de la mañana, a través del televisor, el cuál era el único medio que proporcionaba una tenue luz en la habitación y además, le daba una 'compañía' al pelirrojo que se daba una ducha a pocos metros de allí.
-La investigación continúa, todavía se desconoce si hay algún niño involucrado. La policía continúa en su búsqueda de...
Kyle apagó el aparato usando el mando a distancia. A continuación, procedió a secarse el cabello con la úncia toalla que tenía, la cual reposaba en su cabeza. No le importaba estar desnudo en ese lugar pues...
...Ya no había nadie con vida en ese lugar. Y que él supiera, nadie sobrevive sin cabeza.
Abrió la puerta del refrigerador en busca de algo delicioso.
Se sintió idiota. Ya llevaba quién sabe cuántos minutos esperando en ese mismo sitio. Debió esperárselo... Stan era humano, después de todo.
"Te espero aquí mañana a esta hora!"
Sintió un ruido y comprobó que era sólo una ardilla. Se volvió a decepcionar. Inmediatamente se odió por eso. ¿Por qué le estaba esperando? ¿Por qué le había hecho caso?, eran preguntas que se agolpaban en su mente así como lo hacía la sangre en sus mejillas.
-Yo... sólo quería estar contigo-confesó, frunciendo el entrecejo con disgusto.
Escuchó una voz y unos murmullos lejanos y se apresuró a esconderse detrás del árbol donde reposaba la tumba del can.
-Fue toda una masacre...-comentaba el sargento Yates a su compañero mientras exploraban el lugar con linternas-. Les cortaron el cuello de la misma manera... definitivamente es un demonio asesino. La gente está completamente asustada... Y nosotros aquí, perdiendo el tiempo buscando a un puto niño perdido...
De pronto se detuvo.
-¿Qué pasa?-preguntó el otro policía. Kyle desplegó sus vectores, preparado para atacar cuando fuera necesario.
-Está lloviendo-respondió el otro más calmado. Kyle devolvió su brazo invisible. Ambos policías optaron por volver a la estación debido al clima.
Kyle se quedó allí, abrazando sus piernas para mantener el calor, en frente del sepulcro improvisado.
-Lo sabía, no ha venido...-lamentó hundiendo su rostro en sus rodillas-. No tengo a dónde ir...
De improvisto, sintió que algo se depositaba en su cabeza con delicadeza y dulzura.
-Aquí tienes-la voz de Stan apareció, junto con el chico. Le acababa de colocar una ushanka verde. Los ojos verdes de Kyle demandaban una explicación-. Si no te gustan, escóndelos-contestó con simpleza.
-Esa herida...-señaló el pelirrojo observando preocupado la rodilla sangrante de Stanley.
-Ah, es sólo un rasguño que me hice al escaparme de casa...
-¿Te escapaste?
-Me caí de árbol al bajar del segundo piso. Mi padre no me dejaba ir. Dice que hay un asesino suelto y que es justo el momento de pasar más tiempo en familia... ¡lo hubieras tenido que ver! ¡Me avergonzó como la puta madre, consiguió una videocámara y ahora no deja de grabarnos como la última vez!
El semblante del bermejo se afligió. Qué ironía... él era el asesino...
Ambos se refugiaron debajo de una paqueña abertura que había no muy lejos de allí, la cual proporcionaba lo suficiente para mantenerlos secos.
-Joder, cómo llueve...-comentó Stan, quejándose del terco aguacero que seguía cayendo-. Por cierto... ¿qué hacías allí?
-Nada, estaba porque sí...
-Ya veo...-bajó la mirada.
-¿Y tú? ¿Por qué me pediste...?
-¿Pedir qué?
-Bueno, pedirme que sea tu amigo...-expresó sonrojado. Stan cogió el morral beige que tenía y se lo colocó en el regazo. Dea llí sacó un cuaderno y le mostró el contenido. Era un bello paisaje de la montaña.
-Me gusta dibujar. Ayer subí a la montaña a dibujarla-explicó, sonriendo levemente-. Y tu estabas allí... algo triste.
-No necesito tu compasión-replicó esquivando su mirada.
-Y esto-sacó del morral la caja musical y la abrió, liberando la melodía-. Me gustó mucho esta canción... y me alegré muchísimo.
El sonrojo en Kyle se incrementó. Stan depositó la cajita en el suelo y ambos fueron acompañados por la melodía, la cual se hacía notar en medio de la lluvia.
-Hace frío, ¿verdad?
-Sí-asintió el colorado débilmente. Stan se le acercó hasta quedar juntos-. Pero qué...-intentó alejarse, sonrojado por el contacto, pero no lo hizo. Stan le daba un calor acogedor...
-Así hará menos frío. Podríamos coger un resfriado, y no quiero imaginar lo que mi padre diría...-tembló un poco al recordar que la última vez que se enfermó su padre no sólo lo usó como excusa para no trabajar sino que se la pasó en el sótano "buscando una 'cura' para el resfriado de Stan en la computadora". Aunque Stan ya podía creer a ciencia cierta de que lo que hacía su padre en el ordenador era ver perversiones japonesas por internet. Pero para hacer sentir cómodo a Kyle, le sonrió amablemente.
Broflovski, sonrojado, se acurrucó un poco más y cerró los ojos.
-Gracias por eso-susurró.
Ya era de noche y la lluvia había parado.
-¿Te gustaría que jugáramos otra vez?-preguntó antes de irse.
-Sí-asintió gustoso y con un leve rojo en sus pómulos, que se producía al hablar con el ojiazul. Marsh sonrió con cordialidad, acordando que vendría al día siguiente.
Stan se despidió con la mano y salió corriendo de allí.
-Hey, tú eres...
Esa voz adulta y desconocida lo obligó a darse media vuelta y encontrar a dos policías con sus bicicletas en mano.
-No deberías estar solo a estar horas.
-Sí, ¿no te dijeron que no podías salir?-cuestionó el oficial.
-Es peligroso, regresa-recomendó el otro poli. Kyle asintió y corrió unas cuantas cuadras, deteniéndose para recuperar el aliento.
Levantó la cabeza y divisó una enorme casa, con las luces encendidas. Y también unas risas.
-¡Maeko, eres una idiota!
-¡Cállate, hermano!
-Mamá, ¿está lista la cena?
-Espera un poco, papá no ha venido aún.
Kyle frunció el entrecejo paulatinamente. Se sintió ofendido por la felicidad de esa familia.
-¡He vuelto!-un hombre pelinegro deslizó la puerta. No hubo respuesta y su semblante cambió a uno confundido-. ¿Hay alguien?
En eso, en la oscuridad apareció un niño que no era muy visible debido a lo oscuro.
-Cariño, ¿eres tú?-intentó adivinar, ahora sonriendo con alivio-. ¿Maeko? ¿Qué pasa con la luz?
Esas fueron sus últimas palabras antes de morir decapitado.
-Eso hará que se callen de momento-murmuró el diclonius.
-Han pasado tres días...-murmuró con tristeza el pelirrojo, junto al mismo árbol-. Supongo que no volverá...
En eso escuchó un murmullo, y logró ver a Stanley. Una sonrisa se formó en su níveo rostro.
-¡¿Me esperabas?-gritó con entusiasmo el pelinegro. Kyle se sonrojó al instante.
-Eh, eh... yo no...-intentó defenderse, siendo inútil. Le dio la espalda.
-Sabía que te encontraría aquí-le dijo apenas quedó detrás suyo-. He venido a decirte adiós.
-Ya veo...-Kyle apretó los uños con tal fuerza que sentía que sangraban.
-Por eso... será mejor que juguemos todo el día.
-¿Jugar?-ahora más calmado, volteó a verle.
Ambos niños estaban sentados en el último asiento del autobús, y eran los únicos pasajeros.
-¿No has ido nunca al zoológico?
-¿Es divertido ver a un animal?
-Lo es. Hay muchos animales extraños-sonrió-. Me gustan mucho esos animales.
"... No pareces humano!"
-Zoológicos y cosas así... no me interesan-frunció el ceño.
-Wooow-exclamó un entusiasmado bermejo con sus mejillas sonrojadas, ojos brillantes y el tono que haría cualquiera al ver algo adorable-. ¿Qué es eso? ¡Es grande, grande, grande!¡Es enorme! (N/A: no malpensar ¬¬)-el elefante barritó, provocando que Kyle soltara un 'Yujúuu'.
El niño recordó que no estaba sólo, y lentamente giró su cabeza y enocntró a un sonriente Stanley.
-No es que me guste... sólo me sorprendió-se defendió como pudo, aún ruborizado mientras los dos caminaban por el resto del zoológico. Se encontró una jirafa en frente-. ¡GUAU! ¿Qué es eso? ¡SU cuello es enorme!-corrió inmediatamente hacia el animal.
-ES la primera vez que veo a alguien emocionarse tanto por una jirafa-expresó el azabache con una gotita de sudor resbalando por su frente.
-Toma-le ofreció un raspado. El pelirrojo lo agarró-. No te preocupes, mi papá me dio mucho dinero.
-Está delicioso-opinó después de dirigirle una mirada suspicaz al alimento y al final optar por probar un poco. Se sonrojó furiosamente cuando vio que Stan sonreía con satisfacción-. Pero... está muy frío.
-Típico, es hielo.
Ambos terminaron de comer y fueron a botar los envases a un reciclador cercano (N/A: Aprendan, niños, no hay que tirar basura donde sea).
-¿Damos otra vuelta?-sugirió Marsh, agarrándolo de la mano y provocando otro de los infinitos sonrojos de Kyle en ese día. El colorado asintió con una pequeña sonrisa. Ambos empezaron a caminar.
Kyle notó que Marsh aún no soltaba su mano, y al poco tiempo sujetó el enlace con su otra mano, obligándolo a detenerse.
-¿Uh? ¿Qué sucede?-quiso saber Stanley.
-¿A qué hora te vas mañana?-tembló.
-Por la tarde, creo... después de ir al festival con una amiga, volveré a South Park por la tarde.
-Ya veo-Kyle soltó su mano, dejando caer las suyas a ambos de sus lados.
-¿A dónde iremos ahora?-se preguntó el chico mientras observaba el gran mapa que había del parque en un panel. Kyle se protegía del sol debajo de un árbol que había detrás-. No entiendo el japonés aún...
-Ha habido otro asesinato-comentó una mujer que merendabe en un puesto cercano-. Ya van tres, ¿no? Eso me da miedo...
-¿Qué coño hará la policía?-se quejó el dueño del puesto de comida con hastío.
"La verdad...", pensó el ojiverde, mordiéndose la punta de su dedo pulgar. "Necesito matar a alguien más y esconderme"
"¡¿Matar?", sus ojos se abrieron sobremanera, horrorizados. "¿He dicho matar? ¿Qué me pasa? ¿Por qué debo matar?"
Se sintió de pronto en otro sitio, repleto de un fondo negro y maniquíes aterradores.
-Porque te gusta matar gente-respondió alguien más. Eso le aterró. Era su misma voz.
"Mientes!"
-Si no los matas, algún día ellos lo harán-contestó buscando darse lógica.
"Pero no hay razón para matar a esa personas..."
-Deberías entenderlo ya... has nacido para matar humanos.
-¡CÁLLATE!-gritó, agarrándose las sienes y volviendo a la realidad. Vio que Stan estaba a su costado, observándole con preocupación-. Ah, no pasa nada...-trató de calmarlo-. Hace mucho calor y estoy algo cansado, así que...-se explicó evitando sus azules ojos.
-Busquemos un lugar más fresco-sugirió el otro, sonriéndole. Kyle le dirigió una mirada confundida.
-Guau, ¡el agua es genial!-exclamó el pelirrojo mientras sumergía sus pies en el estanque de unos veinticinco centímetros de profundidad. Stan le imitó.
-Oye-le llamó el azabache, Kyle se giró a ver y recibió una ráfaga de agua en el rostro-. Tienes algo en la cara-comentó señalnándole y empezando a reír con energía.
-Jaja...-se rió el atacado con sarcasmo, y a continuación se vengó empujándolo, provocando que Stan cayera al agua y se empapara por completo. Kyle rió con orgullo-. ¿Se ha quitado?
Stan frunció el ceño, se incorporó y también lo tumbó.
-¿Pero qué...?
-La venganza-respondió el moreno.
-¡Pero si tú empezaste!-le gritó y le dio una patada al agua, volviéndole a mojar. Ambos empezaron a dar chapoteos en el agua, buscando mojar al adversario.
LA ropa de ambos niños reposaba en una roca. Sus propietarios se hallaban no muy lejos, desnudos y dándose la espalda, sentados.
-No podremos subir al autobús con la ropa mojada-lamentó el pelinegro.
-Bueno... supongo que el día ha acabado...-expresó con tristeza, alzando la mirada. Stan asintió. Kyle se abrazó más, reposando su cabeza en sus rodillas-. Stan...
El aludido se giró, y divisó que Kyle se había dado media vuelta. Avergonzado, volvió a su misma posición.
-Hasta este momento de mi vida...-empezó el niño de ojos verdes-...Hoy ha sido... en el que más me he divertido.
-Exageras-regañó el ojiazul.
-Nunca olvidaré este día-prometió, reposando su frente en el hombro de Marsh. El niño ni se inmutó, es más, recibió el contacto con agrado.
-Stan...-llamó el ojiverde, ya ambos niños estaban en el bus, otra vez en el último asiento y siendo los únicos pasajeros-. El festival de mañana...
-Sí...
-¿Podría ir contigo...?-cuestionó, bajando la mirada avergonzado.
-Lo siento... pero le prometí a un amiga ir con ella mañana.
-Ya veo... supongo que no se puede hacer nada.
-Perdona, si no fuera por esa promesa, entonces...
-No te preocupes. Tu amiga... ¿No estás enamorado de...?
El autobús tuvo una turbulencia (N/A: Lo sé, tipo avión) y Kyle casi cae al suelo, de no ser que Marsh le sujetó por detrás. El bermejo se sonrojó por enésima vez en ese día. Nunca nadie lo había tocado así...
-¿EStás bien?-preguntó el muchacho, mientras lo ayudaba a incorporarse.
-Sí...
-¿Qué estabas diciendo?
-Nada.
"Seguro que irá al festival con su novia..." la voz volvió. "Eso será doloroso, triste..."
-Deja de decir eso-respondió algo inseguro.
"Si quieres ocultar esos sentimientos, sólo tienes que matar"
-¡NO lo haré!
"Si lo matas ahora no tendrás que soportar esos sentimientos. ¿Acaso no es sencillo de entender?"
-¡BASTA! ¡¿QUIÉN DEMONIOS ERES?
"Deberías saberlo"
-Due...le.
Kyle abrió los ojos y contempló con horror que sus manos apretaban el cuello de Stan. Lo soltó al instante.
-Perdón... ¿estás bien?
-Me asustaste-el azabache se incorporó, sentándose-. ¿Qué ha sido eso?
Kyle inmediatamente se cubrió el rostro con sus pequeñas manos.
-Stan... Tengo algo que pedirte. Si alguna vez... matase a mucha gente, entonces...
-¿De qué carajo hablas?
-Stan, entonces, deberías matarme-se retiró las manos y lo observó con ojos llorosos-. No es nada-dij antes de volver a cubrirse el rostro.
-Me gusta observar el mar desde aquí-confesó el moreno. Era la puesta de sol y ambos chicos estaban en la cima de unas escaleras cuyo final llevaba a la playa de Kamakura.
-Gracias por todo-susurró, cabizbajo.
-De nada... me divertí mucho, en realidad. Kyle le sonrió con tristeza y también se concentró en el paisaje, quedando maravillado.
Ya era de noche.
-Bueno, entonces...-intentó despedirse el pelinegro.
-Sí.
-Pienso volver el año que viene, así que podríamos juntarnos de nuevo.
-Oye Stan...
-¿Qué?
Tragó saliva y sintió que la sangre se acumulaba en sus cachetes. Era ahora o nunca.
-Tu amiga... ¿no es tu novia ni te gusta, verdad?
Stan no supo qué decir. Wendy HABÍA sido su novia, pero no podía negar que aún le gustaba un poco.
-No es mi novia. Y tampoco me gusta-mintió. Kyle le observó esperanzado.
-Ya veo-sonrió, con ojos brillantes-. M-mañana... iré a verte a la estación por la noche.
-¿Eh?
-Nos vemos-dicho esto, se fue corriendo y dejando al pelinegro con la palabra en la boca.
-De ahora en adelante no creo que mis sentimientos estén sólo contigo...-le explicó a la tumba del perro, creyendo de que él le escucharía desde donde fuera que estuviera el can.
El festival llegó. Las calles destinadas para la celebreción brillaban con las lámparas de papel y la gente paseaba de puesto en puesto, alegres.
-Pero... si lo veo hoy... le diré a Stan...-sus mejillas se tornaron más rojas que nunca-. Mis verdaderos sentimientos...
-¡No, no, no! ¡No, tonta, aquí no!-el grito de Stanley le avisó que aún seguía en el mundo real. Al azabache lo abrazaba una niña de pelo negro como el grafito.
-¡Pero no quiero que te vayas!-replicó esta, soltándole.
-Tonta, ya no eres una niña...-le consolaba mientras le acariciaba la cabeza.
-¿Por qué...?-alcanzó a decir con la voz rota el pelirrojo.
-¡Mira por dónde vas, idiota!-le gritó un hombre corpulento después de empujarlo al piso.
-Ya veo... Stan ya tiene alguien que le gusta...-gimió.
-Así es-respondió el pelinegro, pero ambos estaban en un fondo negro-. De ningún modo me gustaría un chico, y menos uno con cuernos.
-Entonces, ¿por qué...?
-Ya te he dicho que me gusta observar animales extraños.
Kyle comenzó a llorar, pero en eso sintió que algo goteaba. Sangre. Sangre que no era suya.
-Oye-el decapitado cuerpo de Mark se le acercó, con las manos en las caderas-. No eres humano. Este mundo es para los humanos.
Kyle retrocedió, aún agazapado, e intentó cerrar los ojos y convencerse que lo estaba imaginando. Un bulto cayó del cielo y el pelirrojo comprobó con terror que se trataba de su perrito, ya muerto y ensangrentado.
-Eres un estúpido por confiar en los humanos sin ser uno de ellos-Rebecca se le apareció, con un ojo faltante.
-No... no lo soporto-Kyle no dejaba de temblar, con los ojos abiertos a más no poder-. Amigos o un lugar dónde estar... ¡Yo no tengo nada de eso! ¡Nada, nada!
Sintió que se le revolvía el estómago y no tardó en vomitar. Luego, una caricia reconfortante en su hombro, él se giró a ver de quién se trataba y se encontró con un niño cuyo rostro estaba completamente cubierto de vendas, a excepción de un verde ojo que le miraba con aprensión. El bermejo retrocedió, alejándose del extraño.
"Tienes que entender... que este mundo no es para mí", el extraño se puso en cuclillas.
-¿Qué debo hacer?-interrogó con lágrimas en sus ojos verdes.
"Muy fácil...". El extraño se retiró las vendas de su rostro y dejó a la vista que era el mismo de Kyle. "Convierte este mundo... en mi mundo. Porque tengo el poder para hacerlo". Le ofreció la mano. "Presunción, descuido, desprecio... A este paso tendrás la muerte de un perro, o..."
-¿Qué le pasa a este crío?-exclamaba el mismo hombre que le aventó al suelo, pero con la única diferencia de que ahora estaba ebrio.
-¿Qué le sucede a este niño?-preguntó otra señora, confundida.
-Ha estado en el suelo murmurando cosas desde que se cayó-contestó la mujer que había a su costado, pero con una expresión de hastío.
"Debes crear tu propio mundo". Su reflejo le sonrió con sadismo. Las lágrimas se deslizaron por las pálidas mejillas del pelirrojo.
"Stan...", gimió, sabiendo que no quería hacerle daño.
-¡Muévete, imbécil!-le gritó el hombre borracho al niño que ahora se levantaba del suelo. A continuación, éste se retiró la ushanka y dejó a la vista ambos cuernos-. ¿Eh? ¿Qué es eso?
"Adiós. Me gustas de verdad...". Dicho esto, le dio la mano a la figura que tenía en frente.
Las personas que se ubicaban alrededor suyo a un rango de dos metros fueron cortadas a la mitad, provocando gritos aterrados en la multitud. Siguió caminando, ignoraba los gritos de la gente que corría a todas partes, buscando refugio o a la policía.
-Oye, ¿estás bien?-una mujer joven que vestía un kimono le miró preocupada-. Estás cubierto de sangre...
La mujer fue decapitada sin piedad.
-Los destrozaré. A cada uno de ustedes.
La única testigo de ese acto fue una niña de dieciséis años y cabello castaño.
Estación de Tren de Kamakura.
-¡Se los digo, no miento! ¡Había una niña con cuernos y después mucha gente cayó!-le explicaba la misma chica a su padre, atropellando las palabras. Wendy también lucía asustada.
En lo alto del edificio contrario, el diclonius lo observaba todo.
-Mentiroso.
Los verdes ojos de Kyle se abrieron de súbito. Aún reposaba en la cama de esa posada y en frente suyo estaban Wendy y Stanley.
-Sabes prepararlo, ¿no?-le decía la morena a Marsh, sujetándose las caderas-. ¡NO puedo creerlo! ¡Es muy fácil, sabes, cualquiera puede hacerlo!-regañó.
-No hay du-duda, ugh. Es Kyle, ¡Qué presión!-tiritaba un tembloroso rubio en las afueras de la posada, acompañado por Butters y Wanta.
-Pero de verdad estás... Nyuu...
-Esto es raro, ngh-frunció el ceño-. Está mu-muy tranquilo. A-acaso, ellos...
-¡No puede ser posible!-reclamó horrorizado por la idea-. ¡Nyuu, no...!-se dispuso a entrar, pero la puerta se deslizó y dejó ver al diclonius, el cual lucía una leve sonrisa. Al alzar el rostro se comprobaba su mirada ausente de brillo.
-Ló sa-sabía... ¡Eres tú!
Ambos seres con cuernos se miraron con odio, preparándose para lo que siguiera.
Fin del capítulo
Hello, sí, ya sé... no es necesario que me lo digan, pero no tengo facebook para comentar sobre esa tragedia U_U pero tenía que decirlo de alguna manera, ni que fuera un monstruo insensible...
Ted: Lo eres por dejar el capítulo en esa parte.
Klaus: Cierra el pico, Tedo-chan.
No olviden dejar review, si es que no son peruanas recomiendo que investiguen un poco la muerte de Walter Oyarce, ya sabrán ustedes, y mándenle un saludo al cielo T_T, se los agradeceré. Gracias también por llegar hasta el final, y por perdonar esta tardanza que me trae la tarea y actividades escolares, y a aquellos que ven la historia anónimamente.
Ah, y Livie-Everithing, perdona si fui un poco dura contigo, U_U es que de veras, me diste una gran depresión... y además soy demasiado tsundere en esos temas XD
Bye, bye!
