Jaime llegó a su departamento, luego del control médico. Como no podía manejar, tenía que andar en el transporte público. "Una mierda" pensó. Pero no le quedaba otra opción, ya que Tyrion trabajaba y él se había negado a que Brienne faltara a sus entrenamientos para llevarlo, aunque ella se lo había ofrecido.
No se habían vuelto a ver pero hablaban todo el día por celular, aunque escribir en esa maldita pantalla táctil con la mano izquierda era una verdadera molestia.
Brienne: Cómo te fue?
Jaime: Bn dentro de todo.
Jaime: Mañana puedo volver a Baelor.
Brienne: Genial!
Jaime: Q haces ahora?
Brienne: Espero a Ren para entrenar.
Jaime: Pff ballet?
Brienne: ...
Jaime: jajajaja
Brienne: Eres tan…
Jaime: :P
Brienne: Viene Ren, adios.
Jaime: ok
Dejó el celular a un lado, ordenó un poco la casa y se fue a ver tv.
A la hora, recibió una llamada de la policía y le informó que su atacante era de una banda conocida como la Compañía Audaz, el líder era Vargo Hoat, originario de Qohor. La búsqueda del sujeto y su compañero apodado "Mordedor" seguía sin resultado alguno.
Cuando cortó, Jaime se quedó pensando:
"La Compañía Audaz, sé que he escuchado ese nombre".
De que había una relación con los Lannister no le cabía duda, ya que el tipo en cuestión lo había dicho.
"Tyrion debe saber".
Por otro lado, estos días se había preguntado si estarían vinculados a las artes marciales de algún modo, ya que de inmediato lo habían reconocido como el "Matarreyes".
A la hora del almuerzo, apareció Tyrion con dos porciones de comida braavosi.
—Hey—lo saludó.
—Hola hermano—respondió Jaime— ¿Cómo estuvo tu día?
—Caótico
— ¿Más amenazas?
—Bastante, no sólo llaman a la Compañía sino a los teléfonos personales de nuestro padre y de Cersei.
—¿No hay alguna idea de quién está detrás?
Su hermano negó con la cabeza.
—Padre también ha tenido unos cuantos conflictos con Catelyn Tully. Él tiene un proyecto de construir una represa en el Norte. Por supuesto que a la viuda de Stark no le gusta la idea.
— Desde luego.
—Y está pensando que las amenazas se las manda ella.
Jaime bufó.
— ¿Los honorables Stark mandando amenazas?
—Seeh, yo tampoco lo creo—dijo su hermano meneando la cabeza—Pero padre algo hará, por lo pronto ha contratado guardaespaldas para protegerlos a Cersei y a él.
— ¿Y para ti, hermano?
Tyrion rió.
—No necesito y tampoco quiero—rió— ¿Cómo podría ir a divertirme con un tipo gigante detrás de mí todo el día? Y tampoco creo que a padre le importe mucho si me pasa algo.
Jaime se quedó pensativo ¿Su padre y Cersei bajo amenaza? Debería preocuparse, pero a la vez estaba dolido porque ellos no lo habían llamado ni una vez. Por lo que su hermano contaba, ni siquiera le pidieron noticias a él. Miró su mano. ¿Su ataque tendría relación?
—¿Te suena el nombre de una banda llamada la Compañía Audaz? —le preguntó.
Tyrion lo miró.
—Claro, es la banda que contrató padre hace unos años. Te hablé de ellos muchas veces ¿Por qué?
—Ellos fueron los que nos atacaron a Brienne y a mí…
Tyrion quedó pensativo.
—Se lo comentaré a padre.
—¿Para qué? ¿Crees que hará algo?
—No le va a caer nada bien que antiguos empleados suyos le estén cobrando deudas atacando a miembros de la familia.
Tuvo que darle la razón, para Tywin no había nada importante que el prestigio y poderío de los Lannister más la "inmunidad" que esto proporcionaba, si alguien osaba ponerlo en duda, lo pagaba…
—Hermano, lo siento. Te desvinculas de la familia y aún así pagas… Estuviste en el momento y lugar equivocado.
Jaime lo miró.
—Estuve en el correcto.
Tyrion le sonrió y asintió.
Llegó a la academia a primera hora del otro día. Escuchó murmullos a su paso y todos le miraban la mano pero nadie le preguntó nada. Fue a vestirse, con bastante dificultad, pero al final logró colocarse el pantalón y la chaqueta.
Caminó hacia el salón de Kevan.
—Hola Jaime—le dijo—Me alegra que hayas vuelto, me han comentado que tu recuperación llevará más tiempo del previsto.
—Así es, tío.
—Como me temo que no podrás competir, te he designado para que tomes las clases de Asha Greyjoy.
Arqueó las cejas.
—Después de la clase de Ser Barristan, te irás con los chicos.
—No estoy seguro que te gusten mis métodos de enseñanza, tío—respondió él—Y tampoco a ellos, recuerda que soy el "Matarreyes".
—No lo sabremos, si no lo intentas —respondió Kevan.
—Sólo que…
—Nada más que hablar, Jaime. Ya está decidido.
"Nada que hacer, supongo" Recordó lo que le dijo Brienne "¿Acaso esta chiquilla tendrá que ver con esto?"
Antes de irse, le preguntó a su tío.
—¿Te suena el nombre de Vargo Hoat?
—No ¿por qué?
Le comunicó su sospecha y Kevan prometió averiguarlo.
Se dirigió a la entrada buscando a Brienne pero no la encontró, seguramente no había llegado. Fue un rato a la sala de entrenamiento y luego de hacer calentamiento y elongación, practicó patadas un rato. Se sintió bastante lento.
"Unos días sin entrenar y me siento un tronco"
No cayó en la cuenta de la hora hasta que sonó la campana que anunciaba el inicio de la clase de Barristan.
Ya estaban todos los alumnos, distinguió fácilmente a la chiquilla, ella lo vio y lo saludó con la mano.
Tenía prohibido el entrenamiento cuerpo a cuerpo por lo que no le tocó hacer demostraciones. Renly Baratheon y Loras Tyrell ocuparon su lugar.
Mientras los alumnos entrenaban, se acercó, como todos los días, a Brienne y Asha.
—Después debo preguntarte algo—le dijo.
—¿Qué cosa? —respondió ella.
—Luego.
Brienne desvió la mirada, mientras Asha los miraba con curiosidad.
Antes de alejarse no pudo evitar decirle:.
—Mejora ese bloqueo niña, hasta un lisiado como yo lo traspasa.
Ella le frunció el ceño, pero le hizo caso. Le pareció advertir una leve sonrisa en su rostro.
Terminada la clase, partió hasta la sala en la cual se daban las clases para adolescentes. Les dio lecciones básicas de técnicas de combate, los chicos aunque murmuraban entre sí en un principio, al final obedecieron todas sus instrucciones. La experiencia al final no fue tan desagradable como había supuesto.
Cuando salió, buscó a Brienne pero no la encontró. Tomó su celular.
Jaime: Te fuiste?
Brienne: Sí, tenía prisa
Jaime: Ok
Brienne: Cómo te fue?
Jaime: Bastante bien
Jaime: Los mocosos resultaron ser bastante obedientes
Brienne: Me alegra que fuera una buena experiencia
Jaime: Iré a tomar el autobús ahora
Brienne: Oki, hablamos
Jaime: Sí
Guardó el teléfono y se fue a tomar el bus, le costaba subirse con una sola mano y además pagar, pero de algún modo terminó llegando a casa. Se duchó y luego, almorzó junto a su hermano. Cuando este se fue, se puso a leer un libro de artes marciales que Brienne le había recomendado y que sacó de la biblioteca de Baelor ese día. Antes le hubiera parecido una pérdida de tiempo, Tyrion era más aficionado a este tipo de actividades. Pero no había muchas cosas que pudiera hacer.
Estaba harto del yeso, ni siquiera podía trozar un pedazo de carne. Y tendría para mucho tiempo más. El doctor le decía que debía tener paciencia. Jaime lo veía difícil, esta nunca fue una de sus virtudes. Estaba acostumbrado a cumplir con sus objetivos, hubo un tiempo en que lo que deseaba lo conseguía, pero ya se había dado cuenta de lo engañado que había estado.
"De lo contrario, Cersei todavía estaría conmigo".
Se sintió amargado otra vez, estuvo leyendo un rato y luego, al no aguantar más el encierro decidió salir. Arregló su bolso y tomó el bus que iba hacia el norte de la ciudad. Se demoró bastante en llegar a destino, producto del congestionamiento de la hora. Hasta que por fin llegó a las pequeñas parcelas que estaban cerca del Aguasnegras. Vio la dirección que Brienne le había dado, hasta que encontró la pequeña casita donde vivía. Le gustó.
"Debería haber buscado casa por aquí" pensó. "Pero el centro quedaba cerca de Cersei" Aunque ella nunca iba, siempre era él quien iba donde estaba su hermana.
Desechó el recuerdo y se encaminó hasta la casa. Golpeó la puerta. Al poco rato, apareció ella. Vestía con ropa deportiva y estaba sudando. Lo miró sorprendida.
— ¿Estabas entrenando?
— Yo…sí…pasa.
Le mostró su bolso.
—Te prometí lecciones de lucha—le dijo sonriendo.
Ella asintió entusiasmada y cerró la puerta tras ellos.
